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7 DAYS.

Autor: David_tank

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Notas del capitulo:

Bueno, se notará que no es el típico alfa por omega, pero espero sea de su gusto. <3

Dean había cogido el primer bolso que encontró en su ropero, metiendo algunas cosas dentro, camisas, pantalones y demás de manera rápida, aún sentía el cosquilleo de la ira recorrer el cabello corto de su nuca y sus manos apretadas luego de organizar su ropa, comenzaban a dejar sus nudillos blancos.

El odio fue efímero al recordar a su hermano Sam, quiso respirar mas calmado, pensando las cosas con mas calma, pero los sentimientos encontrados le perseguían, hundiéndose en el fondo de su alma.

Caminó lejos de todo, necesitaba distraerse un poco, tal vez encontrar un bar, ligar con una hermosa camarera o un guapo barman y terminar follando toda la noche; El sexo era un muy buen calmante y tenía la receta justa y grabada en su cuerpo esta noche.

Sus pies les llevaron hasta un pequeño bar a la salida del pueblo y no dudo en ingresar, había bastante gente, el aroma a alcohol estaba mezclado con una fragancia barata de jazmín, que no parecía incomodar a nadie pues la mayoría estaban bebiendo animados, algunos apostando a las cartas mientras miraban el karaoke de otras personas y por ultimo la barra, donde un joven preparaba algunos tragos.

            –Hey, guapo, una birra fría. –Dean pidió mientras tomaba asiento, notando la mirada caliente del barman, el aroma suave le delató de inmediato; Un omega.
Era extraño encontrar omegas en trabajos así, usualmente eran mucho mas calmados.

            –De inmediato. –Dijo mientras guiñaba su ojo y terminaba de servir los tragos que antes estaba preparado, llenando una jarra de cristal de una espumante cerveza.
Se inclinó sobre la barra, apoyando sus codos sobre la madera y dejando el trago entre ambos. –Tú no eres de acá, rubito. –Dijo con una sonrisa bastante juguetona.

            –¿Importa de dónde sea? –Preguntó Dean, cogiendo la cerveza y dando un trago, sin dejar la intensa mirada de los ojos ajenos los cuales parecían miel derretida sobre un cálido fuego.

            –Si eres un alfa y estas solo, claramente importa, por acá no queremos problemas, un alfa desconocido siempre los trae…Pero no pareces de aquellos. –Susurró relamiendo sus labios. –Soy Gabriel ¿Quién eres tú?

            –Dean…–Comentó con seriedad, Gabriel tenía razón, los Alfas solos siempre eran sinónimo de problemas, altaneros, casi siempre queriendo reclamar un lugar o buscando reafirmarse, claramente habían comunidades con muchos Alfas pero siempre había uno que gobernaba en ellas.

            –Así  que Dean…–Murmuró Gabriel tallando una copa de cristal. –Te ves cansado…Tal vez quieras un masaje luego de tu cerveza.

            –Wow…Para ser un omega eres muy lanzado. –El rubio comentó mientras le miraba detenido. –¿A qué hora termina tu turno?

            –Lo que yo sea no demuestra quién de verdad soy, te apuesto que ir abajo te encantaría también. –Gabiel relamió sus labios y para Dean fue inevitable no soltar una risa; Él nunca iría abajo. Jamás. –Termino en dos horas

            –Sigue soñando… Bonito. –Terminó su jarra y miró de reojo hacía atrás, notando un hombre tal vez de su porte, el cuál parecía buscar algo dentro del bar cuando sus miradas se encontraron. Dean se quedó sin aire, era el hombre mas hermoso que había visto en toda su vida, unos hermosos ojos celestes que parecían desnudarle con la mirada, la camisa blanca con algunos botones del pecho abiertos parecía abrazar su piel de la manera mas caliente que alguna vez había soñado; Era perfecto.
El cabello revuelto no le ayudo y pudo sentir una sana oleada de lujuria recorrer su espalda, caliente, tan tan caliente.

            –Deja de babear sobre mi barra. –Dijo Gabriel pasando el paño con el que limpiaba las copas sobre la boca de Dean.

            –Mierda, quita eso de mí. –Gruñó volviendo su vista al barman y extendiendo su tarra para que fuese llenada una vez mas.

            –Para ser tan bonito tienes un humor bastante mierda, dime ¿Qué te ha pasado? –Preguntó con voz mucho mas dulce que antes,  extendiendo la jarra nuevamente llena de cerveza.

            –Discutí con mi hermano menor. –Admitió jugando con la cerveza entre sus dedos. – Ambos somos Alfas, hace poco murió Bobby, el Alfa que nos manejaba y el puesto al quedar libre ha traído problemas a nuestra comunidad…Es una mierda muy pesada para cualquiera tomar su puesto y al ser el mas cercano, bueno…Todos quieren que tome su lugar, yo no necesito mas mierda sobre mis hombros.

            –Bobby…Bobby…–El pequeño barman repitió un par de veces y miró fijo a su cliente. –¿Eres Dean Winchester? –Preguntó casi alarmado, por primera vez en la noche Dean sonrió ladino. –¿Eres de The Hunters?

            –El mismo que vive y calza. –Asintió con la cabeza con una pequeña sonrisa ladina. The Hunters era su manada, así se llamaba, eran la manada mas grande de Alfas y mas fuerte que se conocía, prácticamente una mafia blanca entre el mundo de los Alfas, betas y omegas. Ellos solucionaban todos los problemas que nadie quería, eran como mediadores que se encargaban de disputas, limpiezas y consejos a las demás curiosidades.

            –Hombre, lo lamento por Bobby, acá se supo también aquello, todos pensaban que tu tomarías su puesto cuando regresaras pero veo que así no es, lo ultimo que se supo de ustedes…Bueno, de ti y tu hermano, es que estaban en una comunidad del oeste protegiendo a una joven embarazada esposa del un Alfa líder que tenía problemas con otra comunidad. –Dijo para ambos en silencio.

            –Así es, volvimos para los trámites legales de Bobby y me terminé peleando con casi todos, no necesito mas mierda como te decía, así que cogí mis cosas y me largué a la mierda por una semana, ese es plazo que me dieron para elegir lo que realmente quiero..

            –Oh, así que si lo estas pensando entre guiarlos a todos. –Gabriel apoyó su cadera en la barra, parecía concentrado en el tema.

            –Necesito mi tiempo para pensarlo…–Dean se levantó dando una rápida mirada al lugar, aquel hombre ya no estaba. –Entonces, ¿Nos vemos en dos horas? –Preguntó con la voz ronca, esperando tener suerte.

            –Nos vemos en dos horas a la salida.

Cogió nuevamente su bolsón contra su hombro y salió, antes de salir con Gabriel necesitaba despejarse, caminó por la carretera un rato sin sentido, dejado sus pensamientos libres, claramente volvería, en su vida dejaría a Sam solo otra vez, su hermano era la razón de su vida desde que sus padres habían muerto.
Si bien ambos eran suficientes por sí solos y alfas, necesitaba cuidar de su hermanito, sabes que estaba bien, velar por su seguridad.

El tiempo paso rápido y cuando vio su reloj habían pasado casi dos horas, había caminado demasiado como para poder regresar ahora, maldijo en voz baja la forma despistada en la que había comenzado a caminar pues perdería su cita y por sobre todo el masaje que Gabriel le había prometido.

La lluvia se hizo presente de golpe y un gruñido áspero recorrió su garganta, maldijo su suerte por segunda vez en la noche, no tenía idea de dónde ir, solo comenzó a caminar a algún lugar para refugiarse de la lluvia pero un automóvil aparcó a su lado, abriendo la puerta par sí.

En cuanto sostuvo la puerta el aroma de aquel sujeto le golpeó como una ola; Era su pareja, un aroma envolvente a pesar de la lluvia conecto en él.

 Una pareja debía ser la solución a todos sus problemas, pero atrás del cautivador aroma a madera y fruta dulce, se encontraba aquello, él era un Alfa, nunca esperó a un Alfa como su amante de por vida, tal vez una mujer o un Beta en su defecto, un pequeño omega como era Gabriel, pero no un Alfa que parecía que con un movimiento al igual que él mismo, le rompería los huevos al primero que se metiera en su camino y tal parece, se había metido en su camino.

Su mente parece que se había desconectado, pues ese aromaba provenía del mismo sujeto que había visto en el bar, sus hermosos ojos azules le invitaban a subir.

            –¿Te subirás o te seguirás mojando fuera? –Una voz áspera salió de aquellos labios y no dudo un segundo mas al subirse. –¿Vas a algún lado?

            –A cualquier motel, necesito pasar la lluvia y por la hora, creo que es el mejor lugar, por cierto, soy Dean.

            –Castiel…Un placer y vamos a por lo mismo, necesito un lugar para pasar la noche y me han dicho que unos kilómetros mas allá hay un buen lugar. –Comentó dando cortas miradas a su acompañante, Castiel no mentía, pues al pasar de unos silenciosos minutos aparcaron en un motel, ambos bajaron sin decir nada y pasaron a la recepción.

            –Necesito un cuarto. –Pidió Dean a la mujer, la cual miró a ambos en silencio y una sonrisa cómplice adornó los labios rojos.

            –Claro, guapos ¿Una sola cama? –Preguntó añadiendo un guiño mientras buscaba las llaves.

            –¡No! No hemos venido juntos. –Aclaró el rubio suspirando y apretando ligeramente el bolso entre sus dedos.

            –Pero nada me gustaría mas…–Apenas fue un murmullo, pero la mujer y Dean voltearon a ver detenido a Castiel, el cual no apartaba la mirada de Dean. –Bueno, como decía dos cuartos. –Tosió en voz baja y pagó su cuarto, recibiendo las llaves y saliendo sin mas que decir.

            –Lamento lo de antes. –La mujer parecía nerviosa mientras extendía una llave al rubio el cual negó con la cabeza.

            –No te preocupes, no lo sabías. –Dijo saliendo y notando como Castiel estaba por ingresar a su cuarto, un impulso le llamó, quería a ese hombre, un hambre intensa de sus labios creció en la boca de su estomago. –Espera. –Gruñó y no supo en que momento le había sostenido la muñeca para que ingresara al cuarto. –Yo…Gracias por traerme. –Soltó de a poco su mano sin separarse mucho.

            –Y yo que pensaba que habías cambiado de opinión sobre compartir cuarto. –El tonó de coqueteo se hizo presente y Dean relamió sus labios, aquel hombre le llamaba a cada segundo.

            –Podríamos hacerlo si gustas. –Susurró apegando sus pechos mientras una mano fue a la cadera del azabache, acariciando esta y fijando sus verdes ojos en los labios entre abiertos.

            –Muy seguro de ti mismo ¿No es así, Dean? –La respiración de ambos se mezcló en el ambiente, el calor de ambas en el ambiente frío se hacía cada vez mas constante.

            –Tú lo parecías cuando dijiste eso de compartir cuarto…–Castiel tomó de manera fuerte el cabello corto de tras la nuca ajena y en un movimiento mas que rápido ambos labios ya estaban juntos.

Ambos labios se besaron con hambre y deseo, necesitando gobernar sobre la boca ajena, queriendo mas y mas, creando un espiral de pasión.
Dean se abrió paso entre los suaves labios con su lengua, frotando esta y forzando a ser aceptada, lo cual no demoró, Castiel se abrió a él pero en vez de ser sumiso, succionó la lengua, mordiendo los labios con fervor y tirando del rubio contra su pecho, aprisionando contra la pared del pasillo exterior del motel.

Era un beso castigador, ambos deseaban dominar y parecía que no se detendrían hasta que uno dejara de luchar o el aire se terminara en sus pulmones, Castiel tiró ligeramente la camiseta hacía arriba, tocando la cadera caliente del hombre, apegando sus erecciones juntas y provocando ligeros jadeos de ambos, rompiendo el beso.

            –Deja de jugar, sunshine…–Los labios húmedos de Dean parecían mas rojizos y aprovechó un suspiro para morder los de Castiel, jalando el inferior y rodando contra la pared, quedando esta vez él atrapado. –¿Por qué no vamos al cuarto para que te haga gemir como es debido? –Preguntó mordisqueando el cuello.

            –¿Tú a mi, bebé? –Una risa ahogada en un gemido se liberó y las manos el azabache fueron a apretar con fuerza ambas nalgas del rubio, gustando el tacto con el firme trasero y empujando hacia delante, gimiendo cuando ambos penes se tocaron entre los jeans desgastados. –Cuando acabe la noche rogarás por mi polla dentro de ti…–Dean se estremeció ante esas palabras y le empujó suavemente, pero la boca de Castiel le buscó otra vez, el tipo era un muy buen maldito besador, no había vuelta atrás, sus ojos se cerraron intentando apartarlo mientras su cuerpo se calentaba, estaba atrapado entre el deseo y el orgullo de seguir y no tenía idea de cuál ganaría.

Notas finales:

Bueno, si han llegado acá, espero les agradara el primer cap, aún cuando la trama no se ha desarrollado si no hasta el segundo, espero me sigan leyendo. <3
Besos.

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