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My King

Autor: MiRoApril

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Existían tres reinos los que conformaban la península coreana. Gouryeo, Baekje y Silla. El primero, considerado uno de los reinos más grandes, con gran poder sobre los otros dos, se enfrentó a una guerra por el honor de las tierras. Los dos reinos más pequeños, unieron fuerzas para ir en contra de Gouryeo. BaekJe se vio más afectado que Silla durante la guerra, se vio obligado a retroceder por el bien de su pueblo, aquellos, eran reyes donde lo más importante era su pueblo y no las riquezas como lo pensaba la gran potencia en la península. Silla finalmente fue el vencedor contra Gouryeo, el reinado se acabó y abrió paso a una nueva generación de reyes y reinas.

 

El gran reino siempre fue liderado por la nobleza. Se decía que la familia Kim tenía la sangre real, por años llevaron al reino por un buen camino, las cosechas siempre fueron las mejores, su gente jamás paso hambre, el pueblo era lo más importante para su rey.

 

De sangre noble, nació JaeJoong, hijo de ambos reyes, heredero del reinado de Silla. El reino enloqueció al escuchar que el bebe que estuvo esperando su reina por nueve meses se trataba de un varón. Las riquezas y uniones matrimoniales en aquel tiempo tenían sus leyes, eran los príncipes quienes contraían matrimonio y heredaban lo que su princesa entregaba por parte de su reino. Las riquezas quedaban en el reino del príncipe mientras que al reino de las princesas se les ofrecían otro tipo de beneficios, como protección y un nuevo reino que crecería con el tiempo. Así es. Todo dependía de la cantidad de hijos que tenía la realeza, de lo contrario se creaba un nuevo reino donde sus príncipes fueran reyes.

 

 

Con apenas unos días de diferencia, nació de otra familia un pequeño a quien llamaron Yunho. La familia Jung llevaba años sirviendo a los Kim, eran la mano derecha de ellos, como asistentes, guardianes, duques. El padre de Yunho era el gran duque del reino, además de eso, mejor amigo de lo que era el actual rey de Silla, por lo que el hijo de este creció al lado de JaeJoong con los mismos beneficios, pero existía algo diferente en sus estudios. Mientras JaeJoong era educado con manuscritos para ser el siguiente en tomar el trono, Yunho era entrenado como el guardia personal del príncipe.

 

Desde pequeño JaeJoong evito que el moreno le llamara por formalidades, aunque lo entrenaban y le obligaban a llamarlo de ciertas formas, él lo odiaba. Yunho era su amigo, no necesitaba que le tratara como ya todos lo hacían, quería ser un niño normal con un amigo. “Su alteza” “Mi señor” “ Príncipe” y más formalidades que JaeJoong ignoraba de Yunho, desde muy pequeños le obligo a llamarlo por su nombre, por más que los adultos le regañaran, el siempre volvía a lo mismo.

 

Los niños pequeños caminaban por los pasillos del castillo, estaban en uno de sus tantos juegos infantiles donde su imaginación era el principal elemento de diversión. Sus voces resonaban en las paredes, JaeJoong, el príncipe, fingía ser jefe de escuadrón mientras que Yunho como siempre, le cubría la espalda en sus juegos.  

 

—¡Corre! ¡Nos atacan!. —Dijo el mayor de los dos.

 

—¡Retirada! —Siguió el juego.

 

La tranquila caminata se convirtió en una lucha entre reinos mientras ellos corrían por los pasillos dejando que su imaginación los llevara a una gran diversión, salir de la rutina de estudios era la mejor parte para un príncipe, más teniendo un amigo con el cual jugar. JaeJoong a veces se preguntaba ¿Cómo podían obligar a un niño de su edad a tener tal respeto por otro igual? El príncipe era una persona humilde, no le importaban las etiquetas, Yunho siempre sería su amigo y no su guardia como todos le llamaban. El menor estaba siendo entrenado por el bien de su protección.

 

Entonces, entre tanto correr, JaeJoong cayó al suelo. El llano ni siquiera apareció, sino que se inundó de risas el lugar, cosa que tampoco fue tranquilizadora para el menor de ambos. Este corrió lo más rápido que pudo hasta sentarse al lado de su mejor amigo.

 

—Su alteza, ¿Está bien?

 

—Eish Yunho, te dije que no me dijeras así.. —Se quejo el mayor.

 

—Pero Ja…Digo, príncipe. No puedo hacerlo. —Dijo el más pequeño.

 

—Nadie nos está viendo, dilo.

 

El menor se negó.

 

—Dilo.

 

Volvió a negarse.

 

—Es una orden. —Dijo con firmeza.

—JaeJoong…

 

—Ves… Suena muy bien mi nombre de su boca. —Dijo en una sonrisa.

 

El príncipe volvió a ponerse de pie y la persecución una vez más comenzó.

 

 

Yunho no se sentía cómodo llamando por el nombre al príncipe, su familia le exigía llamarlo con respeto y para un niño tan pequeño como él, era confundirse cada vez que estuviera con más personas. Llamar a JaeJoong por su nombre frente a sus padres por la costumbre y llevarse nuevos regaños. Con el tiempo, era más eficiente, ya no se confundía al estar cerca del príncipe, sus pensamientos igualmente eran diferentes.

 

Loe entrenamientos para el joven Jung comenzaron desde pequeño, entregándole simples dagas donde debía aprender el control y movimientos de estas. No le agradaba que JaeJoong estuviera ahí observando cada uno de sus entrenamientos, pero eran horarios en los que su amigo no tenía nada que hacer y como guardia real, le dejaban estar en entrenamientos del menor.

 

Yunho a esas alturas manejaba perfectamente las dagas, cosa que a JaeJoong le sorprendía demasiado, su amigo podía verse tan inocente pero al momento de tener las armas en sus manos era todo un peligro, no para él, sino para quien se acercara a lastimarlo. El moreno lanzo contra el blanco de tiro las dagas, dos en sus manos, contra dos blancos, su resultado, fue perfecto. Justo en el centro. Pero, el moreno era diferente mientras entrenaba, era serio, no era el niño divertido que siempre conoció.

 

Con los años, el moreno seguía volviéndose experto en todo tipo de arte con armas, lo llevaba en la sangre, su familia siempre había sido parte de la guardia real, Yunho no perdería la oportunidad de ser parte de ella, mucho menos con su mejor amigo siendo el príncipe de Silla. Yunho siempre le hablaba de  protegerlo, que era todo lo que le importaba, no por ser su guardia personal, sino porque era su mejor amigo. Pero JaeJoong odiaba que el moreno tomara tan en serio su papel, por lo que el igualmente se entrenó en el arte de las armas, no  llego a ser tan bueno como el moreno, pero era capaz de derribar a cualquier otro de la guardia real.

 

—¡Vamos! ¿Ya se rindieron? —Dijo viendo a la mayoría de sus guardias en el suelo. — Son aburridos.

 

—No creo que quieran continuar si siguen siendo golpeados de esa forma. —Rió Yunho a su espalda.

 

—Hey, tu fuiste quien les dio la mayor parte de los golpes.

 

—¿Qué puedo decir? Si no lo hacía te tomaban con la guardia baja

—¡Eso es mentira!

 

—Alteza el entrenamiento ha terminado por hoy. —Hablo uno de sus empleados.

 

—¿Por qué? Quiero entrenar un poco más con Yunho.

 

—Señor, su padre lo está esperando para la comida.

 

—Mierda, lo había olvidado. —Se quejo.

 

—Su alteza, su vocabulario.

 

—Si, si, lo siento.

 

Bajo las escaleras tomando la toalla que este tenía en sus manos para secar su sudor. Las horas de la mañana pasaban  bastante rápido cuando se divertía con el moreno, un par de entrenamientos a la semana, era todo lo que necesitaba para tener a su amigo de vuelta. Los viejos tiempos donde no tenían horarios que cumplir habían acabado, Yunho era su guardia personal tenía que seguirlo a todas partes pero aun así no podían interactuar mientras existiera alguien más observándole, mucho menos si era la misma familia Jung.

 

—¡Escuchen! El entrenamiento se acaba por hoy, deben mejorar bastante, no puede ser que su príncipe los derrote, así no sirven para una guerra.

 

Las palabras del moreno eran duras, pero era la forma más útil de hacer razonar a los demás, el apenas tenía entrenamientos y era superior a sus propios guardias. Pero claro, el tenía un incentivo cada vez que asistía, y era pasar tiempo con su mejor amigo.

 

Las puertas se cerraron tras su cuerpo, sus empleados no le permitían estar cuando el líder de escuadrón hablaba, puesto que sabían que lo más probable era que JaeJoong se hiciera parte del escuadrón en caso de una posible guerra con un reino cercano. De todo lo que había estudiado en diplomacia, sabía que Gouryeo era el reino más peligroso entre los tres principales, este podía en cualquier momento volver a tomar sus tierras, aquellas que su propio reino había tomado en venganza por las muertes de su pueblo.

 

—Señor, su ducha esta lista.

 

—Gracias. —Pronunció en una voz algo desanimada.

 

Dejo la toalla con su empleado antes de meterse a su habitación, la cual cerro para permanecer solo. Sabía que tras esas puertas se mantenían dos de los guardias vigilando que nadie más ingresara a menos que el lo ordenara. La vida de príncipe tenía todas sus reglas, tenía que respetar cada una de ellas no eran reglas que a su padre se le habían ocurrido, eran reglas a seguir desde años anteriores, todas respetadas por cada miembro de la familia real.

 

Se quedó en la ducha lo suficiente para perderse en sus pensamientos, estaba aburrido de permanecer encerrado en esas murallas, necesitaba salir, pero ¿Cómo hacerlo? Ahora tenía más seguridad que nunca. Había sido descubierto al salir del castillo repetidas veces, todo por querer pasear por el pueblo, pero todos temían perder a su príncipe por algún atentado de parte de otro reino o de los mismos en su pueblo quienes estaban en su contra. Pues el rey debía dejar el trono en unos cuantos años, no podían perder al único heredero.

 

La puerta comenzó a sonar, la voz la conocía perfectamente, era el único que podía ingresar a su habitación sin permiso alguno, su guardia personal, Yunho. Este toco la puerta del baño un par de veces y hablo fuerte y claro, necesitaban su presencia para comenzar la comida.

 

—Ya voy…—Soltó un suspiro pesado para salir de la bañera. Tomo una bata de seda y la puso alrededor de su cuerpo.

 

—Estas retrasado. —Pronunció el moreno al verlo salir del baño.

 

—Si, lo se.

 

—¿Otra vez te quedaste dormido?

 

—No. Para nada… Estoy aburrido. —Dijo acercándose hasta el armario por sus ropas.

 

—Me imagino. Pude notar tus energías hoy. —Pronunció el moreno acercándose hasta el para tomar una de las prendas. — Este… Te queda bien.

 

Giro su mirada para dar directamente con la de su mejor amigo. No pudo evitar mostrar una sonrisa.

 

—Al fin volviste. —Dijo tomando la prenda para cambiarse.

 

—¿Volví?

 

—Ya sabes. —Tomo una pausa. —Siempre estás de amargado luego de dártelas de líder de escuadrón.

 

—No me las doy de líder, soy el líder

 

—Sabes bien a que me refiero, idiota…

—Ese vocabulario su…

 

Entonces JaeJoong tomo el rostro de Yunho con su diestra cubriendo su boca.

 

—Si lo dices te haré cuidarme el resto de la noche.

 

—Sabes que no me molestaría.

 

—Afuera.

 

—Ouch… Si que te molesta. —Soltó una risa.

 

—Desde pequeño te digo lo mismo, no me gusta. Eres mi amigo, nadie me conoce tan bien como tu.

 

JaeJoong se había acomodado en las telas, mientras Yunho lo observo en todo momento, nada de pudor, ambos se conocían de pequeños, eran mejores amigos, como hermanos. Incluso el moreno se acercó al de piel blanquecina a ayudarle con el traje.

 

—Lo se, pero sabes cómo son mis padres.

 

—Dime.. —Se detuvo observando al más alto. —¿Tus padres son el príncipe que debes cuidar? ¿Eh?

 

—No. Pero…

 

—Entonces calla  y obedece.

 

El moreno soltó una carcajada, era imposible mantenerse serio con él, siempre terminaba haciéndole reir, por lo que se volteó para ir hasta la puerta, no quería que este viera que la reprimenda era todo un juego. Sintió los pasos tras él, Yunho no podía dejarlo caminar por ahí solo, siempre debía acompañarle, era su guardia.

 

Al llegar al gran comedor, sus padres estaban sentados en la cabecera de la mesa larga y angosta. Mientras el fue directamente a su lugar, en medio de esta del lado derecho de ambos.

 

—Llegas tarde. —Dijo su padre molesto.

 

—Si, me tarde más de lo que pensé.

 

—Te dije que no era buena idea que entrenara.

 

—¿Eh? Claro que fue buena idea. —Hablo a su madre.

 

—Tienes menos tiempo para la familia. —Dijo la reina.

 

—¿Menos tiempo? ¡Oh vamos! Hago todo lo que me piden, déjenme vivir también. —Se quejo.

 

Los sirvientes llegaron con los platos interrumpiendo la conversación, existían temas familiares que no tocaban frente al personal. Su mirada se dirigió a la puerta, la cual estaba a medio cerrar, podía ver el cuerpo de Yunho vigilando desde afuera, odiaba está sentado comiendo mientras su amigo se moría de hambre afuera esperando por él. Tenerlo de vuelta en el salón con lecciones diplomáticas dejaba libre al moreno para ir por su comida.

 

—Como decía. —Retomo su madre. — Necesitas más tiempo, deberías dejar de entrenar.

 

—¿Por qué? Ya no tengo nada más para hacer con Yunho.

 

—Ya no son niños JaeJoong-ah

 

—Pero es mi mejor amigo, quiero poder verlo y hacer cosas juntos. Nadie más aquí me habla porque soy el príncipe. Temen que vayan a despedirlos si me hablan de forma incorrecta.

 

Termino tomando el vaso frente a él de mala manera para beber, no tenía hambre con aquel tema de conversación.

 

—Yunho es tu guardia, tienes tiempo con él.

 

—¿En serio? Ni siquiera podemos hablar. Los Jung son igual de estrictos que ustedes. Nadie más nos ve, estamos encerrados aquí, salimos solo para los bailes y ceremonias reales en los otros reinos.

 

—Hablando de eso. —Pronunció el rey.

 

—¿Si mi amor? —Respondió su madre.

 

Mientras el desvió su atención de ellos a la comida, entre más rápido terminara, más rápido saldría de ese salón.

 

—Tengo que ir a Baekje por renovación de los acuerdos. Será un viaje de un par de días.

 

Tomo aire y soltó un suspiro. Su padre era quien podía salir, mientras ellos, no.

—Suena perfecto querido. Me entere que su princesa es bellísima. ¿Será buena candidata a esposa de JaeJoong, no crees?

 

—¿Eh?

 

Se sorprendió bastante del tema. Tenía la mayoría de edad hace bastante tiempo, pero no  quería decir que fuera a casarse, su padre estaba en perfecto estado, no necesitaba que alguien le arrebatara aun el trono.

 

—No quiero casarme. —Se negó.

 

—No creo que sea necesario aun querida. —Dijo el rey en su apoyo.

 

—¿Por qué no? Me encantaría ver nietos muy pronto. Quizás podrían tomar un reino cercano para ellos. ¿No te parece?

 

—¿Es en serio madre? ¿No crees que exageras?

 

 

La comida no fue para nada agradable con un tema como ese. Termino saliendo  antes de lo pensado del salón, se encontró con Yunho pero no dijo palabra alguna, estaba perdido en sus pensamientos con el tema de su madre, esta ya quería verlo casado, pero no entendía el porqué. Todo parecía ser un tema que le ocultaban, pero no quería preguntar y que este fuera el tener todos los arreglos preparados. Casarse significaba dejar a Yunho en ese lugar, los Jung siempre habían pertenecido a Silla.

 

Llego hasta su habitación, no quería moverse del lugar, por más que escuchaba a Yunho a su lado obligándolo a ir por la lección diplomática, el no se movía en absoluto, pese a saber que el regaño se lo llevaría el moreno.  Obligo a Yunho a dejarlo, escucho las puertas cerrarse y escuchar el armamento tras esta donde los guardias aseguraron su estadía en el lugar mientras Yunho no se encontraba. Se quedó completamente dormido, ya estaba cansado necesitaba salir de ese lugar, una vez más.

 

JaeJoong escapaba del castillo, las veces que lo consiguió llegaba al pueblo con una sola finalidad. Ayudarlos. Llevaba oro en sus bolsillos y lo entregaba a quienes más lo necesitaban, compraba comida y realizaba la misma acción. Nadie sabía que se trataba del príncipe, puesto que siempre llevaba una capucha ocultando su rostro al igual que sus ropas. El único que sabía de su identidad, era él, Yunho, puesto que en el escándalo que tenía el castillo por su desaparición, fue el moreno quien salió al pueblo en su búsqueda, encontrándolo encapuchado en el bosque.

 

—¡Tu! ¡Ven aquí!

 

No tenía de otra que correr, sabía que se trataba de Yunho, esa voz la conocía perfectamente y aquel caballo. ¿Cómo olvidarlo? Eran ambos los que salían de pequeños a cabalgar.

 

Mientras corría entre los árboles, llevo los dedos a sus labios ejerciendo presión con estos dejando salir un silbido al llamado de su caballo. Este no demoro en llegar, subió rápidamente y busco alejarse del moreno, lo perdió en uno de los senderos más cercanos al castillo. Con su compañero cansado, bajo de este y dejo que comiera un poco mientras él se sentaba en el suelo en descanso del gran susto que había tenido. Pero ahí no terminaba todo.

 

Sintió el agarre tras su cuerpo, lo habían tomado de la capucha y elevad obligándolo a levantarse entre quejas.

 

—¿Quién eres? ¡Responde!

 

Los gritos de Yunho lo asustaban. Este lo estampo contra el tronco del árbol provocando que el caballo rechinara del susto, puesto que estaban maltratando a su dueño.

 

—¡El caballo! ¿De donde lo sacaste? ¿Dónde está el príncipe? —El moreno pronunció tomando su espada, alertándolo de lo que proseguía

 

—Yunho. Yunho…¡Espera! ¡Soy yo! —Dijo en un grito desesperado.

 

Conocía al moreno, este era capaz de destrozarlo en un abrir y cerrar de ojos, su mejor habilidad la tenía con la espada.

 

—¿Qué? ¿JaeJoong-ah? —Pronunció este mientras se deshacía de su capucha. — ¿Eres un idiota? ¿Sabes el susto que me diste?

 

Los brazos ajenos lo abrazaron de tal forma que se sintió protegido y todo ese temor se escapó, aunque se tratara de un miedo que el mismo moreno había provocado en él.

 

—La única vez donde pierdes todo el respeto. —Susurro.

 

—Idiota. Pensé que te había perdido…

 

—Estoy bien. ¿Qué podría pasarme?

 

—Encontraron dos intrusos de Gouryeo. ¿Cómo quieres que este? ¿Eh?

 

—¿Dos intrusos? ¿Cuándo? —Se sorprendió.

 

El moreno se separó apenas de él para lograr verlo perfectamente. Con tan solo ver su rostro noto que este la había cagado, soltó información que no debía quizás solo de la guardia real, pero el miedo  le aligero la lengua.

 

—Hace unos días. Asesinaron a una familia en el pueblo. Tenía miedo…

 

 

Yunho siempre fue su todo, su mejor amigo y el único que lo entendía. Desde ese día solo salía del castillo con la ayuda de este y su supervisión. La época no permitía ver tal relación entre hombres, menos con un príncipe, demasiado cercanos, aunque parecían hermanos, muchos creían que el príncipe estaba en malos pasos, ya que actuaba como la mujer del moreno. Creían que podía ser un problema de genética, pero los médicos descartaban todo ese tipo de cosas, puesto que la religión había hecho al hombre y a la mujer por una sola razón.

 

 

Nunca vio a Yunho con los ojos que todos hablaban, era su mejor amigo, solo eso. ¿Qué más podrían pensar si era con el único que pasaba tiempo? No existía alguien más en el reino que le entendiera como el moreno, tampoco buscaría a alguien que lo escuchara, creció con él no necesitaba a nadie más.

 

Abrió sus ojos cuando escucho la puerta cerrarse, no sabía que hora era, donde se encontraba el sol ni nada. Solo vio la silueta del moreno frente a él. Pero se volvió a reacomodar tomando la almohada y abrazándola entre sus brazos. Luego, una tela cubrió todo su rostro, estaba fría, era una tela que ya conocía, por lo que no se puso mantener más tiempo con los ojos cerrados, los abrió tomo para tomar esta y mirar al menor.

 

 —¿Qué pretendes? —Dijo en una voz algo rasposa.

 

—¿Qué tal un paseo su alteza?

 

Una sonrisa apareció en sus labios, a veces creía que tenía cierta conexión con el moreno, como si sus pensamientos fueran uno, este pensaba tan igual a él. Solo necesito recordar esos momentos para indicarle al moreno lo que deseaba, era salir, lejos del castillo, recorrer el pueblo. Tomaron sus caballos huyendo de la seguridad del castillo, como siempre lo hacían, Yunho era quien le ayudaba a salir de su habitación por la ventana luego de dar aviso de encontrarse como guardia con el príncipe, así nadie vigilaba la habitación de este, más que dos guardias que creían nada más dormían juntos, quizás esa era la razón por la cual muchos creían que la relación del príncipe con el guardia personal era más que solo una hermandad, dormir juntos no era algo que le agradará a todos, puesto que eran dos hombres, además de eso, eran ignorantes en su vida personal. ¡Habían crecido juntos! ¡Por dios!

 

Cabalgaron a la entrada, JaeJoong con el rostro cubierto junto con sus ropas mientras que Yunho mantenía la capucha abajo, todos reconocían el rostro del líder de escuadrón. Era la forma más sencilla de salir.

 

—Entrenamiento. —Pronunció a los encargados de seguridad mientras el príncipe guardaba por completo silencio.

 

—¿No es tarde para el entrenamiento? El sol casi se mete.

 

—Eso no le debe interesar. —Dijo en esa voz seca que tenía cuando volvía a tomar el papel de líder.

 

Las puertas no tardaron en abrirse, y ellos claramente en salir, no se arriesgaban a quedarse un poco más para ser registrados, si descubrían que Yunho había sacado del castillo al príncipe, de seguro bajaban de la familia real a la familia Jung, seria una desdicha, lo peor, era ser alejado del moreno, por lo que siempre cumplía con todo lo que este le ordenaba.

 

—Un par de horas, ¿Eh?

 

—¡Claro! —Dijo sonriente, aunque su sonrisa no podía apreciarse con esas telas.

 

El pueblo no estaba tan lejos, a unos pocos minutos en caballo. Pero bajaron de estos poco antes de llegar al pueblo, eran caballos entrenados, por lo que llegaban al llamado del silbido de su dueño. Los dejaron libres en el bosque, que estos hicieran de las suyas mientras ellos caminaban por el pueblo.

 

—Espera…—Pronunció deteniéndose frente al moreno. — Cúbrete... —Tomo las telas y cubrió con cuidado el rostro del contrario, dejando nada más a la vista sus ojos. —Así está bien.

 

Siempre se sintió extraño mientras Yunho le observaba, como si estuviera haciendo algo mal, pero no era nada de eso, era esa mirada penetrante de los ojos oscuros de este.

 

—¿Qué? —Dijo ante el silencio.

 

—No es nada…—El moreno soltó una leve risa.

 

Entonces, los gritos interrumpieron. Gritos provenientes desde el pueblo. 

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