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Aliento de Berserker

Autor: Calabaza

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Era fortaleza. Lo que Ajax sintió al apretar el pequeño silbato

dentro de su bolsillo.

Aquel era el único vínculo palpable que tenía con Lucas. Sabía que bastaría con hacerlo sonar y su hermano aparecería para salvarlo.

Y esa sola idea lo consolaba y lo llenaba de tranquilidad.

Y aun que deseaba desesperadamente encontrarse con Lucas, quería esperar un poco más antes de llamarlo. Al menos hasta salir de aquel túnel que los conducía lejos del

horrible laboratorio.

Hasta entonces, decidió, sería fuerte, como Lucas, para que nadie pudiera volver a decirle que no era como él y que no merecía que lo quisiera.

 

La batería del móvil que Bijou llevaba para iluminar el camino, se agotó. Anduvieron, pues, a oscuras por los túneles que se volvían cada vez más fríos, pero al menos habían dejado atrás el peligro constante del edificio cayendo sobre ellos. Los muros de aquel corredor estaban cubiertos y reforzados con acero, así que por eso era que debía sentirse tanto frío, pensó el niño.

-¿Cómo sabrá que camino tomar, señor?- preguntó entonces timidamente la mujer que iba con ellos, y que Ajax no sabía que era la secretaria de Bijou.

-Por el olor. El aire de los túneles no se ha contaminado por la niebla, así que puedo percibir claramente los distintos olores que vienen por cada túnel.-

La secretaria conocía la verdad sobre Bijou y su mutación, y aun que no conocía los detalles de su condición, supuso que una capacidad olfativa tan fina era una de sus habilidades.

Ajax, por otra parte, que no sabía como podía aquel hombre guiarse sólo por el olfato, levantó la nariz y aspiró con fuerza, pero no pudo percibir ningún aroma en específico.

-Y si llegara a fallar, estoy muy seguro de que el señor Goddard puede perfectamente encontrar el camino.-

-¡Ah! Seguramente que si, Bijou LeClair. De hecho, si me me lo permites puedo alumbrar tu camino ahora mismo.-

Le respondió un corto silencio, precedido por un leve gruñido, y luego Bijou volvió a hablar.

-¿Vas a decirme que después de todo si puedes usar tu poder?-

-Oh, que no pueda usarlo de la manera en que tú necesitas que lo haga no significa...que no pueda. -

-Ya. Déjalo.-

-Mi poder es limitado en este cuerpo, pero no completamente inútil. Préstame esa lampara tuya.-

Bijou extendió el teléfono en su mano, y ella lo tomó como si pudiera verlo claramente a pesar de la oscuridad. Momentos después la luz de la pantalla se encendía de nuevo y brillaba sobre los rostros sorprendidos de Ajax y de la secretaria.

-Oh. Muy bien.- dijo Bijou, y con el tenue resplandor blando ella pudo notar en el rostro de él estaba húmedo y sus ojos centellaban, con una exaltación perturbadora. Estaba terriblemente hambriento. La bruja le dedicó una sonrisa, apuntando la luz hacia adelante, y caminando detrás de él. Ajax y la mujer los siguieron.

Ajax veía a aquel otro hombre,Goddard, que a diferencia de Bijou le hablaba con mucha simpatía, y sentía una gran curiosidad, así que animado por el carácter amable que había mostrado hasta entonces, se le acercó y caminó a su lado un rato, antes de atreverse a hablarle, en voz baja, esperando que Bijou no lo escuchara.

-¿Cómo hiciste eso?-

-¿Umh?- Goddard volteó a verlo, pero también Bijou lo hizo, lo que consiguió que Ajax se sintiera cohibido y se ocultara detrás del primero.

-Es magia.- le dijo la bruja al niño.

-¿Magia de verdad?- preguntó él, intentando todavía hablar en voz baja, aun que era inútil, pues todos estaban demasiado cerca como para no escuchar.

-¡Claro que si! ¿Es que la hay de otro tipo?-respondió Goddard.

-Y ¿Puedes hacer lo que quieras?- el niño parecía casi tan entusiasmado preguntando, como la bruja lo estaba de responderle.

-Bueno, la magia es útil para tantas cosas. Para lo que sea que te imagines.-

-¿Puedes volar?-

-Si.-

-¿Puedo ver cómo lo haces?- Ajax abrió mucho los ojos y sonrió, emocionado.

Y la bruja se río de buena gana.

-No ahora.-

-¿Puedes revivir a alguien?-

-Ah.- la bruja meneó la mano suavemente, haciendo que la luz del móvil se meciera en zizag delante de ellos. -Si, pero tendría que quitarle la vida a alguien más...-

-Ah.-

-La magia más poderosa es la que exige el precio más alto, Ajax Ramsley.-

El pequeño le miró de nuevo, y ella vio en sus ojos negros que él no entendía lo que eso significaba.

-¿Qué te parece si extiendes tu mano?-

Él estiró la palma y Goddard le puso el móvil en la mano y el aparató continuó brillando.

-También hay magia en ti.-

Pero unos segundos después la luz se apagó, para desilusión de Ajax.

-Bueno, sigue durmiendo al parecer.- rió suavemente la bruja.

-Deja de jugar con eso.- ordenó Bijou, con voz de que a él no le hacía gracia.

Gooddard volvió a tomar el teléfono y la luz se encendió de nuevo, brillando con más intensidad.

 

 

 

- Ese aprendiz tuyo, Pirausta.- dijo Vipunen, en su forma humana, apostándose en la entrada de la pequeña carpa en la que la bruja se había instalado, en una colina cercana al pueblo de Alan Goddard y su gente. -Se está embriagando de poder casi tanto como de vino.-

Ella, sentada ante una mesita, con pluma en mano y a la luz de un par de velas, estaba absorta en la escritura de alguna cosa, tanto que no parecía poner atención a los comentarios de Vipunen.

Él la miró un momento y luego se asomó de nuevo al exterior, de donde provenía un gran barullo. Los humanos estaban en mitad de una de sus celebraciones.

-Ellos creen que poseen al mundo. Pero son... tan... insignificantes.-

-Querido Vipunen, ¿Qué bien te puede hacerte tu odio por los humanos?- preguntó ella, sin apartar la vista de su ocupación.

-¡No es odio!... Es... desprecio. Es que no comprendo como puedes permanecer cerca de ellos. Tú, generosamente les has brindado conocimientos por que pensabas que eso haría un bien a la humanidad, pero hasta ahora sólo han utilizado lo que han aprendido para su propio beneficio. Tu discípulo ha conseguido ponerse a la cabeza de su pequeña sociedad.- Vipunen pronunciaba esas palabras como si sintiera asco de ellas. -¿De qué otra manera a aplicado lo que le has enseñado si no es para asegurarse un ejército de fieles y ciegos adeptos?-

-Ellos han elegido a Alan como su líder por que es un hombre excepecionalmente inteligente.-

-Él se convirtió en líder gracias al poder que tú le diste.-

El sonido de la pluma de Pirausta se detuvo y ella levantó la vista y le sonrió.

-El poder que le di es el saber, y eso algo a lo que todos tienen derecho.-

-¿Por qué unos seres tan miserables tendrían derecho a saber? El poder que pones en sus manos es más grande que su entendimiento. Eso que tú llamas magia no está hecha para ser tocada por los seres humanos.-

-Lo que yo llamo magia... - ella se levantó y caminó hasta Vipunen -Es algo que existe en todo ser vivo, incluso en los humanos. Sólo les muestro la forma de usar algo que ya tienen desde el momento en que existen.-

Le miró con la dulzura con la que siempre lo hacía y levantó la mano hasta tocar la frente de Vipunen, peinando los finos mechones de pelo gris oscuro.

-Comprendo tu preocupación, noble Vipunen, y confieso que incluso yo tengo dudas al respecto en ocasiones, pero los humanos existen en este mundo junto con nosotros. No podemos negar su existencia y apartarnos para siempre sólo por que son aún demasiado jóvenes para comprender. Si podemos ayudarles a crecer ¿No es ese el camino a tomar? Este es su mundo también, no podemos ser egoistas con algo que también les pertenece.-

El lobo suspiró. Por más irritado que estuviera, aún en sus peores momentos de ira, bastaban unas cuantas palabras en la voz de ella, un gesto, una sola caricia de su ligera mano para apaciguarle.

-Tu vida...- susurró él, agachando la cabeza para que ella pudiera alcanzarle con más facilidad sin tener que ponerse sobre las puntas de los pies para palmearle la cabeza. -¿También les pertenece... a los humanos?-

-Oh. ¿Es todo esto porqué estás celoso, Vipunen?- preguntó ella, divertida por la expresión que el hombre mitad bestia tenía, un intento fallido de parecer serio y molesto, que llegaba a ser más parecido a un berrinche infantil.

-No lo estoy.-respondió él. -Quizá... quizá... un poco, de todo el tiempo que pasas con ellos, y de todas las atenciones que les prodigas, y por que no confió en ellos. Es ese... aprendiz.-

-Vipunen, tengo un compromiso con los humanos que me ata a su destino, por que decidí ayudarlos y por que me preocupo por ellos, pero dejaría que la humanidad entera ardiera si debo elegir entre ellos y tú.-

 

 

Lucas y Vaizack consiguieron llegar a la puerta por donde Ajax y los otros se habían escapado, abriéndose paso entre la pila de escombros, y al pasar al otro lado Vaizack se aseguró que los escombros detrás de ellos volvieran a caer, bloqueándole el camino a sus perseguidores. Pero al pasar por la puerta sólo encontraron más escombros, y el techo seguía cayendo a pedazos cada vez que el edificio se sacudía.

Se movieron tan rápido como pudieron hacerlo.

-¿No podrías usar de nuevo esa cosa que sale de tu boca para desintegrar los obstáculos?- preguntó Lucas, moviéndo una gran pieza de cemento. -Sería mucho más rápido. Por cierto ¿Cómo has hecho el truco de la niebla? Nunca antes te vi usarla-

-Es la primera vez que lo hago. No sé como lo he hecho. Y si lo uso ahora el aliento del berserker también te daña a ti. -

-Cuando estoy en forma de lobo no me molesta tanto.-

-Pero hará que esa magia que llevas encima se diluya más rápido. Y es gracias a ella a que puedes moverte ¿No es cierto?-

-Ya...si. Pero igual sería más rápido.- refunfuñó, lanzando una piedra sobre su hombro.- De todas formas, ¿Desde cuando no te interesa dañarme? Y ¿Qué diablos fue todo eso allá atrás? Ayudándome... salvándome la vida.-

-He estado ayudándote y salvándote la vida desde que nuestros caminos se cruzaron.-

-Si, pero ¿Por qué? Además poniéndote en riesgo, peleando con otros como tú, "traicionando tu naturaleza"- dijo, fingiendo una voz más gruesa en la última frase, citando lo que había dicho uno de los berserker que les perseguían. -No entiendo por que lo haces. No entiendo nada de lo que haces.-

-Yo tampoco lo entiendo.-

-Oh.... ¡Oh! pues no creas que voy a agradecerte nada, por que en primer lugar fuiste tú el que se llevó a Ajax por la fuerza. Y lo trajiste aquí. ¿Por qué aquí? ¿Sabes lo que es este lugar?-

-Las oficinas centrales de House of Sound, un centro de experimentación biológica y genética.-

-Y de exterminación. ¿Por qué trajiste a mi hermano aquí si sabes lo que hacen?-

-Por que era mi trabajo.-

-¿Tu trabajo?- Lucas dejó de saltar entre los escombros y miró al lobo blanco. -¿Tu trabajo era secuestrar a Ajax?-

-Si.-

-¿Quién te ordenó que lo hicieras?-

-House of Sound.-

-Eres... ¿Un cazador?-

-Lo era, hasta esta tarde.-

-¡Eres un maldito cazador! ¡Eres un lobo! ¡Ellos cazan lobos! ¿Cómo puedes...? Oh, ¿Por eso estuviste ayudándonos? ¿Por eso nos llevaste a tu casa? ¡Todo este tiempo estuviste planeando llevarte a Ajax!-

Lucas saltó sobre él, pero Vaizack lo lanzó al suelo confacilidad.

-No tenía planeado llevármelo, hasta esta mañana, cuando fui avizado de que estaban buscándolo.-

-Ajax confiaba en ti.- dijo Lucas, el berserker se adelantó, para seguir abriendo paso, sin que pareciera importarle realmente lo que estaban diciéndole. -Lo traicionaste.- continuó Lucas, estirándo una garra para halar la cola del lobo blanco hasta hacerlo caer taambién y rápidamente se puso sobre él, mostrándole amenazadoramente los caninos.

-Era mi trabajo.- respondió Vaizack

-Si, eso dijiste también cuando asesinaste a Regan. La mataste por que House of Sound te lo ordenó ¿Cierto? Debería sentirme estúpido por no haberme dado cuenta, pero lo cierto es que jamás habría esperado que un lobo trabajaría para los que están exterminando a los suyos.-

-No tengo nada que ver con los lobos que House of Sound caza, y ninguno como yo podría ser capturado, y si así fuera

no importaría.-

-Nada te preocupa. ¿No? Nada ni nadie, sólo tú.-

-¿Qué importancia puede tener preocuparse? Las cosas suceden o no por las acciones, no por la precupación.- soltó el albino con tono cansado. -Si debiera preocuparme por algo quizá sería por el hecho de que nos estás demorando cuando estamos siendo perseguidos. Si vas a atacarme hazlo de una vez, aun que ya sabes como terminará.-

Lucas sentía que la furia le hervía en la sangre, y emanaba por su ojo, clavándose en el lobo blanco, pero era como mirar una roca con la que no podía razonar y tampoco atacar sin salir herido. Lo cierto era que no podía darse el lujo de desperdiciar su tiempo, Harley le había dicho que su energía tenía límite, y debía usarla para poner a salvo a Ajax. Así que se levantó, bufando, y saltó sobre una viga para continuar removiendo pedazos de piedra que le estorbaban el paso.

-¡Cuando esto termine voy a cobrarme todo lo que has hecho!-

 

 

 

Vipunen no dormía. Mantenía la cabeza apoyada en el suelo del recinto, con los ojos cerrados, y dejaba que su conciencia se hundiera en los recuerdos. Sólo así podía volver a ver a la verdadera Pirausta, verla como era antes de que la hicieran una prisionera, privándola de su poder y su libertad. Era así como habían pagado los humanos la bondad que ella les había mostrado.

Pirausta había sido una idealista, soñando con un mundo donde la exitencia de cada criatura fuera respetada, y era cierto, que él, Vipunen, un guerrero que se había dedicado a exterminar a otros seres, había pensado que un ideal como el de su señora era infantil y completamente imposible de realizar. Pero él confiaba en Pirausta, en su sabiduría y en el enorme poder de su dulce presencia bajo el que él mismo había caido presa.

Su señora podía amanzar los espíritus más violentos, quizá podía también limpiar la corrupción de los seres humanos.

Vipunen realmente lo había creido.

Pero Alan Goddard había sido un muy buen actor. Si. Había engañado a su señora, e incluso a él, a Vipunen, que siempre lo observó con cuidadosa perspicacia, logró hacerle creer por un tiempo que al igual que ellos, deseaba la paz.

Por eso cuando Pirausta planeó la creación de la cofradía, Goddard fue puesto a la cabeza, para dirigir a un grupo de poderosas personas que mantendrían la paz y la amistad entre todas las razas. Pero él convirtió a la cofradía en un ejército, y en vez de buscar una relación de amistad con los seres no humanos, se dedicó a someterles por medio de la violencia.

Fue entonces cuando Pirausta se dio cuenta de su error e intentó detenerle, pero Goddard dirigió a su ejército contra ella.

Vipunen luchó para detenerlos, dispuesto a dar hasta su último aliento de vida, lo que casi ocurrió, pues a pesar de su fuerza no pudo contra sus numerosos adversarios, y entonces fue Pirausta quien lo salvó, entregando su libertad a cambio de la vida del lobo.

Pirausta, quien siempre había sido una criatura libre, fue capturada por su culpa.

Vipunen vivía eternamente atormentado por lo que consideraba su propia terrible debilidad que había causado todo un siglo de desgracias. Pero aquella debilidad se había transformado en otra cosa, más de un siglo atado en aquel lugar habían tornado su espíritu impetuoso y explosivo en paciente y prudente. Su debilidad se había convertido en algo más, algo que era fortaleza.

Era ella, Pirausta, la verdadera, acercándose.

Vipunen dormitaba, con su cabeza baja, y los ojos cerrados, hundiéndose en las ensoñaciones del pasado, pero al mismo tiempo permanecía alerta del mundo exterior, y podía percibir el movimiento agitado y convulsionante de una humanidad que agonizaba bajo las garras imparables de los berserker, y entre todo aquel caos, también pudo percibir la presencia de su amada, que era como el deleitoso sonido de una campanilla que aquietaba todo lo demás.

Vipunen entre abrió sus ojos y estiró el cuello, y sintió como la cinta le apretaba la garganta, pero no le importó.

-¿Qué pasa? Te escucho resollar ¿Estás jalando la cuerda? Como si no supieras que no podrás aflojarla ni un centímetro...- dijo Goddard dentro del cuerpo de Pirausta desde la jaula dorada.

-¡Silencio!-

-Oh. ¿Están tus dioses hablándote de nuevo?-

-No. Es ella, que se está acercando.-

 

 

Lucas se deslizó por una pequeña pendiente de piedras y tierra sólo para terminar chocando contra una pared, haciendo que un montón de yeso suelto le cayera encima. Su pelaje oscuro se había vuelto gris con todo el polvo que se le había pegado, aun que apenas si lo notaba en la oscuridad.

-Esa magia que llevas encima.- escuchó que el albino le hablaba, yendo detrás de él, pero hacía rato que había decidido ignorarlo. No podía gastar tiempo intentando darle una paliza, pero tampoco tenía estaba obligado a soportar su plática si no quería.

-Tiene un olor que me resulta conocido- continuó Vaizack. -Huele a bruja. A una en especial. Es tan tenue que apenas se percibe, como una mota de polvo en mitad de una tormenta de arena. Si lo detecto es por que lo conozco.-

- Siempre habías sido tan callado. Siempre... te has dedicado más a callarte y verte todo misterioso y ausente, y justamente ahora te da por ponerte parlanchín. Vaya mierda.- gruñó Lucas, empujando una viga de madera, desbloqueando el paso hacia un tramo de pasillo despejado.

-Hay un laboratorio en aquella dirección.- dijo luego, olisqueando el piso, hablando más consigo mismo que para que Vaizack le escuchara, aun que esperaba que eso le pusiera fin a las repentinas ganas de entablar una conversación que parecía tener el albino -Lo recuerdo. Estuve en ese lugar muchas veces.-

-Si te hablo de ello es por que quisiera saber más acerca de la bruja que te puso ese hechizo.- insistió Vaizack.

-Oh... ¿Qué?- Lucas apenas tomaba conciencia de lo que le estaban diciendo. El lobo blanco le estaba preguntando por Harley. La Harley que le había salvado la vida. La Harley que había resultado ser una bruja, al parecer. La Harley que él creyó había asesinado. Pero estaba viva, en verdad, y la prueba era que ella le había hecho algo para que recuperara toda su fuerza y su energía, aun que fuera temporalmente. Claro que le intrigaba como era que ella había sobrevivido, pero no quería pensar en eso por el momento.

-¿Qué diablos te importa a ti? Creí que no te interesaba nada excepto tú.-


-Me interesa lo que tiene que ver conmigo.-


-¿Y qué tiene que ver contigo?-


-Es el mismo olor de la bruja que me cosió el cuello.-

Lucas lo miró, observó su cuello que todavía estaba zurcado por la fina línea de hilo.


-¿Ella hizo eso? ¿Por qué lo haría? - preguntó Lucas, incrédulo.

-Me gustaría saberlo.-


-Umh. Pues yo tampoco lo sé.-


-Pero la conoces.-


-Quizá.-


-Quiero hablar con ella.-


-Ya, déjame revizar su agenda para ver que día puede darte una cita.- dijo el vago con sarcasmo.

-Corre.-


-¿Qué?-


-Corre. Los otros se están acercando.-


Lucas se echó a correr y torció a la derecha. Entraron al laboratorio. Se podía sentir el olor de Ajax, pero él no estaba ahí.


-No. El rastro no puede estar equivocado...-

-No lo está.- respondió Vaizack, olfateando bajo la mesa de operaciones. -El rastro sigue bajo esta parte del piso.- dijo, rascando sobre la lámina que ocultaba la rampa.

-¿Un camino secreto?- Lucas trató de levantarla (nunca pensó en deslizarla) sin obtener ningún resultado, y sintiéndose presionado por las presencias cada vez más cercanas de los otros lobos blancos, terminó por hundir las garras en el piso, desprendiéndolo para dejar libre el camino.
Ambos olieron el aire que salía del corredor oculto.

-Si, se fueron por aquí.-

"Esta habitación debe destruirse" dijo Vaizack, y Lucas comprendió lo que decía, pero de su hocico surgió de nuevo la niebla, en vez de palabras.


-¿Qué demonios haces?-

-Si ellos llegan hasta aquí, descubrirán este pasaje secreto y los matarán a todos. Vete. Me encargaré de sellar el camino.-


-¿Qué? ¿Vas a sacrificarte? ¿Qué...?- Lucas suspiró -No tengo tiempo para esto. Normalmente no aceptaría tu ayuda, pero si eso me ayuda a llegar a Ajax no me detendré. - dijo, deslizándose por la rampa.

Momentos después volvía a asomarse.

-No te entiendo, y te detesto, pero gracias.-

Luego volvió a desaparecer por el agujero en el piso y hechó a correr por el pasillo oculto.

Vaizack continuó inundando el laboratorio con su aliento, que ya debilitaba las paredes y las columnas, de por si ya dañadas, haciendo que todo el techo se desplomara, cubriendo la entrada.

 

 

 


-Ah. ¿Puedes sentir eso, Bijou LeClair?-


-Si. Hay un lobo muy cerca.-


-Ese es el noble Vipunen.- La voz de Goddard delataba una alegría que no se esmeró en disimular.


-Está debajo de nosotros. Esa cámara debe estar bastante bien protegida, así que debe ser el lugar más seguro por el momento. Si subimos a la mansión tarde o temprano los lobos blancos o su niebla tóxica nos alcanzarán, así que debemos bajar.- explicó Bijou. Más adelante dieron con una puerta, pero estaba cerrada, y por el tablero en la pared, a un lado, era fácil suponer que funcionaba con electricidad y que se necesitaba un código para abrirla.


-Una puerta como esta sólo detendría a un intruso sin ninguna habilidad.- la bruja se adelantó y puso la mano sobre la puerta, susurrando algo sobre ella, y consiguiendo que se abriera al instante. - Alan Goddard tiene mucho trucos, pero no hay ninguno que yo no le conozca.-


La puerta daba paso a un pequeño corredor con varios accesos, Bijou se movió en dirección a uno casi sin pensarlo, y miró por un largo pasillo oscuro del que subía una corriente de aire fresco y frío.

-Es por aquí. Ah, puedo olerlo.-

-Bijou LeClair.- habló la bruja, poniendo una mano sobre el hombro del hombre -Sé que estás sufriendo por tu hambre, perodebo advertirte que espero que refrenes tu instinto depredador. Vipunen es un lobo al que no puedes tocar.-

-Por supuesto, señora.- contestó él, soltándose de su agarre y avanzando por el tunel, con la luz del teléfono móvil en alto. Los demás lo siguieron. Ajax sintió escalofríos, probablemente por el aire helado que los rodeaba, y se aseguró de caminar junto a Goddard, y lo más lejos de Bijou que le fuera posible, que no era mucho, pues el pasillo era bastante estrecho.

 

 

 

-¿Puedes escucharme ahora, querido Vipunen?-

Y Vipunen escuchó aquellas palabras dentro de su mente.

-Pirausta.-

Y el lobo gris sonrió, por que finalmente estaba ahí. Era ella.

Notas finales:

Bueno, considero este capítulo un poco flojo, no termina de gustarme del todo, al menos no tanto como otros anteriores, y ¿Por qué subo algo de lo que no estoy segura?, me dirán, pues por que he revizado el capítulo muchas veces, y le he cambiado cosas, y aún así no logro arreglarlo, así que lo dejaré por la paz.

Tal vez sólo estoy cansada.

 

Pero tengo un punto positivo por que no me estoy tardando tanto en las actualizaciones, ¿verdad? ¿VERDAD? ówò

De todas formas, sientanse libres de dar sus opiniones, claro que se aceptan críticas, siempre estoy abierta a las opiniones.

Muchas gracias por leer, nos vemos pronto en el siguiente capítulo.

Y un saludo para una persona muy especial, mi querida Prizel, que el día de hoy termina su internado. Muchas felicidades, mi niña. Te quiero mucho~

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