Categoría: NARUTO
Clasificación: No menores de 18 años

Notas del fanfic:
Pues no tengo nada que decir, excepto lo de siempre...Kishimoto es el dueño y señor de la serie y personajes de Naruto (cabron con suerte...¬¬U) XDDD
 

I_ EL DÍA QUE TODO CAMBIÓ

 

_ A la de tres, ¿de acuerdo?

El otro muchacho asistió a su compañero, empuñando con más firmeza su arma, si eso era posible.

_ Bien, uno... dos... ¡tres!

 

La puerta metálica en la cual ambos muchachos se encontraban apoyados se abrió dando un golpe sordo. Pasaron uno delante del otro, con los sentidos a flor de piel y la adrenalina corriéndoles por las venas. Los pasillos eran lúgubres y el aire contenía un aroma pesado producto del calor de las antorchas, de la mala ventilación, comida putrefacta y heces esparcidas por doquier.

Apenas habían caminado unos veinte pasos y las distintas puertas comenzaron a sucederse. Una tras otra, las láminas metálicas que daban a las estancias se alineaban como en una marcha fúnebre hacia el más inhóspito de los infiernos.

No pudo evitar sentir como su cuerpo iba tensando sus músculos a la vez que su mente volvía a asociar esas imágenes con las que contenían sus recuerdos. Levemente la comunicación por radio de su compañero le sacó de ese estado en el que se encontraba. Esa pintura roída, esa luz, esa humedad...todo aquello, le transportó de nuevo a ese día. El día en el que su vida dio un giro completo.

 

 

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Ese día, era el día de su sexto cumpleaños. Ese día en el que los niños normales por primera vez  invitan a los compañeros de clase y comen tarta en el jardín, mientras desafinadamente cantan el cumpleaños feliz. Pero él no era un niño normal. Él estaba por encima de esos niños que sólo piensan en jugar con otras miniaturas de hombres. Él era especial y de eso se había encargado su padre.

De su madre, la constancia que tenía es que había sido seleccionada por sus capacidades, ya cuales fueran esas escapaban a su mente aun por desarrollar. Tampoco la echaba en falta, pues nunca la había tenido. Su padre se encargaba de él, ya que él sería su sucesor, sería el reflejo de su gloria.

Ese día, el día de su sexto cumpleaños, Sasuke caminaba de la mano de su padre por pasillos en los que lo que  menos destacaba era la higiene. Los sonidos eran pausados, excesivamente marcados, como una sinfonía inacabada de gotas estampándose contra el suelo y patitas de rata correteando. El niño esperaba algo mucho mas sofisticado por su cumpleaños, para ser sincero.

 

_ ¿Por qué me has traído a este horroroso lugar, padre?

_ Este lugar, mi pequeño es uno de mis lugares favoritos. Es aquí donde selecciono a mis perros. Así que por favor, hijo, un poco de paciencia. Y quita esa cara de asco..._ reprochó el mayor.

_ Si, padre...

 

La figura que les conducía, aunque apenas visible por la capa que le tapaba de pies a cabeza, era sin duda de gran altura. Sus movimientos eran ágiles, muestra de que era conocedor de los entresijos que guardaba tan peculiar morada.

Un código de seguridad introducido en un panel de control que a Sasuke no le dio la vista a observar, les dio paso a una estancia, si no menos tétrica un poco mas limpia, sin duda.

 

En esa sala iluminada por tubos de luz en el techo bajo de piedra, en el cual se dibujaban innumerables goteras, había cinco personas. La mayor y la única que se encontraba vestida y de pie, se aproximó a la pareja de recién llegados, estrechando la mano del padre de Sasuke de manera afable.

 

_ Sea bienvenido a mi humilde morada, Itachi-sama.

_ Por favor, Orochimaru, que hay confianza. Déjate de formalidades y muéstrame lo que tienes hoy.

_ Tan directo como siempre ¿eh? ¿A quien tenemos aquí?_ preguntó el hombre poniéndose en cuclillas hasta la posición del niño.

_ Mi nombre es Uchiha Sasuke y le agradecería que dejara de invadir mi espacio personal con su apestosa cara. El hedor de su aliento me da arcadas.

 

El mayor, lejos de molestarse, rió el comentario del menor, retomando la posición anterior y formando una sonrisa un tanto lasciva en su rostro. Lo cierto es que no le faltaba razón al niño, cuando mentó lo de su olor. Demasiado nauseabundo.

 

_ Veo que se parece a ti, Itachi-sama

_ ¿A quien si no? Vas a mostrarme algo que pueda comprar o me largo.

_ Si, por supuesto.

 

Hondeando las largas ropas raídas que portaba, giró colocándose detrás de los que aun seguían tirados en el suelo. Ambos morenos entornaron la vista, encontrándose con cuatro niños, de edades aproximadas a las de Sasuke arrodillados en el mohoso suelo, desnudos.

 

_ En primer lugar tengo a este._ dijo Orochimaru pateando al primer crío que se colocó a cuatro patas_ Varón, raza blanca, siete años. Virgen, por supuesto. Lo acogimos en un colegio de monjas. Es toda una bestia, aunque puede ser un cachorrito. Aquí le llamamos Kiba, pero el nombre es a gusto del dueño.

_ Siguiente_ murmuró Itachi.

_ Este otro...

_ Quiero eso_ cortó Sasuke señalando al último bultito de la fila

_ Vaya, no tienes mal gusto, no. Este, es Naruto

 

El hombre dio un puntapié al morenito cuerpo que se encogía sobre sí mismo en el suelo, pero al contrario que hiciera antes el otro niño, él no se movió. Permaneció en la misma posición sin soltar quejido alguno. Orochimaru, dirigió una rápida mirada a Itachi que le devolvió una sonrisa burlona. El otro al ver eso, sintió como la rabia y el honor hundido por eso que consideraba escoria afloraban en su ser, levantando la pierna para darle una nueva patada.

 

_ Ni se te ocurra volver a tocarlo._ amenazó Sasuke.

 

El niño se aproximó al otro crío. A pesar de la falta de luz y de la suciedad que le envolvía, sus cabellos dorados, destellaban una luz que despertó la curiosidad del moreno. Lentamente, y con paso majestuoso, llegó a su altura y aunque obtuvo alguna resistencia, consiguió levantar el mentón del otro muchacho, chocando con unos iris azules profundos, como si estuviera mirando al fondo del mar. Tres marcas cubrían sus mejillas, pero no eran cicatrices, ya se encargó Sasuke de comprobarlo deslizando sus largos dedos de marfil por ellos, sin apartar sus ojos de los de Naruto.

 

_ Descripción_ oyó ordenar la voz de su padre.

_ Naruto, varón, cuatro años. Lleva aquí desde que tenía un año. Se nos fue vendido por su madre drogadicta a cambio de droga. Él no tiene ninguna secuela, ya que la adicción de la madre comenzó tras el parto. No atiende a normas, es el único que se me resiste a la doma.

_ ¿Virgen?

_ Por supuesto

_ ¿Estás seguro de que es esto lo que quieres?

_ Si, padre

_ Estará bajo tu responsabilidad...

_ Lo sé, no tiene de que preocuparse.

 

Así, un collar de cuero negro fue abrochado entorno al cuello delgado de Naruto, unido a una cadena, cuyo extremo sujetaba la pequeña y blanca mano de Sasuke. Le vistieron con apenas una camiseta amplia, vieja, usada y maloliente, como el resto de cosas que había allí. Recorrieron de nuevo el camino antes hecho, llegando de nuevo a la puerta de entrada.

La luz del sol, les hizo daño en las pupilas, que tras haber estado varios minutos en aquella oscuridad se habían acostumbrado a las penumbras. Sin embargo, los grandes y extraños ojos del rubio fueron los que más dolor recibieron, ya que hacía mas de tres años que no veía la luz del astro rey, a no ser que fuera por las pequeñas rendijas que había en el techo de su antigua habitación.

 

Un espacioso coche todo terreno negro les esperaba en la puerta. Los tres montaron atrás a salvo de miradas curiosas, debido al tinte de las lunas traseras. Nada mas subir al automóvil, el rubio subió los pies en el asiento, abrazando sus rodillas y comenzando a llorar.

 

_ No hay de que preocuparse_ le susurró Sasuke al oído_ A partir de hoy tu serás mi mascota, yo cuidaré de ti.

 

Ese día, era el día del sexto cumpleaños de Sasuke. Ese día, fue el día que cambió el curso de las vidas de ambos.

Notas finales del capítulo:
Es corto lo se, pero a penas es un prologo...^_^U Besos y espero rr eh?

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