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Al final del camino - Simon x Viral

Autor: LinaInverse87

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Notas del fanfic:

Los personajes de Gurren Laggann pertenecen a su legítimo autor y no a mi ^^

Todo había terminado. La batalla por la supervivencia del planeta Tierra tocó a su fin con la victoria de la brigada Gurren-Lagann sobre las fuerzas anti-espirales. Respaldado por sus compañeros, por el honor de los caídos y con la mirada puesta en el futuro Simon dio el golpe de gracia al enemigo. Ahora que todo aquello tocó a su fin, el jóven héroe sentía un gran vacío en su corazón.Aquellos que más quería cayeron en la batalla. Primero Kamina y luego Nia. Aquel que le había aceptado tal y como era, animándole a luchar por un futuro mejor. El día que un ganmen atacó su aldea, todos pudieron ver el cielo. Aquello hacía realidad las historias que su aniki le contaba sobre ese lugar más allá del techo de la aldea: La superficie. El hallazgo del pequeño ganmen por parte de Simon y la milagrosa intervención de Yoko dieron a luz a la victoria y al comienzo de su viaje por la superficie.

"Confía en ti mismo porque tú confías en mi confiando en ti."

Aquellas palabras siempre acompañadas de una pícara sonrisa eran todo lo necesario para seguir adelante. Cuando Kamina cayó e combate, toda la luz del mundo de Simon se apagó. Aquella luz volvió gracias a la presencia de Nia. Aquella dulce e inocente princesa consiguió dar luz y calor a toda la Brigada Gurren-Lagann. El calor del alma de Simon fue tan grande, que un tiempo después de la batalla contra el Rey Espiral, le pidió matrimonio. Todo parecía ir bien en Kamina City, pero estalló el conflicto contra las fuerzas anti-espirales. Ahora, ¿qué sentido tenía seguir allí? Entregó el Core Drill, el pequeño taladro que ponía en marcha el Gurren-Lagann, a Gimmy y decidió que se marcharía de la ciudad. ¿Cuándo? Ni él mismo lo sabía. Pasaba los días sin hacer otra cosa que vivir por vivir.

A Viral no le hacía ninguna gracias aquella situación. Desde que pilotó el Gurren-Lagann junto a Simon, pudo descubrir mucho más de lo que imaginaba acerca de aquel humano. Sintonizó con su mente y su alma. Un alma luminosa, cálida, llena de amor por los suyos, encendida por un gran espíritu de lucha. Verlo ahora tan apagado, siendo tan sólo un cascarón viviente, de alguna forma hacía que le doliera el corazón.

"¡Levanta de la cama de una vez, estúpido humano!"

Aquella frase consiguió sacar a Simon de la cama por el patadón que la acompañaba.

"¡Si quieres marcharte de la ciudad al menos muévete para hacer los preparativos necesarios!"

Le dolía. Aquellas palabras eran como afilados puñales que salían de su boca y se le clavaban en el corazón del hombre bestia, sin que éste entendiera por qué. Eran buenos amigos, pero no terminaba de entenderlo. El humano intentaba librarse de las sábanas que le aprisionaban. Levantó la cabeza con una sonrisa de cartón pintada en los labios y el pelo revuelto.

"No te preocupes Viral. Voy al baño y salimos."

Su caminar era lento y sombrío. Dolor, dolor, dolor en su pecho sin poder evitarlo.¿Por qué? ¿Por qué las lágrimas luchaban por abandonar sus ojos y recorrer su rostro? Aquello era algo que el Rey Espiral nunca le había enseñado. ¿Podría alguien ayudarle a superar su dolor? Seguro que alguno de sus compañeros de armas de la Brigada Gurren-Lagann podría ayudarle. Después de sacar a su amigo de paseo les haría una visita. El tiempo pasaba y Simon aun no había salido del baño.

"No puede ser..."

Viral irrumpió de repente en el baño y sus peores temores se confirmaron: Simon estaba metido en la bañera, sangrando por las muñecas, ambas sumergidas en el agua caliente.

"¡Maldito cobarde!"

Antes de que pudiera darse cuenta, tenía al suicida en sus brazos fuera de la bañera. Por suerte, los cortes no eran demasiado profundos y pronto dejó de sangrar. Debió costarle tomar la decisión de quitarse la vida. El asfixiante calor del baño y la mala vida que llevaba últimamente eran la causa más probable del desmayo del joven. Viral le vendó las muñecas, lo tumbó en la cama y lo tapó. Lágrimas. Un irrefrenable torrente de lágrimas nacía en sus ojos y recorría su rostro. Lágrimas de impotencia, al no saber cómo hacerle feliz. Lágrimas de dolor, al ver que quería dejar este mundo. No sabía muy bien que hacer, así que llamó a Rossiu, quien se dirigió allí de inmediato con un médico.

Mientras el médico atendía a Simon, el hombre bestia se armó de valor para hablar con Rossiu. No es que fuera el humano que mejor le caía, pero necesitaba hablar con alguien. Le explicó como se sentía, la enorme angustia que oprimía su pecho. La respuesta del gobernador de Kamina City fue clara y directa.

"Lo que sientes por él es una de las múltiples definiciones de lo que llamamos amor. No poder vivir sin alguien, morir por su pena, vivir por su alegría. Comienzo y fin de todo tu universo. Luz es su presencia y oscuridad su ausencia. La debilidad que te convierte en el ser más fuerte que jamás haya existido."

Aquello dejó a Viral reflexionando largo tiempo. Cuando pilotó el Gurren-Lagann junto a Simon se sintió realmente bien cuando la energía espiral recorrió su cuerpo. Se sintió completo al luchar codo con codo junto al gran héroe que derrotó al Rey Espiral. No podía dejarle marchar. Al menos no de este mundo.

"Vi... Viral."

La débil voz del humano lo sacó de sus pensamientos.

"De momento descansa, más tarde hablaremos."

Quería decirle tantas cosas para convencerle de que no merecía la pena volver a intentarlo... Pero no era el momento adecuado para ello.

"¿Sabes Viral? Nadie hubiera dicho hace un tiempo que las cosas estarían así: el gran héroe salvador del mundo tras intentar suicidarse y el hombre bestia que fue su mortal enemigo cuidando de él. Soy bastante patético, ¿no crees que hubiera sido mejor que hubiera mu..."

Un beso trajo el silencio. Un beso desesperado, lleno de dolor, de sabor agridulce, volviéndose salado por las lágrimas de una bestia.

"¡No vuelvas a decir eso! ¡Te lo prohibo! Desde que Nia desapareció no has vuelto a ser el mismo. ¡¿Qué razón puede ser tan grande como para que quieras dejar este mundo?!"

Simon estaba sorprendido. No sólo por el beso, sino también por la reacción de Viral. ¿Qué era lo que le impulsaba a reaccionar así?

"No tengo ya nada que me ate a este mundo. Kamina murió y Nia desapareció y cada cual ha rehecho su vida. Todos menos yo... No tengo a nadie que me espere en ninguna parte y mi talento para excavar, no sirve de nada en la superficie. ¿Qué razones tengo para seguir viviendo?"

Unos segundos de vacío fueron llenados por el sonido de una bofetada. Ahora era ira lo que reflejaba el rostro del hombre bestia.

"Pedazo de cobarde... ¿Pretendes decirme que te rindes simplemente por no tener a nadie que te diga que confíes en ti mismo porque el confía en ti confiando en él? Harías llorar a Kamina si levantara la cabeza. Muchos más de los que tú crees lloraríamos tu muerte. ¿Crees no tener ninguna razón para seguir viviendo y acabar tirando por la borda todo el sacrificio que tus amigos hicieron por ti? Pienso darte una ahora mismo."

Ya no había marcha atrás. Viral se lanzó sobre Simon, quedando sobre él, sujetandole las muñecas por encima de la cabeza. Durante una fugaz eternidad se perdieron en la mirada del otro. Sorpresa en un par de zafiros. Reflejos de decisión en un par de topacios. Los labios se unieron. Invasión en un principio, pugna por el poder al instante siguiente.La lucidez de la bestia pronto fue pasto de las llamas de la pasión, aunque la del humano no tardaría demasiado en seguir el mismo camino. Simplemente se dejó llevar por ese calor tan intenso y agradable que se apoderaba de él. En cuanto notó sus muñecas libres, abrazó a Viral. Necesitaba sentirlo más cerca de él, empujándolo desde la nuca para profundizar el beso, echando más leña a aquella hoguera en la que ambos se querían consumir. La dirección de los labios del hombre bestia cambió e hizo un largo repostaje en el cuello de su presa, arrancándole suaves gemidos de placer.

Simon se sentía tan bien... Aquellos besos y caricias estaban llenando poco a poco el vacío que sentía en su pecho, dando calor y vida a su corazón, abrasando su razón y su piel, excitando su cuerpo bajo las sábanas, deseando cada vez más, haciendo de cada gemido una placentera súplica, un deseo urgente.

Viral quiso seguir de viaje por el cuerpo de Simon, así que retiró la sábana. Cuando lo sacó de la bañera no había tenido tiempo, pero ahora estaba extasiado con lo que había ante sus ojos. Aquel cuerpo poseía aun más belleza de la que había podido imaginar: un cuerpo níveo, de aspecto delicado, exquisitas proporciones y una vigorosa y creciente excitación. Quería perderse en cada lugar, dibujando un mapa con sus manos y sus labios, haciendo un receso en sus pezones, acariciandolos como la flor más preciosa. Saboreándolos como si fueran la más dulce golosina.

Sin darse cuenta, el humano consiguió alzarse y poner al hombre bestia bajo él. ¿De dónde había sacado las fuerzas? Poco importaba. Quería devorar aquellos labios, probar el sabor de su piel, conocer el tacto de su cuerpo y conseguir que esa voz, siempre tan altanera y orgullosa, suplicara por más. Devoró sus labios con ansia, abriéndose paso entre la camisa, notando como las manos que antes tubieron sus muñecas prisioneras, le abrazaban. Cuando se centró en el cuello de Viral, al fin escuchó lo que tanto deseaba. El escuchar su respiración entrecortada era música para sus oídos, pero pronto escucharía algo más. Continuó el descenso por el cuello pero cuando llegó al pecho se detuvo. Se quedó unos instantes mirando la enorme cicatriz que tenía el hombre bestia en el pecho. La recorrió con la punta de los dedos y la besó, como si quisiera hacerla desaparecer. No quería pensar lo que hubiera sucedido si aquella herida hubiera sido mortal. Jugueteó con los pezones del otro mientras poco a poco sus manos bajaban hacia el pantalón y lo desabrocharon, pero no pudo hacer nada más. Volvía a estar debajo de Viral.

"Estás loco si piensas que voy a dejarte mover ficha tranquilamente."

Le había dejado ser el rey por un rato y le había gustado, pero no se iba a dejar dominar totalmente de buenas a primeras, aunque le había gustado su última acción. ¿Por qué no ponerla en práctica? Volvió a besar al humano mientras sus manos buscaban su entrepierna, abrieron su pantalón y le prodigaron caricias, rompiendo el beso sí, pero mereció la pena.

"Vi... Viral ... ah..."

Se veía tan hermoso con las mejillas sonrojadas y los ojos entrecerrados... Pero lo mejor estaba aún por llegar.

"Déjame ser la cadena que te ate a este mundo. Odiame, amame, vive a través de mi. Escucha mi ruego y seré tu más fiel esclavo, Simon."

Viral fue viajando por el cuerpo de Simon en el tren de los besos por el camino más largo hasta su destino. Le abrió las piernas con besos y caricias, dejándole una posición más cómoda para su próximo movimiento. Antes de que el humano pudiera reaccionar, se llevó el miembro viril de éste a la boca. Lametones, algún pequeño roce con los dientes, caricias,... Todo aquello tenía al muchacho fuera de sí, gimiendo, haciendo un titánico esfuerzo para no derramarse en la boca del verdugo que lo mataba de placer, quien quiso ponérselo un poco más difícil. Despacio, introdujo un dedo en la entrada de su víctima. Dolería al principio, pero luego todo sería más fácil.

Cuando el cuerpo de Simon se acostumbró a la intrusión, a éste se le hacía aun más duro el resistirse al climax, pero quería seguir disfrutando aquella tortura. Pronto cedió, vertiendo su semilla en la boca del torturador, arqueando la espalda por aquella intensa sensación que recorrió su cuerpo un millar de veces en un sólo instante. Tenía los ojos cerrados y estaba intentando recuperar la respiración. Cuando los abrió, se encontró con una visión más que agradable. Un cuerpo entrenado para la batalla, fuerte, la larga melena rubia desordenada, enmarcando el rostro de afilados rasgos en el que había incrustados una pareja de hermosos y brillantes topacios. Cuando Viral se introdujo en él, lo abrazó con fuerza para algo más que para aliviar el ligero dolor de la intrusión.

"Prometeme que siempre serás mío y que no permitirás que nada ni nadie te aleje de mí."

El hombre bestia no pudo más que sonreír con dulzura y acariciar su rostro. No se alejaría nunca de él. Aquel ruego era un sí a su amor y un sí a la vida.

"Te lo prometo."

Aquella promesa desató el movimiento. La unión de aquellos dos hombres trascendía mucho más allá de lo meramente sexual, era el sello de una promesa. Por mucho que alguna vez se alejaran, siempre volverían a los brazos del otro, porque al final del camino, fueran a un lugar o a otro y pasara lo que pasara siempre se estarían esperando.

 

FIN

Notas finales:

Espero que os haya gustado y gracias por leer ^^

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