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Gato Negro

Autor: Kuroyuki

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Notas del fanfic:

 

Titulo: Gato negro 

Parejas: CasxDean, SamxGabriel,

Personajes secundarios: Anna, Lucifer, Balthazar, Travis, Miguel, Enias, Lilith, Lucifer, Benny, Alister.

Rating: K+

Capítulos: 20

Disclaimer: Los personajes de supernatural pertenecen a Eric Kripke.

Género: Au, Drama, Romance, Hurt/confort, Angts.

Resumen: Castiel es un escritor que está en el fondo de su carrera y de su vida privada. Una noche, ve a tres hombres que están golpeando a un chico en el callejón y al ayudarlo, se da cuenta que se trata de un Nekomimi pero no de cualquiera, sino de uno negro, y es bien sabido que un Nekomimi negro trae mala suerte. AU. 

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Este fic también está publicado en FF bajo el pseudonimo de Aoibird6.

Capitulo 1

 

Gato negro.

 

Castiel terminó de leer la carta y la arrugó en una pelotita de papel para tirar al basurero, nuevamente habían rechazado su libro y la editorial le advertía que si no presentaba algo “comercialmente” bueno, romperían el contrato y sería el fin de su carrera como escritor.

 

-Maldición…

 

 Observó la portátil durante media hora pero ninguna idea llegó a su cabeza. Se tumbó en el suelo con los brazos extendidos y se quedó mirando el techo, como si ahí estuvieran las respuestas a todos sus problemas.   El ruido del teléfono llamó su atención y respondió suspirando.

 

-Diga.

-Debí suponer que no llegarías- Castiel se incorporó para quedar sentado.

-Anna… Lo siento… ¿Aún estás en el restaurant? Voy para allá y.

-No te molestes- lo cortó la pelirroja- Ya entendí que te importa una mierda que llevemos tres meses juntos, ¿Sabes algo, Cas? Lo he estado pensando y esto no llegará a ningún lado, estás tan metido en escribir esa dichosa novela, que no tienes tiempo para otra cosa, así que nos haré un favor a ambos y esto se acabó, adiós Cas… espero que esa novela valga todo lo que has perdido.

 

Castiel negó despacio y arrojó el teléfono al sillón, aparte de estar con su carrera pendiendo de un hilo, ahora se quedó sin novia. Por unos segundos pensó en llamar a sus hermanos mayores pero luego desechó la idea y optó por ir a comprar algo de licor y emborracharse, mañana vería que hacer luego de la resaca.

 

El escritor regresaba a casa cuando unos ruidos provenientes del callejón atrajeron su atención. Se acercó con cautela y vio como tres hombres estaban golpeando a alguien en el suelo. Murmuraron algo entre ellos y se marcharon del lugar rápidamente. Castiel avanzó por el estrecho espacio y cerca del contenedor de basura, vio al chico en el suelo, que se incorporaba despacio y entonces vio las orejas en su cabeza.

 

-Un Nekomimi…- murmuró despacio y el chico lo miró hostilmente- ¿Estás bien?

 

Se acercó para ayudarlo pero el chico retrocedió  gruñendo despacio y entonces lo vio. El Nekomimi le gruñó despacio antes de desmayarse en el suelo. Castiel lo observó en silencio, ¿Qué se supone que hiciera con un Nekomimi negro?

 

 

No tenía idea de por qué lo hizo pero terminó llevando al Nekomimi a su casa y lo recostó sobre el sillón para ir por el botiquín de primeros auxilios al baño y un paño húmedo. Limpió bien al chico antes de mirarlo fijamente. El Nekomimi tenía el cabello rubio, de su cabeza salían dos orejas negras y una colita peluda del mismo color que se movía despacio en su trasero. No le parecía extraño que tuviera tantas heridas y moretones, era bien sabido que un Nekomimi negro traía mala suerte a quien lo adoptara o estuviera a su lado, sin mencionar que era muy raro ese color. Por eso las personas solo adoptaban Nekomimi del color tradicional. Sintió un poco de lastima al verlo tan herido, ya se imaginaba las cosas que le habían hecho por ser de color negro pero luego negó despacio, él estaba igual o peor que ese chico.

Fue por una manta y cubrió al rubio para luego irse a la cama. Había sido un día agotador y ya se le habían quitado las ganas de emborracharse.

 

Por la mañana siguiente, bajó a preparar el desayuno y mientras hervía el agua fue a ver al chico que recogió del callejón. El Nekomimi estaba profundamente dormido, así que se fue a terminar la comida y luego trajo las cosas a la mesita de centro.

 

-Oye despierta- lo llamó despacio- Despierta Nekomimi- éste abrió los ojos despacio y Castiel aprecio esas orbes verdes- ¿Cómo te sientes?-

-Mmm…- el rubio parpadeó antes de mirarlo y se tensó por completo.

-Tranquilo, no voy a lastimarte, te recogí ayer del callejón y curé tus heridas, tienes bastantes- comentó tomando su café.

-¡No pedí tu ayuda!- gritó el rubio levantándose rápidamente pero tuvo que sostenerse del sillón mientras gruñía.

-Deberías descansar un poco y creo que también debes ir al hospital, podrías tener una costilla rota.

-¡No es tu problema!

-Como quieras, si tienes hambre puedes comer- el gato gruñó- Si quieres irte ahí está la puerta, adiós.

 

El rubio lo miró con hostilidad antes de marcharse casi corriendo. Castiel terminó su desayuno con tranquilidad y luego dejó todo en el fregadero para ir a trabajar. Quería comenzar cuanto antes a escribir su siguiente novela, de ello dependía que pudiera continuar dedicándose a lo que más amaba: Escribir. 

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