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En el amor no se manda por MidNightFlower

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Notas del fanfic:

holi hola!! es el primer Au (universo alterno) que intento hacer! espero y no sean muy duros conmigo y lleguen a disfrutarlo!

como todos decimos, nada de esto me pertenece y no lo hago con fines de lucro, mas que satisfacer mi necesidad de escribir! (wii los personajes de Harry Potter se dieron una escapada del mundo Potteriano jeje)

 

Notas del capitulo:

feliz feliz cumpleaños, para mi!! jeje 

como hoy es mi dia, decidi hacerme este bello regalo, con una historia que lleva rondando mi mente por un par de semanas jeje 

espero que disfruten!!

Mientras arreglaban sus cosas a toda velocidad para regresar a sus casas, cierto pelirrojo ya estaba listo con todas sus pertenecías, ropa, útiles y su rata scabbers confinada en su jaula, en la espera de sus dos amigos que se vestían con prisa. Como la noche anterior habían estado contando historias hasta ya muy entrada la noche, se habían quedado dormidos saltando el desayuno y solo faltaba una hora para que fueran conducidos hacia el expreso.

-¡¿Porque demonios no nos despertaste, Ron?!- inquirió casi a gritos el azabache buscando el par de la calceta que traía en su pie entre la mucha ropa que había aventado a su maleta.

-¡No es mi culpa que estuvieran hasta sus trasero en el mundo de los sueños, babeando la almohada murmurando sabe dios, que!- dijo indignado el pelirrojo aventándole la media a Harry.

-¡Cállense los dos!- exclamó el rubio acomodando su sedoso cabello- ¿han visto mi gomina?- preguntó mientras levantaba todo lo que tenia regado, era imposible que lo hubiera perdido.

-Oh, por Merlin, bendito, el mundo se acabara si Draco no encuentra su estúpido pegamento para cabello- exclamó desbordante de sarcasmo Ron moviendo las manos como si estuviera entrando en pánico; el ojigris muy molesto frunció el entrecejo.

-¡Cierra el pico, Ronald! ¡Y mueve tu estúpido culo de ahí, que seguro tienes mi producto de belleza atorado!- todos comenzaron a reír y continuaron revoloteando por toda la estancia, apurándose lo más que podían por qué no se les hiciera tarde.

Armando barullos estruendosos y muy animados, se dirigieron al gran comedor, esperando encontrar algo de comer ya que sus estómagos rugían con estruendo.

Harry con suma confianza, se abalanzó contra la espalda de Draco, esperando que lo cargara.

-¡Harry!- chilló el rubio por los 45 kilos sobre su espalda- ¡bájate, que arrugas mi ropa!- dijo irritado el rubio. 

-Vamos Drake, no seas así, arre mi lindo hipogrifo- dijo risueño el azabache.

-Si serás idiota- rodó los ojos sin poder evitar sonreír- ¿y quién jodidas llevará tu equipaje?-

-Pues obvio que Ron, tiene dos manos- dijo jovial quitado que cualquier pena que pudiera cargarse, obviamente al otro no le hizo mucha gracia.

-Ahora resulta que somos tus devotos esclavos- preguntó con ironía comenzando a caminar, sin soltar al ojiesmeralda y jalando con la mano libre su maleta. 

-¿Qué demonios se creen ustedes dos, dejándome atrás?- exclamó el pelirrojo tratando con todas sus fuerzas halar los pesados equipajes, seguro que cuando los alcanzara les daría una surra endemoniada. Los dos rieron de lo lindo ante la expresión furibunda de su amigo.

Tantos años de conocerse debido a la gran amistad de sus padres y el club que habían formado autodenominándose “la orden del fénix” idea extravagante del padre de Harry…

Aunque claro que James Potter en un principio, tras desposar a su serio esposo Tom (uno pensaría que nada podría sorprenderlo más), consideró muy bizarro y absolutamente sorpresivo la elección de pareja de su buen amigo Remus, la voz de la razón para los merodeadores durante sus siete años de escuela, siempre pudo haber apostado que Moony y Padfoot tenían algo (y como no pensarlo si siempre se llamaban así entre ellos), por tanto, cuando le presentó a su flamante futuro esposo, quien era, nada más y nada menos que el pomposo, ególatra, niño mimado, Lucius Malfoy.

Pensó por unos instantes que no habría de que preocuparse y seguro era algo pasajero, ya que la diferencia de temperamentos era una brecha enorme (según él, como si eso mismo no le pasara a él con su pareja), pero considerando que los opuestos se atraen en la ecuación, la cosa cambió cuando un Remus muy “redondo" llegó a su casa anunciando sus adorables dos meses de embarazo y fue cuando cayó en cuenta que la cosa iba enserio...

Aunque con el tiempo logró limar asperezas con el rubio (claro, no del todo ya que las veces que se veían aun rechinaban los dientes al estrecharse las manos) “todo por Rems y el pequeño Draco" se repetía James, siendo que este ultimo en tiempo record se volvió el mejor amigo de su hijo Harry.

 El azabache, cuando divisó una mata de pelo tan suave y largo, tan oscuro como la misma noche, no pudo evitar removerse inquieto en la espalda del rubio.

-¿Y ahora qué demonios quieres, Harry? No relinchare para ti- estaba comenzando a molestarle la pesadez en su detrás, aun no habían avanzado mucho y ya le dolía todo su bello cuerpo. 

-Bájame Drake- demando el ojiesmeralda impaciente.

-Como ordene mi señor- exclamó con acidez siendo ignorado por el otro, que comenzó a correr hacia el objetivo de su anhelo. 

-¿Bueno que paso... con él?- Pregunto Ron sofocado por el esfuerzo.

-Ya sabes porque- dijo señalando con los ojos hacia la dirección en la que corría el azabache.

-Snape- dijeron los dos a coro.

 

Era más que obvio el interés romántico que le profesaba a su profesor de pociones, incluso antes del año de clases que les había impartido, ya que al formar parte de “la orden del fénix” por exigencia de Tom, el padre de Harry  (era obvio que nadie le diría que no); cosa que el azabache menor agradecía con todo el corazón, ya que conocer al de ojos oscuros fue lo mejor que podía haberle pasado desde que tenía uso de razón.

-Severus- dijo abalanzándose contra el alto hombre que estaba sorprendido por la siempre efusividad del menor. Aunque durante sus años de Hogwarts siempre fue atormentado por su odioso padre, Harry era muy diferente  a él. Había cierto halo de inocencia en su ser que le parecía extrañamente tierno (aunque le doliera admitirlo)

-Potter, sabes que debes de llamarme profesor, aun estamos dentro de la escuela- trató de sonar como el adulto que se supone que es, pero dejó escapar una sonrisilla traviesa al ver el mohín que hacia el menor.

-Pero… adoro decir tu nombre… es muy hermoso…- dijo entre ensoñaciones el de brillantes ojos esmeralda- aparte, si te convertirás en mi esposo tengo que llamarte por tu nombre ¿no?-

Quiso evitar que a toda costa dijera esas palabras. Dicha exclamación que llevaba haciéndole desde hacía mucho y que en un principio no le causo mucha gracia y en ese preciso momento menos. Secretamente adoraba al chiquillo, pero tenía que cortarle esa singular línea de pensamiento que a sus padres les ocasionaba una ira asesina contra su persona sin fundamentos ya que él aseguraba no haber hecho nada que provocara de esa manera al pequeño. 

Sin querer discutir, le aseguró que lo acompañaría hacia el expreso si prometía no hablar sandeces durante el transcurso, haciendo que el azabache sonriera de oreja a oreja y aceptando sin rechistar.

 

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-Hola Draco…- dijo una voz detrás de él haciendo que se volteara súbitamente. El rubio no pudo evitar sonrojarse, tener tan cerca a su profesor de DCAO le aturdía de sobremanera.

-Hola…Bi..P-Profesor Weasley…- dijo irguiéndose mas evitando el contacto con sus profundos ojos azules, implorando al pelirrojo menor que lo sacara de ahí.

Ron solo se alzó de hombros y continuó caminando con una mueca divertida sin querer ni imaginarse lo que le esperaba a su rubio amigo. Le pediría perdón luego, pero había hecho un trato con su hermano mayor. Si le dejaba pasar unos minutos diarios con el hermoso ojigris, Bill le regalaría media docena de fotos de la linda Hermione Granger de Ravenclaw (o el cerebro andante como le llamaba Draco en su cara para hacerlo rabiar). 

-Ya estás listo para partir, Draco?-  preguntó sonriente el mayor. Como le exasperaba esa confianza que se daba. ¿Qué no entendía que aun seguían en la escuela? “estúpido, profesor, Weasley tenias que ser” pensó cancinamente.

-Claro, un Malfoy siempre está listo- dijo dando su mejor mirada de desdén y comenzó a alejarse, no podía demostrarle que su sola presencia le doblaba las piernas.

-Sigues siendo un chico único, Drake… no sabes cuánto me alegra…- dijo el pelirrojo mayor estrechando sus manos con las suyas de una manera demasiado personal. Inhalando profundamente le dedicó la mejor sonrisa que alguien mitad Veela podía dar. 

-Lo sé… ¿pero serias tan amable de devolverme mi mano? Tengo que alcanzar a mis “amigos”- dijo esto último con énfasis “esos traidores, que me han abandonado”  tenía que ingeniárselas para hacerlos sufrir por aquello.

 

-Está bien, nos veremos pronto, Malfoy…- sus palabras sonaron tentativas por unos instantes antes de posar sus labios en su mano como si se tratase de un galante hombre de los siglos pasados, solo logrando que se enrojeciera más y comenzara a refunfuñar dando cada vez más fuertes pisadas.

Como le hervía la sangre con esa actitud que se traía con él desde hacía un rato el mayor de los hermanos Weasley, era obvio que como mucha gente, se sentía atraído por su lado veela (de parte de su padre Lucius) pero era demasiado lo bobalicón que se ponía su profesor.

Aunque claro que el lado lunático de su papá Remus no ayudaba, más que para acentuar su beldad. Solo esperaba que mientras bajaba no se encontrara con cierto alguien que exasperaba aun más sus ánimos y siempre conseguía turbarlo de desforma. Con una fuerte presión algo o mejor dicho “alguien”, lo jaló hacia un lado haciéndolo soltar un chillido de susto.

-Hola mi hermoso Dragón…- dijo una voz burlona tan llena de sí misma que lo acaloraba demasiado. 

-Charlie… suéltame…- dijo forcejeando tratando de zafarse de su agarre- te acusare con mi padre y sabes que no dudará en…- las palabras murieron en su boca al sentirse la fuerte unión de los labios del mayor con los suyos.

Con el siempre era lo mismo, nunca fallaba en su intensión de apoderarse de su boca, y tan jodidamente lo conseguía haciéndole sentir cosas extrañas en su estomago tanto que podía percibir a su lobo interno aullar de emoción- estúpidos Weasley…- dijo en un hilo de voz.

 

-¡Vámonos!- exclamó triunfal su futuro profesor de cuidado de criaturas mágicas mientras que con una mano lo izaba fuertemente colocándoselo en un lado de su cadera como si de un bulto se tratase y con la otra mano cargó sin dificultad su pesada maleta.

“Estos Weasleys me van a volver loco” se dijo para sus adentros “y todavía me faltan seis años más” pensó desanimado sin que el rubor dejara ni por unos instantes sus mejillas.

 

Charlie dándole un sonoro beso en la frente se despidió de él  avergonzándolo frente a todos sus compañeros de casa haciendo que los regresara a ver con gélidas miradas y pesadamente subió a buscar el compartimiento de su amigo, mínimo le daría un golpe por su complot. 

Unos instantes más tarde llegó Harry con una sonrisa triunfal plantada en su cara, era todo un poema causándole lastima a sus amigos.

-Tienes cara de idiota, hermano- dijo entre risas el pelirrojo. 

-Esa siempre la ha tenido…- dijo el rubio acomodándose en su asiento. Harry no hizo acopio de nada ya que más feliz no podía estar, la idea de pasar todo el verano en compañía de su Severus provocaba que un torrente de mariposas danzara en su estomago.

Pronto será mañana” dijeron para sí los tres amigos al mismo tiempo que el expreso comenzaba a ponerse en marcha. No les cabía duda que el futuro estaba lleno de incertidumbres y sorpresas que ni en sus más locos sueños se imaginarían…

 

Notas finales:

Lo tenia planeado como un oneshot para probar que tal me queda el au! espero que les haya gustado! y si tienen ganas de mas me avisan jeje no me molestaria en continuar con esta loquita idea en mi cabeza :3

les mando besitos!! chau~*

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