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Aprendiendo a quererte

Autor: Kuroyuki

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Notas del fanfic:

Los personajes de supernatural pertenecen a Eric Kripke.

Este fic lo publique en FF bajo el pseudonimo de aoibird6.

 

Notas del capitulo:

Titulo: Aprendiendo a quererte. 

Parejas: CasxDean, SamxGabriel.

Personajes: Balthazar, vampiros.

Rating: K

Capítulos: 7

Disclaimer: Los personajes de supernatural pertenecen a Eric Kripke.

Género: Family, Friendship, Humor.

Resumen: Para variar, Gabriel y Dean vuelven a tener una pelea ya que el bromista lo tiene como su juguete personal pero está vez, termina lastimándolo de verdad y para evitar que el rubio lo acuse con Sam y Castiel, por accidente, lo convierte en un niño y tendrá que revertirlo antes de que los demás se enteren o estará en serios problemas. CasxDean. GabrielxSam. 

Capitulo 1

 

El comienzo de mi pesadilla.  

 

Desde que devolvieron a Lucifer a la jaula, las cosas habían estado muy tranquilas en la tierra (a excepción de alguno que otro ser sobrenatural que causaba problemas) fue por eso que Gabriel decidió quedarse con los Winchester. Al principio las cosas fueron difíciles, ya que no podía soportar la tentación de meterse con el rubio idiota y acababan armando una buena pelea.

 

El tercer mes de su estancia con los hermanos, Gabriel se dio cuenta de algo, cada día se volvía más y más cercano al pequeño cazador. Disfrutaba mucho de sus charlas, pasando tiempo juntos y por las noche solía aparecer en su cuarto para velar su sueño o simplemente mirarlo, tal como lo hacía Castiel con el rubio. El arcángel se tomó unos días más para tantear terreno antes de lanzarle una indirecta muy directa al castaño y besarlo en la cocina. Desde ese día comenzaron a salir como pareja y no pasó mucho tiempo para que su hermano menor hiciera lo mismo con Dean.

 

Las cosas iban muy bien para el bromista, disfrutaba mucho su estadía en la tierra pero había momentos en que se aburría y no podía evitar meterse con el rubio, jugándole un par de bromas que cada vez era más pesadas pero Gabriel nunca se aburriría de hacerlo, aún con las peticiones de Sam y Castiel para que lo dejara de una buena vez. Esa tarde que pasaron en la casa de Bobby no fue diferente y se entretuvo con su juguete favorito, esperando que subiera al impala para luego chasquear los dedos y cerrar las puertas al mismo tiempo que una docena de gatos aparecía en el interior. La carcajada le duró varios minutos y las fotografías irían directo a su colección.

 

-¿Puedes cortar con esto, por favor?- pidió Sam suspirando- ¿Hasta cuándo seguirás molestando a Dean?

-Cuando deje de ser tan divertido.

-Gabe.

-Solo me divierto, Sammy, ¿Qué tiene de malo?

-Te estás pasando y un día de estos podrías lastimarlo de verdad.

-Eso no pasará, no olvides que soy un arcángel, puedo arreglarlo todo.

-Pero eso no te da derecho a hacerlo- el castaño suspiró- No creo que tenga caso esta conversación, de todas formas seguirás molestando ¿verdad?- el bromista sonrió- Iré a preparar el almuerzo.

 

El pequeño cazador se marchó a la cocina. Gabriel hizo aparecer un chocolate en la mano y se volteó a la puerta, Dean entró muy enfadado a la vez que estornudaba y subió a la habitación, unos segundos después entró Castiel y lo miró con reproche.

 

-¿Tú también me soltarás el sermón?

-No te diré algo que ya sabes y tampoco te pediré que dejes de hacerlo porque no me harás caso pero si te daré una advertencia- el moreno lo miró amenazante- Como llegues a lastimar a Dean o le hagas algo grave, me olvidaré por completo que eres mi hermano y te enviaré de regreso al cielo.

 

El ángel menor desapareció del lugar y Gabriel suspiró, no era una buena idea tentar su suerte provocando la ira divina de Castiel. Es por eso que decidió que se contendría un poco y de momento, no haría nada que provocara al moreno.

 

Lamentablemente, la tentación fue más fuerte y dos días después, aprovechó que estaba a solas con el rubio, ya que Sam y Castiel fueron a comprar unas cosas al pueblo cercano mientras que Bobby, se fue a una cacería y no regresaría hasta dentro de unos días. Sonrió con maldad al oír el ruido de la ducha y preparó todo para divertirse, aunque tendría que ser algo suave porque no sabía en qué momento regresaría el parcito. Solo tuvo que esperar quince minutos cuando escuchó el grito del rubio y luego un fuerte golpe. Unos pasos furiosos bajaron las escaleras casi corriendo y se rio al ver a Dean cubierto de miel y con un lindo atuendo de plumas blancas.

 

-¡Hijo de puta! ¡Me acababa de bañar, Bastardo!

-Jajajaja pero si te queda muy bien, Jajajaja, ahora sabes lo que se siente tener plumas.

 

El cazador no perdió el tiempo y se fue sobre él. El bromista alcanzó a esquivarlo, provocando que cayera de bruces al suelo y se carcajeó de lo lindo para tomar una fotografía.

 

-Esta va directo a mi álbum.

-¡Hijo de perra!

 

Dean lo atacaba con ímpetu y en un mal paso que dio el arcángel, el cazador consiguió derribarlo y ambos cayeron al suelo. El rubio estaba como endemoniado, golpeándolo en donde pudiera. Gabriel hizo uso de su fuerza angelical para lanzarlo a un lado del cuarto, rompiendo una mesita pero si hay algo que caracteriza a Dean Winchester, es que no se da por vencido y rápidamente volvió a abalanzarse sobre él.

 

-¡Voy a matarte, maldito idiota!

 

El bromista no tuvo más opción que hacer uso de sus poderes para quitárselo de encima pero Dean le mordió el brazo mientras le daba un rodillazo en el muslo derecho. Eso bastó para provocar la ira divina de Gabriel y liberó parte de su gracia, aventando al rubio contra la pared. El humano volvió a levantarse y entonces lo vio.

 

-Dean…- indicó el costado de su torso. El aludido se llevó la mano y vio sangre, a los pocos segundos jaló un pedazo de astilla que se había incrustado y lo aventó al suelo.

-¿Cómo has podido?

 

Gabriel lo miró fijamente y recordó las palabras de Castiel, si su hermano veía lo que le hizo a su idiota pareja, estaba seguro que lo enviarían de regreso al cielo en un montón de pedacitos. Respiró profundo para calmarse y entonces escuchó el ruido del impala que se acercaba.

 

-Joder… déjame curarte, Dean.

-No, claro que no- respondió el rubio mirándolo enfadado- Ahora verás idiota, ¿Qué crees que dirán Cas y Sammy cuando vean lo que me hiciste? ¡Estás jodido, idiota!

 

Dean corrió hacia la puerta y Gabriel entró en pánico, la amenaza del moreno resonaba en su cabeza y se armaría una grande cuando su pareja viera lo que hizo. No podía permitir que el cazador saliera por esa puerta, rápidamente chasqueó los dedos para detenerlo a cualquier costo pero nunca se espero lo que sucedió. El idiota ya no estaba ahí, al menos no el de siempre, ya que solo había un niño de unos cuatro años que miraba a su alrededor confundido. El arcángel escuchó los pasos que se acercaban y chasqueó los dedos para llevarse al pequeño Dean a uno de los cuarto al mismo tiempo que limpiaba todo el desastre.

 

-Maldición…- se afirmó contra la puerta mirando al niño que correteaba de un lado a otro- Ya basta Dean- éste lo miró unos segundos para sacarle la lengua  y comenzó a tirar todo lo que alcanzaba al suelo- Ya basta- ordenó sin conseguir algo- ¡He dicho que basta!

-¿Estás ahí, Gabe? ¿Por qué tanto ruido?- preguntó la voz de Sam del otro lado- ¿Gabe?

-Yo iré a ver- dijo Castiel.  El arcángel tomó al niño de la mano y los apareció a ambos en el baño para luego cubrirle la boca.

-¿Gabe?

-¡Chicos, aquí estoy!- gritó pensando en algo.

-¿Qué haces en el baño?- preguntó Sam.

-Ammm… es que yo… tuve un pequeño accidente con mis dulces y me estoy limpiando, no te preocupes, amor.

-Ok… ¿Y Dean?

-Él…- miró al niño que estaba luchando por liberarse de su agarre- Él… dame unos segundos y voy con ustedes.

-Bien… te esperamos abajo y no tardes.

 

Gabriel canturreó un sí y esperó unos segundos que se alejaran antes de suspirar bajando la guardia, momento que aprovechó el pequeño rubio para morderle los dedos con fuerza, consiguiendo liberarse.

 

-Maldito mocoso- siseó el arcángel observándolo.

-Quero salir- dijo el menor- Quero fugar…

-No te preocupes, Dean, vamos a “fugar” pero primero te arreglaré- chasqueó los dedos pero el niño continuó observándolo- ¿Qué demonios…?- probó varias veces sin conseguir revertirlo- Mierda… ¿Qué voy a hacer ahora? Sammy y Cas me van a matar si se enteran de esto. 

Notas finales:

Gracias por leer! :D

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