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Bloody Rose

Autor: lilibel vangarret

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Notas del fanfic:

La mayoría de los capítulos poseen los nombres de los cap originales del manga.

2do Fanfic de Vampire Knight y basado completamente (o en su mayoría) en el MANGA. ¡Así es. En el manga de Matsuri Hino-sama!

 

Notas del capitulo:

Más de uno de ustedes va a decir... ¡~Lo mismo! ¡Pues no! LEEANLO.  >O<. Espero no se aburran ya que me COSTO horrores traspasar esas imágenes tal cuales a palabras, así que, no me den tan duro ¿sí?

 

 

 

Encarcelado en esas 4 paredes tras esas rejas se hallaba, martirizándose las neuronas por lo que le sucedía. La persona más importante en su vida, la que lo sacó de ese abismo negro y oscuro, esa que siempre lo acogió entre sus manos, ahora, era un ser el cual odiaba. Un vampiro, y no cualquier vampiro, sino pertenecía al rango de esas criaturas que le dañaron la vida. Un Purasangre.

Continuaría rebanándose los sesos sino es por esa pesada y oscura aura repentinamente haber despertado.

No equivocándose Zero. En esa habitación que por días fue su refugio temporal, recién despertaba un Kuran.

-... Hay alguien más. Otro Sangre Pura.... Algo abominable. –dice para sí. Repentinamente, el recordar esa palabra lo hace evocar a la nueva Yuuki–. No... –cierra sus ojos en tristeza-

¿Por qué tenía que ser ella?

Por qué de entre tantas personas... ¿Ella?

Toma su cabeza con ambas manos, abriendo sus ojos. Ya debía aceptar los acontecimientos.

-Qué estás diciendo? –se regaña a asimismo-

-Estoy sorprendido, pensaba que ibas a llorar...

Otra voz se hace presente, no sorprendiendo, antes le desagrada. Por eso, no se atreve a mirarlo, solo a cerrar sus ojos violetas en fastidio.

-Lárgate. Me molestas... Kuran.

-... –sonríe a cambio el castaño, desde el otro lado de los barrotes que los dividían–. Es cierto. Si no te encuentras en forma, eso me preocupa.

-Ja, como que estás preocupado.

-La pieza de ajedrez que con tanto esmero crié por cuatro años, pronto se convertirá en el "Rey" que se comerá todo. Esa pieza eres tú... El monstruo salido de su ataúd, Rido, tú vas a destruirlo.

-Qué estás tramando? Hazlo tú mismo. –bastante molesto por tal disparate lo observa, continuando apacible el castaño-

-Intentas pretender que no sabes nada. Lo que has obtenido ha comenzado a reproducirse lentamente. –ve el rostro del platinado desviarse con un gesto de dolor–. Primero tomas inconscientemente el poder de tu hermano, rompiendo el otro fragmento... Naciste heredando el excelente linaje de un cazador tomando ese poder, si completaras la fragmentación aquí, sería mejor para ti.

-... Para.

-.... Después de todo, comenzaste a transformarte en vampiro por culpa de Shizuka. Te alimentaste de la sangre de Yuuki, que se preocupaba por ti...

-No lo digas! –le interrumpe, se sentía asqueado de solo recordarlo-

-Después de tantas veces de tomar su sangre, Yuuki se fue debilitando. El poder original de los Kuran ha comenzado a debilitarse en tu cuerpo. Y yo, que he tomado la sangre y poder de Shizuka, te di mi sangre. –con voz serena describe Kaname–. He perdonado cosas que no debieron ser perdonadas. Todas, hasta hoy. Muy pronto serás el cazavampiros más poderoso. Tú eres el único que puede romper la maldición que Rido me puso ¿Realmente has pensado....

-Qué te hizo pensar que yo haría eso para salvarte? –le interumpe viéndolo, ya harto de oír su calmada voz creyéndose superior-

-Tú nunca... traicionarías a Yuuki. –dice no moviéndose de su sitio ni expresando gesto–. Me la llevaré y nos marcharemos de la Academia. Sin embrago, –baja su mirada– mientras Rido siga viviendo, él continuará persiguiéndola...

Suspira, prefiriendo regresar su apacible gesto. Aunque, después muestra una leve sonrisa, observando al platinado, notando como el cazador presionaba su mano en su brazo, cubriendo uno de sus ojos. Quería provocar algo, hacer una imprudencia fuera de su plan. Por eso, atraviesa esos barrotes de hierro entrelazados que los dividían, sorprendiendo al mismo Zero que solo observa expectante.

Sin gesto se inclina hasta la altura de ese pálido rostro, conectándose sus miradas como nunca antes, escuchando incluso el claro sonido de la garganta del cazador al tragar.

Zero solo escuchaba las palpitaciones de ese corazón contrario resonar en la habitación-celda, solo sirviendo de tortura a esa situación. Solo viendo como los labios de ese vampiro se pegaban a los suyos. Atónito. Esa era la única palabra que su cerebro encontró para explicar esa descabellada situación. Sin mandar al demonio deja a ese Purasangre apoyarle la mano en la mejilla y continuar en su unión.

Se separa al fin su enemigo, notando en su mirada un extraño gesto que en ese momento le importaba poco reconocer, simplemente él admiraba esa mirada castaña, con su corazón saliéndole del pecho. No sabía si era de la ira, o por el extraño cambio que vivía su cuerpo. Pero nunca aceptaría que era por otra sensación, porque no era ese el caso.

-Hasta nunca. –lo único que pronuncian los labios de Kaname mientras desaparecía, pero en ningún momento, dejo de ver al cazador ni de retirar su mano de esa mejilla-

 

 

 

Noche1 Rosa Sangrienta.

 

 

 

-Detente. Para... No sigas.

Suplicaba una voz, notándose el dolor de lo que ese daño le causaba.

Sumándose a esas suplicas, perciben sus oídos un leve goteo repetitivo caer muy cerca. ¿Qué era?

¿Un líquido se derramaba entre sus manos? Entonces, por qué podía palpar las gotas entre sus dedos, como si las tomara entre ellas ¿Por qué no hacía nada en detenerlas? Como gotas de agua derramadas del mismo cielo a sus palmas.

Borrosamente logra ver un rostro de verde mirada que derramaba esas lágrimas y un cuerpo debajo suyo, entre unas sábanas...

-Basta...

Dolor... Sufrimiento... Miedo. Eso reconocía en ese rostro y cuerpo desnudo...

Pero lo extraño, es que, se le hacía muy familiar. Y más, esa hebras doradas rozar esas esmeraldas....

 

Sus párpados se abren lentamente, exponiendo unas joyas azules confundidas. Suspira Shiki, alzando su torso y sentándose en esa cama. Extrañado busca ubicarse, viendo precisamente esa corta cabellera rubia frente a él dándole la espalda.

-Ichijuo-san... qué estás haciendo? –inquiere, cubriendo su mano uno de sus ojos ¿Todo había sido un sueño?–

Se sobresalta el rubio que detiene sus labores, girando a ver al menor en la cama. Deja todo lo que hacía para observarlo con detenimiento.

Nota Shiki como era observado, con algo de miedo o prevención por el vicepresidente, quien, luego de "asegurarse" le muestra una sonrisa... ¿ de alivio?

-A ocurrido algo. Apareció un extraño vampiro y los atacó. –describe, mientras sacaba esa espada y vestía una gabardina-

-Aparte de eso. ¿Irás a algún lado?

No responde el mayor, solo le desvía la mirada sosteniendo entre sus manos esa katana, presionando sus dedos en la funda.

-Ichijou-san, yo fui capaz de...

-Te dejaré con Rima. Cuídense. –interrumpe, yéndose sin mirar atrás-

-Rima... –ve por sobre su hombro a la inconsciente ocupante de esa cama-

Por su distracción, Shiki no ve esa mirada de tristeza que le lanza Ichijou, luego de haberse detenido en la puerta, para ojear por última vez a ese menor pelimarrón. Luego de hacerlo, se va.

 

Rima. Su amiga y confidente fue herida por su propia mano. Quien lo aceptaba como era y no le pedía ser solo un sumiso chico. Pasa suavemente su mano por la mejilla de esa chica. No, ella no era la que lloraba y suplicaba en sus sueños. ¿Entonces, a quién más lastimó?

Una mascota. Así fue como escucho decir a más de uno cuando él era pequeño. Solo vivir callado para que su madre no sufriera.

Shiki! ¡Deberías quererte un poco más!"

-Rima, lo siento. –se abraza a ella. Necesitaba sentirla cerca-

Sorpresivamente siente una presencia, obligándolo a separarse y buscarla, tratándose de un hombre de lentes oscuros y negro traje.

-Aunque he perdido todos mis poderes, no espero recuperarlos ahora, solo estoy aquí para revisar algo. ¿Eres la mascota de Rido-sama? –con una sonrisa burlona pregunta-

-Sí, es cierto. Pero esta una mascota, es capaz de moverse por su propia cuenta. –cierra su mano en un puño, formándose alrededor de esta miles de látigos de sangre-

 

*   *    *    *    *    *   *   *

 

Como se le fue ordenado, escoltaba a esa pareja de alumnas de la clase Diurna escapadas.

-Si no quieren volver a estar en peligro, entonces quédense en el dormitorio ¿entendido? –apresuraba Kain a esas chicas a entrar a la edificación-

-Disculpe, tengo algo que preguntarle. Hay quienes parecen humanos pero no lo son realmente ¿Qué son todos ustedes? –se atreve a preguntar en la puerta una de las chicas-

-Nos aseguraremos de protegerte, pregunta más tarde. –zanja sutilmente el tema el anaranjado, cerrado la puerta-

Gira el anaranjado, viendo a Ruka al final de esa escalinata, con su mirada fija entre el bosque frente a los dormitorios, mostrándose la castaña clara bastante entregada a ese trabajo.

-Ruka...

-Kain, los intrusos planean atacar después del anochecer, debemos resolverlo antes de eso. –siente Ruca una presencia, virando por sobre su cuello–. ¡Ichijou-sama! –se sorprende. Hacía mucho que no lo veía-

-Tengo algo que contarles. –dice, acompañándolo Seiren tras suyo-

-Vicepresidente, dónde has estado todo este tiempo? –inquiere Kain, bajando las pequeñas escaleras-

-Kain, sé lo que quieres preguntarme, pero antes de eso. Si continúan siguiendo el plan de Kaname, entonces se convertirán en los mayores enemigos de la corte suprema de nuestro mundo de vampiros, el Consejo. Kaname no está intentando controlarles usando el poder de Sangre Pura, simplemente está intentando volver con una retirada segura.

Confiesa el rubio, sin temer a las represalias de sus pensamientos.

-Seiren –ve por sobre su hombro a la peliazul–. Por favor, di a los demás sobre lo que acaba de pasar. A tu maestro le gustaría que lo hicieses. "Hay algo... que necesito hacer" –piensa-

Luego de decirlo da un salto, cayendo de pie sobre el tejado, yéndose sin mirar atrás y sosteniendo esa katana en su mano. Ruca, preocupada de su amigo, lo seguía con la mirada.

-Ichijou-sama, adónde irás? –pregunta ella al aire-

 

*     *     *      *      *

 

-Vámonos, Yuuki –frente a ella se presenta el castaño, ignorando la presencia de Aidou y la amiga de la castaña-

-Eso significa... ¿Qué Kaname-senpai y yo abandonaremos la Academia? –ve al mayor-

Ella simplemente pierde su rostro contra ese cuerpo que siempre estuvo allí y a la vez no. Pero, el presentir esa oscura presencia que hace años no sentía la aterra. Incluso, podía sentir sobre ella esa mirada heterocromada* observándola.

-No! –presiona sus dedos sobre Kaname–. Kaname-senpai, acabo de sentir los  mismos "ojos" de hace 10 años. También he sentido a otros peligrosos vampiros por aquí. ¡No puedo dejar a Yori-chan aquí! No me puedo ir. –alza su mirada a verlo-

-Puedes... marcharte? –la estrecha Kaname aún más contra sí, retándola–. Tú no puedes escapar de mis brazos, comparada conmigo eres lo mismo que un bebé. ¿Una chica tan débil como tú, qué puede hacer si se quedara? Aidou, lleva a la amiga de Yuuki a un lugar seguro. –ordena Kaname viendo al de ojos aguamarina-

-Sí. Ven aquí. –se aproxima el Noble a la humana, tomándola del brazo, llevándosela, bajo la mirada de Yuuki-

-Déjame ir, senpai! –forcejea la castaña. Esos brazos seguros empezaban a convertirse en extraños, no dejando de ver a su amiga alejarse–. Nunca te lo perdonaré ¡Nunca! –sin verlo se atreve a declarar-

Simplemente Kaname la observa, para después, ceder la fuerza de sus brazos. Yuuki al verse libre corre a dirección de su uniforme, tomando a Artemis.

-Si no me dejas ir, tendré que usar mi arma contra ti. Así que... –la toma tratando de separarla, solo ganándose una descarga y que se negara a su pedido– "¿Por qué? ¿Artemis...?"

-Artemis nació sin mango ni nada, nació para rechazar completamente a los vampiros. Un arma contra vampiros. –se aproxima a ella, tomándole la mejilla–. Ya no eres más una humana.

Yuuki solo lo observa, recordando ese enorme detalle. Niega con su cabeza, ella aún no se negaba a ayudar.

-En estos 10 años... –toma dulcemente esa mano apoyada contra su torso- he saboreado la sensación de perder a alguien ¿Quieres hacerme sentir eso de nuevo?

-No... por favor... No pongas esa cara.

Enormemente la entristece ese gesto decidiendo pasarle las manos por detrás del cuello y empinarse para quedar a su altura y pegar sus labios a los de él, besándolo. Algo que hace mucho deseo hacer, pero su pudor y diferencia de razas se lo impedía. Desplazando una de su manos a detrás de esas cortas hebras castañas, perdiendo sus dedos en ellas.

-Todo estará bien... onii-sama. –promete ella luego de separarse, apoyándole la mano contra la mejilla–. Definitivamente ¡volveré a los brazos de onii-sama!

 

*                *                  *                  *                  *

 

Aidou simplemente seguía a ese castaño que avanzaba fuera de esa edificación, pasando justo delante de Ruka y Kain.

-Kaname-sama, a dónde va? –pregunta la preocupada y eterna enamorada al castaño-

-A algún sitio, que aunque odies, tienes que ir. –por sobre su hombro le comunica a medias-

-Kaname-sama, sigues manteniendo la distancia como antes. Incluso ahora, siento que aún no confías en nosotros. –opina Aidou-

-Seré directo, Presidente Kuran. –da su intervención Kain- ¿Vas a destruir los monstruos del Consejo?

-Y al mismo tiempo, dejaste a alguien preciado aquí. Si no confiara en nosotros, no harías eso ¿cierto? –habla Aidou, quedándose al lado de su primo-

-Puedes pensar lo que quieras. –se aleja en pasos suaves-

Los tres Nobles quedan solo observando a ese castaño perderse entre la oscuridad.

-Ahora, es tu turno Kiryuu. –susurra al aire sin dejar de caminar, pero un impulso inconsciente lo hace palpar sus superficialmente sus labios, evocando ese roce y no el de Yuuki-

 

*                 *                   *                 *              *                 *

 

En un aura completamente llena de lujuria, sangre y muerte estaba ese Kuran despertado, disfrutando de esos cuerpos que sumisos se entregaban a sus colmillos, bebiendo éste hasta tener una capa de polvo entre sus dedos.

-Rido... sama... Rido-sama

-Hemos estado esperando por su regreso, por favor denos sus órdenes, Rido-sama

-Vaya multitud de completos inútiles. Estoy justo en el ambiente. –exclama él-

 

*              *                 *                   *                  *

 

Cae Aidou de pie sobre ese tejado, luego de escaparse de las miradas de Ruka y Kain, de seguro, ellos tenían asuntos más importantes. Como él en ese momento, donde, puede ver a un par de vampiros, enemigos de esa Academia y de los deseos de Kaname-sama.

-Lo sabían? Kaname-sama se reprimió todo su sufrimiento ¿Saben por qué? –corre a dirección de ese par–. La razón está aquí y ahora.

Tras de ellos coloca ambas manos, congelándolos sin consideración, fragmentándose esas estatuas hasta romperse en miles de pedazos de hielo. En cuanto a él, avanza por ese tejado, deteniéndose en ese enorme hoyo formado. Se atreve a asomarse, sorprendiéndose al ver a un castaño abajo sobre los escombros, con varios montos de ceniza a su alrededor.

-Tú eres... Kuran Rido-sama...

-No necesito más aperitivos. –fija su mirada de diferente color en el joven–. Pero se ve que eres algo digno de comer. Serás igual de "delicioso" que ese otro Noble. –relame en malicia sus labios, causándole un estremecimiento de temor al rubio–. Ven aquí. –estira su mano al Noble–. Después de todo, ustedes nunca traicionarían a su "Rey", los de Sangre Pura. –casi a un mantra pronuncia esas palabras–. Será satisfactorio poder yo mismo probar el sabor de un Noble y no con intermediarios.

A un extraño trance es llevada la mente del joven de ojos aguamarina, levantando sumiso su pie a dirección de ese vacío, dejándose caer. Nunca cayendo el menor. A causa de la intervención de Yuuki, quien se arrojó para alejarlo de esa trampa a la que estuvo expuesto.

-Senpai, despierta! ¡No te dejes manipular! –lo sacude ella, colocándolo en el suelo, lejos de ese borde-

-... –parpadea, volviendo en sí-. ¡Tú! –se molesta, impidiéndole Yuuki incorporarse y pedirle cuentas a "ése"-

Pronto, Rido levita hasta quedar en el borde de ese orificio, cruzando sus brazos con una sonrisa, pese a sus planes ser interrumpidos.

-Déjame alimentarme de tu cuerpo suavemente ya que no me permitiste hacerlo con ese Noble. Conviértete en una parte de mí. Me alegra que estés aquí, he estado esperándote. –ofrece su mano a Yuuki–. La más joven y apetecible princesa Sangre Pura de este mundo.

Alarga Rido sus labios en una sonrisa, provocándole a Yuuki que frunciera levemente sus cejas.

-Eres como Juuri... –en cuestión de segundos, desaparece de la vista de la castaña–. He cambiado de opinión. –aparece detrás de ella, con su mano extendida–. Tú sustituirás a Juuri, y dejarás que te amé. –de forma maliciosa estira su otra mano-

-Kuran Yuuki! –la toma Aidou de la cintura, alejándose ambos de un salto- ¡Tonta! ¡No caigas en su trampa!

-No lo hago! –dice a su defensa-

-Yuuki... –murmulla Rido ese nombre, tan idéntico al de su hermana–. Cierto. "Yuuki", el nombre que Haruka y Juuri te dieron. –lleva su dedo contra sus labios, había sido lastimado–. Yuuki, que chica tan mala. Sosteniendo algo tan peligroso.

-Muévete, senpai! ¡Déjame luchar! Me quedé solamente por... –calla de golpe, sentía una fuerte amenaza aproximarse-

No siendo el único, Rido igualmente desvía su mirada hacía un costado.

-Vete de aquí. –empuja Yuuki a Aidou, lejos de la pelea, provocándole al rubio claro caer-

A tan solo segundos de Aidou tocar el suelo un fuerte impacto choca, hacía la exacta dirección de Rido, habiendo Yuuki dado un salto a tiempo de ser alcanzada, divisando claramente un símbolo. Asombrada cae de pie sobre sus botas lejos de esas largas enredaderas con espinas que provenían de un costado, que se pegan a la pared como al tejado, varios metros lejos del impacto. Preparada a esa nueva amenaza toma firmemente el mango de su vara, contemplando como unos pies caían sobre esa masa verdadera de tallos, no lastimándolos.

Reteniendo el aire de la sorpresa, ve a Zero ser el dueño de esas letales enredaderas. Divisando unas cuantas desprenderse de su brazo derecho como si él fuese algún árbol o alguna flor protegiéndose de los insectos amenazantes. Notando precisamente una fiera mirada enviada a su dirección. Solo puede desviar la mirada de esos ojos violetas.

Ve al platinado acercarse lentamente al borde de ese hoyo expandido, descendiendo esas sogas como serpientes al vacío en busca de su presa.

-Ey, ¿Por cuánto tiempo pretendes dormir? –dice Zero a esa enredadera, apoyando su mano contra su pecho–

Como obedientes sirvientes se desprenden demás sogas de los muros y se dirigen a su dueño, forrándose completamente en su brazo, no dejando piel expuesta y sobresaliendo las venas cercanas a su extremidad derecha, que se exponían a causa de su camisa blanca abierta. Asimismo, estas enredaderas empiezan a poseer la forma de su arma platinada convirtiéndose en una sola masa.

-Despierten, vampiros.

Por su lado, Yuuki decide dar un fuerte "hachazo" al tejado, cayendo varios fragmentos del techo que ayudan a darle muerte a unos cuantos vampiros que quisieran escapar.

-Qué estás haciendo? –sobre su hombro la observa–. Tú eres el "enemigo"

-Hace mucho tiempo decidí que sería la aliada de Zero. –en firmeza levanta su hoz, preparada a cualquier ataque contrario-. A pesar de.. que también seamos enemigos.

 

*             *              *              *               *             *

 

-Qué es esto...? ¿Qué quieres hacer con nosotros? –se atreve esa vampiresa a preguntar, estrujando entre sus manos ese murciélago que aleteaba sobre ella-

No siendo la única con esa pregunta rondando su cabeza. Todos los miembros de ese Consejo se hallaban frente a ese Sangre Pura oculto.

-Ha ido muy lejos usando tal técnica de transformación para convocarnos a todos hasta aquí... Kaname-sama –deja ir la mujer ese quiróptero hacia su amo recostado contra una de las columnas-

Extiende Kaname su mano hacía ese murciélago, mismo que es absorbido por sus dedos, regresando ese fragmento de su aura.

-Al mismo comienzo de todo esto, descubrí cómo me hundía lentamente en un hoyo de desesperación sobre el estado de los vampiros. E incluso tras haberme despertado de un sueño que duró muchos años, los encuentro a todos construyendo la misma jaula invisible, sin haber cambiado nada en absoluto.

-De qué demonios está hablando, mi señor? –interviene un Noble, mostrándose a la defensiva pese al respeto en la frase-

-La decisión que había tomado en mi primera desesperación, inicialmente cambié de opinión sobre ello y me arrepentí. –se separa de la columna para quedar más cerca a esa multitud de Nobles vampiros–. Pero ahora, la hora ha llegado para hacerlo... Y todos ustedes van a ser los primeros.

-Kaname-sama, entendemos que está rechazando al Consejo, pero...

-Pero el Consejo es un sistema necesario para permitir a los vampiros que sigan existiendo, manteniendo el equilibrio entre nosotros y los demás. Es por eso que el Consejo existe.

-Su propio abuelo, el respetable último rey de los Kuran, habría dicho lo miso.

-... –exhibe Kaname una delgada sonrisa ante esas palabras–. Un sistema que ya no dice nada bueno al respecto a lo malévolo, es un sistema que ya no puede ser usado... ¿No es ese su caso actual? Ahora... –ya con su paciencia al límite borra su amable gesto extendiendo su mano hacía ellos-

Esa coloración rojiza aparece en su mirada, no resistiéndose cada Noble, que movidos por esa manipulación mueven involuntariamente sus manos, acercándolas a sus rostros y cuellos.

-Lo siento, Yuuki. Yo... después de todo, no soy ningún amable vampiro. –cubriendo su flequillo castaño su rostro murmulla-

Sin contemplación alguna, cierra su palma, ocurriendo lo inminente, una brutal masacre, en donde los propios Nobles eran sus propios asesinos.

 

*       *         *          *          *           *          *

 

En círculos mueve su hoz, dándole cortes a esa amenaza deformada, viendo como sorpresivamente esa masa de sangre que debería estar muerta empezaba a recobrar la forma de una mano de uñas largas que se extienden a su dirección.

-Los Sangrepura pueden obligar a otros a perder su voluntad, tenemos el poder de que los demás hagan todo lo que queramos. –habla Rido, empezando a recobrar forma su cuerpo–. Con eso en mente, estoy preguntándome si serías capaz de derrotarme ¿Hmm, Yuuki?

-No lo digas más... ¡Deja de decir mi nombre!

Antes de que ella pudiera realizar un nuevo hachazo, esas enredaderas pertenecientes a Zero pasan velozmente entre los espacios que dejaba su cuerpo, impactándose en la posición de Rido, quien los esquivó a tiempo. Ve tras suyo por sobre su hombro a ese cazador con sed de venganza, quien veía hacía abajo.

-Eh tú, eres mi presa. Compórtate como un animal que ha sido cazado, y por lo menos intenta luchar. –con voz serena "aconseja" Zero a ese castaño intacto-

En varios látigos de sangre "sube" hasta el borde, quedando frente a ese albino, recobrando su cuerpo forma, mostrando en su rostro calma, pese a estar frente al lobo.

-Por qué soy tu presa? Oh... ¿Es por qué fui participe de la muerte de tu hermano?

-La muerte de... de Ichiru? –piensa Yuuki-

-Pero, tú te lo comiste. –muestra una sonrisa frívola de colmillos–. y recuperaste el poder que te pertenecía ¿no es así? Yuuki, escucha esto ¡Este chico es un vampiro tan malvado como yo! Devoró a su propio hermano, la sangre de su sangre. Pero estás cometiendo un gran error ¡ex-cazador! Es lo contrario. –frota sus dedos en su cuello-. Eres tú... la que va a ser mi presa.

Aprovecha la distracción de Rido, abalanzándose con su hoz preparada al cuello del castaño Purasangre, consiguiendo acorralarlo, pero, una lámina igual de fuerte a la suya se interpone en el filo de Artemis convirtiéndose en escudo. Empujándola esas enredaderas provocándole liberar intacto al mayor. Nuevamente Zero intervenía.

-Atrás. No te lleves a mi presa.

-Por qué, Zero?! Yo solo... ¡Este hombre es la razón de todas las cosas malas que han pasado! –en su molestia, exponía unos colmillos–. ¡Él es el causante! Yo solo quiero...  –calla ante su aura negativa, la cual, le causa al platinado una herida en  la mejilla–. Oh... –se sorprende-

-... –sonríe Rido–. Cuando te enfadas de esa forma, tu aura se asemeja a la que tuvo Juuri.

Apenada veía a Zero, quien no exhibe gesto ante el daño, pero, es sorpresivamente aventada por esas enredaderas.

-Te estás interponiendo en mi camino. –sereno dice, aunque no fuese escuchado-

-Eh, no trates a mi pequeña de esa forma tan maleducada. –ve por sobre su hombro la dirección que tomó esa castaña, luego regresándola al cazador–. Deberías dejar que te devore para hacer de tu fuerza la mía. Ya sabes, estaba esperándote para devorarte... Shizuka plantó la semilla, y Kaname te crió... Ya es hora de arrancar los frutos. Toda tu vida ha sido violada y controlada por los Sangrepura, y ahora desaparecerás de la misma forma que viviste...

Dice el castaño extendiéndose por todas esas enredaderas como si se tratara de un pulpo con múltiples tentáculos con un solo fin, atrapar a esa presa puesta delante. Misma presa que no se deja intimidar, solo con la yema de su pulgar limpia su albina mejilla herida, acercando ese mismo dedo que pasa por su lengua, retirando esa gota, de paso, exponiendo un par de colmillos.

-Sí... Y eso es porque voy a masacrarlos a cada uno de ustedes.

Notas finales:

La frase original era: "Sí, es cierto. Porque una mascota, es capaz de moverse por su propia cuenta". pero no explicaba la acción en sí. ¿Y cómo les pareció este extenso bocado? ¿Bueno, malo?

Hagamos algo... Si dentro de 1 o 2 horas aprox. veo más de 10 "leídas" posteare dos capítulos más. Así es, el 2do y 3er capítulo.... Tal vez publique un 4to. Así que. ¡A leer! ¡A leer! ¡A LEER! Recuerden Tiempo límite.

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