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La era de la brecha por Yuuki Hachiken

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Notas del capitulo:

Espero que les guste el primer capitulo.

Era una noche usual en un conjunto residencial exclusiva de una ciudad que atravesaba el invierno, las calles plagadas de nieve y solo transitada por aquellas personas que en esa madrugada volvían de sus trabajos a altas horas de la noche, en aquella colina se perfilaba entre todas las casas una en particular, una que más bien parecía una mansión que se apoderaba completamente de la cúspide del lugar y tenía un aire de ser el hogar más gélido de todo el lugar.

En ese peculiar hogar, en una habitación que no estaba llena de toneladas papeles archivados y de libros dormían unos hermanos en la misma cama a petición del menor de los dos, quien deseaba pasar el mayor tiempo posible con su hermano mayor en el día y la noche.

El mayor de los dos, Hans, se retorcía en la cama mientras tenía una pesadilla, en su sueño se vislumbraba una habitación oscura que era iluminada en el centro por una luz que no podía ver de dónde provenía, su cuerpo temblaba a cada paso que daba mas no porque estaba descalzo y solo vistiendo su pijama de dos piezas.

- ¿H- hola? – Pregunto el chico totalmente aterrado en aquella habitación, esperando a que alguien le respondiera… aunque esperaba que ese no fuera el caso, sus rodillas temblaban de pavor ante la idea de que alguien le contestara y ya de por si se sentía asustado porque sentía que alguien lo observaba.

- Frey… si me estas escuchando hablando solo mientras duermo, ¡despiértame de alguna forma! – Dijo algo apresurado el castaño mientras se apoyaba en una de las esquinas de la habitación esperando a que su hermano escuchara su suplica, como si eso fuera posible en un sueño.

Hans nunca había tenido un sueño como este y comenzaba a preocuparse de que pareciera tan real, intento pellizcarse para despertarse, pero no logro nada más que sentirse no solo asustado, si no que además un poco adolorido, luego de resignarse se dejó caer en el suelo mientras sentía la pared en su espalda.

De la nada cuando pasaron unos minutos sintió como unos brazos femeninos lo envolvían y le susurro algo al oído que le hizo abrir los ojos de par en par.

 

Pov`s Hans

 

“¿Hasta cuándo podrás seguir manteniéndolo en el lugar seguro?, ¿podrás evitar que siga creciendo?, no me hagas reír…” esas palabras hicieron eco en mi cabeza y no era difícil que me fueran familiares con la situación que se me presentaba desde el inicio de mis vacaciones.

Desperté de golpe con la sensación de no poder respirar, había tenido otro sueño donde todo se iba al demonio, pero este en particular era distinto… fue tan real, aunque últimamente se han vuelto muy recurrentes, realmente no sé porque me había pasado algo como eso y no podía evitar sentirme con escalofríos en todo mi cuerpo.

– Debo estar volviéndome loco- digo mientras pongo una mano sobre mi frente empapada de sudor por la experiencia onírica vivida, mientras intento acomodarme en la cama para intentar retomar el sueño noto algo que para mí desgracia se estaba volviendo algo recurrente, un bulto debajo de mis sabanas evidenciaba el hecho de que alguien estaba cómodamente acurrucado conmigo mientras dormía y como no podría ser nadie más simplemente me atreví a verificar si se había despertado por el ajetreo que había hecho.

Hey – Dije intentando hacerme notar, pero no había ninguna respuesta – ¿Estas despierto? – Levante la voz ya que no podía ver nada, seguramente eran como las 3 am.

Mrph- Lo escuché gruñir, seguramente le desperté - ¿Qué pasa? –se movía de un lado a otro con pesadez y luego se acercó hacia mí debajo de las sabanas, sin más pude sentir su cuerpo que se aprisionaba con el mío de la cintura y me daba pequeños golpecitos en mi estómago, pero sin separar su abrazo.

- No sé, dime, ¿qué haces abrazándome mientras duermo? – pregunte de la forma menos hostil posible… no es que me moleste lo que está haciendo, pero me preocupa algo… y es posible que mi sueño tuviera algo que ver por lo que a último minuto decidí cambiar de tema de forma brusca.

- Simplemente quiero hacerlo – Apretó su abrazo y entrelazo sus piernas con las mías como si me hiciera una llave-  Deja de preocuparte por todo, estoy muy cómodo y la verdad…-Dijo cortándose un poco, me imagine que tenía esa sonrisa pícara que recientemente mostraba de forma muy natural.

- Está bien… supongo que no puedo decirte que no – Dije resignándome antes de corresponder su abrazo, esto lo sorprendió un poco ya que comenzó a moverse como si intentara escapar, al final dejo de resistirse y nos quedamos dormidos.

 

 

 

- Al día siguiente –

 

Al abrir mis ojos pude apreciar nuestra habitación en todo su esplendor, era blanca y parecía casi infinita ya que los muebles también eran de un color blanco impecable, algunos dirán que le falta algo de personalidad a mi habitación, pero me da cierta paz y tranquilidad, aun así, mis intentos para que mi “querido acompañante de habitación” no tome “libertad creativa” de mi habitación no están siendo efectivos gracias a esa…. carita que pone para pedir las cosas y no me sorprendería que ya hubiera hecho un dibujo en algún lugar.

Al levantarme de la cama me preparo para realizar mi ritual matutino, hacer un poco de ejercicio, normalmente hago unas 100 sentadillas, luego de eso me dedico a revisarme un poco en el espejo para no salir tan desarreglado. Al verme puedo notar mi piel blanca, mi cabello ondulado pero algo liso y corto de color castaño oscuro, mis ojos cafés claro que eran casi ámbar y mi estatura bastante promedio 1,42 cm que no está nada mal para un joven de 12 años, mi pijama de color negra ya que el negro atrae el calor y amo la sensación de mi cuerpo al estar calentito al dormir, el frio me desagrada… por lo tanto siempre busco la mejor opción para pasar mis noches sin muchas dificultades, luego de arreglar un poco mi cabello y cepillarme los dientes estoy listo para desayunar, no sin antes ponerme mis pantuflas más cálidas.

Al salir de la habitación siento a mis pies algo, es un montón de hojas de papel con una cantidad absurda de garabatos, para no decir, letra ilegible… esto solo podría ser obra de mi padre, alguien con la cabeza tan centrada en investigar que su letra parecía un nuevo idioma que el solo entendía, si pudiera describirlo… seria el ser humano con un deseo de aprender sin límites, como si tuviera un hambre de conocimiento casi infinita, siempre se la pasaba metido en su laboratorio en su empresa y no tenía mucho tiempo para nosotros, pero claro, me alegraba verle atento al hogar de vez en cuando, más ahora que lo necesitamos como nunca y espero que no actué como alguien tan artificial ante mi hermano.

-Papá, estás haciendo un desastre en la casa de nuevo – Suspiré al ver la habitación que parecía una biblioteca víctima de un tornado- No es justo con Sakuya que hagas eso – Dije algo cansado mientras recogía los papeles.

- ¡Lo lamento mucho hijo, pero estos números están haciéndome perder la cordura! – Se escuchó desde la sala y el rastro de papeles me confirmaba su ubicación, seguramente tenía otro ataque de inspiración desmedida.

- ¿Has visto a Frey? – No había caído en cuenta que mi hermano no estaba dormido como tonto a mi lado como siempre al despertarme, él tiene el sueño más pesado por lo que se queda durmiendo hasta casi el medio día y muchas veces me veo obligado a quedarme a su lado porque me termina atrapando.

- Dijo que iría a buscar algo de pan fresco – Menciono con un tono bastante cálido. - Estoy seguro que no tendrá problemas para encontrar el sitio.

Mis manos comenzaron a temblar un poco ante la idea que él estuviera solo, no podía evitar preocuparme, mi hermano estaba enfermo y estaba recuperándose…. No sé qué demonios se le paso por la cabeza a mi padre para dejarlo salir sin más.

- Creo que iré a buscarlo tengo ganas de caminar un poco – Dije intentando parecer lo menos preocupado posible, deje a un lado los papeles que había recogido y entre de nuevo a mi habitación para cambiarme lo más rápido que podía, me vestí con la ropa abrigada que tenía preparada cuando mi hermanito quería jugar a la guerra de nieve, aunque… puede que me pasara un poco ya que llevaba un abrigo delgado de lana de color olivo, una chaqueta de invierno que parecía digna de cualquier escalador del Everest y unas botas bastante pesadas, una bufanda y un sombrero de lana que protegía mis orejas de color blanco, a pesar de todo lo que decidí usar podía cargar con todo para no sufrir frio, Salí de mi habitación y esquive los papeles que faltaban por ordenar en el suelo como si fueran minas sin problemas, llegue a sala y alcance a ver a Sakuya de espalda a lo lejos por el jardín. 

 Fin pov`s Hans

 

Un chico de cabello negro y que vestía algo ligero para el clima que hacia estaba caminando animadamente por la acera mientras tarareaba una canción algo romántica que escuchaba en su reproductor de música a todo volumen.

-  Maybe we found love right where we are – cantaba en tono muy bajo mientras cerraba los ojos durante un segundo y se acomodaba los lentes, sabía que escuchar alguna canción especial en la mañana donde no había tanta gente a su alrededor le daría la oportunidad de vivir su mundo de la mejor forma, abrió los ojos y ante él, y un panorama distinto se manifestaba exclusivamente para él, su vista se llenaba de distintas ráfagas de colores como pequeños rayos al ritmo de la canción.

Siguió caminando y disfrutando la canción lo mejor que podía, ¿y cómo no?, no estaba rodeado de ruidos fastidiosos y del escándalo de las personas, para el panorama de cualquiera seria simplemente un chico feliz o algo tonto pero no le importaba lo que pensaban las personas más allá de su hogar, su hermano le decía que no valían la pena ya que eran algo tontas, lo que pensaba no le importaba ya que iría por unos deliciosos panes para su familia y el hecho de imaginarse a su hermano feliz ante la sorpresa de ver un cálido desayuno le llenaba de satisfacción, Su hermano mayor era algo sobreprotector con él por lo que antes de salir de casa trajo consigo algo para guiarse, metió la mano en su bolsillo y reviso el GPS de su teléfono para asegurarse de que tomaba la ruta indicada, durante cierto tiempo se preguntó, como no puedo recordar las cosas más básicas si a estado viviendo en esta ciudad toda su vida?, quizás era otro efecto secundario del golpe que recibió.

Su hermano le había comentado que sufrió un accidente cuando empezaron las vacaciones, Frey le alcanzo a entender que fue una especie de golpe en su cabeza y que además había estado enfermo desde hace mucho tiempo por lo que no podía ir a la escuela. A pesar de todo el chico de cabello negro no sentía ninguna molestia más allá de su aparente amnesia, su cuerpo se sentía bastante fuerte.

Me pregunto si será muy grave – Toco su cabeza, donde tenía una venda que le cubría su frente donde estaba supuestamente su herida.

Siguió avanzando y pudo divisar que, para su suerte, la panadería estaba abierta y estaba casi vacía, sin más reparo entro, tomo distintos tipos de panes y se acercó a la caja para pagar, donde pudo apreciar a un joven con un cabello algo rojizo y algo dormido que lo atendió de forma muy natural hasta que se percató de algo extraño.

- ¿Hans? – Pregunto el chico pelirrojo que atendía la caja registradora mientras lo veía algo dudoso - No sabía que te habías herido, sí que te tomas estas vacaciones muy al extremo mira que llegar a pintar su cabello y comprarte lentillas. – dijo esto último riendo un poco.

Frey retiró sus audífonos acomodándolos en su cuello para intentar analizar un poco la situación, ¿era algún amigo de su hermano?, lo mejor que podía hacer era ser amable pero no hablar mucho, quizás podía meter en problemas a su hermano.

- Disculpa, pero creo que me estas confundiendo con alguien más jeje – intento iniciar un juego donde actuó de forma muy seria.

- Oh… disculpa es que eres una copia casi exacta de mi amigo, claro sin el cabello negro y los ojos tan oscuros – menciono el chico metiendo todas las compras en una bolsa – Aquí tienes, espero que pases un buen día y vuelve pronto.

Luego de retirarse de la pequeña panadería, se puso sus audífonos y comenzó a seguir el ritmo de nuevo, esta vez la canción era TV on the Radio - DLZ, esta le gustaba mucho por la letra y sobre todo, porque era un poco más movida y fuerte, perfecta para volver a casa.

El reproductor de música que tenía y los audífonos habían sido un recuerdo de alguien que apreciaba mucho su hermano, le costó mucho para obtenerlos ya que lo tenia escondido en su habitación con mucho recelo, a pesar de que le dijo “¿para que quieres algo tan viejo?” al final se lo entrego bajo muchas suplicas y con la condición que los cuidara con su vida.

- But this is the begi… - Frey se detuvo en seco ya que sintió como alguien se le quedaba viendo de algún lugar, podía sentirlo, entonces se giró y pudo ver a un hombre con apariencia bastante descuidada sentado en una banca del parque que cruzaba la calle, quien le saludaba y no sabía la vergüenza que sentía el chico en ese momento al notar que alguien más posiblemente lo confundía con su hermano. Pensó en irse rápidamente en la forma de hablar con ese extraño, pero vio algo que se le hacía familiar y despertó su curiosidad haciendo que se acercara de forma casi magnética a aquel hombre.

-  Veo que mi pequeña amiga llamo tu atención – dijo aquel hombre que se veía muy sucio y descuidado, podía ser tomando por un vagabundo fácilmente.

- ¿Qué es? – Pregunto el chico sin quitarle los ojos de encima a ese objeto, parecía un palo de metal con una excelente decoración, la verdad, quería tocarlo y quitarse esas ganas que tenía por saber que podía hacer.

- Hey con calma chico, no pienso moverme de aquí, dejare que toques a mi amigo si me das un poco de pan, tengo mucha hambre – menciono el hombre mientras se frotaba el estómago.

- Aquí tienes dos, no puedo darte más, lo lamento. – le ofreció el chico, casi tirándoselos en la cara, no por descortesía en sí, más bien porque quería que el hombre aceptara el intercambio de una buena vez y la curiosidad lo mataba.

- Ok muchas gracias mi señor – Dijo con algo de sarcasmo- pero recuerda, ese objeto no es un juguete, es un arma y como toda arma cumple un solo propósito. – Mascullo con la boca casi llena mientras comía el pan como si no hubiera mañana.

- ¿Y cuál es ese propósito? – menciono el chico, intentando buscar el significado a sus palabras.

- Sencillo, Matar. – Dijo el hombre como si nada – No pareces asustado, ¿acaso estás acostumbrado al termino? – Menciono esto último de forma seca. Antes de que el chico pudiera responder la pregunta, fue tomando de la muñeca y casi termina tirando las bolsas con sus compras, cuando volteo a ver quién era, se dio cuenta que era su hermano quien tenía una cara muy enfada y parecía muy fatigado de correr.

Hans jalo a Frey lejos del parque y no respondía a las explicaciones que le daba el de cabello negro.

– Hermano no te enojes- intentaba decir Frey, la forma en como lo jalaba empezaba a lastimarlo – debo devolver esto – eso ultimo hizo que su hermano se detuviera por suerte, este volteo a verlo y le dio una bofetada en su mejilla sorprendiendo al chico de cabello negro quien simplemente acaricio la zona afectada por el golpe. Sin más su hermano lo miro de forma fulminante, por lo que se dirigió a devolver el artefacto a su dueño.

- Aquí tiene señor, disculpa por aquello… – Decía intentando ocultar las ganas de llorar que tenía en ese momento.

-  No me hubiera molestado que la tomaras, parece que fueras su dueño – menciono este viéndolo a los ojos– Niño, tienes un gran potencial y apropósito, esto se llama katana, seguramente abras visto alguna en la T.V.

- Ya veo… - Dijo mientras le devolvía una sonrisa. – señor, debo irme, pero antes… creo que la iglesia de la ciudad tiene un refugio, quizás puedan darle comida y abrigo. – luego de decir eso Frey se despidió del señor que le agradeció su recomendación.

Luego de devolver la espada a su dueño volvió con su hermano que lo veía de forma muy severa, pero para su sorpresa este le dio un abrazo que sintió muy cálido, al final no pensó en otra que dejarse llevar y corresponderle.

– Promete que nunca volverás a tocar un arma – le dijo Hans con un tono muy triste pero decidido.

- Te lo prometo…. – Susurro Frey mientras se sentía culpable.

Notas finales:

Proximamente publicare el capitulo 2.

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