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26 de Enero por WendyTisocco

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Notas del fanfic:

Bueno, dado a la fecha que es, 26 de Enero, la cual como sabrán es el día que murió Mello a manos de Kyiomi Takada, decidí subir este fic el cual muestra como, según yo, se habrá sentido Near cuando se enteró de esto. Espero lo disfruten tanto como yo disfruté al escribirlo.

 

Mihael Keehl, alias Mello, descansa en paz.

-¿Cómo dijo, agente? -Le preguntó el adolescente albino, quién al parecer estaba más concentrado en su torre de dados que en la conversación. -Por favor, repítalo.

-Como ya le he dicho... -Empezó la rubia.- Mello... Ha muerto, en una iglesia abandonada a las afueras de la ciudad.

-Ya veo... Agente, ¿me pasaría más dados?

-¡Near, esto es en serio!

-Los dados.- Insistió extendiendo la mano.

 Halle puso los ojos en blanco y le pasó al chico una caja de dados mientras soltaba un gruñido casi inaudible. Dios mío, que irritante podía llegar a ser ese niño a veces.

-Entonces... -Dijo apilando más dados en aquella torre, de una manera temblorosa que sólo él era capaz de reconocer. -¿Qué hay de Kyiomi Takada?

-También ha muerto, la iglesia se quemó y ella no logró escapar.

 Near se veía pensativo, pero ¿se estaba concentrando en lo que Linder le acababa de contar o en su maldita torre de dados?

-¿Qué opina de todo esto?

 Él la miró de reojo unos segundos, y luego volvió a su torre. Sus movimientos se veían más lentos de lo normal. O talvez, era sólo su imaginación. Echando un largo suspiro,  tomó otro dado para colocarlo en la cima de su torre, la cual, comenzó a derrumbarse sobre él debido a un mal movimiento de su mano.

 Mientras cada uno de los dados caía sobre su cabeza, el albino bajó la mirada hcia el piso con una mueca.

-Señorita Linder, ¿me disculparía un momento? -Murmuró sin levantar la vista. -Necesito algo de aire fresco.

-¿Uh? Eh... Claro. -Vaciló la agente, quién se hallaba sorprendida ya que, este jamás salía del cuarto a menos que fuera sumamente necesario.

-Por cierto. -Prosiguió ya dirigiéndose a la puerta de salida.- Si el segundo L llegase a llamar, hable con él por mí, no me pase la llamada.

-De... De acuerdo.

 Una vez dejó la sala de investigaciones, caminó todo el pasillo hacia el elevador, dónde se quedó un rato hasta que éste llegó a la asotea del rascacielos. Al salir al exterior, el aire invernal acarició su rostro, dándole un ligero escalofrío, el cual le recordó a la última vez que había estado allí, unos días atrás... Y mientras más de adentraba en aquella asotea, más lúcido se hacía éste, llegando a un punto en el cual era como si estuviese viviendo ese momento denuevo.

-Near... Me encanta esto, ¿sabes?

-¿Qué cosa? ¿Morirte de vértigo o sentir que te dará hipotermia en cualquier momento? -Se quejó temblando, pero aun así sin perder el tono neutral de su voz. - Enserio Mello, entremos de una vez.

-¡Eso no!- Se rio el mayor a pesar del comentario. -Me encanta... Como se ve la ciudad desde aquí...- Prosiguió respirando el húmedo aire nocturno de la ciudad, luego mirando detenidamente a Near, quién estaba temblando a más no poder. Era tan frágil, tan pequeño, tan lindo. Se quitó su abrigo y se lo colocó cuidadosamente al pequeño, el cual, se vio muy sorprendido por esto.

-Mello, esto no es necesario.

-¿Ah no? ¡Near estás temblando!

-¿Y tú? ¿No te dará frío así?- Contraatacó, refiriéndose claro a que ahora Mello en la parte superior de su cuerpo solo usaba un top sin mangas.

-No, yo tolero el frío. -Mintió.

 Near se estremeció ante el detalle de Mello, pasar frío solo por él. Y, temiendo que el mayor notase su expresión, escondió su cara en el enorme abrigo de su compañero.

-¡Anda Near, ¿por qué rayos eres así?!

-¿Uh? No sé de qué hablas.

-¡Vamos, no te hagas! Sé que tienes sentimientos, tenía mis dudas al principio, pero sé perfectamente que acabas de sonrojarte.

 Near se subió la capucha para ocultar mejor su cara, e intentó jugar con uno de los mechones de su cabello, pero se le hizo imposible, ya que las mangas le quedaban demasiado largas.

-Near, ¿por qué te obligas a ser tan frío?

-Es que... Si me dejo llevar por los sentimientos no puedo pensar con claridad.- Suspiró. -Ser frío es mi única forma de concentrarme.

-¿Enserio?- Le preguntó algo shockeado. -Pero... Si reprimes tanto tus sentimientos, ¿no te dan ganas de descargarte almenos?

-Bueno, sí, a veces. Pero nada más lo ignoro.

-Anda, estando aquí, en la cima de un rascacielos, ¿no te dan ganas de gritar como loco?

 Ante este comentario, Near lo miró dubitativo.

-¿Gritar? Mello, eso es totalmente innecesario.

-Tal vez pero, aveces todos necesitamos descargarnos, ¿no? Anda, grita, sé que quieres hacerlo.

-No, Mello, olvídalo.

-Bueno... Y qué tal si... ¡TE QUITO TU ROBOT!- Exclamó arrebatándole su juguete y dejándolo fuera de su alcance.

-¡Devuélvemelo! ¡Mello! ¡Anda!- suplicó dando saltitos inútilmente.

-¡Si lo quieres, grita!

-¡Mello!

-¡Andaaa!

-Ya... Olvídalo.- Gruñó apartando la mirada.

-¡Owwww ven aquí!- Dijo atrayendo al menor hacia sí, abrazándolo por la espalda.

-¡¡M-Mello!! ¡Suéltame!

 Pero no lo hizo, de hecho, luego lo abrazó con más fuerza, y Near siguió luchando por librarse, en vano, ya que Mello no lo iba a soltar, no importa cuánto luchara. Así como ahora, de vuelta en el presente, sin importar qué hiciera, Mello no volvería, porque se había marchado, esta vez, para siempre.

  Near sentía que iba a explotar, los sentimientos que durante tantos años había estado reprimiendo, ocultando, ignorando, se acumulaban en su interior y acababan con él lentamente, como si de algún tumor cancerígeno se tratara. Pero a pesar de eso, quería ser fuerte, debía ser fuerte, porque eso se esperaba de él, el sucesor de L, el número uno, el niño perfecto, todos esos títulos que cargaba desde la infancia y que lo forzaron a volverse como era ahora, títulos que cualquiera soñaría, pero que para él, le habían quitado todo, su infancia, sus sentimientos, y la posibilidad de hacer amigos, especialmente con Mello, que siempre lo había odiado por ser el número uno. Y fue cuando se dio cuenta, que tanto L como Kira, le habían quitado todo, lo que para él era todo: Mello.

 Fue cuando le vino a la mente aquella frase que Mello le había dicho no muchas noches atrás: "a veces todos necesitamos descargarnos, ¿no? Anda, grita, sé que quieres hacerlo." Tenía razón. Estaba harto, y lo único que podía hacer era gritar, no haría que Mello regresara, no vengaría su muerte, pero necesitaba hacerlo. Soltó una pesada y amarga lágrima, al tiempo que cerraba los puños con una ira que jamás había sentido, o almenos en su vida había dejado salir.

 Tomó aire, y por fin gritó, con todo el aliento que tenía en sus pulmones, lo que por años había querido gritar:

-¡¡¡L, TE ODIO, TE ODIO!!! ¡¡¿ME OÍSTE?!! ¡¡TE ODIO!! ¡¡¡Y A TÍ TAMBIÉN KIRA, LIGHT O QUIÉN PUTA SEAS!!! ¡¡¡LOS ODIO A AMBOS, SON UNOS HIJOS DE PUTA!!! ¡¡¡HIJOS DE PUTA!!!- Gritó hasta más no poder, hasta que su voz se quebró, y su ira, se transformó en llanto. -Hijos...  ¡Hijos de puta!- Gritó con voz ronca y quebrada, dejando que las lágrimas fluyeran desesperadamente.

 El albino, incapaz de seguir manteniéndose de pie, cayó de rodillas al piso, cubriéndose la cara con las manos, jalándose los cabellos del flequillo con la fuerza que aún tenía en sus temblorosos dedos.

-Me... Mello ha muerto...- Suspiró entre dientes. -¿P... Por qué él? De... De todas las pesonas en el mundo... ¿Por qué Mello? ¡¿Por qué Mello? ¿Por qué lo hiciste?!- Lloró de manera descontrolada, respirando con dificultad y haciendo pucheros.

-¡¡Near!!- Lo llamó uno de sus agentes, el cuál ignoraba por completo el estado en el que éste estaba.

-No estoy de humor, Gevanni.- Le dijo con la voz más neutral que pudo hacer, la cuál no fue muy convincente debido a su acelerada respiración.

-¿Uh? ¿Se encuentra bien, señor?- Le preguntó acercándose a él.

-Estoy bien, solo... Necesito tiempo a solas.- Respondió, limpiándose la nariz con la manga de su piyama blanco.

-¡Escuche, tengo muy importante información para el caso!

-Ahora no estoy de humor.

-¿Uh? Con todo respeto, en 2 días es la reunión con el segundo L y la policía japonesa, y debemos preparar el plan de acción.

-Así como dijo, quedan dos días, tenemos tiempo.

-¡Near el SPK es una organización seria, no podemos andar perdiendo el tiempo!

-¡CÁLLESE!- Gritó nuevamente, sobresaltando al mayor. -¡SOY EL JEFE DEL SPK, Y HAREMOS LO QUE YO DIGA ASÍ LE GUSTE O NO!

 Cuando Gevanni estaba a punto de levantarle la voz, recordó el hecho de que era su superior, y era cierto, debía hacer lo que él le dijera. Aun así, no era motivo para hablarle de esa manera, podía ser su jefe y toda la cosa, pero no era más que un niño y no podía ir tratando así a los mayores.

-¿Sabe qué? De acuerdo, para cuando quiera ponerse a trabajar le dejaré la información en la sala de investigaciones.- Gruñó girándose para retirarse.

 Luego de eso, Near se quedó tirado en la asotea varias horas más, aunque si no hubiese sido una noche tan helada, se habría quedado hasta quién sabe cuándo. Al volver a entrar, se dirigió a su habitación, en la cual casi nunca estaba, de hecho jamás dormía allí, exepto cuando Mello lo acompañaba, aquellas largas noches cuando él se escabullía en el edificio, y quedaban completamente a solas. El resto de la noche permaneció acostado en su cama, abrazando fuertemente su almohada, imaginando que era... Mello. No se sentía de esa manera desde que el rubio abandonó Wammy's House, unas horas después de enterarse que L había muerto, esa noche el albino se encerró en su cuarto, lo cual, no llamó mucho la atención de nadie, nadie en ningún momento fue a preguntarle cómo estaba; permaneció abrazando su almohada, y una mirada totalmente neutra y sin vida, a pesar de lo triste que se sentía por dentro, ya que se había quedado solo, bueno, siempre estaba solo, pero a pesar de que Mello solo le pusiese atención para atacarlo, él siempre había querido que fuesen amigos, sin embargo, se había quedado allí, solo. ¿Acaso era su destino perderlo una y otra vez? Su huida de Wammy's, el tiempo que estuvo desaparecido luego de la explosión en su cuartel de la mafia, y ahora... Esto.

El pequeño abrazó su almohada con más fuerza, dejando que ésta absorviera sus lágrimas. Inhaló el aroma de ésta, la cual aún olía a su tan querido rubio, un aroma un tanto... chocolatoso. Pero sin importar cuánto la apretujara, jamás daría la misma sensasión que tenía al abrazar al ojiazul en persona, nada jamás se compararía a la calidez que éste le otorgaba cuando descansaba sobre su pecho, y éste le devolvía un dulce y protectivo abrazo. Nada se comparaba a los tiernos besos en la frente que le daba cuando estaba a punto de quedarse dormido, nada.

 No pudiendo dejar de pensar en Mello, por mucho que lo intentara, se separó brusamente de la almohada y se sentó sobre la cama, cubriéndose la cara para que sus lágrimas no lo empaparan todo.

 Y fue cuando la tristeza nuevamente se transformó en ira. Ira que descargó arrojándo al piso todo lo que viera, para luego derrumbarse a llorar denuevo. ¿Qué rayos le estaba pasando? Se había dejado llevar por sus emociones, demasiado, cosa que siempre le había reprochado a Mello.

 Intentando distraerse un poco, tomó algunas telas y materiales y se puso a coser un muñeco de felpa de Mello, con ojos de botón y cabello de estambre. Sí, quizás debió haber elegido alguna otra cosa con la cual se olvidara de él por completo -aunque sea por un rato- pero la verdad que nada lo animaba mejor que hacer manualidades o jugar con sus juguetes, y esto convinaba ambas.

 Una vez el muñeco estuvo -casi- terminado, solo faltaba bordarle la cicatriz que Mello tenía en el lado izquierdo de su cara. Metió su mano en el bolsillo del pantalón de piyama -donde en general guardaba la mayoría de sus cosas- buscando un poco de estambre color bordó, pero en lugar de eso, encontró algo que al tacto parecía una un collar. Lo sacó del bolsillo, y al observarlo bien, se dio cuenta que era un rosario de plata, que al ser un objeto religioso, el albino notó enseguida que era de Mello, o más bien, solía serlo. Esto le generó una extraña sensacion de deja' vu, de algo que había ocurrido hace poco más de cuatro años, cuando aún estaba en el orfanato: unos días después que Mello desapareció -o más bien huyó- de Wammy's House, los días que Near se recluyó en su habitación, éste encontró bajo su almohada un sobre, y dentro del sobre, estaba una fotografía del rubio, y una nota en la que le pedía que cuidara de la foto por él. Eso fue como un "hasta pronto" de su parte, y a pesar de no entender por qué el mayor, al odiarlo con todo su corazón le había confiado algo así a él, cuidó dedicadamente la fotografía. Y ahora le había dado su rosario, que seguramente habrá sido de sus posesiones más valiosas, y seguramente se lo dió como un regalo de despedida... Lo cual significaba una cosa: Mello ya sabía que moriría si secuestraba a Takada. Y por eso, su última noche juntos, la cual había sido 4 noches atrás, él había estado actuando tan extraño.

-¡Mello! ¡Te he dicho que me bajes!- Insistió el pequeño (a quien el mayor estaba cargando en su espalda, sujetándolo por las piernas, de forma que se hallaba colgado de cabeza.)

-Si no quieres hacerlo por las buenas, lo haremos por las malas.- Contestó riendo. -Por cierto, eres más ligero de lo que pareces, ¿te lo han dicho?

-¡Mello, esto es un secuestro, bájame ya!

-Okey, si insistes.

 Una vez lo bajó y Near recuperó la compostura, notó que estaban fuera del edificio.

-¿Qué hacemos afuera? Mello esto es peligroso, ¿qué pasa si--

-Ya, deja de quejarte y sube al auto.

 Mello sacó de su bolsillo unas llaves y fue hacia un auto un tanto retro, de los 70's u 80's quizás, abrió la puerta del asiento del acompañante y le hizo una señal a Near de que subiera.

-Mello ¿de dónde salió este auto?- Le preguntó subiendo al auto mientras Mello sostenía la puerta por él.

-Es de Matt, no le hará falta una noche.

 Mello cerró la puerta por Near y luego subió al asiento del conductor de ese auto impregnado a un repugnante aroma a tabaco.

 El rubio sabía que esa sería la última vez que estuviesen juntos, y luego, si no se equivocaba, moriría al secuestrar a Takada. Por eso quería que esta fuera una noche especial, no solo estar encerrados en el cuarto de Near, sino salir y disfrutar de la ciudad, aun sabiendo el riezgo que eso implicaba para él. Más tarde, fueron a un mirador a ver las estrellas, donde besó al menor con amor y dulzura, besos castos e inocentes, temiendo hacerle daño. Aun cuando ya lo habían hecho varias veces, el mayor aún lo trataba con delicadeza y algo de timidez. Y, sabiendo que sería esta la última vez que estarían juntos, le hizo el amor cuidadosa y lentamente al principio, y luego sólo se dejó llevar, haciéndoselo con locura, siempre procurando no causarle ningún dolor.

 Luego del acto, Near se quedó dormido, abrazando dulcemente al rubio, mientras éste acariciaba sus rizos plateados. Habrá sido entonces cuando se quitó el rosario y lo puso en el pantalón de Near, porque ahora que lo recordaba, cuando volvieron al edificio ya no lo tenía. Su objeto más valioso, que según él siempre lo ayudaba a hallar consuelo en sus peores momentos. Mello le dio todo,  inclusive se sacrificó por el hombre que amaba.

 Pero... ¿Cómo murió exactamente? Ahora que lo pensaba, no había forma de que Light Yagami o Teru Mikami conociesen su cara para matarlo con la libreta, y la única que vio su rostro entonces fue Takada. ¿Había alguna forma de que ella lo hubiese matado? Ante este pensamiento su sangre se heló. Dejó el muñeco de Mello en su cuarto y fue a la sala de investigaciones con un nudo en la garganta.

 Una vez allí buscó aquella información que Gevanni le había mencionado hace un largo rato. Y allí, dentro de un sobre, habían dos Death Note enumeradas, y una nota: "Near, la Death Note marcada con el número uno, es la que hasta ahora hemos estado investigando. Y como lo estábamos sospechando, es falsa. La verdadera es la Death Note marcada con el número 2, la cual estaba guardada en un banco hasta ahora."

 Near revisó con atención ambas libretas, eran exactamente iguales, solo que en la libreta dos se veía que arrancaron varias páginas, y el último nombre que había sido escrito, era Kiyomi Takada, causa de muerte: morir quemada viva por un incendio que ella misma provocaría. Ya habían sospechado que la que usaba Mikami en público era falsa, pero hasta entonces no había ninguna forma de probarlo. Ahora, gracias al sacrificio de Mello, era evidente que había ocurrido: durante el secuestro, él le mostró su rostro a Takada, y ella con la información que Light le habrá dado sobre él, reconoció que era uno de los sucesores de L, Mihael Keehl, y lo mató con un papel de la Death Note que tenía escondido. Y Mikami, al no enterarse de esto, abandonó su lugar de trabajo, a pesar de ser una actitud muy sospechosa en él, y sacó la verdadera libreta del banco, asesinándola.

 Era todo, con esto, Kira estaba acabado.

 Tomó sus títeres de dedo, y pisó el que representaba a Kira. Luego, observó con ternura el títere de Mello, derramando una lágrima.

-Mello... Gracias.- Suspiró.

-¿Near?

 El albino volteó y vio que el agente Gevanni había entrado a la habitación. Entre tanto que había pasado apenas notó que ya eran las 7 A.M.

 El resto del día Near les explicó a sus agentes el plan de acción. Y al día siguiente, 28 de Enero, atraparon a L-Kira y X-Kira, entonces revelados como Light Yagami y Teru Mikami, quienes durante el encuentro entre el SPK y la policía japonesa, murieron. Light murió a manos del shinigami Ryuk, y Mikami se suicidó al descubrir que su "dios" no era más que un asesino narcisista, clavándose su bolígrafo en la muñeca, desangrándose.

 Luego de esto, fueron al apartamento que había sido de Mello y Matt, a recolectar la información extra que ellos habían obtenido espiando a Misa Amane. Y además, encontraron un libro que había escrito Mello: El asesino en serie BB de Los Ángeles, basado en un caso que L había resuelto hace años.

 La información que Mello y Matt habían recolectado, junto a la que él ya tenía de cuando la raptó tanto a Misa como a Mogi, le sirvió para deducir que ella ya no era el segundo Kira, ni cómplice de Light, y tampoco tenía memoria de haberlo sido. Según Ryuk -quién lo estaba siguiendo desde que tomó posesión de las libretas- esto era porque una vez se renuncia a la propiedad del cuaderno, todos los recuerdos sobre él se pierden. Es decir, Misa era inocente.

 Acabado todo el asunto del caso Kira, Near ya era oficialmente el nuevo L. El título que tanto despreciaba ahora era suyo, pero era una realidad que no podía cambiar. Antes de volver a Nueva York, se encargó de quemar las libretas, así estas no volverían a hacer daño a ninguna otra persona. Y además se encargó de otro asunto no tan profesional y más bien algo que sentía que le debía a cierta persona: Misa Amane. Ya que, por su culpa, ahora la joven estaba pasando por lo mismo que él, sufrir la pérdida de aquél al que amaba. Por eso, le hizo un Light de felpa, así como él tenía su propio Mello de peluche, y se lo envió de forma anónima.

 Una vez Kira fue derrotado, todo volvió a la normalidad, bueno, casi. A la vista de quienes lo rodeaban, Near estaba exactamente igual, pero en su interior, jamás volvió a ser el mismo. Para poder mantener su concentración al tanto, debió volver a esconder sus emociones, pero había momentos en los que esto le resultaba imposible. Aquellas noches, cuando su manto de neutralidad ya no puede cubrir sus lágrimas, y su ropa blanca y pura ya no lo representa, ésta es reemplazada por vestiduras negras cual viuda negra, y su cara es cubierta por un velo negro que oculta sus lágrimas. Hay inclusive días en los cuales, agobiado por la tétrica vida que le tocó vivir, considera imitar al primer sucesor de L, A, y acabar con su propia vida. Sin embargo, no es más que un pensamiento que jamás tuvo el valor de concretar.

Y aquél libro que había encontrado en el departamento de Mello, lo releyó una y otra vez, sintiendo que su querido rubio le hablaba desde el más allá cada vez que lo leía, algo que era extraño, ya que Near jamás creyó en nada como Dios o el más allá.

 Entonces, releyendo aquella parte del libro en la que Mello se presentaba como el narrador, Near tomó un bolígrafo y agregó la oración "El mejor vestido que murió como un perro." Botando una lágrima.

Notas finales:

Bueno, espero que lo hayan disfrutado. Lamento si es muy triste, esto es tan doloroso para mí como para ustedes. Y también perdón por no poner detalles en la parte que lo hicieron XD es que nunca hice un lemon y esta no sería la primera vez.

 Respecto al final, cuando Near se viste de negro, eso lo hice basándome en Naomi Misora ¿la recuerdan? ¿al principio de la serie? Bueno, ustedes dirán ¿que rayos tienen que ver Near y Naomi? Bueno, si lo piensan, sus historias se parecen, ambos perdieron a la persona que más amaban por causa de Kira, y luego se propusieron acabar con él (solo que Naomi no lo logró desgraciadamente)

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