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VOYAGE

Autor: Karenlauren

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Notas del fanfic:

Los personajes no me pertenecen son del genio Masashi Kishimoto

- NARUTO!!! - el mencionado se levantó del sofá dónde había estado descansando, bastante inquieto por el olor a sangre que percibía de la entrada dónde encontró a Shino herido y semiinconsciente que era sujetado por su pareja, Kiba, que parecía asustado por su palidez y ojos dilatados. - Naru-ruto... - empezó a sollozar mientras este tumbaba con cuidado a Shino en el suelo. 

- Cálmate, - le ordenó su alfa mientras revisaba las heridas del castaño que tenía los ojos semi cerrados. - ¿Qué ha ocurrido?

- Yo... unos chicos se metieron con nosotros y Shino me defendió aunque le dije que no lo hiciera... Yo... - volvió a sollozar de nuevo - las cosas se pusieron feas y Shino se transformó... entonces llegaron coches negros... eché a correr y shino me siguió... escapamos pero empezaron a dispararnos c-con cosas raras y y-yo... - Kiba cayó al suelo y echó a llorar. 

- Mierda! - el alfa al ver que las heridas de Shino no eran mortales y se curarían en un par de días cogió a Kiba por los hombros acariciándole la espalda - Kiba, cálmate. - le ordenó con voz firme - Recuerda que estás embarazado. 

- ¿Qué demonios está ocurriendo? - dijo Gaara con el ceño fruncido mientras Naruto cogía a Kiba en brazos y se lo pasaba al recién llegado. 

- Llévalo a la furgoneta y avisa a Ino y Kakashi, deben estar en su habitación. 

- ¿Otra vez? - Naruto asintió, eso significaba que tendrían que salir de la ciudad dejando atrás la vida que habían llevado hasta el momento... terribles consecuencias por un solo error. 

- Yo voy a buscar a Deidara y llevaré a Shino a la furgo. - cogió al mencionado y en segundos ya estaban ambos dejando a la pareja en el asiento trasero juntos, sabían que si despertaban y estaban separados Shino se pondría frenético y jodidamente tenso, casi a punto de atacar. 

Los chicos se separaron, Gaara fue a buscar a los gemelos que enseguida se prepararon cogiendo el dinero y las cosas importantes de sus compañeros, las metieron en el maletero. Para cuando subieron al coche Naruto ya estaba sentado en el asiento del conductor bastante cabreado por tener que volver a empezar de cero, Shino estaba abrazando a Kiba en los asientos de atrás, Deidara a su lado miraba por la ventana. 

Se sentaron en los asientos de en medio y Gaara en el copiloto. 

- Nos vamos, chicos. - anunció el alfa antes de encender el motor que pasó de cero a ciento veinte en cuestión de segundos mientras el rubio conducía a través de la autopista. - Ino, Kakashi ¿me podéis poner los semáforos en verde?

- ¿Ruta? - preguntaron los gemelos a la vez mientras acaban sus portátiles de las bolsas. 

- Vamos a las afueras de Tokio... ¿Qué os parece? - Ninguno se opuso, después de todo eran conscientes que era un territorio de hombres híbridos como ellos y podrían pedirles ayuda si la necesitaban. 

Los gemelos empezaron a teclear como auténticos hackers expertos que eran y, sin decir palabra, pero con una compenetración que daba miedo, Naruto siguió por los semáforos que Kakashi e Ino le dejaban en verde. 

- Gracias, chicos. - Los gemelos tan solo le hicieron un gesto con la cabeza, nunca habían sido muy sociables con la pequeña pero fuerte manada pero eran leales y de confianza, después de todo cuando escaparon de la Organización gracias a Naruto, Ino le contó que su hermano aun seguía atrapado y la ayudaron a rescatarle... fue la única vez que vieron a los chicos abrazarse llorando y gritando su dolor. Después empezaron a vivir juntos con Naruto como su alfa.  

Gaara y Deidara habían sido como hermanos para él todo y que no se llevaban muy bien entre ellos, no dudarían en ayudarse si lo necesitaban. 

Por último estaban Shino y Kiba que al principio se molestaban mucho pero la primera vez que tuvieron que huir Shino se olvidó el único recuerdo que le quedaba de su familia, Kiba no dudó en ir a buscarlo aun poniendo en riesgo su vida. Después se hicieron pareja el día en que Naruto cumplía dieciocho años y, ahora, casi tres años después estaban a punto de formar una familia ya que Kiba tenía genes de hembra. 

Había tres tipos de híbridos: machos, hembras y machos con genes de hembras que podían dar a luz y atraían igual que una hembra a los machos. 

 

************************2 horas después******************************

 

- Hemos llegado, chicos. - dijo Naruto aparcando enfrente de un motel. - Quedaos en el coche, voy a ver si tienen habitaciones. 

Naruto entró en el establecimiento, para ser un motel estaba en mejor estado del que había esperado. Se dirigió al mostrador encontrándose con una chica de pelo rosa que apestaba a lobo. Hizo una mueca de desagrado que enseguida se esfumó por una sonrisa forzada, tenía que ser amable... 

- Hola. -le dijo a la chica. 

- Lo siento, no nos quedan habitaciones - dijo la peli rosa cortante, enseguida se molestó por su tono y mandó a la mierda el ser amable. 

- Menos mal, por qué aquí apesta a lobo - dijo tapándose la sensible nariz para no seguir ahogándose por aquél desagradable olor mientras ponía cara de asco. La chica pareció sorprendida al principio pero su rostro pasó a ser uno de rabia en cuestión de segundos.

- ¿Qué has dicho humano? - su tono parecía amenazante y, por lo que Naruto acababa de comprobar, no era muy  lista ni tenía buenos sentidos por qué sino ya hubiera olido que él no era un humano. 

- Que apestas, seguirás soltera toda tu vida si no te bañas alguna vez, ¿sabías? - dijo mientras se iba tan ancho dejando a la peli rosa que echaba humo. 

Volvió al coche y entró.

- ¿Y bien? - dijo Deidara ya molesto por qué Shino trataba de meterle mano a Kiba en público. 

- Nada, no tienen... además hay lobos por ahí así que será mejor no acercarnos por esta zona, de momento. 

Todos asintieron y Naruto volvió a encender el motor del coche, iban de camino por la carretera que estaba rodeada de un pequeño bosque cuando se encontraron una gran pantera negra en medio de su carril.

Naruto pegó un frenazo haciendo que todos se agarraran a dónde pudieron para no salir volando. Shino le gruñó en advertimiento.

- Haberte puesto el cinturón. - le gruñó su alfa de vuelta mientras bajaba del coche e iba a socorrer al híbrido.

Lo encontró tumbado en medio de la carretera con una herida bastante grave en la pata. 

- ¿Qué ocurre Naru? - dijo Deidara acercándose a su alfa que sintió como el animal desconocido se revolvía ante la presencia del rubio. 

- Está herido y vivo... - todos se quedaron tensos al oír unos ruidos y gritos provenir de las profundidades del bosque acercándose a ellos. - Mierda, - se giró al animal - ¿puedes moverte?

La pantera le miró con sus ojos oscuros como la noche y le gruñó dejando claro que ya lo hubiera hecho si pudiera. Naruto le gruñó en respuesta sorprendiendo al animal mientras Deidara soltaba una risita divertida. 

- A mí no me gruñas - se giró al otro rubio y le dijo - Ayúdame a llevarlo al coche. 

Entre los dos lo cargaron hasta la furgoneta dónde Shino enseguida le gruñó en advertencia mientras estrujaba a Kiba, Deidara le cambiaba el sitio a Kakashi que se puso detrás y tumbaron a la pantera en los asientos de en medio dónde Ino y Deidara le empezaron a curar la herida de la pata y varios corte que llevaba por todo el cuerpo. 

Naruto subió en el asiento del piloto y les sacó de allí a una velocidad superior al límite de 140Km/h mientras dejaban atrás los gritos y disparos de la Organización que había estado persiguiendo a la pantera. 

 

********************************************************

 

Llegaron hasta un barrio residencial dónde encontraron una casa en alquiler con cuatro dormitorios y tres baños además de cocina, sala de estar grande. El lugar estaba amueblado así que enseguida llamaron al dueño que les dio permiso para quedarse la noche y dijo que la mañana siguiente iría con el contrato. No era una casa barata pero con los ahorros que tenían y cinco sueldos la podían pagar perfectamente. 

Al entrar vieron que ya estaba amueblada. 

Cogieron las pocas cosas que habían traído del otro piso y las acomodaron enseguida y repartieron las habitaciones del piso de arriba: Ino y Kakashi dormirían en una, Kiba y Shino en la segunda, en la tercera Naruto y Gaara que enseguida notaron cierta tensión entre las panteras, Deidara y el desconocido, así que les obligaron a dormir juntos. 

El piso de abajo donde se encontraba la sala de estar enorme con cristales que daban a un jardín, la cocina también espaciosa y con ventanas al exterior y un baño estaba en silencio. Arriba todos dormían excepto la habitación de Deidara que aun tenía las luces encendidas. 

- ¿Cómo te llamas? - dijo el hombre mientras se vestía con unos pantalones que le había pasado el rubio y una camiseta de manga corta. 

- No tengo por qué decirte. - replicó Deidara con un gruñido. La verdad era que le molestaba ese hombre... seguramente por qué era de su misma raza, después de todo él también era una pantera pero... había algo que le hacía estar tenso y no le gustaba nada, no iba a bajar la guardia con ese sujeto. 

- Vamos, quiero saber cómo se llama mi salvador... - "y mi próxima aventura de una noche" pensó Sai con una sonrisa falsa que le bajaba las bragas hasta al más gélido corazón pero se sorprendió al ver que el rubio tan solo le daba una manta y señalaba al suelo. 

- No vamos a compartir cama. - la boca se le abrió de la sorpresa mientras veía cómo su sonrisa infalible fallaba ante esa pantera cabezota que se acostaba en la cama y tapaba con las mantas. 

"De eso nada", pensó creyendo que tan solo se estaba haciendo el difícil. Se acercó y tumbó a su lado para abrazarle por debajo de las sábanas. 

Todo pasó jodidamente rápido. En cuestión de segundos tenía al rubio encima que había sacado las uñas y las usaba como amenaza de cortarle el cuello. 

- Tócame de nuevo y juro que no me detendré. - su voz sonaba ronca. - Quiero que salgas de mi cama. 

- Pero esto herido... - replicó Sai mientras maldecía su estupidez y se quedaba inmóvil, no iba a renunciar a una presa tan... feroz, que pareció vacilar ante su argumento. 

- Bueno, supongo que puedes quedarte. - se bajó de encima del pelinegro e hizo una barrera de almohadas - si pasas esta barrera te castro.

Sai palideció al ver la sonrisa sádica del rubio, no iba en broma... ¿cómo sería en la cama?, pensó mientras le caía un hilo de sangre de la nariz. 

- Buenas noches. - dijo el rubio mientras se acostaba y apagaba la luz. 

- Buenas noches... - dijo Sai imitándolo y haciendo un último movimiento, si no funcionaba se olvidaría de conquistar al rubio. - ...por cierto, me llamo Sai. 

- ...Deidara... - respondió en un susurro antes de quedarse dormido mientras el peli negro repetía su nombre en voz baja hasta quedarse dormido. 

 

********************************************************

 

A la mañana siguiente unos golpes en la puerta les despertaron. 

- ¿Qué demonios...? - dijo Deidara levantándose medio sonámbulo para abrir encontrándose con su alfa que le sonreía divertido. 

- Buenas tardes bello durmiente, - el otro puso cara de malas pulgas al oír el mote que se había ganado a la fuerza en todo el tiempo que se conocían.- Hoy es domingo, ya ha venido el casero, la casa es oficialmente nuestra y son las dos del mediodía - parecía el noticiario de la radio. - vamos a ir a correr un poco después de comer. ¿Os apetece venir?

- Claro, - ambos se giraron al peli negro que asintió sin decir nada. 

Naruto se fue cerrando la puerta y Deidara cogió su bolsa, le tiró ropa limpia a Sai y de paso cogió algo para él. 

- ¿Bello durmiente? - dijo el peli negro divertido pero solo recibió una mala mirada del rubio y cuando creyó que no iba a responder dijo: 

- Es por qué me gusta dormir, ¿vale? - aleja a los demonios de mi corazón, pensó para él mismo recordando el tiempo que había pasado en la Organización, ya había superado el miedo pero en sus peores pesadillas aparecían rostros de los agentes torturándole de nuevo y haciéndole pruebas como si fuera una rata de laboratorio. 

El peli negro vio la mirada del rubio pero no se atrevió a preguntar, parecía demasiado personal y tan solo quería llevárselo a la cama, no involucrarse con él. 

Bajaron a la sala de estar dónde estaban todos sentados comiendo pasta. 

- Qué bien huele... - dijo Deidara sentándose al lado de Gaara mientras Sai se sentaba a su lado. 

- Gracias por cuidar de mí. - Les dijo a todos mientras le sonreían. 

- No hay de qué, - dijo Naruto - después de todo somos híbridos así que no tienes que preocuparte, puedes quedarte cuanto quieras. 

El peli negro se sorprendió ante la declaración del rubio, y pensar que en su manada se metían con él por ser un leopardo... 

- G-gracias... - dijo bajando la mirada - Pero... no lo entiendo... no me conocéis y aun así... ¿me ayudáis?

Naruto le miró cómo una madre mira a su hijo que le pregunta por qué el cielo es azul o los pájaros vuelan. 

- Si no te has fijado aquí nadie está retenido, somos una manada pero si en algún momento quieren irse o volver son libres de hacerlo... igual que tú ahora, mientras estés con nosotros te protegeremos hasta que se cure tu herida... por cierto, veo que ya puedes andar. - miró a una rubia - Ino, ¿después puedes revisar su herida? yo tengo que trabajar. 

- Claro. - dijo la chica mirando al rubio seria dejando de comer para responderle.

Cuando terminaron recogieron y se montaron en la furgoneta excepto Kiba y Gaara que estaban en la puerta para despedirse del grupo que se iba a correr.

- Hoy me toca a mí quedarme con el paquete - dijo Gaara señalando a Kiba que enseguida se enojó y el peli rojo recibió un golpe en la cabeza que esquivó grácilmente de parte de Shino. - Pasadlo bien. 

Naruto sonrió.

- Ni lo dudes, nos vemos luego.

Subieron al coche y después de casi media hora conduciendo a una velocidad mortal pero a la que casi todos estaban acostumbrados llegaron a un lugar bastante parecido al bosque de anoche pero tenía plantas más bonitas. 

Sai se quedó parado observando el lugar pero apartó la mirada al ver la cantidad de luces que había a su alrededor. 

Vio como Naruto se transformaba en un zorro rojo que era un poco más grande que él en su forma de lobo y tenía... ¿nueve colas?

Aturdido vio como Ino y Kakashi, los gemelos se transformaban en leopardos de las nieves que enseguida empezaron a correr y jugar a través del bosque. Shino se transformó en un tigre de bengala. 

Quedó asombrado al ver tantas razas de colores singulares y difíciles de encontrar por Tokio… pero quedó totalmente hechizado al volver la cabeza y encontrarse con su rubio que se transformaba en... ¿una pantera? Por eso se había sentido tan atraído hacia él... era una pantera albina... blanca como la nieve y de unos ojos azules penetrantes que le miraron juguetón mientras echaba a correr siguiendo a sus amigos. Sonrió de lado, su presa le estaba tentando y no iba a quedarse atrás. Se transformó rápidamente para seguir al grupo. 

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