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*El Duelo* por MidNightFlower

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Notas del fanfic:

Hola a todos!! aqui estoy nuevamente dando lata con una historia que, no me ha dejado ser hasta que me decidií a comenzar a escribirla jeje Es un Jamius o James x Scopius! yey~ (quien ya me conosca sabrá lo mucho que adoroo esta parejita tan linda! *¬*

Como saben, estos preciosos personajes no me pertenecen (ojalá así fuera *-* pero no es asi... ;A;) y lo unico que me pertenece es esta humilde historia :)

Notas del capitulo:

Espero que esta idea sea de su agrado! 

A leer se ha dicho:

“Es un maldito demonio” pensaba James sintiendo su garganta secarse como el desierto del Sahara, esa diabólica visión era más de lo que cualquier persona sana podría aguantar.


El clima veraniego no ayudaba, pues el radiante sol en pleno cielo azul brillaba sin tapujos de alguna nube que osara cubrirlo y esa luminosidad acentuaba aquella piel pálida como la nieve “¿Por qué jodida suerte no lo derrite?” se dijo refunfuñando.


Ese celestial cuerpo estaba recostado cuan largo era en el enorme camastro de plástico del cual solo ocupaba una mínima parte; seguro era terriblemente suave, tan moldeable a sus manos que al mas ínfimo toque se sentiría como la porcelana que era. Sus pies estaban cruzados unos sobre el otro  y se movían acompasados con la fuerte música del lugar, las largas y cremosas piernas sin rastro alguno de vello parecían prolongarse más y más hasta llegar a un minúsculo bañador azul marino con franjas naranjas que parecían gritar a los cuatro vientos “¡mírame, con un carajo!”


Ese precioso torso refractando la luz de los rayos le enceguecía, pero no por ello dejaba de mirarlo, sus manos tras la cabeza le daban ese aire elegante y casual que tanto se esforzaba en portar.


“Maldito creído” rezongaba su mente dándole un sorbo a su té helado; había una chica a su lado, hablando sobre… ¿Qué? Tal vez era sobre porque no quería exponer su delicada piel al sol o su microscópica dieta o sobre su gran pee-rsonalidad… bueno ¿acaso importaba?


El mayor de los Potter suspiró cansíamente, como lo detestaba, odiaba a ese rubio con toda su alma, esa estúpida sonrisa confiada dedicada a su hermano, tan pomposa que no cabía consigo mismo ¿Cómo una persona así podía soportarse? No lo entendía, ni mucho menos comprendía que estaba haciendo él, contemplándolo como un estúpido, babeando por su nada atractivo cuerpo si tenía una chica que era cien veces más linda e incesante que ese prepotente ególatra ricachón.


“Maldito bastardo”


Aun recordaba la primera vez que le vio. Un niño escuálido, poca cosa que nada de interesante poseía más que, a diferencia del desgarbado Albus, su porte muy digno dejando entrever su aristocrática sangre, pero era todo; ni siquiera con ese extraño cabello rubio que parecía entretejido con estelas plateadas o sus bizarros ojos grises con esos anillos azules tan profundos que hacía imposible perderle la vista, podía convencer a James que era atrayente.


¿Cómo alguien tan insoportable entró a su vida? Pues eso era bastante obvio para él pues ¿Quién más? Sí no su tonto hermano menor quien parecía que no podía hacerse amigo de alguien más de toda la escuela que de ese Malfoy o mini hurón como le solía llamar su tío Ron.


Así que, obligado por las ambigüedades del tiempo, sus padres y demás que se pusieron en su contra, los primeros años tuvo que aguantar ver en su casa, su rostro estúpidamente engreído como si ningún mortal merecía su completa atención. Pero ¡oh sí!, Merlín que si soportaría su presencia durante los veranos, no sería de gratis, pues James se juró que le pagaría aquello con las más divertidas y pesadas bromas que se le ocurrieran.


Y claro, eso fue solo los primeros dos años que la pequeña serpiente rastrera parecía que cualquier grosería, cualquier palabra mordaz cargada de su más letal veneno moría en sus labios antes de ser pronunciado, dándole una satisfacción como jamás creyó.


¿Pero qué fue lo que salió mal a su infalible jugarreta? Nunca lo supo, tal vez fue que la serpiente mostró sus colmillos y comenzó a repeler cualquier trampa o idea de James hasta que lo hartó de sus infructuosos planes o tal vez  que dejó de ser divertido tanto esfuerzo dedicado a algo sin sentido o quizá que la oruga dejó atrás la crisálida transformándose en el precioso joven espigado roba aliento, moja bragas y calienta pollas que era ahora…


“¡Como lo detesto!” gruñó tan fuerte que la chica dio un brinquito en su lugar ente esa gutural expresión que ni idea de donde salió.


-Jamie ¿estás bien?- preguntó buscando sus castaños ojos hasta que los encontró y regresaron al Gryffindor a la realidad. “Joder” pensó mordiéndose los labios, no recordaba cómo se llamaba esa chica con grandes ojos color chocolate y ese precioso rostro ovalado sin ninguna imperfección, era algo con “Y” de eso estaba seguro “¿Yuliya? ¿Yuliann? ¿Yulena?”


-Descuida Yulie- exclamó muy fresco pues no había pierde con ese diminutivo -estoy bien, solo que este calor me distrajo- dijo coqueto dándole esa sonrisa que sabía que derretía a cualquier chica que tuviera enfrente. Al parecer esa respuesta le complació porque con una risita asintió deslizando mano sobre su pecho descaradamente.


-Menos mal, porque creí que te estaba aburriendo- ya conocía esa mirada cargada de deseo y esa chica vaya que lo anhelaba –Bueno Jamie, me gustó mucho que me hayas invitado, pero me tengo que ir…- tal vez esperaba algún impedimento de su parte o un “te acompaño” pero ninguno de los dos llegó. James no estaba con ánimos de nada ni siquiera un desfogón con una linda chica; su libido estaba por los suelos por culpa de su coraje de tener al primogénito de los Malfoy pavoneándose entre risas con su hermano y su primo Hugo.


-Ok preciosa, nos vemos en Hogwarts- le guiñó el ojo y la chica haciendo un pequeño mohín bufó resignada plantándole un beso en la mejilla y tomando su bolso comenzó a alejarse.


En otro momento seguro y hubiera aceptado el faje sin compromisos, pero como cruciaba al tan pretencioso rubio y así mismo por no poder ver a otro lado.


-No diré lo que pareces, pero solo pudo decirte que causas algo de miedo con tu mirada tan fija- se burló su primo Louise recargando su mojado cuerpo en su espalda.


-Quítate Lou que mojas mi sexy cuerpo- dijo con fingida molestia para comenzar a reírse pues intuía que algo andaba mal con su semblante, pero no quería admitirlo –y ¿Qué te trae al rincón divertido de la fiesta Weasley?- a su primo realmente le causó gracia su pobre intento por disfrazar de alegría su momento de desasosiego.


-Ya déjate de tonterías Jim y usa esta cabeza hueca que tienes sobre los hombros- el chico apretó los labios con la hosca contestación -¿Qué no te das cuenta?-


-No tengo ni idea de que me hablas pecoso, solo sé que me estas aguando la animada fiesta de Lily con tus patrañas y verborrea sin sentido- le dio un golpe en el hombro.


 -¿Por qué no dejas de ver al chiquillo Malfoy?- esa pregunta no quería escucharla y sonrió con satisfacción.


-Porque es un gran idiota sardónico que merece una lección y creo que ya se me ocurrió un perfecto juego para él- en automático soltó una risotada casi demencial ante eso, pues ¿Por qué estaría viendo a ese rubio con otro motivo que para burlarse después?


-¿De verdad?- arqueó una ceja el menor de los Weasley- Delacour. James paró su risa con esa perspicaz mirada que lo desarmó -¿Por qué no te creo?- odiaba cuando se comportaba según muy serio y maduro, como si acaso fuera tal.


-Eres un aguafiestas Lou, largo de mi vista- le dio un manotazo en la cara para que lo dejara en paz, pero el chico solo un par de meses su mayor ni se movió.


-Te conozco Jim y eres de los que le gusta molestar a la persona que le gusta… una conducta muy infantil debo admitir- chasqueó la lengua para coraje del ojicafé.


-¡Jodete Louise! ¿A mí? ¿Gustarme ese maquiavélico, engreído, petulante, arisco, sangrepura? ¡Ja no me hagas reír! Y dices que yo soy el cabeza hueca- se puso de pie violentamente tirando hacia atrás el banco en el que estaba sentado ganándose la atención del rubio que estaba a un par de metros lejos, que recargándose en sus codos tenía una mejor vista del espectáculo que armó el Gryffindor.


Sus delgados labios trazaron una sonrisa burlona que le hirvió la sangre, sus ojos gris azulado lo evaluaban y parecía encontrarlo un espécimen muy divertido. Bufó irritado ¿Cómo se atavía?  ¿Cómo podía gustarle alguien así? Era estúpido y dando media vuelta salió de ahí.


*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*


Si algo le gustaba bastante a Scorpius, eran las peculiares rabietas de cierto chico de cabello rojizo oscuro, quien dando grandes zancadas regresaba aireado a su casa seguro para encerrarse en su cuarto “eres tan infantil James” pensaba divertido.


-El cerebro de piojo acaba de salir- dijo Albus recargándose en el camastro disfrutando del abrazador sol agradeciendo a Salazar porque a su hermano no se le hubiera ocurrido alguna broma para arruinar la amena fiesta de Lily.


-Seguro y va a darse una paja porque la chica con la que estaba era bastante linda-


-¡Ugh, Hugo! ¡No jodas! ¡Qué horrible imagen mental!- Albus comenzó a sacudir efusivamente la cabeza intentando con todas sus fuerzas eliminar aquello de su imaginación; no quería quedar traumado de por vida pero parecía que gracias a su primo ya lo estaba logrando.


Scorpius por su parte rió de lo lindo pues consideraba aquello muy probable por la manera precipitada en la que salió y la manera en la que se veía el mayor; tan excitante enfundado en ese short de mezclilla que se le resbalaba deliciosamente hasta sus caderas, con sus mejillas encendidas, su torso descubierto con esa pequeña capa de sudor recorriendo su trigueña piel y su cabello brillando como fuego fatuo bajo el sol, se le antojaba apetecible.


-¿Cuándo se lo vas a decir Scorp?- preguntó una voz soñadora a su lado. Era su amigo Lyssander con su enredado y mal cortado cabello rubio viéndolo fijamente con su cabeza recargada en ambas sobre sus palmas, como si esperara una revelación monumental.


-Hasta que se deschavete…. Que por lo visto ya no le falta mucho- dijo con una mueca sínica que alegró al Slytherin menor que asintió.


-Solo espero que sea antes de que los torposoplos le revuelvan su cerebro, porque si no, dudo que ceda con facilidad… incluso sería más fácil divisar un blibber maravilloso que permita que te le acerques- Scorpius dando una profunda inhalación asintió pues comprendía a que se refería.


-Siendo así, creo que será mejor que vaya a echarle una mano- la sugerencia en su voz amplió la enigmática sonrisa del chico de esponjoso cabello disparejo. Con su más elegante andar se dirigió al interior de la casa de los Potter.


Albus miraba a uno y luego al otro sin entender, buscó solidaridad en la mirada azul de Hugo y parecía que estaba igual de perdido que él “¿Qué tienen que ver los torposoplos con un blibber maravilloso?” se preguntó.


-¿Pero no los blibber maravillosos son acuáticos y los torposoplos pueden volar?- dijo rascándose la cabeza ganándose un apretón de manos de parte del chico Scammander que erizó su vello.


-Aun te falta saber muchas cosas, Al…-


*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*


Lo vio por la ventana aproximarse y su instante de relajación se fue al carajo “¿Qué hace aquí dentro?” Negó con la cabeza y bajando las escaleras se escondió tras de ellas, queriendo darle un buen susto al entrometido Slytherin que al parecer buscaba algo, porque su cabeza viraba a un lado y luego al otro; su delicado cuello se tensaba al igual que sus hombros y eso solo causaba estragos en el mayor que en una oportunidad le asaltó acorralándolo contra la pared con sus manos. Se quedaron viendo unos segundos hasta que decidió hablar.


-¿Se te perdió algo serpiente?- la impresión en sus ojos grises era todo un poema intrigante que iba desde la sorpresa, el sobresalto, el miedo y el éxtasis… no quería reparar en ellos porque era más de lo que podía aceptar, pero no le daría la satisfacción de rehuirle la mirada. Su cálido aliento agitado por el susto de su encuentro, provocó que un escalofrió recorriera su espalda.


-Nada…- dijo con ese peculiar arrastre de palabras que tenía en su voz, lo odiaba. Seguro era el más horrible y provocador sonido jamás emitido y eso lo enloquecía.


-¿A qué estás jugando Malfoy?- gruñó con su ronca voz haciendo temblar al menor que relamiéndose los labios entrecerró los ojos.


-A lo que quieras jugar, James…-


Estaba absolutamente claro para él; lo detestaba a más no poder.


 

Notas finales:

Pues dependiendo de su recivimiento o que tanto les guste decidiré si lo continuo o no, porque estab planeado para ser un minific de 7 capis jeje pero tambien se adapta (segun yo) a ser un one-shot :3

Les mando muchos besitos!

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