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I Don't Deserve You

Autor: Kris Kuro Angel

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Notas del capitulo:

¡Hola a todos! Soy nueva en la página pero no en el mundo del fanfic y mucho menos nuevea en el yaoi muajajaj

 

Bueno no tengo mucho que decir, solo que disfruten de esta disparatada, tierna y xxx historia que ha salido de mi transtornada cabecita

 

Kuroko no Basket no me pertenece solo lo uso para crear esta historia.

Capítulo 1:

 

—Reo–nee, tienes visitas.

 

Reo fue enseguida a la recepción al escuchar ese llamado. Sabia quien lo esperaba, que sucedía y porque estaba allí a esa hora de la madrugada. Sus pasos disminuyeron de velocidad al estar cerca del individuo, no quería verse desesperado o ansioso aunque si lo estuviera.

 

—Tetsu–chan —susurró horrorizado al ver el moretón en la mejilla del peli celeste—, ¿fue él otra vez?

 

—Reo–kun —se refugió en los brazos del más alto, soportando el dolor que le provocaba la presión en su piel.

 

—Ven, vamos a mi habitación —condujo a Kuroko fuera de las miradas curiosas de algunos clientes y sus “colegas”. Sentía el cuerpo de su acompañante temblar bajo su tacto, eso encendió su cólera. Si fuera capaz, mataría a ese desgraciado.

 

Abrió la puerta de su habitación, la más apartada y lujosa de ese lugar. La suerte de ser el que más ganancia le producía a Nijimura, sonrió amargamente al recordar su posición. Lo sentó con cuidado en la cama y fue por un pañuelo en el cual envolver hielo y así desinflamar el moretón.

 

—¡Auch! —el frio penetró la zona lastimada.

 

—¿Qué sucedió esta vez, Tetsu–chan?

 

—Estaba borracho, fue a mi cuarto y me golpeó solo porque si —dijo cansado y con los ojos humedecidos.

 

—Ese infeliz —masculló Reo entre dientes.

 

—Reo–kun —besó los labios del nombrado suavizando los músculos tensos de su rostro. Reo abrió los labios para darle paso a la lengua de Kuroko que no tardó en entrar en la cavidad bucal del contrario.

 

—Tetsu–chan, te quiero —susurró bajando por su cuello depositando pequeños besos—. Te quiero tanto —lo recostó contra la cama aprisionándolo con sus brazos, acarició el bello rostro de Kuroko y lo besó nuevamente.

 

Kuroko empezó a deshacerse de la ropa de Reo, con sus manos acarició la piel desnuda del contrario. Reo sintió calor en las zonas donde Tetsuya lo tocaba, gimió contra sus labios. Y pensar que con solo una caricia de él podía ponerlo de esa manera.

 

Se apartó de él y terminó de desvestirse, para luego desvestir a Tetsuya. Pudo ver que en su pecho habían otros moretones esparcidos, mordió su labio inferior. Besó con mucho cuidado los moretones, acarició la piel lechosa de su peli celeste.

 

—Eres tan hermoso… ohh… —sonrió al ver el rostro sonrosado de Kuroko al acariciar esa zona—. Estas muy duro.

 

Relamió sus labios con deseo, quería divertirse un poco más pero había algo que le exigía ser uno con Tetsu lo antes posible.  Se posicionó sobre él, autopenetrandose. Su cuerpo se sacudió por ondas de placer, mordió su labio para no gritar su excitación.

 

—Reo–kun… ¡ah! —tuvo que presionar su mano contra sus labios para contener el gemido—.¿No debes… trabajar… ahora?

 

—No si no me ven por ahí —besó sus labios con ternura—. Tranquilo, nadie se dará cuenta de que me cogiste sin condón —se movió de arriba abajo callando las protestas del peli celeste—. Tetsu–chan… dímelo —gimió—. ¿Me amas? ¿Soy tuyo?

 

—Si… te amo… te amo, Reo–kun.

 

Reo se movió con más fuerza sobre el pene de Kuroko, la cama chillaba con cada embestida que sus cuerpos recibían. La piel sudada, los gemidos audibles, el olor a sexo, era todo lo que esa cama recibió por largas horas.

 

 

 

Tres hombres ingresaban por la puerta del burdel, llevaban ropas finas, elegantes a simple vistas. Quizás eran nobles o de una familia adinerada. Ellos se robaron las miradas de las personas en ese lugar.

 

—Hyuga, el de siempre —dijo el pelirrojo más bajo del grupo como si de una comida se tratase.

 

—Ahhh… este… Akashi–sama —tragó el nudo atorado en la garganta, aun no se acostumbraba a llamar al nombrado—, Reo esta indispuesto en este momento.

 

—¿Cuánto tardara?

 

—Ehhh… pues… no sabría decirle…

 

—Esperare, entonces —cortó tajante el pelirrojo. Se dirigió al salón en donde muchos hombres y sus “acompañantes” se reunían a beber, o platicar, antes del “plato fuerte”.

 

Hyuga, preso del pánico, corrió hacia las habitaciones privadas, más especifico a la de Reo. Sus manos sudaban así como su frente, al estar a pocos pasos de la puerta se preparó mentalmente para lo que iba a escuchar. Gemidos y más gemidos, y palabrerías sucias por parte del prostituto de “clase”.

 

Tocó con insistencia la puerta esperando que se detuvieran en ese instante, pero, al contrario, ellos continuaron. Volvió a insistir e insistir, no podía rendirse a estas alturas, aquel hombre lo esperaba.

 

—¡Ohhhh, Tetsu–chan! ¡Eres el mejor! —gritaba Reo excitado—. ¡La tienes tan grande! ¡Me vas a partir en dos!

 

—¡Oye, Reo! ¡Date prisa, tienes trabajo! —exclamó Hyuga sonrojado pero Reo lo ignoró gritando extasiado, más con la intención de hacer rabiar al “recepcionista”—. ¡Akashi te está esperando!

 

Todo el ruido se detuvo llenándose de un silencio sepulcral. Hyuga esperó y esperó pero nada, ni una señal de Reo o Kuroko hasta que un largo y tierno gemido invadió sus oídos. Era, sin duda alguna, la voz de Tetsuya. Suave y dulce, como el ronroneo de un gatito.

 

El rostro de Hyuuga se coloreó de rojo escandaloso.

 

La puerta fue abierta de una patada por un muy molesto Reo, quien arreglaba sus ropas como mejor podía.

 

—¡Que molesto eres, Hyuga–chan! —exclamó con una vena sobresaliendo de su frente—. ¿Acaso no dije que no me gustaba que me molestaran cuando estoy con Tetsu–chan, aun si se trata del cerillo encendido de Sei–chan?

 

El chico de lentes tuvo que detenerse a respirar y calmar sus ganas de golpear a Reo.

 

—Sabes bien que Akashi Seijuro es un importante cliente, a Nijimura–sama le desagradaría perderlo.

 

—Aja, aja. No me gustaría molestar al jefe —caminó con paso cansado hasta donde se encontraba su mejor cliente.

 

El gran salón estaba lleno de personas que poco a poco subían a las habitaciones para degustar a sus acompañantes. Reo divisó a Akashi junto a sus dos amigos, Midorima y Aomine. No necesitando de presentaciones y demás palabrerías ambos subieron las escaleras y se encerraron en una cómoda habitación.

 

—Me dijeron que estabas ocupado, conociéndote sabría que te tardarías más —comento Akashi desatando la corbata de su traje.

 

—Era algo importante que no podía dejar para después —Reo desataba el obi de su colorido kimono tratando de no verse sospechosamente cansado.

 

—Ese otro hombre ¿te paga mejor que yo?

 

Una irónica sonrisa se dibujó en el rostro de Reo—. No es que me pague mejor, el es el mejor hombre que pude conocer. El mejor.

 

Fue recostado contra el colchón con suavidad. Akashi se posicionó sobre él mirándolo con esos ojos fríos.

 

—Tú sabes muy bien que yo soy el mejor y el absoluto, Reo. No tienes derecho a hablar de otro hombre así en mi presencia.

 

—Oh, que modesto es, Akashi–sama —dijo irónico Reo antes de ser tomado por Akashi.

 

 

 

 

—Hyuga–kun…

 

—¡Oi, Kuroko! —exclamó sobresaltado el nombrado—. ¿Desde cuándo estás ahí? casi me matas de un susto —acelerado y molesto, frunció su boca en una mueca que a Kuroko le pareció chistosa.

 

—Acabo de llegar —dijo el peli celeste encogiéndose de hombros—. ¿Tienes un analgésico? Me duelen los músculos —agachó la cabeza un poco apenada y con las mejillas coloradas.

 

Hyuga sabía que ese dolor no era solo por las rondas de pasión desenfrenada en las que había sucumbido con Reo hacia una hora atrás, él se había dado cuenta de los golpes en su lechosa piel y en su mejilla hinchada.

 

—Espera aquí, ya vuelvo —fue rápidamente a la cocina en busca del botiquín, debía devolver a Kuroko a la habitación de Reo lo antes posible. Esa había sido la orden expresa de la diva, Kuroko no debía ser visto por la clientela.

 

Regresó a su puesto con el analgésico y vaso con agua para el pobre peli celeste, encontrándose con la desagradable imagen de ese cliente acosador: Kiyoshi Teppei. El castaño, a la vista de Hyuga, estaba acosando al pequeño Kuroko.

 

—¿Qué estás haciendo, Kiyoshi? —interrogó alterado el pelinegro—. Aléjate de él.

 

—¡Oh, pero si es mi querido Hyuga! Estas tan guapo como siempre —dijo sonriente el castaño—. No te pongas celoso, sabes que mi corazón es tuyo y de nadie más.

 

—Por milésima vez, estoy comprometido —suspiró cansado y caminó hasta Kuroko—. Aquí tienes. Ahora vuelve a tu habitación.

 

—Gracias, Hyuga–kun. Nos vemos luego, Kiyoshi–san —dijo para luego hacer una leve reverencia.

 

—Nos vemos, lindura.

 

—¡Oi! —exclamó Hyuga ofuscado pero otra voz hizo que su molestia desapareciera.

 

—¡Tetsu–chan! —Reo se aproximaba rápidamente hacia donde estaban ellos, su rostro denotaba preocupación—. ¿Qué haces fuera de la habitación?

 

—No me sentía bien, así que vine por un calmante.

 

—Pensé que te había ocurrido algo —se llevó las manos al pecho y exhaló—. Ven, vamos al cuarto. Ahora sí, NADIE nos va a molestar.

 

Reo prácticamente corrió hacia su habitación, no quería que nadie allí viera, siquiera un poco, a su Kuroko. Debía alejarlo de ese ambiente lascivo con aroma a alcohol y drogas.

 

Pero las piernas de aquellos dos no fueron lo suficientemente rápidas para la vista de Akashi. Él los había detallado a la perfección, sobre todo al peli celeste que iba muy cerca de Reo.

 

—Akashi —llamó Midorima desde atrás.

 

—No es nada —aclaro el pelirrojo. Caminó a la recepción en donde el pelinegro aun discutía con el castaño, se detuvo un momento haciendo que aquellos dos parasen de discutir—. Hyuga, ¿Quién es el muchacho que acompañaba a Reo? ¿Trabaja aquí?

 

Un sudor frio recorrió la espalda del nombrado, eso no era bueno.

 

—Su nombre es Tetsuya y no trabaja aquí. Es un cliente —mintió al final, Kuroko era más como el novio de Reo. Un novio que no discutía sobre el empleo poco sano de su pareja.

 

—¿Solo Tetsuya? —la mirada penetrante de Akashi no daba lugar a las protestas ni a las negaciones, era si o si le decía su nombre.

 

—Kuroko Tetsuya.

 

—Gracias —y sin más, salió. Una sonrisa iba instalada en su rostro, esa clase de sonrisa que podía paralizar de miedo a alguien—. Kuroko Tetsuya, ¿eh?

 

Notas finales:

¿Les gustó? ¿Sigo?

 

Los reviews son alimento para mi corazón :3

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