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Sueños Rotos

Autor: CelesNicole

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Notas del capitulo:

Hola!! Aquí aprezco nuevamente, con un nuevo proyecto que me daba vueltas en la cabeza y no pude evitar subirlo.

Estuve pensando que hay que salir de lo cotidiano, cambiar los esquemas y caracterizaciones de los personajes. (Traducción: Quise cambiar un poco xD) 

Espero sea de su agrado, ^-^

-¡Miren, es el hijo de la prostituta esa!

-¡Oye niño, tu madre es una experta en la cama!

-¿Qué se siente no saber cuál de todos los hombres de la ciudad es tu padre?

 

Solo algunas de las típicas burlas que debía soportar a diario. Estaba cansado, ya no soportaba oír todos los días las mismas bromas acerca de su vida privada. Le fastidiaba ser atosigado por sus compañeros y conocidos del barrio, no toleraba que lo insulten ni mucho menos que digan vulgaridades sobre su madre.

Desde pequeño, había sufrido Bulliyng por parte de los demás jóvenes, incluso adultos se mofaban de él por ser hijo de la prostituta más famosa de toda la ciudad.

Él tenía 15 años, apenas iniciaba la etapa más importante de la vida, pero ya quería morir. Detestaba pasar todos los días por ese acoso, no podía descansar ni una hora ya que siempre se acercaban a él para recordarle lo sucio que era por ser hijo de una mujer por la que habían pasado cientos de hombres.

Ya no quería seguir viviendo de esa forma; todo el tiempo lo denigraban. Se hacía cortadas en las muñecas, los brazos y algunas veces en otras zonas de su cuerpo. A veces salteaba comidas, no se cuidaba adecuadamente. Ni siquiera se miraba en el espejo; se sentía el ser más sucio de la tierra, y eso que él no tenía la culpa de nada.

Se había resignado a esa vida, con la esperanza de que algún día un camión le pase por encima o un rayo le parta la cabeza. Nunca había tenido amigos, todos se alejaban de él creyendo que podía tener alguna enfermedad o ser “raro”. Los más grandes siempre le refregaban en la cara cómo era su madre en la cama, y él se enfadaba y la defendía.

Terminaba peleando con esos sujetos que eran más fuertes, terminaba muy golpeado pero siempre lograba hacerlos sangrar. Odiaba que se metieran con su madre; él podía ignorar las burlas que le hacían, pero no podía dejar pasar las obscenidades que decían de su madre.

Era un chico depresivo y solitario, no prestaba atención en clase y tampoco le importaba. El mundo que lo rodeaba no le interesaba, estaba lleno de gente mala y estúpida. Aún no lograba comprender por qué le decían esas cosas, no entendía por qué se burlaban de algo que él no había originado…

Nadie entendía su sufrimiento, pero él aprendió a camuflarlo. Siempre que llegaba a su hogar ponía una sonrisa falsa, fingía buen humor delante de su madre. Ocultaba sus heridas con pulseras o remeras manga larga; tapaba sus moretones como podía. Ella no tenía la culpa de sacrificarse por él.

Cuando él nació, su padre los abandonó. Los dejó solos, sin dinero para seguir adelante, solo les dejó esa pequeña casa humilde en la que vivían. Su madre no tuvo más opción, necesitaba dinero para cuidar a sus dos hijos. Y Goku la respetaba mucho por eso; más allá de la clase de trabajo que tenía.

Su hermano, Raditz, también sufría Bulliyng, por lo que se mudó de la ciudad a sus 18. Ninguno de los dos sabía del sufrimiento de Goku, ellos no sabían de sus ideas de suicidio ni de sus cortadas. Tampoco sabían que los brabucones lo golpeaban.

Él no los quería preocupar, él los quería mucho como para hacerles eso. Prefería sufrir en silencio, ocultar sus lastimaduras. Se encerraba en su cuarto, mentía diciendo que tenía muchas tareas. Se quedaba recostado en la cama, reflexionando.

Sabía que nunca tendría pareja ni hijos, todas las personas lo creían “infectado” ya que su madre tenía ese trabajo. Lo que ellos no sabían era que él había nacido mucho antes, cuando su madre era una mujer pura e ingenua que confió en un hombre miserable.

Sabía que nunca iba a tener amigos, nadie se le acercaba porque sentían “asco”. Lo que no sabían ellos es que él era un buen chico, era amable y honesto y tenía un gran corazón; pero desgraciadamente jamás lo sabrían. Solo sabían juzgar un libro por su portada.

Sabía que nunca lo iban a tratar como una persona normal, nadie jamás lo aceptaría por estar “manchado”…  Eso lo entristecía, mucho. Daría lo que fuera por ser aceptado, tener amigos, ser tratado con cariño… Volver a reír, volver a sonreír de verdad…

Hace tiempo había perdido la esperanza en la humanidad, solo quería morir. Aún así, no se atrevía a quitarse la vida por su cuenta, sabía que su madre se desvivía trabajando para darle lo mejor y que lo amaba con todo su corazón. Esperaría a que el mundo decidiera librarlo de su dolor.

No recordaba lo que era el entusiasmo, no sabía qué era la alegría o el orgullo. Se despreciaba a sí mismo, todas esas burlas e insultos habían logrado destruirlo internamente. No importó cuántas veces intentó explicar la verdadera razón, nunca le creyeron o simplemente hacían oídos sordos.

Varias veces había intentado hacer amigos cuando joven, intentaba acercarse a los demás pero todos lo rechazaban y se burlaban. Incluso los nuevos vecinos, cada vez que llegaba un nuevo vecino él se acercaba. Hasta ahí todo bien, pero cuando sabían que su madre era Gine, se alejaban.

Llegó un día en que descubrió la cruel realidad: Siempre sería todo así. Ahí comenzó a cortarse, cuando apenas tenía 11 años. Su vida había sido un infierno; y él luchaba para mantenerse firme.

Dedicaba su tiempo en soñar despierto, imaginándose que todo cambiaba, que una persona amable llegaba a su vida y lo rescataba de ese abismo. También dibujaba, tenía una habilidad para dibujar. Siempre plasmaba en su cuaderno de bocetos escenas terroríficas: Todas relacionadas con la muerte y el sufrimiento. Personajes llorando sangre, personas siendo asesinadas de maneras muy sádicas y todo tipo de escenas macabras relacionadas con torturas escabrosas.

Otra cosa que hacía era llorar, llorar en silencio. Ahogar sus penas en la almohada, desahogarse aunque sea un poco. Odiaba esa vida, no quería sufrir por eso. Pero así era su vida. Aflicción, fastidio y resignación, tres estados en los que se encontraba todo el tiempo.

Su última esperanza era mudarse a los 18 años al igual que su hermano, pero tampoco quería dejar a su madre sola sabiendo todo lo que hace por él. Solo le quedaba esperar a que pase el tiempo, confiar en que Raditz conseguiría un buen trabajo y los sacaría de ahí.

Mientras tanto, su vida era un desastre, donde lo único que lo mantenía de pie era un Sueño roto…

Notas finales:

Como verán, veremos algo diferente a lo de siempre: Un Goku suicida. Jeje no sé, no pude evitar pensarlo... "Vegeta sufre demasiado en todos los fics, vamos a cambiar un poco la situación" :P

Espero les haya gustado, dejen críticas sugerencias y opiniones, si es que les interesa :D 

Saludoos ~~

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