Amor Yaoi
Fanfics yaoi en español

30 Días para que se Enamoren

Autor: Mino kaze

[Reviews - 14]  

LISTA DE CAPITULOS
- Tamaño del texto +

Notas del capitulo:

Hola a todos. junto con mi amiga decidimos volver a subir este Fanfic y terminarlo, asi que esperamos que lo disfruten. antes estaba en su cuenta pero ahora decidimos subirla a la mia

Creditos para mi amiga Kumiko Kazami, y por supuesto a mi.

Esto es un prologo, la historia en si comienza el proximo capitulo.

una cosa mas, a diferencia de mis demas historias esta no tendra relacion alguna con las demas.

no siendo mas, pueden leer.

30 Días para que se Enamoren.

Prólogo.

 

4:00 am. Argentina.

–¡Vamos Luciano, apúrate! – fue el grito de una chica de dieciséis años.

Penélope resoplo observando de nuevo el reloj, al paso en que su primo se organizaba nunca llegarían a su vuelo. La chica tenía el cabello de color negro corto hasta los hombros, con flequillo al frente y a los costados, su tez clara y ojos cafés. Llevaba una blusa negra corta que permitía ver su ombligo, con un chaleco blanco hasta las caderas, en la parte inferior una falda de color blanco y unas botas militar de color negro.

Ella esperaba paciente a que su primo bajara las escaleras de la casa para irse al aeropuerto. ¿A donde viajaban? Irían a Colombia, se había prometido que a esa edad se reuniría con una chica que conoció por Internet y por fin llegaría ese día. Pasaría un mes hospedándose con su amiga, sin embargo su madre le había dejado viajar a otro país con una condición: debía llevar a un familiar suyo, hombre, para poder ir. Todos pensaron que llevaría a su padre, pero no fue así, eligió a su primo. Y no solo porque lo conocía desde que nacieron, sino por otra razón.

Días antes había hablado con su amiga, Ailen, y tuvieron un plan: hacer que sus dos primos se conocieran, se enamoraran y formaran una pareja. Para Ailen era posible, ya que su primo, Juan Camilo, era bisexual. Pero para Penélope era un poco más complicado, porque su primo era algo… antisocial. No un antisocial extremo, sino más bien que se le dificultaba relacionarse con las personas, tenía amigos como todos los demás, pero era bastante tímido y lo era aun más con el tema del amor. Aunque de ese tema solo hablaba si se trataba de un anime Shojo. Luciano era un “Otaku” en todo el sentido de la palabra, veía anime, leía manga, jugaba a más no poder videojuegos e incluso ayudaba a su prima a hacer “Cosplay” participando con ella.

Ambas sabían que no sería fácil lograrlo todo en un mes, pero harían lo mejor posible.

–¡Espera Peny, mi madre me empaco muchas cosas en la maleta, no puedo bajarle con facilidad! – grito desde el segundo piso Luciano.

Peny se acerco y lo vio bajar. Luciano era un chico de tez morena, cabello oscuro largo hasta los hombros, disparejo, con flequillo al costado derecho y ojos verdes que hacían buen contraste con su tono de piel y cabello. El joven llevaba una camisa negra que marcaba su cuerpo, junto con una camisa abierta a cuadros de colores blanco y verde, junto con un pantalón negro desgastado con unas converse del mismo color que su camisa. Luciano, como su prima, también tenía dieciséis años.

–¡Papá, ayúdalo a bajar las maletas! – pidió la chica de cabello negro.

–Ya voy – apenas dijo el hombre, mientras bajaba la maleta de Luciano.

–¿Por qué tantas cosas? – cuestiono Peny, pues ni sus maletas tenían ese tamaño.

–Mi mamá me dijo que me llevara todo lo necesario.

– Sí, claro – Peny mucho no se lo creía, pero decidió no decir algo más –. Hay que irnos, en media hora sale nuestro vuelo. Por suerte estamos cerca del aeropuerto.

Así ambos subieron al auto del padre de Penélope. En el camino no decían ni una palabra, solo se limitaron en escuchar música mientras Luciano miraba el paisaje. Él no sabía lo que le esperaba al llegar con todos los planes que su prima le tenía.

Al tomar el avión Luciano sintió un escalofrió. Miro de reojo a Peny, que estaba intentando encontrar su asiento.

–Presiento algo malo – dijo, llamando la atención de la chica. Ella al escucharlo le ignoro –. No te hagas la sorda.

–Tengo sueño, despiértame cuando lleguemos – respondió, quitándole importancia con un ademan.

 

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

 

7:00 am. Colombia.

La alarma del reloj comenzó a sonar. Una mano salió debajo de las sabanas y lo apago con fuerza, casi rompiéndolo. Esa mano comenzó a sacar la sabana que tenia encima, mostrando a una joven castaña de ojos del mismo color. La chica apenas llevaba su pijama, así que antes de cambiarse fue a la habitación que quedaba a su lado y despertó a su primo tirándolo de la cama.

–Vamos vago, tenemos que ir por Peny – dijo, con voz rasposa para luego salir. Su primo a duras penas se levanto y comenzó a cambiarse.

Después de un rato ambos salieron de sus habitaciones para ir en busca de Peny y Luciano. La chica, llamada Ailen, tomo la mano de su primo para llevárselo de ahí, sabiendo que el aeropuerto quedaba lejos. Ella, al igual que Peny también tenía dieciséis años, vestía una camisa a cuadros negra y roja, junto con unos pantalones negros, unos converse rojos y una manilla azul en su muñeca izquierda.

Ailen llevaba al chico de 22 años, llamado Juan Camilo, obligado hacia el aeropuerto. Él solía llevar su cabello negro corto, su piel era blanca y ojos marrones, usaba una camisa en cuello V azul oscuro, junto a unos jeans desgastado y converse negras.

Al cabo de media hora, o un poco más, Ailen esperaba impaciente en lado del descenso de vuelos internacionales a Peny, dando pequeños saltos de vez en cuando, desesperada porque todo tipo de extranjeros llegaban pero no veía a su amiga, o al primo de esta.

–Quizás ya se fueron – dijo Juanca, cansado de tanto esperar.

–Tal vez tengas razón – respondió Ailen, desilusionada –. ¿Qué haremos? Están en un país desconocido, no pudieron haberse ido…

–¡Ailen! – escucho que gritaron y al voltearse vio a Penélope con su primo, quien empujaba una enorme maleta.

–¡Peny! – sonrió, corriendo a ayudarle. Se abrazaron, mientras sus primos las veían extrañados, ya que mucha información sobre la relación que estas mantenían por internet no tenían.

–¡Oh, Ailen! Él es Luciano, mi primo – le dio un fuerte golpe al chico, quien casi cae.

–Y él es Juanca, mi primo – también le golpeo, tan fuerte que dejo a ambos jóvenes cara a cara, pese a que Juan Camilo aventajaba por casi diez centímetros a Luciano.

–¿Qué te parece? – pregunto Ailen a su Juanca, dándole un leve codazo.

–¿Ah? – apenas articulo, pues no entendía que estaba sucediendo.

–Bueno, será mejor vayamos a su casa, quiero conocer Colombia – dijo Peny con emoción.

–Está bien – susurro con una sonrisa Ailen, mientras veían a ambos chicos caminar detrás de ellas –. Definitivamente estas serán las mejores vacaciones de nuestras vidas.

Su plan comenzaba desde ese preciso momento. Tendrían su Yaoi costara lo que costara.

Notas finales:

¡Nos vemos el proximo capítulo, ádios!

Loading...



Introduzca el código de seguridad que aparece debajo: