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Más que genética

Autor: Kuroyuki

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Notas del fanfic:

Disclaimer: Los personajes de supernatural pertenecen a Eric Kripke.

Notas del fic: Hace un tiempo que quería escribir algo con esto, así que en este fic se incluye la jerarquía Alfa/Beta/Omega y MPREG.  Este fic también está siendo publicado en Fan Fiction bajo el pseudónimo de aoibird6. 

Notas del capitulo:

Título: Más que genética.

Parejas: CasxDean, GabrielxSam, LuciferxBalthazar.

Rating: K+

Capítulos: 17

Género: AU, Romance, Drama.

Disclaimer: Los personajes de supernatural pertenecen a Eric Kripke.

Notas del fic: Hace un tiempo que quería escribir algo con esto, así que en este fic se incluye la jerarquía Alfa/Beta/Omega y MPREG.  Este fic también está siendo publicado en Fan Fiction bajo el pseudónimo de aoibird6.

Resumen: Dean es un Omega que jamás ha aceptado su condición, ya que su padre muestra un fuerte rechazo por eso. Castiel es un alfa que no está interesado en tener un compañero. Desde el primer día en que ambos se conocen, ven en el otro todo lo que detestan pero durante uno de los celos del rubio, caen en la tentación y todo cambiará cuando reciban una inesperada noticia.AU. 

Capítulo 1

 

El rubio mantuvo la vista en su reflejo sobre el cristal y tragó la pastilla junto con un poco de agua. Odiaba cuando llegaban esos días al mes en que todo su cuerpo se exacerbaba y le recordaba su lamentable estado de Omega, ¿Por qué no pudo ser un Beta como su hermano? Lo ideal hubiera sido que naciera alfa, tal como lo esperaba su padre pero eso no ocurrió.

 

-¿Qué haces, Dean?- se giró despacio con su mejor cara de póker.

-Refrescándome un poco.

-Dámelas- pidió el mayor estirando la mano.

-No sé de qué hablas, y ahora deja de seguirme a todas partes.

-Soy tu mejor amigo y nos conocemos desde que tenemos cuatro años, eso me da todo el derecho para cuidarte cuando tú no lo haces.

-Benny…- suspiró entregándole el frasquito con pastillas.

-¿Cuántas te has tomado hoy?

-Mmm… como cuatro…

-Dean- negó despacio.

-Se supone que esos supresores me ayudarán a controlar mi calor, ¿Qué tiene de malo?

-¿No sabes leer la etiqueta? Claramente dice uno por día durante el periodo de celo.

-No digas esa maldita palabra- siseó serio.

-Escucha, Dean, entiendo por qué te desagrada tanto tu condición de Omega pero no hay algo malo contigo.

-Claro, como tú eres un alfa no tienes problemas.

-Dean.

-Deja de vigilarme.

-Estás cosas tienen efectos adversos, así que deja de tomarlas como si fueran pastillas de menta o voy a hacer algo al respecto y no precisamente como tú amigo, sino como doctor.

-Benny.

-Quiero cuidarte, Dean- dijo acariciándole el cabello con cariño- Eres como un hermanito menor para mí y no quiero que te lastimes- le dio una palmadita en el hombro- Ahora vamos a trabajar y durante el almuerzo te invitaré una tarta.

-Que sean dos- pidió en un puchero.

-Hecho, rubito.

 

Siguió al mayor hasta la sala de emergencia mientras sonreía. Había conocido a Benny cuando se mudaron y él tan solo tenía cuatro años. Rápidamente se hicieron inseparables y con el correr del tiempo, su amistad se fortaleció aún más. Dean se alegró un montón cuando ambos quedaron trabajando en el mismo lugar y fue todo un orgullo para él que su amigo a quien quería como un hermano mayor, consiguiera un ascenso  para ser el jefe de urgencias.

 

-Hola bonito- se giró hacia la voz con una sonrisa.

-Balthy.

-¿Estás listo para la noche? Iremos a bailar al nuevo club de la ciudad, me han dicho que es genial.

-Suena divertido, Balthy- dijo el rubio- Claro que vamos.

-Primero tienes trabajo que hacer- afirmó Benny sonriendo al oír los pucheros del mayor.

-Eres un jefe malito, tienes que ser buenito con tus amiguitos- dijo infantilmente- Los tiranos no me gustan.

-Solo buscas excusas para perder el tiempo, Balthy- se defendió Benny divertido- Y bien que te gustan los tiranos, estás loquito de amor por Lucy.

-Mmm pero mi Lucy es diferente, él es genial con su pose de chico malo.

-Dejen esta discusión para después- intervino Dean riéndose- Ya quedó claro que Benny es un jefe estricto y Balthy es un masoquista que le encanta que lo azoten.

-Rubito malo.

-Nos vemos en el almuerzo, chicos.

 

Se marchó con una sonrisa para comenzar a trabajar pero detuvo en medio del pasillo cuando vio a ese detestable sujeto que se acercaba en su dirección. Había conocido a Balthazar el año pasado y le caía de maravilla, ya que era una persona divertida, amena para hablar y un muy buen amigo, además de que su pareja; Lucifer Pellegrini, era un hombre de presencia fuerte y fachada dura pero cuando lo conoció mejor, ambos se hicieron buenos amigos. Lamentablemente, eso no ocurrió con su hermano menor, Castiel Novak, el ser más despreciable que había conocido en toda su vida.

 

-Winchester- dijo el moreno deteniéndose frente a él.

-Novak.

 

No sabía con precisión que era, esa mirada fija e intensa, esa pose de sargento, su tono borde para dar órdenes, su casi nulo sentido del humor e incapacidad de sonreír o esa maldita presencia de alfa superior. No sabía que era pero le producía mucho rechazo y era algo mutuo.

 

-¿Perdiendo el tiempo de nuevo, Winchester?

-¿Otra vez siendo simpático por las mañanas, Novak?

 

A pesar de que Castiel era un Alfa bastante varonil y se daba a respetar con solo una mirada. Dean no era como los demás Omegas que bajaban la cabeza y obedecían sus órdenes. Él no era así, le importaba bien poco que su genética lo posicionara por debajo de ese sujeto, jamás se iba a dejar amedrentar.

 

-Apártate del camino, Winchester.

-Eres tú quien estorba, Novak.

-¡Cassie!- Balthazar apareció en escena- ¿Otra vez peleando? Tienes que ser un buen chico con tus compañeros de trabajo, Cassie, vamos, tengo que contarte algo.

 

Ambos se marcharon por el pasillo y el rubio continuó su camino abriéndose el primer botón de la camisa. Sería mucho más fácil para él ignorar a ese desagradable sujeto pero la maldita genética volvía a interponerse en su camino y esa era la gran razón por la que comenzó a tomar tantos supresores, ya que durante sus periodos de celo, todo su maldito cuerpo le recordaba con intensidad que Castiel era su compañero pero jamás lo aceptaría y al menos coincidían en eso, porque el moreno pensaba lo mismo y lo evitaba en esos días.

 

-Alfa idiota…

 

El resto del día procuró hacer bien su trabajo y después de atender a su último paciente de la tarde, fue directo a la sala de descanso para quitarse el delantal antes de reunirse con los demás en el estacionamiento. El ruido de la puerta lo hizo voltear y prefirió ignorar al moreno.

 

-¿Vas a ir?- preguntó el mayor quitándose el delantal junto con la camiseta que usaba.

-Sí, Balthy me invitó- respondió cortante mientras se abotonaba la camisa y guardaba sus cosas.

-Ya veo.

 

El rubio cometió el primer error de mirarlo y recorrió ese trabajado torso antes de lamerse los labios. Podía sentir el calor aumentando en su cuerpo y cuando el moreno se volteó a él olfateando el aire, se dio prisa en tomar su bolso.

 

-Apresúrate… nos juntaremos en el estacionamiento.

 

Su segundo error fue fijarse en esos orbes azules, que se encontraban algo dilatados y el mayor se acercó como si lo estuviera acechando para luego olfatear su cuello, rozando su nariz con la sensible piel del  menor y haciéndolo jadear. Ambos estaban comenzando a dejarse llevar por su genética pero el celular del mayor sonó, rompiendo el encantamiento.

 

-Mierda…- siseó Castiel respondiendo- Diga… sí… está aquí también… ok… vamos para allá.

-¿Quién era?- preguntó Dean intentado recomponerse.

-Balthy- carraspeó- Nos están esperando en el estacionamiento, Sam y Lucifer ya llegaron.

-Ya veo…

-Oye, ¿Piensas ir así? Tu olor es…

-¿Es qué?- increpó serio.

-Demasiado fuerte… y… estás en celo.

-¡Eso no es cierto! Y no vuelvas a decir esa puta palabra, idiota.

 

Se marchó indignado hacia el estacionamiento y no le pasó por alto las miradas que le dirigieron sus amigos pero prefirió ignorarlas. Unos segundos después se les unió el moreno y se dividieron en dos grupos de tres, uno iría en el auto de Lucifer y los otros los llevaría él en el impala.

 

-¿Estás bien, Dean?- preguntó su hermano sentándose en el lugar del copiloto y Benny atrás.

-Sí…

-Eso no es cierto- lo corrigió su amigo serio- Estabas… raro…

-No es nada y dejemos el tema, se supone que vamos a divertirnos.

 

Cuando llegaron al club, el rubio tomó su cerveza como si fuera agua antes de ir a bailar para buscar a su ligue de turno. Su genética decía que era un Omega pero le importaba bien poco, ya que a la hora de llevarse a su ligue al cuarto, era él quien daba las órdenes y dominaba. Entre baile y baile, se acercó un hombre y ambos comenzaron a restregarse contra el cuerpo ajeno pero Dean cometió el tercer error de esa tarde, ya que su vista se dirigió hacia la mesa, en donde se encontró con esos orbes azules que se mantenían fijos en él.

 

-Vamos a divertirnos, rubito.

 

El hombre se lo llevó de ahí hasta los aseos y lo empujó contra la pared, aprovechando que no había alguien cerca. Rápidamente comenzó a mordisquear su cuello y Dean quería cambiar de lugares, ya que se estaba sintiendo algo nervioso con ese beta que intentaba dominarlo pero no lo consiguió.

 

-Oye- lo llamó serio- Basta.

-¿Qué pasa? ¿No te gusta estar abajo?- preguntó el mayor sonriendo de un modo desagradable- ¿Acaso eres un Omega  que no conoce su lugar?

-Suéltame, no quiero.

-No, claro que no, tú me provocaste y ahora llegaremos hasta el final.

 

Dean intentó alejarse pero su maldita genética y ese odioso celo le jugaron una mala pasada, ya que se estremeció jadeando cuando le acariciaron la entrepierna sobre el pantalón. El rubio no quería eso pero su cuerpo se negaba a resistirse y estaba muy dispuesto a liberar toda la libido que lo embargaba.

 

-Basta…- pidió jadeando.

-Esto te va a encantar, te haré lloriquear de placer, Omega- le olfateó el cuello- Mmm, estás en tu periodo de celo, eso me gusta.

-Basta…

 

El doctor quería salir de ahí pero su cuerpo lo traicionaba cediendo ante las caricias proporcionadas por ese sujeto. Pensó que terminaría siendo sometido pero alguien le quitó al hombre de encima y reconoció a su salvador.

 

-¿Acaso eres sordo? Él no quiere esto, ahora lárgate o te daré una paliza- su ligue de turno salió corriendo del baño- ¿Estás bien, Dean?

-Sí… gracias Castiel…

-No deberí…- olfateó el aire- Deberías…

 

El rubio notó como las pupilas del mayor se dilataron y luego ese atractivo aroma inundó sus fosas nasales, haciendo que se estremeciera mientras su calor aumentaba. Bastó con que sus miradas se cruzaran y ese fue el error final que cometió ese día, ya que se apresuraron en unir sus bocas en un necesitado beso y comenzaron a desvestirse con prisa.

 

-Dean…nosotros…

 

El menor no le dio tiempo de reaccionar y lo llevó a una de las habitaciones en el cuarto oscuro. La ropa terminó en el suelo y el mayor lo empujó sobre la cama para mordisquear su cuello mientras se restregaba contra él. El rubio se sentía muy excitado, su piel estaba volviéndose demasiado sensible ante cada roce proporcionado por el moreno y en cualquier momento sentía que se correría con tan solo restregarse contra ese fuerte cuerpo.

 

-Dean- gruñó sensualmente a su oído- ¿Por qué demonios tienes ese olor tan delicioso?

-Castiel… Mmm…

-No tienes idea de las ganas que tengo de follarte, necesito hacerlo…

-Hazlo ya- lloriqueó excitado.

-Tengo que prepararte… Mmm…

-Ya estoy listo… follame de una vez…

 

Ambos compartieron una larga mirada antes de que el mayor lo dejara de cara contra la pared para pegarse tras su espalda y el rubio le facilitó el acceso levantado su trasero. Gruñó de placer con la primera embestida y bastaron unas pocas más para que llegara al orgasmo con un grito de placer. Todos sus instintos se encendieron y dejó que la genética lo dominara por completo. Durante sus periodos de celo, solía llenarse de supresores y por las noches se masturbaba varias veces u ocupaba algunos juguetes pero las sensaciones que le producía Castiel, eran un millón de veces más placenteras. Rápidamente dejó de pensar y solo se preocupó de disfrutar ese placentero momento que le entregaba el mayor.

 

-¡Aaaahhh! ¡Siiiii Caaassss! ¡Más fuerteeee! ¡Oh Diooossss! ¡Aaaahhhh! ¡Aaaahhh!

 

Castiel lo embestía desenfrenadamente mientras mordía su cuello gruñendo y lo sostenía con fuerza por la cintura. El rubio no tardó en excitarse con ese atractivo aroma y las placenteras embestidas directo a su próstata. Jamás había experimentado algo igual antes y con todas las sensaciones de su cuerpo exacerbadas por el celo, se sentía extasiado y en el cielo.

 

-¡Caaaassss!- gritó llegando nuevamente al orgasmo pero sintiéndose igual de caliente que al comienzo.

 

Perdió la cuenta del total de orgasmos que tuvo antes de sentir como el nudo de Castiel se hinchaba en su interior,  provocándole oleadas de placer que lo tenían delirando, gritando y suplicando como una perra en celo. El moreno le enterró los dedos en la cintura con tal fuerza que le dejaría marcas, mordió su cuello gruñendo y las embestidas se volvieron erráticas antes de que se pegara contra su espalda.

 

-¡Caaaaasss!

 

Apretó los dedos gimiendo cuando el alfa llegó al orgasmo en su interior y se estremeció al sentir como parte de su esencia resbala por sus muslos. La sensación fue tan maravillosa que se corrió nuevamente antes de caer sobre las sabanas, que se encontraban pegajosas después de la hora que llevaban teniendo sexo. Sonrió un poco cuando el moreno lamió su cuello mientras permanecía sobre él.

 

-Cas- dijo mimosamente disfrutando del calor del cuerpo del alfa, su alfa- Cas.

-Dean…- el moreno se apartó casi de un salto y el rubio gimió al sentirlo- Dios… esto está mal.

-¿Eh…?

 

En ese preciso momento se rompió el hechizo creado por su genética Omega y reaccionó por completo, ¿Acababa de tener sexo con Castiel? Rápidamente se incorporó pero su cuerpo se estremeció al sentir la esencia del mayor resbalando por sus piernas. A diferencia de hace un rato, consiguió calmarse y se vistió apresurado.

 

-¡Esto no debió pasar!- gritó molesto- Vamos a hacer cuenta que nada de esto ocurrió, Novak.

-Jamás debió ocurrir, Winchester, fue un completo error- siseó yendo hacia la puerta- Serías la última persona sobre la tierra con quien me acostaría.

-¡Ni yo, idiota!- respondió furioso- ¡Vete a la mierda, Novak!

 

Le dio un empujón y salió corriendo de ahí, dirigiéndose hasta el estacionamiento cercano para conducir de regreso a su departamento. Su maldita genética le jugó un muy mal rato, aunque no podía negar que jamás se había sentido de esa forma y ni siquiera con sus juguetes solía sentir tanto placer como el que le entregó Castiel.

 

-Grrrr- gruñó entrando al departamento molesto- Estúpido, Novak, no me fijaría en ti ni aunque fueras el último puto alfa en la tierra.

 

Su mente divagó unos segundos en lo ocurrido y sintió el calor creciendo en su interior. Arrojó su chaqueta sobre el sillón y fue directo al baño, una larga ducha fría le ayudaría a pensar con claridad y le quitaría ese maldito calor, que por más que odiara, tendría que soportarlo los siguientes cuatro días. 

Notas finales:

Gracias por leer, Saludos! :D

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