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El Hijo de Jafar

Autor: LILITH_HIWATARI

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Notas del fanfic:

Decidi regresar a publicar aqui este fic dejenme saber si les intereza de algun modo ;) que lo continue. 

Si no han visto la pelicula descendientes les invito a qu lo hagan esta super linda... si te gusta Disney lleno de princesas y amor te va  a encantar, si amas los finales tristes como yo, igual es divertida para pasar el rato.

Ni descendientes ni cualquier pelicula de Disney me pertenecen, de lo contrario todo terminaria mucho mas interezante. 

Notas del capitulo:

Espero que disfruten tanto como yo al escribirlo. 

 

Capítulo 1: El hijo de mi padre

“Vengo yo de un lugar 
de una tierra sin par 
donde vez caravanas pasar 
y si allí les caes mal te 
van a mutilar 
que barbaridad 
pero es mi hogar “


-          ¡Es un varón! -  exclamo con gozo el medico enseñando el pequeño a su orgulloso padre, quien se limito a mirarlo y asentir con la cabeza.

-          La reina desea verle antes de…

-          ¡No! – ordeno interrumpiendo a aquella enfermera que limpiaría al bebé – ella tiene prohibido verle – miro fijamente a la mujer con desdén – las nodrizas se encargaran de él, La reina no tocara a mi hijo.

-          Si su excelencia – murmuraron los presentes al verlo marcharse,  mientras  una madre deseaba a toda costa conseguir a su hijo aquel pequeño que lloraba como si entendiera la situación.

-          Es un varón…es un varón – repitió alegremente aquel loro saliendo de la sala, donde varios sirvientes se alejaban para esparcir la noticia del nacimiento del heredero al trono – Jafar ¿Cuándo vamos a tirar a la berrinchuda y su padre por un precipicio? – termino el ave al encontrarse a solas con su amo por el pasillo.

-          Tranquilo Iago, ella y su padre aun me pueden ser de utilidad…- sonrió el sultán admirando la serpiente de su báculo – además es realmente divertido tener a esa flor del desierto solo para mi – empezó a reír seguido de su fiel secuas, una risa que resonaba por todo el palacio, aquella que alcanzo  a un pequeño que ahora durmiente en su cuna  se despertaba para llora una vez más suplicante ante el futuro que le aguardaba.

Cuando la reina despertó su hijo ya no estaba dentro de ella, la habitación estaba totalmente cerrada y aun que no tenía ya fuerzas se levantó,  camino a paso lento sosteniéndose por las paredes buscando aquel dispositivo que le ayudaría a salir de ahí, no era ningún secreto para ella que el palacio estaba lleno de  pasajes secretos y aunque  tardo mucho en encontrarlos  ahora lo usaría para terminar aquello.

Durante años se sintió sucia, tallando su piel hasta dejarla roja para alejar el recuerdo de aquel tacto, buscando desesperadamente eliminar todo rastro de aquel asesino, un vil hombre que al fin había logrado su cometido, aquel que había usurpado el trono y ahora le poseía, su semilla  había dado fruto, ella había dado a luz al hijo de un bastardo un pequeño que sería igual de maligno que su padre, que destruiría reinos con su misma crueldad  e incluso con más poder del que Jafar jamás pensó en poseer, ella no lo iba a permitir, no lo dejo antes y ahora terminaría con aquello, el legado de Jafar jamás se esparciría mientras ella viviera.

Los guardias al pie de su puerta nunca descubrían como escapaba, no eran lo suficientemente competentes para entender como funcionaba aquello. La suave presión de su mano en un punto determinado de aquella columna abrió una puerta, era algo estrecha pero ella cabria sin problema alguno, camino por lo que le parecieron horas, el dolor en su vientre aún estaba presente, la herida fresca de aquella cesaría amenazante de abrirse en cualquier momento y aun así con la firme decisión camino hasta llegar al cuarto de la que sabría descansaba el pequeño.

Las nodrizas debieron dejarlo solo, porque ahí en una pequeña cuna, entre sedas de las más finas color carmín, un pequeño descansaba, un inocente soñaba tranquilamente después de aquel ajetreado día. Tambaleante se acercó hasta la orilla de la cuna, tomando uno de los muchos cojines que había alrededor lo levanto  hasta su pecho, una respiración profunda le dio el valor que necesitaba para proceder pero antes de poder llevar a acabo aquel vil acto, un gorgoteo la distrajo, el pequeño había despertado sus enormes  ojos le miraban con curiosidad  aquellos  profundos pozos de chocolate se contrajeron un poco en un gesto adorable, su pequeña boca sin dientes se curvo  soltando una pequeña risa.

Su pequeño hijo ahora le miraba con una enorme sonrisa, por Alá que era lo que pensaba hacer, el arrepentimiento se hizo presente en su ser aquel pequeño no tenía culpa alguna, una criatura totalmente inocente no merecía morir sin importar que su padre fuera un asesino. La reina soltó inmediatamente el cojín como si quemara para tomar entre sus brazos a su hijo acunándole junto a su pecho, soltando a llorar, dejándose caer al pie de la cuna y pidiendo perdón repetidamente, pequeños besos descuidados fueron dejados en su rostro, palabras dulces susurradas  con amor, promesas dichas por sus labios mientras se aferraba a lo único hermoso que el destino ahora le daba, la reina lloro llena de arrepentimiento ante el crimen que pensaba cometer.

Cuando encontraron a la reina, luego de notar su ausencia, esta estaba acurrucada entre almohadones, en su pecho una manta cubría su pecho, el lugar donde un bebé era alimentado, mientras un arrullo se escuchaba de sus labios, desde aquel día  todos comprendieron que no habría más lugar seguro en el mundo para el pequeño príncipe que ahí con su madre, ella jamás permitirá que el mal tocara a su bebé.

Jazmín protegería a su hijo y no dejaría que ningún mal le acongojara, ni siquiera Jafar.

**********************

Una pareja se acurrucaba junta sobre aquella cama, en su ventana el sol ya se encontraba a mitad de camino, pero la intrusión de los rayos solares del medio día  no impedía de aquella pareja se amara como solo los amantes saben hacerlo.

Besos repartidos por todo el cuerpo de la chica  le hacían soltar suspiros entrecortados, pequeños gemidos pronto saldrían de sus labios aquellos que el chico disfrutaba con deleite, más un fuerte estruendo interrumpió a la pareja.

-          ¡Diablos es mi hermano! – exclamo la joven alejando de inmediato el cuerpo que la cubría de caricias.

-          Está bien, no me molesta que mire – sonrió descaradamente aquel joven de ojos chocolate – incluso puede participar – le guiño un ojo.

-          ¿Estás loco? – la chica le miro con extrañeza – debes irte, se ha vuelto muy sobreprotector desde que mis padres murieron y…

-          Si lo que sea – suspiro fastidiado al ser privado de su deseo – te veré luego – se levantó de la cama para empezar a vestirse con rapidez -… amm… ¿Ali? – termino con duda desde la ventana por donde escaparía.

-          Es Amani – frunció la nariz la joven al ser llamada por otro nombre.

-          Eso dije – intento arreglar su ofensa con un guiño pero la chica aun le miraba con resentimiento, pero bueno nadie podía culparlo él no podía recordar a todas y cada una de las chicas a las que cortejaba, su mente la guardaba para cosas más importantes.

Y sin esperar más y tras ser sacado de aquella habitación se dejó caer por la cornisa, resbalándose con cuidado, saltando entre techos y pequeñas calles,  bajando de una pequeña casa en una voltereta para aterrizar en un callejón y salir corriendo por el gran bazar de su ciudad, donde tomo una manzana sin preocuparse si era descubierto o no.

-          ¡Alto ahí ladrón! – grito con fuerza el vendedor mientras el reía y corría con la fruta deteniéndose únicamente al ver un joven que le miraba sonriente.

-          ¡Hola! – susurro acercándose a él  sonriendo con aquellos brillantes dientes  -¿ Manzana? – ofreció la fruta como si fuera el mayor de los tesoros a aquel chico cuyo rostro canela ahora estaba cubierto por un fino rubor  - ¿te gustaría ir… - más antes de que pudiera terminar su coqueteo un fuerte brazo le jalo para girarle.

-          Al fin te tengo rata callejera – hablo con triunfo el guardia que lo sostenía, mas al hacerle frente su rostro palideció de inmediato – su… su majestad – de inmediato soltó las ropas del joven  inclinándose en una reverencia – mi príncipe  que hace en un lugar como este y… al lado de la gentuza.

-          Pasándola bien – suspiro frustrado arreglando sus ropas ahora arrugados por el firme agarre del hombre – hasta que interrumpiste – empezó a girarse para continuar charlando con aquel apuesto chico cuando el hombre volvió a llamar su atención.

-          Pero su majestad, el sultán ha mandado a buscarle – levantando únicamente la mirada desde  su posición casi arrodillada – es importante que lo lleve con él.

-          Lo atenderé luego – volvió a inclinarse contra el joven que ahora temblaba de miedo al saber quién era ese chico que le sonreía, el hijo del sultán, el príncipe no solo era peligroso por su padre, por sí mismo tenía cierta reputación que le precedía, rumores de sucesos, aquellos que le describían tan cruel como su padre.

-          Su madre en persona me ha mandado a buscarle – Murmuro el guardia sabiendo bien que el príncipe nunca se negaría ante la mención de la reina – ella se encuentra ya con el sultán esperándole.

El joven solo suspiro con fastidio solo por un segundo, pues al siguiente entre sus manos se encontraba la del chico asustado que le había llamado la atención, un delicado beso fue colocado en el dorso de su mano y una promesa vacía para volver a verle antes de que aquel chico viera partir al príncipe seguido de varios guardias en dirección del palacio, la manzana entre sus manos era un frio recordatorio de lo cruel que podía llegar a ser. Porque si Jafar era un Sultán cruel y despiadado  su hijo era aún peor, tomando lo que quería, de quien quería y cuando el deseara, el príncipe era arrogante  y al igual de su padre un manipulador, se rumoraba que solo esperaba el momento adecuado para tomar el trono de su padre, pues estaba cansado de ser el príncipe heredero y ansiaba la corona para sí.

********************

Aquel joven entro a la habitación   empujando las puertas con toda su fuerza para abrirlas de par en par, flexionando sus brazos para deleite de la servidumbre, aquellas chicas que lo miraban ente sonrías ganadoras de un giño por parte del príncipe, de inmediato se acercó a ellas  dejándose caer entre los cojines de aquella sala  y abriendo su boca para ser alimentado por ellas.

-          ¡Jay! – la voz de su padre  le recordó  la razón por la que regreso al palacio - ¿Vagando por la ciudad? – le miro al entrar en la habitación  - ¿robando como un vil ladrón? – con un simple ademan ordeno la retirada de aquellas jóvenes que asintiendo dejaron de consentir al mimado príncipe – ¿así es como quieres ser conocido?

-          Solo hago lo que dices – frunció la nariz tomando una fruta desde el cuenco que una de las chicas había dejado – tomar lo que deseo, cuando quiero – mordió el durazno para luego dejarlo caer  al suelo mientras se levantaba.

-          Acostarte con jovencitas no es propio de un príncipe Jayden – su madre salió de la sombra de tu padre y hablo con aquella voz melosa pero cautelosa.

-          Tranquila madre – te aceraste para colocar ambas manos en sus hombros en un intento de calmarle – padre prometió que tendría un harem  para mí solo y me aseguro de escoger a las más hermosas.

-          Y los chicos Jayden… los guardias te vieron coqueteando con uno. – la mirada de su madre casi le hace arrepentirse de sus acciones.

-          No discrimino madre, quien soy yo para ignorar la belleza que Alá nos brinda  - mostro su más angelical sonrisa mientras su madre solo suspiraba y negaba con la cabeza.

-          Es suficiente – prosiguió hablando su padre – eres un príncipe, mi hijo, heredero al trono de Agrabah – no puedes seguir tonteando por ahí –  y el sultán que hasta ahora parecía tranquilo ante su infantil comportamiento le tomo del brazo con fuerza arranándole de su madre para tenerlo frente así – empezaras a comportarte como uno, si quieres acostarte con media cuidad al menos ten la decencia que sea dentro del castillo, lejos de los ojos de la gente, tenemos enemigos Jay y tu comportamiento solo alimenta los rumores.

-          No voy a destronarte – murmuro apretando los dientes ante el dolor de aquel agarre – si eso es lo que te preocupa… padre – escupió la palabra con veneno ganándose únicamente una bofetada de aquel hombre.

-          Niño idiota, si fueras más como yo lo dudaría – se alejó de ti mientras tu madre se acercaba a mirar el daño en tu rostro – Pronto cumplirás 16 años, ya es hora de que actúes como lo que eres – camino hasta detenerse frente aquella mesa donde platillos exquisito eran ofrecidos para alimentarles – El hijo del rey Adam tomara el trono en su próximo cumpleaños y nuestra frágil alianza podría estar en peligro si ese pequeño enano intenta tomar nuestro reino.

-          Que importa – alejo a su madre con un poco de brusquedad – odias esa alianza, ni siquiera hablar de su Auradon, dices que es lo peor – se acercó a su padre para tomar una copa y servirse algo de vino – que la rompa no es importante – termino para beber su bebida.

-          Realmente eres estúpido – su copa fue arrebatada y colocada nuevamente en la mesa por aquel hombre – El rey Adam era un idiota, pero uno muy poderoso, tiene a su disposición  la magia de todas esas hadas, tiene magos y con todo ese poder junto podrían derrotarnos en una guerra – le miro enojado – si ellos descubren esa ventaja tomaran lo que nos pertenece, lo que es tuyo por derecho, hijo – susurro con tranquilidad luego de resoplar por unos segundos – hice esa alianza solo para protegerte… a ti mi pequeño… a tu madre, a nuestro reino – sonrió como siempre lo hacia cada vez que intentaba manipularle – no queremos que tomen lo que por derecho te pertenece – termino soltándole y admirando su bastón con deleite.

-          No padre – susurraste convencido de sus palabras.

-          Iras a Auradon y te volverás amigo del su hijo – murmuro alejándose.

-          Hey espera… Auradon… no lo creo yo no uso uniforme – se cruzó de brazos el joven mirándole enojado – a menos que sean de cuero de verdad – termino mirando a su madre que se limitaba a observar aquella conversación en silencio.

-          Te volverás su amigo, ganando su confianza, recuerda Jay ten a tus amigos cerca y a tus enemigos a un más cerca – empezó a caminar hacia la puerta – encuentra sus debilidades para usarlas – tomo el pomo de la puerta para abrirla – oh encuentra una princesa digna para ser tu esposa  - hablo sin mirarle – una que sea digna… no me decepciones- termino para salir del lugar.

-          Si padre – murmuraste a la nada, en tu mejilla una sombra roja empezaba a formarse.

-          Cariño déjame ver eso  -tu madre se acercó a ti cuando finalmente estaban solos y te sonrió con dulzura –

-          Estoy bien – volviste a alejarla con brusquedad pero ante la mirada de ella solo suspiraste arrepentido y volviste a acercarte – lo siento… es solo que… el espera tanto que yo.

-          Está bien cariño – te consoló ella tomando tu mejilla – piensa en ello como una oportunidad  - te sonrió.

-          Una oportunidad de buscar esposa  - murmuraste malhumorado.

-          De ser tu – volvió a sonreírte – de hacer amigos, de ser libre de este castillo, de tu padre – beso tu mejilla con dulzura – de vivir por ti.

-          Tal vez si debería derrocarlo – murmuras en broma para ver sonreír nuevamente a tu madre, apoyándote en su toque – si eso te deja libre  a ti también.

Más la suave risa de tu madre te lleno de tranquilidad, no era un secreto que tú eras el heredero de Jafar  y compartías muchas de sus cualidades, la arrogancia era una de ellas, o al menos  era todo lo que los demás veían, el lado cruel y oscuro de un príncipe que fue criado para ser tan ruin como el sultán, pero detrás de todo eso, de esa mascara que creaste para satisfacer a tu padre estaba tu verdadero ser, uno que tu madre siempre amo, aquella parte amable y cariñoso que solo ella lograba sacar, la única que te entendía y hacía sentirte bien era ella, tu madre y aunque la  razón más grande por la que seguías obedeciendo a tu padre era para ser reconocido por él, era tu madre la que te daba las fuerzas para soñar con algo más.

Jay no pudo pensarlo mucho, esa misma noche viajo hacia Auradon, donde viviría a partir de ahora y debía seguir los planes de su padre, se sorprendió un poco al observar cómo era recibido por un par de jóvenes tal vez de su edad y una mujer mayor, era algo tarde pero aun así ahí estaba recibiéndole.

-          Hola mi nombre es Ben – sonrió encantadoramente  el joven.

-          Príncipe Ben… será nuestro rey – continuo la joven aquella que solo había sonreído ante su coqueteo, bien entonces el niño bonito era su objetivo, se preguntó si su padre estaría más complacido si seducía al futuro rey.

-          Ella es Audrey – señalo el joven y si la Jay flexiono sus bíceps un poco más nadie lo comento.

-          Princesa Audrey, soy su novia –  aquello le valió un suspiro, el plan de seducirlo quedaba descartado entonces.

-          Mi nombre es Jay – saludo cortésmente luego del discurso de la mujer, “hada madrina Jay“– príncipe Jay – continuo en broma golpeando suavemente el hombro de aquel chico en modo de saludo.

Y si tu atención se centraba  en mirar la parte posterior de tus dos anfitriones nadie lo noto, como tampoco la mirada que dabas ante ver a aquellas princesas que pasabas por el pasillo, bueno tal vez Auradon no estaba tan mal, digo todo aquí era hermoso, las chicas, los chicos y la habitación era agradable aun cuando debía compartir, al menos no tenías que usar uniforme y aun que extrañarías a tus chicas del servicio podrías soportarlo si cumplías con los deseos de tu padre y ganabas su aprobación.

Notas finales:

Y bien me eh decidido a escribir este nuevo fic, una idea que anda rodando por mi cabeza, entre otras, ya que eh notado como siempre ponen a Jay como hijo de Aladdin y Jazmín, pero me gusta pensar que Jafar ganaría y zaz esto salió, espero sus comentarios si les gustaría que lo continuará.

Eh dicho lo mucho que me encantan las comparaciones de Jay con Aladdin… ¿No? Pues prepárense por que este fic va a estar lleno de ellas…

La canion es Noches de Arabiade Aladdín sin censura por si no los habían… mejor les dejo el link https://www.youtube.com/watch?v=RQqD5lIpfbM&feature=iv&src_vid=kNgmMVdTvOM&annotation_id=annotation_3991703315

Intentare actualizar cada semana por cierto.

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