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Torre de Marfil por niky-cham

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Notas del fanfic:

Hulas, como ya saben esta es la prometida secuela de mi fic Vientre de alquiler.

Espero contar nuevamente con su apoyo y que les guste mucho :)

No se mucho que es lo que deberia decir... Bueno, que les aprecio mucho y que veremos como resulta todo de aqui en adelante. Ya me conocen ;) no esperen que sean solo rosa pastel.

Nos leemos~

Notas del capitulo:

Bueno aqui tenemos el primer capitulo, no tengo mucho que decir. les recuerdo que subi el epilogo en "vientre de alquiler" por si no lo han leido, pasen a echarle un ojo :3

Espero que les encante el capitulo.

Nos vemos al final~

Torre de Marfil.

Capítulo 1: “Una propuesta”

Había momentos como aquellos, antes se le hacían mucho más frecuentes, poco a poco se iba olvidando de ese pasado, sin embargo él sabía que estaba presente, que nunca quitaría de sus hombros el peso del pasado.

Con una propuesta, así había comenzado todo. De un día para otro dejo de ser un pobre prostituto a una incubadora, y de eso a la pareja del más importante empresario en toda la América y probablemente mucho más, pues la franquicia de Owen comenzaba a extenderse rápidamente por distintos continentes, aunque claro el tema de fondo no es ese.

-Ya va llegar tu papá –Toco la pequeña y respingada nariz de Theodore. Un bebito sano y muy despierto.

Su vida había cambiado mucho en el último año, de hecho, ni en sus más alocados sueños se habría imaginado así. A sus casi veintidós años, con un bebé hermoso entre los brazos, una familia atenta y amorosa por detrás y Christopher Owen como el protagonista de tus sus pensamientos y pasiones. Nunca se habría arrepentido de su decisión, incluso sabiendo que debía dejar a su bebé en manos de un desconocido, llevarse el odio de su hermano por encima, y probablemente quedar solo y triste el resto de sus dias. Jamás, aun con todas esas consecuencias, se había arrepentido. Por supuesto su historia termino mucho mejor de lo anteriormente relatado.

“Préstame tu útero por nueve meses y te saco de las calles”

Vaya manera de conocerse con el amor de su vida… Sin embargo eso nunca había mermado su relación.

-¿En qué piensas tanto? –

-¡Christopher! –Castiel pego un salto al ver a Chris inclinado frente a él. Theo también se alarmo debido al inesperado movimiento.

-Vas a asustar a Theo si reaccionas así –Extendió los brazos quitándole al bebé del piernas, una vez con su hijo entre los brazos empezó a repartir besos por las mejillas rosada y regordetas de su retoño.

-No me digas nada, tu eres el que parece de pronto –Reprocho el menor, parándose del césped.

-Llevaba cinco minutos enfrente de ti Castiel, si quiera me tomabas atención. ¿En que estabas pensando? –Consulto nuevamente. Observo como Castiel tomaba aire y lo retenía en sus pulmones, el doncel comenzó a caminar hasta pasar sus dedos sobre los rosales recién podados.

-En mi vida –Soltó con suavidad.

-¿Qué tiene de malo tu vida? –Christopher se le acerco por la espalda.

-¡Oh nada! Al contrario, es maravillosa –Repuso Castiel, observando los ojos centellantes de su pareja. Chris le escrutaba con suma atención, buscando una pizca de mentira en sus palabras.

Aun con el bebé entre los brazos. El varón se acercó a su doncel, con una de sus manos le aferro tan fuerte como pudo, Theo quedo entre sus cuerpos, mientras Chris posaba un beso cálido y profundo sobre los labios de su amante. El contacto fue largo y al separarse les sumió un silencio, el mayor se movió de regreso a la casa, deteniéndose solo para observar a Castiel a los ojos y decir:

-No pienses mucho en el pasado ¿Esta bien? –No espero respuestas, de todos modos no las necesitaba. Se marchó junto a Theo dentro de su hogar. Sabía que Castiel a veces necesitaba ese tipo de privacidad, el muchacho no había llevado una vida fácil, y muy de vez en cuando era necesario para el conectarse consigo mismo y seguir avanzando.

Sus ojos azules observaron la espalda fuerte de su pareja desaparecer tras la puerta de la cocina. Soltó un suspiro y volvió de dejarse caer deslizándose por el tronco del árbol.

Dos meses habían transcurrido desde que Theodore llego a sus vidas y no podía negar que todo iba de viento en popa, su hijo era muy sano y atento, tranquilito, no daba mayores problemas que la comida, el baño o el cambio de ropas, por otro lado estaba Giulian, su salud había mejorado increíblemente ya no llevaba esa dieta especial del post-operatorio, sus actividades se ampliaron, los médicos estaban muy felices con su desarrollo, y en casa Christopher se encontraba orgulloso de ver lo inteligente y esforzado que era el hermano menor de Castiel, su relación aún era un poco distante, sin embargo su hermano y su amante comenzaban lentamente a confiar el uno en el otro, Clarissa tenía un nuevo trabajo con una empresa textil muy famosa en todo el mundo, iba a crear la colección de temporada y poco tiempo seguramente tendría un desfile de moda su nombre, Mateo su hijo entraría dentro de poco a un nuevo año escolar en un instituto de elite, y Arthur su carismático cuñado había soltado la noticia luego de la paternidad de Christopher, ya era momento de sentar cabeza y junto a su esposa dejarían de utilizar anticonceptivos. Actualmente Antonia, la esposa de Arthur, está a dias de cumplir un mes de embarazo.

-Deberías entrar –La voz calma de Giulian le saco de sus pensamientos. Volteo el rostro encontrándose con su hermanito.

-¿Ya se ha ido Philip? – Philip era su nuevo profesor particular, había hecho varios cursos intensivos con Giulian, pronto dejaría de trabajar con ellos, puesto que también su hermano entraría a un prestigiado instituto, aunque aun con todos sus esfuerzos no lograron nivelarlo a su curso correspondiente.

-Se fue hace como media hora, llevas mucho rato aquí afuera. Christopher da vueltas como un león por la casa y ha venido a observarte como cinco veces desde la cocina –Comento risueño el menor –Vamos a cenar ya, van a ser las ocho y treinta de la noche.

-¡Ocho y treinta, Dios santo, la comida de Theo! –Salto tan rápido como pudo, iba a comenzar a correr pero Giulian hablo antes.

-Christopher le ha dado un biberón con formula. Theo ya se quedó dormido –Explico calmando las revoluciones de su hermano mayor.

Un poco más calmado ingreso a casa, un suspiro largo y tendido escapo de sus labios, luego de eso fue recibido por el calor de su hogar y un muy ansioso Christopher.

La cena fue tranquila, todos comían siempre en la mesa. Paola intentaba ser cordial en frente de su jefe, así que les servía muy amablemente a todos. La actitud de esa mujer había empeorado considerablemente desde que supo que Castiel y su hermanito el “enfermo”, se quedarían en esa casa, y no como simple invitados, sino como dueños y señores de todo.

Cuando todo termino Castiel fue hasta el segundo piso, debía alimentar a Theo por última vez, cambiar sus ropitas y también el pañal, luego de eso seguro su hijo pasaría una muy buena noche de sueño tendido. La verdad es que casi nunca les molestaba en madrugadas.

Pasaban de las diez de la noche, Castiel estaba acostado solo en una cama enorme y vacía. Christopher aún estaba con la vista clavada en el ordenador, necesitaba armar presupuestos y medir ganancias, se acercaban a fin de mes y la verdad el trabajo se volvía agotador.

-¿Puedo pasar? –Esa pregunta quito sus ojos del ordenador. Levanto la vista y se encontró con Giulian. Extrañado asintió con la cabeza y el jovencito paso sentándose en uno de los sillones de su oficina.

-¿Sucede algo? –Elevo sensualmente una de sus cejas, aunque por supuesto no es que quisiera ligar con el hermanito de su pareja, simplemente la sensualidad brotaba naturalmente de sus gestos.

-No es conmigo –Admitió el menor un tanto inquieto, cosa que alarmo a Christopher –Se trata de Castiel –Aclaro, aunque por supuesto eso era algo que Chris ya se esperaba.

-¿Es malo? –Consulto temeroso, y el muchacho negó con la cabeza.

-Esto es algo incómodo –Chasqueo la lengua –Yo solo quiero, bueno… ¿Podrías prestarme veinte dólares? –Los ojos de Cristopher se abrieron perplejos. Claro que podía darle ese monto, para él no era ningún problema, pero…. ¿Qué tenía que ver eso con Castiel?

-Si puedo –Respondió quitando un peso de encima  Giulian –Pero vas tener que contarme para que los quieres –Los ojos azules se cruzaron con su mirada color olivo.

-El cumpleaños de Castiel, este fin de semana –Recordó, esperando que el empresario estuviera más que preparado para la ocasión… Pero no fue así.

Los ojos de Chris se dilataron de sobre manera, es verdad él no vivía atento a esas fechas importantes, sin embargo siempre era muy considerado de recodar al menos ese tipo de cosas con sus hermanos, claro que nunca se le paso un cumpleaños de Catalina, tampoco el de sus padres ni sobrino. Pero, y por muy estúpido que suene, no había siquiera pensando en el cumpleaños de su pareja.

-No me digas a que lo olvidaste –Soltó el menor con molestia.

-Es aun peor –Admitió el empresario cubriéndose el rostro. La mirada inquisidora de Giulian se posó sobre él, y muy avergonzado tuvo que admitir –Ni siquiera lo sabía. –

-¡Qué clase de pareja eres tú! –Exclamo Giulian alzando la voz. Christopher a pesar de su personalidad orgullosa y presumida no dijo nada, y se dejó regañar por un mocoso de quince años.

-Nunca le pregunte por su cumpleaños –Confeso a modo de defensa. Giulian volvió a negar con la cabeza.

Miro el calendario observando las fechas, para esos entonces Castiel había estado junto a ellos, pero él ni siquiera se había dado por enterado.

Es verdad, el cumpleaños número 21 de Castiel había pasado sin penas ni glorias, se sorprendió al saber que había conocido al menor con tan solo 20 años, seguro había aproximado su edad por lo cerca que estaban las fechas…

-El año pasado estuve hospitalizado para el cumpleaños de Castiel, ni siquiera lo recordé, me imagino entonces que aquí nadie tampoco le dio un saludo. –Relato Giulian, Christopher negó con la cabeza sintiéndose avergonzado.

Ambos se miraron con arrepentimiento, se lamentaban el no haber preparado esas fechas el año anterior.

-Muy bien –Soltó el mayor colocando sus palmas sobre la mesa y levantándose con decisión –Pero veinte dólares es muy poco. Tu y yo iremos de compras el jueves, te pasare mi tarjeta para que le compres algo, yo también debo hacerlo. Le diré a Clarissa y Arthur que se encarguen del resto. –

-¿El resto? –

-Comida, fiesta sorpresa, algo como eso estará bien –Giulian debía admitirlo. Ese hombre era un imbécil, pero un imbécil profundamente enamorado de su hermano.

Así transcurrieron los dias. Clarissa había pegado un grito en el cielo al enterarse, pero al instante siguiente comenzó emocionadísima con sus planes para el cumpleaños. Comida, pastel, decoraciones y regalos, a ella le gustaba hacer cumpleaños a lo grande, sin embargo y por la personalidad del doncel, Christopher le había pedido que organizara algo familiar y recatado.

Pareja y hermano fueron juntos de compras. Giulian con la tarjeta de Cristopher había decido comprar unos zapatos de cuero negros, tenían una correa por el frente, no eran muy masculinos, pero definitivamente no eran zapatos de mujer. Y tal como le había recomendado Christopher, costaron bastante más de veinte dólares. Por su parte solo pudo ver el regalo del mayor hacia su hermano desde lejos, pero eso había bastado para saber que era perfecto. Hermoso y delicado, igual que Castiel.

Así fue como en una mañana de sábado Christopher despertó tempranísimo y despertó a Castiel moviendo sus hombros.

-Mi cielo –Susurraba cariñoso, notando como Castiel se removía en sueños –Cariño, debes alimentar a Theo, ya está llorando –Esas palabras fueron suficientes para despertarle.

Efectivamente, desde el cuarto contiguo se oían los quejaditos de su bebé. Eran las seis y treinta de la mañana. Generalmente era Chris quien alimentaba a Theo con fórmulas por las mañanas, antes de irse al trabajo. El resto de las comidas en el día eran de su propia lactancia materna, a excepción nuevamente de la comida de la noche, que también era formula.

-Lamento haberte despertado –Soltó Castiel recostándose inclinándose junto al doncel en la mecedora –Tenias los senos endurecidos, pensé que sería mejor si tú lo alimentabas –Confeso haciéndose el arrepentido. Aunque Claro, si plan desde un principio era despertar temprano al doncel.

-Está bien –La sonrisa adormilada de Castiel ilumino su mañana. Le dio un beso en la mejilla a su doncel, luego se deleitó al ver a su bebito comiendo ávidamente.

-Me encantan sus ojos –Confeso Chris. El pequeño tenía unas enormes gemas azules y miraba a su padre con atención, por supuesto sin dejar de comer.

-Es lo único que saco de mi –Comento el doncel –Todo el resto es su padre. Va a ser un  jovencito muy guapo cuando grande –Toco la punta de la nariz del bebé, quien por puro reflejo cerro los ojos y siguió comiendo.

-¿Me acompañarías al centro comercial? –Soltó Chris de pronto –Necesito comparar unos cables para la oficina, y estaba pensando en pasar a comprar unos de esos columpios eléctricos para Theo. A Castiel le emociono la idea, después de todo el adoraba ser consumista, solo cuando era para su hijo.

-Me daré una ducha y vamos –Respondió emocionado.

Christopher se concentró todo el camino y su transcurso por el centro comercial en el ánimo de Castiel, cualquiera podría pensar que estaría molesto o triste porque no había recordado su cumpleaños. Christopher esperaba encontrar algo de eso en su actitud, pero nada, el doncel estaba tan alegre como siempre, corría de un lado a otro observando los juguetes para bebés.

De regreso a casa tampoco se había mostrado desanimado, al contrario tenía una divertida charla con Theo, en la cual él le comentaba sobre lo bien que lo pasarían en el columpio eléctrico que había comprado papá, y Theo no hacía más que soltar sonidos y mover la boca… Ambos eran adorables.

Quizás por todas esas actitudes fue que no le sorprendió la reacción de Castiel.

-¡Sorpresa! –Todos estaban en su comedor. Tenían la mesa llena de fuentes con comida de coctel. Giulian le sonreía con alegría, y Clarissa andaba animadísima colgando globos en las paredes.

-¿Qué es todo esto? –Pregunto con la voz rota.

Nadie le había saludado, pero eso a Castiel no le importaba mucho, desde que su pa había fallecido, todos sus cumpleaños habían sido difíciles de superar, a veces incluso prefería no recordarlos. Quizás por eso se había cerrado a pensar en esas fechas como algo especial. Sin embargo al verse rodeado de todo ese amor no pudo hacer más que largarse a llorar.

-¡Oh Cariño, no me hagas esto! Sé que la fiesta no es todo un lujo, pero ha quedado tan fea después de todo –Soltó Clarissa, bromeando como siempre.

-¡No seas tonta! Me encanta…Muchas –Musito –Muchas gracias.

La familia observaba emocionada las reacciones del doncel. Todos le dieron regalos. Christopher le había ofrecido un hermoso arreglo floral, Clarissa un conjunto re ropa, Giulian unos preciosos zapatos, Arthur le había comprado una pulsera de plata, pero para el todos esos regalos eran complementarios a la maravillosa sorpresa. Y la experiencia de vivir un lindo cumpleaños, como hacia tantos años que no tenía.

Notas finales:

Lo se, lo se- fue un capitulo demasiado fifi para mi xD tendremos romance amores, ahora les dare todo lo que no les di en la primera parte... Bueno eso y mucho mas ;)

Espero que les haya gustado este capitulo, continuaremos la proxima semana si Dios lo quiere.

Dejenme comentarios y nos leemos muy pronto.

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