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Tú alma es mía

Autor: Kuroyuki

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Notas del fanfic:

Los personajes de supernatural pertenecen a Eric Kripke.

Notas del capitulo:

Título: Tu alma es mía.

Parejas: CasxDean, GabrielxSam, LuciferxBalthazar.

Rating: K+

Capítulos: 11

Género: AU, Romance, Drama, Hurt/Confort, Angst.

Disclaimer: Los personajes de supernatural pertenecen a Eric Kripke.

Resumen: Producto de un aparatoso accidente, el hermano mayor de Castiel terminó gravemente herido y éste, en su desesperación hace un trato: Diez almas a cambio de salvar a Balthazar. El moreno cumple con su parte pero conseguir la última alma resulta mucho más difícil de lo que pensaba, especialmente cuando conoce al hombre de quien la obtendrá. AU.

Capítulo 1

 

 Apresuró sus pasos a través del pasillo y afirmó las manos en el mesón de recepción mientras interrogaba a la enfermera con desesperación. La joven que no parecía tener más de unos veinticinco, le indicó que debía esperar hasta que el doctor lo llamara, ya que en ese momento se encontraba en pabellón. El moreno obedeció resignado y se sentó angustiado. Hace quince minutos recibió una llamada a su trabajo, avisándole que su hermano mayor, Balthazar, había tenido un grave accidente automovilístico y se encontraba en urgencias.

 

-Balthy…- apretó el collar que tenía una pequeña crucecita de plata- Por favor, que se recupere pronto…

 

La espera fue larga y tortuosa hasta que después de casi dos horas, el doctor lo llamó. Escuchó en silencio como le contaba el delicado estado del rubio y las pocas probabilidades que se recuperara después de quedar en coma.

 

-Lo siento mucho, Castiel.

-¿Puedo… puedo verlo?

-Solo unos minutos, le diré a una de las enfermeras que te lleve.

 

Castiel no pudo contener una lágrima cuando vio a su hermano dormido en la cama, con unas manguerillas que salían de sus brazos y una mascarilla que le ayudaba a respirar. Agradeció en silencio que la enfermera lo dejara a solas y se acercó despacio.

 

-Balthy… ¿Balthy…?

 

Tomó una de sus manos antes de abrazarlo mientras lloraba. No podía creer que su hermano se encontrara en ese estado cuando hace solo unas horas atrás, habían almorzado entre risas y diversión. Una intensa ira recorrió su cuerpo al recordar que el estado de su hermano, fue provocado por un conductor irresponsable que iba a exceso de velocidad y perdió el control.

 

-Balthy… tienes que despertar- preguntó entre sollozos- Por favor hermanito… te necesito conmigo… ¿Qué voy a hacer sin ti…? No me dejes…

 

Castiel hizo todo lo posible por mantenerse fuerte los días posteriores cuando éstos comenzaron a volverse semanas y no había ninguna mejora en la condición del mayor, su esperanza empezó a apagarse de a poco. Esa tarde, después de salir terminada su jornada laboral en la universidad, fue a visitar a su hermano como solía hacerlo cada día y se encontró con el doctor en la habitación.

 

-¿Cómo se encuentra?- preguntó con una pequeña luz de esperanza en sus ojos.

-Lo siento- el menor bajó la vista con decepción- Sé que esto es muy difícil para ti pero el pronóstico no es bueno, Castiel y deberías considerar lo que te he dicho.

-¿Me está diciendo que lo deje morir?- soltó molesto.

-Su cuerpo está muriendo con cada día que pasa, sé que es duro pero es la verdad.

-No… no puedo…

-Lo siento mucho, Castiel pero realmente tienes que pensar que es lo mejor para tu hermano porque por más duro que sea, lo único que lo mantiene vivo en estos momentos, son esas máquinas.

 

El doctor se marchó de la habitación y el moreno se acercó al rubio con profundo pesar para tomar su mano. No podía perder a su hermano de esa forma, no quería. Estuvo en el cuarto hasta las diez y luego se marchó cabizbajo por el pasillo pero un ruido llamó su atención. Entró a la capilla del hospital con cierta renuencia, ya que no era creyente, dejó de serlo después de lo ocurrido con sus padres hace muchos años y el infierno que debió pasar junto a Balthazar al quedar al cuidado de esos bastardos que tenían por tíos. Caminó por el desierto lugar hasta llegar a la parte delantera y observó la cruz con rabia.

 

-¿Este es tu gran plan? Ya me quitaste a mis padres y ahora vienes por Balthy, ¡¿Qué mierda pretendes?!- gritó muy molesto- Mi hermano… mi hermano se está muriendo ¡Y tú solo te sentarás a ver cómo pasa! ¿Por qué me tienes que quitar a mi hermano también…? ¿Por qué me castigas así…?- preguntó con la voz rota por las lágrimas.

-¿De verdad esperas una respuesta? Cierto decírtelo pero Dios no responderá tus plegarias porque simplemente no le interesa.

-¿Eh? ¿Quién eres tú?- observó al desconocido.

-Pobre, pobre chico- dijo acercándose despacio hasta quedar frente a él- Es una verdadera pena lo de tu hermano- llevó una mano a su mejilla- Realmente es una pena.

-¿Qué…? ¿Cómo sabes eso? ¿Me estás espiando?

-Está bien, Castiel, yo te comprendo, ese humano irresponsable hirió lo que más amas en este mundo y Dios te lo terminará por quitar.

-¿Quién eres…?

-Una semana.

-¿Eh?

-Es el tiempo de vida que le queda a tu hermano.

-¿Qué…?

-Pero yo puedo ayudarte, Castiel, ¿Quieres hacer un trato?

-¿Un trato? ¿Quién eres?

-Lucifer.

-¿Esto es una broma?- preguntó frunciendo el ceño- No vuelvas a acercarte a mí, bastardo.

-Bien, yo solo quería ayudarte pero si prefieres que tu hermano muera entonces así será, te sugiero que comiences a hacer los preparativos para el funeral de la siguiente semana.

-¡Cállate!-

-Si cambias de idea, ya sabes dónde encontrarme y a diferencia de Dios, yo sí respondo las plegarias.

 

El mayor le dirigió una sonrisa antes de salir de la capilla. Castiel prefirió olvidar lo que acababa de ocurrir y emprendió el camino de regreso a su departamento. Los siguientes días fueron muy difíciles y su angustia aumentó cuando lo llamaron el viernes a medio día para informarle que su hermano tuvo una crisis pero consiguieron estabilizarlo de nuevo.

 

-¿Cómo está?

-Nada bien- dijo el doctor- Su estado es delicado, no sabemos si podrá soportar otra crisis como esta.

-Dios…

-Lo siento mucho, Castiel pero es todo lo que podemos hacer.

-Gracias, doctor…

 

Tomó la mano de su hermano mientras lloraba. No quería perderlo, ni quedarse completamente solo. Balthazar siempre lo había cuidado, especialmente de esos bastardos que estuvieron cuidándoos durante tres años. Fue el mayor quien lo cuidó, protegió e hizo todo por él, no podía perderlo de esa manera.

 

-Voy a salvarte, Balthy… no dejaré que nadie te aparte de mi lado y no me importa lo que debo hacer con tal de conseguirlo.

 

Se inclinó a besar la frente de su hermano antes de dirigirse hacia la capilla, alegrándose de que estuviera vacía a esa hora. Fue hasta la parte delantera y cerró los ojos para rezar.

 

-Por favor aparece… yo… no quiero perder a Balthy… Acepto, haré un trato contigo, Lucifer.

-Es justo lo que quería oír, Cas- se dio la vuelta al oír esa voz grave.

-¿Qué tengo que hacer para que salves a Balthy? ¿Quieres mi alma?- preguntó recordando algunas películas que había visto.

-Más o menos pero no tuya, ¿Por qué conformarme con tan poco?

-¿Entonces qué quieres?

-Diez- dijo apuntándolo con un dedo- Vas a conseguir diez almas para mí y yo curaré a tu hermano.

-¿Diez almas?

-No te preocupes, solo debes asegurarte de conseguir humanos para mí y tomaré sus almas pero hay una condición.

-¿Qué condición?

-No quiero cualquier tipo de alma, tráeme a personas puras.

-¿Puras?

-Sus almas son mucho más fuertes.

-¿Y dónde las consigo?

-Eso depende de ti, Cas, cumple con tu parte y yo haré la mía pero ten claro que tendrás que conseguir las diez almas en solo seis meses, ¿Tenemos un trato?

 

El moreno observó la mano que se le ofrecía durante largos segundos. No tenía un buen presentimiento sobre eso pero estaba en juego la vida de su hermano y se encontraba dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de recuperarlo.

 

-Acepto, tenemos un trato.

 

El mayor sonrió tomando su mano y lo atrajo a su lado para darle un salvaje beso. Castiel lo apartó de un empujón y en ese momento vio las sombras de unas grandes alas proyectadas en la pared de la capilla, ¿Realmente acababa de hacer un trato con Lucifer, el ángel expulsado del cielo por el mismísimo Dios?

 

-Te sugiero que te des prisa, Cas, solo te quedan dos días antes de que tu hermano muera, así que busca esa alma.

-¿Qué…?

-Llámame cuando la tengas, nos vemos.

 

Castiel pasó el día siguiente buscando la dichosa alma pura pero ni siquiera se creía capaz de lastimar a otra persona. Estuvo aplazándolo hasta el domingo cuando recibió una llamada a medio día, avisándole que su hermano tuvo otra crisis y su estado era muy delicado. El temor que sintió ante la sola idea de que pudiera perderlo, hizo que llamara a uno de sus colegas en la universidad.

 

-Gracias por la invitación, Cas.

-De nada, Enías, siéntate- indicó el sillón.

-Debo admitir que me da curiosidad saber que ocurre, no tenemos una relación tan cercana.

-Lo sé pero eres una buena persona.

-¿Eh?

-¿Quieres algo de beber?

-Claro, un café, por favor.

 

El moreno fue a la cocina y se afirmó de la mesa pensativo. No quería lastimar a compañero de trabajo pero el bienestar de su hermano era mucho más importante en ese momento y haría lo que fuera necesario.

 

-Lucifer aparece, ya tengo tu primera alma.

-Que bien, por unos segundos pensé que no lo harías- dijo el ángel caído apareciendo frente a él.

-¿Qué harás con Enías?

-Ven conmigo, quiero que lo veas con tus propios ojos.

-Yo…

-No es una sugerencia, Cas.

 

El moreno obedeció cabizbajo y desvió la vista cuando Lucifer tomó por el cuello a su colega para dejarlo contra la pared antes de introducir la mano en su abdomen y una tenue luz blanca comenzó a brillar. El profesor cerró los ojos para luego cubrirse los oídos ante los desgarradores gritos que después de unos interminables segundos se acallaron abruptamente.

 

-Cas- se atrevió a mirar aterrado.

-¿Lo… mataste?

-No pero ya no será el santurrón de antes- sonrió- No te preocupes, yo me encargo de sacarlo de aquí y luego iré con tu hermano, has hecho un buen trabajo, Cas, sigue así.

-Lucifer…

-Entre antes consigas las nueve almas restantes, antes tendrás a tu querido Balthazar de regreso.

 

El ángel le guiñó un ojo antes de desaparecer con Enías y el moreno se llevó una mano al pecho mientras lloraba. Se sentía horrible con lo que acababa de hacer pero cuando recibió la llamada del hospital avisándole que su hermano se encontraba mejor, todo sentimiento de culpa se esfumó y decidió que aceleraría las cosas para recuperarlo lo más rápido posible.

 

Al cabo de tres meses, consiguió reunir ocho almas puras para que el ángel caído las extrajera de sus dueños y cumpliera con su parte de curar a Balthazar. Fue una gran idea la de colocar un aviso para alquilar un cuarto de su departamento, ya que eso le dio acceso a varias personas que sirvieron a sus propósitos.

 

-Has hecho un estupendo trabajo, Cas- dijo el ángel caído con una sonrisa- Solo te falta un alma más y tendrás a tu hermano de regreso.

-Pronto la conseguiré.

-Oh, hay algo que olvidé  decirte.

-¿Qué cosa?- preguntó entrecerrando los ojos.

-Al ser la última alma, no me conformaré con cualquier cosa, así que escoge con cuidado o el tiempo pasará y perderás a tu querido hermanito.

-Ese no era el trato.

-Claro que sí- el ruido del timbre lo sobresaltó- Ya llegó tu siguiente candidato para compartir el departamento, suerte con tu búsqueda, Cas.

-Maldito- murmuró cuando lo vio desaparecer y fue a abrir la puerta, encontrándose con un hermoso par de ojos esmeraldas- Hola.

-Hola- dijo sonriendo- Tú debes ser Castiel Novak ¿Verdad? Te llamé ayer por la tarde.

-Oh, ¿Dean Winchester?- preguntó curioso mientras observaba al rubio.

-Sí, soy yo.

-Te estaba esperando, Dean, pasa por favor.

-Sí, permiso.  

 

El rubio entró al departamento y el moreno cerró la puerta con seriedad, esperando que ese chico fuera el indicado para convertirse en la décima alma que necesitaba y recuperar a Balthazar. 

Notas finales:

Gracias por leer! :D

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