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HISTORIAS MARCO X ACE Y ASL por Loraine Ishmouth

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Notas del fanfic:

MARCO X ACE 

FICS ACE, SABO Y LUFFY

Notas del capitulo:

hola!!!! antes de empezar a leer les tengo unas noticias.

utilizare este fic para vaciar mis ideas de one shots o two shots marco x ace.

acepto pedidos.

1-exclusiva la pareja marcoxace de one piece.

2- me dan el tema para escribir ejemplo:

"hola, quiero que hagas un one shot donde marco es un pianista y ace es un violinista y se conocen en un concierto etc etc"

necesito que mas o menos me den una idea de lo que quieren.

3- actualizaciones de vez en cuando, yo tambien tengo una vida no puedo estar aqui todo el tiempo.

 

   Cuando la gente aterrada había llegado al gremio de magos de barba blanca marco había estado curioso. Entre los 1.600 magos que conformaban uno de los gremios más grandes del mundo, se podían hallar algunos de los hechiceros, magos y hacedores de pociones más habilidosos y fuertes de los que se tuviera registro.

Por esa misma cantidad de miembros poderosos era que le pareció curioso y algo raro que una misión requiriera tan urgentemente su presencia, habían solicitado al mismo barba blanca, pero este se había negado diciendo que sus hijos eran más que suficiente.

Así que allí estaba, sentado en frente de la horda iracunda de gente que ocupo  la sala del gremio.

Una mujer joven de cabello negro fue la primera que se adelanto:

-señor Phoenix- se veía asustada y llevaba una venda en el brazo – somos una tribu que vive en el centro del bosque de la ciudad de Baterilla-

- sigue- marco ordenó-

- hace más o menos un año que fuimos atacados por un espíritu de fuego-

Marco abrió los ojos con sorpresa, aunque no se noto mucho con su expresión aburrida. Los espíritus de fuego estaban casi extintos más que todo porque los magos que usan la magia negra, los cazaron para usarlos como sacrificio en la invocación de demonios.

- no hicimos nada esa vez porque solo fue una pequeña parte del bosque la que fue quemado y bueno… el demonio se marcho después de eso-

- ¡pero ahora ha ido demasiado lejos!- un hombre viejo con un bastón se adelanto- ah quemado casi toda nuestra aldea, nuestros cultivos y el bosque no creo que sobreviva a esto. ¡Necesitamos su ayuda! ¡Pondremos nuestros recursos en ustedes! ¡Solo desháganse de eso!-

Marco discutió con el hombre hasta que llegaron a un acuerdo de precio. Ahora marco comprendía porque se le había llamado a él específicamente, el era un mago que se había fusionado hace un tiempo con  un ave fénix y dicha ave se alimentaba de fuego.

Querían que literalmente se comiera al espíritu de fuego.

Acepto la misión con curiosidad. ¿Cómo sería aquel espíritu celestial, invocación de la fuerza de la naturaleza?

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Cuando llego al territorio de la aldea, encontró solo destrucción. El fuego impetuoso había arrasado con cada pedazo de madera, cada techo de paja, cada planta sembrada en un radio impresionante.

Cuando había tenido la entrevista con sus contratadores les había preguntado claramente si habían hecho algo para ofender al espíritu. Estos habían negado, diciendo que era costumbre desde hace muchas décadas que el remolino de fuego viviera en el bosque y ellos nunca habían traspasado los límites de su territorio.

Le había tomado varios días seguir la pista de aquel infierno andante.

Pero cuando lo había encontrado, todo hiso que valiera la pena.

Era hermoso, no había otra palabra para describirlo. Teniendo en su cuerpo la encarnación de un ave fénix, marco era un amante del fuego, el cual usaba para regenerarse, para revitalizarse.

Se podía llamar un huracán de fuego. En el centro del remolino de llamas naranjas, amarillas y blancas se podía ver fácilmente el núcleo ardiente como un sol.

Marco solo tenía que clavar un hechizo ahí para deshacerse de él. No es que fuera fácil, ese fuego viviente era una fuerza de la naturaleza, la encarnación de la ira.

-quien… se atreve… a venir… a mis dominios…- el fuego no tenia voz propia, pero marco podía sentir las llamas hablar.

-soy un mago- dijo marco dando un paso más cerca de la criatura.

El fuego ardió iracundo y una ola de calor se desprendió de el quemando todo en un radio de cien metros.

Marco se regenero con rapidez.

-¡escoria!- podía escuchar las quejas y maldiciones del fuego- ¡planeas usarme para invocar seres del inframundo!-

Así que eso era.

Los espíritus de fuego eran también la materialización de la magia. En un lugar donde las criaturas mágicas habitaban mantenían una exudación constante de magia y Al no haber nadie que hiciera uso de ella, se acumulaba con el pasar de los siglos y en determinado momento, podía cobrar vida propia.

Si algún mago maligno lograba dominar uno de esos espíritus, también tenía un manantial de magia que podía explotar y utilizar a su antojo.

Podía sacrificarlo para traer al mundo un poder destructivo mayor.

Probablemente ese fuego estaba enojado con los humanos por intentarlo.

Marco pensó bien las cosas. ¿De que serviría matarlo?, era una criatura magnifica. El mago podía sentir la maravillosa magia de siglos fluir a ríos de ese núcleo brillante. Sin embargo, si lo dejaba libre cabía la posibilidad de mas destrucción, y eso no podía permitirlo.

Trato de llegar a una conclusión en que las partes no salieran afectadas demasiado.

Marco realmente podía alimentarse de la magia del fuego sin necesidad de matarlo.  Para eso necesitaba un hechizo vinculante.

Un contrato de familiar.

Había dos tipos de familiares:

Los invocados: aquellos magos que buscaban en libros de hechizos y traían de otros mundos criaturas sirvientes. Estas criaturas eran las que ponían las reglas del contrato, cuando ayudarían y cuando no, y en qué términos el contrato se daría por terminado.

Los dominados: los magos buscaban personalmente a la criatura que necesitaban y al ganar una batalla contra ellos obtenían el derecho a establecer las reglas del contrato, tenían absoluto control sobre la magia del otro. Y ellos decidían cuando terminar o no el contrato.

Marco tendría que hacer lo segundo.

El había planeado por días antes de venir a enfrentarse al fuego desastroso.

El fuego ataco por segunda vez y la tierra misma se convirtió en un líquido derretido. Marco seguía regenerándose. Los ataques se volvieron incesantes y marco comenzó a poner en acción su plan.

Saco su piedra mágica del bolsillo e invoco varios hechizos de transporte. Los ubicó estratégicamente alrededor del bosque.

Su cuerpo desaparecía de un lugar para llegar a otro causando a la criatura despistarse de lugar para los ataques. Marco tendía poco a poco su pequeña trampa.

El enemigo natural del fuego era el agua por supuesto.

Habían pasado varios minutos en ese vaivén de ataques. Marco había tejido una red para contenerlo por unos minutos.

El infierno se hizo demasiado incluso para él. Su piel empezó a quemarse más rápido de lo que podía regenerarse y la magia de fuego era tan inestable que hacía imposible absorberla. Pronto su corazón se asomaba por su caja torácica.

El espíritu del fénix hizo su mejor esfuerzo para proteger el órgano de marco.

El fuego crispaba a su alrededor y marco supo que era ahora o nunca. Las palabras en latín antiguo fueron recitadas con rapidez y eficacia y un montón de hilos morados se dejaron ver y se abalanzaron contra el núcleo de la criatura.

Esta rugió e intento liberarse, pero marco había dado la mitad de su magia actual para que esa red, durara por lo menos tres minutos.

Pudo comprimir el incendio al tamaño de un barril. La red rápidamente empezó a ser consumida.

Pero marco ya estaba actuando. Su poder se concentro en un único hechizo.

Lluvia.

Una tempestad comenzó a caer, gruesos goterones golpeaban sin cesar el núcleo del espíritu y este rugía, impotente para escapar y esconderse, como las gotas iban poco a poco reduciéndolo de tamaño.

Cuando la red se deshizo completamente, el terrible remolino de fuego tenía el tamaño de una antorcha y parpadeaba miserablemente.

A punto de extinguirse.

La lluvia ya había parado y marco se acerco a la criatura extendiendo la mano derecha hacia ella, tomándola con sus manos.

- revela tu verdadero nombre- ordeno

La llama parpadeante era solo un despojo de su anterior poder, no tenía voluntad y un simple hechizo de verdad le dio a marco lo que quería.

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El era un espíritu de fuego que había vivido por más de quinientos años. Durante ese periodo de tiempo solo había conocido a dos como él y se habían separado hace mas de cien.

El se consideraba poderoso. Podía barrer ciudades y bosques enteros sin dejar una sola pizca de vida. No hacia eso casi nunca, solo cuando era retado y ese había sido el caso unos meses atrás cuando un gremio de magos oscuros intento atraparlo.

Los había reducido a cenizas.

Pero ese mago que había llegado, mirándolo como si no fuera la gran cosa, lo había puesto histérico. Había intentado pulverizarlo pero la cucaracha tenia magia de regeneración bastante decente y se movía de un lado a otro, escurridizo como un ratón.

No noto la trampa que le tendieron.

Cuando estaba atrapado entre las cuerdas supo que podría soltarse en cuestión de minutos. Además, el mago estaba cansado y había utilizado mucha de su magia para inmovilizarlo.

Los magos malignos que habían venido tras él, no tenían ni la mitad de la coordinación e inteligencia de este extraño mago, así que se había sentido un poco curioso. Cuando las gotas comenzaron a caer del cielo y apagarlo mientras él estaba inmóvil sintió que era su final.

Su magia se apago poco a poco, hasta que solo quedaba su núcleo luchando por sobrevivir, imposible de incendiar la leña húmeda y agotado hasta el límite.

- revela tu verdadero nombre-

Nunca.

Se mantuvo callado, prefiriendo morir con orgullo que vivir humillado. Pero no había nada que pudiera defenderlo y el otro invoco un hechizo de la verdad.

-revela tu verdadero nombre- repitió el mago

El espíritu intento que las letras no salieran de él, que su voz de fuego no se escuchara, pero fue en vano.

-A…C…E- vio con horror como su nombre se desprendía de él y una pequeña perla roja apareció en la mano del hechicero.

-sírveme lealmente- juro que pudo ver una sonrisa comemierda en la cara del mendigo mago.

Lo siguiente fueron los términos del contrato. Todo lo que sabía era que el ahora le pertenecía a un mago llamado marco, a un gremio llamado barba blanca, a un país llamado Grand line.

De pronto sintió como se estaba comprimiendo. Se asusto y pensó que sería absorbido y convertido de nuevo en magia sin vida, pero no fue así. Pronto sintió las piedras del suelo y vio que no estaba flotando nunca más.

Miro hacia abajo, donde no podía sentir su cuerpo llameante y vio una extraña masa de carne. Intento quemarla, intento desprenderse de ella pero no fue posible. Por ultimo un espasmo obligo a esas dos masas de carne a moverse.

-son tus piernas, no te hagas daño-

¿Piernas? ¿En qué lugar del mundo el  fuego tenia piernas?

-ahora eres un humano-

Oh dios, que humillación.

Más espasmos lo invadieron y de repente se sentía en un mar de agua.

-¡respira!- el mago corrió a su lado abriéndole la boca- aquí… absorbe el aire-

Hizo muestras de como Ace debía hacerlo, y pronto se encontró respirando. Qué raro que le sonaba la palabra.

No podía coordinarse bien. Humillado vio como el otro lo tomo en sus brazos, inmóvil y expuesto.

Fue un viaje corto hasta una carreta de madera desvencijada. Ace quería quemarla, quería demostrar que no se le podía dominar, pero ni una sola chispa salió de él.

- ni lo intentes- la maldita sonrisa del otro se hizo más grande- tu magia esta bajo mi control… Ace-

Su nombre se oía terrible en boca del otro. Logro soltar un gruñido.

-mal…di…to – sus primeras palabras se dejaron escuchar- te… quemare…-

El otro soltó una risita entre dientes y una extraña cosa suave y larga cubrió su cuerpo humano, había oído que la  llamaban manta.

-duerme niño-

¿Qué coño era dormir? ¿Por qué quería que lo hiciera? ¿Por qué lo llamaba niño?

El temor lo invadió por primera vez en su vida. Sus ojos permanecieron abiertos mientras la carreta se movió sola rumbo a quien sabe dónde.

-.--.--.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.--.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-¡bienvenido marco!- una de las hacedoras de pociones mas talentosas que hubiera conocido salió a verlo, se llamaba Haruta y era una de los miembros fundadores del gremio junto con él.

Marco saludo con alegría. Poco a poco los magos presentes desfilaron a saludarlo.

-¿Cómo te fue en la misión?- un hechicero de nombre Satch salió adelante pasando un brazo por los hombros de su viejo amigo- ¿te incendiaron el trasero? Como se que te gusta pinche masoquista…

Marco golpeo la cabeza de su amigo.

-¿Dónde está padre?-

-aquí, hijo mío- el hombre gigante salió, su prominente bigote  en medialuna podía esconder la mayoría de su sonrisa pero su gesto cariñoso era más que suficiente-¿Cómo te fue?

-tengo que mostrarte algo, y a los comandantes también-

Los comandantes eran los quince miembros fundadores mas el maestro de gremio que era barba blanca, entre los cuales marco era el segundo.

Los  mencionados se unieron a marco y  lo siguieron hasta la sala del gremio donde se guardaban las carrozas, todo estaba desierto a excepción de ellos.

-¿Por qué tanto misterio? – un mago llamado Izo comento- ¿nos va a presentar a su novia?

Los demás rieron jovialmente, marco era un solterón.

Marco los hizo callar y los llevo hasta su carroza.

-¿Qué es eso marco?- pregunto padre- ¿de dónde sacaste ese muchacho?-

- mejor que eso- Izo escupió- ¿Por qué esta desnudo?- su sonrisa picara no paso desapercibida.

- el es…- marco pensó por un momento- Portgas- ese nombre llego a su mente después de haberlo leído en alguna parte, alguna vez.

-¿y?- todos dijeron a coro

- es mi nuevo familiar… el espíritu de fuego que capture en el bosque de Baterilla… está un poco enojado, advirtió -

Los gritos sorprendidos no se hicieron esperar.

 

Notas finales:

¿QUE LES PARECIO? este es el tipo de ideas que voy a estar subiendo por aqui.

un review para apoyar la causa.

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