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Dios maldiga a los rubios por niky-cham

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Notas del fanfic:

Hola.

Me presento, soy Niky-cham, tambien conocida como Misslaurence en el foro de mundoyaoi. 

Este es mi segundo fic SasuNaru, ademas de un one-hot que tengo por ahi. Y la verdad es que estoy muy emocionada de partir con este nuevo proyecto, espero que a ustedes les guste tanto como a mi y me apoyen en este nuevo fic ;)

Recuerden que toda la historia se desarrollara en un universo alterno, la existencia de los donceles es algo normal, y pronto les dejare una explicacion detallada de como es mi vision de estos hermosos seres.

Disfruten de la lectura.

Notas del capitulo:

Aqui vamos con el primer capitulo, espero que les encante :D

Dios maldiga a los rubios

Capítulo 1: Hermanos.

Sus cuerpos se acoplaban a la perfección, cada uno comprendía perfectamente los deseos del otro, mientras sus lenguas bailaban en un excéntrico tango cargado de pasión y culpa… El divino pecado del incesto.

Sentía el eléctrico placer de ser quien dominaba esta vez, ese gozo interno que recorría y erizaba sus vellos, el gusto de saber que estaba haciendo lo incorrecto, pero a ninguno de los dos le importaba. O eso era lo que él creía.

Itachi se giró y abrió las piernas permitiéndole llegar a un punto profundo y excitante. Gruño y las uñas de su hermano se le clavaron en la espalda, obligándole a dar otra estocada. Hundió el rostro en el espacio que dejaba su cuello, saboreo el aroma de su hermano mayor y recorrió a besos cortos la piel pálida y tibia, sin llegar a tocar sus labios.

El mayor reprocho la demora y con un movimiento de cadera forzó la nueva estocada, Gimió bajo y Sasuke soltó un nuevo gemido. ¿Así lo quería? Pues eso es lo que iba a tener.

Brusco, como eran ellos dos en la cama, giro a su hermano y sin esperar a que se acomodara comenzó sus arremetidas con fuerza y certeza. Dando justo en el lugar donde deseaba tocar. Los gemidos graves del mayor inundaron su pent-house, hasta que tras una orquesta de jadeos, todo quedo en silencio.

No tardaron mucho en separarse. Ellos no eran la típica pareja que terminaba abrazada y dándose besitos tras una acalorada noche de sexo. Ambos varones y hermanos, dos tabús que no se habían molestado en evitar. Desde hacía tres años que la tensión sexual entre ellos había terminado por unirles. Una noche en la cual Sasuke perdió su virginidad bajo las garras de su hermano mayor, meses después ocurrió lo contrario, desde entonces siempre era una lucha por ver quien iría arriba en la siguiente sesión… Enfermizamente, eso les excitaba.

Tomo de su cajetilla un cigarro, tenía esa  costumbre desde que se acostó por primera vez en la secundaria, lo encendió y observo al mayor recostado en la cama. El condón usado comenzaba a esparramar una sustancia liquida sobre sus sábanas blancas, lo tomo con desinterés, lanzándolo al suelo.

-Esta será la última vez –La voz del mayor capturo sus sentidos. Giro el rostro esperando que fuera una broma. Pero…

-¿De que estas hablando? –Inquirió apresurado.

-Tú y yo, Sasuke. Esto se termina aquí –Los ojos del mayor no dejaron lugar a replicas. Se levantó de la cama y observo a su pequeño hermano de soslayo –Después de todo, es no es más que sexo. –

Así era, él y su hermano mayor durante tres largos años, tan largos que llego a pensar que nunca acabarían, pero no fue así, todo termino con la llegada de ese rubio.

-¿Por qué? Pensé que te gustaba esto tanto como a mí –Continuo Sasuke, quien se había obligado a coger aire y hacerse el desinteresado. Sonreía con superioridad y esperaba que esas palabras hicieran recapacitar a su hermano.

-¡Oh, claro que me gusta! –Le dijo el mayor con tranquilidad, envolviéndose una toalla a la cintura –He disfrutado mucho todos estos años. Pero ya fue suficiente –Externo tranquilo –Aquí entre nos –Dijo divertido –Voy a pedirle matrimonio a Deidara. –

Deidara, ese escultor que había conocido hace un año. Un joven de larga cabellera dorada, ojos azul océano y tersa piel clara. El novio oficial de su hermano Itachi.

A pesar de su incestuosa relación, ellos siempre habían trazado esa línea. Era sexo y nada más, ambos frente a la sociedad habían tenido una serie de amantes formales, todos estos ignorantes de la relación que ellos mantuvieron durante los pasados tres años. El ultimo que del que le había hablado Itachi, era Deidara, hasta ese momento no lo conocía más que por revistas y una que otra fotografía que guardaba el mayor en su teléfono, quizás por eso había creído que el rubio era otra aventura más de su hermano y pronto lo dejaría como a todos los otros… Pero ¿Casarse? ¿En serio?

No podía evitarlo, esas eran las reglas del juego y el mismo las había aceptado.

Observo a su hermano salir del baño, el mayor tomo el traje que había dejado olvidado sobre  la silla de escritorio y se vistió rápidamente.

-Te presentare a Deidara este fin de semana –Dijo emocionado –Creo que el también llevara a un amigo suyo –Giño un ojos y Sasuke desvió la vista hastiado. Odiaba cuando Itachi intentaba ser su casamentero.

Los dias pasaron y su relación fraternal continuo tan normal como siempre. Ambos trabajaban en la industria automovilística, Uchiha Corp, era una de las más grandes empresas y ellos lideraban en esos momentos el importante negocio familia. Itachi era el presidente y Sasuke el vicepresidente, así lo había designado su padre antes de dejar el cargo y marcharse al extranjero.

-No olvides la cena –Soltó el Uchiha mayor desde su oficina cuando Sasuke ya se marchaba camino a casa. Era sábado y el trabajo terminaba al medio día.

-Claro, claro –Respondió restándole importancia.

Por más que lo intentase no podía quitarse a Itachi de la cabeza. Ya habían pasado cuatro dias desde su corte, y aunque ellos habían pasado mucho más tiempo separados, el hecho de saber que ahora no volverían a tocarse de esa manera comenzaba a desesperarle.

El primer día se había hundido en una botella de whisky, más tarde recorría las piernas largas y torneadas de una pelinegra que conoció en quién sabe dónde, pasando por el sexo más insatisfactorio de su vida, no volvió a ver a la mujer y esperaba realmente no volver a verla.

-Maldición, muévete más –Ella al menos era buena en la cama. Sakura Haruno, su carta bajo la manga que nunca fallaría.

Había llevado una larga relación con ella durante la universidad, tiempo después regreso con ella, solo porque necesitaba una pareja que hacer aparecer en los diarios, para librarse de unos rumores que rondaban acerca de él. A penas se libró de toda la prensa corto con la chica nuevamente, pero ella nunca había dejado de estar a su merced.

-Sasuke-kun, no puedo –Gimió ella intentando profundizar las estocadas, pero le era imposible.

La joven de extraños cabellos rosados no era el problema, se movía cuanto podía y lo hacía de maravillas. Simplemente Sasuke era incapaz de gozarlo.

Rabioso tomo el brazo de la mujer y estampo su rostro contra la almohada, una profunda y rápida penetración llego hasta lugares que nunca había tocado antes, pero vaya que hacían disfrutar a la “perra”, pues su aullido seguro se había oído a kilómetros de distancia. Continúo a ese ritmo, sin molestarse en la fragilidad de la dama, sabía muy bien que Sakura no era la delicada flor que se esforzaba en aparentar.

Su encuentro culmino cerca de las siete de la tarde, la chica se pegó a su pecho desnudo, segundos después de haber fallado en besar sus labios. El moreno la alejo cortante y se levantó de la cama.

-¿A dónde vas? –Consulto la chica de inmediato.

-Me daré una ducha. Tengo una cena dentro de poco –Respondió con una mueca de desagrado, que no pasó desapercibido a los ojos de la mujer.

-No tienes que ir si no quieres –Comento ella arrastrándose entre las sabanas, abrazando la cintura del joven que permanecía de pie junto a la cama.

-Debo ir Sakura, es algo familiar –Corto el moreno alejando a la de ojos verdes y tomando rápidamente una toalla. Se encerró en el baño para que la chica no volviera a interrumpir.

Tiro el condón usado en la basura y se metió en la ducha. Debía cortar esos encuentros con Sakura antes de que fuera demasiado tarde y no pudiera quitarse a la pelirosa de encima.

Cuando salió del baño la mujer ya estaba vestida, maldición, sí que era inteligente. Sakura podía ser molesta y escalofriantemente obsesiva, pero es chica sabía exactamente lo que Sasuke quería y debido a eso es que se mantenía como una de sus amantes más frecuentes además de obviamente Itachi.

Ignoro a la Haruno y tomo un conjunto casual pero elegante que había dejado preparado antes de que todo eso pasara. Cogió una botella de vino de su colección personal y le hizo un gesto a Sakura para que bajara con él.

-¿Te dejo en tu casa? –Pregunto el moreno luego de haber encendido su auto.

-No, a unas calles de aquí vive un amigo, déjame allí –Guiño el ojo buscando los celos de Sasuke, pero nuevamente no obtuvo nada.

Tal y como acordaron la mujer se bajó a unas calles de su edificio y el condujo hasta la zona sur de la ciudad, lugar donde se encontraba su exhogar, y actual casa de su hermano.

Estaba todo preparado, la mesa lucia increíble e Itachi estaba fenomenal.

-¡Sasuke, que alegría verte! –Exclamo el mayor, quien realmente había imaginado que su hermano no llegaría.

-Me viste esta tarde –Soltó el menor seco, pero su hermano ya estaba acostumbrado a todos esos desplantes.

-¡Ah, Itachi es siempre así! –Una voz delicada y cantarina se escuchó a sus espaldas. Los ojos del menor se centraron inmediatamente en él.

-¡Dei, no apoyes a Sasuke! –Reprocho el pelinegro mayor. Recibiendo una suave carcajada del rubio. Todo se  calmó con el paso de unos segundos.

-Bueno, bueno ¿Es que no nos vas a presentar? –Consulto el doncel enarcando una ceja.

-¡Oh, claro! –Reacciono Itachi –Sasuke, te presento a Deidara –La sonrisa de su hermano se le tornaba cada segundo más insoportable. Y no podía hacer más que odiar a ese rubio con todas sus fuerzas.

-Un gusto. Sasuke Uchiha –Dijo acercándose para besar la mejilla del rubio, haciendo acopio de todas su fuerzas y cinismo –He pasado tanto tiempo oyendo acerca de Deidara-san. –

-Lo mismo digo –Respondió con naturalidad el doncel – ¡Pero vamos, deja las formalidades! Puedes llamarme Deidara, después de todo seremos familia dentro de poco –Comento alegre, levantando su mano, haciendo énfasis en el llamativo anillo con incrustaciones que llevaba en su dedo anular.

-¿Ustedes dos ya…? –

-Ayer se lo he pedido, y ha dicho que si –Respondió el mayor emocionado.

-No me habías dicho nada –

-¡Oh! Era una sorpresa que tenía preparada para la cena, pero Dei-chan se me ha adelantado –Pellizco la mejilla de su prometido con suavidad y sonrió de regreso a su hermano. Sin embargo Sasuke no parecía en lo más mínimo feliz.

Siempre había sido igual, su relación estaba oculta en la sombras de un pecado difícil de cometer. Nunca podría haber sido el quien llevara ese añillo, tampoco quien saliera en las revistas pegado al brazo de Itachi, ese lugar siempre había estado reservado para otra persona, y esa persona ya había llegado a reclamar su puesto.

-Voy… –Trago en seco –A pasar al baño un segundo. –

Inclino su rostro en el lavabo y volvió a echarse una buena cantidad de agua, como si con esa simple acción quitara de su cabeza todo lo que no quería pensar.

Había notado su extraño interés por Itachi mucho antes de que su relación comenzara, al tener sexo con su hermano pensó que esa extraña tensión entre ellos se había quebrado, pero no era así. Tardo un año en notar que deseaba a Itachi para él, tanto física como sentimentalmente, pero sabía que por parte del mayor eso era solo un juego, y fue por orgullo que mordió su lengua durante años, siempre pensando que con el sexo bastaba. Pero ahora no tenía nada, solo su amor fraternal y a un nuevo cuñado refregándole en la cara toda su felicidad.

Tomo aire y soltó un último suspiro antes de secarse el rostro y volver a caminar hasta el salón. Itachi y Dediara reían a lo lejos, mientras que una tercera voz desconocida se quejaba de las aparentes burlas.

-¡Sasuke, ya has llegado! ¿Recuerdas que dije que Dei traería a un amigo? –El Uchiha menor asintió, mientras sus ojos se clavaban en el pequeño doncel a espaldas de su hermano.

Traía sus cabellos dorados revueltos, algunos se esparcían tiernos por la frente del muchacho, otros tantos jugueteaban a la altura de sus orejas, piel canela, y negras pestañas largas, tres marcas pequeñas por debajo de sus mejillas, naricita respingada y una figura de encanto. El más bajo levanto la vista y sus orbes negros se cruzaron con esos cielos despejados y brillantes.

-Él es Naruto Uzumaki. –

Notas finales:

Bueno, bueno, esto fue todo por hoy.

¿Les ha gustado? 

Pronto veremos mas Sasunaru, esto recien esta comenzando y hay muchas cosas que deben saber. Me oculto varias cosillas bajo la manga ;)

Si alguien quiere contactarme y saber un poco mas de mi y mi vida como escritora. Alli aviso cuando actualizo y todo ;) Pasen por mi perfil aqui en la pagina y encontraran mi facebook ;)

Dejen comentario si me lo merezco.

Nos leemos pronto~

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