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Twin Uchiha

Autor: Kuroyami Mirai

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Notas del fanfic:

Disclaimer: Naruto no me pertenece, ni Sasuke. Rasuke sí, a pesar de que está basado en Charasuke, él es todo mío muajajajaja… y haré con él lo que quiera muajajajajaja…

Notas del capitulo:

Ho hoho… he llegado con una nueva historia. Una bien rara que se me ocurrió mientras le leía Hansel y Gretel a mi sobrinito. Raro verdad? Principalmente porque esta locura no tiene nada que ver con el cuento. Pero bueno, así es mi atontada mentefujoshi. No me hagan caso, estoy consciente de que me falta un tornillo jejejje. Disfruten del capi y después me dicen que tal. Nos vemos en las notas finales.

PD: Déjenme decir que esta historia es R18, pero por petición de una de mis lectoras (para que vean que buena soy) Lo he puesto en R16 porque no podía abrirla desde su phone. Quedan advertidos, solo para mayores de edad. Ahora pues, solo lean, vale? n_n

Uchiha Fugaku era un hombre muy estricto. Fue criado con una disciplina digna de un militar, y así esperaba él criar a sus hijos, para que se volvieran hombres de bien. Diariamente tenía la misma rutina: desayunar mientras lee el diario, platicar con su esposa durante un par de minutos, despedirse de su familia y partir al trabajo. Al volver, le daría un beso a su esposa, cenaría en familia, tal vez vería un poco la tele y después a dormir.

Si, una rutina bastante… normal.

Hoy día, Fugaku se levantó a la misma hora de siempre, se arregló y fue a la cocina a por su café mañanero. Al pasar por el pasillo que llevaba a las habitaciones de sus hijos, unos marcos colgados en la pared llamaron su atención. Ahí estaba él, con Mikoto y sus tres retoños. El mayor, Itachi, estaba serio, sin embargo sus ojos parecían estar felices; era parte de su fase inexpresiva.

Soltó un suspiro, hacía más de medio año que no veía a su hijo mayor por estar estudiando en el extranjero.No podía negar que lo extrañaba, sobre todo  las pláticas que tenían sobre lo perdida que estaba la juventud. Extraño, porque Itachi apenas tenía veintiún años, pero así era él, demasiado maduro.

Volvió a mirar la fotografía y un gato negro lo miraba de forma afligida, estaba entre las manos de sus dos hijos menores; Sasuke y Rasuke.

Cielos, desde pequeños aquel par siempre habían estado peleando por todo, incluso en la fotografía, estaban jalando al pobre animal por las extremidades en direcciones opuestas, peleando para ver quien se quedaría con él al final.

Soltó otro suspiro, porque aquel par de diablos–a pesar de que ambos tenían sus respetados dieciocho años–no habían cambiado en nada. Se dirigió por fin a la cocina y abrió el diario, dispuesto a escabullirse en el acontecer del momento.

Mikoto le sonrió desde el lavaplatos mientras le preparaba su esperado desayuno. Le devolvió la sonrisa, feliz porque su vida era pacífica y tranquila como siempre hubiera  deseado…

_ ¡¡¡RASUKE!!!- sí, su vida era muy pacífica…- ¡¡Jodido fisgón, deja de usar mis cosas!!

_ ¡¡HAHAHAH!!- su vida era pacífica…- Vas a tener que obligarme, ¡anciano! Sabes que tu ropa me queda mejor que a ti.

_ ¡MUERE!- se oyó un estruendo desde las alcobas de los muchachos… Fugaku se repetía mentalmente una y otra vez lo pacífica que era su vida…

_ ¿¡Sasuke?! ¿Qué estás haciendo? Suelta mi camiseta de los Rollin’ Stone.- su..(vena en la sien.)

_ ¿Dejarás de usar mi ropa?- vida… (otra vena.)

_ Por supuesto que no, somos gemelos, nadie se daría cuenta… ¡OYE! ¿QUÉ HACES CON ESAS TIJERAS? ¡No te atreverías!- era…(tres venas)

_Oh claro que sí…- pacífica…(cuarenta y siete venas en la frente)

_ ¡¡NOOOOOO!!

De repente la casa se llenó de más gritos y sonidos desconocidos para la humanidad. Parecía que alguien estaba derribando las paredes a martillazos o arrastrando vacas por los pasillos.

PLAF

Otro estruendo se escuchó en la misión Uchiha. Fugaku había lanzado su preciada taza de café contra la pared en un gesto desesperado por controlarse y no romperle el cuello a sus “bellos” hijos.

_ ¡Cállense ya, joder!- regañó el adulto.

Los gemelos bajaron las escaleras corriendo, empujándose el uno al otro hasta que llegaron a la cocina, sabiendo de antemano del regaño que recibirían por parte de su padre. Fugaku los observó a cuerpo completo, escaneando con la mirada sus ropas todas rotas y tironeadas. Enarcó una ceja mientras cruzaba los brazos, estupefacto ante aquella escena.

_ ¡Fue su culpa!- dijeron los gemelos al unísono, señalando al contrario con el dedo.

_No me interesa quien tenga maldita la culpa- dijo el adulto con un notable enojo- esto es el colmo. ¿Es que no pueden vivir sin pelear? Su madre y yo no los criamos para que fueran así.

_Lo sentimos- volvieron a decir al unísono, agachando la cabeza en un gesto de arrepentimiento.

_ ¿Y  bien?- la ceja de Fugaku se levantaba más.

Los gemelos se lanzaron miradas de asco y repulsión, pero al ver como su madre les rogaba en silencio porque se comportaran y no hicieran enojar más a su padre; se rindieron y se abrazaron de forma “afectuosa”.

Fugaku asintió complacido y los chicos se separaron tan rápido que parecía que el cuerpo del contrario quemaba como  brasas ardientes. Subieron corriendo a sus habitaciones para cambiarse de ropa y volver con la misma velocidad con la que habían subido.

_ ¿No creen que estamos algo grandecitos para estos castigos?- decía Sasuke suspirando, mientras se acomodaba la corbata del uniforme.

_Es cierto- le respaldó Rasuke(él no llevaba corbata, tenía los botones de la camisa abiertos hasta el pecho). Por alguna razón, los gemelos se apoyaban–inconscientemente–cuando sus ideales coincidían- ya no somos unos críos.

Fugaku entrecerró los ojos y soltó un rugido por lo bajo que no pasó inadvertido por los presentes. Los gemelos se volvieron a abrazar con nerviosismo, tratando de que la furia de su padre no se desatara sobre sus cabezas… o sus mesadas.

_ Chicos, ya se les está haciendo tarde para el colegio. No querrán que los regañen en el primer día.- Decía Mikoto con un tono maternal que asesinó cualquier indicio de hostilidad en el ambiente.

Sasuke resopló mientras se sobaba la parte trasera de la cabeza- Supongo que tienes razón. Mejor me voy.

Rasuke le pasó una mano por encima del hombro en señal de compañerismo- Querrás decir “nos vamos” ¿O no hermanito?

_Tsk- chasqueó la lengua con fastidio- No te pienso llevar.

_ ¿Eh? ¿Por qué no? Sabes que mi coche está en el taller.

_No es mi problema. Si te aburrió la pintura y quisiste cambiarla a un diseño de Ponilandia, entonces ve en el metro.

_ ¡No es un diseño de Ponilandia!- gritó indignado- solo quería que fuera azul para que no se pareciera al tuyo. Bastante jodido estoy con tener tu cara como para que mi auto también sea idéntico.

Fugaku estaba echando chispas otra vez- O sea, Rasuke. Que no te gustó tu regalo de cumpleaños- dijo entre dientes.

Ahora estaba más molesto. Después de que él y Mikoto se decidieran a darle a los gemelos por sus cumpleaños número dieciocho un auto a cada uno, en serio pensó que les había gustado; pero al parecer estaba equivocado.

_ ¿…?- Rasuke estaba pálido, eso le pasaba por hablar de más- Vamos papá, sabes que solo bromeaba. Me gusta el auto, solo quise que fuera azul… nada del otro mundo.

Fugaku hizo como si no lo escuchara y le dirigió un dedo al sillón del salón de lectura. Era “la señal”; esa que hacía cada vez que quería soltar un sermón con todas las de la ley.

_Je- se burló Sasuke- Suerte con tu destino y tu viaje en el metro- y con esas palabras salió de la casa, dejando atrás a su hermano mientras su padre le daba una extensa charla sobre el valor de los sentimientos y no sé cuántas chorradas que se le ocurriesen.

Se metió en su deportivo negro, satisfecho con la decoración oscura que tenía. Por nada del mundo le cambiaría el color, el negro iba más con él después de todo. Llegó al colegio rápidamente, el mejor de la ciudad, con aparcamientos individuales y aislados dónde podía dejar su preciado auto e ir a clases con tranquilidad.

El colegio era enorme, muy bien ubicado en el centro. Lo rodeaba un pasto verde con árboles tristones que se balanceaban de aquí para allá. Los muros de diez metros se erguían imponentes y majestuosos, separando la calle atiborrada de transeúntes, a los terrenos escolares. El suelo de mármol blanco con joyas de mármol negro incrustadas a forma de patrón, como un mosaico con el escudo de la institución, se ampliaba bajo sus pies.

Caminó con paso ágil por los pasillos, dispuesto a llegar a su club de literatura antes que comenzaran las clases. Él era el encargado de mantenerlo en orden y supervisar a cualquier estudiante que quisiera ingresar. Este sería su último año, después de todo, no podía encargarse del club cuando estuviera en la universidad.

Subió las escaleras hasta el piso superior y buscó entre el gran número de puertas que adornaba el corredor de los clubes, el salón de Literatura. La placa era  de un tono dorado, echa con bronce pulido.

Sacó la llave de su bolsillo para abrir la cerradura; se quedó inmóvil a percatarse que estaba abierta, sin embargo no parecía forzada. Deslizó la puerta para entrar, el salón estaba iluminado porla tenue estela de luz que se escapaba por el ventanal, apenas un roce mañanero del astro rey.

Todo estaba como mismo lo había dejado el último día de clases antes de que comenzaran las vacaciones. Ni siquiera el polvo se había acumulado, como si alguien se hubiera encargado de dejarlo todo limpio hasta que él regresara.

Inspeccionó de cerca las estanterías, percatándose que algunos libros habían sido removidos de lugar, pero seguían muy bien colocados. Incluso estaban mejor organizados, acomodados de forma alfabética y todo.

No sabía quién el responsable de tal proeza, pero estaba seguro de algo; cuando lo encontrara le iba a dar las gracias por cuidar de su santuario, incluso podría invitarlo a un café como agradecimiento. Si, Sasuke era así de serio y formal.

 

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_Tsk.- Era oficial, Rasuke había chasqueado la lengua un promedio de treinta y nueve veces desde que abandonó la casa para ir al colegio. Por culpa de su hermano tuvo que escuchar el interminable discurso de su padre sobre la importancia del… blablabla… tonterías.

Como su auto estaba en el taller para cambiarle la pintura, ahora tenía que ir al colegio en metro porque el bello, adorable, y tierno de Sasuke no le dio la jodida gana de darle un aventón.

Ese no era el peor de los casos, si no que el viaje en metro se demoraba desmedidamente. Las personas se le pegaban con demasiadas confianzas y su camisa se estaba estrujando. Agarró la cinta de su mochila con fuerza, reteniendo el impulso de golpear al viejo apestoso que tenía al lado.

_No sé si habrá enterado, pero hace algunos años inventaron el desodorante- se contuvo de soltar aquel insulto, así que se lo guardó para sí mismo mientras aguantaba la respiración.

El apretado vehículo se detuvo y el viejo maloliente se bajó en el andén, perfecto, ¡por fin podría respirar aire limpio!... Su exclamación quedó ahogada cuando una gorda y sudorosa mujer se paró a su lado, en el mismo lugar donde estaba el ansiando. ¡Es el colmo! Pensaba con todas sus fuerzas. Nunca, repito, nunca, volvería a subirse en un metro en lo que le quedaba de vida.

Intentó escabullirse entre la multitud para buscar un sitio con oxígeno que no estuviera intoxicado con hedores corporales. Halló uno casi al final del vagón, pero para llegar hasta él debía pasar por una muralla de gente.

Apretó más la cinta en su puño, frunció el ceño y con una expresión decidida, se dirigió al hueco que había hallado. Pidiendo permiso, y alguna que otra disculpa, logró abrirse paso hasta el destino deseado. Suspiró con alivio y recostó la espalda en la metálica pared cuando lo consiguió.

Sabía que aún le faltaban unas cuantas paradas, así que decidió sacar sus audífonos para escuchar algo de metálica y así poder relajarse. Metió la mano en el bolsillo y tiró del cable, pero lo que se suponía eran sus audífonos, ahora era un enorme nudo redondo.

Suspiró agotado y los puso de nuevo en sus bolsillos, tardaría una eternidad en desenredarlos. Cerró los ojos para “intentar” dormitar un poco, el vaivén se lo estaba poniendo difícil, pero lo intentaría. Haría todo lo que estuviera en sus manos para llegar al colegio sin un tic permanente en la ceja izquierda.

Sintió un extraño sonido, no sabría identificar lo que era, pues los murmullos en el vagón tenían un tono algo elevado. Trató de concentrarse en el sonido, dejando sus cinco sentidos en la adivinanza de: “¿Qué demonios es eso?”

_... Por favor… no quiero- Un momento, aquello… ¿era una súplica?

Agudizó mejor el oído y se pudo percatar que efectivamente era una súplica, alguien rogando por algo. Miró a su alrededor, pero solo podía ver cabezas y manos alzadas hacia los barrotes.

Puso una mano en el barandal que estaba sobre él y haciendo un poco de fuerza, logró elevar su cuerpo algunos centímetros por encima del suelo. Agradecía no haber dejado los ejercicios de barra que le enseñó un amigo, ahora tenía la fuerza para permanecer allí por lo menos por un par de minutos.

_ Deténgase…- de nuevo estaba esa voz, pidiendo en un susurro inaudible porque lo dejaran en paz.

Escaneó con su vista una vez más…, y lo vio. Era un bello chico rubio, mejillas sonrojadas por la vergüenza, cabello alborotado en todas direcciones, ojos tímidos y muy azules… toda una hermosura de doncel.

Se bajó del barandal de un salto, sin importarle si empujaba a algunos pasajeros con su maniobra. Caminó a paso veloz hasta el lugar donde vio al doncel, dispuesto a ayudarlo de quien lo estuviera molestando.

Un hombre alto estaba justo detrás de él. Tenía un pañuelo amarrado en la cabeza y usaba lentes de sol oscuros, redondos, como los que usaron una vez en la década de los sesenta. Rasuke notó como escabullía su mano por el abdomen del chico, acariciándoleel torso sin permiso.

Entró en cólera, ¡eso era un delito!

Caminó más rápido, empujando más fuerte a las personas a su alrededor para llegar donde estaba el pervertido. La mano de aquel hombre se deslizó entre los botones de la camisa, desabotonándolos para llegar hasta los pezones. Justo cuando iba a torturarlos con sus dedos, Rasuke le agarró el brazo para detenerlo y le dejó un feroz puñetazo en la mandíbula.

Una mujer gritó por el susto, el pervertido se llevó una mano a la cara y escupió unagota de sangre antes de matar al joven Uchiha con la mirada. Rasuke no le dio importancia, se irguió imponente frente al chico rubio para esconderlo detrás de su espalda y le frunció el ceño al tipo de los lentes.

_Lo tocas otra vez y lo próximo que escupirás será un pulmón- dijo entre dientes con una desmedida rabia que luchaba por mantener bajo control.

_Yo no le estaba haciendo nada- se excusaba el tipo- te voy a demandar, mocoso.

_Haga lo que quiera, pero si le vuelve a poner una mano encima…- se detuvo de terminar la amenaza. El chico temblaba en su espalda y le jalaba la manga de la camisa para que no siguiera. Rasuke lo miró sorprendido, pero se limitó a guardar silencio y ponerle un brazo por encima de los hombros como gesto de protección… o propiedad.

El tren se detuvo, las miradas estaban clavadas en ellos dos, se sentía expuesto, y ni hablar del rubio doncel, que miraba el suelo con vergüenza. Decidió empujarlo fuera del vehículo, asumiendo que salvarlo de aquel ambiente era la mejor decisión.

En cuanto sus pies pisaron el andén, el chico le dedicó una mirada de duda que le pareció graciosa. Arrugó la nariz, estrujó el ceño y por último hizo un puchero… era toda una monada.

_Yo no me quedaba aquí- dijo cruzando los brazos.

_Eso ya lo suponía- respondió con una sonrisa, aguantando las ganas de dejarle un rápido beso en la comisura de los labios- creí que sería mejor esperar otro tren, o caminar. Si te quedabas allí, serías el centro de atención hasta que te bajaras.

_No debiste haberte molestado. Estoy acostumbrado a estas cosas.

_ ¿Acostumbrado? ¿Quién se acostumbra a esto?- preguntó con sorpresa.

_Pues yo. Es algo cotidiano- cada vez arrugaba más el ceño, tratando de verse agresivo, pero solo se veía más tierno; como un gatito que levanta el lomo para verse más grande.

_Entonces te diré que lo hice porque me dio la gana- levantó los hombros para marcar el punto.

_ ¡Que tú…!- se interrumpió cuando se dio cuenta que, nuevamente, estaba llamando la atención de las personas a su alrededor- ¿cómo puedes ser así de despreocupado?- dijo un poco más bajo.

_Pues porque me la suda lo que piensen los demás. Si me castigan, pues qué mala suerte.

_Eres un egoísta- con ese último comentario se dio la vuelta y se dispuso a salir de la estación para ir caminando hasta la escuela.

_Y tú un desagradecido- a pesar de estar devolviendo el insulto, Rasuke sonreía, porque aquella actitud “desafiante” del chico le llamaba la atención en demasía- salvé tu pendejo trasero y encima me recriminas.

El doncel se detuvo de repente, apretando la bolsa de sus libros entre las manos, abrazándola con fuerza- lo siento- dijo en un susurro. Rasuke lo miró interrogante, él no estaba pidiendo una disculpa- Gracias por ayudarme- siguió al voltearse y mirar al pelinegro directamente a los ojos, cautivándolo por el profundo océano de su mirada.

_No fue nada- se picó la punta de la nariz con incomodidad, ¿por qué demonios se sentía tan inquieto de repente?

_Naruto- sonrió tiernamente.

_ ¿Qué? ¿Tienes hambre?

_ ¡No!- dijo irritado, poniéndose de puntitas para “asustar” a Rasuke con su tamaño- Mi nombre… Naruto.

_Oh…- respuesta de idiota, fue lo que pensó el ojinoche- un nombre peculiar.

_ ¿Cómo te llamas?- preguntó volviendo a su posición inicial.

_ Rasuke, Uchiha Rasuke- aclaró mientras sacaba una pícara sonrisa y se arrodillaba en el suelo frente a Naruto- sería un honor salvar su pendejo trasero otra vez, mi querido doncel. Estoy para servirle- le dejó un beso casto en el dorso de la mano y el sonrojo que invadió el rostro del rubio casi provoca que su cabeza explote.

_ ¡No hagas esas cosas en público!- recriminó con nerviosismo.

Rasuke amplió la sonrisa y se puso de pie, hizo una reverencia de lord y después le extendió la mano al chico para que la tomara- ¿Me haría el honor de acompañarle a su destino?

_ ¿P-Por qué eres así?- su vista de agua se perdió en el suelo, tratando por todos los medios de no parecer abochornado- yo no soy una chica.

_ ¿Tienes que serlo?- enarcó una ceja, como si no entendiera a lo que se refería.

_Sí, siempre entendí que la delicadeza y la caballerosidad era para el lado femenino de la población. Los donceles….

_Pues a mí me enseñaron a ser cortés, lo mismo con donceles que con doncellas. ¿Quieres que falte a mis propias enseñanzas y que no las respete?

_ ¡Yo no he dicho eso!- aclaró rápidamente- … quiero decir… yo.

_No deberías mostrarte tan tímido conmigo- Naruto lo miró sin entender- desde el momento en que te di mi nombre, nos hicimos amigos.

_ ¿En serio? ¿Así de simple?- la sorpresa era un factor protagonista en su rostro angelical.

_Si, así de simple. Por lo tanto… Naruto- el sonrojo del chico aumentó cuando su nombre fue mencionado- déjame acompañarte.

_Pero… llegarás tarde a tu instituto.

_Eso no importa, tú eres mi prioridad.

Naruto asintió con la cabeza, incapaz de formular una oración completa sin tartamudear y le tendió la mano al joven Uchiha para responder afirmativamente a su invitación. Salieron de la estación, no estaban tan lejos del colegio de Naruto, solo se habían detenido un par de paradas antes.

Caminaron tomados de la mano, platicando sobre los gustos que tenían en común y sobre que Patricio Estrella era el personaje más estúpido que conocieron en su niñez.

_Pero era un tipo genial, Patricio era mi héroe- se quejaba Rasuke con un puchero infantil.

_Pero era un idiota. Pensé que los héroes de los barones serían Batman, Hulk, Spiderman, incluso Super Mario entra en la lista… ¿pero Patricio?- su cara era una mezcla entre sorpresa, inquietud y sobretodo extrañeza, los gustos de Rasuke eran muy variados.

_Esos son héroes cliché- explicaba con indignación por la ofensa a su ídolo- Patricio vive en una roca, no tiene trabajo, ni estudios y sin embargo vive las mejores aventuras que alguien podría desear. Además de que misteriosamente, la comida no le falta. Cuando crezca quiero ser como él.

Naruto soltó un suspiro mal contenido, observó de soslayo como Rasuke alzaba el puño como guerrero y soñaba con algo lejano mientras seguía relatando lo genial que era Patricio- Déjame ver si entendí- dijo interrumpiendo el relato- es tu héroe porque es un vago que no logró nada en la vida y aun así tiene comida en la mesa y una aventura diaria. ¿Me equivoco?

_Nop- sonrisa satisfecha- estás en el punto.

_O sea que tu sueño es ser un vago.

_Yo no lo veo de esa forma- se llevó una mano al mentón para meditarlo.

_Por supuesto que no- suspiró otra vez.

La charla sobre tonterías siguió creciendo y creciendo hasta que ni cuenta se dieron que habían llegado a su destino. El imponente edificio, con jardines de un césped amplio y verde, con árboles tristones que se mecían con el viento, rodeado de muros de diez metros, aparcamientos individuales y privados, el suelo de mármol blanco con joyas de mármol negro…

_Es aquí- dijo Naruto con un deje de emoción.

Rasuke abrió la boca con sorpresa- ¿Aquí?

_Si.

_Pero si este es también mi colegio- lo tomó por los hombros y lo sacudió para captar toda su atención (aunque ya la tenía ¬¬)- ¿Por qué no te había visto antes?

_Supongo que así no lo quiso el destino- dijo con sarcasmo- o simplemente porque me acabo de transferir.

_ ¿Transferirte? ¿Dónde estudiabas antes?

_En Australia.

_ ¿En serio?- le sacudió los cabellos con cariño- Eres más interesante de lo que aparentas, pequeñín.

_ ¿Pequeñín…?

_Vamos- lo tomó del brazo de forma inesperada, interrumpiendo su queja con el jalón, y lo hizo entrar corriendo al enorme edificio- ¿En qué clase estás?

_Aún no lo sé, tengo que hablar con la directora para…

_Pues vamos a su oficina entonces- lo volvió a interrumpir con otro jalón en su brazo. Corrieron por los pasillos como dos fugitivos hasta llegar a la gran puerta de madera doble que era la oficina de la directora- Es aquí... la entrada al infierno.

Naruto tragó saliva- ¿Crees que nos regañe por la tardanza?

_No lo creo- el doncel soltó un respiro de alivio- estoy seguro- volvió a tensarse y a sudar con pavor- pero no te preocupes. Esa vieja no muerde ni a un mosquito.

_ ¿Por qué mordería a un mosquito? ¿Es eso posible?

_Solo era una expresión- rodó los ojos, no sabía si el chico era muy inocente o muy estúpido. Dejó dos toques en la puerta y una joven morena de pelo corto les abrió con una brillante sonrisa.

_Esto es el colmo, Rasuke-kun.

_Yoh, Shizune nee-san- saludó levantando la mano.

_Está molesta porque amaneció con jaqueca- explicaba la chica- ¿sabes lo que eso significa?

Naruto pudo notar como el cuerpo de Rasuke comenzó a sudar frío, su rostro incluso estaba mucho más pálido y sus rodillas temblaban.

_ ¿Y si le digo que tengo una buena razón para llegar tarde?

_Tal vez…- la chica lo meditó un poco. Tanto Rasuke como Naruto se esperanzaron -… no te mate- y la esperanza se fue al caño.

_Supongo que eso es suficiente para mí- sonrió de forma nerviosa mientras se habría paso dentro de la oficina. Naruto entró detrás, sus ojos clavados en el suelo, el sudor perlándole la frente, se estaba muriendo en vida. Rasuke le tomó la mano para tranquilizarlo y le sonrió- Tranquilo pequeñín, no da tanto miedo.

_ ¿Quieres dejar de llamarme pequeñín?

_No puedo evitarlo, tu tamaño es diminuto. Más que un doncel, eres una personita.

Naruto estuvo a punto de decir otra cosa cuando se escuchó un golpe seco que interrumpió cualquier comentario que pudiera decir. Frente a él había un escritorio de caoba y detrás, una mujer pechugona, rubia y visiblemente joven.

_U…- la sílaba salió de su boca como una daga, el moreno empezó a temblar sin control- …chi…- Rasuke apretó los ojos, podía sentir el veneno en aquella voz- …ha.

_Podría por favor no partir mi nombre como si fuera un…

_ ¡Silencio!- la habitación entera se estremeció con tal rugido de la rubia pechugona- Uchiha Rasuke… ¿quiere explicarme por qué has llegado tarde… ¡el primer día de clases!?

_No deberías gritar tanto, te dañarías la garganta.

_ ¡Mocoso malnacido!... ehem… Ehem…- empezó a toser. Incluso tuvo que tomar un poco de agua para detener el picor.

_ ¿Lo ves? Pero no pasa nada, porque nadie escucha a Rasuke.- cruzó los brazos con aparente indignación.

Naruto observaba aquella escena con ojos horrorizados, aquella mujer daba miedo, ¿por qué Rasuke se seguía burlando? ¿Acaso no percibía el aura asesina? ¿Era él el único que podía ver la nube negra?

_Escúchame, Rasuke. Este año no pienso perdonar tus payasadas. Procura comportarte o sino…- dejó un puñetazo en el escritorio y la madera se quebró por la fuerza. Por dios, aquello estaba hecho de caoba fina. Menudo brazo tenía la rubia. Pensó Naruto.

_Jejej- reía destemplado- tranquila vieja- la directora lo mató con la mirada…, Rasuke tragó saliva- quiero decir… Tsunade-sama.

Tsunade se acomodó en su silla y clavó los ojos en el pequeño rubio que se escondía detrás del Uchiha- ¿Y tú eres?

Naruto miró al moreno con timidez, éste solo le dejó una palmadita en el hombro y fue suficiente como para que pudiera al menos presentarse sin meter la pata- Soy… Uzumaki Naruto, el estudiante de Australia. 

_Oh, el niño brillante- elogió mientras se ponía de pie- ¿vienes a saber cuál es tu salón?- Naruto asintió con la cabeza- Entiendo. Te daré tu horario, la lista de profesores, el reglamento escolar y un mapa del instituto- enumeró Tsunade- El presidente del consejo estudiantil podrá darte un recorrido y explicarte todo lo que quieras saber.

Rasuke chasqueó la lengua- ¿Por qué tiene que ser ese pesado? Yo puedo mostrarle la escuela y explicarle todo.

Tsunade lo miró estupefacta- ¿Para qué? ¿Para qué lo conviertas en un mini-tú? Además, ¿Quién ha pedido tu opinión? Deberías estar en clases.

Shizune soltó una risita desde la esquina de la oficina dónde nadie podía verla, entonces dio un par de pasos hacia el moreno y lo guió hasta la salida- Vamos, te dije que estaba molesta.

_No lo había notado- sarcasmo al ataque y Shizune volvió a reír.

_Tranquilo, ya tendrás tiempo para el romance.

El Uchiha se detuvo en seco- ¿romance?- enarcó una ceja- ¿de qué estás hablando?

_Tranquilo, son cosas mías.

_Hump- resopló antes de salir y perderse en el pasillo.

 

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Iruka estaba metido de lleno en su charla sobre la importancia dela ortografía, los signos gramaticales que podían cambiar la vida de una persona, el sentido en el bello lenguaje que era la escritura y blablabla.

Sasuke tenía la cabeza apoyada en la mano derecha para evitar quedarse dormido y contaba los segundos con el tamborileo de su lápiz sobre la libreta de apuntes. Le gustaba la Literatura, pero ese tipo daba clases de una forma que haría bostezar a una piedra. ¿No había una forma menos sofisticada de hablar? Casi tenía que estudiar otro idioma para interpretar la primera porción de las cosas que decía.

La mitad de los alumnos se estaban quedando dormidos, la otra mitad ya dormía. El reloj caminaba despacio, el viento se mecía en los árboles del jardín escolar, las nubes viajaban perezosas en el cielo y la puerta del salón era estrellada contra la pared….

Un momento… ¡la puerta!…

Se giró rápidamente al lugar del estruendo y ahí estaba la bestia más horrible, asquerosa, extravagante y ruidosa que había visto en toda su vida: Rasuke, su hermano.

Iruka dejó de ladosu extensa charla y lo observó interrogante- ¿Rasuke-kun?

El moreno no contestó, se acercó con largas zancadas hacia el asiento de Sasuke y dejó ambas manos en la mesa para llamar su atención- Jodido insensible- decía entre dientes- eres la persona más frívola que he conocido.

Sasuke lo miró con ojos aburridos- ¿Y tú viaje en el metro? ¿Fue interesante?

Rasuke levantó su puño para golpearlo, Sasuke lo esperó en una pose de defensa, el salón enteró esperó el golpe, hasta Iruka… pero no llegó. Al interiorizar la pregunta de su hermano, Rasuke recordó su aventura en el metro y al hermoso doncel que había salvado.

Una sonrisa surcó sus labios, sonrisa que inquietó al otro gemelo.

_ ¿Interesante?- su voz era una burla y era intriga a partes iguales- Yo diría que sí. De hecho, tengo que agradecerte hermanito. Gracias a ti puedo morir feliz.

Sasuke enarcó su ceja izquierda- ¿Es sarcasmo?

_Para nada- aclaró rápidamente- lo digo muy en serio- se inclinó sobre la mesa y le dejó un beso en la mejilla- te quiero hermanito-  sin decir nada más, salió del salón.

Sasuke se quedó en shock, sus ojos casi salen de sus cuencas cuando cayó en todo lo que había pasado. Sintió que las mejillas se le ponían rojas por la supuesta vergüenza. Rápidamente se frotó con la manga de su camisa el lugar donde el beso fue dejado, aún podía sentir la humedad adherida a su piel.

Repasó en su cerebro todo lo que dijo Rasuke:

…Insensible… persona frívola… interesante… morir feliz… muy en serio… ¡¿te quiero hermanito?!

Ok, definitivamente algo raro estaba pasando. Ese no era el Rasuke que él conocía. Tenía que averiguar el motivo que lo convirtió en un idiota en potencia o no podría vivir tranquilo en lo que le quedaba de vida escolar.

Entonces recordó el beso en su mejilla enfrente de toda la clase, sus compañeros se reían de él, aunque muy bajito, hasta Iruka tenía una expresión de diversión con lo que acababa de pasar; dos palabras invadieron sus pensamientos<>

 

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Había llegado la hora del recreo y Sasuke se dirigía al club de literatura. Había hecho un ligero experimento: dejar algunos libros desordenados y cerrar la puerta con llave. A menos que se tratara de algún duende mágico que le gustara limpiar cosas y que pudiera traspasar puertas, no había forma de que las cosas estuvieran cambiadas cuando volviera al salón.

Igual que en la mañana, sacó la llave de su bolsillo, pero nuevamente, la cerradura estaba abierta. Abrió la puerta a modo de susurro para que el supuesto intruso no se alertara. Como había predicho, los libros estaban en su lugar dentro de las estanterías, pero no vio a nadie.

Inspeccionó el salón de arriba abajo, pero su duende mágico no estaba en ningún sitio. Entonces escuchó algo, parecían ser suspiros, una tenue respiración apenas perceptible. Ojeó a su alrededor, pero no daba con el dueño de la misteriosa respiración. Una silla se movió sola, comoen las películas de fantasmas.

Sasuke la observó arrastrarse por el suelo muy despacio, comenzaba a asustarse, aquello no podía ser posible. ¿De verdad había algo mágico en el salón? La silla contigua también se movió, luego la otra y por último la mesa que lo mantenía apartado de la escena, también se arrastró por el suelo.

Una extraña cosa amarilla salió de debajo de la mesa y se sacudió suavemente hacia los lados. Era algo que parecía ser… ¿cabellos? Se acercó dando silenciosos pasos, solo para encontrar al bendito “duende limpiador”. Era un chico rubio que se había metido allí,al parecer, para tomar una siesta. Se escondió en el suelo, entre las sillas y las mesas para que no le pillaran, por eso…

Se golpeó la frente por ser tan jodidamente estúpido.

_ ¡Tú!- señaló al somnoliento rubio- ¿qué haces aquí?

_ ¿Eh?- el chico parecía no enterarse todavía. Miró desconcertado hacia los lados y después hacia Sasuke, y se quedó mirando… mirando… mirando… hasta que…- ¡AAAHHH!- gritó como loco y se escondió debajo de la mesa otra vez.

_ ¡Oye!- Sasuke intentó sacarlo, pero el chico se le escapaba- sal de ahí.

_No quiero.

_ Sal… ¡AHORA!- rugió con fastidio.

_ ¡Ah!- se golpeó la cabeza con la mesa cuando el moreno gritó, su tronosa voz le había asustado. Decidió salir, pero su camisa quedó atascada en un tornillo que sobresalía deuna de las patas de la mesa.

_ He dicho que salgas.- decía de forma impaciente.

_Pero…

_Sin peros- el rubio empezó a llorar- ¿qué… qué te pasa ahora?- estaba comenzando a ponerse exacerbado. Su padre le enseñó desde pequeño que un hombre de bien nunca haría llorar a una chica o a un doncel; pero el ruidoso rubio no le daba crédito a la paciencia.

_Estoy atascado- abrió los acuosos ojos y más lágrimas inundaron sus mejillas-… mi camisa.

Sasuke estaba entrando en pánico. Joder, después de todo, había hecho llorar a un niño doncel, eso estaba en contra de sus principios- ¿Qué le pasa a tu camisa?- su tono de voz bajó unos cuantos decibeles, no quería seguir asustando al chico.

_Está atorada- respondió entre sollozos.

_Y-Ya voy a sacarla- por dios, ¿estaba tartamudeando acaso? Maldito rubio y su cara de cordero.

Sasuke tiró de la camisa, con cuidado de no romperla, el chico solo seguía sollozando, sin moverse, porque no quería que el Uchiha le siguiera gritando. Logró desprenderla, pero de alguna forma había desabotonado todos los botones con el tirón y el torso del rubio quedó desnudo.

A ambos le subieron los colores a la cara cuando el doncel se puso de pie y su piel se mostró expuesta ante el barón. Automáticamente giró para abrochar la camisa y esconder su sonrojo- ¡PERVERTIDO!- gritó cuando su ropa ya estaba arreglada.

_ ¿Qué? ¿¡YO?!- exclamó el azabachecon sorpresa- No soy un pervertido, rubio.

_Sí lo eres- frunció el ceño y cruzó los brazos- me desnudaste cuando viste la oportunidad.

_ ¡Que yo no te desnudé! Fue un accidente.

_Ya- dijo sin creérselo- ni Patricio confiaríaen ese argumento.

Sasuke le dirigió una mirada incrédula- ¿Patricio?

_Es un vago, pero no un pervertido. Pensé que seguirías su mismo camino.

_ ¿De qué carajo estás hablando?

_No me tomes el pelo, le diré a Tsunade baa-chan que me quisiste violar.

_ ¿¡QUÉ TE QUISE VIOLAR?!- Sasuke estaba perdiendo la poca paciencia que le quedaba- Escucha rubio, yo no soy esa clase de persona. Estás malinterpretando las cosas…

_ ¿Ahora soy rubio?- Sasuke le dirigió una cara que decía “obvio que lo eres”, pero no respondió la pregunta- ya no soy “pequeñín”- dijo mientras hacía las comillas con los dedos.

_Bueno sí lo eres, tu tamaño…

_Ya sé que soy bajito, ¡joder, no me lo recuerdes!

_Eres tú quien lo ha dicho.

_Porque tú lo dijiste primero.

_Yo no he dicho nada de eso.

_ ¿Ahora finges demencia?

_Escucha…

_No, tú escucha… Uchiha- enfatizó en el nombre como si lo estuviera ofendiendo- te vuelves a cercar a mí y te acuso de acoso sexual o peor… ¡violación!

Sin decir ni una palabra más, aquel rubio irritante salió del salón casi trotando, temiendo que su pequeño lapsus de valentía le costara pasar por un mal momento después. No es que Rasuke le callera mal, pero la directora le había dejado una lista con las fechorías que hacía a diario, además de que acosaba a donceles y chicas por igual. Eran un demonio tras una linda cara. No dejaría que lo volviera a engañar.

Sasuke se había quedado boquiabierto en el salón, sin moverse y sin respirar. Ya entendía algo de lo que había pasado. Seguramente lo habían confundido con su hermano. Odiaba cuando eso pasaba.

Hacía años que no sucedía, porque el 90% de los estudiantes y profesores los podía diferenciar, tenían diferentes hábitos, expresiones, personalidades, estilos en la moda, incluso sus voces eran un poco distintas – no mucho – la suya era más grave y ultratumba, mientras que la de Rasuke era más aniñada, sin embargo debías pasar tiempo con los dos para poder notarlo; algo que obviamente no había hecho aquel doncel ruidoso.

Decidió olvidar aquel contratiempo y centrarseen leer un poco, aprovechando de la poca tranquilidad que tenía su vida. Dudaba que algunos de los miembros asistieran en el primer día de clases, por lo que tenía el salón para él solo. Entonces pudo caer en algo que tontamente había pasado por alto…, el chico rubio, ¿sería él la persona que mantuvo en orden el club todo ese tiempo? ¿Y cómo consiguió una llave en primer lugar?

Tal vez debía buscarlo otra vez, a pesarde que su conciencia le rugía con fuerzas que hiciera todo lo contrario, pues algo en su interior le anticipaba que cualquier relación con él, sencillamente le traería problemas.

Algunas horas después, ya estaba de camino a casa. La idea de imaginar a su hermano tomando el metro para volver le dio un poco de risa. Supuso que esa sería su venganza por avergonzarlo en clase frente a todo el mundo. Sí, a veces le costaba admitirlo, pero Sasuke era una persona vengativa.

Rasuke era bastante tolerante y podía perdonar casi cualquier cosa; en cambio él, tenía una agenda mental donde acumulaba nombres para vengarse. Cualquier persona que perturbe su paz entra en esa libreta.

Se preguntó porqué no investigó el nombre a aquel rubio para registrarlo. Tal vez porque en verdad no quería hacerle nada, terminaría sintiéndose culpable por primera vez en su vida. Su carita era demasiado inocente y tierna como para querer tramar algo en su contra.

Estacionó su auto en el garaje y salió mientras observaba el suelo, metido tan de lleno en sus pensamientos, en el recuerdo de aquel par de ojos azules, que no se percató que su padre lo miraba fulminante desde la sala de lectura… oh…, la famosa sala de lectura.

Rasuke estaba allí también, posiblemente se escapó de clases para llegarprontoa casa. Entendía perfectamente que prefiriera salir temprano y volver a pie que volver a viajar en metro. La cuestión era… ¿por qué estaba reunido con su padre en el “salón de los sermones” y por qué se le quedaron mirando fijamente en cuanto entró?

_ ¿Sucede algo?- no pudo evitar preguntar.

Fugaku soltó un suspiro mal contenido- Siéntate, necesito hablar con ambos.

Sasuke se sentó junto a su hermano y le dirigió una mirada interrogante. Rasuke sacudió la cabeza de forma negativa, él tampoco sabía a qué se debía aquella inesperada reunión.

_Solo me dijo que me sentara y que esperara por ti, que no hablaría hasta que estuvieras presente- susurró cerca de su oreja para que su padre no escuchara.

_ ¿Crees que será alguna mala noticia?

_No tengo idea.

Sasuke enarcó una ceja con molestia- ¿Qué fue lo que hiciste esta vez?

_ ¡Yo no he hecho nada! ¿Por qué siempre me acusas de tener la culpa de todo?

_ Porque siempre la tienes.- respondió muy convencido.

_ ¡Serás…!

_ ¡¡Ya es suficiente!!- rugió el padre de los gemelos- dejen de pelear de una maldita vez, lo que diré es importante.

_Lo sentimos- respondieron al unísono.

Fugaku carraspeó un poco y tomó aire para hablar- Nos iremos de viaje- comenzó- a Alemania- especificó- Itachi se va a casar muy pronto y solicitó nuestra ayuda para los preparativos de la boda.

A medida que hablaba los hermanos fruncían más el ceño, de forma sincronizada, como si se hubieran puesto de acuerdo.

_ ¿Y eso que tiene que ver con nosotros?- preguntó Sasuke- Yo no pienso viajar, el curso acaba de empezar.

_No me gusta Alemania- le respaldaba Rasuke, como esas pocas veces en que sus opiniones coincidían- hace demasiado frío y las chicas y los donceles saben defensa personal. Cuando intento acercarme termino en el suelo con dolores en el…

_Yo no dije que viajarían- aclaró Fugaku, interrumpiendo el monólogo de su hijo- Dije que lo haríamos su madre y yo. Ustedes- enfatizó con severidad- se quedarán aquí hasta el día de la boda.

_Creo que me he perdido.

_ ¿Serás imbécil?- Sasuke se notaba muy molesto de repente- Quiere decir que nos quedaremos solos, tú y yo… aquí- señaló el suelo con su dedo- SOLOS- repitió con fastidio aquella palabra que marcaba el inicio de su calvario personal.

_ ¡¿Qué?!- tronóexasperado- yo no pienso vivir solo con éste- señaló a Sasuke con el pulgar como si fuera cualquier cosa menos una persona- moriría en el intento.

_Yo digo lo mismo. Sería un milagro que cuando vuelvan del viaje, Rasuke siga vivo; juro que de aquí a un par de horas termino matándolo- aseguró.

_Dejen de pelear- Fugaku se acarició el tabique con el índice y el pulgar- Está decidido. Tendrán que quedarse solos hasta el día de la boda. Ustedes ya son mayorcitos, podrán cuidarse.

_Pero…- protestaron a la vez.

_Y sé…- seguía Fugaku, renuente a escuchar las protestas de los gemelos- …que podrán convivir en paz hasta entonces. Cuando vuelva, espero encontrar todo en orden y que hayan construido una pacífica convivencia… de lo contrario…

Hizo una tortuosa pausa, sus ojos mostraban un brillo cada vez más severo. Los chicos sudaban a cántaros, ya no aguantaban el suspenso- De lo contrario… ¿qué?- preguntaba Rasuke.

_... Les quitaré sus mesadas, los teléfonos, las laptops, los autos, las tarjetas y la parte que les toca de la herencia.

Los gemelos quedaron en shock. Analizaron detenidamente las palabras de su padre, muy despacio, buscando algún significado, descifrando toda aquella lista de cosas que serían suprimidas de sus vidas si no lograban comportarse y al final…

_ ¡¿QUÉ?!- las paredes retumbaron con aquel grito de alarma.

Debían aprender a convivir… o sus existencias se convertirían en el peor de los infiernos.

 

Continuará…

Notas finales:

Bueno, aquí termina el primer capítulo. Espero les haya gustado, me esforcé bastante para darle un toque simpático.

Preguntas: ¿Qué pasará a continuación con los hermanos? ¿Podrán crear una convivencia? ¿Y Naruto? ¿Su participación será importante en esta historia? ¿Habrá un pronto lemon?

Díganme sus opiniones en los reviews, me gusta saber lo que piensan, además de que sus comentarios aportan considerablemente las ideas necesarias para continuar. Espero sigan disfrutando de esta locura y hasta la semana que viene (^_^)///.

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