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DREAM

Autor: Karenlauren

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-  Hemos trabajado muy duro para ocultarle... No puede hacernos esto... - miró a los ojos a su tierna esposa mientras esta le devolvía una mirada de preocupación y le pasaba las manos por la espalda suavemente.

- No podemos hacer nada, es lo que él quiere hacer... - una sonrisita creó unos hermosos hoyuelos en su firme rostro - ...Dios, si hasta de pequeñito ya nos insistía en que quería ser modelo el muy cabezota.

Ambos se miraron a los ojos y besaron con ternura, ya no había nada que ellos pudieran hacer por su pequeño. Ya no podrían ocultarle más a los ojos de los cazadores aún si esa era su responsabilidad, le habían amado, criado y protegido los primeros 18 años de su vida pero él había decidido volar de su jaula de oro al cumplir la mayoría de edad.

A la mañana siguiente ya no existían en esa ciudad.

/(*///^///*)

Naruto contempló nervioso el implacable rascacielos que se exhibía ante su mirada... Su futuro estaba ahí delante y no iba a dejarlo escapar.

Con seguridad entró en el vestíbulo y ahí la secretaria le llevó hasta, lo que supuso que era, la sala para las pruebas.

Su meta era ser modelo internacional y ningún lugar mejor para empezar que las empresas Byakugan, conocidas por el alto valor de sus representantes... Eran los mejores.

Todo modelo que se preciara había tenido algún contacto con esa empresa, y si conocías al director en persona ya eras el nova más.

Se sentó en una de las sillas y espero a su turno.

- Número 14, Naruto Namikaze.

- Ya voy! - dijo levantándose con tanta energía que atrajo miradas indeseadas además de alguna curiosa.

Siguió a la mujer de pelo rubio y la observó mientras caminaba... El contoneo de esas caderas debería ser ilegal. Apostaba a que, con un chasquido de dedos podría tener a quien quisiera y cuando ella deseara.

Con un suspiro entró al teatro y se  presentó, el jurado que le iba a valorar... Parecían más una panda de buitres carroñeros esperando a que la presa hiciera cualquier movimiento en falso para echarlo.

Se había imaginado más profesionalidad pero en todas partes era igual, lo acababa de comprobar.

Otro hombre apareció en el otro lado, sus miradas se cruzaron y supieron que era una prueba en parejas. O colaborabas o fuera.

- Tendrán que representar a un católico que se va a confesar, - ambos miraron con sorpresa al hombre de pelo blanco que se había levantado para llamar su atención - Naruto, tú harás el papel de cristiano y Kiba, tú serás el cura que le confiese.

Ambos suspiraron, se presentaron y esperaron a la orden para empezar.

- Acción!

Naruto se acercó a Kiba sentado en una silla y se puso de rodillas a su lado, su expresión desconcertó a más de uno.

- Ave María purísima - dijo Naruto mientras juntaba las manos y agachaba la cabeza ocultando su dolor y nerviosismo.

- Sin pecado concebida - Le respondió Kiba mientras le miraba con calma. - Y bien, que le trae por aquí?

La mirada de Naruto se perdió entre estatuas y crucifijos.

- No puede ser tan grave, vamos, he escuchado de todo. - le apremió Kiba, se había decidido por una personalidad calmada y amable, casi como la de un padre.

Pero nadie predijo lo que hizo Naruto.

- Padre yo... - levantó un poco la mirada, lo suficiente para que la de Kiba cambiará. El ambiente estaba tenso y expectante. Una sonrisa siniestra... Casi malvada... -  ...mate a mi esposa!!!

Terminó de levantar la mirada y Kiba parecía querer salir corriendo por patas pero Naruto ni se inmutó, siguió con su personaje macabra.

- Las voceees... - dijo mirando a su alrededor con un deje de locura - ...ellas me dijeron  que me estaba engañando... Era malvada!

- ... - El silencio de Kiba no ayudó y menos cuando Naruto se impaciento. Dio un golpe en el suelo llamando la atención de todos.

- Escúchelas!!! - Kiba le miró aterrado pero Naruto cada vez sonreía más - O es que acaso usted también es un mentiroso?

- Se ha acabado el tiempo! - dijo el mismo hombre de pelo blanco levantándose de nuevo.

Naruto se extraño... Se le había hecho corto, pero bueno.

Hizo una reverencia y agradeció para después salir de la sala.

Volvió a sentarse en la misma silla y esperó a los resultados.

La misma atractiva mujer rubia de ojos azules gritó los números  que habían pasado la prueba y Naruto sonrió con satisfacción al oír el suyo.

Una tercera parte de los participantes se fueron. Ahora sólo quedaban cinco en esa sala. Cinco donceles.

Esperaba que el chico que había actuado con él también hubiese pasado, después de todo se las había hecho pasar putas.

Con una sonrisa zorruna espero a la próxima prueba.

- Número 14!

- Voy! - siguió a la misma mujer a la misma sala. Esta vez estaba sólo. Aunque era el director quien le miraba a los ojos en vez de Kiba.

- Muéstranos tu talento oculto, algo que sólo tú sepas hacer.

- Bien, mi mayor talento es, sin duda, comer ramen. - Los jueces se quedaron pasmados - Tengo el récord de comer 50 platos de ramen en una hora.

- Algo que nos puedas representar aquí y que no haga vomitar a la mitad del jurado?

El rubio les miró inseguro pero tan sólo fue momentáneamente, no podía mostrarse inseguro.

- Para eso tendrán que cerrar los ojos por favor. - El jurado le hizo caso mientras andaba hasta el borde del escenario y se sentaba con los pies colgando. - Ahora quiero que recuerden. Todo lo bueno que les ha ocurrido, des de sus primeros pasos a su primer amor... Eso es, - dijo complacido al saber que le hacían caso - ...ahora quiero que recuerden la primera vez que les rechazaron o cuando les echaron la bronca por primera vez los papis.

Hizo una pausa para comprobar que todos le hacían caso, así era... Podía ver en sus almas todos los malos recuerdos que pasaban por su mente y también el dolor que les causaba.

- Se que esto será difícil pero quiero que recuerden el momento más doloroso de toda su vida.

El jurado se estremeció en silencio pero obedeció.

Ahí entro yo, se dijo Naruto mientras alzaba las manos y recogía todo el dolor que guardaban esas almas. De pronto, el tenso rostro de los jurados paso a ser uno más relajado... Casi con harmónia.

- como lo has hecho? - dijo uno mientras abría los ojos asombrado. Ya no había pizca de dolor en su corazón... Naruto se llevó el dedo índice a los labios y le guiño el ojo de forma coqueta.

- eso es un se-cre-to! - después de pronunciar esas palabras unas orejitas de zorro le aparecieron junto a una linda cola, blanquitas y esponjosas. Desaparecieron tan rápido como habían aparecido. - También puedo jugar con ilusiones, pero creo que ya ha pasado el tiempo.

Los jurados no pudieron decir nada en contra, ya deberían haber entrevistado a dos chicos más.

- ha sido un placer. - con una reverencia salió de la sala y volvió a sentarse en su silla después de comprar un zumo de melocotón en la máquina expendedora.

Con impaciencia, espero a la chica quien, de nuevo, nombró a los que habían pasado. Casi dio un gritito al oír su número.

Ahora sólo eran tres personas.

Una ronda más y el puesto era suyo.

Esta vez les llamaron a todos juntos. Era una entrevista conjunta.

- Bien, como finalistas les felicitó. - Dijo el portavoz del jurado. - Y es un honor para mi presentarles al presidente de esta empresa - hizo una reverencia y señaló a un hombre de traje, ojos etéreos, piel blanquecina y pelo sedoso.

- Gracias, Jiraya. - El hombre se sentó de nuevo mientras el Director subía al escenario. - Cada año soy yo quien elije a los nuevos en esta empresa pero sois vosotros quien decide si quedarse o no.

Se hizo un silencio expectante, todos estábamos nerviosos y queríamos saber que iba a suceder a continuación.

- Bien, antes de de todo quiero que me digáis cuales son vuestros Dones.

Los primeros fueron los varones, tres hombres de pelo negro, piel blanca y ojos negros tallados en el mismo molde.

- Sinestesia. - Dijo uno con obras.

- Telequinesia. - Dijo otro con el pelo de  cacatúa.

- Ilusiones. - Dijo otro con una sonrisa falsa.

Las mujeres se levantaron a continuación, empezó una de pelo rosa:

- Hipnosis temporal.

- Fuerza Vital. - Dijo otra con pelo castaño y dos moños.

- Asimilación. - La última llevaba el pelo oscuro, largo... Con grandes pechos.

Nos tocó el turno a los donceles y me puse muy nervioso. Se levantó el chico a mi lado, era pelirojo con ojos aguamarina.

- Atmoquinesis.

- Intangibilidad. - Dijo el otro que era muy parecido a mi, con el pelo negro y ojos azules... Casi podríamos ser hermanos.
Me levante avergonzado.

- Y-yo... No tengo Don. - Afirme con vergüenza ante la atenta y penetrante mirada del director que me dijo con voz gélida:

- Entonces, no se que haces aquí.

Mis ojos se abrieron con sorpresa y dolor. Mi sueño al traste... Maldita genética.

- Siento haberles hecho perder el tiempo. - Me incline en una reverencia rápida, cogí mis cosas y salí pitando de ahí para que nadie me viera llorar.

Era patético.

Me refugie en casa de mis padres pero... Me angustie al ver que era verdad... Por una vez habían cumplido su amenaza, yo ya no era parte de la familia... Se habían ido sin mi.

Volví a mi apartamento y abrí una botella de vodka a la que di un buen uso, después me fui al distrito rojo y seguí ahogando mis penas en alcohol y sexo. Mucho sexo.

A la mañana siguiente me levante con un dolor de cabeza de mil demonios. Me dolía mucho el trasero pero no me acordaba de nada.

- Maldita sea...

- Anoche no te quejaste. - Dijo una voz de timbre bajo, oscura profunda. Tentadora.

Me giré para observar al hombre que se apoyaba en el marco de la puerta, tenía los ojos rojos y un cuerpo de envidia.

- Disculpa, eres...

- Madara. - dijo mientras su mirada me escrutaba de arriba abajo. - Anoche lo gritaste varias veces durante el orgasmo.

Ojala mi Don fuera matar con la mirada.

- Tengo que irme, espero no haberte molestado mucho.

- Todo lo contrario, ha sido un placer. - Me dio una de sus tarjetas personales con su número de teléfono que rechacé muy amablemente. - Entonces, dame tu teléfono.

- mmm... Mira, no se si anoche te lo dije pero no me acuesto dos veces con la misma persona.

- La cuestión es que cuando yo me acuesto con una persona suelo mantenerla a mi lado por un tiempo... - Le miró incrédulo, ese hombre no tenía abuela. - Por cierto, tienes un buen cuerpo, has pensado en ser modelo?

- Ayer rechazaron mi propuesta de trabajo en Byakugan.

- A qué fase llegaste?

- A la última - abrió los ojos con sorpresa que ocultó rápidamente en una sonrisa burlona - pero al no tener Don me echaron.

- Vaya vaya... Así que eres un chico sin Don... - sus ojos daban más escalofríos que nunca. - Qué te parecería trabajar para mi?

- Empresa?

- Sharingan, somos el principal enemigo financiero de Byakugan y no nos importa que no tengas Don, aquí has de ganártelo tú mismo tu trabajo.

Me quedé pensativo sopesando pros y contras. Claramente ganan los pros pero no quería confiar mucho en el hombre que me había tirado una noche al azar... No es que no lo hubiera hecho bien, joder el tío era un dios del sexo, había tenido tantos orgasmos que al final tuve que suplicarle que me dejara descansar pero...

- Y bien?

...no le conocía de nada, y si en realidad era un mafioso que traficaba con humanos? No quería que me vendieran a un viejo verde! Y menos a un pervertido salido que usaría juguetes extraños y....

- De acuerdo. - Que demonios me pasa?!? Acababa de aceptar así, por las buenas.

- Bien, - su sonrisa satisfecha fue suficiente para que soltara un gemido por lo bajini. - ahí tienes la ducha, te dejaré algo de ropa de mi ex marido e iremos a la empresa. Empiezas hoy.

Le miré perplejo pero obedecí, sobretodo porque él se unió a la ducha. Dijo que así ahorraríamos tiempo y agua. Mentira cochina, me metió mano hasta el fondo el muy imbécil pero era más que bueno.

Desayunados y vestidos salimos al vestíbulo que anoche no pude apreciar por la borrachera... Y el imbécil que no paraba de ponerme contra la pared.

Subimos a un chevrolet antiguo con mucha clase, estuvimos en un cómodo silencio durante el trayecto hasta llegar a las oficinas centrales.

Bajaron de la máquina diabólica - no le gustaban los coches, era claustrofóbico el pequeño Naru - y entraron andando a paso ligero hasta el mostrador donde les atendió la secretaria de Madara. Esta le asignó un representante al rubio.

 - Él también acaba de empezar así que os tendréis que ayudar mutuamente... - se giró para mirarme a los ojos mientras me llevaba al despacho de mi nueva pesadilla... Los representantes eran taaaan plastas. - ...y tratad de no mataros, con vida sois más útiles.

Abrió la puerta y vi a un chico de pelo negro con ojos azules sorprendentemente parecidos a los míos.

- Menma! - dije mientras saltaba a sus brazos y enrollaba mis piernas como un koala a su cintura.

- Naruto?? - su voz no podía sonar más sorprendida.

- El mismo, - dije mientras me descolgaba y la secretaria nos miraba con un brillo extraño en los ojos que no supe identificar. - como estas?

- Bien pero que narices haces aquí???

- Serás su nuevo representante, me alegra que os conozcáis, - su sonrisa provocó escalofríos a Naruto - eso facilitará las cosas. Bien, tengo trabajo. 

Menma le miró a los ojos y se puso serio, nunca se había comportado asi con Naruto, eso despertó la curiosidad en él.

Con voz gélida le contó todo lo que debía hacer y las cosas que quedaban lejos de su alcance en ese entonces.

Naruto pensó que era más duro de lo que había imaginado pero no importaba, iba a superar cualquier obstáculo de la vida... Después de todo, ahora estaba sólo.

- Eso es todo por hoy, descansa. - Naruto le miró atento - Mañana pasaré a buscarte a primera hora, tenemos que hacer tu book de fotos y luego vamos a tu primer casting.

Naruto asintió, se levantó y despidieron. Cuando salió de aquel enorme y magnífico edificio sintió como su pecho se inflaba de orgullo, emoción... No se podía creer lo que le estaba ocurriendo.

Ojalá sus padres le estuvieran viendo, estarían más que orgullosos de él.

A la mañana siguiente se despertó en su habitación, trató de buscar algo en el armario decente para una prueba... Al final se decantó por unos tejanos negros ajustados y una camiseta de tirantes naranja suelta con una camisa por encima y unas converse negras con dibujos de zorritos.

Al salir se topó con Menma vestido con un traje apoyado en un coche negro de la empresa.

- Buenos días-ttebayo! - le saludo con su habitual energía mientras el otro le devolvía el saludo con la cabeza.

Ya dentro del coche su nuevo representante le contó qué tendría que hacer en su primera entrevista. Era para un anuncio de una colonia para hombres.

Todo fue más que rutinario, llegaron al lugar, entraron, se registraron y les llevaron hasta la sala de pruebas donde había unos doce donceles, siete mujeres y muchos varones.

Con un suspiro se sentaron a la espera que llegara el turno de Naruto.

Cuando le llamaron se sorprendió al ver a la misma chica rubia. No cruzaron palabra pero la cálida sonrisa que compartieron fue más que suficiente.

La primera fase la pasó sin dificultades, la segunda también y llegó a la tercera donde se encontró con los demás finalistas.

Se sintió inseguro al ver al doncel pelirojo que también había estado en la audición para las empresas Hyuuga... Pero se sorprendió aún más al ver a su representante.

Neji Hyuuga.

El director de las empresas Hyuuga, tan sólo trataba con los que más potencial tenían. Iba a ser una final muuy entretenida, pensó con seguridad en si mismo.

Tenía que devolverles una.

Cuando llegó su turno miró al representante que habían escogido para los varones, no le sorprendió ver al chico de pelo largo y bonitas ojeras que había estado en la audición con el ese día.

Se presentaron y empezaron la representación, Naruto tenía que ser el amante de ese hombre quien debía seducirle.

Ambos se miraron a los ojos Naruto dejó de ser él mismo, ahora era el amante de ese hombre. Sus ojos con exuberante felicidad se cerraron, ahora tan sólo había adoración reflejados en los de Itachi... Quien no pudo evitar sentirse marcado, hasta el punto de rodear al doncel por la cintura y empezar a depositar suaves besitos des de la clavícula hasta la comisura de sus labios.

Parecía tan apetecible...

Que no pudo evitar querer hacerle suyo, apretando sus cuerpos con ansia le susurró dulces palabras que quedaron impresas en el corazón de Naruto.

Sin saberlo, todo el público se dejó llevar por el momento, el jurado estaba confuso... Por que les parecía tan dolorosa esa escena de amor?

Enseguida comprendieron que era un adiós, era el último encuentro de esos amantes pero tan siquiera se dieron cuenta que la pareja les había llevado totalmente dentro de su mundo, sentían el profundo amor impreso en sus ojos, sentían su amargo dolor...

Pero ninguno se preguntó por que lo sentían como si fueran ellos mismos quienes estuvieran allí, actuando para un público invisible.

Al terminar, Naruto se separó del chico que no quería dejarle ir. Pero la suave tos de Neji Hyuuga le obligó a volver a la realidad y soltar con resignación al rubio que se debatía con molestia entre sus brazos.

 

Nos hicieron volver a la sala de al lado para que el jurado pudiera deliberar sin presiones.

Todos aguantamos la respiración al ver a la rubia saliendo por esa puerta con una hoja entre sus manos.

- Itachi Uchiha, felicidades.

La tensión era casi insoportable cuando tocó el turno del doncel o chica.

- Naruto Uzumaki, felicidades rubio. - Me guiño un ojo con simpatía mientras saltaba del asiento y soltaba un gritito... Lo había conseguido!

No podía creerlo, nadie podía creerlo! En esa sala todos se sorprendieron pero miré con clara satisfacción a Neji Hyuuga. Chúpate esa estirado de mierda!

 

Un chico sin Don había ganado a ese pelirojo emo y al SUPEr empresario Neji Hyuuga… el alivio y orgullo que sintió en esos momentos Naruto eran la calma que avecinaba la tormenta.

 

El producto fue un éxito sorprendente.

 

A Naruto empezaron a caerle ofertas de trabajo como gotas de agua en una suave llovizna que pronto se transformó en una violenta nevada.

 

Trabajaba todos los días hasta horas intempestivas, su imagen aparecía por todos lados, las empresas Sharingan ganaron fortuna y reconocimiento casi internacional, pero Naruto era humano.

 

No podía trabajar día y noche sin descanso.

 

Era casi verano, tenía una entrevista en un show con uno de los modelos de Hyuuga. Iba  a ser incómodo ya que era al chico al que le había quitado el papel para el anuncio de colonia que le lanzó a la fama… todo iba a salir bien, como si fueran palabras mágicas, las repetía apretando el collar de sus padres.

 

Antes que ellos desaparecieran…

 

Ya había pasado un año y medio. Ni rastro de ellos.

 

Suspiró y entró al plató donde había un sillón dónde se sentaría el entrevistador y un sofá, se sorprendió al ver que el pelirojo había llegado antes que él.

 

Con una sonrisa se sentó a su lado, vinieron varios técnicos, le hicieron los últimos retoques de maquillaje y esperaron a que empezara el programa.

 

Abrió los ojos pero sonrió contento al ver que Kiba era el presentador.

 

- ¡Buenas noches, Konoha! - dijo nada más empezar a grabar. - Hoy tenemos a dos invitado smuy especiales… - se sentó a nuestro lado, en el sillón, de manera descuidada pero elegante mientras la cámara nos enfocaba. - ...Gaara y Naruto!

 

- Buenas noches. - DIjo secamente una voz a mi lado.

 

- ¿Qué tal-ttebayo? - casi grité emocionado.

 

- Vaya, vaya… parece que estás muy emocionado Naruto, qué te parece estar en mi programa?

 

- Es un sueño hecho realidad! - dije alzando los brazos con emoción.

 

- ¿Y tú Gaara, qué me dices?

 

- mmm… Está bien. - apartó la mirada, desinteresado pero el presentador no le hizo atención a ese gesto de desprecio y siguió con el programa.

 

Nos hicieron varias preguntas y hasta me hicieron cantar uno de mis hits, fue realmente impresionante. Kiba era un presentador impresionante.

 

- A todos nos carcome la curiosidad Naruto, - le miré cuando mencionó mi nombre - alguien como tú, con tanto talento… ¿Qué hiciste para que el gran Neji Hyuuga apartara sus ojos de tal diamante en bruto?

 

Me sonrojé pero enseguida me recuperé. Con un gesto juguetón puse mi dedo índice en el labio y ladeé la cabeza guiñando un ojo.

 

- Eso es un se-cre-to!

 

- Qué gesto tan coqueto, pero eso no nos va a distraer… Vamos, o es que no les dirás a tus fans lo que más quieren saber?

 

Naruto se vio en un GRAN problema. Él no tenía Don, no podía decirles eso… su carrera se iría a pique si…

 

- Es un sin Don. - Abrió los ojos con espanto cuando Gaara habló con voz firme.

 

- Eso es una tontería, no puede ser… - se giró hacia mi, aun no me recuperaba del susto. - Verdad, ¿Naruto?

- Yo… Yo… - Bajé la cabeza avergonzado, todo había terminado. Este era el fin, sentí mi corazón hecho un puño y algo se atascaba en mi garganta, no me salía la voz.

 

Nadie osó decir una palabra.

 

Mi corazón se sentía mal.

 

- Disculpa, pero tengo que pedirte que salgas del plató. - miré a los ojos a Kiba, había tanto miedo en mí que no pude decir ni hacer nada, estaba paralizado.

 

- Te han dicho que te vayas, monstruo. - La voz de Gaara me sacó de mis pensamientos,

 

En esos momentos tantos recuerdos vinieron a mi mente… las lágrimas se acumularon en mis ojos.

 

Me arranqué el micrófono y salí corriendo pero la voz de Kiba me detuvo unos instantes:

 

- Naruto, siento decirte que te agradecería que ya no vinieras más por aquí.

 

“No eres bien recibido, Monstruo”

Su voz resonó en mi cabeza y su mirada reflejaba odio puro.

 

No era mi culpa, yo había nacido de esa manera… ¿por qué el destino no había podido darme un Don?

 

Aún con los sentimientos del presentador guardados en su corazón, Naruto corrió hasta que sus piernas no dieron a más.

 

LLegó hasta el piso donde había vivido con Madara hasta entonces. Un mensaje de su pareja llegó en ese momento y supo que todo había terminado. Con Madara solo había dos normas: 1. nadie debe enterarse de su relación y 2. nadie debe saber que él era un sin Don.

 

Ja, pero la había roto… Lanzó su móvil a la basura sin osar mirar el mensaje. No tenía fuerzas para saber que su primer amor le había rechazado. Sería demasiado.

 

Sin darse cuenta empezó a sentir mucho odio, pero no venía de su corazón… siempre le había pasado desde pequeño. Sus padres le habían dicho que era algo normal, él era más sensible que los demás ante los estados de ánimo de las personas por su condición de doncel.

 

Pero era normal.

 

Normal sentir todo el odio que esas personas guardaban total y exclusivamente para él. Tanto rencor y miedo que hasta le acongojaba a él.

Era horrible, se sentía tan amenazado que no dudó en coger el primer vuelo a California donde empezó una nueva vida, nunca supo de Madara, nunca volvió a saber nada de sus antiguos amigos. Nunca volvió a amar como había amado a Madara.

 

Nunca quiso volver a sentir, las emociones de los demás le opacaban demasiado para fijarse en lo que él mismo sentía.

 

Hasta que un día conoció a alguien. Fue un encuentro desafortunado, él tan solo siguió el hilo dorado ante sus ojos, cuando trató de tocarlo enseguida retiró la mano. Le dolía hasta acercarse… Cuánto dolor podía guardar una persona?



Al llegar al callejón no se fijó en quién era, tan solo tomó aquél cuerpo tembloroso y le envolvió en un cálido abrazo mientras el hilo dorado pasaba por su ser, todo el dolor se volcó en su corazón, no sabía lo que estaba haciendo ya que nadie le había enseñado pero todo era instintivo. Debía tomar todo ese dolor y guardarlo en lo profundo de su corazón.

 

Se apartó de aquella persona. Casi le dio un infarto al ver de quién se trataba.

 

- Qué haces aquí? - dijo mientras su visión se volvía borrosa, lágrimas empezaron a caer por sus mejillas pero estaba más que acostumbrado a eso, no había nadie que le ayudara a reemplazar ese sentimiento tal como había aceptado el dolor… pero nadie podía darle amor. Era un sin Don, era un bicho raro, un error.

 

- ¿Naruto? - la voz confundida era muy tierna pero en esos momentos una molestia invadió su pecho. Ese chico estaba empezando a reaccionar, debía alejarse, si tomaba más dolor iba a desmayarse del esfuerzo. Nunca había aceptado tal cantidad, tal pesar.

 

- Mi casa está cerca, si quieres puedes venir.

 

Empezó a andar sin saber si le seguía o no. Al entrar en el piso, cayó de bruces al suelo, tenía la mirada desenfocada y una agonía inhumana.

 

Logró volver a ponerse en pie y con unos últimos esfuerzos llegó hasta la maltrecha cama.

 

El chico le había seguido, cerró la puerta del piso y contempló a Naruto mientras volvía a levantarse para entrar en un cuchitril que parecía ser su habitación. Era un lugar pequeño, pero no era acogedor. La puerta de la calle estaba llena de insultos y golpes, se fijó que por dentro Naruto había puesto más de cinco cerrojos… la mitad estaban rotos.

 

¿Qué habría pasado?

 

¿Por qué Naruto vivía así?

 

Era millonario, había ganado mucho haciendo películas, series y publicidad.

 

¿Dónde estaba todo ese dinero?

 

Se paseó viendo que el resto del lugar no estaba mejor que la puerta de la calle, la cocina estaba saqueada, en el salón los muebles estaban llenos de golpes, quemaduras de cigarrillos y cortes, era como si alguien le estuviera haciendo la vida imposible.

 

Esperó a la noche, Naruto no despertó. Se asustó al oír gritos en el rellano así que pasó todos los cerrojos. Se estremeció cuando oyó una voz grave gritando, ebria, desde fuera… Eran totalmente incomprensibles e incoherentes sus palabras pero… Asustaban igual…

 

Suspiró un poco aliviado al ver que el rubio salía de la habitación y le sonreía con cansancio. Antes no había podido notarlo pero ya no era el mismo actor que había triunfado en Japón, ahora era una sombra de ese hermoso chico. Su cuerpo seguía con la misma atractiva figura pero su piel había empalecido, estaba demasiado blanca… sus ojos tenían unas tremendas ojeras y la camiseta de manga corta no podía ocultar sus brazos llenos de cortes y quemaduras que se extendían por todo su cuerpo….

 

Era horrible.

 

- Siento que estés en este lugar pero el alquiler es muy bajo. - Sin esperar a una respuesta el rubio caminó hasta la cocina y el invitado le siguió con curiosidad. Estuvieron en un cómodo silencio hasta que oyeron más golpes en la puerta. Naruto le miró con la misma apagada y aterrante sonrisa. - Ven, - le llevó a su habitación y antes de cerrar la puerta le dijo como si le hablara a un niño pequeño: - No salgas de aquí por nada en el mundo, ¿de acuerdo?

 

Asintió y esperó a que Naruto se retirara, oyó un sonido metálico, los cerrojos.

 

Un chirrido. La puerta.

 

Unos golpes muy fuertes, un grito de dolor.

 

Se atrevió a asomarse un poco por la puerta, a pesar que Naruto le había dicho que no lo hiciera pero la curiosidad ganó.

 

La imagen que vio se quedó marcada en su mente toda su vida.

 

Naruto era una muñeca vacía, sus ojos solo soltaban lágrimas de desconsuelo. No sollozaba. No decía nada, ni un gemido ni una palabra para que el hombre que le estaba haciendo eso parara. Era como si ya se hubiera acostumbrado.

 

¿Qué clase de persona se acostumbraba a eso?

 

No podía creerlo. Cerró de nuevo la puerta y trató de taparse las orejas para no oír los sonidos del hombre mientras golpeaba y violaba a Naruto. Estaba roto. Antes estaba lleno de vida pero era como si hubieran roto su voluntad.

 

Ojalá pudiera hacer algo por él.

 

Pero en esos momentos solo podía hacerle caso. Se sentía impotente pero su Don tenía un alcance máximo y aún no se recuperaba.

 

Se quedó dormido mientras se sentía muy culpable, más de tres años había vivido así el rubio. Y nadie se había molestado en ir a buscarle, sus “incondicionales” fans le habían llamado monstruo al saber qué era.

 

Él mismo le había llamado monstruo y le había dado la espalda.

 

Pero ya no había vuelta atrás.

 

La mañana llegó y Naruto entró en su habitación, le puso la colcha por encima al verle dormido y fue a comprar algo para que Gaara comiera.

 

No tenía mucho dinero pero el pelirrojo estaba débil. Seguramente debían estar buscándole.



Cuando encontró un teléfono público llamó a las Empresas Hyuuga. Le contestó una secretaria que enseguida le puso con Neji Hyuuga.



- He encontrado a Gaara, supongo que estarás buscándole.

 

- ¿Quién eres?

 

- …

 

- ¿Y bien?

 

- Un conocido, - antes que pudiera indagar más le dijo rápidamente - debe estar deseando salir de aquí, creo que no le han hecho daño pero no es bueno que se quede aquí… podrían hacerle daño.

 

- ¿Es una amenaza?

 

- No, es un consejo… si pudiera yo mismo me hubiera ido hace mucho.

 

- Gracias, cogeré el primer vuelo… ¿Puedes llevarle al aeropuerto de Los Ángeles?

 

- Si, nos vemos allí.

 

Al colgar fue de nuevo a su medio derruido apartamento y io que el pelirrojo ya estaba despierto.

 

- ¿Has dormido? - Este asintió - Siento que anoche tuvieras que estar aquí, no tengo agua caliente pero puedo ofrecerte una ducha de agua helada.

 

- Madara te buscó. - La sonrisa de Naruto volvió a aparecer, triste, melancólica, aberrantemente triste. - Vuelve conmigo, él aún te quiere…

 

- Dile que yo… - hizo una pausa y, por primera vez, la luz volvió a los ojos de Naruto. - … yo…

 

Gaara se quedó quieto en su lugar, le daba pena el rubio, si él no hubiera dicho que era un sin Don nada de esto estaría así, esto estaba mal.

 

- ¿Qué pasó con tu dinero? - dijo para cambiar de tema.

 

- Se lo quedó el Gobierno como indemnización por daños morales y otras acusaciones, fraude e implantación de imagen. - El azul volvió a desentonar, vacíos de nuevo. - Vamos.

 

- ¿A dónde?

 

- Vienen a buscarte. Tenemos que salir o llegaremos tarde. - Naruto cogió las llave sy algo de dinero, llamó a un taxi y fueron al aeropuerto todo lo rápido que pudo ir el taxista.

 

Pagaron y, al bajar, Gaara salió disparado a abrazar a Neji mientras este le devolvía el abrazo. Susurrándole cosas al oído. Con cariño. Con amor.

 

Naruto les miró, pensó en Madara, no podía seguir así.

 

Se acercó a Gaara pero Neji se interpuso entre ellos. Y le miró con desprecio.

 

- Tengo algo que decirle a Gaara.

 

- No le importa.

 

- Si me importa. - dijo el pelirrojo con el ceño fruncido, le debía una a Naruto. Apartó a Neji y le lanzó una mirada furibunda que no daba lugar a réplicas.



- Di-dile a Madara… - la luz volvió a sus ojos y un llanto tan desgarrador salió de la garganta de Naruto, desconsolado, destrozado y sin esperanza. - … que ya no le quiero, pero te lo suplico… - le miró a los ojos con tan dolor que Gaara se sintió marcado, aterrado. - ...no le digas que te lo he dicho llorando… - una pequeña sonrisa traviesa nació por primera vez en años mientras repetía el gesto de aquella noche, ladeó la cabeza y puso el dedo índice en sus labios, la mirada ya no era juguetona. - … porque entonces sabrá que aún le amo…

 

Gaara asintió, el gesto tan melancólico murió tan rápido como apareció. Tenía la corazonada que ya no lo vería más. Naruto Uzumaki, aquél actor apasionado con una sonrisa digna de un ángel había muerto delante suyo.

 

Apretó los puños y se giró para ir con neji de vuelta a casa.

 

En el avión Neji se acercó para hablar con él pero antes que pudiera reprocharle nada Gaara se aferró a su pecho y empezó a llorar mientras murmuraba palabras que suplicaban por perdón. Se sentía tan terriblemente culpable.

 

Neji le envolvió en un suave y cálido abrazo que tan solo hizo que aumentara el llanto.

 

Hasta tal punto que creyó que no podría consolarle. Pero, de pronto, Gaara alzó la mirada y le dijo con los ojos rojos de llorar y falta de sueño.

 

- Quiero ver a Madara. Tengo que hablar con él.

 

- No en este estado. Cuando te calmes. - Gaara le vio con desesperación.

 

- NO! No lo entiendes! Tiene que ser ahora!!! - Cogió el móvil del bolsillo de su pareja en un rápido movimiento y marcó el número que conocía casi de memoria.

 

- ¿Diga?

 

- ¿Madara? Soy Gaara.

 

- ¿Qué quieres?

 

- He visto a Naruto, sé dónde vive.

 

Al oír el pitido al otro lado de la línea se desesperó, volvió a marcar una y otra vez, Madara era el único que podía ayudar a Naruto.

 

Debía ayudarle, no podía dejarle más tiempo ahí.

 

- ¿Contento? - dijo Neji molesto.

 

- ¡Tú le viste!

 

- ¿Y? - su indiferencia era cruel. - Se lo merece, él te quitó tu papel, un sin Don jamás debería haber llegado tan lejos.

 

- Estaba cubierto de heridas! Quemaduras! - Gaara le miró como si fuera la primera vez. - ¿VIste su mirada!?

 

- No te preocupes, seguramente lo ha hecho para llamarte la atención.

 

- ¿Cómo puedes decir eso...? - Neji simplemente se encogió de hombros mientras se servía una copa de Brandy. - Tenemos que ayudarle…

 

- Tú mismo lo has dicho, ya no hay nada que podamos hacer por él.

 

- Pero Madara puede.

 

- No lo permitiré.

 

- ¿Cómo puedes ser así?

 

- Tan solo lo hago porque te amo. Quiero que seas el número uno, te voy a llevar a lo más alto y él no va a impedirlo.

 

- ¿¡Pero cómo va a impedirlo!? - Neji se empezó a poner nervioso. Eso no pasó desapercibido por Gaara. - ¿Qué es lo que no me has contado?

 

- Nada.

 

- Y una mierda. Cuéntamelo. - Neji resopló resignado.

 

- Ese chico era un peligro para la empresa y para tí, ¿de acuerdo? Así que simplemente necesitaba quitarlo de enmedio.

 

- Neji… - el tono de advertencia de Gaara decía que esta era la última oportunidad de decirle la verdad.

 

- Él es un empático, por eso era una molestia. - a Gaara se le cayó el mundo a los pies.

 

- Un empático… oh, por Dios… qué hemos hecho… - Gaara ocultó su rostro entre sus manos, no podía creerlo, un empático.... - Neji… hemos cometido un delito federal, hemos atentado contra un empático…

 

- Pero nadie lo sabe, tan siquiera él mismo así que estamos a salvo.

 

- Neji… - el mencionado le miró mientras le pasaba una mano por la cintura - ¿...como puedes dormir por las noches?

 

El tono de voz de su pareja le dejó estupefacto.

 

Gaara no se podía sentir peor, Naruto era un empático… un guardián de almas… él velaba por la seguridad y felicidad de todos, guardaba su dolor y era capaz de llenar el corazón de alegría y paz.

 

Y ellos le había destrozado. Le habían roto.

 

Por su propio bien.



Era horrible.



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