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"El mejor idiota ninja"

Autor: klimary

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Notas del fanfic:

Estoy desvelándome por este pequeño relato, pero era algo que tenía en la cabeza, y aunque no muy bien desarrollado, ya quería publicar algo jeje

Notas del capitulo:

¡Hola! Esta pequeña historia está centrada después de todo lo sucedido en TRC, cuando van viajando por los mundos y eso, así que imaginé éste como uno de ellos. De hecho, esta historia tiene más "historia" vaya, por contar, PERO nunca he hecho un fic de más de un capi, así que ahí lo dejé xD Es un KuroFye obviamente porque los amo y quiero más de ellos y eso xD 

 

………..

-No puedo creer que me haya pasado lo mismo…

-Sí, pero ahora fue peor.

Estaban en una habitación elegante, donde el rubio estaba recostado en una cama con sábanas de seda, su espalda en una pared acolchada y una lujosa mesa a su lado con un pequeño ramo de flores de colores suaves, cortesía de cierto ninja negado a admitir que eran de su parte. Esta situación había sido provocada por un mundo en donde los monstruos y criaturas de los lugares más obscuros salían para comer humanos, y ellos como visitantes y buscadores de aventuras decidieron ayudar a cazar dichos seres, por lo que en uno de los ataques el rubio había sido lesionado por proteger a Syaoran, el más joven de los tres y por el cual el mago no se arrepentía de haber ayudado a que el otro saliera ileso. El problema era que Fye se había lesionado un brazo y una pierna, en donde esta última había sido enyesada, y claro, recordaban cuando en otro cierto mundo les había sucedido algo similar.

-Recuérdame Kuro-sama, ¿Por qué no puedo usar la magia para curarme a mí mismo? Me siento inútil con esto en mi pierna, ¡Por favor!

Kurogane solo lo miraba fijamente con el ceño fruncido –Porque aquí las personas perciben la magia, y si lo notan en ti, mueres. Fue una suerte que no hayamos llegado a este mundo frente a sus narices.

-Si… ¿Y dónde está Syaoran-kun?

-Está afuera preocupado por ti, sigue sintiéndose culpable, por eso no entra. Además porque cuida del bollo blanco.

-¿Por qué no habrán sentido la magia en mi pero sí en Moko-chan cuando llegamos?

-No lo sé, ¡Haces muchas preguntas! Necesitas descansar.

-Oooow, Kuro-guapo se preocupa por mí… -Pero detuvo sus palabras cuando seguía notando al moreno mirándolo fijamente con ese ceño fruncido, algo no andaba bien.

-¿Pasa algo, Kuro-papi?

-…

-Sabes que no me gusta terminar hablando solo –terminó comentando bajando su mirada y sacando una de esas pequeñas sonrisas.

-… Soy un idiota, mago.

Las palabras del ninja sorprendieron al otro.

-¿Perdón?

-Ya te lo dije, soy un idiota.

El silencio se hizo presente como en un lugar inhóspito. Fye estaba extrañado por escuchar de un hombre tan orgulloso decirse esas palabras, el motivo de ellas debían tener mucho peso como para que se las dijera a él, el compañero más odioso según a palabras del ninja.

-Em… ¿Por qué dices eso Kuro-raro?

-Porque es la verdad… he roto uno de los votos más importantes para mí sobre mi misión siendo un ninja, se supone que no puedo romper a mi palabra. Pero lo volví a hacer.

Y seguía mirándolo. El rubio comenzaba a ponerse nervioso ya que esa mirada, era tan intensa que no podía apartar sus ojos de los de él, sentía que perdería las palabras silenciosas de esos ojos rojos si por un segundo se descuidaba, y quería respuestas. Le extrañaba mucho que el más alto solo se quedara ahí, sentado en esa silla junto a su cama y que le dijera que era una persona tonta, sabiendo que en cada viaje ha demostrado ser de los más valerosos, inteligentes y salvajes de los hombres que había conocido en su vida. ¿Qué podía hacer para remediarlo? Por más que lo intentara no le diría directamente lo que pasaba, necesitaba esperar.
De pronto Kurogane se puso de pie, y sin dejar de observar los ojos del lesionado, poco a poco fue acercándose hasta el punto de quedar sentado en la cama junto con el rubio, con los pies en el suelo, sin recostarse como el otro, pero con la misma mirada, que poco a poco fue demostrando enojo.

-Kuro… ¿Qué pasa contigo?

-…No pude protegerte.

El ojiazul quedó perplejo, ¿Protegerlo?

-No lo hice en Tokio, no pude hacerlo como debía en Celes, ni siquiera cuando teníamos poco de conocernos en ese mundo virtual, nunca lo he hecho bien, y ahora con esto… Se supone que Tomoyo me había hablado sobre la fuerza pero, si no puedo mantenerte a salvo terminaré sin entender su significado. Solo dejé de observarte por un segundo, y fue suficiente para verte tirado el suelo inconsciente porque tú hiciste un acto muy estúpido, pero efectivo. Protegiste al mocoso y no para arriesgar tu vida, sino por él. Quiero pedirte una disculpa por eso y…

-¡Cállate! –interrumpió Fye furioso. -¿Acaso estás loco, sabes lo que estás diciendo?

-Siempre estoy seguro de lo que digo…

-¡Que te calles! –volvió a interrumpir; en eso tomó con su mano ilesa la barbilla del mayor para que escuchara atentamente su réplica -¿Cómo no me has protegido? ¿Acaso tu sangre y tu brazo no han sido demasiado? ¡Qué pasa contigo!

-¿Qué? Espera, ¡Deja de gritarme!

-¡Es que si eres un Kuro-idiota!

-¡Pero te dije la verdad!

-¡Y por qué gritas!

-¡Porque tú estás gritando!

-¿Yo? ¡Aaaaaarg, me largo!

Fye suelta al otro e intenta ponerse de pie, claramente tiene dificultades por las lesiones y porque el más alto se lo impedía sujetándolo de los hombros.

-Pero no puedes pararte solo, déjalo ya.

-¡Es que eres tan desesperante!

-Cálmate, te harás más daño.

-Es que como puedes decirme esas cosas…

-Oye, si no te tranquilizas y dejas de moverte, te besaré.

Otro largo silencio en el que el rubio dejó de moverse, sentía sus lágrimas acumularse en sus ojos. Hablarle de cualquier caricia lo hacía sentirse débil, ya que a lo largo de los mundos recorridos, poco a poco ese tipo de roces se habían ido incrementando a tal grado de lujuria del que solamente les faltaba un empujón más para llegar a dormir juntos en una noche pasional;  pero han sido detenidos porque en sus primeros viajes lo hacían para evitar incómodos momentos con los menores, y después sin Sakura lo evitaban porque no querían saber que pasaría después, las famosas consecuencias. Evitaban llegar a una dichosa “relación” por miedo al fracaso y por la reacción del bollo y del castaño, pero eso sí, nada les faltaba para llegar a más y ellos lo sentían, sus almas lo pedían, por lo que ahora hablar de callar con un beso provocó en el mayor una ventaja y en el rubio una impotencia de sentimientos.

Kurogane tenía la palabra. Pero no la utilizó. Despacio fue acariciando los hombros de la persona que tenía frente a él, y ascendiendo esas manos fuertes terminaron sujetando las mejillas del mago, presintiendo unas lágrimas caer y logrando con sus pulgares evitarlo, fue acercando sus labios lentamente.

Y sin hacerse esperar demasiado, había llegado el beso más emotivo para ambos, ya que se sentía diferente, porque era la señal de que no podían evitar llegar a algo más, y ese momento era el indicado para tirar todos sus miedos por la borda y dejarse llevar al amor. Ese hermoso beso se fue prolongando y fue haciéndose más ansioso, más salvaje, más inmoral; pero les gustaba y no querían dejarlo, necesitaban más. Kurogane al sentirlo fue bajando sus labios por su cuello, acariciando y disfrutando esa blanca piel que no le pedía nada más que vibrar con él, y estaba dispuesto a satisfacerlo. Incluso el mago estaba llevando su cabeza hacia atrás para darle más espacio al otro, y sus manos estaban comenzando a cobrar vida, cuando de repente Kurogane se detuvo. Lentamente se separó de él, y de una manera lenta pero inesperada, tomó al rubio de tal manera que lo ayudó a tumbarse completamente en la cama, con mucho cuidado de no lastimarlo para poder seguir con lo que había comenzado.

Se miraron por un momento, el más alto arriba de Fye, como dudando de seguir con su labor, decidiendo finalmente seguir mirándolo.

-¿No vas a seguir en donde te quedaste? –susurró apenado el ojiazul.

-No quiero hacerte daño –contestó con el mismo tono de voz para amenizar el momento.

-No lo harás, nunca lo harías.

-Solamente si aceptas que soy un idiota.

-Nunca vas a entenderlo, ¿Verdad, Kuro-tonto?

-Parece que no –terminó sonriéndole de manera breve.

-Espero que algún día lo comprendas; que si te sientes como un idiota por todo lo que has hecho por mí, entonces eres el idiota más increíble que pueda llegar a conocer o que esa palabra la haya comprendido mal. Has hecho tanto por mí que soy yo el que debería sentirse mal. Tú me hiciste cambiar para bien, me hiciste ver mi verdadera sonrisa, me hiciste querer vivir… Por favor, siente el peso de todo lo bueno, que lo malo que tú dices no se nota para nada. Olvídalo, y bésame, Kurogane.

Su nombre en esos labios lo impulsaron a hacer lo que decía, pero solamente besarlo, toda la noche, pero besarlo y mimarlo, ya que quería cuidarlo y esperar a que sanara, para que esa experiencia que llamaban amor fuera única e inolvidable.

Al día siguiente el castaño se había armado de valor para darle las gracias a su compañero por haberle salvado la vida, pero al mirar por el rabillo del ojo al abrir la puerta, observó a otra persona en la misma cama en una escena que había estado esperando por mucho tiempo: sus queridos compañeros y “padres” seguían durmiendo acurrucados en un abrazo de protección de parte del mayor, lo que le provocó una mirada de ternura y una manera silenciosa de cerrar la puerta. Esperaría para hablar con el de piel clara “Si Mokona viera esto gritaría de alegría, es una lástima que siga escondida por sus poderes, necesitamos ayudarla” pensó. Ese mundo era muy peligroso, y ahora le tocaba a él hacer algo por sus amigos, necesitaban irse de ese mundo pronto, antes de que descubrieran que Fye tenía magia y su vida corriera peligro.

…………

 

Notas finales:

Espero no haya sido muy empalagoso xD tengo sueño pero ya quería publicar un fic, lo hice en dos horas, pero era necesario inspirarme y desahogarme! jeje 

Nos vemos y gracias por leerme, besos! (((:

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