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Siempre a tu lado por Kuroyami Mirai

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Notas del fanfic:

Disclaimer: Naruto no me pertenece ni ninguno de sus personajes, son de un tipo que hizo un final al estilo Walt Disney. (Disney: ¿qué tienen de malo mis finales? T-T)

Notas del capitulo:

Hola holahola..muahahahaha.. Aquí traigo otra de mis locas historias SasuNaru. La estoy subiendo porque mis otras novelas me tienen bloqueada y ésta ya estaba algo adelantada, por lo tanto pensé: ¿por qué no? Mejor subir algo que no subir nada. Espero la disfruten tanto como yo lo hice al escribirla. Nos vemos en las notas finales mis amores.

-Excelente trabajo- elogiaba Tsunade- haz cumplido tu misión con honores, Sasuke.

Sasuke asintió con seriedad. Un suspiro se escapó de sus labios cuando la Hokage sonrió complacida con su informe. La misión ésta vez había sido agotadora. Varios días persiguiendo al secuestrador de una niña rica. El muy maldito decía estar enamorado de ella y por eso se la llevó, para ser felices los dos y crear una familia… tonterías.

En ese momento Sasuke quiso golpearlo con todas sus fuerzas. La supuesta enamorada apenas tenía ocho años. ¿Qué amor ni qué carajo? Era un maldito pedófilo pervertido de más de treinta. Si no hubiera sido por sus compañeros, lo habría decapitado con su Kusanagi.

Gracias a ellos, se contuvo y pudo llevarlo a las autoridades. Devolvió a la pequeña con su familia y al fin volvió a la aldea. Aun así. El tiempo que demoró había sido mayor del esperado. Agotado era poco, estaba muerto.

-El fracaso no es una opción- dijo con voz calmada, podía estar muriendo del cansancio, pero no lo demostraría ni loco.- ¿Puedo irme?

-Te daré dos días de descanso.- respondió la rubia tetona con una mirada más seria de lo habitual-Pasado mañana te daré otra misión. Eres el único capaz de cumplirla-cruzó los dedos y apoyó el mentón sobre los nudillos, expectante ante los ojos molestos del chico- es realmente importante que…

-Entiendo- interrumpió con fastidio- lo haré- sentenció y salió de la oficina dejando a la Hokage con la palabra en la boca.

Dos días, solo dos días de descanso. ¡Eso era abuso! Por muy fuerte que fuera, jônin de élite, capacitado para ser capitán ANBU, él también tenía derecho a unas vacaciones de vez en cuando. Apretó los puños y se dirigió a su casa con una mirada de miedo, espantando a cuanto aldeano se cruzó en su camino.

¿Por qué siempre tenía las misiones más trabajosas? Tsunade tenía todo un escuadrón de ANBUs a su disposición, entonces, ¿por qué siempre a él? ¿Era una especie de  método para mantenerlo alejado de la aldea? No podía evitar las constantes sospechas que había sobre él, después de todo era el último Uchiha; pero le había parecido que ya demostró en el pasado su fidelidad a la aldea, dejando su venganza de lado. ¿Por qué seguían desconfiando?

Sacó las llaves y entró a la vivienda echando chispas, seguir pensando en eso solo le traería una úlcera en el cerebro; tiró su espada en una esquina y se dirigió al baño dando tumbos. Lo mejor en esos momentos era relajarse y disfrutar de sus escasos dos días de respiro.

El agua fría le relajó los músculos, dejándolo pensar con calma. Si la misión que tendría era peligrosa, entonces era de rango S. Por suerte eran muy bien pagadas y por lo tanto no podía quejarse de su situación económica. A pesar de todo, vivía en paz con su lujoso departamento en el barrio Uchiha. Un espacio solo suyo y que además contaba con todo lo indispensable para vivir.

Ciertamente las misiones de rango A y S eran un generoso ingreso a su economía, sin embargo muchos pensaban que no lo valían. La vida estaba en juego, existía la posibilidad de morir y volver a casa sin alguno de tus miembros. Muchos compañeros desaparecieron y otros se sacrificaron por el bien de la misión. Para un ninja, tener una mete débil era unpésimo error. Antes de entrenar el cuerpo, debía entrenar su mente y prepararla para lo peor.

Suspiró, podía pensar lo que fuera, hacer el entrenamiento que quisiera, pero definitivamente perder a sus amigos no era algo a lo que podría acostumbrarse.Cerró el grifo, agarró una toalla mediana y se la amarró en la cintura, cubriendo apenas su desnudez. Salió del baño con una expresión meditabunda, enfrascado en su propia confusión.

Observó en derredor todo el espacio que le brindaba su departamento,la mirada vacía, sin vida, incapaz de sentir ni un atisbo de felicidad a pesar de estar de vuelta en casa. Todo estaba perfectamente ordenado, limpio, espacioso, pero le faltaba algo… compañía.

Resopló fastidiado.

A él no le hacía falta una novia, las mujeres eran lo más exasperante que había conocido en su vida. Pero no podía negar que a veces se sentía solo, por lo que en varias ocasiones sopesó la idea de empezar a salir con alguna de sus fanes.

Sacudió la cabeza.

¿En qué estaba pensando?Si hacía eso, su pacífica vida terminaría.Si salía con alguna de sus fanáticas, entonces las demás tendrían celos, harían su relación imposible, además de que la “afortunada” no podría evitar especular de su situación.

En resumen, su vida se volvería un fastidio.

Esa opción estaba completamente descartada. Prefería estar solo que con esas locas.

Al final volvía al comienzo, porque a pesar de que se agotaba demasiado en las misiones, solo eso le podía servir para despejar la mente, estar ocupado en algo y dejar el sentimiento de soledad atrás.

Siempre tenía la opción de negarse, dejarle el trabajo a otro. No podía. Las misiones lo hacían sentir vivo, realizado, completo. Cuando volvía con el informe, anunciando que todo había salido bien, que cumplió con su trabajo, podía jurar que ese era el momento más pleno de su vida, lo más cerca que podía estar de la “felicidad”.

Observó el vacío departamento una vez más y chasqueó los dientes. ¿De qué le servía tener vacaciones si estaba más feliz trabajando? No necesitó pensarlo mucho, decidió empezar su labor inmediatamente. Fue hasta su habitación, se vistió con el equipo de misiones, agarró su katana, su protector y abandonó el lugar.

No pasaron ni dos minutos cuando ya estaba tocando la puerta de la oficina de la Hokage. Escuchó un adelante y entró frunciendo el ceño, de repente se sentía estúpido. La mujer lo miró extrañada, él no se inmutó. Sabía que se sorprendería con su llegada, su actitud al dar el informe y recibir la propuesta de trabajo fue suficiente para que ella interpretara que estaba molesto con el asunto; ahora volvía con el semblante fresco y su equipo listo. Era obvio que estaría confundida.

Sasuke dio un manotazo en la mesa y la fulminó con la mirada- Iré a esa misión desde hoy. ¿Qué hay que hacer?

Ahora sí, Tsunade no entendía nada. Parpadeó varias veces, repasando mentalmente cada palabra y entonces llegó a una seria conclusión: <>

-A ver, mocoso-se sobó las sienes para contener la jaqueca que le había provocado todo eso- ¿No me dijiste que querías un descanso? Ahora quieres que te dé la misión. ¿Quieres volverme loca?

Sasuke se irguió en el  lugar con una postura intimidante- Lo único que quiero es que me des la maldita misión.

Tsunade suspiró agotada y buscó entre la montaña de papeles un expediente para después entregárselo al Uchiha- Toma.

Sasuke tomó el documento y lo leyócon cuidado. Era una misión de escolta a un prisionero. No había foto, pero sí estaban su descripción detallada. Se encontraba encerrado en unas tierras de las fronteras del país del fuego.Su vida corría peligro, había sido víctima de constantes ataques aún dentro de su prisión, por lo tanto se solicitaba a un ninja lo suficientemente capacitado que lo pudiera proteger hasta que se descubriera quien era el responsable de los atentados.

Sasuke miró por encima del papel a Tsunade para hacerle una pregunta que no pudo retener- ¿qué es lo que hizo para estar encerrado?

-Nada- respondió con simpleza- está en arresto domiciliario desde el día en que nació, pero no ha cometido ningún crimen- el moreno iba a hacer otra pregunta, pero la rubia lo detuvo levantando una mano- no preguntes, mocoso. Su actual situación es secreto de estado. Una orden directa del Sandaime.

Resopló y rodó los ojos, odiaba quedar excluido de la información- Entiendo- Sasuke volvió a leer el papel y dijo en voz alta el nombre delprisionero- Uzumaki Naruto, dieciséis años y… ¿doncel?- enarcó una ceja. Eso último no lo había entendido muy bien.

La Hokage asintió,cerrando los ojos para relajar su postura- Por eso necesita el doble de protección-respondió- Se cuidadoso, averigua quién desea asesinarlo y mátalo. Sería una pérdida importante para la aldea si ese chico muere.

El moreno irguió su cuerpo, hizo una reverencia y se dirigió a la puerta- Partiré desde ahora, solo necesito saber…- observó por encima de su hombro como el ceño de la Hokage se fruncía, no estaba dispuesta a revelar ningún secreto- ¿cuánto tiempo me tomará…?

-Indefinido- respondió rápidamente- te quedarás en la frontera hasta que aparezca el culpable de los atentados.

Sasuke asintió con su mirada de perro pit-bull y salió de la oficina. No sabíapor qué, pero deseaba conocer su objetivo, posiblemente por el hecho de que su vida era un secreto, su existencia sí lo era. O porque alguien deseaba asesinarlo desde hace tiempo. O porque era un doncel. Era más probable que fuera la última opción. Había oído hablar de ellos, pero nunca había visto ninguno.

Dicen que son mitad de hombre y mitad de mujer, pero no sabía que quería decir eso. Lo poco que conocía del tema, era que se trataban de chicos muy atractivos que tenían una matriz en su interior, pero no tenía ni la menor idea de lo que significaba ni cuanto podía afectarlo a él. Era un detalle en el expediente del prisionero, tal vez era más importante de lo que pudiera esperar, aunque no estaba muy seguro.

La incertidumbre era demasiada y en su rostro se notaba la ansiedad. Las puertas de la aldea quedaron atrás cuando su figura se perdió entre los árboles. Debía darse prisa, la curiosidad lo impulsaba. El viaje sería largo, puesto que tenía que llegar hasta la frontera, no descansaría hasta alcanzar su destino.

A medida que el camino se extendía y su cuerpo se agotaba, podía percatarse del paso del tiempo, cada vez más lento a su parecer. Fueron tres días, tres malditos días y tres malditas noches de viaje antes de abordar en el lugar marcado.

Al llegar lo estaban esperando dos hombres vestidos con la característica ropa de los jônin de Konoha. Uno tenía el cabello plateado y el otro color chocolate amarrado en una coleta alta. Hicieron una reverencia de bienvenida en cuanto aterrizó de un salto y sonrieron, pues ambos lo estaban esperando, tal vez avisados por la Hokage.

El primero en hablar fue el de la coleta- Tú debes de ser Sasuke-kun-el pelinegro asintió, aún fatigado por la larga carrera- Mi nombre es Umino Iruka- le extendió una mano en señal de saludo, Sasuke correspondió, pero no sonrió, era demasiado apático para eso- bienvenido a “la guarida”- Iruka carcajeó por lo bajo, sintiéndose divertido por su propia ocurrencia.

El peliplatadio un paso al frente y levantó una mano- Yoh- saludó con su único ojo libre feliz, o eso se pudo interpretar a través de su máscara, el moreno lo miró aburrido- cuanto tiempo, Sasuke.

-Kakashi- respondió con hastío- ¿Qué haces aquí?

-Yo solo estoy de paso. Vine a ver a Iruka y a Naruto.

-¿Conoces a Uzumaki Naruto?- preguntó extrañado, se suponía que la existencia del chico era un secreto.

-Sí. Lo he visto crecer.- Se encogió de hombros.- Fui amigo de sus padres y he ayudado a Iruka a criarlo- hizo una pausa y miró el suelo, como si se hubiera deprimido de repente- era tan mono de pequeño- Sasuke rodó los ojos, conocía la parte pervertida de su maestro- pero…- el moreno lo miró de soslayo,sintiéndose curioso por lo que diría- ahora es tan lindo que parece comestible- puso cara de depravado- Jejeje.

Iruka le dio una codazo- No hables así, Naruto es como tu hijo, zoquete.

-Mah, solo era una broma- dijo oscilando su mano como disculpa- Sasuke, a partir de ahora tú deberás cuidarlo. Iruka no puede hacerlo porque lo dejaron a cargo de la Academia y yo tengo que cumplir una misión en Iwagakure de largo plazo.

-Sé perfectamente cuál es mi trabajo.

-Bueno Sasuke-kun, te dejamos a Naruto en tus manos- dijo Iruka con una sonrisa de despedida. Se acercó al Uchiha y lo abrazó para hablarle al oído en un susurro- Cuídalo. Puede que aparente otra cosa, pero es como un ave enjaulada. Cualquier cosa podría hacerle daño.

Sasuke no entendió muy bien lo que quiso decir, pero asintió en ademán para no revelar su incertidumbre y complacer al otro en lo que fuera que le estuviera pidiendo- Entiendo.

-Nosotros nos vamos ya- dijo el peliplata- si tienes alguna duda sobre la rutina, puedes preguntarle a Hinata. Es la guardiana de Naruto y te podrá explicar todo lo que quieras.

-Está bien- Iruka y Kakashi hicieron otra reverencia, pero esta vez de despedida y se fueron de un salto hasta los árboles que rodeaban el lugar.

Sasuke los observó alejarse, luego dirigió su mirada hacia el terreno,admirando con recelo, pero no encontró ningún rastro de hostilidad. Los jardines donde lo había recibido la pareja de Jônin eran realmente hermosos y tranquilos; había un lago pequeño y un juego de bambú que hacía un sonido rítmico y adormecedor. La casa que se erguía detrás no parecía ser una prisión, más bien parecía la mansión de un noble.

Era inmensa, de estilo oriental, con bellos adornos de dragones en las puertas de papel y de hojas de otoño que caían con el viento. Caminó admirando el lugar hasta que llegó a la entrada. No llamó, porque no era necesario, entró y el interior de la casa lo impresionó bastante. Adornado con los mejores muebles de madera que había podido apreciar en su vida y enormes jarrones de porcelana con plantas exóticas adornaban el pasillo.

Se quitó los zapatos en el recibidor y una bella chica, de piel pálida y negros cabellos se le acercó con una sonrisa tímida. Vestía con una yakata blanca, diseñada con un patrón de copos de nieve, un obi plateado y una hermosa hebilla de perlas en el pelo. Debía de ser del clan Hyuuga, sus ojos blancos la delataban.

-¿Eres Uchiha Sasuke?- preguntó la chica.

-El mismo.

-Nos informaron que venías dentro de dos días, pero en último minuto llegó un halcón diciendo que llegarías hoy. ¿Pasó algo en la aldea?

-Nada importante, solo me aburría- se encogió de hombros para marcar el punto.

-Oh, bueno, si es sólo eso…- dio un paso atrás y extendió una mano en dirección del pasillo para indicarle al moreno que pasara- por favor siéntete en casa, me llamo Hyuuga Hinata.

Sasuke entró siguiendo de cerca a la ojiperla, sintiéndose cada vez más maravillado por la hermosa decoración de la casa. Salieron a un pasillo expuesto al aire libre dónde se podía observar el jardín interior, rodeado  de árboles de sakuras y sauces llorones, un césped verde y de aspecto refrescante. Parecía sacado de una pintura.

Hinata entró en una habitación seguida por Sasuke, lo único que tenía era una mesa de té en el centro y unos cojines cuadrados para sentarse. La puerta corrediza que mostraba el jardín permaneció abierta, al otro lado había otra que permanecía cerrada. La ojiperla se detuvo frente a la segunda puerta y se giró hacia el moreno.

-Por favor espera aquí, Naruto vendrá en un momento.

Sasuke asintió con la cabeza y se sentó junto a la mesita, dirigiendo automáticamente su vista al jardín que lo tenía hipnotizado. Hinata se inclinó y desapareció detrás de la segunda puerta. El moreno permaneció allí un par de minutos bebiendo del té verde que le había sido brindado poruna empleada y observando como las sakuras caían con parsimonia desde las ramas.

El silencio reinaba por todo el lugar, era tan pacífico que en serio no parecía una cárcel. Si hubiera unas aguas termales y un poco más de personal, aquella casa podría pasar por un centro turístico. Sasuke estaba relajado, en paz con su espíritu, disfrutando de la amargura del té y del fresco vespertino que le despeinó los cabellos.

De repente la puerta por la que desapareció Hinata hizo un estruendoso ruido, arruinando el pacífico momento en un parpadeo. Por ella entró una melena rubia que se paró en frente de él y lo miraba con desprecio, con asco. Sasuke se puso rápidamente de pie y los ojos casi se le caen al suelo.

Frente a él había una bella chica rubia, de cabello corto y ojos azules, un azul intenso y lleno de vida. Su cabello estaba adornado con una hebilla roja con forma de flor que le caían pequeñas cadenitas con brillantes y diminutos cascabeles. Sus mejillas estaban marcadas por tres líneas que asemejaban bigotes y sus rasgos felinos lo dejaron sin aliento.

Sus negros ojos viajaron por el cuerpo de la chica, memorizando cada parte de su elegante yukata roja. Un dragón oriental envolvía la tela, tejido con hilo dorado y el obi era de un tono otoño, como anaranjado opaco. Era la vestimenta de una señorita de alcurnia por lo que el azabache no pudo evitar sentirse inquieto, era demasiado linda.

-Soy Uchiha Sasuke- se presentó, tratando de mantener su tono frío de siempre, pero sin conseguirlo, carraspeó- he venido aquí con la misión de proteger a Uzumaki Naruto.

-Ya veo- respondió la rubia. Le dedicó una mirada a Hinata y ésta hizo una reverencia para después abandonar el lugar- Fuiste enviado por la Hokage, ¿verdad?- Habló con una ceja enarcada, dirigida exclusivamente a su invitado.

-Exactamente. Tengo entendido que ha sido víctima de constantes atentados.

La rubia no cambió su expresión, le hizo una seña para que tomara asiento y después se sentó ella también, quedando frenteal Uchiha con la mesita de té de por medio- ¿Vienes a capturar al responsable?

-También, pero mi principal objetivo es proteger al chico. ¿Por cierto, dónde está ahora?- miró a todos lados, esperando que un chico apareciera en cualquier momento, pero no, solo estaban él y la chica de ojos azules- Me gustaría conocerlo.

-Estás hablando con él- respondió con simpleza, encogiéndose de hombros, pero sin cambiar su seria expresión.

Sasuke quedó en estado de shock, tieso como una piedra. Hasta ahora había creído que hablaba con una chica, nunca creyó que Naruto fuera a ser tan lindo- Lo siento, creí que eras…

-Una chica- reconoció el rubio con un semblante tranquilo- no es la primera vez que me confunden, no te preocupes.

-Me gustaría hacerte algunas preguntas respecto a esta misión, Naruto.

-¿Qué quieres saber?

-¿Por qué atentan contra tu vida?

-No lo sé.

-¿Sabes quién es el responsable?

-No.

-¿Por qué estás encerrado aquí?

-Esa pregunta no la puedo contestar.

Sasuke suspiró, estaba como en el inicio, no sabía nada. Le dio un sorbo al té, lo volvió a dejar en la mesita y dirigió sus cachos de noche a los pedazos de mar de Naruto- ¿Qué haces normalmente?

-Camino por el jardín con Hinata, leo en mi habitación, duermo…

-¿Eso es todo? ¿En eso se basa tu vida?

-¿Qué más querías? Estoy en arresto domiciliario.

Sasuke frunció el ceño. Según Tsunade, Naruto ha estado preso desde el día en que nació. No entendía por qué encerrarían a un niño, pero alguna razón debía tener para hacerlo. Al parecer Naruto estaba de acuerdo con su actual situación, pero él no se conformaba, quería saber más.

-A partir de ahora yo seré tu guardaespaldas- se puso de pie nuevamente- si necesitas algo, llámame y vendré a ayudarte. Puedes confiar en mí.

Naruto lo miró despectivo y también se puso de pie- Tu trabajo es protegerme porque soy importante para la aldea, no porque seamos amigos, así que no confiaré en ti- Sasuke frunció el ceño nuevamente e iba a decir algo pero el rubio lo interrumpió- Si necesito ayuda, ahí estarás tú, ese es tu trabajo. No esperes que te llame pidiendo auxilio- fue hasta la puerta por la que había entrado, dándole la espalda al moreno- no eres más que un peón- dijo sin voltearse y después se fue, dejando en la habitación a un Sasuke muy cabreado.

-Tsk- chasqueó la lengua, al parecer, el objetivo de su misión era un niño creídoy mimado. Pero tenía razón, al final él solo estaba allí para cumplir órdenes, no para hacer amistades. Normalmente no intentaría relacionarse, se consideraba alguien profesional y capaz de controlar sus emociones…, pero aquel rubio logró desencajarlo por completo, solo con su mirada ya lo tenía soñando con lago lejano.

Al rato llegó una empleada para indicarle dónde estaba su habitación, era junto a la de Naruto, separados solo por unas puertas corredizas de color blanco adornadas con flores negras. Ciertamente, Naruto era un condenado, que sus guardias estuvieran cerca era lógico…, pero… por más que intentara pensar en ello, no podía verlo como tal. Tal vez por su actitud altanera, o su apariencia tan delicada. No importaba la excusa, no podía verlo como un prisionero y punto, más bien lo veía como una doncella a quien debía proteger a toda costa, o una princesa encerrada a la espera de un rescate… por muy tonto que pudiera parecer.

Instaló sus pertenencias y se acostó para tomar una siesta, llevaba tres días sin dormir después de todo. Se tiró bocarribacon los brazos detrás de la cabeza, observando el interesante techo para organizar sus pensamientos.

Si era cierto que Naruto era hermoso, la persona más bella que jamás había conocido. Pero su personalidad era demasiado fría, le recordó un poco a él, a su forma de ser cuando era un niño y vivía con su familia, pero era eso precisamente, un niño. Pareciera que ese rubio con cara de chica no le habían dado sus buenas nalgadas y ahora tenía los aires de grandeza demasiado elevados.

Ya se encargaría él de enseñarle modales.

Giró de lado, pero aun así no podía conciliar el sueño, así que se puso de pie y salió de la habitación. Iría a reconocer el terreno y de paso disfrutar un poco de la vista que le ofrecieron esos bellos jardines.

El pasillo le parecía interminable, rodeado de puertas de papel que llevaban a más de una habitación, después transformándose en un pasillo exterior que pasaba justo por encima del jardín de arena cuidadosamente peinada y con enormes rocas oscuras.

Más adelante había un pequeño puente que cruzaba el lago con el juego de bambú, que conducía a otra sección de la casa. Aquella mansión estaba diseñada congrandesseccionesseparadas, solo siendo conectadas por el pasillo exterior de madera, muy trenzado y entrelazado como si de un laberinto de tratase.

Llegó a algo que parecía ser un almacén, entró y se sorprendió por lo limpio que se encontraba y no polvoriento como se lo hubiera imaginado. Estaba lleno de libros y pergaminos sellados, cajas con objetos antiguos, armas obsoletas y… ¿juguetes?

Sí, efectivamente eran juguetes, un oso depeluche, una espada de madera, un tren de colores, un muñeco de trapo, un caballo-balancín. Todos estaban perfectamente cuidados, tal vez le habían pertenecido al rubio mimado y los guardó en ese lugar cuando creyó que no eran acordes a su edad.

Salió del almacén siguiendo el pasillo que cada vez le recordaba más a unatelaraña y llegó hasta la cocina, dónde algunas empleadas se encontraban haciendo la cena. Hizo una reverencia de saludo hacia las mujeres y salió para no interrumpir su trabajo.

Esta vez el pasillo lo llevó hasta un mirador, apartado de todo, rodeado de árboles y de suelo empedrado; el barandal era un enorme dragón de madera con un diseño de escamas diamantinas y las luces de algunas farolas adornaban las puntas. Se apoyó en él para observar el paisaje que se expandía debajo. El lugar era realmente alto, sin embargo la vista era asombrosa.

El pasto se movió despacio cuando el viento se levantó sobre la copa de los árboles, moviendo los azabaches cabellos de Sasuke y obligándole a cerrar los ojos para disfrutar del tacto de la brisa en su rostro. Aspiró la frescura del atardecer, sus dedos apretaron el barandal por el subidón de adrenalina y sus pies sintieron el impulso de saltar, se sentía volar en ese hermoso balcón.

-No deberías acercarte tanto al borde- Sasuke rápidamente abrió los ojos y se volteó para encarar a la persona que estaba a sus espaldas- es peligroso.

-¿Le tienes miedo a la altura? Eso no me lo esperaba,joven amo- enarcó una ceja como si no pudiera creérselo.

Naruto cerró los ojos con un suspiro, para él, Sasuke era un completo estúpido que no merecía ni su tiempo- Mi madre murió cuando calló de ese mirador, por eso no me acerco.

Sasuke se arrepintió al instante, quiso pedir disculpas pero el rubio ya le había dado la espalda para marcharse- Espera- lo tomó del brazo- lo siento- se apresuró a decir; Naruto en cambio no se inmutó, su brazo se puso rígido debajo del agarre y sus puños se cerraron, estaba molesto aunque trataba de aparentar serenidad.

-Te había parecido gracioso que tuviera un miedo acompañándome a diario-respondió sin voltearse, observando sus pies con indiferencia- sin embargo, al contarte la razón te sentiste culpable. No me pides perdón porque te preocupas por mí, sino porque no quieres tener ese sentimiento de culpa y si yo te perdonara te sentirías mejor. A eso… se le llama hipocresía.

Sasuke le soltó el brazo, sus ojos estaban dilatados por la respuesta del chico, eso era algo que en verdad no esperaba. Se quedó sin palabras, no tenía argumentos y como no estaba acostumbrado a eso, quedó en shock. Impulsado por el nerviosismo que sintió su pecho, tomó el brazo de Naruto una vez más y lo volteó para que lo viera a los ojos.

La mirada de Naruto era vacía, ni siquiera estaba sorprendido por el repentino agarre en sus hombros, como si ya estuviera acostumbrado a que lo trataran de esa forma- ¿No harás siquiera el intento de conocerme? Saber cómo soy.

-¿Eso de qué me serviría?-su semblante seguía inexpresivo, sin emociones- ¿Para qué quiero conocer a una persona que se irá y no volverá?

Sasuke frunció el ceño, estaba molesto, o irritado, frustrado, confundido…, no sabía cómo estaba pero el sentimiento le provocó una fuerte tensión en todos sus músculos- ¿De qué estás hablando?

-Te marcharás de aquí en cuanto llegue un remplazo para cumplir la misión. ¿Piensas que eres el único guardaespaldas que hetenido? Imagínate si voy a perder mi tiempo en conocerlos a todos. Solo memorizando sus nombres perdería la mitad de mis neuronas.

-¿Por qué eres así? Eres como un témpano de hielo- miró al rubio directamente a los ojos y notó en ellos la incertidumbre, la duda y… el miedo. A pesar de su carácter, los ojos del menor mostraban un miedo antiguo a algo desconocido.

El atardecer había comenzado a florecer y la yukata roja de Naruto resplandecía más que nunca, su cabello emitía un brillo único debajo de los divinos tonos naranja del cielo. El azabache pensó que algo tan hermoso como ese rubio,solo podía ser la reencarnación de algún ángel. Su fría y distante personalidad no pegaba con las aniñadas facciones y los cálidos ojos de mar, por lo tanto, algo debía estar mal.

De repente Naruto miró el suelo, haciendo que los pequeños cascabeles de su hebilla sonaran con el movimiento. Su lindo pelo rubio le tapaba los ojos y Sasuke aflojó un poco el agarre por la repentina decaída del chico- Me pregunto… ¿cuándo me volví así?

Los brazos de Sasuke cayeron en peso a los lados de su cuerpo, esa respuesta sí que lo dejó sin palabras. Intentó volverle a hablar al chico, pero no le dio tiempo. Naruto salió corriendo en cuanto tuvo una oportunidad.

Suspiró al saberse derrotado y puso las manos dentro de los bolsillos del pantalón.Volvió al interminable corredor de madera. Después de cenar y platicar un poco con las mucamas sobre las rutinas de la casa, las visitas que tenían permitido el paso, etc., se metió en su habitación y ésta vez sí pudo conciliar el sueño.

En la madrugada sintió algunos quejidos y sollozos en la habitación contigua. Pensó en ir a ver qué sucedía, pero recordó que era la habitación de Naruto y no quería perturbarlo, más de lo que ya había hecho ese día. Escuchó la voz de Hinata, diciendo palabras dulces y de consuelo para el chico, entonces se sintió más aliviado y se volvió a acostar.

Al menos tenía a alguien que lo acompañara en esos momentos.

 

Continuará…

Notas finales:

Hohohohohoh… Un romántico SasuNaru… hahahah..qué les pareció? Merece algún rew? Merece continuación? Ustedes deciden chicos ^_^… Recuerden que sus rews son la tinta de mis historias, por lo tanto subiré el segundo capítulo la semana que viene si éste sobrepasa los diez rews n_n. Seehhh… bueno, nos leemos Adiu!

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