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"Un Sufrir Común"

Autor: klimary

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Notas del fanfic:

Necesitaba escribir algo triste, y no sé si sea entendible pero aquí está. Lamentablemente los que pagaron las consecuencias de mi mente malvada fueron mis queridos Kuro y Fye.

Que por cierto no sabía si poner en adv muerte de un personaje.

Notas del capitulo:

Esto pasó años después de todo, hasta de Nirai Kanai. Los recuerdos son de lo que pasó en Tsubasa Tokyo Revelations. Yo me imaginé de repente a Fye esperando un bebé cuando tenían que salvarlo transformándolo en vampiro, así como de que diciéndole en secreto a Kuro que no lo hiciera porque sabría que el bebé moriría con su transformación, o algo así. Pero como era un secreto y eso... ¡Estoy loca, lo sé! 

Y sé que con esto ya les conté toda la historia, pero espero pasen un rato ameno leyendo.

Otro año había pasado…

Caía la noche en un mundo nuevo, donde como en cada uno, buscaron refugio los viajeros. Era una casa acogedora, y los paisajes a su alrededor olían a verdosos árboles en plena primavera, creando un paisaje nocturno que no en todos los mundos podían encontrar. El más joven de cabellos castaños y un pequeño bollo blanco dormían en una habitación, ya que siempre eran los primeros en caer luego de explorar por ese lugar; mientras tanto los otros dos, sus “padres” como los hacían llamar en ciertas ocasiones, descansaban cómodamente en unos asientos puestos en un gran jardín con una hermosa vista, ya que las estrellas y la luna se divisaban como grandes luces mágicas, como si brillaran para cumplir sueños.

El ninja y el mago habían tenido tantas aventuras que ya no les molestaba la presencia del otro, al contrario, era una compañía que no querían evitar. Nunca.

La desventaja de ese momento es que se había cumplido otro año, un año más de su secreta tragedia, pero como en cada día como ese, necesitaban decir lo que tenían en su mente, porque les lastimaba, porque necesitaban desahogarse y esperaban al fin llegar a una paz que no podían concretar.

-No puedo creer que haya pasado otro año… ¿No lo crees, Kurorín?- Había comenzado el rubio, nunca quería dejar pasar la conversación aunque comprende que le dolerá sobremanera. El otro solamente contemplaba el cielo nocturno, ya que, como cada año, el no quería discutir; sabía lo que vendría.

-¿Por qué lo hiciste? –Fue directo el ojiazul –No quería vivir, no quería vivir sin él. Hubiera preferido morir mil veces a eso. ¿Podrías… -soltó un largo suspiro, necesitaba fuerzas -¿Podrías decirme por qué tomaste la decisión de salvarme?

Kurogane pensaba decirle que no se arrepentía, que lo amaba, que no hubiera podido continuar sin su mago, porque era lo más hermoso que le había pasado; que le había alegrado el viaje con los apodos que le ponía, le había motivado a seguir con sus ánimos de proteger a los mocosos, que le había intrigado su falsa sonrisa… Y que no podía cambiar eso por alguien a quien aún no conocía. También le quería decir que le dolía, que también sufría, pero que no hubiera cambiado esa oportunidad por nada. Lamentablemente, para el ninja decir todo eso implicaba perderlo, porque admitiría que no tenía sentimientos por alguien que hubiera sido muy importante para él.

-Si me hubieras dejado morir en Tokio, el poder de Syaoran-kun hubiera disminuido.

-Basta mago…

-Sabes que tengo razón, te hubieras evitado muchos problemas, incluso tal vez, estarías ahora en tu hogar bebiendo sake y sirviendo a la princesa en alguna misión para demostrar tu fuerza.

-Eso no me importa…

Fye comenzaba a impacientarse, quería ser escuchado, quería alzar la voz -Me convertí en vampiro, dependía de ti para vivir… ¿No hubiera sido mejor evitarte esa carga? Incluso ahora lo soy para ti –estaba alterando la tranquilidad del moreno.

-Cálmate

-¿No piensas cada día en lo que hubiera sido? ¿Y si mejor le hubieras pedido a Yuuko-san salvarlo a él o algo similar?

-Sabes que eso no era posible, ¿Por qué no dejas el asunto en paz?

-¡Porque lo amaba! –De pronto se había puesto de pie frente a él, estaba frustrado porque el pelinegro no comprendía su sentir, estaba enojado -¡Hubiera preferido morir que no haberlo conocido!

-¿Y dejar abandonados a los mocosos y al bollo blanco? ¡¿Acaso ellos no te importaban?! –Se había puesto de pie también, le cansaba tener que enfrentarlo -¡¿No te hubiera importado hacerlos sufrir?! ¡Y yo qué, cuándo vas a comprender que eres de lo más importante en mi vida! –Notó que su rubio ya lo miraba con lágrimas acumuladas.

-Pero… Kuro…

-A mí también me dolió perderlo, mago –se acercó lentamente sin dejar de mirar sus tristes ojos, hasta quedar frente a frente pero sin poder tocarlo aún –Era nuestro… no solo tuyo. –Finalizó abrazándolo por la cintura, delicadamente, no quería alterarlo más. Fye no sabía cómo reaccionar, por lo que el ninja continuó hablándole. Tenía que hacerlo despertar -¿Recuerdas lo mucho que me costó admitir mis sentimientos por ti? Tan poco de conocerte y ya sabía que eras mi perdición. Solo tú y tu tonto comportamiento me hicieron ver el significado de la fuerza. Tú me hiciste conocer el estúpido amor, y aquí me sigues teniendo, mago. Imagina cuán difícil fue para mí la noticia de que tu magia podía llegar a más.

-Yo también me sorprendí de que podía llegar a eso… el poder tener un bebé.

-Y me hiciste muy feliz. Lo sigo siendo.

-Y al mismo tiempo fuiste más gruñón…

-Porque no quería que les pasara nada.

-¿Por eso antes de… lo que pasó… estabas enojado conmigo? ¿Por eso me dijiste que mi pasado no te importaba y que enfrentara el presente?

-Eso era otro asunto, estabas muy extraño y tenía que recordarte nuestra situación, además de lo que recordé del rey que te perseguiría. Y pensaba que aún querías dejarte morir… Tokyo era un mundo engañoso. Pero no estaba enojado contigo.

-Yo aún estaba confundido, íbamos a ser papás

-Lo seguimos siendo –Eso sacó una pequeña sonrisa en el mago, sabían que Syaoran, Sakura y Mokona eran sus pequeños; pero pronto se quedaron en silencio con sus pensamientos, recordando sus días en Tokyo.

-No debí… entrar al agua; quería esperar, pero vi su sangre y sentí que el sello de Syaoran estaba por romperse… Quería hacer algo… No pensé que terminaría así. No me lo perdonaré nunca. –Finalmente, derramó sus lágrimas y abrazó al más alto con todas sus fuerzas, lloró como hace tiempo no hacía. Gritó y gimió de dolor por todo lo que les había sucedido, por los dos, por no haber tenido cuidado, por sus compañeros de viaje, por su pasado, su hermano, y por todo lo que nunca podrá ser con ese bebé que no conocería la vida. Estaba desconsolado. Sufría, como cada año en el que recordaban cuando lo había perdido por su transformación en vampiro, esa vez que estaba a punto de morir. Por eso no quería ser salvado, porque así ayudaría a limitar la fuerza del clon, y porque iría junto a su hijo, al cielo o a la nada, pero con él, o ella. Nunca lo sabría. Lo peor de todo es que no tuvieron siquiera oportunidad de avisar a los demás de la noticia, no tuvieron tiempo de alegrarse por la llegada del futuro integrante de la familia.
Poco a poco la tristeza fue disminuyendo. Cuando Fye pudo calmarse un poco, volvieron a sentarse pero con sus asientos unidos y ellos también, en un abrazo cálido para reconfortarse mutuamente.

-Kuro… ¿Cómo lo hubieras llamado?

-¿Mmh?

-Si… ¿Si hubiera sido niño, o niña, cómo le hubieras llamado?

-Eso no importa ahora –le respondió tan rápido que notó el cuerpo del rubio tensarse, tenía que arreglar eso.

-No lo sé. Seguramente tendría tu nombre, el verdadero. –Como respuesta solo escuchó un suspiro.

-Si hubiera sido niña el nombre de tu mamá sería el indicado.

-Tal vez mago… tal vez.

De pronto sintieron una presencia despertar, tuvieron que separarse por un momento.

-¿Kurorín, Fye? –era Mokona, somnolienta por despertar tan noche.

-¿Qué pasa Moko-chan? ¿Por qué te levantaste?

-Watanuki-kun me envió una nota para ustedes, dijo que no podía esperar. ¡Es tan molesto, me dijo que no lo leyera! Me hizo prometerlo, y cumplir una promesa es una de las 108 habilidades de Mokona, así que aquí está –terminó por entregársela al ojiazul –Regreso a dormir, Mokona está cansada. ¡Buenas noches! –Y así como llegó se fue, solo escuchando sus bostezos al entrar a casa.

-Esa bola con patas es tan… Y bien, ¿Qué dice?

-Déjame abrir la nota Kurotán… -y solamente se dispuso a leer. “¿Por qué demonios se tarda tanto?” pensó el mayor al ver al otro concentrado entre líneas, pero no le decía palabra alguna de lo que contenía. De pronto notó el semblante del rubio cambiar, de alegre a serio, concentrado, asombrado y finalmente hecho un mar de lágrimas. Quería ver lo que leía, pero debía esperar a que el otro terminara; sin embargo, solamente veía a su Fye llorar sin dejar de mirar el papel, por lo que al desesperarse se lo quitó de las manos y se dispuso a leer:

“Fye-san, Kurogane-san:

Les pido una disculpa por mandarles esto repentinamente, pero llevo callando lo que me ha pasado desde hace tiempo, y tenía que decírselos. Cada año en esta noche, tengo un sueño muy extraño. Y sí, sé que Kurogane-san estará enojado de que le cuente sobre mi sueño, pero creo que ambos podrían comprenderlo ahora que se los diga: Como saben, tengo la capacidad de ver espíritus y cosas por el estilo, así que, bueno, creo que cada año veo a alguien relacionado con ustedes, ¿Podrían decirme quién es? Al principio, pensé que era el hermano de Fye-san, ya que es un pequeño rubio muy parecido a él, y no lo tomaba en cuenta porque sé que Fye-san comprende que siempre su hermano estará con él. Pero en esta ocasión noté algo que no había tomado en cuenta: la mirada del niño. Y su cabello. Ahora que lo vi detenidamente pude observar que tenía el cabello un poco más corto, y su mirada era de un rojo como el fuego, caminando altivamente hacia mí. Este año también intentó hablarme, pero no pude escuchar su voz, estaba muy lejos aún, así que solo alcancé a leer de sus labios sus nombres. Y también algo relacionado con amor, que los amaba, no pude comprender.

Espero no haber interrumpido su descanso, ya que sé que es muy noche pero, por alguna extraña razón, este sueño en algo cambió que no pude esperar a la mañana para decírselos. Discúlpenme por ello. Les mando un saludo a todos, espero comunicarme pronto para ver si me lo pueden aclarar, y si no, no pasa nada, solo quería avisarles Tenía que sacarlo de mí.

Watanuki.”

Estaba asombrado. ¿Podría haber sido…? No. Tenía que arreglarlo, ya no quería volver a ver a su rubio sufrir.

-Hora de dormir

-Kuro…

-Necesitas descansar, ha sido suficiente. Vamos

Fye concluyó entonces que su ninja tenía otras formas de enfrentar su dolor. Quería comprenderlo, pero se le hacía difícil ver como el moreno no se lamentaba por lo leído en esa nota. Quién sabe, a lo mejor y no expresaba sus sentimientos para demostrar que puede ser fuerte por ambos. Lo quería demasiado, pero le encantaría que de vez en cuando dejara de ser ese súper ninja para solo ser el hombre con quien compartía su vida.
Kurogane abrazó al ojiazul y ambos se levantaron para ir a dormir, el mayor no dejó de mirarlo en todo el recorrido, incluso en la cama no dejó de observarlo, porque en su plan estaba que se quedara dormido; y después de largo rato cuando notó la respiración pesada del mago, le dio un cálido beso y salió de la habitación. Caminó hacia donde estaba el bollo blanco, lo tomó y lo sacó al patio para despertarlo.

-Mmmm, ¿Qué pasa Kurorín, por qué me vuelves a despertar?

-Te dejaré dormir solo si te comunicas con el mocoso de la tienda, cuando lo hagas puedes dormir mientras hablo con él. Cuando termine te regresaré a tu cuarto.

Aún somnolienta Mokona aceptó el trato, diciéndose que Kurogane estaba muy raro por el pedido. Poco después apareció la imagen de Watanuki tallándose sus ojos por volver a despertarse, cuando miró a Kurogane se le hizo extraño, pero dejó que el otro iniciara la conversación. No habría problema con la Mokona negra ya que también dormía.

-Tengo un deseo que pedirte.

El otro solo lo miró sorprendido. Esperó a que continuara, sería una seria conversación.

-Quiero que el mago olvide que esperaba un hijo.

-Ahh, ya no quieres verlo sufrir por el no nacido, quieres cambiar la realidad ¿Y qué hay de ti?

-Yo puedo soportarlo.

Lo observaba fijamente –Pues, el precio sería muy alto.

-Lo sé

-¿Por qué quieres hacer esto Kurogane?

-¿Me vas a ayudar o no?

“Está sufriendo” pensó Watanuki –Está bien. El precio es…

Y fue turno del ninja quedarse sorprendido. Pero aceptó el pago, viviría sabiendo que después de eso el mago tendría una carga menos que soportar. Tras una despedida y aclarar algunas cosas del trato, Kurogane fue a la cama, y después de un momento, lloró en silencio. Porque notó que después de todo había perdido algo más que a su hijo, su felicidad, su todo: había perdido a Fye.

“El pago será también el olvido. Fye olvidará que alguna vez te quiso, que fueron algo más que amigos, y todas las referencias en torno al bebé, serán cambiadas por recuerdos de su deseo a morir, también a que los demás sufran por él, como cuando se conocieron. Serás todo: su complemento, su amigo, su fiel compañero, pero nunca su gran amor. Tendrás que vivir cerca de él sin tocarlo, sin que perciba lo que sientes por él. Serás el más fuerte para él, pero sabrá que no es por él, no sabrá que es porque lo amas”

Y así, los compañeros siguieron viviendo aventuras, pero solamente como los grandes amigos que llegaron a ser, disfrutando de su compañía, tratando a Syaroan como a un hijo y a Mokona también; pero solamente en ninja sabía la verdad, y aceptaba la carga, porque sería fuerte por todos, y porque nunca olvidaría que fue real. En cambio Fye solamente se sentía extraño, su mente jugaba con él de vez en cuando pensando en el qué sería si…

Pero quién sabe, dicen que el amor es la magia más grande del mundo capaz de romper cualquier barrera. Algún día lo podrían a prueba.

………

 

Notas finales:

Obviamente este fic (como muchos otros que escribo) tenía continuación porque Fye es mago y pensé que él notaría que algo le habían hecho y empezaría a sospechar e investigar y ¡bum! enterarse de lo que hizo Kuro y mil cosas más, PERO nunca se me ha quitado el miedo a escribir fics de muchos capis, así que ahí quedó.

Si fue confuso o algo, díganmelo, crear una realidad alterna con ese bebé fue un reto muy interesante para mí, así que quisiera saber cómo lo tomaron.

Mil gracias por pasarse a leer, un abrazo!

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