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Sin respirar [LAYHO]

Autor: CLLCBMHKSG2

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Notas del capitulo:

Está historia está basada en mi vida, espero que les guste, gracias por leer

Los toques en la puerta, me estaban poniendo de mal humor, mis oídos se aclararon lo suficiente como para que mi dormido cerebro reaccionara, removí mis sábanas con cuidado, mi cuerpo estaba entumecido y algo adolorido por la posición en la que me había quedado recostado toda la madrugada, revolví un poco mi cabello y murmuré un suave “pase”, notando como la puerta se abría con cuidado.

- Buenos días joven Joonmyun, el desayuno está listo, por favor baje para que pueda comer algo – la voz amable de la señorita Bang se escuchó con delicadeza.

- Minah noona, no iré a la escuela hoy, no me siento muy bien – ella asintió y salió de mi habitación, así que solo volví a recostarme, aunque los pasos apresurados de las escaleras me advirtieron de algo.

- ¡Joonmyun, ¿Cómo que no irás a la escuela?! – mi madre como siempre irrumpió en mi habitación, cabe recalcar que gritando. Suspiré y me reincorporé con algo de cansancio.

- Solo… me siento algo cansado… - dije cerrando los ojos levemente, ella se sentó junto a mi en la cama y sostuvo mi mano.

- Cariño, ¿Qué sientes? ¿Quieres que te llame al doctor? – mis ojos se abrieron con horror.

- ¡No!... digo, no hace falta… estoy bien, solo cansado – ella sonrió, siempre sus ojos me veían de esa manera.

- No dejaré que faltes a la escuela Joonmyun, a menos que te encuentres muy grave – dijo poniéndose de pie para enfrentarme.

- ¿Acaso tener cáncer terminal no es lo suficientemente grave? – ella me miró sorprendida e indignada.

- ¡Joonmyun! – Por unos segundos ella solo respiró para controlarse y me dirigió de nuevo esa mirada comprensiva – Cariño, no quiero comenzar así la mañana contigo, entiendo que te encuentres cansado, pero no debes perder clases, eres un chico responsable ¿no es así? – asentí lentamente, mientras mis mejillas se tornaban rojas – su sonrisa creció, siempre que ella lograba sonrojarme, lo disfrutaba más que nadie, se inclinó cerca de mi rostro y besó mi frente – te amo Joonmyun –

- Yo también – dije susurrando, ella acarició mi mejilla y otro sonido irrumpió en mi habitación, ambos dirigimos la mirada hacia la puerta.

- Hijo, ¿te encuentras bien? – mi padre se notaba preocupado, ambos siempre me trataban de esa manera y de alguna forma eso me hacía sentir culpable.

- Estoy bien padre, solo me sentía un poco cansado – papá vino hacia mi y me mostro la misma mirada que mamá solía tener.

- ¿Quieres que te lleve hoy a la escuela cariño? – asentí con una sonrisa, amaba a papá, tal vez solo un poquito más que a mamá, pero eso era algo que ninguno de los dos podía saber.

- Bueno, se está haciendo tarde, así que es mejor que todos nos apresuremos – mamá salió de la habitación con una sonrisa después de decir estas palabras, seguida de papá.

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- Bueno, ya llegamos – miré la entrada de la escuela y luego a papá.

- Gracias, yo… iré a casa después de la escuela – dije mientras abría la puerta, siendo detenido por su gran mano en la mía, la cual se veía simplemente escuálida y pequeña.

- Joonmyun, antes de que te vayas… - papá parecía muy pensativo, tiré un poco de su mano y el me observó directamente - …llámame si te sientes mal ¿de acuerdo?, vendré por ti enseguida – lo miré algo sorprendido, asintiendo.

- Está bien, los veré más tarde – le di un beso en la mejilla como despedida y bajé del auto, sacudiendo mi mano mientras se alejaba.

Caminé despacio hasta mi clase, las personas solían mirarme con rareza hace algunos años, debo admitir que jamás he sido alguien que se deje intimidar, nunca me he mostrado débil ante los demás, no más que físicamente, y debo aclarar que eso solo es porque mi condición física no se encuentra de mi lado, aparentemente me veo como alguien, frágil, muy pálido y delgado, mi estatura es baja, no me favorece en lo más mínimo, y lo que menos me ayuda es mi notorio cable de oxígeno, lo llevo conmigo a donde sea que vaya, bueno en realidad es de esperarse, sin él no puedo respirar.

Desde hace unos casi seis años he tenido que usar este instrumento en mi rostro, junto por encima de mi boca y debajo de mi nariz, al principio resultó ser terriblemente incomodo, no podía hacer nada sin que tirara de él en el intento, recuerdo las repetidas veces en que me enredé con él y lo arranqué de mi cara a propósito.

Con el tiempo había logrado acostumbrarme, a comer, dormir, ducharme, sin necesidad de sufrir un accidente con él, también había aprendido a ignorar las miradas estúpidas y llenas de lástima que me enviaban las personas, al comienzo solo tenía ganas de llorar, me sentía extraño y fuera de lugar pero ahora realmente no me importaba que los demás me observaran con extrañeza, eso ya no era importante para mí.

Cuando llegué, me dejé caer en mi asiento, me sentía algo cansado, necesitaba respirar profundamente, un pesó cayó junto a mi pupitre y levanté la mirada de mis brazos.

- Buenos días Joonmyun – la voz cantarina de Minseok me distrajo, dando oportunidad de que sus labios se posaran con descaro en mi mandíbula, succionando con algo de fuerza, tomé sus hombros y lo alejé, logrando que sus labios hicieran un sonido algo obsceno, diablos eso dejaría una marca.

- Minseok, rayos, eso me dejará una marca – dije masajeando el hueso de mandíbula, para que la sangre circulara con normalidad, una risita escapó de sus labios, mientras los humedecía lentamente.

- Lo siento Joonmyunnie, es solo que tu piel es tan tersa e impecable que es inevitable no querer dejarte una marca en esa bonita cara tuya – rodé los ojos, acostumbrado a las locuras de Minseok.

- Si bueno, como digas, pero procura no hacerlo en un lugar visible – esperen ¿Qué es lo que acabo de decir?, los ojos de Minseok bailaron y yo lo miré con horror, debo pensar bien mis palabras.

- Quita esa expresión de tu rostro – dije serio, notando como hacían pucheros – En fin, ¿Dónde está el pervertido de tu novio? – dije con aburrimiento.

- ChenChen está ahora mismo de viaje con mis hermosos suegros – dijo mirando sus uñas buscando alguna imperfección.

- ¿No fuiste con ellos? – pregunté mientras sacaba un libro de entre mis cosas, el se encogió de hombros.

- Estuve con ellos los últimos cinco días, me suplicaron que me quede más tiempo, pero tenía que visitar a mi padre hoy después de la escuela, así que tuve que volver, aunque debo decir que mi bello novio me dio una linda despedida – mis ojos solo rodaron nuevamente, era bastante normal para mis amigos hablar sobre su vida privada con las demás personas.

- De acuerdo, para, no necesito saber cómo follaron ustedes dos – su risa sonó de nuevo.

- Cuando tu pálido trasero ya no sea virgen, lo entenderás Joonnie – besó mis mejilla una vez más antes de comenzar la clase.

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Minseok había sido mi amigo desde que comenzamos la escuela secundaria, era bastante relleno en esa época, sus mejillas eran enormes, parecía un roedor, con el tiempo su figura cambió, viéndose esbelta y sexy ante los ojos de los demás, pero siguió conservando esas mejillas regordetas, que parecían ser su rasgo más representativo.

Recuerdo claramente cuando lo conocí, teníamos cerca de diez u once años, siempre tuve buenas notas, desde muy pequeño y por eso estaba adelantado un año, pero todo ese año fue un desperdicio que terminé por perder cuando comenzaron los tratamientos, volviendo al caso, Minseok fue la primera persona que tuvo la suficiente valentía como para preguntarme porque razón un cable rodeaba mi rostro, lo dijo de una manera bastante linda, no parecía querer burlarse, así que solo se lo dije y él tomó mi mano con una sonrisa, dijo que seríamos muy buenos amigos y que me veía genial, eso me causó algo de gracia, nadie con un cable debajo de la nariz puede verse genial, pero para Minseok nada era imposible.

Pasaron cerca de dos años antes de que mi amigo con rostro de ardilla conociera a su novio, Jongdae, él tenía un año menos que nosotros, pero era muy inteligente, demasiado diría yo, así que también estaba un año adelantado en los cursos. Jongdae llegó a mitad de ese año, con una sonrisa estampada en el rostro y ganándose muchos amigos a su paso, entre ellos Minseok con quien compartía las clases de canto, fue ahí donde se hicieron más cercanos y con el tiempo empezaron a salir, después de eso el noviazgo llegó, ambos se sostenían las manos y se regalaban besos delante de todos, cosa que a ninguno de los dos les importaba, Minseok se había tomado muy en serio el hecho de que su novio y su mejor amigo deberían entablar confianza, así que Jongdae y yo estuvimos casi obligados a llevarnos bien, cosa que no fue muy difícil, al principio yo siempre me mostraba como alguien sereno y bastante retraído, mientras que Jongdae era todo lo contrario a mi, alocado y expuesto en todo sentido, nos costó acoplarnos lo suficiente, pero al final terminamos siendo muy buenos amigos hasta el día de hoy.

Debido a mi enfermedad, no había podido hacer muchas cosas, las clases de deporte estaban prohibidas para mí, así como las de danza y canto, podía tratar con expresiones artísticas, pero la primera y única vez que lo intenté los químicos de los materiales terminaron siendo mucho para mí y tuve que dejar todo antes de que me ingresaran de emergencia en la clínica más cercana. Las sugerencias para las clases de nado al principio sonaban bien, me ayudarían a que mis pulmones desarrollen más expansión y pueda recibir más oxígeno, hasta que me di cuenta de que necesitaba casi el doble de mi energía corporal como para resistir dar una vuelta entera a la piscina olímpica, idea descartada.

Después de un tiempo dejé de intentar buscar algo que me apasionara y que principalmente no me hiciera daño, las opciones eran cada vez más limitadas y no quería quedarme en la nada, así que solo detuve mi búsqueda temporalmente, me enfoqué en mi salud, cada vez más deteriorada por la edad y los tratamientos golpeando cada vez con más fuerza en mi organismo, las marcas de las inyecciones y vías intravenosas en mis brazos, volviéndose de colores verde y purpura duraban semanas, las náuseas y dolores de cabeza eran muy intensos, tanto que mi garganta quemaba y mi corazón se agitaba por el esfuerzo de mi cuerpo al querer rehusarse a expulsar todo el contenido de mi estómago, la pérdida de cabello fue dura, no quise seguir sosteniendo en mis manos mechones de cabello cada vez más gruesos, era algo que no podía tolerar.

Cada una de las cosas que tenía que pasar, empezaron a volverse habituales, mis padres se preocupaban por mí, a ellos no les importaba gastar toda su fortuna en pagar tratamientos para su hijo enfermo, él único por cierto, ellos solo querían que me recupera pronto, cosa que no sucedería, el cáncer no se puede curar, me lo han dicho y lo sé, porque cada día que pasa, siento como solo puedo respirar cada vez menos, como necesito sacar fuerzas de donde ya se agotaron las fuentes de energía, pero al parecer el destino es más cruel y él peor regalo que me da en este mundo es el de la vida, vida que no quiero seguir viviendo.

Notas finales:

Gracias por el apoyo, un beso giganteeee, los amooo

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