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Una relación rara con el jefe (XeSol) por ALittlePhantom

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Hansol suspiró mirando la pila de documentos que se amontonaron en una sola mañana alejado de la oficina. Quería realmente largarse a llorar. El nudo en su garganta se oprimía dolorosamente.


 Pero no cedería. Él no era tan débil.


 Ya había estado en situaciones similares y saldría airoso también de esta. Hoy no sería la excepción.


 Amaba su trabajo, pero francamente en días como hoy mandaría todo a la mierda felizmente y sin dudar y se iría a dormir. Joder que necesitaba una buena noche de sueño. Y un buen polvo. Pero aún más una bendita siesta.


 Bufó sonoramente y atacó su sandwich mientras apilaba los papeles por orden. Los prioritarios y urgentes irían a una pila mas chica y los que podía terminar en su casa en otra... pero esa era aún más pequeña para su gusto.


 Aveces desearía poder realizar la totalidad de los trabajos en su departamento. Se llegó a preguntar el por qué seguía pagando un alquiler tan alto por un lugar al que apenas visitaba. Era una verdadera pena. Eligió el sitio por la vista y lo decoró a su gusto para que tenga ese ambiente a hogar... para nada. Más bien para nadie.


 Incluso había asesinado a un inocente cactus de deshidratación. Maldición, quien en su sano juicio mataría a una planta que apenas necesita atención... y agua. Improbable, pero real. 


 Ignorando el sentimiento de fracaso total, se pasó toda la tarde trabajando. 


 Sus ojos los sentía pesados y su cuerpo débil. Quizá finalmente estaba llegando a su límite. Aunque sabía que debía terminar con el trabajo asignado, antes de que llegara su nuevo jefe. Maldita la hora en la que decidieron poner al frente a una nueva persona.


 Y el mundo sabía lo que odiaba los cambios bruscos.


 Nadie en la empresa conocía la personalidad del nuevo director, lo único que sabían a ciencia cierta era que es el segundo hijo del dueño y que no estaba muy feliz por hacerse cargo del lugar. Por eso pensaba que era mejor estar prevenido. 


 A Hansol eso no le importaba en absoluto, mientras no afectara a su trabajo ni a sus posibilidades de conseguir el ansiado ascenso.


 Y joder que se lo merecía.


 Había sacrificado casi cuatro años es este sitio, dejando de lado a su familia, sus amigos y hasta su propia vida por un mejor futuro... y estaba a nada de conseguirlo. Sus esfuerzos por fin darían frutos y por lo tanto no iba a dejar que nada se interponga en su meta. Ni siquiera el consentido y desinteresado nuevo jefe, que todavía no había visto, pero del que no tenía muy buenas referencias.


 Perdió la noción del tiempo dentro de la sofocante habitación y cuando al fin dio los últimos arreglos al trabajo ya era de madrugada.


 Decidió regresar a casa, dormiría un par de horas y volvería para presentarse ante el director. Sonrió agotado estirando sus muy agarrotados músculos. Le daría una buena primera impresión y sería más fácil de llevar aunque no llegue a agradarle demasiado.


 Exhausto, agotado, fundido... y todos los sinónimos que existan. Todos ellos lo describían a la perfección. Nunca se había sentido tan demolido en la vida. Sentía escalofríos y sudor frío recorrerlo entero. 


 El cuerpo le estaba pasando factura por descuidarlo tanto. Se sentía morir.


 Bajó del ascensor tambaleante y algo desorientado. Salió por las puertas de la empresa y no podía hacer pie. Esto no era bueno. Su vista se nublaba y sus extremidades no le respondían. Alguien le habló pero no lograba entender. Vio todo negro antes de sentirse caer profundo.


 


 


 Hansol se despertó totalmente perdido. Hundido entre suaves y delicadas sabanas. Sus memorias eran borrosas y confusas, al igual que su vista. Aunque se daba cuenta que no estaba ni en su departamento ni en su oficina. Es más, en realidad no era ningún lugar en la que su mente recuerde haber estado alguna vez en su vida. De eso estaba seguro. 


 Estaba siendo tratado y eso lo desconcertó. El goteante suero estaba a su lado y conectado a su brazo. 


 Se sentía pesado y adolorido sobre la inmensa cama... una cama ajena. 


 Quiso levantarse y se mareó. 


 Joder, esto era demasiado. ¿Dónde estaba? ¿Cómo carajos había llegado a este lugar?... tenía muchas preguntas en su completamente confusa y desorientada cabeza.


-Veo que ya te despertaste- dijo una voz grave a escasos metros y Hansol se sobresaltó. 


 Un joven que no aparentaba ser mas grande que él lo observaba desde el umbral de la puerta de la habitación. El rostro realmente atractivo de facciones cinceladas pero con una mirada impávida, desprovista de emociones. 


 Volvió a intentar sentarse y el mareo se intensificó. 


-No te levantes todavía- lo reprendió el chico sin expresión. 


 Aunque no le hizo caso y se sentó igual.


-Yo... ¿cómo...?- balbuceó con la voz rasposa. Su garganta dolía también.


-¿No recuerdas?


 Hansol forzó sus memorias. Recordaba haber bajado del ascensor y haber salido al exterior. También el haberse sentido mal a los pocos metros y... nada más. El resto no estaba.


-¿Me desmayé?- preguntó al extraño. 


 Este sonrió de una manera algo rara.


-Te atrapé justo antes de que te parieras la cabeza contra el pavimento. Deberías agradecer que tengo excelentes reflejos o todavía estarían limpiando tu sangre en el lugar.


 Hansol asintió levemente, sus pensamientos hechos un lío.


 -Te llevé al hospital- añadió el desconocido- pero como no había camas terminé por traerte a mi casa- explicó respondiendo a las preguntas no formuladas.


-Y-yo.. lo siento- se inclinaba disculpándose repetidamente la cabeza dolía pero no importaba- de verdad lo siento, y muchas gracias... ya me voy... pagaré por las molestias, no se preocupe- se estaba levantando e intentaba quitarse la sonda pero fue sostenido por los hombros. El chico lo miraba con dureza.


-Exceso de trabajo, estrés, anemia, deshidratación... ¿a qué estás jugando? ¿qué tanto vale la pena ese sitio para descuidar tu salud así?- preguntó rudo


Mierda, ¿quién es esta persona y por qué habla como su mamá?


-No es su problema- le dijo frunciendo el ceño- agradezco que me haya ayudado y tengo intención de retribuirle... pero nada más. Lo que haga o deje de hacer no es de su incumbencia- añadió molesto.


 Sabía que estaba siendo grosero e injusto. Esa persona salvó su cuello y lo cuidó sin saber siquiera quién era. Pero también estaba avergonzado y mentalmente agotado. 


 Necesitaba salir de allí para pensar con claridad. 


 Quitó la sonda y buscó sus cosas en la habitación. Sentía la mirada del desconocido sobre él, pero no lo escuchó decir más nada. 


 Finalmente y cuando tuvo todas sus cosas entre sus brazos saludó al joven.


-Lo siento de verdad... y gracias por todo- sintió la calidez de su mano y la sonrisa algo cínica del chico.


 Salió rápidamente de ahí.


 Esa persona lo incomodaba demasiado y para su desgracia tenía los bonitos rasgos que buscaba en un hombre. Saber que había dormido en la cama de él hacía que su piel se encienda. Totalmente ridículo para alguien que casi deja este mundo.


 


 


 El chico observó desde la ventana de la habitación, como Hansol tomaba un taxi y se perdía con los primeros rayos del sol, y sonrió divertido.


 El trabajo promete ser sumamente interesante.

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