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Espiral de Mentiras

Autor: Silvia_Riffie

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Notas del fanfic:

tres de Tres, decidí subir tres fanfic para comenzar mi cuenta así que nada los iré subiendo cada semana todos el mismo día o algunos durante la semana, pero tendran un cap por semana.

 

 

Notas del capitulo:

Holas, el ultimo fanfic que subo, espero que les guste cualquier cosa me la hacen saber en los comentarios.

 

 

Observaba el cielo, esa noche estaba completamente despejado las estrellas brillaban con esplendor igual que la gran luna que reinaba en ese manto azul medianoche, hacía un frío que condenaba, era pleno invierno en Tokio, y a pesar de sentir sus dedos entumecidos al igual que nariz y orejas no quería ni podía moverse del banco en donde estaba sentando en una plazoleta cercana a varios pub y restaurantes de lujo de la cuidad.

 

Todo sería tan fácil si fuese una estrella, nada importaría, sería anónima entre tantas pero sería observado por millares de pares de ojos en todo el mundo, estaba en las últimas lo tenía claro su estado no daba para más, tenía hambre, sed y frío, quería mover su entumecido cuerpo pero no tenía las fuerzas para moverse, si bien se resistía abandonar la lucha tenía que ser sincero consigo mismo ya no tenía ni resistencia ni poder alguno en su cuerpo, llegó al límite, entre los abusos tanto físicos como mentales, su poca y nada alimentación.

 

No era letreado, apenas sabía el valor del dinero, sabía lo básico como un niño de primaria, pero ya con sus diecinueve años había olvidado un sinfín de datos, pero era inteligente, era extraño si la gente lo escuchara hablar pensaría que era un idiota, y lo era, su cabeza era un mecanismo extraño, y así sabía que unos de los golpes que recibió de su tío habían dejando huella en el interior de su ser, sus costillas con mayor precisión. Pero en fin  no importaba lo más seguro es que muriese de hipotermia, y al fin su mísera existencia terminaría Naruto simplemente desaparecía de la tierra siendo un nada.

 

No muy lejos de ahí estaban sentado un grupo de hombre todos entre los 30 y 40 años de edad, todos muy parecidos entre sí, cabellos y ojos ébanos.

 

-En serio Izuna no es para la risa, tengo que casar a Sasuke con un varón-Dijo desesperado uno de los morenos, cabellos lacios y duras facciones.

 

-Vamos Fugaku ese hijo menor tuyo te matará cuando sepa de tu plan-Molestaba Izuna otro hombre de facciones más delicada.

 

-Porqué tienes que hacerlo-Obito uno moreno de cabellos cortos y revueltos inquirió.

 

-No has escuchado una palabra de lo que digo verdad-Fugaku lo fulminó con la mirada-La familia Uzumaki está empeñado en casarlo con Karin la heredera de ellos, dicen que Sasuke se lo prometió de pequeño, y tenemos un contrato por millones de por medio, y la única manera de hacer que el contrato siga en pie y mi hijo no casado con uno de esos locos Uzumaki es que se case con un hombre-Volvió a explicar.

 

-Por qué un hombre-Tobi el gemelo de Obito cuestionó sin entender nada.

 

-Tú eres más idiota que éste-Izuna apuntó al otro gemelo.

 

-Porque Sasuke podrá seguir con sus andanzas mujeriegas y no querrá estrangular a su padre, además con un varón que parezca un doncel no podrá tener familia, nadie tiene porque enterarse de que no es un doncel y al no quedar en estado de gravidez Sasuke podría divorciarse de él pasado unos años mientras tanto lo puede usar como juguete-Comento el más serio de ellos, un hombre de apariencia imponente cabellos largos y ojos negro con pequeñas manchas rojas entremedio en si intimidante.

 

Todos Uchiha, todos hermanos, se miraron entre sí, viendo los pros y los contras del plan de su hermano.

 

-Sasuke te matará-Fue la respuesta final de todos, menos de Madara que miraba a través de la ventana del restaurante.

 

Hacía minutos que miraba a un rubio de aspecto frágil pero con unos extraordinarios ojos azules que le recordaban a cierto ex que tuvo  alguna vez en el pasado, se le parecía, enarcó una ceja hacía frío pero el chico estaba con una sudadera blanca y unos jeans muy gastados con la vista perdida en las estrellas, de la nada apareció un hombre golpeándolo con fuerza, muchos alrededor observaron el ataque pero nadie hizo nada, la cosa empeoró cuando una mujer regordeta de aspecto demoniaco a su parecer se unió a los golpes, y observó como todos miraban, negaban con la cabeza, susurraban, algunos con molestia en sus rostro por semejante espectáculo pero nadie hacía nada.

 

Se levantó de su sitio, dejando a sus hermanos en silencio e intrigados, sintió sus miradas en la espalda cuando se retiró de ahí para ir donde estaba siendo maltratado el rubio.

 

-Has conseguido algo de dinero para mí-Vociferaba un hombre de aspecto desaseado, era pequeño de uno con setenta, bueno pequeño para Uchiha Madara que casi medía dos metros, ese hombrecillo tendría unos cincuenta años quizás-Te estoy hablando basura-Lo zamarreaba con fuerza, mientras la mujer le pegaba con su bolso, pero el rubio estaba ido.

 

-Te dije que era mala idea Tetsuo, este mocoso de mierda no sirve para nada-Dijo la mujer gruñendo mientras le pegaba-Mira que tener que salir a buscarte, pero no sirvió para nada no tienes dinero, déjalo acá sin dinero no dormirá en nuestra casa-Amenazaba.

 

-Vamos Naruto ponte a pedir dinero, con esa cara de marica que tienes alguien te daría una buena pasta por culearte-Dijo con crueldad el hombre.

 

Madara observó el terror en los ojos del menor, no debía tener más de dieciséis años con suerte, era de estatura baja no más de uno con sesenta y algo, de complexión casi anoréxica.

 

-Yo lo compro-Sus palabras salieron antes de pensar con claridad, tomando con fuerza al rubio haciendo que la pareja callera por la fuerza.

 

-Qué haces-La voz llena de incredulidad de Fugaku llegó a sus espaldas.

 

-Pero cuando digo compro, no es por un rato, una noche, ni semana, es para siempre-Dijo a la pareja ignorando a su hermano y  los que venían detrás de él.

 

-Ja, si pagaras por él un millón de dólares te creería- Dijo la mujer molesta cruzándose de brazos.

 

-Puedo darte medio en efectivo en este momento, y si me das tu cuenta bancaria te daré el resto, pero claro, mis abogados-Se giró para ver a Obito y Tobi- Harán ahora mismo un contrato donde me seden al chico-Miró a Naruto que de la sorpresa y el cansancio no emitía ni pío a pesar de que sus ojos brillaban de estupefacción-Ahora si nos acompañan- Tobi que se vayan en tu auto, Obito haz el papeleo, en casa, y cuiden que no se roben nada-Sin más caminó a su vehículo con Naruto en brazos, Fugaku lo siguió.

 

-Insisto qué estás haciendo-Siseó el Uchiha.

 

-Míralo-Respondió, al ver la cara de pregunta de su hermano, rodó los ojos, los Uchiha era una gran y noble familia, todos eran de aguda inteligencia, pero él era quizás junto a los hijos de su hermano Fugaku, él más inteligente, y hasta su familia era lenta para él-Dios Santo Fugaku, es un varón con aspecto de doncel, sí, está un poco flacucho, pero nada que unos días de reposo, buena comida y un médico no puedan arreglar, así no tendrías que buscar por todos lados a un prometido para Sasuke, lo tengo en mis brazos- Colocó al menor en el asiento de copiloto.

 

Fugaku, abrió y cerró la boca, se sintió un estúpido, debió haber adivinado los planes de su hermano, que no eran para nada malo, un chico que hiciera lo que se le solicitaba, sin segundas intenciones, alguien que pudiesen controlar, sonrío al fin tranquilo con un problema menos, ahora era decirle al play boy dolor en el culo de su hijo menor.

 

Naruto los escuchaba sin entender mucho, no tenía fuerza ni para protestar, simplemente ante el inminente dolor de cabeza que padecía cerró los ojos, dejando todo problema terrenal atrás, mientras se acomodaba en los brazos de Morfeo.

 

Madara lo vio por el rabillo del ojo, cabecear, había algo en ese mocoso que lo hacía querer protegerlo, ese maldito aire de no sé qué, seguramente, era porque se parecía a él, ese estúpido rubio majadero que lo dejó plantado en el altar, al saber que su amante estaba embarazada, de ahí no supo nada más de él, no es como si su Ex hubiese estado enamorado de él alguna vez, solo habían sido comprometidos en matrimonio, y aunque él lo quería y lo forzó una vez hacer suyo, ese maldito rubio se las pagó dejándolo en el altar. Como odiaba aún amarlo tanto, él debió ser suyo pero no, se escurrió como una babosa entre sus manos y se alejó sin dejar rastros.

 

Él después tuvo que casarse con la Hija de Danzo Shimura, una mujer insufrible, con aires de diva, alcohólica y con tendencias agresivas contra su propio hijo, ella había fallecido unos meses atrás mientras manejaba su mercede Benz borracha, gracias a Dios su hijo, Sai, no había estado con ella ese día, porque lo único que realmente le importaba en esa vida era a su hijo a quien amaba demasiado, y nuevamente vio al rubio y sintió esas ganas de protegerlos de todos, algo netamente paternal.

 

Lo llevó a la clínica perteneciente a su familia, nunca iba por esos lados, odiaba el olor a hospital esa mezcla de malos olores, antiséptico, muerte, medicina y demás, al verlo ingresar unas enfermeras corrieron a su lado.

 

-Lo encontré en la calle, estaba débil-Comentó-Se desvaneció cuando veníamos camino acá-

 

-Que alguien llame a un doctor-Grito una paramédica, mientras tomaba los signos vitales, de la nada apareció un rubio esbelto, con unos anteojos sin marcos en el rostro, con un pijama azul y sobre él una bata blanca, su atención estaba en el nuevo paciente y nada más.

 

-Qué pasó-Consulto, las chicas le explicaron, inmediatamente comenzó a revisarlo-Tiene unas costillas rotas-Palpo el abdomen-esta blando-Abrió uno de los parpados-Tiene rasgos visibles de anemia, deshidratación, y desnutrición, hay que suministrarle suero, tiene que ir a rayos necesito cerciorarme que alguna de esas costillas no estén haciendo presión en algún órgano-Se fue junto con la camilla.

 

-Madara-Llamó despacio Fugaku, podía sentir como el aura de su hermano cambiaba casi podía sentir fuego en todo su ser-Ese era…

 

-Sí, Namikaze Minato-Susurró con furia apretando sus puños, su maldito ex, tormento, causante y responsable de todo lo malo en su vida.

 

-Ya-Fugaku no dijo más sentándose, dejándolo solo con sus pensamientos.

 

 

 

Minato observó al muchacho con compasión, que vida tenía para estar como estaba, al menos habían descartado abuso sexual, no así físico, era un varón, pero era extraño, a él le parecía un doncel pero no tenía la marca que se le ponía a todos los del género al momento de nacer en el brazo derecho, era extraño, pero lo dejó pasar por el momento, se hizo una nota mental de verificar su género una vez que estuviera estable.

 

-Señor la sangre del chico es AB negativo- bufó ante la información  lo que faltaba, necesita una transfusión de sangre por su severa anemia y salía que era negativa, difícil de encontrar- y señor la poca que teníamos la tienen reservada para un doble trasplante-Eso era mala suerte.

 

Se mordió la mejilla interior viendo al rubio, ese remezón que sentía en todo su ser no lo dejaba tranquilo desde el momento en que lo vio, mirándolo más, suspiró resignado.

 

-Yo le donaré Sangre-Informó al final.

 

-Pero Minato-Sama-Susurró el joven.

 

-Tengo el mismo tipo de sangre, y no hay problema hace tiempo que no donaba un poco así que no es problema, hagámoslo aquí mismo sí-Se recostó en la camilla de al lado y estiró el brazo, sin dejar de mirar al muchacho mientras era preparado.

 

-Se demoran-Dijo cansado Fugaku ya en compañía de Izuna, el móvil de Madara sonó y lo vieron asentir y dar indicaciones, después les vio un momento antes de acercarse.

 

-Obito y Tobi ya les pagaron a ese par, y firmaron el contrato, también les pedí que uno de mis hombres los marcaran no me fió de ellos y además que buscaran toda la información acerca del muchacho y esa pareja-

 

-Estás interesado en él-Apuntó Izuna.

 

-Sí pero no de la manera que crees-Contestó serio-Antes de que Sasuke regrese de su viaje al extranjero quiero que ese niño tenga mi apellido-Todos le miraron sorprendido.

 

-Qué pasa con él, lo habías visto antes-Inquiero el menor de los Uchiha.

 

-No, es la primera vez que lo veo-

 

-Para qué una vez que se case con Sasuke, tendrá igualmente nuestro nombre-Fugaku estaba ciertamente desconcertado.

 

-Y lo perderá en el momento en que Sasuke lo abandone-Estaba harto de las preguntas de sus hermanos.

 

-No entiendo, lo acabas  de conocer porque quieres hacer algo así de drástico, quieres darle de un paro al viejo-Izuna no se la creía.

 

-Basta-Gruño al final-Ni yo sé por qué, solo sé que debo tenerlo a mi lado, siento que ese mocoso es poder para mí-Madara lo sintió al ver sus ojos, sabía que algo tenía que le hacía familiar pero no sabía qué, claro obviando el hecho que era muy parecido a Minato.

 

-Bueno es cosa tuya al final, solo quiero que tengas algo claro-Madara puso atención a las palabras de Fugaku-Si lo vas a adoptar y todo eso, Sasuke podría desquitarse con él al principio cuando se entere que se van a casar, y me refiero a la integridad tanto física y sicológica del muchacho-

 

-¡Oh! Pero Fugaku, tú no dejaras que eso pase ¿verdad?, yo mismo me encargaré de hablar con tu hijo, no lo salve de esos para que él se le ocurra hacer lo mismo-Dijo molesto.

 

Pasaron los minutos, los gemelos se les unieron más tarde, conversaban tranquilamente hasta que el rubio apareció frente a ellos dejándolos mudo y mirando relativamente a su hermano mayor y al galeno.

 

Minato le pregunto a una enfermera quienes acompañaban al joven, la chica apuntó a los hombres en la sala de espera, decir que sintió un terremoto bajo sus pies, sería poco, a unos cuantos metros estaban todos los hermanos Uchiha, no uno, los cinco, desde el mayor Madara, Fugaku, los gemelos Obito y Tobi, e Izuna, todos juntos, soltó aire, y volvió a inspirar, antes de caminar hasta ellos, esperaba salir entero de ese cardumen de tiburones.

 

Camino a paso lento, soltó aire y rezó, se sentía débil, por la sangre que le había donado-Buenas noches- Dijo sin mirar a ninguno en particular-El joven se encuentra estable, gracias a Dios ninguna costilla perforó algún órgano, pero tiene algunas infecciones por la deshidratación y desnutrición, tiene anemia severa tuvimos que hacer una transfusión, tiene algunas lesiones de diferentes índoles y grados, está sedado con un relajante muscular, está siendo alimentado e hidratado por suero y con antibióticos-Dijo de sopetón-Necesitamos los datos de él, su nombre para ubicar a la familia, y llamar a servicio social-Terminó serio.

 

-Su nombre es Naruto-Madara habló-No tiene familia, y no necesitas a servicio social tiene diecinueve años-Sus hermanos le habían dado toda la poca información que habían recopilado de la pareja.

 

Minato se sorprendió al escuchar la voz de Madara, había olvidado como sonaba, tembló sin querer recordando cosas de hechos antaño que no  quería que volviesen a su mente.

 

-¡Oh pensé que tenía menos edad!-Exclamó atónito-Es tan pequeño-Susurro, hizo sonar su garganta antes de volver hablar-Bien, Naruto-Casi se le quemó la garganta al pronunciar ese nombre, recién cayendo en la cuenta-Bueno él se quedará en observación al menos unos tres días, con su permiso-Se giró para salir de ahí, pero en vez de ir hacia urgencias, salió al intemperie, una vez fuera comenzó a correr hasta llegar a un pequeño callejón con múltiples contenedores de basura, tomó aire tratando de tranquilizarse, se sentía aún más débil después de la carrera, de la nada vomitó todo que había ingerido después de la transfusión.

 

-No me digas que estás preñado-La voz de Madara lo hizo saltar del susto-Así que el doncel fugitivo y rebelde ahora es médico y tiene un varón, pensé que estabas con esa zorra por la cual me abandonaste haciéndome la vergüenza de mi familia-Lo tomó del brazo girándolo para enfrentarlo.

 

Minato sudaba frío, lo que faltaba que comenzara a bajarle la presión por la culpa de ese sujeto, por qué tenía que volver a verlo, él era la personificación de todo lo malo en su vida, mejor dicho de todas sus malas decisiones, porque por amor a la verdad Madara jamás le hizo daño.

 

-Suéltame-Se zafo con fuerza del agarre-No me toques-

 

-Ahora dices eso, pero antes rogabas por más-Se burlo molesto el mayor.

 

-No me lo recuerdes, muchas de esas veces comenzaron con gritos mío pidiendo que no lo hicieras y no me escuchaste-Siseó con los dientes apretados-Tú…

 

-Yo qué, tomé lo que por derecho era mío, fuiste tú, Minato, quien no cumplió, te di todo, hasta mi amor pero tú preferiste a esa zorra antes que a mí, yo quien siempre te apoyo en todo, yo que jamás te puse traba en nada, tenía diecinueve años cuando me obligaron a casarme con un mocoso de quince años pero al mocoso que toda mi vida protegí, simplemente por llevarle la contra a sus padres y familia me abandonó, se burló de mí, me ridiculizó frente a todos, él doncel escapó con una mujer y dejó al Uchiha en el altar, así que no vengas a decir que no merecía tomar aunque fuera una vez lo que era mío-Rugió acorralando al rubio contra la pared-Dime Minato, donde está la zorrita y tu hijo- El rubio trataba de liberarse-Vamos dime quién era ella, dime-Vociferó poniendo más fuerza en el agarre.

 

-Kushina…Uzumaki Kushina-Respondió con un hilo de voz, al ver la sorpresa en los ojos del Uchiha sonrió con pesar-Sus padres se enteraron, fue su hermano mayor Kurama quien nos encontró me dio una paliza que me costó un aborto, tu hijo Madara-Sintió como el agarre disminuía-Cuando lo supe ella me dijo que tenía que decírtelo, pero él nos encontró antes de poder ir a ti y contártelo, Kurama me golpeo hasta casi la muerte- Omitiendo todo lo demás que el hermano mayor de su novia le hizo- A ella se la llevaron lejos embarazada de mí, pero mi hijo por lo que me informo Kurama nació muerto, ella no lo aguanto y se mato a los meses como bien sabes, así que ya ves no estoy con la zorrita, de hecho tengo nada, mi vida es el hospital, mi familia me dio vuelta la espalda solo conservo el apellido pero no vale nada, y tú eres cruel traes a un niño de la edad que debería tener mi hijo con el nombre que ella había elegido para él, el mundo está empecinado en machacarme- Se liberó del agarre-No sé que tienes que ver con él, pero cuídalo no lo lastimes-Le sonrió antes de emprender regreso a la clínica.

 

Sintió como era abrazando por la espalda con fuerza, cerró los ojos unos segundos dejándose llevar por el calor del mayor –Naruto es mío, una pareja me lo vendió, lo rescate de ellos en realidad, porque me recordaba a ti, lo compré para darle una vida digna porque se parece a ti, y no, no tengo intención alguna de hacerle mal solo el bien, pero a ti te quiero lastimar tanto como tú lo hiciste conmigo maldito Namikaze- Lo apretó con más fuerza hacia él-Ahora que te encontré, no te soltaré Minato, tú serás mío como debía ser desde un principio, debes tener casi treinta y seis años, aun puedes darme un hijo-Susurró al oído del menor quien se estremeció mientras una de sus manos se posaba en el vientre del rubio-Eres mío, lamento lo que pasó con ella y tu hijo, con el nuestro, nada en la vida me hubiera hecho más feliz que un hijo de ambos-Lo giró para verlo a los ojos, esos ojos que lo tenían obsesionado desde siempre, sin soltar el agarre lo besó.

 

El beso era fiero, pasional, con dolor, lleno de ira, Minato sentía todo ante la dura caricia que recibía, nunca después de la muerte Kushina estuvo con alguien al menos por elección propia, muchos pretendientes, qué decir en la clínica hombres y mujeres ya que nadie sabía si era un doncel o un varón algunos pensaban que era un Bivacel, y este beso era uno castigador, sabía que había hecho mal en el pasado Madara había sido bueno con él en todos los sentidos hasta que descubrió que lo engañaba, donde lo tomo a la fuerza al principio pero después se dejó llevar por esa atracción que siempre sintió por él, llego a rogar por más, y aunque Madara le dijo después de eso que se quedara con él, mejor dicho le rogó, que él, Madara, perdonaba su infidelidad, y él aceptó, aún cuando una parte de sí grandísima amaba a Kushina pero cuando ella le dijo que estaba esperando un bebe de él, lo hizo la persona más feliz del planeta y dejó plantado al Uchiha.

 

Ahora estaba besándose con el hombre despreció, un Uchiha, ellos que aman como nadie pero odian con la misma intensidad, sabía que Madara se las iba a cobrar e hiciera lo que hiciera él no lo volvería a perder de vista.

 

Madara bajó el ritmo del beso hasta volverlo una caricia suave, exploró toda la cavidad bucal del menor, sabia a gloria, una mano de Minato sobre uno de sus hombros y la otra jugando con su cabello.

 

-Te tengo Namikaze Minato-Susurro sobre sus labios-Estás enfermo-Inquirió de pronto al ver lo pálido y sudoroso que estaba.

 

-Naruto necesitaba sangre pero es AB Negativo y no había, así que yo le done para variar tenemos el mismo tipo de sangre-Respondió cansando-Tengo que volver al trabajo, no me escapare-Susurró, en eso su bíper sonó, lo estaban buscando cuándo vio el código tragó duro-Vamos-Dijo quiso correr pero Madara lo tenía sujeto a él por la cintura, rodeada del fuerte brazo del varón.

 

Caminaron de vuelta en silencio, hasta la entrada, los hermanos Uchiha los vieron llegar, pero todos dejaron de hacerlo girándose hacia otro lado, conversando cualquier cosa, aun cuando solo querían mirar a su hermano mayor y al osado doncel que lo planto en el altar, era de conocimiento público que Madara estaba obsesionado con Minato que lo amaba y odiaba por la humillación, y la única razón por la que no lo había buscado en el pasado era porque estaba casado con un hijo a quien respetaba, pero ahora viudo nada le impedía poner sus garras sobre el rubio, se preguntaban si él siempre supo donde encontrarlo.

 

-A qué hora termina tu turno-Preguntó muy cerca de su oído, sintió como su rubia obsesión se estremecía por el contacto íntimo.

 

- A las ocho de la mañana-Su buscador volvió a sonar-Madara sabes que trabajo aquí no escaparé, así que nos podemos ver si es lo que quieres-Se sentía enfermo, necesitaba salir de ahí ahora.

 

-Perdóname pero no confío en tu palabra, yo decidiré esta vez-Lo besó en la mejilla-Ve a salvar vidas, te esperaré-Prometió, Minato lo vio turbado pero solo asintió yéndose de ahí a paso rápido.

 

Tsunade Senju observó desde urgencia como Minato y Madara interactuaban era extraño verlos juntos después de tantos años, el Uchiha parecía feliz como si hubiera ganado la lotería y de hecho eso había pasado había encontrado a Minato, eso era obvio solo era cosa de tiempo, el mismo rubio lo sabía cuando entró a trabajar ahí, en una clínica perteneciente al clan Uchiha, de hecho había sido el propio Tajima Uchiha, el patriarca, quien le había dado trabajo ahí, cuando Minato lo salvó de un ataque al corazón, pero como bien sabían no había mucho que temer todos sabían que Madara odiaba los hospitales y ningún Uchiha en sí administraba la clínica eso lo hacía una empresa contratada para ese fin, pero viendo este último acontecimiento a la rubia le parecía que eso iba a cambiar prontamente.

 

Pero nada de eso importaba a la mujer, solo el hecho que Minato parecía apunto a desmayarse y pálido como un fantasma, era lo esperable después de ver a su ex prometido después de casi veinte años, ella sintió ese remesón de protección y culpabilidad en ese instante parecía un niño perdido atacado por los miedo y emociones que apenas podía controlar, y le vio tan solitario, desprotegido, casi un ente en pena.

 

Por un momento le vio a la edad de siete años llorando desconsoladamente después de una pesadilla que no lograba recordar, de todas las madres del mundo ella debía ser la peor de todas, dejó a su hijo a la deriva solo y desprotegido con apenas quince años de edad, porque había hecho todo lo que ellos le prohibieron hacer.

 

-Me llamó Tsunade-Sama-Consulto con su típica voz tranquila y serena, siempre respetuoso. Odiaba cuando la llamaba así.

 

-Sí-Contestó a duras penas, su hijo parecía a punto de derrumbarse-Hay un-Tuvo que aclararse la garganta para hablar-paciente con dolor abdominal, parece que fuera el hígado-

 

-Está bien en qué cubículo está-Preguntó tratando de no sonar ansioso lo último de esa noche era tener que lidiar con su estricta y autoritaria jefa que además era su madre pero eso no era de importancia ante los ojos de la rubia el era un simple subordinado aún recordaba el día en que se encontraron después de quince años sin verse, apenas lo saludo, le explicó el funcionamiento del lugar y cuál era su trabajo y que se esperaba de él.

 

Ni siquiera un cómo estás, qué has hecho de tu vida, nada, la culpa era de él, sus padres eran personas de caracteres difíciles ambos estrictos pero buenos, y en ese tiempo él estaba pasando por una etapa rebelde y ellos pensaron que lo mejor era casarlo, ganándose la ira y el odio de su hijo, era obvio que después de lo que había pasado no lo querían ver en pintura.

 

-Minato-Tsunade lo tomó del antebrazo con un poco de fuerza para detenerlo-Estás bien-

 

El mencionado abrió los ojos con sorpresa, eso era nuevo, ella jamás le llamaba por su nombre y menos le preguntaba cómo estaba, debió verlo con Madara.

 

-Dónde está el paciente-Volvió a preguntar sin responder.

 

-Minato-Llamó otra vez parándose frente a él-Mírame y contéstame- Ordenó casi desesperada.

 

-Usted no querrá saber, tampoco hay tiempo para esto, hay una persona que necesita ser aten…-No pudo continuar porque esa mujer que alguna vez fue su madre le abrazó con fuerza, mientras el sentía que las suyas se iban por completo.

 

-Por favor, por favor, estás bien, dime, lo que sea Min-Chan, pero di algo-Rogó.

 

Muchos observaban sin entender, la jefa abrazando al gran médico general Minato Namikaze a quien le había gritado y tratado mal desde el momento en que pisó Urgencias.

 

Minato inhalo el aroma de su madre a violetas con mandarina igual que siempre, dejó caer su cabeza en el hombro de la mujer, sabía que tenía los ojos lleno de lágrimas, también que muchos le miraban, pero solo era consciente que su madre a quien tanto necesitaba, porque aún la necesitaba que lo abrazara con fuerza.

 

-Madara te hizo algo-Preguntó de pronto su madre.

 

-No, él no hizo nada, él jamás me haría daño, Madara e…-Contestó desvaneciéndose en los brazos de su madre.

 

-Minato-La mujer lo llamó atemorizada al sentir aflojar el agarre de su hijo en ella-Hijo- Llamó nuevamente, el rubio se había desmayado y vio un manchón carmín en la bata-Una camilla, rápido-Ordenó, algunas personas que miraban saltaron ante la orden de la médica.

 

-Tsunade-Sama-Llamó Kakashi un hombre de cabellos plateados, ojos azul oscuro. Mientras la ayuda a colocar a su compañero en la camilla-Una paramédica dijo que le donó sangre a un paciente-Informó al tiempo que levantaba la manga de la bata blanca del Namikaze y mostraba la zona en donde le extrajeron sangre. Volvió a limpiar la zona afectada para luego colocar un parche-Está bien-Consultó al ver el ceño fruncido de la mujer y su mirada perdida a sus espaldas.

 

-Qué pasó-Una voz autoritaria llenó el lugar, Madara había escuchado el griterío de las enfermeras.

 

-Se desmayó-Contestó molesta Tsunade-Qué demonios haces aquí, tu padre dijo que odiabas los hospitales-

 

-Traje a un chico que estaba mal-Explico cruzándose de brazos-Así que le viejo sabía dónde estaba Minato con razón no lo podía encontrar-Sonrió divertido y molesto a la vez.

 

-Supuse que no te había dicho nada-Dijo Tsunade mirándolo a los ojos-Le diste un susto de muerte a mi hijo sabes-

 

-Se veía mal antes de verme-Frunció el ceño no le gustaba que lo culparan menos del estado de su rubio.

 

-Sí, Minato dijo que tú jamás le harías daño, me pregunto si es verdad-

 

-Bueno si hablamos de daño, más daño le produjo su propia familia, su propia madre, ¿no?-Dijo recriminando a la mujer-El viejo obviamente me contó todo lo relacionado con Minato menos dónde estaba, debía suponer que se iba a esconder en la boca del lobo, le doy puntos al rubio por estar frente a su madre-

 

-Me estás reprochando algo Madara- Inquirió ofendida y molesta.

 

-Sabe que sí-Dijo de igual manera.

 

Ambos se miraron con fiereza, Tsunade apretó los puños para no golpear a ese hombre que tenía enfrente, en qué momento había creído que sería una buena pareja para su hijo mayor.

 

-No te acerques a mi hijo- Dijo la mujer, mientras escuchaba el murmullo a su alrededor, muchos por no decir todos, no tenían idea de que Minato fuera su hijo, menos presenciando las millones de veces que le trató mal y humillo delante de todos.

 

-Lamento interrumpir su pelea, pero Minato-Sensei, ya está estable, pero dormido, creo que su fatiga terminó por hacerlo colapsar, lo llevaré a la sala de descanso para que duerma-Informó Kakashi Hatake, un hombre de unos veinte siete años, alto de cabello gris y ojos negros, de lindas facciones.

 

-No déjalo, lo llevo yo-Dijo Madara yendo hacia donde estaba el rubio-Tsunade si me guías por favor-Pidió con Minato ya en sus brazos.

 

-Kakashi por favor encargarte del paciente del número de 8- La mujer espero la afirmación del mencionado antes de irse con el Uchiha.

 

Una vez fuera de vista la gente comenzó a hablar en voz alta, sin poder creerse esa bomba, se iba a formar un cotilleó de aquellos, Minato Sensei, el médico más bueno y misterioso del hospital era nada más ni nada menos que el hijo de la jefa del hospital, y ella lo trataba tan mal, horriblemente mal, le gritaba, humillaba y siempre hacía todo lo posible de arruinar los planes del rubio, y cada vez que se lo hacían notar al rubio les contestaba con una sonrisa en los labios diciendo que estaba bien, que ella simplemente lo trataba así porque sabía que podía entregar más, bendito seas, pensaban todos, ahora caían en cuenta, Minato aguantaba todo porque era su madre.

 

Kakashi escuchaba los comentarios de sus colegas, ninguno estaba feliz del descubrimiento no porque pensaran que Minato sería un peligro para ellos ahora que conocían la conexión con la jefa, sino por que la forma en que la jefa le trataba.

 

-Tú lo sabías verdad- Una voz a su lado le consulto seriamente.

 

-También está aquí Obito-Sonrió a su amigo, pero mirándolo seriamente- Sí lo sé, Minato Sensei vive a dos cuadras del hospital, siempre me aprovecho de su buena voluntad y me quedo a dormir con él, una noche de copas le consulte por el trato de Tsunade Sama, y dijo que eso se debía a que lo odiaba, y luego me contó que era su hijo y todo lo demás, también de tu hermano-

 

-Y tú como buen confidente no me dijiste ni pío verdad-Dijo molestó el Uchiha golpeando el brazo de su amigo.

 

-Sabes que esa es mi ley-Dijo con un tonto de misterio, y guardo silencio esperando que su amigo hablara pero al ver que lo haría agregó- Voy a ver mi paciente hablamos de ahí, salúdame a Rin-Le dijo mientras emprendía el camino a la sala de Urgencia; Obito solo le miró desaparecer.

 

-Aún no le dices que Rin te doy una patada en el culo por causa de él, un fenómeno “Bivacel”-Le dijo Tobi bebiendo un refresco- De verdad, no entiendo cómo no le dices nada y aparentar que no lo odias, cuando lo único que quieres es poner tus manos en sus entrañas-Comento mientras jugaba con la tapa de su refresco.

 

-No hablare del tema-Dijo gélido-Menos contigo idiota-Agregó y luego se giró dejando a su hermano solo riendo.

 

Tsunade aún no podía procesar lo que Madara le había dicho, cómo era posible que no se hubiera dado cuenta antes, por Dios, miraba a Minato descansando en la cama y luego a Madara sentando sobre una mesita de noche.

 

-Voy a matar a ese hijo de perra-Susurro furiosa.

 

-Ponte a la fila- Dijo Madara con los brazos, cruzados-Deberías hablar con él, te dejo mi número si despierta me avisas, mientras tanto iré a ver a Naruto-Informó levantándose.

 

-Está bien- Acepto, sin levantar la mirada, sintió la puerta cerrarse, se acomodó quedando frente a Minato, acarició su rostro, quitando el cabello que caía en la frente del menor, observó las facciones, a pesar de los años seguía igual, facciones dulces, suaves y finas, dueño de la eterna juventud que poseía todo ser nacido en el clan Senju y Namikaze, tendría que llamar a su esposo, Dan, la iba a matar, cuántas veces le pidió que lo dejara contactar a su hijo, buscarlo, y ella se negó rotundamente diciéndole que Minato estaba muerto para ellos, le escondió que trabajaba con ella, Dios, se iba  armar la grande, Deidara y Yahiko no iban a estar felices.

 

Comenzó a cantar una nana, la misma que le cantaba a Minato desde que era un bebe, se acostó al lado de su hijo abrazándolo, porque por primera vez en la vida Tsunade no tenía idea de qué hacer.

Notas finales:

Bien, de verdad espero que les haya gustado tanto como me gusto a mí hacer este fanfic.

 

Cualquier duda o comentario ya saben como hacerlo, nos vemos la proxima semana.

 

Cariños

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