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"Mi amante....Esposo"

Autor: ShineeLuhan

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Notas del fanfic:

Hola mis chicas bellas. Como se los prometí, al menos con esta historia, regresé para brindarles el final que muchas de ustedes morían por saber. Como ya saben no puedo subir los capítulos anteriores porque no los tengo en mi PC, y eso es por tonta y por desactualizada….ni Facebook con mi seudónimo tengo, q vergüenza buaaaaa. Pero gracias a q algunas de ustedes q muy amablemente me brindaron sus consejos para cómo debía guardarlos ahora, seguiré sus consejos, mil gracias.

 

Así que este capítulo vendría hacer el décimo episodio y penúltimo también, para el siguiente ya será el epílogo, espero q les guste como acabará esta sufrida y baka historia de amor jajajajaja. Para aquellas personitas q no pudieron leer el capítulo noveno, pues las podré al tanto. La persona q estaba en la cama con mi chinito sádico no era nada más y nada menos q la zorra de la niñera Maribel. Así q siéntanse aliviadas de q nuestro rubio doncel sigue perteneciéndole únicamente a Asami. Después de eso, se suscitaron muchas otras cosillas más, entre ellas q Akihito aceptó casarse con Asami, porque este maldito desgraciado lo chantajeó bien gacho. Le dijo q si no se casaba con él, le quitaría a sus hermosos retoños…¿pueden creerlo? En fin, el capítulo terminó con el viaje de Asami por problemas en la bolsa en la banca. ¿Será que llegará a tiempo para su boda? Y lo q es más importante…¿Akihito se casará con él a sabiendas q solo es un matrimonio por amenaza???? Pues las invito a leer la continuación y espero les guste lo q acontecerá en el capítulo, nos vemos en las notas finales.

 

Los personajes no me pertenecen, q más quisiera yo. Sino a su respectiva autora, la gran Ayano Yaname sensei ***Idola***Te amamos sensei…

Notas del capitulo:

Acá está el nuevo capítulo espero lo disfruten...

Cap. 10 “La boda”

 

 

 

Después de solucionar el problema suscitado con la crisis en la bolsa de la banca en Londres, Asami retornó a Japón a un día de su boda. Claro está, que no fue necesario mencionar, la rabia iracunda con la cual fue recibido por su futuro esposo rubio. Y después de una ida y venidas, de aquí para allá, al fin se celebró la tan esperada y anunciada boda del apuesto y famoso banquero Asami Ryuichi, con el padre de sus dos hijos gemelos, Takaba Akihito.

 

Con lágrimas de orgullo en los ojos, Kaede Takaba miraba con adoración a su hijo con una sonrisa de felicidad en los labios. Kaede era una mujer de cabello corto y cobrizo, que parecía mucho más joven a sus cincuenta años.

 

-Pareces el príncipe de un cuento de hadas, cariño….

 

-¿De verdad?

 

Akihito estudió el reflejo de su elegante traje de novio de dos piezas en color blanco marfil en un enorme espejo de cuerpo entero, que le ceñía primorosamente sobre su esbelto cuerpo y que le sacaba el mayor provecho a su figura. Tanto la camisa como los zapatos eran del mismo color del traje. Y una hoja de sakura de diamantes que Hana había insistido en que llevara en la solapa del saco le daba el toque final al conjunto.

 

-Sé que estás nervioso porque va a ser una boda por todo lo alto, pero te digo que Ryuichi sólo tendrá ojos para ti- enunció Kaede con convicción- Sé que Sanosuke y yo sólo lo conocemos desde anoche, pero nos dejó muy impresionados. No esperábamos que alguien tan rico e importante se mostrara tan simpático y bien portado con nosotros.

 

-Ryuichi tiene mucho carisma, y ayer tenía un día estupendo- corroboró Akihito con la misma sonrisa que se dibujaba en sus labios cada vez que mencionaba el nombre de su futuro esposo en presencia de su madre. No deseaba en absoluto que ella se preocupara por él.

 

-Es una pena que haya vuelto ayer de viaje de negocios, y encima cuando están deseando quedarse a solas, tener que ocuparse de nosotros y de sus parientes- Kaede suspiró- Pero debo decir que sus abuelos me han parecido maravillosos.

 

-Sí- concedió Akihito con cariño.

 

Saito y Hana le habían ofrecido todo su apoyo y el sincero deleite de la pareja con la boda que estaba a punto de celebrarse había conmovido profundamente a Akihito. Además, ante su insistencia, Akihito y sus padres se habían hospedado en su espaciosa y elegante casa los días previos a la boda.

 

Sin embargo, hasta el momento nada había conseguido aliviar el nudo de angustia e inseguridad que él escondía muy dentro de su corazón. El enorme retrato de Izayoi, que todavía dominaba la escalera principal de la mansión Asami, era un recordatorio continuo de lo impresionante que resultaba la verdadera belleza física. Le gustara o no, Asami sin duda pensaría ese día en su primera boda, y recordaría lo diferentes que habían sido las cosas en esa ocasión. Sin embargo, el suyo sería tan sólo un matrimonio de convivencia, y como él ya había rechazado su amor una vez, no volvería a ofrecérselo….nunca más.

 

-Lo que no entiendo es por qué has decidido invitar a tu amigo Seiji después de lo que te hizo- le confió Kaede con una mueca de asco- ¿Se lo has dicho ya a Ryuichi?

 

-No, todavía no. Pero Seiji era mi amigo, y si quiero perdonarlo por lo que hizo, es asunto mío, no de él

 

-Bueno, siempre has sido muy leal a tus amigos y me parece estupendo pero…- Kaede vaciló, algo incómoda- Seiji puede crear un problema entre Ryuichi y tú, hijo.

 

-Le voy a dar una segunda oportunidad porque siempre estuvo ahí cuando siempre lo necesité, mamá.

 

Akihito no vio razón para decirle a su madre que no tenía pensado avisarle a Asami de la presencia de Seiji entre los varios cientos de invitados. Si no se enteraba, no podría molestarse, ¿verdad?. Akihito había ido a visitar a Seiji impulsivamente hace dos semanas atrás, y es que en realidad, había sentido la necesidad de hablar con él del episodio que había echado a perder su amistad. Seiji se había alegrado mucho al verlo, y se había disculpado de corazón por lo que había hecho. Cuando su amigo había reconocido que sólo se había acercado a aquel periodista por miedo a que lo echaran, ya que no había pagado el alquiler de los últimos meses, Akihito se había mostrado todavía más comprensivo.

 

En ese momento de la conversación había llegado Sanosuke Oumi, el segundo marido de su madre, a decirles que ya tenían que marcharse a la iglesia. Con cierta turbación, Akihito se dijo que en menos de dos horas se convertiría en el segundo esposo de Asami Ryuichi. Pero de una cosa estaba seguro, no pensaba perdonar a Asami por lo que le había hecho. Mientras que en público se comportaría como debía comportarse un novio, no tenía intención alguna de hacer lo mismo en privado. Asami le había hecho chantaje para que accediera a casarse con él, y eso era algo que nunca se lo perdonaría y que no debería haberlo hecho jamás, así que no pensaba compartir la cama con un hombre que había utilizado la amenaza de llevarlo a juicio para llevarlo ante un altar.

 

Asami tenía que aprender a respetarlo de una buena vez por todas, y no iba a conseguirlo si seguiá acostándose con él. Aunque no tenía muchas ganas de que llegara ese momento tampoco. Se dijo que  Asami iba a escuchar un “no” por primera vez en su vida ese mismo día. Cuando llegó a la iglesia ortodoxa, Akihito se sorprendió al ver que Asami lo esperaba en la puerta. Sus ojos de aquel intenso dorado oscuro lo miraron con aprecio mientras le ofrecía un ramo de orquídeas blancas.

 

-Es una tradición de los Asamis. Estas precioso, bambino.

 

-¿Te vas a quedar…? ¿No vas a tomar ningún vuelo?- dijo Akihito con sarcasmo, maravillándose de lo apuesto que estaba su futuro esposo, con su traje negro, a pesar del chantaje que había utilizado para llevarlo hasta allí- ¿Ningún asunto urgente en el banco, impedirá que estés aquí?

 

Asami le lanzó una sonrisa de apreciación que demostraba la dureza de su carácter, pero que aun así consiguió acelerarle el pulso y el corazón.

 

-A partir de hoy, soy todo tuyo, y disfrutaremos de una luna de miel larga y muy íntima- susurró Asami cerca a su oído, que hizo que este se ruborizara hasta las orejas.

 

El interior de la iglesia había sido bella y encantadoramente decorada con flores. Después de que les entregaran una vela adornada con lazos plateados dio inicio al servicio ceremonial. Akihito sabía exactamente lo que tenía que hacer, porque se había reunido un par de veces con el cura de esa parroquia, y había estado en un ensayo de la ceremonia en el que Saito había ocupado el lugar de su nieto. Asami y él intercambiaron los anillos. En la cabeza les colocaron unas coronas de plata y perlas unidas por una lazada. Bebieron vino de la misma copa y dieron tres vueltas a la mesa ceremonial, donde había una biblia. Los invitados los rociaron con pétalos, y después de la bendición y de los votos, les retiraron las coronas y el cura les unió las manos. Fue una ceremonia solemne y conmovedora, y Akihito descubrió que incluso su enfado con Asami no le impedía darse cuenta con cierta emoción de que ya eran esposos.

 

Salieron de la iglesia por la entrada lateral, y su llegada y despedida pasaron desapercibidas para nadie que no fuera el único fotógrafo, el equipo de seguridad y un equipo de grabación que habían sido dispuestos por la familia para esa ocasión. Se habían tomado todo tipo de medidas para preservar la intimidad de aquel día. En el elegante coche nupcial, Asami le colocó una elegante caja de terciopelo azul sobre las piernas de Akihito.

 

-Mi regalo de bodas- le anunció el banquero, a su flamante y nuevo esposo. Akihito abrió los ojos con sorpresa.

 

-¿Qué son? ¿Unas esposas de acero?

 

Asami le tomó la mano, haciendo caso omiso de su tonto comentario, y le dio un beso en la palma. En los ojos de Asami, Akihito vio un ardor y una sensualidad que lo sorprendieron de sobremanera.

 

-¿Eso te gustaría, bambino? Pero eres muy delicado y te saldrían marcas enseguida- murmuró en tono ronco.

 

Akihito se puso colorado desde la raíz del pelo y retiró la mano enseguida.

 

-Era una broma, Asami….¿de acuerdo?- musitó él.

 

-Ya veremos….En las ocho semanas siguientes tendremos tiempo de sobra para adentraremos en un territorio inexplorado e insólito.

 

-¿Ocho semanas?- gimoteó Akihito en voz baja- ¿Vas a faltar dos meses al banco?

 

-Es una ocasión especial- Asami le acarició el cabello con suavidad.

 

De pronto, Akihito se sintió todo un juguete nuevo a pilas examinado por su nuevo dueño, y se puso nervioso. Cuando Asami se diera por enterado de que el sexo no estaba incluido en el menú de casados, ocho semanas se le harían demasiado largas. Sin embargo no era el momento de decirle, por ahora, nada de eso, allí rodeados de todos los invitados.

 

-¿Cuánto tiempo te fuiste de luna de miel con Izayoi?- lanzó sus palabras Akihito, sin pensar en las consecuencias de ellas. Y de pronto siguió un silencio tenso en el que el pelirubio aguantó la respiración.

 

-Una semana. No hubo elección. Estaba a punto de pasar los exámenes finales en la universidad- Asami lo dijo con tirantez, como si hablar de su primer matrimonio le resultara doloroso.

 

O al menos así parecía ser para aquel hombre tan reservado que ocultaba todos sus sentimientos, pensaba Akihito con tristeza. Deseando no haberle preguntado, se dispuso a abrir la caja.

 

-Ay…Dios mío…- susurró, cegado por el brillo de los zafiros y los diamantes de un hermoso anillo de oro blanco.

 

-Como no hicimos fiesta de compromiso….quiero compensarte por ello- dijo Asami en tono conciliador.

 

Akihito vio muy detenidamente el anillo con lágrimas en los ojos, y sintió que se le partía en dos el corazón. De un golpe cerró la caja de terciopelo azul y se la devolvió a su dueño.

 

-¡No necesito un anillo para que me recuerdes cómo me dejaste plantado, como todo un imbécil aquella noche en Kioto!

 

-Bambino…- jadeó Asami- eso no tiene nada que ver con este anillo. ¿Es que me lo vas a echar en cara eternamente?- Akihito miró por la ventanilla, muy dolido- Pensé que sería la solución más lógica….y puse en primer lugar lo que pensé que sería lo mejor para ti.

 

Akihito se volvió y le lanzó una mirada de reproche.

 

-¡No seas cínico!

 

-Después de Izayoi….no estaba listo para comprometerme de nuevo. Te conocí demasiado pronto. Me sentí culpable. Eras tan joven e inexperto….

 

-¿Y desde cuándo te fijabas en eso?

 

-¡Eras el único virgen con el que me he acostado en mi vida!- bufó furiosamente- ¿Si te hubiera llevado conmigo, qué habría hecho entonces contigo?

 

-Ah, estoy seguro de que se te habría ocurrido algo- refutó el rubio, arqueando una ceja, sin sentir ninguna vergüenza alguna.

 

-El único futuro que podría haberte ofrecido habría sido de mi amante….Por eso corté contigo.

 

-¿Por qué no eres capaz de reconocer la maldita verdad?- dijo Akihito con sarcasmo- Te dije que te amaba, y la verdad te repugnaba tanto que te marchaste del país. Como todo un cobarde.

 

A Asami le inquietaba saber que Akihito pudiera ser tan intuitivo y suspicaz, sobre todo porque ni él mismo había podido comprender su propia reacción en aquel entonces de su partida. Mientras Asami pensaba en todo aquello, Akihito se sorprendió por la amargura que surcaba el rostro de su ahora esposo pelinegro y se sintió avergonzado por lo que acababa de decirle. ¿A qué estaban jugando? El pasado por más doloroso que haya sido, pasado estaba, y punto. Algunas cosas era mejor no removerlas, ¿no? Asami había tenido una aventura con él mientras aún lloraba la muerte de Izayoi, y él debería haberlo aceptado ya. Arrepentido, le quitó el estuche y se puso el anillo en su dedo anular, junto al de bodas.

 

-Gracias….es lindo- dijo el ofendido, en tono algo seco.

 

Asami pensó en comentar algo sobre su repentino cambio de actitud, pero finalmente decidió que aquel era un día muy importante para ambos, y que seguramente Akihito estaría un poco nervioso. Le ofreció una copa de champagne y después se limitó a conversar sobre otras cosas, de tal modo que llegaron a la mansión Asami, donde se celebraría la recepción, sin darle ningún tipo de chance a Akihito para que se opusiera a asistir a ella.

 

Los flamantes novios y los padrinos pasaron al vestíbulo para saludar a sus invitados, que iban entrando al salón. Akihito vio a Seiji y se puso tenso, esperando de que su amigo evitara llamar la atención de su esposo. Tristemente no iba a ser así. Seiji que nunca había sido para nada discreto, parecía empeñado en conocer a como diera lugar a Asami. Se paró delante de él y no le dejó a Akihito otra elección más que presentárselo.

 

-Etto…Ryuichi, este es mi amigo Seiji Yui- presentó al fin Akihito a su amigo, con el Jesús en la boca.

 

-Seiji Yui…- murmuró Asami, sin expresión alguna en el rostro.

 

-Hice de Cupido entre ustedes dos- dijo el bonito moreno de ojos color avellana con desvergüenza- De no haber sido por mí, tal vez Akihito y tú no se hubieran vuelto a encontrar nunca.

 

Cuando Seiji continuó hablando incoherencias, Akihito no se atrevió a mirar a Asami. El alto banquero inclinó la cabeza con orgullo e intercambió unas palabras en voz baja con Cyrus.

 

-No puedes pedirle a Seiji que se marche- le susurró Akihito enfadado después de que su amigo se fuese a otro lugar del salón, temiendo que ésa fuera la intención de Asami- Iba a decirte que lo había invitado y….

 

-No es cierto- le respondió él con frialdad- Esperabas que no lo viera entre tanta gente, pero un hombre tan vulgar como él, es difícil de olvidar.

 

-¿Qué le has dicho a Cyrus?

 

-Que lo vigile….y a la cubertería de plata, también.

 

-¡Oh…Grandioso…Muchísimas gracias por eso, “querido esposo”!- enunció con indignación y sarcasmo, el rubio bonito.

 

Cuando habían entrado todos los invitados y Akihito estaba a punto de entrar en el salón, se dio cuenta de que el enorme retrato de Izayoi había sido retirado de las escaleras y un par de preciosos paisajes ocupaban ahora su lugar.

 

-¿Qué hiciste con el retrato de Izayoi?- preguntó muy desconcertado. Asami lo miró sorprendido.

 

-Mandé quitarlo.

 

Akihito estuvo a punto de darle las gracias pero prefirió callarse para que él no se diera cuenta de lo mucho que le había molestado ver el retrato hasta ese día. Después, se reunió con sus hijos y jugó un rato con ellos. Con sus elegantes y pintorescos mini trajecitos grises y corbatitas rojas de gatito, ambos gemelos estaban encantadores y más adorables que nunca, hasta se podría decir que competían con la galantería y elegancia de su papá Asami, y Akihito no pudo evitar derramar una lágrima de orgullo al verlos vestidos así a sus hermosos ángeles. Al fin llegó el momento de sentarse a la mesa nupcial con los padrinos y con el flamante y apuesto novio. Ambos esposos disfrutaron de un par de copas de champán antes de que Asami sacara a bailar a Akihito. Una vez situados al centro de la pista, Asami estrechó contra su cuerpo fuerte y musculoso a su lindo esposo rubio, y ante ese gesto, Akihito se estremeció un poco. De pronto se sentía muy consciente de su potente masculinidad y del tiempo que hacía que no estaba tan cerca de él. El suave aroma de su piel lo envolvió y se puso un poco nervioso al sentir un chispazo de calor sensual enroscándose en sus entrañas.

 

-¿Qué pasa, cariño?- preguntó Asami, preocupado. Al sentirlo tenso y nervioso, Asami lo soltó.

 

-No sé hacerlo- reconoció el rubio apenado.

 

-No importa, yo te llevo, sólo sígueme, ¿sí?- pidió Asami, colocando las manos de su rubio amante, una entre la suya y la otra sobre su hombro, y volvió a sostenerlo por la cintura, llevando el compás, a un vals sencillo, Akihito miraba sus pies, y una vez que entendió el ritmo de Asami le hizo mirarlo a los ojos y bailar suavemente, sintiendo que pisaba las nubes- quiero hacerte en verdad feliz, Akihito. Tan feliz que nunca pienses en alejarte de mi….

 

-¿Así como una droga?- se burló él, sonriéndose- eres caprichoso ¿te lo habían dicho?

 

-Lo sé…pero igual lo haré…estoy seguro que puedo…

 

-Y muy vanidoso, también…- se rió entre dientes Akihito dando vueltas entre sus brazos, simplemente sentía lo que era volar muy alto…aun le daba miedo caer, pero justo ahora eso no le importaba…jamás había sido amado con anterioridad, y muy dentro de su fuero interno, el rubio deseo con vehemencia que algún día ese orgulloso, vanidoso, vil y apuesto hombre, se enamorara locamente de él y le correspondiera al fin, a un amor, que durante dieciocho largos meses, tanto su alma, su cuerpo y su corazón le profesaban ser solo y únicamente de él.

 

-Si…también eso…- concluyó Asami sonriéndole de lado, con esa sonrisa tan típica y sensual en él, que hizo que Akihito se sonrojara levemente- ¿Qué se siente ser el esposo de un hombro como yo? ¿Es como si de repente te hubieses sacado la lotería conmigo?- y con esas arrogantes últimas palabras, el banquero soltó una sonora carcajada.

 

-Eres un idiota, engreído de lo peor, ¿sabes, Asami?. Ya bájate de esa nube de arrogancia. Nos harías un gran favor a todo el mundo- musitó el rubio, con una sonrisa fingida en su angelical rostro. Después de todo, no eran las únicas personas allí presentes, ya que cientos de pares de ojos los observaban muy atentamente, y Akihito por ningún motivo daría paso a una nueva discusión con todos los invitados ahí, aunque tuviera que aguantarse las ganas enormes de propinarle un fuerte pisotón  a ese imbécil testarudo.

 

Un vals dio paso a otro, y ambos esposos bailaban, ahora con elegancia por todo el centro del inmenso salón. Akihito sentía que volaba, en la forma en cómo Asami lo llevaba. Él nunca había sido capaz de bailar ese tipo de ritmos tan recatados y herméticos, pero su pelinegro esposo sabía a la perfección cómo debía hacerse. Al verlos bailar así, cualquier persona pensaría realmente que hacían una perfecta y hermosa pareja. La belleza y el sexapil que desprendían ambos esposos era sin duda alguna arrebatadora, que cualquiera que los viera, se deleitaría con esa sensualidad nata propia de ellos mismos. Al finalizar la última pieza, Asami pidió un tema más. Y antes de que Akihito se negara a complacerlo, tocó el tema de Crowded House…”Don’t Dream It’s Over”, y el rubio se paró en seco.

 

-¿Recuerdas esta canción?- le susurró Asami, al oído de Akihito.

 

-Sí- contestó él, con voz atragantada- Es….es la pieza que bailamos la primera vez que hicimos el amor en Kioto.

 

-Así es.

 

-¿Por…por qué?

 

-¿Por qué, qué?

 

-Porque pediste que la pusieran…Si entre tú y yo no puede haber ese tipo de recuerdos, Asami…Entre tú y yo solo puede existir un….

 

-Shhhh…no digas nada por ahora, cariño. Solo disfruta del momento y de la canción, ¿está bien?. Además, mira a tu madre y a mis abuelos, están felices por nosotros- dijo Asami en tono cálido y elocuente mientras posaba su vista hacía donde se encontraban los aludidos. He hizo que Akihito volteara su vista también en aquella dirección, y les sonriera con calidez y con un sentimiento de agradecimiento en su mirada.

 

Al observar esa tierna y encantadora mirada que su actual esposo les brindara a Kaede y a sus abuelos, Asami quedó completamente fascinado y cautivado con ella. Y al ver aquellas suaves y blancas mejillas que poco a poco se teñían de rojo, Asami no pudo más con tanta dulzura, y  afianzó con una mano su delgada cintura y le echó la cabeza hacia atrás con la otra, para mirarlo con ojos entrecerrados y cargados de deseo.

 

-Estoy deseando estar a solas contigo. Mi abuelo no me dejó ir a verte anoche que llegué para charlar- dijo con voz ronca- Claro que yo no estaba pensando mucho en hablar….

 

Akihito se puso colorado de inmediato, no sabía qué decir, y se quedó totalmente desconcertado cuando él agachó la cabeza y saboreó sus generosos labios carnosos con una total sensualidad embriagadora que lo dejó turbado y tembloroso, mientras continuaba tocando su pieza inolvidable. Asami se echó a reír al oír los aplausos de los presentes. Miró a Akihito y le deslizó un dedo por la mejilla sonrojada.

 

-Más tarde….viviremos una noche de bodas que no olvidaremos jamás, mi bello bambino.

 

Akihito bajó la vista. ¿Por qué se sentía culpable? Asami era su esposo ahora y naturalmente deseaba tener un futuro junto a él, ¿no?. Pero tenía que ser un futuro en el que él mismo fuera más que el padre de los gemelos y el amante en su lecho nupcial. Tal vez Asami jamás lo amara, pero él estaba empeñado en que aprendiera a tratarlo de igual a igual, en que lo respetara como en realidad él era.

 

A medida que iba transcurriendo la tarde, Akihito se dio cuenta de que al menos en público Asami lo trataba con respeto y le daba su lugar. Jamás se había mostrado tan atento con él y en ningún momento lo dejó solo mientras pasaban de un grupo a otro para charlar con los invitados. Saito fue con Akihito un rato después mientras él ayudaba a la nueva niñera, una responsable mujer de unos treinta y tantos años, a acostar a los niños.

 

-Hana está tan emocionada de que Ryo y Keiji se vengan con la niñera a pasar una semana a nuestra casa. Tenemos tantas cosas planeadas para hacer con ellos. Cuando se despierten, nos los llevaremos.

 

-Voy a echarlos de menos- le confió Akihito con pesar- Pero la verdad es que sólo es una semana.

 

La pareja pasaría la noche de bodas en la mansión y se marcharían al día siguiente a pasar la luna de miel a Francia.

 

-Una semana para que los recién casados disfruten el estar solos- insinuó Saito Asami con una media sonrisa y miró a su nieto político con cariño y aprobación- Casi me había dado por vencido, pero le has cambiado la vida a mi nieto.

 

-Se la he vuelto al revés, Saito- comentó Akihito con pesar.

 

-Ryuichi merece un matrimonio normal y una vida en familia. Nos sentimos verdaderamente felices por los dos- le dijo el anciano emocionado.

 

Cuando el rubio bajaba por las escalinatas, pensó en las palabras de Saito. ¿Aquellas palabras habrían sido una crítica al primer matrimonio de su nieto? Sin duda alguna, y más a sabiendas de la esterilidad de Izayoi. Los niños, después de todo, eran algo muy valorado en la cultura japonesa. Pero seguía un tanto sorprendido, puesto que a pesar de todo había sido un comentario un tanto desagradable, y Saito Asami era una de las personas más amables y con más tacto que había conocido en su vida. Intentó desechar ese pensamiento y fue entonces que Cyrus se acercó a él.

 

-Seiji Yui está sacando fotos con su móvil.

 

-¿Estás seguro?- Akihito se sorprendió, y el guardaespaldas solo se abocó a asentir- ¿Lo…sabe mi esposo?

 

-El señor Asami dijo que usted querría ocuparse de ello.

 

Akihito sintió que se le formaba un nudo en el estómago, pero acompañó a Cyrus al salón donde se enfrentó a su amigo. Seiji se echó a reír cuando él le recordó que había una prohibición de sacar fotografías en la invitación. El teléfono de Seiji era un modelo muy moderno y Akihito sospechó que él lo había llevado adrede para invadir su privacidad y la de los demás invitados. ¿Estaría ya esperándolo algún periódico para que les llevara las fotos para una exclusiva?

 

Seiji no necesitó mucho para empezar a presumir de las fotos que había tomado ya, y Akihito se quedó horrorizado al ver que había fotos hasta de los gemelos y de varios invitados famosos e importantes. Seiji sólo perdió los estribos cuando Akihito le quitó el celular y se la dio a Cyrus para que borrara todas las fotos. Un coche ya estaba esperando para llevarse al furioso moreno a la estación del tren. Sus vengativos comentarios finales le hicieron a Akihito más daño que cualquier otra cosa, y le preocupó que al día siguiente apareciera algún artículo en el periódico. ¿Habría conseguido enviar Seiji alguna foto antes de que Cyrus las borrara? Dentro de sí mismo albergó esa posibilidad, y se sintió inmediatamente culpable de haberlo perdonado y mucho más de haberlo invitado a la ceremonia. “Árbol que nace torcido, jamás su tronco endereza…”

 

Asami no dijo nada, y se puso al margen de todo lo que había pasado con aquel vulgar y desagradable muchacho. Saito y Hana se marcharon un rato después con la niñera y los gemelos. Luego se marcharon Kaede y su esposo. Su madre y su padrastro pensaban pasar una semana en Tokio visitando algunos amigos y familiares antes de regresar a Kioto. Muy pronto el zumbido de los motores de los automóviles y helicópteros señaló la marcha de los invitados y la tensión de Akihito comenzó a aumentar. El rubio sentía como poco a poco le iban abandonando las fuerzas. En el breve descanso que optó por tomar en el piso de arriba, Asami fue por él y lo levantó en brazos.

 

-¿Pero qué estás haciendo?- protestó Akihito.

 

-Me encanta pensar que eres mío, sólo mío, y nada más que mío….- dijo Asami mientras avanzaba por el pasillo hacia el dormitorio nupcial, donde había tantas flores que Akihito se quedó boquiabierto cuando Asami lo depositó en el suelo- Mi abuela hizo traer floristas de Okinawa. Se empeñó en hacer todo según nuestra tradición. Es una prueba de su afecto por ti. Pero le dije que no se molestara en echar a un bebé sobre la cama…

 

-¿Por qué haría una cosa así?- dijo Akihito en tono alarmante.

 

-Es otra tradición de la familia. Para llamar a la fertilidad…pero tal parece que la fertilidad no es un problema para nosotros, ¿verdad?- Asami se echó a reír con sensualidad mientras envolvía a Akihito de nuevo con su cuerpo musculoso- Me encantan nuestros hijos, pero antes de aumentar la familia quiero disfrutar de mi hermoso esposo para mí solo una buena temporada- le susurró después cerca al oído.

 

Entre sus brazos fuertes, Akihito se sintió en peligro. Tuvo que apartar la mirada de la gigante cama King, que había sido adornada por infinitos pétalos de rosas de diferentes colores sobre las suaves sábanas de seda turquesa. Todo era tan precioso….hasta las velas aromatizadas que se encontraban esparcidas alrededor de la habitación, desprendiendo aromas entre canela, menta y mirra. Pero había llegado el momento de decirle lo que tenía que decirle, aunque sabía que él acabaría odiándolo. Akihito se apartó de él y retrocedió unos pasos.

 

-Asami, tengo algo que decirte….No voy a tener relaciones sexuales contigo esta noche….pero por favor no te enfades.

 

Asami se quedó de piedra, muy quieto, y lo miró con seriedad.

 

-Es nuestra noche de bodas….¿Por qué has decidido que no quieres acostarte conmigo?- dijo el banquero, con voz gruesa y profunda. Akihito se agarró las manos con fuerza- Quería casarme contigo, y decidí abrirme por primera vez entre tanta….tontería- Asami seleccionó esa palabra con cuidado- Y aquí estamos, casados y con toda la vida por delante. Por favor, no me digas que planeas destruir todo eso.

 

-No planeo destruir nada…- Akihito hizo un leve gesto con la mano, percibiendo la tensión que había entre ellos.

 

-¿No?- Asami se acercó a él- ¿Entonces por qué darme motivos para que nos divorciemos en nuestra noche de bodas?- le preguntó lleno de rabia en su mirada- ¿Qué es todo esto, Akihito? ¿A qué estás jugando?....¡Contéstame, por un demonio!!!!....

 

Notas finales:

Y bien q tal???? Les gustó???? Al parecer la sádica y malvada Luhan volvió más maldita q nunca al dejarlo en una escena muy importante como esa, ¿no? Jajajajaja no quieran matarme, ya q para el siguiente martes tendrán el final de la historia, así que nos vemos ahí, espero recibir muuuuchos de sus lindos comentarios, me harían muy feliz. En cuanto a mi otra historia, no desesperen porque actualizaré el nuevo capítulo después de finalizar con este…Les envió muchos besos y abrazos…tengan una bonita semana.


Pd: Gracias chicas por sus alentadoras y bellas palabras q me hicieron llegar, no saben cómo me reconfortó recibir su gran apoyo y sus ánimos para con mi persona. Gracias, ahora me encuentro más restablecida y con ganas de seguir brindándoles mis locas y apasionadas historias…para todas ustedes…Las amoadoro muchísimo….

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