Amor Yaoi
Fanfics yaoi en español

Sweat dreams.

Autor: nezalxuchitl

[Reviews - 6]  

LISTA DE CAPITULOS
- Tamaño del texto +

Notas del fanfic:

Sé que la cancion es Sweet dreams, pero los mios son mas bien sudorosos. 

¿Caera victima el pobre turrito (ukesillo) de las lujuriosas intensiones de su padre? 

Notas del capitulo:

Enjoy it.

Una miradita nerviosa, tímida, anhelosa, siguiéndolo otra vez. Perdiendose en cuanto lo volteaba a ver: no era tan rápido como otros adolescentes en eso. El latigazo de su cabello plateado al girar rápidamente la cabeza. Tan atractivo, tan joven. Nunca habia podido olvidar la manera en que habia hundido los dedos entre su cabello, acercado su carita traviesa cuando lo ayudo a escapar. Ni su tono de voz, insinuante, sexy.

Como su culito meneándose mas pronunciadamente al apretar el el paso, perdiéndolo de vista al cederle Hank el paso para cerrar la puerta del salón de clases detrás de el.

Esbozo una sonrisa, una peligrosa sonrisa, mientras sentia un hormigueo recorrer su cuerpo desde su polla.

 

***

 

Papi. Su papi. Nunca habia podido decir esa palabra en su infancia ni sentarse en su regazo: por eso ahora fantaseaba con ello, quería creer. Magneto no parecía el hombre mas paternal del mundo, en absoluto. Tremenda impresión se llevo cuando su madre le confeso que aquel hombre que habia llegado y se habia ido volando de la Casa blanca era su padre.

El no le confeso que lo habia sacado de prisión. Ni que lo primero que le vio fue el gran bulto que hacia su entrepierna acostado ahí, en su traje de preso. Ese hombre olia tan bien. Aun podia sentir el tacto de sus cabellos, entre sus dedos, al apresarlos para sostener su nuca. Cuan alto era. Y como ese profesor hippie habia cortado sus aspiraciones antes de que tomaran forma, pero no antes de que surgieran; era incomodo, raro, habia intentado suprimirlo. Con bastante éxito hasta que vivieron bajo el mismo techo.

Ahora lo veía y… no podia evitarlo… querer su cariño.

Masco otro dulce de tamarindo, vencio al nuevo juego por computadora y espero a que el lento dispositivo terminara de procesar sus jugadas durante varios segundos antes de sonreir triunfal, infantilmente triunfal ante las felicitaciones que el aparato le daba.

Estaba lejos de sentirse cansado, pero esperaba que el subidon de glucosa, mejor dicho el subsecuente bajon, lo hicieran tener dulces sueños. Se puso sus piyamas, salio a pasear al perro (cargado) y observo Saturno desde la torre de astronomía (de vigilancia de satetiles, de hecho) antes de hundirse perezosamente en la cama, relajando el cuerpo.

 

***

 

Erick llevaba largo tiempo contemplándolo. Era tan bonito, se veía tan niño en su cama, entre sus cosas demasiado juveniles para un chico de su edad. Pues, aunque no lo aparentara, tenia veintitantos. Pero con esa piel luminosa, perfecta, parecía mucho mas joven.

Que extraño, considero. Nunca le habían gustado menores, particularmente, pero este chico… era un bocadito tierno al que quería sacarle todo el jugo.

Habia pensado en apresarlo antes de que pudiera huir, pero nunca habia sido su estilo tomar ventaja. No seria digno. Si no era capaz de hacer obedecer al metal tan rápidamente como Quick Silver se movia, no merecia tenerlo.

Hizo que una fina tira, surgida de su cama, cosquilleara su pie desnudo. Se remolineo en la cama. Era lento para despertarse, quien lo dijera. No parecio sorprendido de verlo en su habitación.

-¿Realmente estas aquí? – pregunto, al ver que no hacia nada de lo que habitualmente hacia en sus sueños.

Por respuesta Magneto hizo surgir varias tiras mas de las cuatro esquinas de la cama. Jugaban en el aire, como pequeñas serpientes.

-¿Qué quieres? – pregunto Peter recargándose en un codo.

-A ti.

La respuesta lo dejo helado. El sonido viajo antes de que las serpientes de metal comenzaran a moverse. El no pudo hacerlo. Lo sujetaron.

Abrio su boquita, su petera y rosada boquita.

-Nunca quise robar tu medalla, ¿sabes?

Magneto lo miro interesado, divertido.

-Te la devolveré.

-Puedo buscarla por mi mismo.

Se concentro. Ya era capaz de llamar a un determinado pedazo de metal, de sentirlo, como un individuo. Su conexión con el metal era cada vez mas profunda. Cuando abrió los ojos para ver la cruz de hierro suspendida frente a sus ojos, un asombrado chico peliplateado lo veía con sus extremidades envueltas, adornadas como si de varias pulseras se tratara, por sus finas tiras de metal.

-¿Esto era lo que buscabas en mi habitación?

Quick silver se encogio de hombros.

-Tengo cosas mas interesantes. – le sonrio de una manera alarmante, irresistible. – Cosas como esta. – dijo, formando un pequeño objeto metalico, alargado, como un misil.

-¿Es una bala? – pregunto el chico.

La sonrisa de Magneto se hizo mas alarmante.

Movio la mano, un gesto elegante, como de ilusionista, y la bala acaricio su mejilla. Esa era la mejor palabra para describir ese contacto suave, frio.

Sus piernas se alzaron y separaron, jaladas por las cintas que las sujetaban. Su trasero quedaba muy expuesto y le preocupaba la manera en que lo veía entre sus piernas. Le formaba un nudo en la garganta. Mas cuando sintio penetrar limpiamente la bala sus dos capas de ropa, entrando en contacto con la separación de sus nalgas.

-Solo tome una medalla, viejo.

-Al carajo con la medalla.

Quick silver trago saliva. La bala acaricio entre sus nalgas como un dedo helado. Estaba atado, suspendido en el aire, y eso no era lo mas kinky de la situación.

-Oye, lo lamento. ¿No crees que estas exagerando? ¿No crees que estas exagerando?

-Ya te he dicho…

Estuvo a punto de gritar al sentir introducirse el dedo, la bala, entre sus nalgas.

-… que no me importa la medalla.

-Viejo, esto esta mal.

-¿El pequeño cleptómano tiene reticencias morales?

-No es eso, en serio, no es eso. Pero no tienes idea de lo mal que esta esto.

-¿Si?

Debio sospechar que decirle que estaba mal solo lo alentaría mas.

-En serio Erick, esto esta mal.

-Si, lo esta. Debi habértelo hecho desde que empezaste a mirarme.

Peter se lastimo al tratar de llevarse la mano a la frente. Conque era eso. Claro, tenia que ser eso.

-Mira, - trato de sonar en control, aunque con una bala toqueteándole el agujero no era nada fácil – no es lo que tu crees.

El gesto de Magneto se endurecio.

-He ligado mas veces de las que imaginas…

-Si, claro, llenando de mutantes el mundo.

Un par de cintas entraron en su boca. Dolian. Abrio mucho la boca para evitar los bordes, pero solo tuvo que hacerlo durante un momento.

-… asi que se cuando una turra me desea. No quiero saber si oliste mis calzoncillos o si te masturbaste abrazando mi almohada, lo que es mas agradable de imaginar, pero quiero que sepas que te lo has buscado y vas a tenerlo.

Era un pésimo momento para arrepentirse de no haberle dicho que era su padre. Magneto ignoraba la relación, como el mismo querria hacerlo. Gimio cuando la bala entro. Esa cosa que tenia en la boca le permitia gemir. Y salivar. La habia visto en las películas mas sucias y ahora la usaba. Joder.

Mataria por ser telepata como el profesor y decirle que si se habia acostado en su cama, abrazando su almohada, pero imaginando otro tipo de cariño. Abrazandolo como siempre deseo cuando era niño, cuando llovia o despertaba con una pesadilla.

Magneto uso el metal para cortar su ropa. Las cintas que abrazaban sus brazos y piernas ascendieron, acariciando, llegando a su torso y cortando limpiamente la ropa, tan filosas las que no lo acariciaban. Era peligroso. Si Magneto perdia el control… una cinta envolvió su cuello, arrancándole otro gemido.

Lo movio en el aire, sujeto, cuidadosamente distribuido su peso para no lastimarlo. Aunque le daban ganas: esa piel tierna, ese cuerpecito joven, todo a su vista, a su tacto. Estaba tan compenetrado con el metal que casi podia sentirlo, juraba que podia sentirlo, el pezoncito rosado y erguido, el consolador que estaba dentro.

Jugo con el en el aire, cambiándolo de pose, meciendolo, haciéndole el amor en el aire a través de su metal. Ese chico nunca habia sido acariciado asi, ni lo seria. Era verdaderamente flexible, lo que le hizo sonreir imaginando las poses que le haría adoptar. Pero no habia prisa, no la habia. El dominio que tenia sobre su polla era tan perfecto como el que tenia sobre el metal, sobre cualquier otra extremidad.

Peter no imaginaba como se veía, contorsionado asi en el aire, el plateado del metal alternando con el tono de su piel, la velocidad variable según que parte, según el capricho de Magneto. Solo era conciente de lo bizarro de su situación, del metal que crecia en su interior, haciéndolo sentir como preñado, preñado del metal, cada vez mas grande.

Un hilito delgado, casi insignificante, habia entrado por su agujerito y alimentaba el misil en su interior. Cuando llego al tamaño de una polla pequeña comenzó a moverlo. La cara de Magneto era poesía, era deleite; estaba haciéndole el amor a ese bello chico, a esa obra de arte, con el metal, su metal.

El recubrimiento metalico de su traje se habia hecho mas denso en su bulto, lo sobaba, alejando el dolor, permitiéndole concentrarse en su obra. Saco el hilo alimentador y el consolador. Tenia un tamaño respetable, adecuado para preparar al chico. Lo penetro, viendo aquel pedazo de su ser, plateado, brillante, entrar y salir de las carnosas, sonrosadas nalgas.

Lo tenia bien expuesto ante el, explícito. Le gustaba bien explicito. La ausencia de vellos le evitaba tener que rasurarlo, pero tampoco habría sido molestia. Con una tira delgada, volviéndola ligeramente filosa, lo considero, pasándola sobre las bolitas, aplastando el halillo plateado, la matita sobre su pubis, ascendiendo finita hasta su ombligo. Se veía bien, se veía tan bien ese chico, plateado.

-¿Qué tan rápido es muy rápido para Quick silver? – pregunto en voz alta.

Peter se alarmo: habia estado concentrándose en tratar de evitar que se sintiera bien, ¡que estupidez!

-¿Esto es rápido? – pregunto con un gesto concentrado, tan típico de el. Interesado, abstraído.

No era rápido pero si lustroso. Tan liso, que lo hacia sentir parte de una bien engrasada maquinaria.

Magneto lo coloco de lado, con una pierna arriba y la otra al frente, las muñecas juntas y el torso arqueadito, sostenido por tiras acariciantes. Otras separaron las nalgas, para no estorbar el movimiento del consolador en forma de bala, ese misil de placer que taladraba su objetivo. Tal vez no era lo suficientemente grande. Antes de formular el pensamiento en palabras el hilo ya se habia conectado, aumentado el tamaño de manera proporcional con los gemidos, los pujidos ahogados de Quick silver.

Tambien era mas rápido, grande y rápido, grande y rápido. Peter temio que lo mataria: era tan ancho ya, se movia tan rápido que solo el hecho de que fuera perfectamente liso, microscópicamente liso, evitaba que lo lastimara. Pero si Magneto perdia el control, si empujaba esa cosa a través de su cuerpo…

Bueno, habia visto maniquíes realmente desagradables en las películas de Peter Swan, pero no llegarían a como quedaría. Solo salivaba, era desagradable, le dolia la boca de tenerla asi abierta, era cansado, como aquellas posiciones de pintura árabe que Magneto le hacia adoptar. Sentia miedo, placer, horror.

Ni siquiera le habia dado un beso, ni siquiera podia llamársele cariño a aquello: todo era a través del metal, un juego, una perversión de mutantes.

-¿Qué tan rápido?

Magneto hablaba para si mismo, sin darse cuenta de que lo hacia en voz alta. Las frotadas en su entrepierna se habia detenido, intentaba calcular la velocidad a la que penetraba a Quick silver. ¿Trescientos metros por segundo? No, eso era demasiado, era la velocidad del sonido… pero si alguien podia soportarla…

Los chillidos de Quick silver incrementaron: mas agudos, mas desesperados. Se oian tan bien. Su polla temblaba, lista para sustituir al metal, aunque no pudiera alcanzar sus velocidades. Mas rápido, mas rápido.

Quick silver sentia que iba a morirse. Nunca habia experimentado algo tan rápido (ahí), tan desesperante. El calor era enorme, sentia que iba a quemarse, literalmente. Aflojaba, contraía, buscando minimizar la friccion que tanto le gustara. Queria gritar y no podia. Moverse, oponerse.

-Pero que tonto soy. – le quito la mordaza, volviendo flexibles tambien, responsivos al mas minimo movimiento de Peter las cintas que lo sujetaban, para que pudiera retorcerse, patalear de placer, suspendido en el aire con el culo frente a sus ojos.

Peter berreaba, jadeaba, su boca al fin descansando, pero su culo… Su culo no tenia tregua, se movio tan rápido como la cosa, contra la cosa, intentando anular el movimiento, lográndolo, dejando de sufrir esos atenazantes orgasmos.

-¿Muy rápido para Quick silver? – pregunto tras dejarlo caer sobre la cama.

-Pu…drete. – jadeo el chico, totalmente enrojecido.

Magneto le dio la vuelta, lo jalo de los muslos, y de pechito a la cama, Peter solo pudo a pensar que su padre iba a follarselo un instante antes de que lo hiciera. Gimio, sobreestimulado todavía, pero la polla de Magneto era mejor que la bala. Mucho mejor.

Erick la saco por completo y dejo caer saliva sobre ella, sobre el hoyo, rosado, dilatado y ahora lubricado: su polla no era microscópicamente lisa, por lo que necesitaba de algún fluido. Lo embarro por todo el arillo con su punta, sobando, entrando luego y saliendo, una y otra vez.

Peter ya no estaba sujeto. No podia decirse que le faltaran fuerzas. Estaba en shock por lo que su padre le hacia, pero tambien… Recordo las fantasias que habia tenido antes de que la verdad lo arruinara todo (como si el profesor X no lo hubiera hecho ya), imaginando como se sentiría aquel gran bulto, aquella enorme polla, y no tenia que preguntárselo mas. Se sentia mejor de lo que hubiera imaginado, mas grande de lo que parecía, o era.

Era mas grande que la bala, sin duda, y tambien mejor. Mas humana, mas calida. Era su padre, si, ¿pero que mas habia hecho por el además de la inintencionada donación de la mitad de sus genes? La mitad mutante, que tantos problemas y tan especial lo habia hecho. Se arqueo, sumiendo mas el pecho en la cama, alzando la cola, para sentir mejor contacto de las manos de Magneto sobre su cadera, sobre sus nalgas, acariciándolas en persona. El roce de su cadera. El, todo el.

-Mmmm – Peter gimoteo como un gatito y Magneto sonrio insano.

Ese culito, esa pequeña, joven turra, rendida como tantas otras. Pero especial, única, como todas. Podia recordar cada culo jodido, cada boca o par de tetas embestidas, todas y cada una de sus experiencias sexuales. Quick silver apenas y se movia, balanceándose quiza inconcientemente, apretándose involuntariamente.

Era tan intenso, de una buena manera, diferente. Cada que la polla de Magneto entraba, rozando ese punto en su interior, sentia la punzada de placer que se expandia, que todavía no terminaba de expandirse cuando venia la siguiente, abarcando todo su cuerpo y haciéndolo gemir, apretando los labios y rogando por mas, mas, que nunca parara, tan rico.

Quick silver chillaba, desesperado, urgiéndolo a darle mas, a acabárselo con su polla. Magneto le sujetaba las nalgas, separándolas, mirándolo con fiereza, el punto donde se unian, se separaban, el rebote, el chapoteo. Quick silver chillaba como si no pudiera mas, pero por experiencia sabia que podia mas, siempre podian mas. Eran increíbles los limites que el cuerpo, de hecho, no poseía.

Peter apretaba los dientes, la sabana, tratando de contener los gemidos, de soportar tanto placer. No se movia, se quedaba ahí, recibiéndolo, soportando mas polla de la que jamas creyo soportar. Era como un sueño, tan irreal, seguir ahí, siendo embestido, jodido sin descanso. Cuando paro no creyo que realmente hubiera terminado. Pero sentia algo en el culo, una mezcla de frio, humedad y abandono. Magneto le sujetaba todavía bien empinadas las nalgas, delirante ante lo que veía, su obra, inacabada.

Volteo a Quick silver con ayuda de su metal, la cola mas arriba que la cabeza, la espalda a centímetros del colchón. Las muñecas juntas, arriba, era un bonito detalle y sus piernas dobladas, abiertas, como si fuera a parir, con las rodillas cerca del torso y los pies en contacto con el trasero, su mojado trasero.

Envolvió su polla con unas cintas, suaves como ningún otra superficie en la Tierra, frias, pero tan delgadas que pronto llegaron al equilibrio térmico con el. Las cintas envolvían todo su pene, moviéndose en la misma, en diferentes direcciones. Era como estarse follando una vagina, un culo muy muy raros, mutantes, de uno cuya habilidad fuera el sexo supremo.

Luego, como el semen escurria afuera demasiado rápido, Magneto sustituyo las cintas por un tubo de metal, flexible, que se adaptaba a la superficie boluda en la punta de la verga del muchacho. Era como una funda, que se deslizara sola. Aun asi, temio dañarlo, por lo que con mas material la funda se convirtió en una mano, una mano idéntica a la suya, con el mismo grado de flexibilidad y dureza. Su puño entrecerrado, subiendo y bajando frenético por la polla de Quick silver, que jadeaba con los ojos entrecerrados, viéndolo. Su polla, bien apuntada a su cara, para que en momento de correrse…

Magneto no podia sonreir mas de lo que lo hacia cuando la carita de porcelana, la tez tan blanca y sonrosada, quedo cubierta de chorros, goterones de semen igualmente perlados, con el mismo efecto diafano en la superficie que en su piel.

El pelo plateado tambien se mancho. Quick silver trataba de abrir los ojos, abria y cerraba la boca, chupándose los labios, comiéndose los goterones que le caian. Se veía supremo, tan lleno de semen. Se lanzo sobre el, estrechándolo, besándolo. Peter se limpio los parpados. El que lo sujetaba ahora era Magneto, el mismo, abrazado a el. Y estar asi por fin con el, tierno contacto de cuerpos y labios, era lo mejor que le habia ocurrido. Se sentia tan bien entre sus brazos, protegido, querido.

Al terminar de saborear sus besos Magneto se separo. Solo el rostro, porque Peter no lo dejo irse. Volvio a besarlo, arqueándose contra el, acercando su boquita como una paloma descendiendo, una, otra vez. Besos suaves, tenues, que Magneto se dejaba dar. Cuando el chico busco como quitarle la ropa hizo formarse un cierre.

-El casco no. – le susurro antes de darle un besito en la mejilla.

Sonrojado por sentirse culpable de saber porque, Peter le quito la ropa que cubria el cuerpo. Era magnifico, Magneto, con esos pectorales enmarcados por la capa asimétrica. Lo delgada que era su cintura era increíble. Su polla, erguida, era definitivamente mas larga que ancho el en, en ese punto. Y sus nalgas. No pudo verlas pero pudo sentirlas, al pegarse a el para besarlo, apretándolas, sobándolas, recreándose en ellas mientras su polla picaba tan dura contra su bajo vientre.

Lo tiro de espaldas. Queria demostrarle lo que Quick silver era capaz de hacer. Se monto sobre el, con el culo mojado de la vez anterior, empalándose solito en esa portentosa verga, sintiéndola tan llenadora y satisfactoria hasta lo más profundo. Magneto, encantado, mantenía las manos ligeramente sobre sus muslos, por si tenia que sostenerlo, pero el chico parecía muy seguro de lo que hacia.

Firmemente acomodado a horcajadas sobre su cadera, se mecia cadenciosamente de atrás para adelante, saboreando todavía las dimensiones de aquella portentosa verga, sintiéndola, sintiéndola, tan suave y dulcemente dentro de el. Pero luego comenzó a moverse mas rápido, mas rápido en círculos, y fue el turno de Magneto de jalar aire. Se sentia tan bien. Peter le quito las manos de encima suyo para que no estorbara, dejándoselas sobre su propio torso, que Magneto sobo, apreciando Peter que lo hiciera. Ese hombre, dándose placer a si mismo…

Era un sueño, tan excitante aunque no hiciera nada mas que respirar. Emanaba una poderosa sexualidad, un campo que lo hacia querer follar sin descanso. Se inclino hacia atrás, apoyándose en sus muslos y empezó a cabalgarlo de arriba abajo. No demasiado rápido pero si lo suficiente para que los ojos claros se abrieran de par en par, mirándolo, a el, admirado, por el. Incremento la velocidad y la boca tambien se abrió. Si emitio algún sonido Quick silver no lo escucho, perdido como estaba en la increíble sensacion, en lograrla. Sus caderas se movían frenéticas, borrosas; Erick no creía lo bien que se sentia esa velocidad, ese túnel caliente, ese nivel de friccion. No podia creer lo bien que ese chico jodia, sus caritas de placer.

Era como si el sonido tambien se hubiera ido para el, copado como estaba en gozar, en resistir, el mayor tiempo posible. La boquita rosada se abria, la frente se arrugaba. Su polla estaba en llamas y ni siquiera era conciente de como gritaba, de como obtenia aire.

Se sentia mareado cuando termino. Drogado, como ni siquiera en las sicodelicas experiencias de su juventud.

-No te muevas. – entendio que le decía Quick silver.

Solo entonces se dio cuenta de que le habia acomodado la mano, con tres dedos juntos, bien arriba, los otros abajo, se habia montado sobre ellos y terminaba el trabajo que el, vergonzosamente, no pudo hacer.

Con los dedos no se sentia tan bien como con la polla, pero aun asi la sensacion, acelerada y como un aleteo, minimizada la friccion por su resbaloso semen. El charco en torno a su mano.

El sonido volvio, lentamente. Los gemiditos deleitados, la boquita insinuante, el resplandor de su cabello agitándose. Quick silver. Le hubiera gustado mover la mano, pero sabia que era imprudente: podia acabar con los dedos rotos y esa lindura… estaba embelesado por ella, golosa, apretando sus dedos, montándolos como si no hubiera un mañana.

Le dolia la mano, de tenerla tan tensa, y el chico no se saciaba. Pujaba, se veía descompuesto, agotado. Tras lo que le parecio que era un orgasmo lo elevo en el aire, obligándolo a detenerse. Quick silver quedo desmayado en el aire, conciente pero agotado, deseoso de mas y necesitado de comida.

Magneto lo bajo. Las cintas lo acomodaron delicadamente en la cama, deslizándose con una caricia lejos de el. Magneto se acerco, de costado, un brazo doblado sosteniendo su cabeza.

-¿Estas bien? – admiraba la boquita petera, considerando que todavía no le daba una mamada.

-Dulces. – abrió un ojito cute, desamparado – Necesito dulces.

Magneto lo beso y cuando se separaron acerco a sus labios una paleta de cereza, sensualmente engullida, rodeada por esos labios. Sintio como una pequeña vibración y cuando tiro del palito lo saco desnudo, ya sin nada.

Peter sonrio travieso ante su asombro. El tambien habia pensado en darle una mamada.

-¿Sabes? – dijo arrojando el palito y acercando su rostro, enmarcado por el casco – Compartimos la misma pasión por el sexo.

Quick silver rodo los ojos y lo atrajo por la parte posterior del casco.

-No tienes idea.

 

 

Notas finales:

No todo es lo que parece y la humanidad, o mutantedad, progresa.

En mi imaginacion luego de otras dos o tres sesiones de esas, Magento deja a Sharles por Peter y tienen bebes, y no hay problema con el incesto, porque, ¿que es lo peor que les puede pasar, que muten? xd!

Una disculpa por no poner las tildes y por posibles errores de dedo, pero no tengo tiempo de ponerlas.

Kiitos!

Loading...



Introduzca el código de seguridad que aparece debajo: