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Four seasons

Autor: kurotsuki_mikoto

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Notas del fanfic:

*Es un song-fic de varios capitulos

*Tematica homosexual

*Hiccup x Jack

*Jackson x Eros (OC)

Notas del capitulo:

Advertencias: Este es un fic con tematica homosexual, si no eres fan de este genero, sal de aqui y evita perturbar tu mente (?)

 

Aclaraciones: Ningun personaje me pertenece

Notas adicionales:

—Dialogo—

personaje cantando en voz alta

Cancion de fondo

—Jack ¿Cuántas veces tengo que levantarte? — el mayor de los gemelos rodo los ojos, dejando que su hermano menor se las arreglará para levantarse de la cama y él se fue directo al cuarto de baño para asegurarse de que cada hebra de su melena castaña se encontraba en un perfecto desorden.

Porque no, los gemelos Overland no conocían el significado de la palabra “peinarse” o el uso de los cepillos inexistentes de su habitación compartida del campus.

 

—Relájate, hoy no tenemos clases pesadas.

 

—Tu no, pero yo tengo que asistir a cálculo.

 

—Mi más sincero pésame, hermano…si mueres en clase ¿puedo quedarme con tu micrófono?

 

—Ni loco. Mejor si tu mueres en la clase de geografía, yo me quedare con tus baquetas favoritas.

 

El menor de los Overland estuvo a punto de argumentar algo más cuando el sonido del teléfono con el que contaba el dormitorio, sonaba de manera repetitiva. Jackson dio pasos grandes hasta el molesto aparato. Aún sentía que podía caer dormido en cualquier momento, pero debía actuar como el hermano “casi-responsable” que era al descargar su fastidio de levantarse temprano en su querido hermano menor que ahora se arrastraba por el suelo hasta el guardarropa.

 

—Dormitorio de los Over...

 

—Se a dónde estoy llamando ¿Dónde están? — Jackson sonrió sin ganas al escuchar el tono que su amiga, Merida, estaba usando para exigirle una respuesta de su parte.

 

—En el dormitorio todavía…— hurgo entre sus memorias en busca de algún plan pendiente que tuviera con la pelirroja que parecía querer ahorcarlo por su tono de voz.

 

—Jackson Overland, trae tu trasero y el de tu hermano al auditorio. Nos citaron a las siete de la mañana a Rapunzel y a mí, ya estamos montando la batería de Jack.

 

—Bien, bien. No te alteres o tus rizos se van a esponjar peor que un puddle— colgó sin esperar a escuchar la respuesta que la pelirroja pudiera darle. Dejando caer el teléfono para que se colgara por sí mismo y le diera tiempo suficiente para ponerse un vestuario simple pero cómodo.

Pantalones de mezclilla al igual que su hermano, una playera blanca y una chamarra negra. No tenía por qué complicarse la vida como Jack que hasta parecía buscar la combinación perfecta para que su tonto cabello blanco resaltara por encima de su vestimenta.

 

—Apúrate nieve, o Merida empezara a usarnos de blanco en sus prácticas.

 

—Ya voy, ya voy.

 

Ambos chicos salieron del dormitorio con un bostezo desganado. Aprovechando el camino para quitarse el cansancio de encima y usar el frío de esa mañana para espabilar por completo.

Pocos estudiantes se levantaban temprano para ir a un lugar como el auditorio, la mayoría estaba más ocupado atendiendo a clases que se especializaban de la carrera a la que iban a dedicarse una vez se graduaran, otros iban a entrenar al campo y sus demás compañeros de artísticas aprovechaban esas horas de descanso para relajar sus mentes.

La mayoría, no todos. Y entre esas excepciones estaban los gemelos que empujaban pesadamente la puerta del auditorio para poder ver a Rapunzel y Merida esperándolos en el escenario con los instrumentos ya listos.

 

— ¿Lo habían olvidado, verdad?

 

—Está bien Meri, nosotras también casi lo olvidamos.

 

—Ese no es el problema— se escudó la de rizos rebeldes que ahora era el blanco del mal humor que Jack se había formado en todo el camino mientras intentaba despertar.

 

— ¡Ah! Entonces es malo que las hagamos esperar pero pudo haber sido al revés ¿no?

 

— ¿De qué hablas?

 

— ¡De que a ustedes igual se les olvido!

 

Merida comenzó a discutir con el menor del grupo. Dejando de tarea a los mayores que intercedieran para que se callaran de una vez o simplemente los dejaran continuar hasta que sus energías de pelear se disolvieran.

 

— ¿Ayer durmieron temprano? — Rapunzel se acercó a ver que Jackson no tuviera las ojeras que ambas le advirtieron que obtendría si se quedaba mucho tiempo jugando videojuegos con su hermano. Pero como siempre, al parecer los gemelos Overland habían hecho lo que les dio la gana.

 

—Un poco, al menos más temprano que otros días.

 

—Al menos es algo. En fin, tuve una idea para una nueva canción ¿quieres verla en lo que terminan de discutir?

 

—Claro…

 

— ¡Hablando de canciones! — Jack llamo la atención de su hermano y Rapunzel, utilizando su grito para silenciar su propia discusión donde Merida estaba ganando con argumentos totalmente validos aunque fuera de contexto. Lo mejor era hablar de ese tema que le había llamado la atención camino al auditorio. —Escuche que van a poner algunas de nuestras canciones en la fiesta de este mes.

 

— ¿En serio? — los tres chicos se mostraron emocionados. No era la primera vez que ponían alguna de sus pistas en las fiestas que daba la facultad, pero si la primera que ponían más de una y eso les convenía en gran medida. Hablaba mucho de su calidad y los llenaba de una confianza e inspiración digna de escribir nuevas letras o componer melodías para ensamblarlas de esa manera tan bizarra que tenían.

¿Cómo hacían canciones? Fácil, cualquiera podía traer la letra, pero iban poniendo la melodía por turnos; Jack en la batería, Merida en la guitarra, Rapunzel en el bajo y Jackson cantaba cualquier letra que le brindaran.

Pocas veces Jack intento cantar en lugar de su hermano, pero nunca fue de manera pública. Prefería estar en el fondo de la banda, desatando todo ese entusiasmo y euforia en cada tambor que componía su inseparable batería.

 

— ¿No escuchaste que canciones serían? — Rapunzel estaba igual de emocionada que los demás y no se molestó en controlarse al igual que los otros que ya bailaban al dar vueltas y entrelazar sus codos mientras cantaban “fama, fama, allá voy”

 

—No, eso no lo escuche. Pero hoy solo vamos a ensayar las melodías ¿no?

 

—Sí, Meri y yo iremos a comprar nuestros vestidos para la fiesta de esta noche.

 

—Bien ¿me compran algo? Quiero un…

 

—Oh hermano mío ¿Acaso quieres un vestido? — Jackson no desaprovecho esa oportunidad para burlarse de su hermano y Merida, su compinche en el club oficial de “Molesta a Jack”, tampoco perdería la oportunidad.

 

—No te preocupes Jack, encontraremos uno que combine con tus bonitos ojos azules.

 

— ¿Lo quieres? — Rapunzel se sonrojo un poco al sentirse algo avergonzada por no haber imaginado eso y siendo la única que no intentaba burlarse aunque tuvo el efecto contrario al que deseaba.

 

— ¡No! Quiero que me compren una nueva bufanda aprovechando que van a salir.

 

—Jack, no te debe dar pena lo que quieras vestir— y el malentendido que causaron en la rubia solo provoco una carcajada para el dúo de burlones que se agarraba el estómago por la cara que Jack había hecho

 

—No quiero ningún vestido Punze ¿de acuerdo? Estos tarados son los que están mofándose de mi— le intento aclarar para que dejara la idea a un lado.

 

—…Merida, Jackson— regaño a ambos como si fuera la madre del grupo y señalo el micrófono y la guitarra —ya vamos a ensayar.

 

—Gracias— se limitó a bufar para él dirigirse a la batería mientras los dos que atentaron contra su dignidad, ahora iban a regañadientes por la guitarra y el micrófono para empezar los ensayos.

 

Porque siendo “Four Seasons” el grupo que abría algunos eventos deportivos escolares y solo en dos ocasiones tocaron fuera de la escuela, eran los que más se nombraba al momento de dar ejemplos sobre los resultados que la universidad podía dar.

 

-(-)- 

 

El día paso más rápido a lo que tenían planeado. El ensayo en la mañana, las clases, las compras de la tarde y los juegos de nintento casi al anochecer, dieron como resultado a los cuatro chicos arreglándose en su propia habitación. Apurándose el uno al otro y quedando de reunirse en la fiesta que tendría lugar en el gimnasio de la escuela gracias al permiso que los presidentes de la sociedad de alumnos (cada sección tenía uno) habían conseguido para ese día.

 

—Nada mal, nada mal— Jackson escudriño el lugar que estaba medio lleno pero las luces estaban en un tono tenue donde les daban suficiente iluminación de color naranjo oscuro, el cual cambiaba de forma lenta a un amarillo y de ahí a un verde. A todos parecía gustarles ese ambiente tranquilo que se transformaría en una discoteca en dos horas a lo mucho.

 

—¿Se van a quedar toda la noche? — Jack tomo uno de los vasos que le quedaban más cerca, sonriendo al haber dado con un refresco que le provoco un ligero cosquilleo en la garganta. Tan agradable, que no se privó de agarrar otro vaso del mismo lugar de donde había encontrado el primero.

 

—No lo creo, estas cosas siempre se descontrolan en la última hora y media. Pero creo que puedo quedarme por un buen rato— y el castaño no incluyo a su hermano en sus planes porque ese era el trato mudo que tenían ambos. Siempre que salían podían formar sus planes individuales o Jackson terminaba intentando apear a su hermano para el final del día.

 

—Merida y yo nos iremos a la hora que te vayas entonces— Rapunzel se encogió de hombros al tomar eso como un toque de queda. Dirigiendo su mirada a la pelirroja que parecía tan impasible en ese tema que poco tuvo que dar a entender por sus gestos al regresar a la mesa de bocadillos y dejarles el tema del regreso a ellos. Merida solo fue por los deliciosos bocadillos que gastronomía daba en esas reuniones, no le importaba conocer gente. Quizá divertirse con sus amigos si, pero nunca le intereso lo demás.

 

—Entonces ¿te vas a quedar hasta el final? — Jackson no lo creyó al principio, por más que su hermano disfrutara pavonearse de un lado a otro o dar bromas coquetas. Su umbral de tolerancia a multitudes era de ¿qué? ¿Una hora? —como quieras. Pero si te vas antes de que la fiesta acabe, vas a tener que hacer mi examen de matemáticas de la semana que viene.

 

—Y si yo gano, vas a tener que hacer tu examen de matemáticas en la fila de adelante. Usando el vestido que Merida utilizo para su obra de “la sirenita”

 

—Hecho.

 

Ambos hermanos entrelazaron sus manos, golpearon su palma y se tumbaron con el hombro de esa forma en la que acostumbraban cerrar un trato.

 

Rapunzel y Merida se limitaron a no meterse en esa apuesta que creían perdida por parte del menor, pero intentaron ayudarlo un poco solo para no dejar que Jackson ganara tan fácil esa apuesta. Le agregarían cuanta dificultad pudieran darle.

 

Aunque el hecho de que Jack iba a perder, no cambiaba.

 

Las horas comenzaron a pasar con más rapidez a lo que pudieron desear aquellos jóvenes que se pasaron la mayoría del tiempo sentados. Evaluando a los diferentes compañeros que tenían, intentando adivinar de que rama eran o que carrera estudiaban cuando pasaban cerca de ellos y si perdían, comían unos extraños bocadillos que les quemaba la boca y los obligaba a correr por un vaso de agua.

Los cuatro mostraron una ecuanimidad al punto que algunos de sus compañeros de pintura y computación, se acercaron a jugar “jenga” y matar sus papilas gustativas cada que la torre caía por su culpa.

—Ya van a ser las 3 de la mañana— la pelirroja no se ocupó en ocultar su sorpresa al ver la hora y tener a un Jack completamente despierto frente a ella mientras la música iba subiendo de volumen y Rapunzel sonreía al anotar otro título de la canción que ahora sonaba en el recinto.

Llevaba tres en lista y ninguno se perdió ese dato, ni siquiera el castaño que ya estaba bostezando por la falta de reposo, pero intentaba aguantar despierto para no obligarlas a irse tan rápido.

Merida puso los ojos en blanco al notarlo. Era incomodo tener a un Jackson “responsable” en esa temporada de evaluación y más cuando intentaba ser considerado, solo lograba que ella y Rapunzel quedaran como las niñeras.

 

—Creo que ya es hora de irnos— dictamino cuando el mayor dio la tercera cabezada y tardo en reaccionar a sus palabras.

 

—Como quieran.

 

—Vas a perder— el menor sonrió triunfante al tomar otro vaso de esa bebida dulce y burbujeante que lo mantuvo despierto todo ese tiempo. Tomando los dados que habían llevado esos chicos de rugby que se sentaron luego de que el chico rubio y gordinflon de ajedrez los invitara a unirse a los juegos de mesa que estaban teniendo.

 

—Creo que tu eres el que va a perder— aunque ya no estaba tan seguro en ese punto de la noche. Jack tenía 3 horas y media para quedarse dormido y regalarle la victoria. Y vaya que quería ganar, ni de broma iba a ponerse un vestido y ser el centro de atención en su examen que se aproximaba lento pero seguro.

 

Jack se limito a darle la razón a su hermano para que se fuera de una vez y el fuera capaz de volver al juego de cubilete que ahora se desarrollaba con los chicos de otras carreras y secciones.

Las risas empezaban a sonar más bajo que la música, esa que si no se equivocaba, era otra canción de ellos pero no podía recordar el titulo de esta. Si no la anotaba, probablemente Rapunzel le reclamaría al día siguiente por no haber puesto la suficiente atención.

Se concentro lo más que pudo en distinguir que pista era. Poniendo atención en el comienzo de la guitarra eléctrica, el bajo, la batería…

 

¡Patapez eso es trampa!

¡No es trampa si no lo ves!

Es solo un mal perdedor.

No seas llorón.

Brutilda, tu también hiciste trampa.

 

Jack frunció el ceño al enfocar su atención en los jugadores que ahora estaban sujetando los dados y parecían discutir con el chico de ajedrez que había empezado con todo. Por alguna razón no podía escuchar bien sus voces y la falta de comida solo hizo rugir su estomago, provocándole un ligero mareo que ignoro al sacudir su cabeza y empeorar todo.

Solto una carcajada cuando el chico que llamaban “patán” fue tacleado por la rubia de trenzas que alegaba ser inocente y para probarlo lo obligaría a que se tragara los dados.

 

¿Ahora que están haciendo?

Una voz diferente hablo pero se escuchaba igual que las demás. Opacas, como si Jack tuviera algo en el oído que le impedía escuchar bien, dando como resultado el sonido de las voces similar a cuando el agua se colaba en su oído al momento de bañarse.

 

Nada, es solo que este idiota me acusa de..

—¿Hacer trampa? Brutilda, tu siempre haces trampa y brutacio también.

—¡Esas son tonterías! No puedo creer que no confies en nosotros.

—No, no lo hago…¿y quien es él?

 

El nuevo había dejado de regañar a sus amigos para señalarlo. Jack no podía creer que no lo conociera, no cuando había tantos posters de ellos en el campus. ¡Incluso las ratas del campo de baseball sabían quien era él!

 

—Es nuestro nuevo amigo.

—¡Es un excelente jugador del jenga!

 

Intento hablar para darse crédito, ellos no estaban halagándolo lo suficiente. Pero las palabras no salían. No sabía si era porque sentía la lengua dormida, el mareo o simplemente porque estaba más distraído en ver esos extraños ojos verdes que, desde su punto de vista, parecían muy expresivos.

De hecho tampoco sabía si no podía hablar por estar aguantando la risa que le provocaba ver como ese chico hacia demasiados gestos con los brazos al hablar ¿estaba intentando volar o qué? No tenía porque moverlos tanto.

 

—No se ve muy bien.

—Se ve mejor que tu.

—No Patán, me refiero a que no se ve bien en cuanto a salud.

 

Sonrió al recordar el nombre de la canción gracias a esa primera línea que escucho con claridad e incluso le hizo ensanchar su sonrisa al sentirse orgulloso de si mismo. ¡Rapunzel estaría tan orgullosa de que tenían otra canción en esa lista de reproducción de la fiesta!

 

Deja de mirarme y yo dejare de hacerlo también.

Lo que realmente me sorprende es que no quiero que dejes de hacerlo

Y tus hombros están congelados (fríos como el hielo)

Oh, eres una explosión (eres dinamita)

Tu nombre no es Rio, pero no me interesa la arena

Y encender la mecha podía resultar en una explosión.

 

—Esta perfectamente bien, mira como sonríe.

—Brutacio ¿trajeron ese…les dije que no trajeran esa bebida aquí.

—Tranquilizate, nadie nos vio.

—Si, además nuestro querido amigo Jack nos ayudo a eliminar cualquier evidencia.

—¡Pero miren como lo dejaron!

 

Jack ignoraba esa discusión de la que no formaba parte, ahora tenía ganas de bailar al ritmo de la canción solo para dejar en claro quien era el rey de la pista de baile.

 

—¿Te sientes bien?

 

Apuesto a que te ves bien en la pista de baile

No sé si buscas un romance o que estás buscando.

Dije “Apuesto a que te ves bien en la pista de baile”

Bailando electro pop como un robot hecho en 1984, hecho en 1984.

 

Quiero bailar levanto su mano para sujetarse de la mesa, mantener el equilibrio y empujar al gordinflon que le estorbaba para llegar a la pista de baile. Pudo sentir como el piso se ladeaba un poco y su cuerpo se volvía más pesado, causándole una sensación de vértigo y una carcajada de diversión cuando tuvo el techo frente a él, pero unos brazos lo tenían bien sujeto a cada lado de su costado.

 

—No creo que sea buena idea que bailes

Aún podía escuchar las conversaciones como si fueran en otra habitación, alcanzando solo a distinguir cuando uno de ellos dijo que se adelantarían a la fiesta y todos lo abandonaban a su suerte cuando el sonido de la música subio y solo quedaban las parejas bailando.

 

La cabeza le daba vueltas, las luces solo lograban marearlo más y el olor a perfume dulzón solo logro que su dolor de cabeza aumentara.

¿Cómo iba a regresar al dormitorio estando en el suelo?

 

—¿Puedes ponerte de pie?

 

No, no podía regresar al dormitorio. No iba a hacer ese estúpido examen por su hermano.

 

Quisiera que dejaras de ignorarme, porque me está desesperando

 

—¿Puedes caminar, si o no?

 

Sin hablar me estas llamando y no creo que eso sea justo

—A ver ¿cómo te llamas?

 

Jack espabilo un poco al notar que en todo ese tiempo de cavilaciones, su cuerpo fue sostenido por el único chico de rugby que se quedo a ayudarlo. Sosteniendolo en brazos con cuidado para intentar ponerlo de pie, pero sin separarse mucho por si el piso volvía a moverse debajo de sus pies.

 

—Jack.

 

—Bueno Jack, creo que estas muy mal por culpa de algo que mis amigos te dieron.

 

—No, así soy todo el tiempo— sonrió mientras la canción seguía sonando en el fondo del lugar y solo le daban más ganas de bailar al ritmo en que el suelo se movia bajo sus pies. Pero al menos, la voz del chico que estaba ahora frente a él, era tan clara como la música.

 

Y tus hombros están congelados (fríos como el hielo)

Oh, eres una explosión (eres dinamita)

Tu nombre no es Rio, pero no me interesa la arena

Y encender la mecha podía resultar en una explosión.

 

—Si, bueno— y ese comentario pareció agradarle al castaño, porque sonrió de una forma que Jack quedo simplemente encantado. Ya fuera por la bebida, el ambiente, la hora o él mismo; ese chico robo su atención cuando pudo ponerle más atención.

En realidad, no recordaba haberlo visto en ningún lado.

—Voy a llevarte al dormitorio ¿en cual estas?

 

—En el de hombres~

 

—Bien, creo que no podre obtener una respuesta lógica viniendo de ti en este momento…Espera aquí un momento.

 

Jack se dejo guiar hasta una de las sillas que tenían para descansar. Relajandose al ya no tener el suelo golpeando la planta de sus pies, e intento seguir con la mirada la figura del castaño que iba corriendo con sus amigos y parecía decirles algo que les hizo mucha gracia. El gordinflon no reía a diferencia de los demás, si no que sonreía y asentía como si le diera a entender que no había problema sobre algo en especial.

 

Apuesto a que te ves bien en la pista de baile

No sé si buscas un romance o que estás buscando.

Dije “Apuesto a que te ves bien en la pista de baile”

Bailando electro pop como un robot hecho en 1984, hecho en 1984.

 

—Hecho en 1984~— coreo la voz de su hermano que se escuchaba en la bocina del gimnasio. Tamborileando en el suelo de forma divertida sin desesperarse porque el chico regresara a su lado. Estaba más comodo sentado ahí, coreando la canción que su hermano había cantado hace unos meses y que seguía a la par como si ambos la cantaran en la versión original.

 

—Listo— ni siquiera se dio cuenta en que momento el chico había cumplido su objetivo y volvía a tenderle la mano para ayudarlo a ponerse de pie —Vamos, mi compañero de cuarto dijo que no había problema en que te quedaras en nuestra habitación por hoy.

 

Y aquí no hay amor, no~— siguió cantando a pesar de que el castaño hablaba cosas sobre tener lugar donde descansar o retirarse del lugar que para él, era un campo de batalla donde debía ser el último en pie. —Ni “Romeos o Julietas”~

 

—Ok, me queda claro que no vas a mover un pie. Al menos no te muevas tanto.

 

No protesto cuando termino en la espalda de ese extraño chico del cual ya había olvidado el nombre, pero tampoco se alejó mucho. El suelo volvía a moverse, la música se estaba reproduciendo más fuerte en su cabeza y el mareo aumento con ese movimiento rápido que el chico había utilizado para ponerlo en su espalda.

Se aferro a él como pudo, abrazandolo del cuello para no caer pero no por eso detuvo su voz que seguía a la de su hermano en la canción.

 

Solo hay buenos temas y mixes de DJ.

 

—Bueno, no te sueltes…y no cantas mal.

 

—y pistas de bailes sucios con pensamientos atrevidos— no sabía si lo decía por amabilidad, pero sus palabras fueron suficientes para hacerlo reír de nuevo y aferrarse a él al punto que sentía las cosquillas que le provocaban sus hebras castañas al chocar con su mejilla —¿Quieres que te cante solo a ti?

 

—Eh…no, no. Solo lo dije casualmente.

 

—Puedo cantar casualmente.

 

—Jack. Estas ebrio.

 

El nombrado frunció el ceño, negando con la cabeza e intentando pellizcarlo con sus dedos, pero no pudo. No iba a arriesgar su integridad física por soltarse e intentar pellizcarlo o darle un golpe por lo que había dicho, entonces Jack hizo lo que le pareció más obvio en cuanto a reproche, comodidad y cercanía. Se limito a morderle la oreja y reir cuando este se quejo.

 

—No estoy ebrio. Si nos llegan a ver ebrios, nos expulsan.

 

—Bueno, al menos sabes eso.

 

—Se muchas cosas, no me tomes el pelo…oye, tienes los hombros fríos— aflojo sus manos para poder sujetarse con menos fuerza, frotando un poco sus palmas contra los hombros del castaño antes de volver a sujetarse de su cuello —yo te voy a calentar.

 

Apenas dejo escapar esas palabras, su benefactor lo soltó. Dejándolo caer en ese extraño césped que era tan suave como su cama. De hecho, ahora que podía ver mejor su entorno, no estaba en el patio. Estaban en una habitación y no era la suya ¿o la remodelaron mientras él no estaba?

 

—Deberías dormir.

 

—No…no tengo sueño— era mentira, ahora que estaba entre esas sabanas que desprendían un extraño olor a menta, no podía ni siquiera erguirse a sentarse en la orilla de la cama.

 

—Ya duérmete. Mañana tengo que-

 

Jack frunció el ceño al no poder escuchar lo que decía, el suelo volvía a moverse y el solo esfuerzo de intentar girar en la cama ya le costaba mucho esfuerzo.

 

—No, no lo entiendes. El usara un vestido.

 

Y en primer lugar ¿qué hacía allí? Seguramente ese chico fue enviado por su hermano para sacarlo de la fiesta y salvar su dignidad. Sí, eso era lo más probable.

 

—Él va a perder…yo…

 

Y las palabras terminaron por resbalarse al mismo tiempo que todo se volvía negro y lo último que pudo escuchar fue cristal rompiéndose, algo frío chocar contra su nuca y todo termino por desconectarse de sus sentidos al caer dormido.

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