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Unnecessary por Kuroyami Mirai

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Notas del fanfic:

Los personajes son de Masashi Kishimoto, yo solo se los robo un ratito para mis tóxicas y macabras historias.

Notas del capitulo:

Este One-Shot está inspirado en un Dou que me gusta mucho de KHS, pero no pude evitar pensar en que sería un espléndido SasuNaru. A pesar de subirlo con algunos días de retraso, esta historia la escribí para conmemorar el día del SasuNaru (July/10) Dedicado a Dulce y a Tsuki Ao. Disfrútenlo mis amores, vosotras siempre me iluminan el día y quise agradeceros. (Disfruto mucho nuestras pláticas en Facebook)

 

Happy SasuNaru Day!

 

Eran completamente innecesarios. Sasuke lo sabía muy bien y sin embargo no podía hacer nada al respecto; esos extraños sentimientos que le acompañaban a diario cada vez que veía a Naruto…, lo sacaban de quicio. Habían pasado tres años desde su retorno a la aldea y la convivencia con el estrambótico rubio lo había hundido en un caos emocional. Se sentía extraño, asfixiado, acorralado y la amenaza latente que figuraba semejante exposición emocional, era algo que no podía detener por más que se esforzara.

-Que molesto- decía en sus adentros, observando al recién nombrado Hokage con el ceño fruncido y una mirada gélida. Naruto le sonreía a cualquiera, desprendía felicidad, plenitud, por cualquiera de sus poros exudaba emociones vivaces y eso le frustraba al antiguo vengador.

Sasuke no era estúpido, no por nada fue catalogado como genio, el mejor de su generación en la época en que era un tierno gennin. Él sabía perfectamente a qué se debía esta irritación de su pecho cada vez que veía al rubio. Lo anhelaba. Aún no podía interpretar en qué sentido; tal vez como un juguete, o como algo desechable, pero lo deseaba al fin y al cabo.

-A pesar de que es algo que no necesito- se mordió el labio inferior cuando Naruto pasó por su lado, dedicándole a su amigo la más radiante sonrisa. Su capa de Hokage revoloteaba mientras él corría por la aldea y sus largos cabellos – rosándole los hombros – le daban un toque mucho más fresco que un girasol.

 

<<Es un sentimiento completamente innecesario>>

 

Caminando relajado por la aldea, Naruto platicaba con dos de sus mejores amigos, dirigiéndose a la torre del Hokage. Shikamaru bostezaba de manera perezosa mientras iba a su lado, Kiba le sonreía a su enorme perro y le levantaba el pulgar cada vez que ladraba en acuerdo con algo que haya dicho.

-Estoy aburrido- se quejó el castaño mientras levantaba los brazos y los descansaba en su nuca- ¿por qué no comemos algo por ahí antes de ir a la torre?

Shikamaru bostezó ampliamente después de escuchar el ladrido de Akamaru- Por mí no hay problema, ¿tú que dices, Naruto?

El rubio se llevó una mano a la barbilla, ladeando un poco la cabeza al mismo tiempo que su ceño se arrugaba levemente. Parecía meditar en algo profundo cuando en verdad solo estaba pensando en qué lugar cenarían.

-Vale, iremos al Ichirak… ¿ha?- se interrumpió cuando sintió un ligero golpe en su pecho. Miró hacia abajo, solo para encontrar a un pequeño niño que lo abrazaba con fuerza, enterrando la cara entre su capa de Hokage y restregando la mejilla- ¿are? ¿Quién es este enano?

-¡Un niño!- chilló Kiba con todos los bellos del cuerpo erizados- ¿qué hace aquí?

Shikamaru lo observó detenidamente, aunque no podía ver su rostro porque lo tenía pegado al pecho de Naruto…, algo en ese pequeño de cabellos azabaches le llamó la atención.

-Espera un segundo- tocó el hombro del rubio para que diera un paso atrás, fue entonces que los tres pudieron verle el rostro. Su piel era pálida, su cabello era negro ónix con mechones azulados, sus ojos estaban disparejos, uno absolutamente negro y el otro tenía el poderoso Rinnegan definitivo con los tomoes del Sharingan. ¡No podía ser posible!

-¡¿Sasuke?!- chillaron al unísono después de llegar a la misma conclusión.

En ese momento, el antiguo vengador apareció detrás del grupo de jóvenes con su característica mirada gélida- ¿Para qué me llaman?

Naruto lo miró como si fuese un fantasma, intercalando la mirada entre el Uchiha y el niño que aún lo estaba abrazando con todas sus fuerzas- ¡No entiendo nada!- se quejó, sacudiendo sus hebras rubias con movimientos desesperados.- Si tú estás aquí- señaló a Sasuke con un dedo acusador- ¿quién demonios es este niño?

Sasuke no supo que decir, tampoco como mierda reaccionar. Una copia exacta de él, pero versión infante, estaba abrazando a Naruto, restregando la mejilla contra su cuerpo como si fuese un gatito. Nada más escalofriante, siendo sincero, le costaba verse a sí mismo en esa faceta aún en la época en que era un niño.

-No tengo la menor idea, dobe. Obvio que es un impostor- sin ningún tipo de recorte, sacó su katana y la extendió contra el rostro del menor- habla o muere- amenazó fríamente- ¿quién eres tú?

Asustado, mini Sasuke se escondió detrás de Naruto con los ojitos acuosos como si en cualquier momento fuese a llorar. Con un dedito tocando sus labios en un gesto de timidez, miró al rubio con las cuencas de azabache muy agrandadas; pidiéndole ayuda.

Automáticamente, Naruto le frunció las cejas al Uchiha y le apartó la katana de un golpe- ¡Déjalo en paz!- rugió enojado- ¿no ves que es solo un niño?

Sasuke le dedicó su mejor mirada asesina, turnándola entre el blondo y el pequeño impostor- No importa lo que sea, esta pequeña mierda se está burlando de mí- volvió a levantar la espada, esta vez en dirección del cuello del infante.

Cabreado, Naruto agarró al pequeño, envolviéndolo con la capa, lo cargó y se alejó de un salto- ¡Shikamaru, Kiba!- llamó a sus amigos, los cuales habían quedado en shock con aquel espectáculo- reunámonos en la oficina del Hokage- miró a Sasuke con ojos inquisidores- tú también, teme.- Y con esa última llamada que rallaba en ser advertencia, se alejó del lugar en dirección a la torre con el pequeño azabache en brazos.

 

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Usando un semblante bastante divertido – visible a pesar del obstáculo que era la máscara oscura – Kakashi observaba risueño la escena que tenía frente a sus ojos. Sasuke estaba apoyado en la pared de la sala, con los brazos cruzados en el pecho y una notoria arruga entre las cejas. Naruto estaba sentado en su silla frente al escritorio, con un crío acomodado sobre su regazo, que además dormía plácidamente como si ese fuera el sitio más confortable del planeta.

-Entonces…- comenzó a decir el peliplata, mirando al antiguo vengador con un ojito feliz- ¿ese niño no está relacionado contigo? ¿No será algún hijo extraviado que…?

-Por supuesto que no- rugió el moreno de pronto, descruzando los brazos para apretar los puños con ira- lo he estado diciendo desde que llegamos, ese crío es un impostor. No sé quién demonios es o qué hace aquí.

Naruto peinó el pelito negro del niño en un gesto cariñoso, viéndolo dormir mientras una brillante sonrisa se expandía por su rostro. El pequeño era una copia exacta de Sasuke, pero versión chibi.- Dices eso, pero este niño es igual a ti- observó al Uchiha con una mirada acusadora- Mira su cara, incluso tiene el estilo “culo de pato” en su cabello.

A Sasuke le salió una vena enorme en la cabeza después de semejante insulto hacia su muy genial peinado. Pero era Naruto, de él se podía esperar cualquier cosa. Resguardando las ansias asesinas para más adelante, suspiró largamente y se volvió a recostar en la pared, pero esta vez junto a la mesa del Hokage – dígase justo al lado de Naruto –.  Por alguna razón quería tener a ese crío bien vigilado.

Kakashi sonrió ante el cuadro que tenía en frente- Bueno, si lo ven de esta forma, ustedes dos parecéis los padres.

-¡¿Ha?!- chillaron el rubio y el moreno a la vez, despertando a mini Sasuke por el exagerado alarido.

-¿¡Quién dijo que somos sus padres?!- rugió el Uchiha con la vena de su cabeza haciéndose cada vez más grande.

-Mah, relájense tórtolos- Kakashi levantó las palmas de manera despreocupada.- En verdad parece vuestro hijo, no me culpen por decir la verdad.- Suspiró, bajando su expresión divertida para sustituirla por una más seria- como sea, no podemos dejarlo aquí, ni siquiera sabemos de dónde ha salido. Hagan algo con él.

-¿Por qué tendríamos que cuidarlo juntos? Que se encargue el Dobe, que se ha encariñado con esa pequeña mierda- señaló al pequeño con asco, haciendo que Naruto lo mirara enojado por tal gesto despectivo.

-No tienes opción, Sasuke. Él no dejará ir a Naruto, míralo- Sasuke observó de soslayo como el crío se aferraba con toda la fuerza que le permitían sus bracitos al cuerpo del Uzumaki. Tronó la lengua, molesto por esa escena y sin entender por qué- precisamente, como no sabemos quién es, debemos tenerlo vigilado. Naruto es el Hokage, necesitará ayuda con esto.

-Pero…

-Además- interrumpió el peliplata, mirándolo a los ojos con un semblante por demás… penetrante- tú…, estás preocupado por esto, ¿verdad?

Sasuke no rebatió aquello, ya que era la más pura realidad. A pesar de que le costaba admitirlo, ya lo había aceptado muy en el fondo. La presencia de ese renacuajo le resultaba una amenaza, y más si estaba tan pegado al rubio como si fuese una lapa.

 

 

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Con las manos descansadas en sus caderas, Naruto miraba fijamente al pequeño azabache. El crío estaba sentado sobre la mesa de su oficina, apoyado en el borde con sus manos mientras balanceaba los pies. En todo ese tiempo, no había dicho ni una palabra, al parecer no podía hablar y eso de cierta forma le preocupaba.

Aún se encontraba asombrado por el extraordinario parecido que tenía con Sasuke, incluso tenía el mismo patrón de ondas púrpuras en su ojo izquierdo, pero… ¿cómo?

-¿Qué debería hacer contigo, enano?- esperó una respuesta del niño, pero una mirada muy atenta hacia su persona fue todo lo que consiguió- ¡Oh! Ahora que recuerdo, a Sasuke le gustan los tomates- Naruto sonrió cuando vio las mejillas del infante tiñéndose de un ligero carmín- ¿quieres que te compre un poco?

Por toda respuesta, mini Sasuke abrió la boca y sus ojitos brillaron con efusividad. El sonrojo había aumentado después de escuchar la propuesta, por lo que Naruto interpretó su reacción como un emocionado “sí, por favor”.

Le acarició la cabeza sin dejar de sonreírle- Que mono eres.

-¿No crees que lo estás consintiendo demasiado?

Naruto giró cuando escuchó esa profunda voz. Tan frío como siempre, fue lo que pensó el Uzumaki. Estaba a punto de soltar una lista de insultos hacia el moreno por su comportamiento tan grosero, pero las palabras quedaron detenidas cuando el pequeño Sasuke saltó de la mesa para prensarse a su cuerpo en un apretado abrazo.

El Sasuke adulto observó aquella escena con un tic en la ceja. Estaba molesto, muy molesto. La pequeña mierda – como acostumbraba decir – se estaba tomando demasiadas libertades con Naruto. Lo observó detenidamente, alzando una ceja cuando el crío le devolvió una mirada igual de fría, se podría decir que era incluso más helada que la suya, amenazante.

-Bueno, es que- Naruto levantó a mini Sasuke y le besó la mejilla, sin percatarse que unos segundos antes ese niño estaba matando al vengador con la mirada – ya que la había cambiado rápidamente a una inocente –, no podía evitar verlo como un querubín abandonado- él es mucho más mono y honesto que tú.

Sasuke sintió que una roca enorme le calló en la cabeza en ese momento. No solo Naruto estaba mostrando una clara preferencia hacia la pequeña mierda, sino que además, ese crío lo tenía engañado. Podía verlo en sus ojos, fingía ser adorable cuando Naruto lo estaba mirando, pero en realidad estaba tramando algo, no le cabía la menor duda.

El áureo dejó a mini Sasuke en el suelo y le revolvió los cabellos otra vez.- Iré a traerte los tomates, espérame aquí- sonrió al ver el sonrojo del pequeño una vez más, después salió de la habitación, dejando a los azabaches uno frente al otro, matándose con la mirada.

-Solo dime una cosa- dijo el mayor, sin perder de vista al niño y arrugando el espacio entre sus cejas- ¿qué eres tú?

Nuevamente, la mirada de mini Sasuke se clavó en la suya con la misma frialdad, incluso mayor. Era intimidante de algún modo, a pesar de su pequeño tamaño- ¿no lo entiendes?- Sasuke se estremeció al escuchar su propia voz salir de esos labios, pero en un decibel más infantil. Además de… su sonrisa. La diabólica mímica de ese chico era demasiado escalofriante- ¿o es que no quieres entenderlo?

Cabreado, Sasuke se acercó con pasos firmes y los puños apretados- ¿de qué carajo estás hablando?- la pregunta inundó sus pensamientos, pero no fue capaz de exteriorizarla. Aun así, mini Sasuke le dio la respuesta que estaba buscando.

-Te has dado cuenta desde el comienzo, pero no lo quieres reconocer- el crío amplió su sonrisa, transformándola en un gesto desquiciado, tóxico en parte- yo soy tú, Uchiha Sasuke.

Después de escuchar aquella revelación, Sasuke quiso rebatir, gritarle millones de insultos al renacuajo que osaba de insultar su inteligencia de ese modo, pero las palabras no salían de su garganta. Abrió y cerró la boca, pujando para decir algo… sin lograr nada. Automáticamente se llevó ambas manos al cuello, inquieto por el inconveniente de haberse quedado sin habla.

-Mi voz…

-Yo soy tú, Sasuke. Soy esa parte de ti que has tratado de asesinar por todos los medios. Pregonando todo el tiempo que ya no tenías sentimientos, que habías roto tus lazos, sabiendo que era una mentira bastante estúpida.

Sasuke cayó al suelo, incapaz de mantenerse en pie por el shock. La versión pequeña de sí mismo, se acercó lentamente hasta estar a su lado, mirándolo desde arriba con lástima y decepción.

-Me rechazaste siempre, rehusándote a aceptar que existo dentro de ti para poder cumplir tu propósito, pero eres ingenuo y tonto. Ni siquiera puedes controlar correctamente tu ojo izquierdo y no te has dado cuenta que lo has usado para crearme en este avatar.- Levantó un dedo, señalándolo despectivo- a pesar de que nací del Rinnegan, este cuerpo es real; me apoderaré de todo lo que rechazaste y no te dejaré ser feliz.

Sasuke boqueó de nuevo, pero su garganta seguía sin emitir sonido alguno.

-Para ti- seguía diciendo el menor- Naruto era un estorbo, al igual que los “sentimientos innecesarios” que sentías por él. ¡Perfecto!- aplaudió, ampliando su desquiciada sonrisa- entonces no te importará que me lo quede y lo lleve lejos de aquí.

-Naruto jamás se iría- quiso decir, pero la alegación murió en sus pensamientos.

-Sí lo haría- respondió el crío, leyéndole la mente- dio su vida por ti sin recibir nada a cambio. Entonces, ¿no crees que sería capaz de marcharse por un Sasuke que sí le dé lo que desea? Por ti estaba dispuesto a morir, por mí estará dispuesto a irse lejos.

Tensando la mandíbula con rabia, Sasuke se puso de pie y lo alzó de las solapas.

-Quieres decir muchas cosas, ¿cierto?- burló el menor sin importarle el agarre en su cuello- pero ya es demasiado tarde. He tomado tu capacidad de hablar para poder comunicarme con Naruto de ahora en adelante. Pero, ¿qué importa?- se alzó de hombros- de todos modos tú no tenías nada que decirle, salvo que se alejara y dejara de ser un estorbo.

Sasuke lo soltó, dejando caer los brazos con la fuerza de su peso en un estado de parálisis.

¿Nunca podría decirle a Naruto lo que sentía? ¿Se quedaría callado para siempre?

La frase: “no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes” le venía como anillo al dedo.

-No será difícil separar a Naruto de ti, después de eso… volveré al lugar de donde provengo.

 

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-¿Está bueno?- preguntaba un sonriente Naruto, feliz al ver los ojos llenos de satisfacción en mini Sasuke.

-Si- respondió el crío, sacando una tímida sonrisa.

-Jaja… menos mal, has hablado- le sacudió los cabellos. Luego miró a Sasuke – el adulto –, sintiéndose inquieto al notar su estado de ensimismamiento. Podía ser serio y callado, pero esto ya era ridículo. Permaneciendo sentado en el suelo con un brazo apoyado en su rodilla y la mirada perdida en la distancia, parecía una estatua sin vida y hermosa- ¿qué hay de ti, teme? ¿Quieres un poco?

-...

-¿Qué pasa contigo? ¡Respóndeme!

-...- silencio total, además de una notoria frustración. Sasuke sí quería hablar, pero no podía. La pequeña mierda había robado su habla.

-Tsk- Naruto tronó la lengua al saberse ignorado y miró al chibi azabache- ¿quieres salir un rato? Hay un sitio que quiero mostrarte.

-¡Vale!- respondió emocionado.

-¿Y tú, Sasuke? ¿También quieres venir?- preguntó de soslayo, con los ojos entrecerrados por el absoluto mutismo de su mejor amigo- hey, Teme- lo llamó un poco más preocupado, algo no iba bien, estaba seguro- ¿he hecho algo que te moleste?- se acercó, cayendo de cuclillas a su lado para poder ver su rostro más de cerca.

Sasuke se estremeció, cerrando los ojos con el ceño fruncido. Quería responder con todas sus fuerzas, lo deseaba, era una necesidad latente de hablarle a Naruto como nunca antes había querido. Ni un solo día de su deplorable existencia se había sentido de ese modo tan patético.

Tal vez… este era su castigo.

El pequeño observaba todo desde su sitio sobre la mesa del Hokage; su ceño estaba fruncido y su mirada era vacía, pero tampoco dijo nada. Se limitó a ser… un simple observador.

 

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-¡Vamos, es por aquí!- animado como si hubiese vuelto a sus días de infancia, Naruto escalaba por la aleación de rocas mientras remolcaba al pequeño moreno de la mano- ¡Sasuke, ven rápido o te quedarás atrás!

Sasuke iba unos pasos más abajo, meditando en su fuero interno sobre toda esa extraña situación. Los sentimientos que negaba todo el tiempo y la meta de su otro yo, todo debía ser una mezcla de la razón por la cual no deja ir nunca a Naruto. Tal vez quería recordarle algo que había olvidado, ¿pero qué podía ser?

Su clan, Itachi…, la aldea. No. No había olvidado su odio hacia la aldea, estaba presente en todo momento a pesar de haber vuelto. Porque la única razón por la que dejó de lado su venganza, era Naruto. Para no obligarlo a escoger entre su mejor amigo y la aldea, porque Sasuke sabía en el fondo… que terminaría perdiendo.

-Solo por él…

-Mira, enano- Naruto se detuvo en el pináculo de la montaña, justo sobre las caras de los antiguos Hokage’s con la vista de la aldea a sus pies, señalando como el crisol de colores rojizos y anaranjados bañaban todo el paisaje- ¿a qué es precioso? El atardecer desde aquí es impresionante en verdad.

En el aniñado perfil, una radiante sonrisa de regocijo se expandió. Fríamente, el pequeño levantó una mano despacio, acercándola al pecho de Naruto hasta apoyar la palma…- que interesante- y lo empujó.

Paralizado por la sorpresa, Naruto sintió su cuerpo levitar en el aire, sintiendo el viento de la caída libre a sus espaldas. La sonrisa del pequeño Sasuke fue lo último que se quedó en su mente mientras el abismo se abría paso bajo su cuerpo.

-Te lo dije- el crío miró a Sasuke, sin borrar la sádica sonrisa a pesar del estado de alarma en el que estaba el mayor- soy capaz de llevármelo muy lejos. Tan lejos que nos serás capaz de alcanzarlo.

-¡NARUTO!- ignorándolo, Sasuke pasó por su lado, explotando esa extraordinaria rapidez de la que tanto se regocijaba. Se lanzó al vacío, estirando los brazos para llegar al cuerpo de Naruto y…, alcanzarlo por una maldita vez en su vida.

 

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-Na…ruto…- Sasuke le palmeaba la mejilla para que despertara, ni siquiera sabía por qué el dobe se había desmallado; ¿no se supone que era el Hokage? Debería haber sido capaz de salvarse por sí mismo, entonces, ¿por qué saltó a rescatarlo? La respuesta era demasiado simple. Al igual que cuando eran pequeños… su cuerpo se movió solo- Naruto, espabila.

Lentamente, Naruto fue abriendo los párpados, enfocando las añiles pupilas para centrarlas en su salvador. Sasuke lo observaba con ojos preocupados y los labios apretados, como si estuviese tratando de contener un impulso- ¿Sasuke?

-Dobe, ¿por qué te desmayaste? Qué Hokage más débil- protestaba el moreno, abrazando al rubio de repente, de manera protectora, apretándolo contra su cuerpo- eres un idiota.

Naruto le acarició la cabeza cuando correspondió el abrazo, apoyando la mejilla en su hombro- es que… me asusté- confesó, cerrando más sus brazos en torno al cuerpo del mayor- tú… me estabas asesinando con tus propias manos y… no sabía cómo reaccionar… yo…

-Cállate- ordenó cabreado, separándose del abrazo con un movimiento brusco, sosteniendo al áureo por los hombros con fuerza- yo no era capaz de matarte ni cuando me estaba dejando llevar por la venganza, ¡menos ahora! ¿Por qué crees que te dejé vivo en el Valle del Fin? No fue un capricho, sencillamente no pude hacerlo…

-Sasuke- Naruto lo interrumpió, colocando sus dedos con delicadeza en la boca del pelinegro- lo sé.

-Usuratonkachi- usando un movimiento rápido, Sasuke unió sus labios en un fugaz, pero firme contacto- ya veo- pensaba en sus adentros, recordando al causante de todo ese dilema- su verdadera meta, era hacerme entender que lo que siento… no es algo innecesario.

En la distancia, desde la cima de la montaña donde estaban los rostros de los Hokage’s, la versión miniatura de Sasuke observaba todo con una sonrisa de complacencia. Satisfecho por haber cumplido con su labor, giró sobre su eje y desapareció entre una hojarasca de hojas cecas.

 

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<<Epílogo>>

 

-Me gustas, te amo, no puedo vivir sin ti.

El tic en la ceja de Naruto se volvió permanente mientras trataba de controlar la vergüenza que le provocaban esas palabras.

-¡¿Qué es lo que te pasa, teme?! ¡Esto es vergonzoso!- chilló, enterrando su cara roja entre el bulto de papeles sobre su mesa de trabajo.

Relajado, Sasuke le mandó su mejor mirada incrédula- ¿qué?- Caminó hasta el lugar donde el blondo se hacía bolita; hizo girar su silla para tenerlo de frente y después se arrodilló para tomarle la mano y besarle el dorso- quiero repetir lo de anoche, pero como me estás ignorando, he pensado que lo mejor es dejar bien claros mis sentimientos.

Naruto lo miró con los ojos en blanco, aunque las mejillas seguían rojas- idiota, es vergonzoso que lo andes diciendo todo el tiempo.

-¿Qué importa?- Sasuke se irguió frente a él y lo besó en los labios, separándose solo un poco para disfrutar de los suspiros dulces que soltaba Naruto entre ambas bocas- además…, siempre quisiste que fuera honesto, ¿cierto?

-Tsk- fue toda su respuesta, ladeando la cabeza hacia la izquierda para no tener que admitir que el moreno tenía razón.

-Me vuelves loco- siguió diciendo al ver que el dobe pretendía ignorarlo de nuevo- quiero follarte todo el tiempo.

-¡¡ESO ES DEMASIADO EXTREMO, UCHIHA SALIDO!!

 

Fin.

Notas finales:

Hahahaha… no puedo parar de reir, me parto de la risa con el cambio que dio el moreno. ¡Fue de extremo a extremo! Hahahahah… Lo adoro, de cierta forma, él también tiene una habilidad para sorprendernos, no es solo Naruto n///n Espero que a vosotros también os haya gustado, estaré impaciente por saber qué les pareció, así que esperaré los rews con muchas ganas. Y si tuvieron dudas, estaré encantada de aclararlas, ya que estoy consciente que aún tengo un largo camino que recorrer como escritora.

Nos leemos por ahí n_n/

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