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The Devil in Winter (Adaptación TAORIS) por MiraiDL

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Notas del fanfic:

Tercer libro de la saga Wallflowers de Lisa Kleypas

Notas del capitulo:

Y he regresado con el primer capítulo de este tercer libro... espero les guste

 

Enjoy!!💕

Londres, 1843

 

Mientras observaba entrar al joven que acababa de recibir en su casa de Londres, a YiFan, lord St. Wu, se le ocurrió que tal vez se había equivocado de heredero en su intento de rapto la semana anterior.

 

Aunque el secuestro figuraba desde hacía poco en su larga lista de infamias, debería haber sido más inteligente. Para empezar, habiendo escogido una víctima menos enérgica. Byun Baekhyun, un brioso heredero americano, se había resistido con uñas y dientes hasta que su prometido, lord Park, lo había rescatado.

 

Viéndolo con perspectiva, elegir a Baekhyun había sido una estupidez, aunque en aquel momento le hubiera parecido la solución ideal a su encrucijada. La familia de Baekhyun era rica, mientras que él, pese a su título nobiliario, sólo tenía dificultades financieras. Y además prometía ser un amante entretenido, con su belleza morena y su carácter explosivo.

 

En cambio, el señorito Huang ZiTao, aquel muchacho de aspecto dócil, no podía ser más distinto. YiFan repasó rápidamente lo que sabía de él. Era el hijo único de  Huang Sheng, propietario del conocido club de juego londinense. Aunque la madre de ZiTao descendía de una buena familia, su padre era poco más que escoria. A pesar de su ignominioso linaje, ZiTao podría haberse casado bien si no hubiera sido por su terrible timidez, que le provocaba un tartamudeo mortificante. YiFan había oído a algunos hombres asegurar que preferirían flagelarse la espalda a mantener una conversación con él. YiFan, por supuesto, había hecho todo lo posible por eludirlo. No había sido difícil. El tímido señorito Huang acostumbraba esconderse tras las columnas en los salones. Nunca habían cruzado palabra alguna; circunstancia que había parecido conveniente a ambos por igual.

 

Pero ahora no tenía escapatoria. Por alguna razón, el había considerado oportuno presentarse en su casa escandalosamente tarde. Y para que la situación resultara todavía más comprometida, no iba acompañado, cuando pasar más de un minuto a solas con YiFan bastaba para arruinar la reputación de cualquier chica o chico. Era libertino, amoral y perversamente orgulloso de ello. Destacaba en la ocupación que había elegido (la de seductor incorregible), y había alcanzado un nivel al que pocos calaveras podían aspirar.

 

YiFan se arrellanó en su butaca mientras observaba con una ociosidad engañosa cómo Huang ZiTao se acercaba. La biblioteca estaba a oscuras salvo por un pequeño fuego en la chimenea, cuya luz parpadeante acariciaba la cara del joven. No aparentaba más de veinte años, y tenía un cutis lozano y unos ojos llenos de inocencia. YiFan nunca había valorado ni admirado la inocencia, antes bien, la desdeñaba.

 

Aunque lo más caballeroso habría sido que se levantara, no parecía demasiado importante mostrar buenos modales dadas las circunstancias. Así que señaló la otra butaca que había junto a la chimenea con un movimiento de la mano.

—Siéntese si quiere —dijo—. Aunque yo en su lugar no me quedaría mucho rato. Me aburro enseguida y usted no tiene fama de conversador estimulante.

Su grosería no inmutó a ZiTao. YiFan no pudo evitar preguntarse qué clase de educación lo habría vuelto inmune a los insultos, cuando cualquier otro chico se habría sonrojado o echado a llorar. O era tonto o muy valiente.

ZiTao se quitó la capa, la dejó en el brazo de la butaca tapizada de terciopelo, y se sentó sin gracia ni artificio.

 

«Uno de los floreros», pensó YiFan al recordar que era amigo no sólo de Byun Baekhyun, sino también de su hermano menor Luhan y de Kim Kyungsoo. Los cuatro muchachos habían permanecido sentados en numerosos bailes y veladas toda la temporada anterior sin que nadie los sacara a bailar. Sin embargo, parecía que su mala suerte había cambiado, porque Kyungsoo había encontrado marido por fin, y Baekhyun acababa de atrapar a lord Park. YiFan dudaba que la buena suerte se extendiera a ese muchachito tan desgarbado.

 

Aunque tentado de preguntarle por el objeto de su visita, temió que eso provocara un tartamudeo prolongado que los atormentaría a ambos. Así pues, esperó con paciencia forzada mientras ZiTao parecía darle vueltas a lo que iba a decir. Mientras el silencio se prolongaba, YiFan lo contempló al agitado resplandor del fuego y se percató, con cierta sorpresa, de su atractivo. Nunca lo había observado y sólo tenía la impresión de que era un pelirrojo desaliñado con mala postura. Pero he aquí que era un muchacho precioso.

 

Apretó la mandíbula pero mantuvo su aspecto impertérrito, aunque hincó los dedos en la suave tapicería de terciopelo. Le resultó extraño no haberse fijado nunca en el, ya que había mucho en que fijarse. Su cabello, de un vivo tono rojizo, parecía alimentarse del fuego y brillaba incandescente. Sus delgadas cejas y sus densas pestañas eran de un tono caoba. Tenía labios carnosos y unos enormes ojos azules, bonitos pero impasibles, como de muñeco de cera.

—Me... me han dicho que mi amigo, el señorito Byun, es ahora lord de Park —comentó ZiTao por fin—. El conde y él fueron a Gre... Gretna Green después de que él... se librara de usted.

—Sería más correcto decir «después de que me diera una paliza» —indicó YiFan en tono afable, ya que el muchacho estaba mirando los moretones que los justificados puñetazos de Park le habían dejado en la mandíbula—. No pareció alegrarse demasiado de que tomase prestado a su prometido.

—Us... usted lo ra... raptó —replicó ZiTao—. Tomarlo prestado implicaría que tenía intención de de... devolverlo.

YiFan esbozó la primera sonrisa de verdad desde hacía mucho tiempo. Al parecer, el muchacho no era ningún simplón.

—Lo rapté, pues, si lo prefiere. ¿Ha venido a verme para eso, señorito Huang? ¿Para informarme sobre la feliz pareja? Ya estoy enterado. Más vale que diga pronto algo interesante o me temo que tendrá que marcharse.

—Usted que... quería al señorito Byun porque heredará una fortuna —soltó ZiTao—. Ne... necesita ca... casarse con alguien que tenga dinero.

—Cierto —admitió YiFan—. Mi padre, el duque, no ha cumplido con su obligación en esta vida: conservar intacta la fortuna familiar para dejármela en herencia. En cuanto a mi responsabilidad, consiste en dedicarme a la ociosidad más disoluta y esperar a que él fallezca. Yo he cumplido con mi deber a las mil maravillas, pero el duque no. Ha administrado muy mal las finanzas familiares y, hoy por hoy, es imperdonablemente pobre. Y, aún peor, goza de buena salud.

—Mi padre es rico —aseguró ZiTao sin ninguna emoción—. Y se está mu... muriendo.

—Felicidades —repuso él, y enarcó las cejas.

No dudaba que Huang Sheng hubiera amasado una fortuna considerable. El Huang's era el local donde los caballeros de Londres iban a disfrutar del juego, de la buena comida, de bebida a raudales y de prostitutas(os) baratos. En él reinaba un ambiente de exceso teñido de un agradable decadentismo.

 

Veinte años atrás era una alternativa mediocre al legendario Craven's, el club de juego más elegante y de mayor éxito que hubiese conocido Inglaterra. Pero cuando el Craven's se incendió por completo y su propietario rehusó reconstruirlo, el club de Huang había heredado una avalancha de clientes adinerados y adquirido una posición destacada. No obstante, nunca podría compararse con el Craven's. Un club reflejaba, en gran parte, el carácter y el estilo de su propietario, y Huang carecía de ambas cosas. Derek Craven había sido, sin discusión, todo un caballero. Huang Sheng, en cambio, era un patán bruto, un ex boxeador que jamás había destacado en nada pero que, por algún capricho del destino, se había convertido en un próspero hombre de negocios.

 

Y ahí estaba el hijo de Huang, su único heredero. Si iba a hacerle la oferta que YiFan sospechaba, no podría permitirse rechazarlo.

—No qu... quiero que me felicite —dijo ZiTao.

—¿Qué quiere entonces, jovencito? —repuso YiFan en voz baja—. Vaya al grano, por favor. Esto empieza a resultar aburrido.

—Quiero estar con mi pa... padre los últimos días de su vida. La familia de mi madre no me permite verlo. He intentado escaparme para ir a su club, pero siempre me pillan, y después me castigan. Esta vez no vo... volveré con ellos. Tienen planes que quiero evitar, aunque ello me cueste la vida.

— ¿Qué clase de planes?

—Quieren casarme con uno de mis primos. Jung Yong. N... no siente nada por mí, ni yo por él... pero pa... participa de buen grado en la conspiración familiar.

—Cuyo objeto es controlar la fortuna de su padre cuando éste muera, ¿verdad?

—Sí. Al principio consideré la idea porque creí que el señor Jung y yo podríamos vivir en nuestra propia casa... y pensé que... la vida podría ser soportable si lograba alejarme del resto de ellos. Pero él me dijo que no tiene ni... ninguna intención de trasladarse. Quiere seguir bajo el techo familiar... y no creo que yo sobreviva ahí mucho tiempo más. —Ante el silencio al parecer indiferente de YiFan, añadió en voz baja—: Creo que quieren ma... matarme una vez que consigan el dinero de mi padre.

YiFan no dejó de observarlo, aunque no alteró el tono:

—Muy desconsiderado por su parte. Pero ¿a mí qué me importa?

ZiTao no mordió el anzuelo. Sólo le dirigió una mirada intensa que evidenciaba una fortaleza innata que YiFan nunca había visto en ningún joven.

—Le propongo ca... casarme con usted —dijo—. Quiero su protección. Mi padre está demasiado enfermo y débil para ayudarme, y no quiero ser una carga para mis amigos. Ellos me o... ofrecerían refugio pero, aun así, tendría que estar siempre en guardia por miedo a que mis parientes lo... lograran llevarme a la fuerza y obligarme a hacer su voluntad. Una joven soltero tiene pocos recursos, social o legalmente. No es ju... justo, pero no puedo hacer nada por evitarlo. Necesito un ma... marido. Usted necesita un esposo rico. Y los dos estamos igual de desesperados. Por eso creo que aceptará mi pro... proposición. Si es así, me gustaría partir hacia Gretna Green esta misma noche. Estoy seguro de que mis parientes ya me están buscando.

 

YiFan lo miró con recelo en medio de un silencio tenso. No confiaba en el. Y tras el desastre del rapto frustrado de la semana anterior, no deseaba repetir la experiencia. Pero el muchacho tenía razón en algo: estaba realmente desesperado. Le gustaba vestir bien, comer bien, vivir bien; algo de lo que podían dar fe innumerables acreedores. La mísera adjudicación mensual que recibía del duque iba a interrumpirse pronto, y en su cuenta no le quedaban fondos suficientes para llegar a final de mes. Para alguien que no tenía inconveniente en buscar la salida fácil, aquella oferta era un regalo del cielo. Si el muchacho estaba dispuesto a llevarlo a cabo.

—A caballo regalado no se le mira el diente —soltó con indiferencia—. Pero ¿cuánto tiempo de vida le queda a su padre? Hay gente que sobrevive años en el lecho de muerte. La verdad, siempre he considerado de muy mala educación tener a la gente esperando.

—No tendrá que es... esperar demasiado —fue la crispada respuesta—. Quince días, quizá.

—¿Qué garantía tengo de que usted no cambiará de idea antes de que lleguemos a Gretna Green? Ya sabe la clase de hombre que soy, señorito Huang. ¿Debo recordarle que la semana pasada intenté raptar y forzar a uno de sus amigos?

ZiTao lo miró a los ojos. A diferencia de los de YiFan, de un azul pálido, los de él eran de un zafiro oscuro.

—¿Intentó vi... violar a Baekhyun? —preguntó con desconfianza.

—Amenacé con hacerlo.

—¿Habría cumplido su a... amenaza?

—No lo sé. No lo he hecho nunca pero, como usted ha dicho, estoy desesperado. Y ya que tocamos el tema... ¿Me está proponiendo un matrimonio de conveniencia o vamos a dormir juntos de vez en cuando?

— ¿Lo habría fo... forzado o no? —insistió el sin prestar atención a su pregunta.

—Si le digo que no, ¿cómo sabrá que no miento, señorito Huang? —repuso él con sarcasmo—. No. No lo habría violado. ¿Es ésa la respuesta que desea oír? Créalo, entonces, si la hace sentirse más seguro. En cuanto a mi pregunta...

—Do... dormiré con usted una vez. Para que el matrimonio sea legal. Y nunca más... después.

—Estupendo. No me gusta acostarme más de una vez con la misma persona. Es una lata cuando pasa la novedad. Además, nunca sería tan burgués como para desear a mi propio esposo. Eso implica que uno no dispone de medios suficientes para mantener a una o un querido. —Se detuvo a la espera de captar alguna emoción en el rostro del joven—. Claro que también está la cuestión de darme un heredero..., pero siempre y cuando sea discreto, no creo que me importe de quién sea el niño.

ZiTao ni siquiera parpadeó.

—Quiero que se separe una pa... parte de la herencia para mí en un fideicomiso generoso. Los intereses serán solo míos, y los gastaré como me parezca sin tener que darle explicaciones.

 

YiFan comprendió que no era nada tonto, aunque su tartamudez llevara a muchos a pensar lo contrario. Estaba acostumbrado a que lo menospreciaran, lo ignoraran, lo pasaran por alto, y él presintió que sacaba partido de ello siempre que podía. Eso le pareció interesante.

—Estaría loco si me fiara de usted —dijo—. En cualquier momento podría echarse atrás en nuestro acuerdo. Y usted todavía lo estaría más si se fiara de mí. Porque cuando estemos casados, podría hacerle la vida más imposible de lo que jamás haya soñado la familia de su madre.

—Pre... prefiero que me la haga quien yo elija —contestó con gravedad—. Mejor usted que Yong.

—Eso no dice mucho a favor de Yong —comentó YiFan con una sonrisa.

Tao no se la devolvió. Se arrellanó un poco más en la butaca, como si por fin se relajase, y lo observó con una especie de resignación obstinada. Sus miradas se encontraron, y YiFan fue consciente de algo que lo estremeció. No era extraño que un joven lo excitara fácilmente. Más fogoso que la mayoría de hombres, algunas mujeres y jóvenes lo encendían y despertaban su deseo hasta un grado inusitado. Por alguna razón, aquel chico desgarbado y tartamudo, era uno de ellos. O sea, sintió un súbito deseo de acostarse con él.

 

En su imaginación bulleron visiones de su cuerpo, sus piernas, sus curvas y sus redondeadas nalgas. Ansió que su aroma íntimo le anegara el olfato, sentir el roce de su l cabello en el cuello y el pecho. Deseó hacer cosas indescriptibles con la boca de ese joven, y con la suya...

—Decidido, pues —murmuró—. Acepto su propuesta. Hay muchas cosas que discutir, por supuesto, pero tendremos dos días para hacerlo antes de llegar a Gretna Green. —Se levantó de la butaca y se estiró sin poder evitar una sonrisa al ver cómo el muchacho lo recorría rápidamente con la mirada—. Ordenaré que preparen el carruaje y pediré al ayuda de cámara que me haga el equipaje. Saldremos en una hora. Por cierto, si durante el viaje decide echarse atrás en nuestro acuerdo, lo estrangularé.

—No e... estaría tan nervioso si no lo hubiera intentado con una víctima renuente la semana pa...pasada—replicó el con una mirada irónica.

—Touché. ¿Puedo considerarlo a usted, pues, una víctima dispuesta?

—Ansioso—precisó ZiTao, que se refería a partir de inmediato.

—Esos son mis favoritos —comentó YiFan con doble intención, y le hizo una reverencia antes de salir de la biblioteca.

 

Notas finales:

Faltas de ortografía... algun comentario de sugerencia lo que sea los tomo en cuenta c: espero que con este primer cap, se hayan quedado enganchadas XD

 

Nos vemos pronto y gracias por leer ♥♥

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