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I'll Waiting For You [VIXX]

Autor: Kris Kuro Angel

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Notas del capitulo:

Hola criaturitas del Yaoi con kpop(?) traigo sensualidad X3


La verdad desde hace un tiempo que estoy escribiendo este fic y no lo quería publicar hasta terminar el otro pero no lo pude resistir, MIS BEBÉS GANARON SHOW CHAMPION Y CASI ME HACEN LLORAR ;-;


Así que como estaba feliz quise publicarlo. Acepto criticas, sugerencias y tomatazos pero con amor(?) Sin más disfruten el cap~

Capítulo 1: We are fools.


 


Eran las nueve de la mañana y el clima estaba fatal, la lluvia no paraba de caer. Hakyeon estaba sentado frente al pupitre de su amigo del alma pero este no reparaba en su existencia, ni porque se pusiera a bailar la macarena con serpientes venenosas enroscadas en su cuerpo Taekwoon le prestaría atención. El castaño estaba perdido en su teléfono celular. Cansado de intentar y fracasar en llamar su atención, salió del salón.


 


Miró su reloj y suspiró cansado, la lluvia no tenía intenciones de cesar y ningún profesor quería entrar a esa ala de la institución. Se apoyó en el marco de la ventana del pasillo y observó las gotas caer. Si esto no para sus planes se irían al demonio.


 


—¡Hakyeon–hyung! —una mano descanso con pesadez en su hombro. Hakyeon giró su rostro para observar a la persona que le hablaba.


 


—Jaehwan–ssi —abrazó a su amigo con entusiasmo—. ¿Qué haces aquí?


 


—Lo mismo que tú, supongo. Estaba aburrido, ningún profesor se ha acercado a darnos clase desde hace una hora y la lluvia no para, es molesto —Jaehwan, al cual sus amigos apodaron de cariño Ken, hizo un adorable puchero de frustración. Hakyeon no pudo evitar sonreír ante ese gesto—. ¿Y Taekwoon–hyung?


 


—Encerrado en su burbuja —dijo rodando los ojos—. No importa lo que haga no se despega de su celular.


 


—A ver~ —Ken se adentró al aula, Hakyeon se quedó observándolo desde el marco de la puerta. Esperaba ver la reacción del menor al ser ignorado por Taekwoon pero para sorpresa suya el castaño le contestó y sonrió a Jaehwan, y este le dio un caluroso abrazo.


 


Hakyeon salió como bala de allí, no quería seguir viendo. Sentía la sangre hervir, a él lo ignoraba pero a Ken, o cualquier otro, si le respondía y era amable. ¡Pues bien! Que hiciera lo que quisiera, él ya no lo molestaría.


 


Se detuvo en seco ante la puerta abierta y el torrente de agua que caía. Trató de calmar su respiración, no debía darle importancia a eso, Taekwoon siempre había sido así pero siempre habían sido amigos, los mejores amigos, pese a su molesta personalidad. No podía pagar su molestia con su mejor amigo, es más, no podía dejar que su mala situación afectara a todos sus amigos, ellos no tenían la culpa de lo que pasaba. Decidió volver y seguir actuando con el idiota alegre que siempre ha sido, sonreír y no mostrar sus lágrimas, ni su enojo, ni su dolor. Solo debía seguir siendo el Cha Hakyeon que ellos conocían.


 


—¿Hyung?


 


Hakyeon se echó asustado hacia atrás al ver al individuo, a su bebé, frente a él con una expresión divertida.


 


—¡Hyukkie! —golpeó su cuello suavemente—. Me asustaste. ¿Qué haces aquí?


 


—No tengo nada que hacer así que vine a buscarlos.


 


—Pues Taekwoonie y Ken–ssi están ocupados, y ya que tienes un paraguas —dijo señalando el objeto— podemos ir a la cafetería, tengo hambre.        


 


Hakyeon pasó su brazo sobre los hombros de su dongsaeng y ambos caminaron bajo la lluvia protegidos por el paragua color celeste.


 


 


 


 


 


La lluvia paró a tiempo para los últimos quince minutos de clase, ahora el cielo estaba despejado y el sol brillante. Qué día más extraño, pensaba Hakyeon mientras bailaba y no le prestaba atención a su silencioso amigo detrás de él.


 


—¿Cha Hakyeon? —el nombrado seguía bailando, con sus audífonos puestos a un volumen considerablemente alto—. ¡Cha Hakyeon! —alzó un poco más la voz pero el nombrado no le prestó ni una pisca de atención.


 


Cansado de que lo estuviera ignorando —precisamente él, de entre todas las personas—, tomó su brazo que estaba levantado y lo bajó abruptamente llamando así la atención del mayor.


 


—¿Qué? —Hakyeon miró sorprendido a su amigo quitándose los audífonos.


 


—Estoy hablando contigo, mal educado.


 


—Perdón. ¿Decías?


 


—¿Estas molesto?


 


—No, ¿debería? —preguntó echándose a un lado al ver pasar una moto.


 


—No, creo que no, pero me dio la sensación de que lo estabas.


 


—Aigo~, Taekwoonie está preocupado por su hyung —dijo con una voz melosa abrazando a su amigo a la altura del pecho, su boca curvada sugerentemente.


 


Taekwoon lo empujó y se adelantó susurrando un “esto me ganó por preocuparme” seguido de un sonriente Hakyeon, quien intentaba abrazarlo.


 


 


 


 


 


Hongbin seguía con la mirada a Wonsik, quien iba de un lado a otro en la tienda recogiendo cosas y tirándolas al carrito de compras.


 


—Creo que solo nos falta el alcohol —dijo el mayor de los dos.


 


—Aun somos menores de edad, no nos van a vender alcohol.


 


—Para eso, mi querido Kong, necesitamos a Hakyeon–hyung —Wonsik, alias Ravi, sacó su teléfono y marcó el número de su hyung, le sorprendía que aún no llegara—. Espero que Sanghyuk esté haciendo bien su trabajo.


 


—No dudes eso. Jaehwan–hyung no debe estar ni enterado de lo que vamos a hacer.


 


Ambos fueron a la caja y pagaron por todo lo que habían comprado, salieron del establecimiento y se sentaron junto a unos arbustos que adornaban el centro comercial.


 


—Dijo que venía en camino, hace cinco minutos que lo llamé —decía Wonsik algo exasperado.


 


—¡Mira! —dijo Hongbin apuntando algo—. Esa es la razón por la que se tardaban tanto.


 


—¡Taekwoon, abrázame! —gritó Hakyeon persiguiendo a su amigo mientras este huía—. ¡Abrázame que tengo frío!


 


—¡No te acerques! —le respondía Taekwoon corriendo lo más rápido que podía.


 


—¡Corre, hyung! ¡Huye del monstruo abrazador! —exclamaba Wonsik mientras reía con fuerza. Hakyeon tomó impulso y se abalanzó sobre Taekwoon, logrando así su cometido: abrazarlo—. Oh~ pobre hyung. Dime que lo grabaste, Hongbinnie.


 


El nombrado levantó el pulgar afirmativamente sosteniendo su teléfono celular.


 


—Hola chicos —dijo Hakyeon acercándose con su “trofeo” en brazos.


 


—Llegas tarde, serás viral en internet, pero llegas tarde —dijo Wonsik separándolo de Taekwoon.


 


—¿Viral? Oh, no de nuevo —decía el mayor quitándose la chaqueta del uniforme mientras era empujado por su dongsaeng hacia la tienda.


 


Al cabo de diez minutos Hakyeon volvió con una bolsa llena de botellas de licor, algunas cervezas y otras cosas que Taekwoon no quería saber que eran.


 


Los cuatro tomaron un taxi que los llevó al departamento de Ken, claro que él no estaría allí hasta bien entrada la noche. Taekwoon sacó las llaves de su departamento y, antes que alguien preguntara como las obtuvo, él puso un dedo sobre sus labios susurrando “secreto”. El estómago de Hakyeon se revolvió violentamente, tuvo que respirar hondo y sostener bien las bolsas antes de que se le cayeran. No le gustaba nada eso, ni le gustaba esas sensaciones desagradables que se apoderaban de él. Volvió a respirar y entró, de último, al departamento de Ken.


 


Era acogedor, tenía una sala espaciosa, sofá color crema con cojines llamativos, una alfombra con cuadros de distintos colores y tamaños. Sabía que Ken vivía solo —puesto que ellos habían ido unas cuantas veces en el pasado allí— pero de vez en cuando sus padres iban a pasar el tiempo con él, así que supuso que por esa razón tenía un ambiente familiar.


 


—Lleven las cosas a la cocina —dijo Taekwoon—. Hongbin–ah, ayúdame a mover los muebles.


 


Hakyeon y Wonsik fueron a la cocina con las bolsas de la compra que, momentos atrás, realizaron. Ravi notó como su hyung, decaído, recostó su cabeza de la mesa.


 


—¿Pasa algo, Hakyeon–hyung? —posó sus manos en su hombro masajeándolos y confortando al mayor.


 


—No es nada, solo estoy un poco cansado —contestó el mayor. Intentó levantarse pero su cuerpo fue atravesado por un fuerte dolor que lo obligó a tumbarse nuevamente.


 


—No creo que estés bien. ¿Quieres algo? ¿Llamo a un doctor?


 


—¡No! No. Fue un mal movimiento, solo dame un vaso de agua.


 


Wonsik se apresuró en ir al refrigerador, tomar un vaso y verter el agua, sus manos temblaban y por un momento pensó que se le caería. Volvió al lado de su hyung, vio como este se introducía una píldora en la boca y tomaba el vaso, bebió todo su contenido.


 


—Así que este dolor no era reciente —afirmó más que preguntar pero aun así quería saberlo de su hyung.


 


—Sí, tuve un… accidente en la casa pero no es nada, ya se me pasará.


 


—¿Seguro?


 


—Completamente. ¿Puedo pedirte un favor? —Wonsik asintió—. No les digas a los demás. Es el día de Jaehwan–ssi, no quiero arruinárselo por un estúpido dolor que ya se me pasará.


 


—Ok, pero prométeme que si necesitas algo me lo harás saber. ¡Ah! Y no puedes beber.


 


—Te lo prometo. ¡Y si puedo beber! Lo que no puedo es volverme loco con el alcohol —dijo con un puchero que, a los ojos de Wonsik, fue algo muy tierno—. Ahora, preparemos la comida antes de que a Hyukkie se le acaben las escusas.


 


Ambos se pusieron manos a la obra con respecto a la comida que servirían, incluso hicieron algunos cocteles con las bebidas. Taekwoon y Hongbin se unieron a ellos luego de terminar de decorar la sala. Hakyeon llamó a algunos de sus amigos, que también eran amigos de Ken, ellos llevarían más comida y buena música. Así los amigos vieron como los demás llegaban y llenaban el departamento de risas, chistes y música.


 


—¿Estas mejor, hyung? —preguntó cauteloso Wonsik.


 


—Claro, te dije que se me pasaría rápido —dijo muy alegre Hakyeon—. ¡Minhyuk! ¡Minah! ¡Qué bueno que llegaron!


 


—Pensé que llegaría tarde —dijo Minhyuk abrazando a su amigo—. Minah está molesta por eso —le susurró al oído.


 


—Me dejó esperando media hora, casi lo mato cuando lo vi —exclamó la muchacha con un tierno puchero.


 


—¿Y a qué hora viene Jaehwan?


 


—Ya le avisé a Hyukkie que… —en eso su teléfono sonó con un mensaje entrante—. ¡Ya vienen! —gritó para hacerse escuchar sobre el ruido.


 


Rápidamente todos se escondieron, Taekwoon llegó con el pastel y se apagaron las luces. La cerradura hizo clic, la puerta se abrió lentamente y una mano tanteó el interruptor para encender las luces. Cuando la figura de Ken se hizo presentes todos salieron entusiasmados de sus escondites. Exclamando a viva voz.


 


—¡SORPRESA!


 


Ken empezó a dar saltitos de emoción y a gritar: —¡Lo sabía! ¡Lo sabía! Sabía que harían algo así.


 


Todos empezaron a cantar y a felicitar al cumpleañero, Ken con pequeñas lágrimas en sus ojos sopló las velas y así pidió su deseo. La casa se llenó nuevamente de música y risas, algo que perduró por varias horas.


 


Hyuk estaba sentado en el brazo del sofá individual acompañado de Sungjae, intentaba por todos los medios que su amigo no bebiera más de la cuenta.


 


—¿No crees que estas exagerando un poco?


 


—¿Exagerar? Dime, si tu casi novio te deja plantado para ir a buscar a su “amiga”, ¿cómo reaccionarias? —preguntó Sungjae con su séptima botella de cerveza a medio acabar.


 


—Supongo que no muy bien —respondió vagamente—, pero ustedes aun no son novios.


 


—Ese es el jodido problema aquí, Sanghyuk —dijo vaciando la botella, sintiendo el caliente liquido recorrer su garganta—. El desgraciado alimenta mis esperanzas, hace que me emocione y luego me dice que aun soy muy joven para estas cosas, y nuevamente me da alas. ¿Por qué no simplemente me dice que solo me quiere para cogerme bien duro y listo? ¡Asunto resuelto! Lo mando a la mierda y no me ilusiono más.


 


Hyuk palmeó la espalda de Sungjae sin saber que decir, él no estaba en la mejor posición para darle algún consejo a su amigo ya que estaba en una situación similar, solo que para él la posibilidad de ser correspondido era nula. Estaba ilusionado y enamorado solo, era su culpa y lo aceptaba pero ¿qué podía hacer? Su corazón y su cabeza no se ponían de acuerdo. Vio como Sungjae destapaba otra cerveza, si seguía así acabaría completamente ebrio.


 


—Ver cosas así me ponen peor —dijo—. Hongbin–hyung y Yura–noona podrían hacerlo en medio de la pista y no les importaría —fue ahí cuando sus ojos fueron al centro de la sala donde muchas parejas bailaban, entre ellas Hongbin y Yura. El menor sintió como su garganta se secaba y su estómago se contraía—. Por lo que veo aun no te le declaras… y no lo harás.


 


Sintió la mano de su amigo sobre su brazo, apartó la vista de la pareja que aún se besaba apasionadamente mientras bailaban. Hyuk no respondió solo asintió con la cabeza, bebió lo que quedaba en su botella de cerveza, pese a que odiaba su sabor era preferible eso a tomar el coctel explosivo que inventaron Ravi y Hakyeon.


 


—Voy por otra —dijo poniéndose de pie y alejándose rápidamente, no se preocupó en dejar solo a su amigo ya que había visto a Namjoo y a Taehyung acercarse a donde estaba él.


 


Fue a la cocina, tomó una botella y quitó la tapa con el destapador que habían dejado en la mesa. Fue hacia el balcón ya que ni loco volvía a la sala donde seguro permanecían Hongbin y su novia haciéndose arrumacos como la feliz pareja que eran, se enfermaba de solo imaginarlos.


 


Se sorprendió un poco al ver una persona allí, se acercó a él reconociendo la ropa que traía puesta.


 


—¿Hakyeon–hyung?


 


El nombrado di un saltito y rápidamente paso el dorso de su mano por sus ojos. ¿Estaba llorando?


 


—Hyukkie, hola. ¿Qué haces aquí afuera… —por fin lo vio y su cruzó de brazos— y bebiendo?


 


Hyuk solo se encogió de hombros.


 


—Es una fiesta, hyung. Además no he bebido mucho y estaba aburrido allá adentro —se puso a su lado, mirando la ciudad al borde del muro que los rodeaba, habían muchas flores hermosas allí—. ¿Por qué llorabas?


 


—No lloraba —dijo rápidamente.


 


—Hyung, a mí no puedes mentirme —entrelazó su brazo con el de Hakyeon dejando que su mano reposara en la de él—. Yo también estoy triste.


 


—¿Por qué?


 


—Quizás por la misma razón que tú, hyung —Hyuk estaba muy seguro de lo que decía, había visto su dolor reflejado en los ojos del mayor—. A mí también me rompieron el corazón.


 


Hakyeon casi se ahoga con su bebida, no se esperó que alguien más —aparte de Minhyuk— se diera cuenta de lo que le estaba pasando.


 


—¿Cómo…?


 


—¿Instinto? —dijo él encogiéndose de hombros—. No lo sé, supongo que tu mirada es como la mía en este momento y por eso lo dije.


 


El mayor se relajó al sentir la mano del menor apretando la suya, sabía que ambos necesitaban a alguien que los consolara sin hacer preguntas innecesarias. Hakyeon no aguantó y abrazó a Sanghyuk en silencio, sentía las manos del menor acariciar su espalda en un claro gesto de consuelo. La imagen de Taekwoon y Jaehwan abrazados muy íntimamente aún se reproducía en su cabeza, se sentía desdichado en ese momento. Había decidido salir al balcón porque sabía que no habría nadie allí, todo el mundo estaba tan alegre que preferían estar allá dentro que afuera, en donde hacia demasiado frio.


 


—Creo que somos unos idiotas —dijo Sanghyuk y esperó una reprimenda de parte del mayor pero este solo dijo:


 


—Sí.

Notas finales:

Disculpenme cualquier horror ortográfico.

 

Nos leemos pronto o/ sus reviews alimentan mi oscura alma y me dan animos para seguir escribiendo <3

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