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Y llegaste a mi vida

Autor: Kuroyuki

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Notas del fanfic:

Los personajes pertenecen a Eric Kripke. 

Este fic también está siendo publicado en Archive of Our Own,bajo el pseudónimo de aoibird6. 

Notas del capitulo:

Título: Y llegaste a mi vida. 

Parejas: CasxDean, GabrielxSam, LuciferxBalthazar, CasxLilith.

Rating: k+

Capítulos: 20 (Incluye un epilogo)

Género: AU, Romance, Drama, Angst, Hurt/Confort. 

Disclaimer: Los personajes de supernatural pertenecen a Eric Kripke.

Notas fic: Esta historia contiene MPREG masculino.

Resumen: Debido a que su esposa no puede tener hijos, Castiel acepta su proposición de alquilar un vientre para cumplir su sueño pero su primera experiencia con ese método resulta muy mal y su relación se ve gravemente afectada. Dos años después, deciden intentarlo de nuevo, sabiendo que ese bebé será su última posibilidad de salvar su matrimonio, alquilan el vientre de un hombre con genes de Omega, con la creencia que será mucho más fuerte para llevar el embarazo y no repetirán los errores pasados pero con el correr de las semanas, el moreno se acercará más y más al rubio, quien volverá a encender la pasión en su interior que ya no consigue tener con su esposa. AU. 

Capítulo 1

 

El moreno se cubrió el rostro con las manos cuando le arrojaron varios pesados libros y observó en silencio como la mujer comenzaba a tirar al suelo todo lo que tuviera a manos. Él lo entendía, realmente entendía por qué se comportaba de esa forma y sería un mentiroso de no admitir que él también quería mandar todo a la mierda pero no es solución, mucho menos es lo saludable para su matrimonio.

 

-¡Esa maldita puta se lo llevó! ¡Esa maldita me lo quitó!- gritó llorando, aunque no sabía si es por la tristeza, el dolor o la rabia de la noticia que acababan de recibir por teléfono hace unos minutos- Ella me lo quitó…

-Cariño, por favor cálmate- pidió acercándose lentamente a ella y no se inmutó cuando recibió una fuerte bofetada.

-¡Te lo dije! ¡Te dije que nos estaba engañando! ¡Te lo dije, Castiel!- un sollozo lastimero escapó de sus labios antes de golpear el pecho del mayor, quien no se movió de su lugar- Esto es tu culpa… ¡Es tu culpa! ¡Es tu culpa, Castiel! ¡Por tu culpa perdimos a nuestro hijo!

 

+++          +++          +++

 

El moreno se incorporó sobre la cama respirando agitado mientras una gota de sudor frio se deslizaba por el costado derecho de su rostro. Hace muchos meses que no tenía una pesadilla sobre lo ocurrido dos años atrás y realmente pensó que lo tenía superado, al menos eso le había dicho el psicólogo que lo atendió después de lo ocurrido. Cuando logró calmar su acelerada respiración, observó a su lado, descubriendo que no había señales de su esposa y decidió levantarse.

 

Hace dos años, ocurrió el suceso más triste en la vida de Castiel, que gracias a muchas horas de terapia consiguió superar, o al menos eso creía, ya que no entendía por qué había vuelto a tener esas pesadillas. Prefirió no seguir pensando en eso  y después de darse una ducha rápida, fue a la cocina, en donde encontró a su mujer tomando un café distraídamente mientras hojeaba un álbum de fotografías.

 

-Hola, cariño- dijo acercándose para darle un beso en la mejilla antes de reparar en lo que hacía- ¿Hay otro desfile de moda en la agencia?- preguntó sentándose a su lado para prepararse un café.

-Sí, nada, serio, ya me voy- se levantó dejando su descafeinado intacto junto a las dos tostadas y se colocó la chaqueta azul marino que descansaba en el respaldo de su asiento.

-Lilith- pidió deteniéndola por la muñeca con suavidad- Dime que te sucede… no me gusta esto… estar así… tan distanciados.

-Castiel- la mujer lo miró durante varios segundos antes de pronunciar aquellas inesperadas palabras- Quiero tener un hijo.

 

No, su esposo no podía estar hablando en serio pero por más que buscó algún indicio de que todo se tratara de una cruel broma, no lo encontró. Era imposible que después de todo lo que ocurrió, pudiera si quiera considerar la posibilidad de intentarlo de nuevo. No, no podía. Esa cálida mano fue hasta su cabello para darle un par de caricias antes de descender a su mejilla y la tomó con cariño, dándole un besito en el dorso.

 

-Castiel, quiero hacerlo, nosotros… ni siquiera parecemos un matrimonio… si tuviéramos un hijo las cosas serían distintas- señaló con tal seriedad que lo abrumó, ya que la rubia fue quien más sufrió después de lo sucedido- ¿Quieres hacerme feliz, Cas?- preguntó con ese tono dulce que hace mucho tiempo no escuchaba.

-Claro que sí, sabes que haría cualquier cosa por ti- respondió dándose por vencido y abrazó a la rubia contra su cuerpo- ¿Estás segura de esto, cariño?

-Sí, Cas, deseo más que nada tener un hijo y lo sabes, ha sido nuestro sueño hasta que el doctor…- la frase quedó inconcluso y el moreno le dio un beso en la frente, ya que sabía muy bien lo doloroso que era el tema para ella.

-Entonces hagámoslo, cariño, voy a buscar un buen lugar donde podamos adoptar a un— dos dedos cubrieron sus labios y mantuvo la vista sobre su esposa.

-No quiero adoptar, Cas, quiero un bebé nuestro, que yo no pueda tener hijos, no significa que tú no puedas darnos uno- explicó con seriedad y el moreno negó casi por inercia para luego separarse, dándole la espalda.

-No, Lilith, no vamos a pasar por esto de nuevo… no puedes hacerme esto- replicó cruzándose de brazos y se sobresaltó cuando le rodearon la cintura.

-Por favor, Cas… quiero dejar eso en el pasado, quiero que intentemos salvar nuestro matrimonio y quiero tener un hijo tuyo, vamos a alquilar un vientre pero no de una mujer, sino de un hombre- esas palabras tomaron desprevenido al moreno y se volteó con cierta curiosidad- Ese fue nuestro primer error, Cas, esta vez no, vamos a escoger a un hombre fuerte, sano y que esté dispuesto a seguir el acuerdo, todo va a salir bien de esa manera.

-Cariño… lo que me pides…- estrechó el cuerpo de la mujer entre sus brazos antes de darle un amoroso beso en los labios- Déjame pensarlo ¿De acuerdo?

-Está bien, Cas- respondió con resignación y fue por su bolso que estaba en una de las sillas- Nos vemos después, que tengas un buen día.

 

El moreno volvió a sentarse cuando quedó solo en el comedor y bebió su café en silencio. Seguía sin creer la petición de su esposa pero de cierta forma la entendía, desde el momento que se casaron, su gran sueño fue formar una familia propia, con muchos hijos y un perro, por eso se mudaron a una casa tan grande pero cuando cumplieron un año de matrimonio y aún no conseguía embarazar a Lilith, se sometió a varios exámenes, con el temor de ser estéril pero todo se encontraba bien en él y quien no podía tener hijos resultó ser la rubia. Ese mismo día el mundo se vino abajo, su mujer cayó en una depresión moderada que consiguió superar gracias a muchas horas de terapia y fármacos como apoyo pero después de todo lo ocurrido hace dos años, no sabía si era una buena idea volver a intentarlo, al menos por el mismo método.

 

-Buenos días, Cas, ¿Cómo dormiste?- preguntó esa familiar voz y se dio la vuelta con un amago de sonrisa.

-Hellen… hola…- respondió sin ser capaz de disimular frente a ella, después de todo, se conocían una vida completa, ya que la mujer trabajó para su padre por años, cuidando de él cuándo era un niño.

-¿Qué sucede? ¿Volvieron a discutir?- esa mano sobre su cabello lo hizo sonreír un poco, sentía mucho aprecio por la mayor y la consideraba una parte muy importante de su familia, por eso se alegró mucho cuando aceptó trabajar para ellos.

-Lilith quiere tener un bebé- dijo en un tono neutro antes de juntar las manos respirando profundo- Quiero que alquilemos un vientre de nuevo… pero esta vez de un hombre… cree que así llevará mejor el embarazo y no pasará lo… ya sabes…- señaló vagamente lo último y se pasó una mano por el rostro- No sé si estoy listo para esto, Hellen… tú sabes mejor que nadie todo lo que sucedió y… nuestro matrimonio está pendiendo de un hilo… ella cree que tener un hijo arreglará todo…

-¿Y tú que piensas? ¿Quieres ser padre, Cas?- el moreno ladeó un poco la cabeza antes de esbozar una pequeña sonrisa.

-Es uno de mis grandes sueños, Hellen… siempre he querido formar una familia propia, una cariñosa y amorosa esposa para compartir mi vida y dos maravillosos hijos a quienes dedicarle mi vida… es lo que más deseo, Hellen… pero tengo miedo… no quiero pasar por lo mismo otra vez… no lo podría soportar- admitir cerrando los ojos unos segundos, en un desesperado intento por alejar esos dolorosos pensamientos de su cabeza.

-Si realmente eso es lo que más deseas, entonces deberías darte una segunda oportunidad de intentarlo, por más difícil que resulte, aunque claro, esa es solo mi opinión, debes hacer lo que consideres correcto y por sobretodo, que te haga muy feliz- lo aconsejó revolviéndole el cabello como a un niño pequeño mientras sonreía.

-Gracias, Hellen, no sé qué haría sin ti a mi lado y tus deliciosas comidas- esa afirmación hizo reír a la mayor.

-Ahora termina tu desayuno, tienes vidas que salvar, doc.

 

Castiel terminó su comida, tomó su bolso de la silla y llevó la loza que ocupó hasta la cocina, en donde se despidió de la mujer con un beso en la mejilla para marcharse al hospital. Llevaba diez años trabajando como doctor en urgencias y fue en ese lugar donde conoció a su esposa, después de que la atendió por un accidente que tuvo. Fueron pareja por cuatro años antes de que le pidiera matrimonio, de lo cual ya habían pasado cinco años. Condujo pensativo hasta su lugar de trabajo y después de buscar un lugar donde aparcar en el estacionamiento del personal, subió al primer piso, saludando a los colegas que encontró en el camino y esbozó una sonrisa cuando escuchó esa entusiasta voz.

 

-¡Cassiieeee!- canturreó abrazándolo por el cuello con cariño- ¿Cómo está mi chico hoy?- preguntó sin soltarlo.

-Lucy se pondrá celoso otra vez- advirtió su amigo con un chocolate en la mano- Hola, Cas, ¿Por qué tienes esa carita? ¿Pasó algo con Lilith?

-Mmm… sí… quiero hablar con ustedes durante el almuerzo, necesito escuchar sus opiniones.

 

Balthazar es su hermano mayor y el único pariente sanguíneo que tiene, desde pequeños siempre fueron muy unidos y ahora que trabajan en el mismo lugar, continuaban conservando esa unión fraterna que tanto valoraba. Por otra parte, Gabriel es el amigo de infancia de ambos, así que prácticamente lo consideraba un hermano más y lo adoraba como tal. Ambos siempre lo hacían sentir mejor cuando estaba triste y fueron un apoyo invaluable junto a Hellen para que pudiera afrontar lo sucedido hace dos años.

 

-¿Es algo serio?- preguntó su hermano con preocupación antes de soltarlo- Cassie, dímelo.

-No seas impaciente- dijo dándole un golpecito en la frente- Tengo trabajo que hacer y ustedes también, luego hablaremos.

 

Fue hasta la habitación de descanso del personal para guardar sus cosas en uno de los casilleros desocupados y se colocó su delantal blanco. “Castiel, quiero tener un hijo” resonó esa voz fuerte y clara en su cabeza, ¿Realmente sería buena idea? No, sacudió la cabeza alejando esos pensamientos, ahora tenía que concentrarse en su trabajo y nada más.

 

Durante la hora de almuerzo, se reunió juntos a sus amigos para comer y les contó lo ocurrido en la mañana, la propuesta que le hizo su esposa de tener un hijo por el mismo método fallido que probaron en el pasado, con la única variante que ahora sería un hombre y no una mujer. Por el rostro del parcito, entendió que pensaban algo muy similar a Hellen y se comprobó con sus palabras.

 

-Mi Cassie- su hermano abrazó lo abrazó con una pequeña sonrisa- Sé que has sufrido mucho con lo ocurrido pero también sé, que convertirte en padre es uno de tus grandes sueños, no me gustaría que lo abandonaras por una mala experiencia.

-Yo opino lo mismo- agregó Gabriel revolviéndole el cabello con suavidad- No puedes privarte de algo que quieres solo por lo que sucedió, sé que tienes miedo, Cas pero cuentas con todo nuestro apoyo para afrontar esto y cumplir tu sueño, además, a mí me encanta la idea de ser tío- admitió con una sonrisa que animó al moreno.

-Yo también, ese bebé será una ternurita igual a mi Cassie- dijo cariñosamente antes de abrazarlo con fuerza- Me encanta la idea.

-Chicos, muchas gracias, son los mejores.

 

Esa misma tarde, fue junto a su hermano hasta los laboratorios del hospital, en donde el mayor se había hecho amigo de una de las trabajadoras que además hacia alarde de sus excelentes habilidades tecnológicas para hackear diferentes software, Charlie Bradbury. Cuando divisaron a la pelirroja, la llevaron a una habitación privada para explicarle la situación.

 

-Y por eso necesitamos tu ayuda, guapa- dijo Balthazar guiñándole un ojo- Mi chica nerd es la mejor para encontrar al candidato adecuado que necesitamos, hay muy pocos hombres con genes de Omega en la ciudad, así que no tendrás problemas en encontrar a alguien que se ajuste al perfil que necesitamos- explicó el rubio con cierta emoción en la voz, lo cual sabía que se debía a su ilusión con tener un sobrino o sobrina.

-Mmm, interesante ¿Y qué obtendré a cambio, chico sexy?- preguntó con coquetería y el mayor la tomó por la nuca.

-Una noche con un gran semental como yo- propuso guiñándole un ojo mientras la pelirroja se rio.

-Sigue soñando, jamás tendrás a una preciosura como yo, no bateo para tu mismo lado- canturreó haciendo reír al moreno- Y a ti te gusta que te den duro, tal como lo hace Lucy.

-Eres mala conmigo- replicó haciendo un puchero como un niño pequeño- Defiéndeme, Cassie.

-Ya basta de esto- pidió el aludido con diversión- Luego pueden continuar coqueteando, ¿Puedes ayudarme, Charlie? Por favor.

-Por supuesto, Cas, por un chico tan sexy, lo que sea- afirmó haciendo bufar al rubio, quien comenzó a quejarse que nadie lo quería y el moreno le dio un golpecito en la frente.

-Te acusaré a Lucy que te estás volviendo heterosexual y te castigarán- dijo disfrutando del pánico en el rostro de su hermano, antes de que lo abrazaran por el cuello.

-No me gusta cuando Cassie es malito conmigo y para que sepas, eso no es una amenaza, es la mejor forma de provocar a mi dulce bestia- festejó emocionado con la idea de colocarlo en práctica.

-Dios, eres un masoquista- soltó la pelirroja con diversión para luego observarlo- Para mañana tendré lo que necesitas, Cas.

 

Se despidieron de Charlie para dejarla trabajar y fueron por sus cosas a la sala de descanso- Balthazar llevaba casi tres años de relación con Lucifer, a quien conoció en un club nocturno del centro y se dedicaba a los negocios. Sabía muy bien que ambos se aman mucho, además de que el mayor le agradaba bastante y en el pasado solían ir a comer a citas grupales muy a menudo pero después de lo ocurrido con su primer hijo… todo cambió.

 

-Cassie, ¿Estás bien?- preguntó el rubio cuando bajaron al estacionamiento- No te preocupes, todo va a salir bien, estoy seguro de eso, así que toma esto como una nueva oportunidad de ser feliz.

-Eso haré, Balthy, espero que un hijo arregle nuestro matrimonio, quiero mucho a Lilith…- susurró lo último suspirando antes de subir al auto- Voy a ser positivo, todo saldrá bien.

-Ese es mi chico- respondió el mayor revolviéndole el cabello con cariño- Lilith se pondrá muy feliz cuando se lo digas, ¿Lo harás hoy?

-Mmm, no, la invitaré mañana a cenar, ya tendré los posibles candidatos y escogeremos juntos al más indicado.

 

Iba a tomar esta oportunidad para un nuevo comienzo, tanto en su matrimonio como en su vida. Confiaría plenamente que ahora todo saldría bien y podría completar su felicidad con un bebé, además, eso podría ser de mucha ayuda para reencantarse con su esposa, porque hace mucho tiempo que no sentía la misma pasión que en los primeros años.

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Dean releyó la canta por quinta vez en solo unos minutos y negó despacio antes de hacer una bola con ella para arrojarla al suelo. Ya era la segunda notificación del banco por las cuotas impagas que tenía atrasadas de la hipoteca de la casa y si no las cancelaba en un plazo de un mes, les quitarían todo y quedarían en la calle.

 

-Mierda… ¡Mierda!- gritó golpeando la pared con fuerza antes de oír unos pasos rápidos por el pasillo.

-¿Qué sucede?- preguntó su hermano con preocupación en la mirada.

-Sammy…- se mordió el labio inferior despacio, había olvidado por completo que el menor se encontraba ahí.

-Dímelo, Dean, por favor- pidió reparando en la bola de papel para luego recogerla, revisando su contenido con pesar- Ya es el segundo aviso… No hay más opción, Dean, voy a congelar mi carrera y conseguiré un trabajo de tiempo completo.

-¡¿Estás loco?!- respondió tomándolo por los brazos con molestia- Ser abogado es tu gran sueño, Sammy, no quiero que lo abandones porque tenemos unos problemitas de dinero…

-Dean… el banco nos quitará la casa si no pagamos, esto es muy grave y además… quedaste sin empleo después del incendio en el taller… el banco no nos dará otra prorroga… ya no y lo sé porque he estudiado todo sobre el caso, o conseguimos el dinero pronto o nos vamos a la calle- explicó su hermano afligido antes de abrazarlo como pocas veces solían hacerlo.

-Voy a solucionar esto, Sammy… sé que encontraré otro trabajo pronto pero por favor, no abandones tu sueño… no quiero que dejes lo que amas, enano- pidió haciendo un pequeño puchero que hizo reír al castaño y asintió- Ahora ve a terminar tus deberes, nerd, cuando esté lista la cena te aviso.

 

El menor se marchó por el pasillo y Dean comenzó a preparar la comida. Sus padres habían muerto cuando él iba en su último año de instituto, así que decidió dejar sus estudios para comenzar a trabajar, de lo cual ya habían pasado nueve años y no se arrepentía en lo más mínimo porque su adorado hermanito menor se encontraba muy próximo a cumplir su gran sueño de licenciarse como abogado. Después de esa tragedia, los ahorros que recibieron de sus padres no duraron mucho, así que solían vivir con lo mínimo pero mientras estuvieran juntos lo demás no importaba. Los verdaderos problemas económicos comenzaron hace dos años, cuando Sam se enfermó gravemente y estuvo internado en una clínica privada por un mes, esto no retrasó sus estudios pero si complicó su situación económica y pidió una hipoteca sobre la casa, la misma que ahora no podían costear.

 

-¿Qué voy a hacer?- preguntó sosteniendo la cadenita que usaba en el cuello, la que tenía una pequeña pluma de oro y perteneció a su madre- Ya no sé qué hacer… necesito encontrar un buen trabajo pero alguien que ni siquiera terminó el instituto como yo… jamás podrá aspirar a algo así… y no quiero que Sammy abandone su sueño…- suspiró bajito para volver a guardar su objeto más preciado- No, no conseguiré algo lamentándome, mañana será un buen, lo sé y todo esto se arreglará, de alguna manera lo haré.

 

Los siguientes días fueron muy complicados para el rubio, ya que no conseguía encontrar un empleo y pedir un préstamo no es una opción en su complicada situación. Esa misma tarde, aprovechó que su hermano llegaría por la noche para reunirse con su mejor amigo y uno de sus grandes apoyos en los momentos más difíciles.

 

-¿Seguro que no hay algo que puedas hacer?- preguntó el mayor manteniéndolo abrazado.

-No, Benny… ya lo intenté todo y por más que busco no encuentro trabajo, en los que me han entrevistado, me descartan después de saber que no terminé el instituto- dijo lo último con molestia.

-Entonces yo podría— el rubio se apresuró en cubrir su boca con seriedad.

-NI lo digas, no vas a endeudarte para ayudarme, no quiero que tú también tengas problemas, Benny, ya haces más que suficiente apoyándonos y estando a mi lado- quitó la mano cabizbajo antes de sonreír un poco cuando acariciaron su cabello.

-Siempre vas a contar conmigo y yo feliz los recibiré en mi departamento el tiempo que sea necesario, no es muy grande pero nos acomodaremos bien-el rubio le dio un fuerte abrazo.

-Gracias por todo, Benny, eres el mejor amigo del mundo, te adoro.

 

Ambos comenzaron una guerra de cosquillas sobre el sillón cuando escuchó el ruido del timbre y fue abrir la puerta, viendo a dos personas extrañas al otro lado de la reja. Se acercó con cautela al notar que los dos vestían muy formales y elegantemente, temiendo por unos segundos que se tratara de representantes del banco. Se armó de valor para abrir e intentó no lucir nervioso.

 

-¿En qué puedo ayudarlos?- preguntó cruzándose de brazos algo incómodo cuando la mujer lo miró de arriba abajo antes de sonreír.

-Estamos buscando a Dean Winchester ¿eres tú?- habló el moreno con un tono grave que provocó un cosquilleo extraño en su estómago.

-Sí… soy yo… ¿Y ustedes quiénes son?- carraspeó un poco al sentirse estudiado por esos intensos orbes azules.

-Yo soy Lilith y él es mi esposo Castiel, tenemos una propuesta de trabajo para ti ¿Podemos pasar?- el rubio ladeó la cabeza sin comprender lo que sucedía, era evidente que algo raro había en esa proposición, los trabajos no caían del cielo, ni mucho menos tocaban el timbre de tu casa- Seré directa contigo, sabemos sobre tu condición de Omega y que puedes procrear, por eso, queremos alquilar tu vientre para tener un hijo.

 

El rubio abrió la boca en señal de sorpresa antes de negar despacio. Nadie fuera de su familia y Benny sabían sobre eso, no es que se avergonzara pero tampoco es algo que le contaba a cualquier persona. Definitivamente era imposible que pudiera aceptar ese tipo de proposición. Iba a cerrar la reja pero el moreno se lo impidió.

 

-Por favor, Dean, al menos escucha nuestra propuesta- pidió con esa voz grave que lo hizo estremecerse un poco- Por favor. 

Notas finales:

Gracias por leer!
Saludos! :D

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