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Finder.

Autor: Akudo

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Notas del fanfic:

Los personajes son de Fujimaki Tadatoshi.

Notas del capitulo:

Sí, otro fic.

Sí, otro mpreg con Niji.

Sí, obvio que va a sufrir jajajaja aunque no será tan desesperantemente dramático como lo demás que he escrito con él.

Era difícil no sentirse como ese cubierto extra que te ponen en los restaurantes y que nunca usas al salir junto a una pareja. Así que esto es a lo que llamaban hacer mal tercio.

Agradecía que su hermano y el esposo de éste lo tuvieran tan en cuenta, y que incluso trataran de actuar normal con él para no incomodarlo, a pesar de que no lograban reprimir del todo las caricias casuales, los besos robados y las referencias de recuerdos y cosas que sólo sabían entre ellos dos. Y eso era lo que precisamente incomodaba a Tatsuya, que ambos tuvieran que sentirse forzados con él, no obstante, por más peros que puso lo habían arrastrado a un día de playa para que según ellos cogiera sol y que esa piel desvaída agarrara color, que sintiera la brisa, sonriera, que viera a otras personas, ¡que se acordara que él lo era! En vez de potenciar una grave escoliosis sentado todo el día con sus robots, y aunque Tatsuya bromeó diciendo que construiría uno que le diera buenos masajes y lo sermoneara con la voz grabada de Taiga, esta vez su ingenio no lo ayudó a escapar.

Se especializaba en el área de ingeniería robótica, con inclinación hacia la robótica de la discapacidad. Le fascinaba la tecnología, los límites que lograban romper al manipularla y la mejora que podía traer a la vida de cada persona afectada por un accidente o que nació con capacidades físicas limitadas. Era un trabajo de tiempo completo, al menos para él que cuando no estaba en las instalaciones se desvelaba estudiando casos y trazando sus ideas en planos, y a Himuro particularmente no le molestaba pero sí puede que haya estado descuidando demasiado su vida personal, su vida humana en general, y que estuviera dejando pasar su juventud tal como los otros dos le decían.

Tampoco era precisamente jovencito ya con 34 años, pero era una buena etapa para disfrutar de placeres maduros y, por qué no, empezar a plantearse una relación amorosa, boda, hijos y todo eso que se supone que todos deben hacer antes de envejecer y consumirse en huesos. Aunque no le emocionaba eso de andar tanteando candidatos; el amor no se busca, simplemente te das cuenta de que te ha atrapado sin recibir ningún aviso de consideración… así como le pasó con Kazunari en su momento.

Vio al menor tomado de la mano con Taiga unos pasos más adelante, dejando la huella de sus sandalias en la arena, sonriendo por el simple gozo de sentir los rayos del mediodía sobre su rostro así como brillaban en la superficie del mar donde chapoteaban familias, amigos y jóvenes parejas.

Seguramente sería muy dichoso si fuera su mano la que estuviera entrelazada con la de Kazunari ahora, mas no había derecho de reclamar nada cuando fue él mismo quien olvidó el privilegio de hacerlo. Esas memorias antiguas de vez en cuando lo obligaban a sentirse arrepentido, sin embargo, la fortuna de esas dos personas que tanto quería le producía una felicidad distinta y siempre les desearía lo mejor. Gracias a ellos también podía disfrutar de dos hermosos sobrinos.

No seguía enamorado de él, pero si hubiesen seguido juntos seguramente lo estaría. Su carrera le exigía absorber conocimiento a diario, unido a su latente curiosidad y entusiasmo por buscar más, algo excelente para su trabajo pero no para su vida personal. Los “lo siento, será mañana” se fueron convirtiendo en semanas, meses en los que apenas veía o hablaba con Kazunari, quien acababa buscando refugio en los oídos atentos de Taiga y su incondicional compañía.

Los recordó hace siete años, llorando frente a él al confesarle que se enamoraron el uno del otro, rogándole perdón por tal traición, pero ¿cómo podían disculparse por algo que nadie es capaz de controlar? No iba a decir que no le dolió, mas tampoco los haría vivir una amargura producto de algo tan bonito como el amor.

Si su hermano podía hacerlo más feliz que él, no estorbaría.

“El pasado es un espejo en el que ya no hay que mirar tanto” se dijo así mismo y sonrió viéndolos tan felices. De verdad se merecían el uno al otro, aunque su bondad y preocupación a veces resultaban muy pesados como ahora, así que decidió fingir que le interesaba de vista un chico por aquí o una chica por allá, dejándolo en el aire como un “tal vez”. Después de enamorarse de verdad era difícil volverlo a hacer, lo descubrió al tener algunas parejas más que no duraron más de seis meses, y varios prospectos que no dieron frutos más allá de la segunda o tercera cita.

Muchos se emocionaban con su atractivo, pero al ver lo sosa que era su vida y la prioridad que le daba al trabajo terminaban huyendo sin siquiera intentar llevarlo a la cama, a pesar de que era lo que al principio buscaban, y no sabía si eso era bueno o malo.

— El día está precioso, pero espero no ser el único al que ya le duelen las piernas. No quiero sentirme un viejo. —se quejó Kazunari, así que decidieron comprar refrigerios y buscar dónde sentarse.

Las mesas al aire libre que disponía el pequeño local al que llegaron estaban llenas por ser hora de almuerzo, por lo que tuvieron que pedirle permiso a una chica más joven que ellos para acompañarla. Ella no se disgustó y con la personalidad de Kazunari no fue difícil verse sumergidos en una amistosa charla.

Al parecer ella también llevaba mucho sin salir, así que el calor le afectó y estaba descansando. Al saber esto Tatsuya se dio cuenta de la mirada pícara que le mandó su ahora cuñado.

— Y dime, ¿tienes pareja? ¡Eres muy linda! —al verla bajar la mirada con vergüenza el de ojos celestes se apresuró a relajar las cosas, no quería que pensara que se le estaban lanzando, el plan era lanzarla a ella a Tatsuya— Tranquila, sólo es curiosidad. Este grandote de aquí es mi esposo.

Levantó la mano para mostrar su anillo y Taiga lo imitó. Ella sonrió al ver las argollas plateadas.

— Mi novio… murió hace casi un año en un viaje. —la vieron tocarse una cicatriz en el brazo apenas visible, pero que le seguía doliendo en el corazón.

Cambiaron el tema y en cuestión de algunos minutos la despidieron cuando llegaron sus amigas a buscarla.

“Qué triste” pensó Kazunari apretando la mano del pelirrojo con fuerza y fue correspondido. No se imaginaban el dolor que los atravesaría si llegaran a perder al otro de esa trágica forma, o a uno de sus bebés.

Luego de reposar siguieron paseando para sacar fotos de las actividades que se llevaban a cabo, como exhibiciones en moto acuática, esculturas de arena y algo que no podía faltar, el vóley de playa.

Los más aficionados cayeron en las primeras rondas, y justo cuando llegaron donde la multitud aclamaba un dúo de chicos le ganó a una pareja de hermano y hermana. Todos aplaudieron y gritaron, manteniendo la emoción en alto.

— ¡Wow! ¡Si alguien aún tenía dudas sobre este par los invito a unirse al nuevo club de fans que gritan sus nombres! —con micrófono en mano la animadora alentó al público mientras los ganadores se tomaban un breve descanso, aún quedaba un partido— ¡Nijimura-kun y Hanamiya-kun, los abogados que demuestran que te pueden apalear no sólo en un juicio! Pero ni el caso más difícil de sus vidas está al nivel de Kiyoshi-kun y Kobori-kun, ¡los agentes inmobiliarios que se llevaron la victoria el año pasado!

Los vitoreos se hicieron más escandalosos al presentar a los otros finalistas, donde un castaño incluso más grande que Taiga saludaba al público con aire bonachón. Su compañero no se quedaba atrás en altura, sobrepasando por mucho al dúo que acababa de ganar.

Kazunari silbó impresionado.

— Le voy a los dos gigantes.

— Están tan desbalanceados que siento pena. —dijo Himuro y el pelirrojo agregó que no siempre la altura lleva a una victoria segura, sin embargo el equipo de abogados no tuvo mucho qué hacer contra ese par de titanes, a pesar de que el cejón con cara agria puso tanto ahínco en detenerlos, mismas energías que dedicó a tratar de volarle la cara con la pelota al castaño sonriente cuyas cejas le competían en tamaño.

Anunciaron a los ganadores invictos y su premio, un gran almuerzo gratis juntos con una toalla y una gorra de recuerdo. Nada ostentoso ya que se trataba de una recreación hecha por ellos mismos, nada profesional.

A Himuro empezó a pesarle el sol de verano bajo el cual no se había posado desde hace tiempo, así que lo acompañaron a la sombra para que no explotara de calor, o eso le dijo Kazunari con mucha seriedad. El de ojos celestes fue en busca de una bebida energética mientras Taiga ayudó a su hermano (a pesar de sus réplicas) a ponerse más protector solar, haciéndolo sentir como el hijo de la preocupada pareja aun cuando era mayor que ellos.

Entraron al agua más tarde cuando aminoró la cantidad de personas y Himuro admitía que se la pasó muy bien con ellos. Le alegró haber sido traído a la fuerza.

♦♦

— ¿Qué? Espera, eso es demasiado repentino.

¿Acaso no son emocionantes las citas a ciegas? Aunque por supuesto, me aseguré bien de que sea un buen sujeto. No es afeminado como los que te disgustan, lo prometo.

— Quiero confiar en tu juicio y te agradezco el esfuerzo, ¿pero siquiera de dónde lo sacaste?

¡Lo conocimos el día en la playa! Bueno, yo lo conocí, tú sólo lo viste y le sacaste fotitos.

El tono sugerente del menor lo hizo suspirar por el auricular.

— Saqué muchas fotos ese día.

Es uno de los abogados que vimos en el juego de vóley. Cuando fui a comprarte una bebida me los topé y pues sentí curiosidad; la actitud del cejón me dio mala espina, pero el otro nada que ver. —Kazunari recordó a ese sangrón bufando al decir que no le importaba perder, que sólo se le antojó jugar para evitar que los demás ganaran. En eso el tal Kiyoshi-kun que parecía conocerlo se acercó a saludarlo y Hanamiya se alejó, gritándole que no respirara cerca suyo porque su tonta cara le daba arcadas. El castaño lo siguió sonriente, qué masoquista— Estaba usando lentes oscuros en el partido, pero sin ellos y con el pelo mojado luego de refrescarse… Tatsuya, es un 10 de 10.

— Con razón tardaste tanto esa vez. ¿Y está bien que digas esas cosas teniendo a Taiga?

¡Oye! Estar casado no me hace ciego, además claro que se lo conté a Tiger-chan y su respuesta fue que si yo lo decía de seguro era muy guapo el chico.

Lo recordaba. Le sacó fotos porque le gustó cómo se movía al jugar, pero de la misma forma lo hizo con los demás, no había manera de que sintiera un interés sexual o romántico sólo con eso, por tanto no entendía el entusiasmo de Kazunari. Empezaba a creer que simplemente estaba desesperado por conseguirle a alguien.

— Te lo agradezco, pero no creo que vaya a funcionar de esa forma.

No seas pesimista. Le comenté lo guapísimo que eres pero también estuvo algo desconfiado a pesar de que le hablé tan bien de ti, así que como tú no es de a los que les interesa sólo el físico.

— Cualquiera desconfiaría si sólo cuentas cosas buenas de alguien, es obvio que también hay partes malas.

Eso lo descubrirán cuando se vean. Además no es como si pudieras negarte, ya le dije que irías. ¡No me hagas quedar mal con mi nuevo amigo!

— Así que me utilizas como ofrenda de amistad, ¿y cómo se hicieron amigos en diez minutos?

Porque es un sujeto agradable y nadie se resiste a mis encantos. Ya me lo agradecerás después. ¡Llévate un condón por si acaso!

— ¿Qué rayos…?

Fue toda la información que le dio un excitado Kazunari, aparte del sms con hora y dirección del encuentro. Definitivamente lo había dejado sin ninguna opción de retirada, y bueno, después de todo lo peor que podría pasar es que no haya interés y no volvieran a verse nunca.

Notas finales:

Finder significa “persona que encuentra”.

Espero que les haya gustado el inicio.

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