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Oscura seducción (XeSol)

Autor: ALittlePhantom

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— No puede decirme que aumentará la renta este mes... ¿sabe cuántas veces lo ha hecho en lo que va del año?


 Hansol seguía enfadado. Su casero le había dado la noticia con una inestable sonrisa y el chico solo quería partirle el rostro contra el pavimento.


 Había sacrificado mucho por estudiar donde deseaba, incluso dejó de recibir ayuda de sus padres por su decisión y costeaba sus gastos a base de cuantiosos trabajos de medio tiempo. Se había esforzado como nunca y había conseguido una beca completa en la academia de sus sueños, pero si seguía de ese modo ya no podría continuar.


— Yo... lo siento— dijo el hombre y Hansol vio la incomodidad y el pesar en sus ojos. Entendía que él tampoco quería pero estaba obligado a hacerlo de todos modos. No tenía muchas fuentes de ingresos después de todo, y pensar en eso lo calmó apenas.


— Veré la forma de ajustarme— masculló finalmente y se fue.


 En realidad ya no veía muchas formas de hacerlo, a no ser que buscara otro empleo y eso lo cabreó. Apenas tenía tiempo de descansar, ¿cómo lo haría sin colapsar y morir en el intento?


 En clases no le fue mejor. Frustrado olvidó varios pasos que había practicado hasta casi la inconsciencia y eso le valió una larga reprimenda individual, que creyeron necesaria al ser portador de la preciada beca, aunque se salvó de recibir un castigo sólo por que sus compañeros aún eran un desastre en algunos pasos que a él le salían con simpleza.


— Me gusta lo que hago... pero, ¿porqué es tan difícil?— farfulló desanimado mientras iba por su almuerzo con ByungJoo, su mejor amigo.


— Sería más fácil si tomaras el puesto que te ofreció tu padre en la empresa— soltó el chico buscando una exagerada reacción a las que lo tenía acostumbrado.


 Hansol sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. La imagen de él encerrado entre cuatro paredes, encadenado a un escritorio y con sus ojos vidriosos y vacíos frente a un ordenador lo aterró.


 Eso realmente no era para él. Era tan inquieto y ruidoso que si su vida dependiera de ello moriría.


 Bjoo lanzó una fuerte carcajada.


— Tu cara de terror fue alucinante— dijo con su cuerpo aún convulsionando de la risa y recibió un golpe sin fuerzas en las costillas— debí haberte grabado— se lamentó todavía sonriendo.


— Te odio— lo miró de mala manera, pero su enfado fue desvaneciéndose lentamente. Tenía problemas más graves de los que preocuparse en ese momento.


— Debo buscar un nuevo empleo— suspiró derrotado.


 La idea no le hacía ilusión. Era bastante indeseable en realidad.


 En los últimos meses sus días se dividían en: la mañana donde iba a la academia, mediodías donde era delivery de pollo frito, media tarde trabajando en la tienda de abarrotes, y en la tarde en una gran cafetería. Eran tediosos y mal pagos, pero había podido sobrevivir con ellos hasta el momento. Lamentablemente ahora debía sumar alguno más en el horario nocturno.


 Sentía que gradualmente iba quedándose sin vida y aún era joven.


— Nakta estaba buscando un ayudante— masculló el menor llevándose un gran trozo de comida a la boca.


— ¿Nakta?


— Yoonchul... el alto de audiovisual— murmuró tragando dificultosamente.


 El lugar tenía varias ramas en su increíblemente gigante establecimiento y Hansol creyó recordar a un chico realmente alto y de labios gruesos que estuvo junto a Bjoo y Hojoon en el inicio de clases.


— ¿Ayudante de qué o qué?


 Tenía algo de experiencia con la fotografía, pero si se trataba de videocámaras no le serviría.


— No sé, sólo quería a alguien que tuviera alguna experiencia previa en fotografía, pero no me comentó mucho... creo que era algún tipo de secreto o algo así.


— ¿Secreto?


 Bjoo se encogió de hombros.


— Aún así es mejor que empezar a buscar uno, ¿podrías preguntarle si todavía lo necesita?


 El chico asintió y enseguida buscó su móvil.


 Hansol algo más relajado atacó con verdadera fiereza su almuerzo y finalmente sonrió con alivio cuando ByungJoo le confirmó que tenía el trabajo.


 Era nocturno como deseaba y con alguien relativamente confiable, lo que era aún más importante. Había tenido varias malas experiencias y no quería volver a pasar por el proceso de búsqueda y descarte de posibles empleos que terminaba siendo agotador y vano, ya que en la mayoría de los trabajos que consideraba decentes terminaba siendo acosado por malditos pervertidos.


 Algo que ya no le sorprendía. Era una constante en su jodida vida.


 Despejó su cabeza y se zampó los restos de su almuerzo antes de despedirse apresuradamente del menor y correr hacia su primer trabajo.


 No quería reconocerlo pero la tarde pasó lenta y aburrida, y a medida que se acercaba la noche comenzó a sentir cierto nerviosismo. No quería ser negativo pero tenía un extraño presentimiento con el nuevo empleo, y aún no descifraba si sencillamente era algo bueno, o por el contrario, algo terrible. Era extraño.


 


 Miró la dirección que le mandó Bjoo una vez más y volvió a ver el tenebroso edificio delante de él con aún más desconfianza. Decir que era siniestro era demasiado, quizá solo estuviera algo sugestionado por lo del secreto y eso, pero joder ese lugar era oscuro y no tenía ningún tipo de cartel que indicara que se trataba de un estudio de fotografía.


 Miles de cosas pasaron por su cabeza. Una más espeluznante y absurda que la otra.


 ¿Y si dejara las cosas como estaba y le decía a ByungJoo que no había podido llegar a la cita?


 Sacudió su cabeza. Debería dejar de comportarse como un niño.


 Llamó tímidamente al timbre, casi rogando que nadie respondiera, y luego de lo que parecieron siglos, Yoonchul abrió la puerta. Su amplia sonrisa lo relajó y pensó que era bueno ver un rostro familiar, pero joder... ¿por qué aún seguía tan tenso?


— ¡Aquí estás! llegas temprano— comentó llevándolo dentro.


 Estaba consciente de ello. Sin darse cuenta sus pies lo habían llevado más rápido de lo que pretendía, pero no iba a dar media vuelta y volver. Aunque su primera impresión haya sido correr lejos de ese sitio.


— Te presentaré a la persona con quien trabajaras— añadió mientras lo guiaba a una enorme y poco iluminada habitación donde una gran cantidad de las luces se concentraban y enfocaban a una solitaria silla delante de un inmenso fondo color sangre.


 El alto se acercó decididamente a la única persona que se encontraba allí, y tan concentrado en su cámara que no los oyó llegar, y esperó pacientemente a que se diera cuenta de su presencia. Lo que lo descolocó un poco. Aunque comprendió enseguida su susurró que decía más o menos "me mataría si lo interrumpo" e hizo lo mismo que él, observar con interés al chico.


 Sus manos se movían de un lado a otro buscando la mejor posición y sus dedos se deslizaban suavemente por el lente buscando el angulo correcto. Era refrescante la precisión y delicadeza que tenía al manejar el artefacto. Parecía apasionarle su trabajo y a Hansol le cayó bien aún sin conocerlo.


 Él había sido así hace un tiempo con el baile y creía que podía volver a serlo cuando sus problemas financieros lo dejaran respirar un poco.


 Vio que Nakta comenzaba a impacientarse y empezó a pasearse por el lugar para hacerse notar por el chico, sin embargo, fue inútil y no se dio cuenta de su presencia hasta no tenerlo sentado en la silla, que era hacia donde apuntaba la cámara.


— Yoonchul, sal del set... y ¿cuándo carajos has llegado?— preguntó entre molesto y confundido. El alto sólo suspiró frustrado.


— Traje a tu ayudante— dijo señalando a un Hansol inmóvil y silencioso.


 El chico le dirigió una larga mirada y ladeó su rostro con un brillo intenso en los ojos, casi como si estuviera estudiándolo.


— ¿Él?... ¿no es un modelo?


 Hansol rió y su carcajada sonó ampliada en ese sitio. Se tapó de inmediato la boca con ambas manos. ¿Modelo él? Sabía que su cuerpo era casi esquelético, ademas siempre fue algo diminuto y su piel extremadamente blanca. La antítesis de cualquier modelo.


 Pero eso no lo parecía comprender el fotógrafo que lo miraba con extrañeza mientras sus pequeñas risitas seguían llenando el lugar.


— Lo siento —dijo divertido— es sólo que sonó gracioso para mi.


— No para mi, pero si dicen que no lo eres no te obligaré a ponerte delante de la cámara, aunque esté tentado a hacerlo —remarcó— por cierto, soy Jiho.


 Tendió su mano y Hansol le dio un débil apretón. ¿El chico le había hecho un cumplido apenas se conocían?


 Nakta había desaparecido imperceptiblemente en algún momento y volvió con varias cosas entre sus manos. Instrumentos raros y prendas de oscuro cuero que jamás había visto en su vida.


 Lo habría ignorado totalmente si no hubiera aparecido tras él un verdadero modelo llevándolas puestas, y su mandíbula cayó hasta el piso.


 El ceñido pantalón de cuero negro habría pasado desapercibido, pero le faltaba un pedazo de entrepierna haciendo que se vean sus glúteos, y estaba seguro que su miembro también, si no estuviera tapado.


— ¿Q-qué diablos es esto?— preguntó perplejo a Yoonchul y este se sorprendió.


— ¿No te ha explicado ByungJoo? —su mirada de mudo aturdimiento le dijo que no tenía idea de lo que hablaba—. Son fotografías para un catálogo de lencería erótica.


 Sus ojos volvieron al set y vio al modelo con una expresión de placentera rendición mientras esperaba las atenciones de su amante que no estaba, y su cerebro se desconectó.


 


 ¿A dónde carajos lo había mandado Bjoo?

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