Login
Amor Yaoi
Fanfics yaoi en español

The Deadly Elegant Dark Cabaret por Isaku Uchiha

[Reviews - 2]   LISTA DE CAPITULOS
- Tamaño del texto +

Notas del fanfic:

Normalmente no me gusta empezar un nuevo proyecto cuando ya estoy trabajando en otro, pero la manera en que escribiré este me facilita mucho la labor, dado que cada capítulo será una historia independiente y no estará conectada con ninguna otra.

Notas del capitulo:

Este one shot está inspirado en la canción Two of us de Curtis Eller's American Circus, me encantó tanto que de inmediato comencé a hilar una historia con la letra y para cuando me di cuenta, supe que tenía que hacerlo fic antes de que lo olvidara.


Enjoy!! :3

Two of us

MadaIta

 

 

When the earth opens up

and swallows you down

All the light from the moon

and the stars will be drown

 

La última bocanada escapó de su boca, casi como si el aire mismo adivinara su destino y huyera en forma de vapor hacia el cielo oscuro. Sus miembros comenzaron a temblar descontroladamente, y únicamente se mantenía en pie gracias al desesperado agarre de sus manos sobre aquellos finos ropajes ajenos. Su mirada, más negra que el abismo, se prendó del azul profundo sobre sus cabezas, y poco a poco las millones de estrellas encendidas en él fueron desvaneciéndose una a una hasta quedar solamente la Luna, y después, sólo oscuridad.

 

And when the light in your eyes

flickers and fades away

You’ll find that it’s too late

because when the lights go out

they stay

 

La tenue luz en su mirada tembló igual que la pequeña llama de una vela, sola en el viento y la oscuridad, resistiendo su calor lo más que pudo contra el frío envite invernal hasta finalmente extinguirse. En ese momento lo entendió. Aún si parecía que caía en un sueño profundo, lo sabía: estaba muriendo, y era muy real. No había más fuego en aquél callejón, y aun así percibió claramente las sombras a su alrededor moverse y crecer cerca de él; toda vida abandonó hasta el más ínfimo sus músculos, haciéndolo caer sobre la nieve, más helada que nunca. Entonces creyó sus ojos cerrarse para la eternidad.

 

When you wake up down here

and a light fills the room

 

Un grito seco y ahogado, lleno de desesperación, fue el primer llanto con el que se anunció al mundo por segunda vez. De inmediato se llevó las manos a la garganta, ardía como si se hubiese bebido el Infierno en un vaso, sentía la carne seca y desgarrada por dentro, todo desde la boca hasta el pecho; algo tan simple como respirar era una tortura despiadada. Sin poderlo evitar, comenzó a toser con la esperanza de sortear aquél malestar de alguna mágica manera, pero sólo consiguió descubrir el mismo ardor dentro de su nariz. Se estremeció patéticamente en el suelo, dándose cuenta que la nieve que recordaba ahora se había vuelto madera vieja, sus temblorosas manos se lo hicieron notar. Sus ojos, desconcertados, se abrieron en la oscuridad del lugar para intentar dar cuenta de su condición, encontrándose con una fina línea dorada que se dibujaba en el suelo; levantando un poco más la vista, pudo notar que se trataba de una ventana apenas cubierta por el cortinaje. Se arrastró lastimosamente hasta llegar ahí, y cuando finalmente lo hizo, estiró la mano para tomar la tela que colgaba del muro y jaló.

 

Well, this light that you’re seeing by

is a thread from the Devil’s loom

‘Cause He sews His world up in fire

and I really don’t care who you are

 

Esta vez su grito se hizo escuchar en todo el lugar. Fuerte y claro, aquél espantoso dolor le había hecho aullar cual infeliz moribundo a pesar del martirio en su garganta; todo su cuerpo se sacudía ligeramente mientras él trataba de quedarse lo más quieto posible en el suelo, pues el más ligero movimiento que hiciera le causaba un dolor atroz. Se sentía como si le hubiesen arrojado una caldera de aceite hirviendo, ni si quiera quería abrir los ojos para mirar el triste despojo en que seguramente se había convertido. Le sorprendía que, a pesar de todo, hubiese encontrado las fuerzas suficientes para salir disparado al otro extremo del lugar, lejos de la ventana y de aquella terrible trampa.

 

You’ll stand before Him

blackened and burned

and He can’t tell the skin from the scar

 

Entre temblores, escuchó los pasos serenos de alguien acercarse a él; por la dirección que tenían, parecía que habían estado ahí todo el tiempo, viéndolo despertar y sufrir en agonía. Cada vez más fuertes los percibió, hasta que se detuvieron justo frente a su rostro; no necesitaba de sus ojos para saberlo, tan sólo el tímido aire que exhalaba de su boca trémula se lo decía al acariciarle el rostro cuando rebotaba contra aquellos pies ajenos y volvía a él.

- Abre los ojos.

Escuchó decir a aquella voz grave y demandante. Apenas el desconocido terminó de hablar, Itachi sintió un escalofrío recorrerle la espalda que lo hizo estremecer y padecer aún más las quemaduras en su cuerpo. No podía ser ese hombre, se negaba a creerlo. Hacía una semana… no, hacía apenas la noche anterior que lo había visto por última vez, y desde que le conoció, le dio mala espina. No podía decir si era su elegante manera de vestir, su excesiva caballerosidad que se volvía molesta, o simplemente la mirada que le descubría cuando lo observaba sin pudor mientras conversaba con alguna chica ilusa. Por primera vez, Itachi Uchiha no sabía qué pensar con exactitud de un sujeto así, la respuesta le parecía tan obvia y tan difusa a la vez… lo único de lo que estaba plenamente seguro era de que debía cuidarse de él. Debía cuidarse de Madara.

- Abre los ojos.

Le repitieron con más vehemencia. Él sabía que aunque quisiera, no podría hacerlo; seguro que sus parpados estaban derretidos y pegados a su rostro grotescamente deformado por aquello que insistía en pensar que era aceite, podía sentir incluso que sus labios habían sufrido el mismo destino, y lamentaba que no hubiese pasado lo mismo con los agujeros de su nariz, así al menos hubiera muerto asfixiado en unos minutos.

- Ya lo entenderás. Dale tiempo.

Concluyó tranquilo aquél hombre, y sin insistir más, dirigió sus pasos lejos de Itachi para desaparecer detrás del arrastre de una pesada puerta. El joven azabache que yacía en el suelo no comprendió el significado de aquellas palabras, pero ciertamente se sintió aliviado de estar solo en su desgracia; pensó con amargo consuelo que, con la gravedad de sus heridas, sería sólo cuestión de tiempo para que muriera sin mayor esfuerzo. Le pareció extraño. ¿No se suponía que ya había muerto?

 

When your skin turns to ash

and falls away in the wind

And your heart clenches in regret

for all the sin that you’ve sined

And the swarm of dustmites that fill the air

cloud the sun from your sight

 

Lo que había comenzado como una bizarra noche de hambruna, pronto se había convertido en una pesadilla siniestra que no parecía tener fin. Había sobrevivido a aquellas terribles quemaduras en su cuerpo, y desde que supo por qué, ansió la muerte a cada segundo. Ese miserable espectro perverso se había apoderado de él, como se lo había dicho desde el comienzo, hasta la última gota. La primera noche le dejó solo en aquella habitación, al final encontró el valor para abrir los ojos y descubrirlo, y a partir de ahí todo fue en picada; la noche siguiente, cuando Itachi se dio cuenta que todo el daño en su cuerpo había sido increíblemente resarcido e incluso había recuperado las fuerzas que había perdido, ese hombre volvió a él, pero no lo hizo solo.

Como si se tratara de un gato obsequiando un ratón, esa funesta presencia arrojó a sus pies a la última persona que hubiese imaginado ver ahí: su padre. Se acercó velozmente a ayudar a aquél hombre inconsciente que yacía en el suelo; pensó que el muy bastardo de su captor le había herido mortalmente pero no fue así, con un breve examen comprobó que sólo se trataba de un desmayo. Sin siquiera darse cuenta, sus dedos rozaron la tibia piel en aquél cuello indefenso. Un frenesí inexplicable alteró todos sus sentidos en cuanto su fría piel percibió el palpitar escondido detrás de la carne; su mirada oscura se tornó carmesí en un instante, y el curioso escozor en su boca le suplicaba que le llevara ahí, a ese lugar tan repentinamente atractivo y desquiciante. Itachi estuvo a punto de ceder a ese salvaje impulso, sólo un último momento de lucidez le hizo caer en cuenta de lo que pretendía, haciéndolo cruzar la habitación en un santiamén y agazaparse en una de las esquinas completamente avergonzado y asustado. Madara, que observaba todo desde la única entrada del cuarto, bufó complacido.

- Dale tiempo, eso es todo.

Dijo antes de salir y cerrar con llave la pesada puerta de madera, dejando a los dos Uchiha encerrados al interior. Los días pasaron lentos para Itachi, estaba hambriento y sediento, la falta de comida había causado estragos en su persona: se veía más pálido y delgado de lo normal, no había ningún espejo en el que pudiera fijarse, pero tan sólo de ver las blancas ramas torcidas en que se habían convertido sus manos, estaba seguro de ello, era muy posible que de la misma manera, las ojeras en su rostro se hubieran acentuado más dándole un aspecto cadavérico; se sentía mortalmente débil, invadido por el frío hasta los huesos y temblando ridículamente en la oscuridad; había descubierto a la mala que el sol jamás lo calentaría otra vez. Tres días con sus tres noches habían pasado, y el hombre en el suelo no había hecho el menor amago de despertar; de no ser porque aún respiraba, Itachi bien lo hubiera creído muerto, pero no podía acercarse mucho a él y revisarlo, una extraña sensación le crecía desde las entrañas cada que si quiera se le ocurría pensar en él, y empeoraba con cada hora que pasaba, de manera que sólo le miraba desde su rincón a la espera de algún milagro.

Para el sexto día, no lo resistió más. Arañó los muros, golpeó la puerta, gritó desesperado que lo dejaran salir, incluso estuvo a punto de arrojarse por la ventana y dejar que el sol lo consumiera en piadosa muerte, pero nada de eso lo liberó de su destino. Se inclinó al lado de su padre y lo miró con lágrimas en los ojos; no podía creer que lo haría, su deseo por sobrevivir era más grande que el de respetar el indefenso cuerpo de quien le diera la vida… pero tal vez ya no había nada que hacer, seguramente nunca iba a despertar, Madara debió herirle de alguna forma… entonces… sería piadoso… ¿no? Sus trémulas manos levantaron con cuidado la cabeza del hombre, y conociendo perfectamente la posición más adecuada, acomodaron el cuello a la vista de Itachi, invocando ese fulgor escarlata al instante.

Toda vergüenza, todo miedo, todo terror se esfumó en cuanto el tibio líquido inundó su boca y bajó por todo su pecho, calentando la carne alrededor, sintiendo cómo su cuerpo se revitalizaba y volvía a ser una presencia briosa en medio de la noche.

 

And the dust, and the ash

will grow less every day

and all your days will be night

 

El arrepentimiento vino inmediatamente después, cuando volvió a la realidad y descubrió el cadáver frío y pálido de su padre a sus pies. Lo que verdaderamente lo carcomía por dentro era que, después de todo, lo había disfrutado. Fue exactamente lo mismo cuando Madara le llevó a su madre, inconsciente también, presa fácil, pero no sintió igual cuando le presentó a Sasuke, oh no. Su joven y adorado hermano menor. Madara se lo había traído completamente consciente, sin un solo rasguño, y en esta ocasión, le dejó en libertad por toda la casa.

Pudo escapar al bosque, lejos del infierno que vivía; pudo ayudar a su hermanito a huir mientras él entretenía a Madara; pudo haber hecho cientos de cosas distintas… y en cambio, lo cazó sin piedad, a placer, con gran deleite; aprisionó las muñecas del chico contra las tablas de madera del lugar, sus frías y mortecinas garras se habían vuelto increíblemente fuertes tras alimentarse, no lo dejarían escapar. Por más que Sasuke intentó jugar al valiente y poner un rostro de molestia, unas cuantas lágrimas escaparon a sus ojos mientras suplicaba a Itachi que se detuviera. No funcionó.

Al amanecer del nuevo día Itachi se levantó satisfecho y recuperado, admirando el sol desde las sombras de un muro, a salvo de su cruel toque calcinante. Supo dos cosas en ese momento: 1, se había convertido en un verdadero monstruo, y 2, la sangre joven era la mejor.

 

But the moon and the stars will grown brighter

 

- Sabía que eras tú.- Miró a Madara con su serenidad restaurada.- ¡Lo sabía! Nadie más podría ser, sino tú.

- Yo…- Repitió sin entender.

 

And the blindnees in your eyes will fade away

                                                                                                                                     

- Sólo tú, Itachi. El que deseándolo o no, siempre arranca suspiros a donde va, el que rinde la gentuza a sus pies, aquél que hace cuanto le place sin ser castigado por ello; tanto potencial… Oh, lo bien que la pasaremos juntos.- Se aproximó a él y le tomó del mentón con firmeza.- Tanto tiempo buscando, y al fin encuentro al vino que llenará mi copa…

 

And the fire will grow paler and the black will melt away

 

Entonces toda duda se esfumó, incluso las sospechas que llegó a albergar desaparecieron sin dejar rastro. Podía sentirlo, fluyendo en sus venas y cosquilleando en su interior. Madara no era un enemigo, ya no más, ahora eran iguales, pertenecían a la misma clase de monstruo. Eran lo mismo.

 

And the chains on your feet will decay

 

En casi dos semanas, Madara tomó lo poco que le quedaba de humanidad y lo obligó a alimentarse de ella… de ellos, y cuando no hubo más cadenas que lo ataran, cuando todo su arrepentimiento y melancolía desaparecieron, él mismo supo que era libre al fin.

 

And that, wich is not

will suddenly be

 

Pues eso es la libertad. Simple y llanamente, convertirse en el monstruo anhelado que nadie acepta, y existir. La última reminiscencia de consciencia que le quedaba gritaba desde lo profundo de su mente cuán maldito estaba, todos los días que pagaría de condena enfrentando a la eternidad.

 

When there’s two of us

instead of only me

 

Miro a los ojos a Madara, encontrando el rojo intenso en sus pupilas, y apreciando el mismo color en los suyos a través de su reflejo. Nada importaba ya, su vida de excesos y abusos, todo quedaba atrás; sólo le quedaba regocijarse con una sola cosa.

Existir, en monstruosa compañía.

Notas finales:

Qué les pareció? Por favor no duden en compartirme su opinión en los reviews, me ayudan y motivan mucho lml

Loading...



Introduzca el código de seguridad que aparece debajo: