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El corazón de Yuri Plisetsky

Autor: konohanauzumaki

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Notas del fanfic:

Fanfic Yaoi

Yuri On Ice 

Notas del capitulo:

"Basta un momento para recordar el motivo por el cual, estoy aquí... Por ti"

Capítulo 1. En aquél pasado, cuando te conocí…

No recuerdo que me enseñaran algo diferente en relación a que a un hombre le guste otro hombre: eso está mal, no es correcto, jamás debes de fijarte en otro hombre, y tantos prejuicios más. Pero, yo era joven y no descubría el mundo, y, creía eso como una verdad, hasta que lo conocí...no al mundo, sino a él.

Y él, era el mundo, al menos para mí.

Viktor Nikiforov. La palabra "patinaje en hielo" iba acompañada casi siempre de su nombre. Todos en Rusia lo admiraban y conocían, incluido yo, un niño que en la pequeña televisión de su abuelo, miraba sus rutinas, sus competencias y deseaba ser como él algún día.

Emular su belleza...

Cuando empecé a patinar y decidí hacerlo de forma artística, mi abuelo no se negó pero tampoco me apoyó del modo que yo esperaba. Fue duro. En las competencias, los familiares de cada chico iban a animarlos y luego, estaba yo, solo y mi patinaje. No lo culpo, seguro a él le habría gustado que fuera un Spetsnaz* o fuera atleta, o clavadista, pero, el patinaje estaba en mí, y eso no ha cambiado ni lo hará.

Cuando llegué al equipo nacional, y pude ver por vez primera en persona a Viktor, miles de sentimientos se arremolinaron en mí ser. Confieso que solo pude decirle un seco y tímido "Hola", aunque dentro mío, quería poder expresarle todo el cúmulo de cosas que había pensado de él desde que recordaba. Viktor me sonrió y con una voz amable, acariciando mi cabello cual si fuese yo un gato, respondió "Te he visto patinar. Espero grandes cosas de ti, Yuri".

Pase dos días sin casi dormir, parte de emoción, parte de pensar cómo iba a hacer para no defraudar a mi ídolo y parte, inquiriendo saber que había sido eso que sentí en mi cuerpo cuando sus ojos y los míos se encontraron. Que era eso que, me había detenido el corazón por un instante y un vuelco en mi estómago había provocado. ¿Qué?

Pero, mi insomnio no me hizo obtener respuesta. Y así mis días en el equipo ruso comenzaron, con él tan cerca, patinando. Era increíble su figura danzando por ahí y por allá, como si se tratase de una obra en un lienzo blanco infinito por pintar. Y eso, me animaba más y más a dar todo y avanzar. Aunque, esa sensación al tenerlo cerca no disminuía, ni cambiaba, ni mucho menos cuando me miraba...y entonces, empecé a temer sobre lo que me pasaba, justo, una noche donde una victoria más de Viktor, todo el equipo -incluyéndome- festejábamos.

Yo había salido al frío de la noche, aturdido de la fiesta, cuando, antes de llegar a la salida del edificio donde estábamos, escuché la conversación de dos de los asistentes del equipo.

"Me gusta tanto ver a Viktor patinar. Es tan, bello" decía uno de ellos, en un tono ebrio. Al momento, me escondí tras una puerta, para seguir atento a la conversación sobre él.

"Calla, si alguien te escucha decir eso, van a haber un problema" le contestaba el otro, asustado.
"Admítelo, Viktor es hermoso pero inalcanzable. Y no lo digo solamente porque sea talentoso, sino porque, somos hombres. Y..."
"Y los hombres no se fijan en otros hombres, debes recordarlo. Por más que te parezca hermoso, y que te haga suspirar, amigo, quita esa idea de tu cabeza. Además, ya estás ebrio. Hay que entrar"

La verdad no supe en que momento ellos se devolvieron a la fiesta ni si me vieron o no, ahí oculto, puesto que helado me quedé. No era al único al que Viktor le parecía hermoso, e incluso, sentí ¿celos?.  Pero lo que más me llegó fue pensar acerca de que un hombre no se fija en otro hombre...y entonces ¿Eso era lo que estaba haciendo yo? ¿Fijarme en un hombre?

La duda, y mi auto confrontación me absorbieron durante días. Días donde no podía dar mi 100% al entrenar, donde le sacaba la vuelta a los ojos de Vítor mirar. Hasta que, una tarde nevada, antes de mi primera competencia como junior, la respuesta a mis dudas surgió del azul de unas pupilas que no tienen comparación.

Cuando, Viktor, mi alma tocó...

-Yuri, ¡todos están buscándote! tu rutina está a punto de empezar-. me dijo, al hallarme en lo alto del recinto donde se disputaba el campeonato. Había salido huyendo presa de los nervios, no sé porqué, y me había ocultado allí. Pero él me encontró, y con sus suaves manos, las mías tomó. - Debemos regresar ahora; ven conmigo.

Pero, no me moví, no por miedo a la competencia. No por miedo a la altura en la que podía ver el crepúsculo vespertino caer, sino por sentir que a Viktor Nikiforov le importaba, y, que llegó ahí solo para dar conmigo y llevarme de vuelta a la competencia.

<<Sus manos, son tan cálidas...>> Recuerdo que eso fue lo único que pensé, mientras quedaba embriagado por su mirada preocupada y su voz desesperada.

-Yo, perdón, es que, me puse nervioso y...- atiné tontamente a responder.

-Tranquilo, todo saldrá bien. He visto tu rutina en los ensayos y no me queda duda de que ganarás. Así que, ve y haz lo tuyo- me dijo, sonriendo e infundiéndome la fuerza y valor que necesitaba, más cuando iba a soltarme las manos, las mías le aferraron.

-Gra, gracias...- dije, sin querer mirarlo, porque moría de pena y porque, dentro de mi ser sentía un calor tan fuerte y un vuelo de mariposas en mi estómago que, creía me iba a desmayar.

Viktor me llevó de la mano hasta llegar a la pista. No dejó de apoyarme toda la rutina y, cuando gané, fue el primero en felicitarme.

Aquel día, entre sonrisas, medallas, celebraciones y felicitaciones, lo único latente en mí era esa mirada preocupada y esa sonrisa que a todos cautivaba. El hechizo de aquél bailarín sobre hielo se había posado sobre mí, y me había llevado, no solamente a querer estar a su nivel, y poder patinar a su lado...me había llevado a esa zona prohibida que de solo pensarla, me daba escalofríos... Pero por fin, mis dudas se habían aclarado.

Viktor Nikiforov me gustaba. Me gustaba no solo como patinador, sino como persona, por fuera y por dentro. Me gustaba él. Y "Él", era un hombre. Y en Rusia, los hombres no se fijaban en otros hombres...pero, yo lo había hecho, y, sabía que, como en todas las decisiones de mi vida, no tendría ya marcha atrás. Por malo o bueno que fuera, Viktor me gustaba, y por ese momento, lo único importante, era permanecer a su lado a como fuese lugar y no defraudarlo, esforzarme, de modo tal que, pudiera seguir en la selección Rusa y con él, y algún día, me hiciera una coreografía, y, quien sabe, hasta fuera mi entrenador.

Y, ¿Saben? todo iba tan bien. Todo. A no ser, porque a Viktor Nikoforov se le metió la idea de ir a Japón a entrenar a ese chico japonés llamado Yuri Katsuki. Y eso, ¡No voy a permitirlo!. Cuando lo supe, no lo dudé y tome el primer vuelo a Japón. Y, he aquí, mi mente recordando en este largo vuelo todos esos detalles que creía se habían perdido, pero, que con solo pensar en que Viktor se aleje de mí, parecen más vívidos que nunca. Por eso, por todo, por él, es que no pienso dejar que Viktor haga una tontería y menos con ese chico llorón...

Ese chico que yo...

 

Continuará...

*Spetsnaz: Comandos de fuerzas especiales de élite militares y policiales de la Federación Rusa.

Notas finales:

Gracias por leer, esperen la continuación.

Pueden seguirme a través de los diferentes sitios donde igualmente, subo fanfics ♥

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