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El Dragón verde y el Monje dorado por Erzsebeth

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Notas del fanfic:

Ninguno de los pesronajes me pertenecen, son propiedad de Blizzard, Jeff Kaplan y sepa la diosa quien más.

Notas del capitulo:

Honestamente me decepciona la falta de Overwatch en esta página....

¡ES UNA MINA DE ORO EN GAY SHIPS, VAMOS!

Dicho esto, tomen un fic de robots gay.

Con respecto al primer día, planeaba hacer dos historias, la primera vez que Zen conoció al Noodle Dragon de Genji (Que es este que estan leyendo) y uno donde Genji presencia the Transcending por primera vez (Oye ese Spanglish) pero no me dio tiempo. Así que disfruten esta historia y eventualmente (probablemente fuera de la Genyatta Week) haga el otro también.

Pd. Me inspire en este bello fanart

Also, Debería estudiar, pero al rato les subo el one-shot correspondiente al segundo día, porque YOLO

Zenyatta observaba a su aprendiz dormitar a su lado. Su estado de hibernación usualmente duraba  menos que el de Genji, así que no era inusual el encontrar al contrario aun dormido al reactivarse. Para su buena fortuna, una de las cosas que más disfrutaba era el resguardar los sueños ajenos.

Sin embargo, aquella noche parecía que la mente a su lado estaba más inquieta de lo usual. Zenyatta podía oírlo murmurar palabras en lo que parecía ser su idioma nativo a la vez que se movía levemente sobre su futon.

Dudo un momento si lo mejor sería el despertarlo y tratar de tranquilizarlo personalmente o dejarlo lidiar con aquellos sueños por su cuenta.

La decisión le fue arrebatada cuando un cálido resplandor verde, demasiado poderoso para pertenecer a las partes cibernéticas del hombre durmiente frente a él, inundo toda la habitación… para desaparecer tan pronto como había iniciado.

¿Habría sido alguna falla en su sistema? ¿Producto de su imaginación? Ambas preguntas quedaron descartadas cuando, al borde del futon del contrario, sobre uno de los tapetes que usaban para meditar, un pequeño ser parecido a una serpiente y de un radiante color verde, reposaba enrollado en sí mismo.

—Oh, -Zen se acercó sin miedo a la pequeña criatura que abrió los ojos lentamente con sorpresa. Él conocía la leyenda del clan Shimada, el mismo Genji se la había contado no mucho tiempo después de que hubiera aceptado ser su alumno. Le había confesado que, aunque ya no se sintiera parte de la familia Shimada, si algo extrañaba de su pasado era su dragón…

Claro, el omnic había pensado que solo era una extraña metáfora para referirse a la fuerza o prestigio del clan. Pero ahora tenía enfrente un pequeño dragón que lo observaba igual de curioso que sí mismo. Acercó su mano lentamente, tratando de mostrar el mayor respeto posible. No era buena idea molestarlo y menos cuando sabía que este pequeño era, en cierto modo, la representación de su amado Genji.

El dragón lo miró con desconfianza un segundo, volteando a ver a su ¿amo? que seguía dormitando en su parte del cuarto. Volvió su mirada al Omnic y con una expresión más relajada se abalanzó sobre la mano ofrecida, extendiéndose por todo el brazo y enrollando su cola sobre los dedos metálicos. —Hola ahí pequeño... ¿Tienes algún nombre?

Un rápido pensamiento golpeó su mente "Ramen". No pudo evitar reírse un poco, la verdad era un nombre bastante adorable y adecuado para la creatura frente a él.

Acercó los dedos de su mano contraria al dragón, dejando suaves caricias sobre su cabeza, a lo que este respondió positivamente, dándole la oportunidad de observarlo más detalladamente. Las pequeñas escamas translucidas le daban una apariencia casi espiritual, como una especie de deidad.

 Se fijó más detalladamente en la cola enroscada entre sus dedos, notando pequeñas cicatrices y heridas que parecía recién cerradas. Acercó sus dedos lentamente, tratando de acariciar esa parte cuando una advertencia apareció en su mente

“Dolor, Odio, Miedo".

El dragón siseó, alejando su cola de su mano y lanzándole una mirada reprobatoria. Zenyatta rápidamente volvió a centrar su atención en la cabeza del animal, tratando de enmendar su error, cuando una idea atravesó su cabeza.

Sin dudarlo demasiado, hizo flotar uno de sus orbes  de armonía hacía el, dejando que la energía lo tranquilizara.

Una vez cumplido su objetivo, dejo que la creatura se trepara sobre él, enrollándose por encima de sus hombros y emitiendo un sonido parecido a un ronroneo.

"Cálido. Seguro."

Esas palabras fueron suficientes para confortar al Omnic. Este dragón era el reflejo de su querido Genji, se sentía a salvo con él. Nada podría causarle más alegría.

Mientras, Ramen observaba el orbe con fascinación. En un impulso, el pequeño animal salto, colocando sus patas delanteras sobre el orbe que flotaba frente a él, causando que empezará a rodar sobre su propio eje. El dragón siguió entretenido con esta actividad durante varios minutos y el omnic no pudo evitar reírse más sonoramente que la vez anterior. Era demasiado adorable. Igual que su dueño.

Genji creía que no sería capaz de invocar a su dragón nunca más. Después de que su cuerpo se hubiera convertido en este hibrido máquina-humano, después de que perdiera su tatuaje tantos años atrás. De que cortará sus lazos con el clan Shimada.

Hasta que se esa noche se despertó al sonido de la risa de su maestro, descubriendo a su dragón alrededor de sus hombros jugando tan tranquilamente…

— ¿¡Ramen?! -en un impulso se sentó completamente derecho, llamando al pequeño espíritu que, al oírlo despierto y a salvo, se lanzó sobre el frotándose contra sus mejillas y enrollándose en la misma posición en la que antes estuviera con Zenyatta. —Yo también te extrañe ¿Cómo…? -La pregunta quedo en el aire cuando dirigió su mirada hacia su maestro, que lo observaba con su misma expresión neutra… pero él podía reconocer la sonrisa que demostraba con el resto de su cuerpo. Aprender a leer a Zenyatta era una de sus tareas favoritas y, si podía presumirlo, era el mayor experto en ello.

—Me alegra que despertaras Genji, me estaba preocupando por como alimentar a Ramen -otra risa se escapó de sus altavoces al pronunciar el nombre.

—Oye, ¡Tenía 6 años cuando lo nombre! Perdóname por no ser más original.

—El nombre le queda perfecto -río llevando una mano a su rostro. —Debo admitir que lo que menos esperaba esta noche era encontrar a un dragón descansando a tu lado.

—La verdad es que yo tampoco. Después de lo ocurrido no pensé recuperarlo jamás… pero ahora está aquí, es real. Ramen volvió a mi lado a salvo. -Sintió como voz empezaba a quebrarse. —Él siempre estuvo a mi lado, incluso en los que creí serían mis últimos momentos. Cuando desperté y no encontré rastros de él, creí que….

El brillante ser verdoso volteó a mirar al Omnic, como pidiéndole ayuda con el hombre que temblaba bajo su ser.

Claro, no tuvo que pedir mucho cuando Zen se acercó a ambos, encerrándolos en un abrazo. Acercó sus manos a la parte lateral de la pieza metálica que cubría el rostro del contrario, dejando un silencioso y reconocido “¿Puedo?” al que el otro asintió lentamente. Con un toque en esa zona la máscara se abrió, exponiendo la hermosa cara cicatrizada de su amante, que era levemente empapada por lágrimas de emoción. De felicidad.

Zenyatta no tardó en limpiarlas —Él está aquí Genji. Yo estoy aquí. Estamos aquí para ti…

—Lo sé. Gracias Zen -río entre las lágrimas, mirando a su novio. —Te amo.

—Y yo te amo a ti Genji.

Se acercaron para compartir un beso mientras el pequeño dragón se colocaba entre ambos. Una simple palabra colándose en la mente de ambos.

“Hogar”

Notas finales:

Gracias por leer esta cosa, espero lograr terminar la semana entera o morire en el intento.

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