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The King and Poker face.

Autor: Akudo

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Notas del fanfic:

Los personajes son de Mitsuro Kubo y Saya Yamamoto, MAPPA.

Notas del capitulo:

Géneros: Ninguno

Advertencias: Seung modo perra posesiva (?)

1. Seung es un novio aterrador

— Felicidades por clasificar, pequeño gatito. Si te esfuerzas en el GPF podrás quedar segundo otra vez.

JJ le guiñó el ojo con una gran sonrisa que mostraba sus dientes perfectos, haciendo hervir la sangre del rubio al darle a entender que su suerte era quedar por debajo del canadiense.

— Imbécil. Te haré comer el hielo cuando gane el oro.

— Jajajaja, ¡me gusta tu espíritu! —JJ le revolvió el cabello, llevando al pequeño ruso al límite de la irritación. Leroy era un genio en enojarlo a niveles tóxicos cada vez que se cruzaban— Pero estás tan enamorado de mí que es imposible que quieras abandonar el puesto de plata a mi lado en el podio. Te gusta verme en la cima, ¿no? Lo sé, es mi mejor ángulo…

Yuri había apretado los dientes, golpeando fuera de su cabeza la enorme mano de JJ. Enamorado, esa palabra en particular había tocado un fusible dentro de él, acabando por soltarle una buena cachetada a Jean-Jacques con la que lo hizo callar toda su maldita verborrea.

Tuvieron suerte de que hubiera pocas personas en el pasillo, algunos técnicos y patinadores que detuvieron sus charlas al oír el fuerte sonido de esa agresiva palmada sobre la mejilla de JJ, pero estaban acostumbrados al espectáculo por parte de esos dos así que solo hicieron un par de chistes sin darle mayor importancia y se dirigieron a donde serían entrevistados.

Sería malo que la prensa les diera ese tipo de publicidad, sería fastidioso que fueran vistos por Víctor y el katsudon y que se les saliera su complejo de padres con él, y significaría muchos regaños y el doble de entrenamiento si Yakov o Lilia en vez de estar ocupados con los reporteros lo vieran comportarse así.

«¡¡Maldita sea contigo, JJ!!»

Normalmente Yuri era alguien impulsivo, sin embargo, con JJ definitivamente perdía cualquier rastro de sentido común que pudiera tener. Casi se fractura la mandíbula por apretarla tanto cuando JJ se tocó la mejilla y su sonrisa castrante no desapareció.

— Anda, esos no son los modales de una señorita, Yuri-chan.

— ¡¡Cabrón…!!

— ¡JJ, cariño, ven! —la madre del chico había aparecido, llamándolo aún con el orgullo reflejado en su rostro. Ya con la Copa de Rusia finalizada y siendo el patinador que clasificó al GPF con el puntaje más alto no era un solo periodista el que estaba pidiendo que posara con sus padres y su medalla para unas fotos exclusivas.

— Bueno, parece que el deber llama al Rey campeón. Nos vemos, gatito. —el joven de pelo oscuro le guiñó por última vez, mostrándole la medalla que colgaba de su cuello antes de darle la espalda e irse con su madre que le preguntó por la marca roja en su cara, a lo que JJ respondió que un adorable minino había sacado sus garras.

— Ese hijo de… —el Plisetsky apretó una mano en su cara, sería casi imposible calmarse después de esto. Aaahhg, ¡ese estúpido de JJ le había arruinado el humor como por una semana completa! Maldición, ¿por qué su corazón no se calmaba de una puta vez?

Respiró hondo varias veces sin que su expresión asesina menguara ni un poco, y cansado de estar ahí pensando tonterías chasqueó la lengua, metiendo sus manos en los bolsillos de su jersey para empezar a andar. Estaba encorvado por el enojo, así que no vio a la persona que se había parado delante de él y con quien terminó chocando.

— Maldita sea, ¡¿ahora qué-…?!

Se separó de aquel pecho y sobándose la nariz calló al ver que se trataba de esa persona en particular, era con quien menos quería y esperaba toparse. Prefirió no decir nada y trató de pasarle por un lado, pero para su sorpresa Seung Gil lo empujó con su cuerpo contra la pared.

Iba a soltar alguna grosería cuando el pelinegro acercó demasiado su rostro, hasta que la cabeza de Yuri chocó con el concreto sin más espacio a dónde huir. La expresión de Seung Gil era igual de aburrida que siempre, pero tenía un aura tan pesada como su mirada y le hizo tener escalofríos.

— Lo diré una sola vez, vuelve a portarte como gata histérica con Jean y no seré tan caballeroso como él.

El menor parpadeó repetidas veces, mirándolo agresivo después.

— ¡¿Jaaa?! Ese idiota es quien se lo busca, ¡es a él al que deberías reclamarle!

— ¿Dices eso cuando casi se pueden ver tus hormonas alborotándose cuando lo tienes cerca? Parece que siempre te las ingenias para aparecer y que te hable, qué coincidencia. —los ojos de Seung se afilaron— Te gusta, ¿verdad?

Yuri abrió grandes sus ojos, agarrando con rabia el cuello del jersey de Seung Gil.

— ¡No estoy enamorado de ese animal!

— Lo sé. —el rubio nunca había visto sonreír al coreano y hubiera preferido nunca hacerlo, esa ligera curva que se apoderó de sus labios era… aterradora— No lo amas, solo te pone cachondo. Es gracioso, ¿no crees? Qué tan mal de la cabeza debes estar para desear tener en tu culo a alguien que detestas.

— ¡Tú, infeliz…! —apretó el agarre en la ropa del otro, quien no se inmutó para nada. Al Plisetsky le jodía no tener palabras contra eso, porque al parecer Seung Gil simplemente decía la verdad.

— Pero puedo entenderte, el atractivo que despide Jean es muy difícil de ignorar. Te hace imaginar cosas, querer probar cómo sería que él destrozara tu cuerpo a orgasmos. —Seung sujetó el mentón del más bajo, que tenía el estupor impreso en cada facción suya— Y puedo asegurarte que la realidad supera mil veces cualquier fantasía que puedas tener.

El ruso terminó por empujarlo y Lee dio un paso atrás, volviendo a su expresión indiferente.

— Eso era todo. No vuelvas a tocarlo, gatita. No me intimidan tus garras.

Yuri quiso gritarle algo pero su garganta se había cerrado por la rabia, apretando sus puños hasta clavarse sus propias uñas. Seung Gil empezó a andar y JJ apareció nuevamente, a quien se le iluminó la cara al ver al coreano.

— Aquí estabas, amorcito. Vayamos a comer algo.

— No me llames así.

— ¡Pero si te encanta que lo haga!

— En realidad no.

JJ no perdió una pizca de motivación, como si las palabras de Seung Gil fueran de amor puro. Quizás así sonaban en su cabeza, estaba tan enamorado que parecía una locura que se sintiera bien recibiendo el trato tan seco del mayor. Pero a saber qué mañas raritas se traían, conociéndose ya desde hace algunos años.

— Vas a acompañarme a Barcelona. ¿Verdad que sí, cariñito mío?

— Quién sabe.

JJ siguió hablándole de sus planes cuando llegaran a España, como si Seung Gil ya le hubiese confirmado que estaría feliz de ir con él. Se tomaron de las manos entrelazando sus dedos mientras se alejaban por el pasillo y Seung volteó a mirar de reojo al cabreado ruso, sonriendo triunfal.

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