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Hermoso y ¡Mentiroso!

Autor: ShiroBlasphemy

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Notas del fanfic:

Tomaré este espacio para aclarar enseguida; esto está basado enteramente en el libro; Filthy beautiful lies de Kendall Ryan, doy los respectivos creditos a ella.
Solamente hice igual que en Jappa amane, agregando, quitando, reemplazando y cambiando algunos personajes, de modo que el tema BL encaje en una trama que originalmente es Heterosexual.
Repito; La trama y los personajes NO me pertenecen.

Notas del capitulo:

Lo se lo se me merezco pena de muerte por dejar abandonadas mis demás historias pero ¡Venga! no he tenido tiempo de nada, algun trabajillo de manualidades, clases y alguna que otra cosa mas CofcofROLcofcof me han tenido succionada.

Espero que le den una oportunidad a esta historia y de ser el caso me animen con esos bonitos rw que suelen dejarme o solían al menos.

Sin más que decir ¡Disfrutar! ^^




Pd: recomiendo defintivamente el libro, lo amé, leerlo si no lo han hecho. <3

Capitulo -.1

Esta noche seré vendido al mejor postor. Mientras estoy en esta tranquila habitación, trato de encontrar esa vocecita de la razón en mi cabeza diciéndome que estoy haciendo lo correcto, sin embargo no la encuentro en ningún sitio. Maldito traidor.

Alzo la vista y encuentro mi suave mirada tan colorida como la miel, me recuerdo a mi mismo que estoy entrando en todo este caos a sabiendas y por decisión propia, No es la decisión que anhelo tomar, pero no es por ambición, es una decisión, la única opción que debo tomar para salvar a alguien que amo, porque ¿dicen que el amor lo puede todo, no?

Mis ojos vagan por la habitación en busca del reloj que emite un suave "tic-Tac"  y una vez que veo las manecillas marcar las horas, un estremecimiento embarga mi cuerpo. Bastaba una hora más para pertenecerle a alguien. — Una mujer o en su defecto un hombre con necesidades enfermizas parafilias que le impulsan a comprar compañía en vez de salir con una chica o chico normal, ¿quizá realmente estaban tan dementes como para preferir comprar una vida?, solo espero que el cielo me ayude.




Me informaron que podía obtener más de doscientos cincuenta mil dólares, y que quizás más, dado a que todavía soy puro y completamente casto. El dinero significaría la diferencia, la chispa de esperanza entre la vida y la muerte de mi hermano menor y mejor amigo en todo este maldito mundo, la única persona que logra comprenderme a diferencia de toda la sociedad putrefacta y espantosa. Significará poder pagar la tarifa para introducirlo en el programa de tratamiento experimental de cáncer de pulmón en etapa avanzada. Ambos tenemos veinte años y apenas hemos vivido solo casi un tercio de la vida. Cuando contrajo cáncer a los diecinueve años, le extirparon parte del pulmón izquierdo, le prometí que mantendría sanos los míos, que algún día aunque no fuera igual le haría conocer a sus futuros sobrinos, porque tenía fe en que sobreviviría a todo esto, es una promesa que no romperé nunca. Y ahora, está a punto de morir, en cuestión de un año, quizás más, quizá menos si no intervengo, es por eso que estoy en este camerino, pobremente iluminado, aplicando la segunda capa de rímel y llevando tan solo unos finos boxers de látex negro que aprieta más que el estrangulamiento de una maldita boa constrictora, estoy seguro.

Descubrí este sitio por pura ¿casualidad? ¿Causas del destino? No lo sé, simplemente recuerdo que hace unas semanas, no hubiese creído realmente que si existían lugares como este, solo lo creía ficción pero parecía que no.  Había buscado en línea ideas para hacer dinero deprisa, algo, cualquier cosa que pudiera hacerme recaudar trescientos mil dólares que era lo que necesitábamos. Mis padres llegaban a fin de mes, pero con lo justo. Así que sabía que dependía de mí y no dudaría en sacrificar todo por mi hermanito de ser necesario. Mi búsqueda de trabajo resultó ser una simple broma. Mis habilidades podían asegurarme un maldito salario mínimo sirviendo mesas o en su defecto, de hostal pero no, ningún sitio buscaba más chicos y siendo honestos no creo tener lo necesario para aguantar tíos y tías pesadas, además de que dudo que haya un buen sueldo. Fue entonces que cuando creí perdida toda esperanza, mi búsqueda en internet se volvió más interesante y mi actitud más atrevida.

Concerté una entrevista en un club nocturno, Blasphemy si mal no recordaba el nombre de aquel lujoso sitio, tan resaltante con sus colores en neón,  como si la entrevista malditamente bochornosa no fuere suficiente,  pedirme que desnude frente al dueño del bar y que pruebe mis inexistentes habilidades para el baile, cuando me preguntó cuánto dinero esperaba hacer bailando con clara sorna, le dije.

— Trescientos mil dólares en los próximos dos meses, cuando mucho.

Se rió en mi cara y me dijo aun ahogado en las carcajadas que me vistiera, era obvio para ambos, basados en mis habilidades para el baile, que nunca ganaría esa cantidad de dinero. Mucho menos en mi pequeña ciudad, en la prefectura de Kanagawa.

Inevitablemente sus risas fueron sofocadas cuando débiles sollozos huían de mi boca, humillado, desesperanzado ¿realmente tendría que perder a la única persona que quería tanto en mi vida? Mordía mis labios impotente y tanto furia y frustración empleaba al vestirme de vuelta. Cuando vio mis ojos llenos de lágrimas y me preguntó el por qué necesitaba el dinero, le conté, a un completo desconocido de ojos ahora amables, toda la triste historia, por que mas que triste era deprimente el solo pensar que mi dulce hermanito podría estar bajo tierra en un tiempo no tan definido.
Una vez que acabé de vestirme, me llevó hasta su oficina y me hizo prometer que bajo toda circunstancia lo que estaba por decir se quedaría entre nosotros. La forma sospechosa en que sus ojos vagaban por la habitación me dijo que sea lo que fuese, no, definitivamente no era legal y que probablemente si habría la boca podía amanecer luego de contarlo, flotando o hundido en concreto en alguna parte del río Tama.
No me importó sin embargo, nunca hice más que pasarme la luz roja, pero estaba dispuesto a todo, a hacer cualquier cosa que estuviera a mi alcance para salvar a Yukkun. Le prometí discreción total. Me preguntó cuándo dispuesto estaría a salvar a mi pequeño Kai-chan y me advirtió que no me gustaría lo que estaba a punto de decirme y eme aquí, a punto de ser subastado cual pieza de arte, con diferencia de que podría ser tocado sin ninguna clase de pudor una vez cerrado el trato.

Gackuto, el dueño del club, me metió en la subasta de esta noche, arregló todo para que quedase con un diez por ciento de mis ganancias. Vi a un médico quien me hizo una prueba de enfermedades de transmisión sexual, comprobó mi virginidad también y por momentos me sentía asqueado. Gackt también me hizo cita en un salón de belleza local, era lampiño de cuerpo entero, mis piernas eran una ventaja por lo menos, no tendrían que sufrir, un cambio de imagen que consistió en un corte de cabello, largo de un lado y algo más corto del otro, en capaz, color castaño con algunas mechas rubias en la zona más larga, manicura, pedicura y mil y un mamarrachadas más que saldrían de mis ganancias. Si no me vendía, que buda me salve porque no tenía dinero para pagarle todo a Gackt, pero al menos él me garantizó que me vendería. Dijo que los vírgenes eran muy raras “joyas” y que alguien tan natural y “hermoso” como yo conseguiría un buen precio, Solo espero mantenerme y no tener un ataque nervioso para poder seguir con todo esto, siento el estómago revuelto aun cuando no he comido en todo el día y ganas de vomitar.

Me vuelvo ante el ligero sonido de un par de sutiles golpes contra la puerta del camerino, Gack asomó la cabeza y mis manos volaron sobre mi entrepierna cubriéndola en lo posible incluso cerré las piernas con una mirada que destilaba veneno, pero muy en el fondo podía leerse; Vergüenza.
Patético, mi modestia no tiene sentido y poco más me sentí una damisela, al punto de que inevitablemente una risilla histérica abandonó mi garganta a los segundos, pronto estaré en una habitación llena de hombres, esperando entregarle mi cuerpo a uno de ellos, pero me concentro en mantener mi inocencia mientras pueda. Gackt levanta una ceja hacia mí. — ¿Estás listo, Uruha? —Usó aquel nombre de pila que se me había otorgado al menos de momento.

Miré mi reflejo una ultima vez y tomando una profunda bocanada de aire asentí levantándome, al menos el jugar futbol y pasar horas trotando lograron conseguir un buen resultado y es que siempre me habían dicho tener unas piernas “Deseables” envidiadas por cualquier chica que las viera.  Mi abdomen ni tan firme ni tan blando, y mis pectorales a penas marcados, por un momento sentí pena por mí, sin embargo la mirada felina que le devolví a Gackuto bastó para hacerle entender mi determinación. Bien. Necesitaré esa fuerza exterior para sobrevivir los próximos seis meses.

No he sabido que este lado del mundo existía y ahora estoy metido en él. Estoy haciendo esto por Kai, me recuerdo. Reuniendo cada pequeño grano de fuerza que me sea posible, dejé lacios los brazos a cada lado de mi cuerpo y un sutil asentimiento fue toda respuesta hacia Gackt. — Estoy listo.

Su mirada se pasea rápidamente, reparando en mí una vez más y me siento aliviado que no me mire de una forma poco sana, lasciva por demás decir. — Luces muy bien, realmente natural, eso deberá funcionar a tu favor. —lo escuché decir al tiempo en que me arrastraba fuera del camerino, parecía congelado en mi sitio, temblando cual marica hecho de gelatina en medio de un terremoto.

¡Bueno si! ¡Exagero! ¿Pero qué más da? Así me sentía.

Veo lo que quiere decir mientras avanzamos por el pasillo. Hay algunas otras mujeres y hombres que oscilan de entre los veinte hasta los treinta y quizá más, cada una y uno de ellos parecía haber adoptado la apariencia de una o un nudista, gran cabello, cortes despampanantes, capas de maquillaje realmente espeso para mi gusto, labios teñidos de carmín, medias de red y tacones relativamente altos, siempre me pregunté como hacían para caminar con tales objetos del mismísimo satanás, chicas usando en su mayoría solamente “hilo dental”. Me dijeron que la única prenda de vestir para ellas permitida eran las bragas, así que pocas escogieron las más cómodas o al menos las que lucían más inocente y que aun así no lo eran, los hombres bueno, no quiero ni mencionarlo, pero parecía que el más cubierto y menos apariencia de travesti acá era yo.
Nunca se me ocurrió tratar de hacerme ver relativamente sexy y el arrepentimiento golpeó mi estómago como un gancho izquierdo. ¿Y qué sucedería si nadie quiere comprarme? Haría esto para nada, el ridículo, además de que le debo a Gackuto el caro cambio de imagen que me dio. El piso de concreto algo rasposo incluso contra mis pies descalzos enviaba un escalofrío a través de mis piernas hasta mi columna, esparciéndose luego por todo mi maldito cuerpo, endureciendo mis pezones inclusive. Mis brazos una vez más se mueven frente a mi abdomen, cruzándose ligeramente, mi cabeza se agacha casi encajando el mentón en mi clavícula, dudoso.

Puede que fuera el más inocente y más cubierto de todos los presentes, pero e alguna manera me siento de lo más expuesto, completamente vulnerable para todo y toda aquella que me vea, abierto a las posibles críticas, estoy más o menos vestido como yo, y no como una versión sexy de mí, que puede hacer el papel que esperan los hombres al otro lado de la puerta. De repente, no quiero que vean mi verdadero yo. Quisiera estar cubierto de maquillaje, tal vez con una larga peluca  e incluso un maldito vestido como si eso pudiera cubrir mi evidente vergüenza, podría ser quien quiera que deseen, en cambio solo soy yo, Kouyou y parece que eso era aún más peligroso para mí. No puedo dejar que mi nuevo dueño o dueña se meta en mi cabeza. Puede comprar derechos sobre mi jodido cuerpo pero sin duda, nunca tendrá al verdadero yo. Recuérdate eso, inepto. Escuché aquella vocecita en mi mente que para nada ayudaba.

¡Buena hora en la que apareces, desgraciado! — Maldije a mi consciencia, definitivamente me estaba volviendo loco.

Notas finales:

Bien bien, juro que actualizaré esto cada día y hasta dos veces en uno si me dejais esos lindos rw ;u; ya tengo toda la historia y solo sería cuestión de publicar los capitulos, así que prometo estar mas activa.

¿se arrepentirá nuestro patito?
¿Quien creen que comprará a Kou?
¿será una mujer o un hombre?
¿Leyendo esto con voz de locutor comerciante?
¿Con ganas de matarme por dejar las demás historias abandonadas? ¡No lo dudo!

¡Dejar vuestros comentarios en la caja de review! ¿¡A que esperas!? ¡Te esperamos!

-Huye a serbia-

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