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Una apuesta peligrosa (UHyo)

Autor: ALittlePhantom

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"El estudio fotográfico de los espectros estelares lo inició en 1885 el astrónomo Edward Pickering en el observatorio del Harvard College y lo concluyó su colega Annie J. Cannon..."

 Toc, toc, toc

" El estudio fotográfico de los espectros estelares lo inició en 1885 el astrónomo Edward Pickering en el observatorio del Harvard College... "

 Toc, toc, toc, toc

 

 Jaehyo furioso, indignado y mortalmente agobiado cerró su libro de golpe. No lo aventó contra la pared desde donde se oían los ruidos por que aún le quedaba un rastro de consciencia y no iba a permitirse destrozar un volumen que era extraordinariamente caro para su ajustado presupuesto.

 Fulminó con la mirada aquel lugar que hasta parecía vibrar frenéticamente por el entusiasta golpeteo y, notó con horror el hipnótico movimiento de su cuadro que se acercaba peligrosamente al borde y bufó aireado. Ya estaba francamente cansado.

 Quitó la costosa pieza de arte que había tomado furtivamente de su madre, pensando que algún día podría venderlo y ayudar a pagar los estudios que la mujer se negó absolutamente, y que tenía un valor incalculable según expertos, y la puso a salvo lejos de esa maldita pared.

 

 ¡Yukwon no te detengas!... más... ahí... ahí...

 

 ¿De verdad tenía que estar soportando esto?

 Diablos, habría vendido hace tiempo ese cuadro para mudarse lejos, si no se hubiera acostumbrado a ese sitio y le agradara tanto ese jodido lugar. Sin embargo, desde que ese tipo se mudó al apartamento de junto estaba realmente tentado a hacerlo. ¿Acaso ese tío solo pensaba en el sexo?

 Un gruñido casi bestial le indicó que había llegado a la cima del éxtasis al fin, y Jae suspiró de alivio, aunque sabía que solo sería algo momentáneo.

 Volvió a abrir el libro en la página que estudiaba, cuando creyó que ya no molestarían por un largo tiempo. Pero se equivocó, y el renovado repiqueteo de sus cosas volvió casi de manera inmediata. Seguida siempre de claros gemidos, jadeos entrecortados, y el nombre insistente de aquel tipo que nunca vio pero que ya odiaba con su vida, y que al parecer lo hacía de puta madre según la gran y constante cantidad de personas que pasaban por su cama.

 Joder que ya estaba cansado de oír como es que le gustaba a cada una de ellas.

 Más rápido...

 Hazlo más duro...

 Golpéame...

 ¿Golpéame?, eso era nuevo.

 Escuchó el sonido de una palma sobre la piel y ya no lo soportó.

 Masticó su furia por demasiado tiempo, y maldición, estaba a punto de explotar.

 No es como si jamas hubiera hacho nada al respecto en todo este tiempo. Ya había agotado sus escasos recursos, aunque se negaba a llegar a los extremos, como llamar a la policía por ejemplo.

 Llenó su puerta de notas, gritó tras la pared vacías amenazas y hasta lo acusó varias veces con el casero. Pero todos sus esfuerzos fueron vanos. El tipo seguía llevando sus conquistas y hasta parecía burlarse de sus intentos infructuosos por hacerle comprender que necesitaba, REALMENTE NECESITABA, un poco de tranquilidad.

 Con los exámenes finales a la vuelta de la esquina y sin poder concentrarse en los estudios por los distrayentes sonidos de sexo desenfrenado, casi como si estuvieran haciéndolo realmente en su propia cama, Jae se decidió. Debía encararlo.

 Antes de siquiera comprender con exactitud la magnitud del problema, salió hecho una furia y pateó con fuerza la endeble puerta de el apartamento lindante, intentando ignorar la vocecita en su cabeza que le decía que si el chico abría su puerta, podía llegar a ver algo que no debería.

 Hizo a un lado esos pensamientos, mientras pateaba con más fuerza.

 Oyó a la perfección los débiles pasos que se dirigían hacia él y sintió verdadero pánico. Realmente no quería ver lo que fuera que encontrara allí. Sin embargo, lo que halló lo desequilibró por un instante.

 ¿Este tío era el jodido Ukwon?, diablos ahora entendía la facilidad con la que conseguía a sus escandalosas presas.

 Era atractivo. Más que eso. Se miraba honestamente delicioso.

 Tragó grueso cuando inconscientemente deslizó la mirada por su pecho aparentemente muy duro y bien formado, y que se encontraba al descubierto por su camisa abierta. Evitó dificultosamente bajar aún más, jodidamente consciente de que el tipo lo observaba atentamente. Levantó la vista y la sonrisa perversa que le regaló hizo que una punzada de deseo golpeara su vientre con fuerza y las piernas se debilitaran.

 Se pateó mentalmente cuando se dio cuenta de lo que hacía. ¿Estaba babeando por su vecino en vez de estar reclamándole a viva voz por su descaro e insolencia?

 Detuvo sus insanos pensamientos y recordó, como si le hubieran dado una bofetada, qué era exactamente lo que lo había llevado hasta allí.

— Eres Ukwon supongo— escupió cargado de renovado desagrado y el chico frunció su ceño ligeramente ante el curioso tono desafiante.

 Asintió confundido y aburrido. Jaehyo se distrajo nuevamente por el acelerado movimiento de su pecho al respirar agitado y como sus músculos se tensaban levemente, y una imagen salvaje del tipo sobre él penetrándolo duro mientras mecía bruscamente la cama y golpeaba insistentemente contra la pared lo sorprendió. 

 Sacudió su cabeza vigorosamente. ¿En qué carajos pensaba?

— ¿Qué crees que haces? —preguntó con brutal disgusto, por el tipo y por las estupideces que le hacía pensar—. ¿Vas a seguir ignorando mi pedido?

 El chico lo miró aún más aturdido, hasta que una sombra de reconocimiento lo hizo sonreír una vez más. Esta vez sus ojos resplandecieron con un brillo extraño que lo hizo retroceder apenas.

— No sabía que tenía un vecino tan... interesante

 ¡Interesante y un cuerno!, Jaehyo deseaba con ganas darle un jodido puñetazo en la nariz. Pero la idea se perdió cuando notó que sus fuerzas desaparecieron. La adrenalina inicial y el impetuoso asalto habían drenado sus últimas energías y vitalidad.

— Tres semanas —dijo rendido y aterradoramente exhausto— solo pido que te prives de mantener relaciones en el apartamento hasta que terminen los exámenes, por favor... jamás te pediré otra cosa en la vida. ¿Puedes hacerlo?.

 Cuando acabó de decirlo se sintió tan increíblemente estúpido que rió. Rió con fuerza, de frustración y desesperación. Después de haber oído como lo hacía cada jodido día sin falta, ¿creía realmente que podría hacerlo?.

 Debía realmente sentirse más que desesperado para haberlo sugerido de esa forma. Pero, diablos, estaba tan cansado que quería seriamente largarse a llorar. Sonrió a su inexpresivo e impávido rostro.

— Realmente soy un idiota por creer que puedas hacerlo, ¿verdad? —suspiró larga y dolorosamente frustrado—. Está bien... has ganado, finalmente me iré. Espero que estés contento, y que francamente lo disfrutes mucho. Ya puedes seguir con lo que hacías.

 Dio media vuelta y el chico lo giró violentamente para que lo enfrente una vez más.

— ¿Qué obtendría luego de las tres semanas?

 Jaehyo sintió un latido extraño y su pulso se aceleró vertiginosamente.

— ¿Lo harás? —preguntó esperanzado

— Depende de lo que obtenga por ello

— Joder, te daré lo que quieras si lo haces.

 Ukwon le sonrió. Su sonrisa lo derritió y no pudo despegar los ojos de sus llenos y extraordinariamente sensuales labios que gritaron una orden que no comprendió de inmediato.

— Channie, vístete de una vez... debo ganar una apuesta.

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