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Una Rota Historia de Amor

Autor: MLorelei88

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Notas del fanfic:

[Los personajes no me pertenecen, pertenecen a Hajime Isayama y su respectiva obra, Shingeki no Kyojin]

Ésta historia se ambientará en un “Alternative Universe (AU)” moderno. Tendrá dos escenarios, en los cuales se figura la actualidad de nuestra pareja protagonista, Levi x Eren (Riren), y un pasado de la misma. Por ende, podemos clasificar la historia como un “AU: moderno” y un “AU: vida escolar”.

A continuación, se presentarán posibles spoiler del manga —está bajo su consentimiento seguir leyendo de la historia. De cualquier forma, advertiré del spoiler en caso de que se presente. Asimismo, cabe destacar que son muy tenues pinceladas—, la familia Jaeger con todos sus integrantes (Dina Fritz, Mikasa Ackerman, Grisha, Carla, Zeke, Fay y Eren Jaeger; y el matrimonio Jaeger —padres de Grisha—).

Finalmente, aunque no sea de gran relevancia o deba significar un problema, habrá mucha diversidad sexual, por lo que será común encontrar personajes heterosexuales, homosexuales, bisexuales, pansexuales, demisexuales, sapiosexuales y asexuales. (Ahre, Hanji es intersexual)

Para finalizar, la diferencia de edad entre Levi y Eren es mínima —unos dos años—. Se advierte la presencia de humor negro y verde, lenguaje inapropiado y mención de familias disfuncionales e infidelidad. ¿Alguna otra advertencia? ¿Por qué estoy siendo tan formal? Ni la menor idea, pero debo acotar o más bien destacar que, no habrá smuthasta que lo considere estrictamente necesario. Espero que eso no signifique un problema para ustedes.

¿Una cosita más? Sí, mucha diversidad de música. Oh sí, no se extrañen si encuentran un poco de Guns’n Roses o Bee Gees. ¡Lo sé! Soy una amante de la música del siglo pasado.

Las actualizaciones serán semanales. Día de actualización: sábados.

Notas del capitulo:

¡Un saludito ahí, mis queridos flanes!

Hey. Tú, sí, tú. Acércate un poquito más para darte un inmenso abrazo, y si eres nuevo/a en mi canal —Carajo, Lore. Esto no es YouTube. Entiéndelo—. Digo, en mi alocado mundo púes, ¡Bienvenidos! Me pueden llamar Lore o como gusten, la cuestión es que, debo presentarme porque, sí, tengo mis modales <3

Hoy es treinta y uno de diciembre del año dos mil dieciséis, con apenas unas horas para que sea el primero de enero del año dos mil diecisiete —Ay, caray. Cada vez estamos más cerca del dos mil veinte y, déjenme decirles, por alguna razón siento un poco de intimidación con ese número. ¿Existe una fobia para el número cero? ¿No? ¿Hablo pendejadas? Está bien :c Mejor me callo—.

¡En fin!

El asunto es que como he prometido, aquí traigo una nueva historia. Ustedes dirán, “Hey, Lore. Nos habías dicho que no sería dramático ni nada por el estilo, ¿por qué el título es ese entonces?”. Si se lo preguntan, púes como se trata de algo de mí autoría, púes tiene que tener un poquito de drama, eh. Pero, ya os prometo, les gustará… o eso espero — ¡Inseguridad-chan! ¡Te he dicho que lo nuestro debe acabar! —.

Mierda. Realmente ando muy emocionada, así que espero un montón que les guste este primer capítulo aunque, ciertamente, nuestra historia comienza, en sí, en el próximo capítulo.

¡Oh! Es cierto. La historia estará narrada en tercera persona y debido a ello no estoy muy convencida, ya que tenía algún tiempo trabajando en primera persona así que espero encarecidamente sus opiniones o comentarios al respecto. ¡Nos leeremos en las notas de allí abajito! ¡Disfruten de la lectura!

Una Rota Historia De Amor

“Vamos, cariño. Vamos a recordar la sombra de nuestras sonrisas.”

CAPITULO I. Volvamos a enamorarnos.

Múnich, Alemania — Actualidad.

—Levi—llamó, suavemente—. Te sigo amando, ¿lo sabes, verdad? —murmuró, los dedos de su mano derecha enredándose con fuerza en la manija de la puerta correspondiente a su asiento unánime tensaba su mandíbula, probablemente hasta el punto de hacer rechinar sus dientes.

Mantuvo su rostro gacho mientras sus Alejandrita se perdían en el alfombrado del auto. Su voz, ciertamente, se escuchaba lastimera y apagada, como si muriera tan lentamente como la llama que enciende una vela que está a punto de consumirse.

Mhm—gruñó, ignorando por completo al hombre que, allí a su lado, seguía siendo su esposo.

Sin embargo, a pesar de que intentara verse indiferente a la situación, él estaba allí decantando todo el resentimiento e ira que lo corroía al presionar con una fuerza inhumana el volante del auto. Y si su esposo hubiese sido más precavido en ello, se hubiese percatado de los nudillos blancos de su intachable marido y capacitado profesor, Levi Ackerman.

Posiblemente, muchos puedan despreciar a Levi por su actual actitud desinteresada hacia su esposo, pero la cuestión era que él sabía algo de este que, ciertamente, le desagradaba y además, hubiese preferido nunca haberse enterado de ello.

—A veces me pregunto cómo pude enamorarme de un hombre tan frío como tú—protestó, esta vez dedicándole una mirada de reojo al Ackerman, aquel con quien fácilmente cumplía los diez años de matrimonio.

—Responderé esa pregunta—dijo él, un exquisito acento francés acariciando la punta de su lengua y enredándose con el sublime timbre del sarcasmo y la ironía—. Fue hace unos veinte años. Por cierto, aquí en Europa. En un viaje escolar que creo que debes recordar muy bien—continuó.

Eren Jaeger, exhausto de la situación tensa en la que se había involucrado, decidió apear del vehículo y continuar con su día. Acto seguido, una vez fuera del coche, su esposo finalmente le dedicó una mirada cuando el Jaeger se encontraba de espaldas y, seguidamente, presionó el botón que bajaría la ventanilla del asiento co-piloto en el que, segundos previos, estaba sentado su marido.

—Eren—llamó, el aludido girándose sobre sus talones un poco desorientado al respecto—. Sentimientos tan intensos como el amor no se despiden de la noche a la mañana—mencionó, sus plateados ojos, fríos e indiferentes, atravesando al portador de vivaces esmeraldas.

—Eso ya lo sé—espetó—. Me juraste amor eterno aquel verano—agregó, cerrando sus puños con fuerza, la longitud de sus uñas clavándose en la suave y sudorosa carne de sus palmas,  rememorando un polvoriento y lejano recuerdo.

Últimamente su relación se había hundido en una clara monotonía, y el hecho de conversar con su esposo requería un gran esfuerzo y valor de su parte ya que, sin razón aparente, este se notaba tenso y molesto. Incluso, algunas veces, Eren creía que aquel hombre que tanto amaba estaba en otro mundo y, ineludiblemente, se preocupaba por aquella actitud tan inusual en él.

Aquel sereno rostro que imperturbable siempre se mostraba estoico a su alrededor, ahora expresaba tristeza y decepción, el dolor en su máximo esplendor.

—Y tú me juraste fidelidad en nuestra primera noche—recuerda el Ackerman, acertando aún más su agarre al volante del vehículo, incapaz de poder aquietar las emociones que intensas amenazaban con hacerle explotar, la impaciencia inyectándose agresivamente en sus venas y envenenando su cuerpo entero.

Dicho esto, puso en marcha el vehículo y de la misma forma se marchó expidiendo la confusión y la incertidumbre en la consciencia del hombre, alto y delgado, parado allí con un par de impresionantes ojos abiertos desmesuradamente. Falto de aliento, sintió su pecho oprimirse fuertemente, un frío estremecimiento abrazando su, repentinamente, débil cuerpo.

Aquella sin duda era la sensación del terror de verse desenmascarado.

— ¿Acaso él lo sabe?—se preguntó, pretendiendo que en algún rincón de su mente, supiera la concisa respuesta que pondría punto y final a su matrimonio. Y meditando esto, sus ojos emprendieron un llanto de gruesas y calientes lágrimas de pésame sin cesar, el arrepentimiento haciendo mella en él y su corazón.

[…]

Entre su círculo de amistades y familiares, aquel matrimonio era conocido por ser fuerte y estable. Aquellos dos, que una vez se odiaron, habían desarrollado un fuerte lazo que se antojaba bastante profundo e íntimo. Ellos, por muy diferentes entre sí que fueran, podían comprenderse y asimismo, complementarse de forma exquisita. Para los ojos de todos, eran un matrimonio perfecto.

¿Que si aquello era cierto? Por supuesto. Ellos se amaron, tal vez, desde el primer instante en el que cruzaron miradas. ¿Amor a primera vista? ¡Qué va!, lo que sucede es que aquellos dos, desde el primer instante se odiaron; y el odio, no es más que el antónimo del amor. Todo indicaba que habían estado destinados a estar juntos.

Pero por mucho amor que se profesaran, cualquier matrimonio es susceptible a la soledad y la rutina, denominados siempre como la monotonía. Evidentemente, ellos no son la excepción.

 

Levi era mayor que Eren dos años y ejercía su profesión como docente en el área de matemática en el instituto de «Stohess», el cual era dirigido por un íntimo amigo de su juventud, Erwin Smith —quien a su vez impartía clases de historia y geografía—. Ciertamente era un capacitado profesor que, debido a su temperamento que parecía ser proporcional a su estatura promedio, era increíblemente respetado y temido por los estudiantes.

Levi aún podía recordar ávidamente su primer día como docente de aquella institución. Creyó incluso que haría orinarse en sus pantalones a sus estudiantes, quienes se vieron intimidados por su carácter firme y rectitud al momento de ejercer su docencia en la correspondiente aula de acuerdo a su horario.

No obstante, aun así era querido por sus alumnos, quienes constantemente le buscaban por asesoría o simplemente para pedirle algún que otro consejo que él respondía con la elocuencia que le conferían sus ideas claras al respecto.

Lo cierto era que Levi Ackerman era honrado y respetado en su trabajo, considerándosele como parte importante para la institución tal y como lo era su esposo, quien era un artista de renombre. Sus pinturas eran intrigantes y demostrativas de un mundo paralelo apocalíptico, por ende, de alto costo y únicamente se exponían en galerías de arte de gran incidencia en la sociedad. Sin embargo, también había optado seguir los pasos de su esposo e impartir clases de arte en la universidad de «Trost».

Lo hilarante al respecto era el hecho de que el Ackerman jamás se le dio muy bien tratar con mocosos, pero había terminado ejerciendo una profesión en la que se veía rodeado de ellos. Aun así, se esforzaba por ayudar e instruir correctamente a sus estudiantes a quienes, aunque no quisiera admitirlo en voz alta, apreciaba muchísimo.

Laboralmente, era intachable. Empero, en su matrimonio, dejó de dedicarse a su esposo para absorberse cada vez más y más en su trabajo hasta verse devorado por completo. No obstante, el Jaeger había hecho exactamente lo mismo, conllevando a que algunos de sus amigos más cercanos se preguntasen si acaso se había pre-establecido una competencia por saber quién era más obsesivo con su labor.

Francamente, cada individuo que formaba su círculo social jamás se hubiese imaginado que su relación se iba quebrando poco a poco, tan lentamente que paralizaba el cuerpo del solo hecho de imaginarlo.

Pero aunque ellos fuesen excelentes e implacables en sus trabajos, fueran queridos por muchos, admirados por otros y apoyados por algunos; eso no implicaba que su relación fuese perfecta a pesar de que ellos fuesen dos buenos hombres, no refería esto también a su relación marital.

Un amor que parece desvanecerse como la niebla, tan imperceptible que da miedo siquiera imaginarse en semejante situación. Ellos, ignorantes de esto, se están perdiendo el uno del otro.

Por ello, ahora, cuando la torre de naipes había caído en un soplido de realidad, ellos no pudieron ni emitir un auxilio para salvar su relación. La estructura frágil había perecido a la gravedad de las acciones de uno de ellos que habría despertado al otro y, como consecuencia, mirarían ambos su alrededor cubierto de los escombros de la sombra de su amor… solo para descubrir que lo suyo había muerto ya hace mucho, y que en realidad, ya no había solución.

Si aún se aman es algo completamente incierto hacia los ojos ajenos, pero claramente lo hacen. Probablemente se aman más de lo que piensan, pero son sometidos por una situación difícil de manejar que implica mucho dolor y confusión. Aun así, están a tiempo para volver a enamorarse.

[…]

Soledad.

«Me motivó la soledad». Meditó Eren, ingresando a su departamento en las penumbras de la solitaria—como tantas— noches. La única fina y delicada luz que iluminaba muy escasamente el hogar era aquella que se filtraba a través de los las puertas corredizas de cristal que marcaban limitación entre la sala de estar y el balcón de la respectiva habitación.

—Una vez más te has quedado hasta tarde, eh—suspiró, en voz lo suficientemente alta como para que esta rebotase a través de las paredes. De la misma forma, cerró la puerta tras de sí y encendió las luces del departamento con solo accionar el interruptor junto al recibidor.

Rutina.

«También me motivó eso». Consintió, despojándose elegantemente de su abrigo y dejándolo junto a la entrada, allí donde se postraba un sencillo perchero.

Monotonía.

«Sin duda ha sido el monstruo de la monotonía, ¿no es así? No es completamente mi culpa todo este asunto». Argumentó, desplazándose hacia la cocina y disponiendo de esta para preparar la cena.

Rio, de repente, al descubrir que la culpa realmente había sido de él. Aún lo amaba, pero al atribuir la culpa de su aparente relación sin futuro al trabajo, a la edad e incluso a la rutina; corroboró que esto no lo salvaría de lo evidente. Por mucho que amara a Levi, él había terminado por arruinar su relación y como consecuencia inmediata, era el momento de dejarlo ir.

Entonces se preguntó desde cuándo había desistido, desde cuándo era el hombre cobarde que allí se lamentaba y se daba por vencido. Pero la respuesta le pareció aberrante e incluso humillante. Y esa era que, él fue quien dio el punto y final, porque lo que había hecho jamás sería perdonado por Levi Ackerman. Incluso contempló la idea de que su marido hubiese estado esperando ese momento desde ya hacía bastante tiempo para acabar de una buena vez con aquella tortura lenta.

Horrorizado ante este último pensamiento, Eren dejó caer al suelo el cuchillo que sostenía entre sus manos. A continuación, llevó ambas de sus manos hacia su boca y cubrió la ovalada “O” que componían sus labios. De la misma forma, pesadas lágrimas volvieron acumularse en sus ojos, resbalándose sobre sus pestañas inferiores y cayendo por sus párpados inferiores hasta cruzar un camino por su mejilla y gotear desde su barbilla conforme imploraba silenciosamente un perdón.

 […]

—Maldición. Esta mierda está fría y salada, Eren—despreció, apartando groseramente su plato en un aspaviento unísono chasqueaba su lengua, el fastidio derramándose en aquel simple acto.

—Pero bueno, Levi—protestó, imitando al aludido al dejar su plato a un lado, la poca hambre que pudo haber sentido desvaneciéndose como si nunca hubiese estado ahí—, ¿se puede saber qué maldita sea ocurre contigo? —preguntó, encarando la mirada plateada del hombre enfrentado a él al otro lado de la mesa.

Los ojos del Ackerman lucieron conocedores unánime su portador se deslizaba suavemente sobre su asiento para colocarse en pie y serpentear hasta el recibidor. De esta forma, localizó su abrigo y enfundó una de sus manos en uno de los suaves bolsillos de este, logrando asir un delicado sobre con la tentadora verdad que quería gritar.

Al regresar, Eren distinguió aquel fino rectángulo que su esposo parecía sostener con tanto recelo. En vista de esto, el castaño frunció el ceño entre confundido y ansioso, dichas emociones desapareciendo para verse reemplazadas por el horror cuando el hombre mayor le dejó la carta a un lado. Claramente, aquello no le inspiraba ni una mínima porción de esperanza o confianza.

Con manos trémulas, asió el sobre de papel de color marfil y al abrirlo descubrió cinco fotografías. En respuesta, alzó la mirada hacia su pareja, quien le observaba con cautela y, de alguna forma, le animaba a continuar. Con asombro contempló las cinco fotografías en la que se reconoció a sí mismo acompañado de otro hombre; en algunas aparecía tomado de la mano con su amante, en otras abrazado y, en la última fotografía, compartiendo un beso.

Aterrado, contempló la razón con desazón la repentina indiferencia y distanciamiento de su marido, y asimismo confirmó lo que durante aquella mañana había sopesado: su esposo había descubierto su ilícita y clandestina relación.

—Te había notado distinto desde hace ya un buen tiempo, y en vista de que parecías evadirme, contraté a un detective—explicó, cuando el castaño parecía haber discernido por completo la información—. Lamentablemente me encontré con esto.

Eren guardó silencio, sin encontrar las palabras adecuadas para comunicarse. Pero en algo tenía completa claridad, había perdido por completo a su amado esposo.

—Dime—animó, sus dientes castañeando furiosamente—, ¿hasta cuándo pretendías verme la cara de estúpido? ¿Un año? ¿Dos años? ¿Cuánto tiempo, Eren Jaeger? —inquirió, deshaciéndose por fin de aquello que se aglomeraba furibundamente en su pecho.

—E-Esto tiene una explicación—tartamudeó, intimidado por el tono grave y peligroso que había empleado Levi al reclamarle sobre algo que, en realidad, era tan sólido que no podría desmentirlo con facilidad.

—No llores, Eren. No tienes el derecho—advirtió, vislumbrando las resplandecientes lágrimas que amenazaban con caer de las almendradas Alejandrita del menor—. Esto tiene que tener una explicación. Una que, si me lo permites, es el querer verle la cara de idiota a tu esposo al acostarte con otro hombre porque no tienes los malditos cojones de pedirme el divorcio—afirmó, el veneno de su ironía lastimando al castaño.

— ¡No es así, Levi Ackerman! —replicó, componiendo una mueca entre furibunda y dolida que el otro pareció ignorar por completo—. Tienes que escucharme—suplicó a continuación, careciendo del entusiasmo que en un comienzo había sabido transmitir.

—No, no quiero escucharte—sentenció, ejecutando un gesto desdeñoso y marchándose hacia el pasillo más cercano a la cocina, donde se localizaban las habitaciones que ocupaba el espacioso departamento.

—Ya, claro—escupe con sarcasmo—. ¡Eso es lo que siempre haces! ¡Nunca me escuchas! ¡Nunca! Maldita seas, cabrón—gritó, colocándose en pie y buscando perseguir al mayor.

—El que no me quiso escuchar en un comienzo fuiste tú, Eren—señaló, limitándose a darle la espalda al aludido—. Si tanto te molesto, recogeré mis cosas y mañana hablaré con el marido de Hanji para que arregle nuestros papeles de divorcio—sucedió, esta vez girándose sobre sus talones y expresando a través de sus ojos el dolor que en ese momento encarnaba—. Ahora solo quiero descansar. Te agradecería que no me molestaras.

Dicho esto, dejó escapar un angustioso y trémulo suspiro, debatiéndose si aquello era realmente lo correcto, y acto seguido, se encaminó hacia la puerta correspondiente a su habitación.

En ese instante, el ojiverde quiso detenerlo, pero desechó la idea y se limitó a lamentarse por haberle herido. Le dolía el alma del solo hecho de saber que le había lastimado gravemente, pero Levi no quería escucharlo. No quería escuchar su versión de la historia. Sin embargo, aunque se molestase en escucharlo, no le creería en vista de lo ridícula que era la realidad.

—Está bien—accedió, agachando su rostro completamente avergonzado, odiándose a sí mismo y formando dos puños que, por alguna desconocida razón, ayudaron descargar su impotencia y la tensión del momento.

—Yo…—dudó Levi, cuando estaba delante de la puerta de su habitación—. No sé qué hice mal, Eren. Siempre he intentado ser un buen esposo—confiesa, su voz temblando ligeramente. Seguidamente, ingresó a la habitación y cerró la puerta tras de sí.

 […]

Habían pasado sesenta minutos, es decir, una hora exacta desde su discusión con Levi. Ahora, estaba allí sentado en el sofá, escuchando el susurro del aire acondicionado central del departamento.

Finalmente, al verse cansado posteriormente haber dado vueltas y vueltas a un asunto que, honestamente, estaba dado por concluido, decidió que era suficiente tortura y, de esta forma, se colocó en pie.

Dudó sobre qué debía hacer, quizá darse una ducha e ir a su habitación y buscar algunas cobijas para pasar la noche en el sofá debido a que Levi había ocupado primero la cama. No obstante, al estirar sus extremidades entumecidas luego del largo momento sentado, vislumbró en la estantería enfrentada al sofá y pegada a la pared paralela a la suya, un pequeño libro negro.

Curioso, el castaño se aproximó y asió el objeto, percatándose que no era nada más ni nada menos que una pequeña máquina del tiempo. Es decir, un álbum de fotografías. Acto seguido, sonriendo abrazó el álbum y se dirigió hacia el exterior, allí en el balcón donde podía contemplar la majestuosidad de la noche.

Cuando Eren Jaeger recibió el abrazador clima frío de Múnich durante aquellas épocas, tomó asiento en el suelo y contempló una vez más lo que tenía entre manos. La cubierta del álbum era completamente oscura y, en medio, tenía un pequeño recuadro en el que podía apreciarse una fotografía de su esposo y él durante la boda, ambos sonriendo ampliamente a la cámara. Y pensó que probablemente esa fue la única vez en la que Levi sonrió tan vivamente y, sobre todo, ante la cámara.

A veces será difícil, pero con solo abrir este álbum volverás a enamorarte—rememoró lo que, hace muchos años, había escrito en la primera página del objeto.

Consecuentemente, pasó por última vez la yema de sus dedos sobre la lisa y fría superficie para, a continuación, pasar la cubierta y transportarse a través de esa pequeña máquina del tiempo a una época en la que fue plenamente feliz.

Pasó la primera página que desgastada contenía las palabras que previamente había advertido y, ya en la segunda, rio al dar miramiento a dos pequeñas fotografías en las que se reconoció a sí mismo como un pequeño bebé en brazos de su madre y padre; y en la otra, contempló a Levi como un bebé con un poco de sobrepeso y mejillas hinchadas siendo abrazado por su tío —a quien considera su padre— y a su madre, que preciosa sonreía a la cámara.

—Son jodidamente parecidas—pensó, en voz alta y frunciendo su nariz graciosamente ante la similitud de las fotografías.

Nuevamente pasó la página y esta vez se encontró con una pequeña sección dedicada a su esposo y a él cuando eran niños. En las mismas podían apreciarse distintos ambientes, ya que Levi pasó gran parte de su vida en Francia y él, claramente, en Alemania.

El Jaeger sintiendo una peligrosa oleada de nostalgia ante los recuerdos de su niñez, los cuales aún se conservaban nítidamente en su memoria desde su primera caída en bicicleta a causa de su hermano mayor hasta su décimo cumpleaños cuando su hermana, sin quererlo realmente, cayó sobre él y provocó que su rostro impactara directo hacia el pastel de chocolate que había horneado su madre aquel día, y que aún, luego de tantos años, añoraba ese dulce sabor.

Decidiéndose al fin, pasó una vez más la página y se encontró inevitablemente con los recuerdos de su adolescencia, sintiendo un nudo formarse en su garganta, así como además advirtió cómo el oxígeno se le escapaba agresivamente de sus pulmones, descolocándolo un poco.

—Recuerdo estos días—murmuró, repasando con la yema de sus dedos la fotografía en la que podía reconocer al grupo del primer año de la preparatoria y en el que se divirtió al localizarse junto a Levi, ambos con una mueca de completo desagrado y brazos cruzados—. Recuerdo que te odiaba tanto como tú a mí. No fue hace más de veinte años, cuando estudiábamos en el instituto Shiganshina.

«No hay nadie más que haya podido hacerme sentir tan vivo […] Por favor Dios debes creerme. He buscado por todo el universo y me encontré a mí mismo dentro de sus ojos.»

This I Love de Guns’n Roses.

 

Notas finales:

Este ha sido nuestro primer capítulo, nutritivo en drama, un poco de angustia y una pizca de Axl Rose porque, why not, “This I Love” es una de mis canciones favoritas de Guns´n Roses.

¿Qué tal les ha parecido el manejo de personajes? ¿La historia que ven hasta el momento? ¿La narración? Son libres de expresar su opinión, comentario o crítica —siempre y cuando sea constructiva. Siempre deben tener en consideración los sentimientos de la personita al otro lado de la pantalla—. Y más importante aún, ¿han quedado con la duda de si el matrimonio de Levi y Eren se salvará?

Púes lamento informarles que para saber lo que sucederá en su actual relación habrá que esperar un largo camino. Sorry not sorry —aunque es bastante predecible D: —.

Quiero añadir que si he colocado a Eren como el personaje infiel en la historia es por una simple razón: he visto varios fanfictions en los que Levi es la parte infiel de la relación y, ciertamente, yo quería ser un poco más original, además de que no puedo ver a Levi como una persona que traicionaría así a su pareja. Quiero decir, mírenlo, tiene todas las de un hombre estable y seguro que no sería capaz de engañar a su pareja por simple capricho.

En fin.

También debo acotar que los ojos de Eren —como es de esperarse— cambian su color dependiendo de la iluminación, es de ascendencia turca y alemana, y púes nada :v Es nuestro sensual Eren Jaeger —aka nuestro Bastardo Suicida . Levi, por otra parte, es nuestro enano con una ascendencia francesa y alemana; y es un badass. ¿Qué más puedo decir de él?

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Si te ha gustado la historia y deseas leer algo más de mi autoría, aquí te dejo un link que te va a re-direccionar a mi fanfiction “Red Carpet” que, hey, está a punto de terminar. Si deseas sufrir a la par conmigo sobre nuestro pronto final, te esperaré con muchas ansias.

Fin del espacio publicitario <3

Ahora sí, me marcho porque, por supuesto, soy una persona que ha adoptado la costumbre —recientemente— de alargarse mucho con las notas de autor así que es momento de irme. ¡Cuídense mucho! ¡Nos leeremos el sábado de la próxima semana y/o los comentarios!

Saludos y feliz año nuevo <3


PD: Disculpen si hay algún error en la historia, púes no he podido darle una segunda revisión al texto.

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