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Pétalos en el viento (JongKey)

Autor: Suzy_Shawol

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Notas del fanfic:

Es la primera vez que hago un Omegaverse, me gustó la trama asi que me animé a escribirla. Espero les guste. Gracias a todas mis lectoras por siempre esperarme y escribirme <3

La alarma sonó por quinta vez, Kibum se removió un poco más y por fin abrió los ojos cuando su madre entró a su habitación, abriendo las ventanas de par en par.

- ¡Mamá! Sabes que odio que las abras – se quejó -

- Y tú sabes que esto es más efectivo que tus cinco alarmas jovencito, sabes que día es hoy, ¿eh? – dijo mientras lo destapaba por completo –

- ¡Claro que sé~! – respondió tallándose los ojos, fastidiado – solo me quedé dormido.

 

Minutos después se encontraba cepillándose los dientes frente al espejo. Claro que recordaba que día era hoy: Día de visitar a su querida abuela que vive a las afueras de la ciudad. Si bien Kibum, era un chico que no le agradaba “la vida de campo”, porque ello incluía estar sin señal de internet, no reuniones con sus amigos y toda la vida que llevaba en la ciudad, adoraba a su abuela porque siempre tenía algo nuevo que enseñarle, sobre todo en la cocina.

- ¡Mamá yo preparo el desa-… yuno!

- Muy tarde jovencito – dijo ella mientras colocaba su jugo de naranja sobre la mesa del comedor – se hace tarde, y ya casi está listo la tarta de mora.

- Está bien – respondió Kibum tomando asiento y empezando a desayunar –

Luego de unos minutos terminó de ingerir sus alimentos y se aprontó a tomar su mochila, su madre lo inspeccionó rápidamente y le dio su aprobación.

- Ya mamá, haces mucho con pedirme que no use mis pantalones rasgados y mi tinte de cabello.

- Sabes que tu abuela es algo a la antigua, además ella te quiere al natural – le entregó la canastilla donde llevaba el postre – mándale muchos cariños a tu abuela y dile que el mes entrante la iré a visitar ¿de acuerdo?

- Está bien.

Su madre le dio un beso en la mejilla y lo acompañó al auto donde lo esperaba su abuelo.

- Espero no cause problemas tu nieto, papá – dijo la señora Kim a través de la ventana del auto –

- ¡Mamá~! Ya no soy un niño.

- Estoy seguro que nos llevaremos bien, Kibum ha crecido mucho - respondió el abuelo.

 

Sin más, partieron rumbo a la casa de la abuela, Kibum miraba por la ventana mientras lambia su chupetín.

- Si tu abuela ve eso lo tirará al tacho inmediatamente – comentó su abuelo con una agradable sonrisa, a lo que Kibum asintió de la misma manera –

- Lo sé, tranquilo abuelo lo desecharé antes de llegar a casa. – hizo una pausa – ¿la abuela ha estado bien?

- Con algunos achaques por su edad, pero en general está bien, es una mujer fuerte.

- Me gustaría ser como ella cuando llegue a su edad, que no se deja intimidar, que le gusta ser sincera y directa, pero sin llegar a herir a las personas.

- Yo creo que lo serás – Kibum volteó a verlo – ella me dice que le recuerdas cuando era joven, siempre quería salirse con la suya y era muy curiosa.

Kibum asintió sonriente.

- Lo que más me gusta de ella es que ama la cocina tanto como yo.

 

El camino se hizo corto puesto que abuelo y nieto llevaban una agradable charla en todo el trayecto.

 

Finalmente llegaron, Kibum tomó su mochila al hombro y empezaron a caminar en dirección a la casa.

- ¿Votaste tu chupetin, Kibum? – preguntó su abuelo –

- ¿Eh? Oh, cierto - tanteó en su mochila, sacó una bolsa para envolverlo y se dirigió a tirarlo al tacho.

- ¿Quieres quedarte sin dientes antes de los 40, eh? Muchacho irresponsable.

Su abuela lo miraba fijo y seria, Kibum no dijo nada, hasta que ella suavizó su mirada y le regaló una sonrisa extendiendo sus brazos para recibirlo.

- Es broma mi niño precioso, ven, te he extrañado tanto.

- Abuela…

Kibum la abrazó fuertemente, si había alguien con quien se sintiera seguro y tranquilo era con ella, con su madre también, pero los abuelos tienen un cariño especial por sus nietos.

- Pasen, pasen, parece que pronto lloverá.

Cuando estuvieron dentro se quitaron sus zapatos y se colocaron unas cómodas zapatillas.

- Abuela, mamá te preparó esto.

- Oh, mi tarta favorita – recibiéndola - ¿mi hija la hizo?

- En realidad solo la horneó, yo la preparé – dijo Kibum orgulloso a lo que su abuela sonrió ampliamente –

- Entonces debe estar muy bueno.

- Es que tengo a una buena maestra.

- Me haces sentir especial, cariño.

- Creo que mucha charla ¿no? la tarta se enfriará – dijo su abuelo mientras abrazaba a Kibum de los hombros –

- Tienes razón, vayan a lavarse las manos, prepararé la mesa.

- No tengo 7 años abuela – pucheó levemente –

- Pero si actúas como tal a veces.

 

A sus 17 años Kibum era un “niño grande”, tenía facciones delicadas, su cabello era castaño claro casi dorado y su piel blanca, su abuela lo llamaba a veces “copito de nieve” por eso. Para sus amigos era Key, un chico casi independiente y con sueños de ser un gran chef, pero para sus abuelos era un nieto cariñoso y responsable.

 

Kibum terminó de enjuagarse la cara y salió del baño rumbo a la cocina, pero en el camino se detuvo a observar una puerta semi abierta, no supo por qué, pero llamó poderosamente su atención y, con pasos lentos empezó a acercarse.

- ¡Ya está lista la comida~!

Oyó el llamado de su abuela y algo confundido fue a sentarse a comer.

- ¿Todo bien, cariño? - preguntó la mujer mayor –

- Ehm, sí.

- Tu cara luce preocupada. Anda, ¿no quieres contarle algo a tu abuela?

- Bueno, no es algo de importancia solo… solo me llamó la atención un lugar al pasar.

- ¿Un lugar? – Kibum asintió –

- ¿Desde cuando tienes un pozo abuela?

Ambos abuelos se miraron como queriéndose decir algo.

- Ah, pues ese pozo lo instalaron para que llegue el agua desde el subsuelo y crezca mejor mi jardín.

- Porque antes nunca lo había visto.

Su abuela le sonrió ligeramente.

- Solo… ten cuidado de caminar cerca de allí, es resbaloso.

Aquello captó la atención del menor.

- ¿Algo más que debería saber abuela?

- No, creo que es todo.

Kibum no dijo nada más, aunque notó las miradas algo extrañas entre sus abuelos, prefirió dejar el asunto por terminado.

Esa misma noche antes de acostarse se paró cerca a la ventana de su habitación, observó el pozo durante varios minutos y el “bichito de la curiosidad” nuevamente apareció en él.

- Que rayos Key, es solo un pozo, no un súper modelo para que lo estés mirando tanto.

Aun curioso por aquel pozo se dispuso a dormir.

 

<>*<>

 

La mañana del primer día amaneció soleada, Kibum despertó y tomó una ducha fría, de repente recordó lo de ayer, el pozo.

- ¡Ah! – exclamó – por qué no dejo de pensar en eso.

Bajó a desayunar y recibió una llamada de teléfono de su madre.

Kibummie, como la estás pasando.

- Todo bien mamá, la abuela me consiente mucho como de costumbre.

Me alegra, siempre te quedarás una semana ¿verdad?

- Ajá, aunque sabes que la abuela siempre me convence que me quede una semana más – sonrió –

Mándale cariños a tu abuela de mi parte, cuídate ¿sí? nos vemos.

- Adiós mamá – colgó -

 

¡Copito!

 

Era la voz de su abuela que lo llamaba desde la puerta, en otro momento se hubiese incomodado que lo llamara así, pero solo su abuela lo hacía, y ello no le molestaba.

- Qué sucede abuela.

- Iré a hacer unas compras al mercado central, cuida de tu abuelo – dijo la mujer mayor mientras se colocaba un sombrero. -

- Te ves muy bonita abuela – ella le sonrió –

- Ya sabes cómo se verá tu madre a mi edad.

- ¡Ja! Lo dudo – soltó una risita –

- Bien, es hora de irme – antes de tomar la perilla de la puerta se detuvo un momento y volteó a verlo, tenía una sonrisa convincente – oh, ahora que recuerdo, se me cayó mi pañoleta preferida en el pozo, supongo que tendré que resignarme a perderla.

- ¿Tu pañoleta preferida? No te preocupes, iré a buscarla.

- No copito, no sabemos la profundidad del pozo y si es posible que subas de nuevo. No lo intentes, por favor, tu madre no me perdonaría que te pase algo.

- Es raro… pero bueno, no lo haré para no preocuparte abuela.

La mujer no dijo más y solo salió de la casa, volviendo a sonreírle de esa manera algo extraña para Kibum.

 

Cuando ya estuvo solo pasó por la sala y observó a su abuelo leyendo el periódico, muy concentrado, no dijo nada y caminó hacia el jardín donde nuevamente vio al pozo, ahora por primera vez se acercó y se apoyó en la orilla. Efectivamente no se podía ver la profundidad de aquello desde donde estaba, pero vio una gruesa soga que colgaba en el centro.

- Se supone que en fondo hay un balde para recolectar agua ¿no?

Tocó la soga y pareció resistente, miró a ambos lados en caso su abuelo estuviera cerca, felizmente no lo estaba.

 

<< Lo hago, no lo hago, diablos Kim Kibum no puede con tu genio ¿no? >> - se decía a sí mismo.

 

Tomó aire y sin más se trepó de aquella gruesa soga y empezó a descender, se emocionó al ver lo que parecía ser la superficie del pozo, pero no la pañoleta de su abuela. Miró a su alrededor y todo era oscuro, se arrodilló y tanteó el suelo con sus manos, apenas hizo esto cuando una gran luz se apoderó del lugar, cubrió sus ojos con su antebrazo y luego sintió que era arrastrado por una fuerza desconocida. Todo se volvió blanco.

 

<>*<>

 

Abrió sus ojos con pesadez, se encontraba acostado en un suelo frio y húmedo, unas gotas caían cada cierto tiempo sobre su cabeza, se levantó lentamente y tras sentarse observó el lugar.

Ese definitivamente no era el pozo, bueno, no uno de agua, parecía un túnel, ¿Dónde se había metido? Tambaleante se puso de pie y empezó a llamar.

- ¡Abuelo! ¡Abuelo por favor ayúdame, estoy aquí abajo! ¡Me caí!

Esperó unos minutos, pero no parecía haber sido escuchado. Llamó un par de veces más y fue respondido de la misma manera, silencio. Se abrazó a sí mismo y empezó a ponerse nervioso, su ropa estaba empezando a humedecerse por esas molestosas gotas de agua que caían sobre él, seguramente pronto llovería.

- ¡Alguien, por favor ayúdeme! ¡Pronto lloverá y me enfermaré si sigo aquí!

Cansado de no obtener respuesta se sentó a un extremo del pozo. Pasó una hora tiempo en el cual ya estaba empezando a temblar de frio, cuando en eso escuchó un crujir de hojas, suponiendo que alguien se aproximaba al lugar, se puso de pie y gritó con todas sus fuerzas.

- ¡Ayuda! – el crujir de hojas no se escuchó más - ¡Aquí abajo! – pudo divisar una sombra desde lo alto - ¡me caí, por favor ayúdeme!

No escuchó respuesta y sus esperanzas cayeron de nuevo, pero fueron repuestas cuando vio una soga caer.

- ¡Gracias, me sujetaré de ella!

Se impulsó y empezó a trepar hacia arriba, efectivamente al salir pudo ver el cielo algo nublado señal de que llovería pronto, pero al ver a su alrededor no supo que pensar.

Esa definitivamente no era la casa de su abuela.

- Do- donde estoy…

- Si quiera dame las gracias – dijo la persona, Kibum volteó a verlo y era un joven de oscuros cabellos, tenía un serio, pero sereno semblante –

- ¿Eh? Oh, lo siento – se disculpó haciendo una leve reverencia - gracias por ayudarme, pero ¿Dónde estoy?

- ¿Eres un beta, verdad? Aunque pareces un omega por tus facciones. ¿Estás perdido?

- Discúlpeme, pero no entiendo que me está hablando y no ha respondido a mi pregunta.

Kibum pensó que no podía tener más mala suerte, pensó que lo había rescatado un loco.

- Cómo te llamas – volvió a decir la persona –

- Kibum… ¿y usted?

El joven se sorprendió y pareció recordar algo.

- Tienes que acompañarme.

- ¿Uh? ¿Por qué? Yo no me pienso ir con ningún extra-… ¡hey, bájeme, bájeme!

El joven lo llevó a cuesta suyo empezando a correr a una velocidad muy rápida al parecer de Kibum, no parecía humana esa velocidad, parecía la de un… lobo.

Cuando por fin se detuvo, Kibum abrió los ojos temeroso y fue descendido al piso.

- ¡Yah! ¿Quién te crees para tratarme de esa manera? – lo señaló – ¡es secuestro!

- No soy un secuestrador, jovencito.

- Ah no, claro que no, solo un completo extraño que me trae a este… - miró alrededor suyo - ¿templo?

- Mi nombre es Suho si es lo que le interesa saber, y no está en cualquier templo, es el de nuestro señor Caob.

Kibum lo miraba ahora más confundido que nunca, no sabía dónde estaba, pero antes de seguir cuestionándose eso sintió que nuevamente era cargado y esta vez adentrado hacia el templo, varias puertas fueron abiertas hasta que fue descendido de nuevo y estaba a punto de golpear a Suho sino fuese que lo vio arrodillado.

- Mi señor Caob, le traigo a este joven perdido de identidad desconocida, lo encontré hoy en el bosque – elevó su mirada – en el pozo del tiempo.

El rubio miró hacia donde estaba la mirada de Suho y notó que le hablaba a una gran estatua de donde salió un hombre ya mayor, con cabellos largos y platinados.

- ¿U- Usted es el señor Caob? – indagó Kibum, el hombre asintió – este loco – señaló a Suho – me trajo a cuesta suyo y sin mi autorización, por favor ayúdeme.

- Has venido al lugar indicado jovencito – habló el hombre mayor –

- Mi lugar indicado es mi casa, no sé dónde estoy me caí del pozo de mi abuela y de repente aparecí aquí. No sé dónde estoy, se lo juro.

- Gracias por traerlo Suho, puedes retirarte – le indicó al más joven a lo que éste obedeció retirándose con una reverencia –

El hombre mayor tenía una aura de paz, Kibum se sintió tranquilo por eso pidió su ayuda. Se arrodilló hasta apoyar su cabeza en el piso.

- Se lo ruego, ayúdeme a regresar a casa, este lugar me da miedo, por favor… señor Caob.

Estuvo unos segundos así hasta que sintió unos pasos acercarse y una mano elevar su mentón suavemente.

- Podrás volver a casa cuando lo desees, pero si el pozo te arrojó hasta aquí es porque tienes un destino que cumplir – Kibum lo miraba con ojos llorosos sin entender nada aun - todas las personas que llegan aquí es por alguna razón, la tuya, aun la desconozco, pero tienes tiempo para averiguarla, por ahora nada puedo hacer para que regreses a casa.

- No entiendo… - murmuró –

- Ya lo entenderás, Kim Kibum.

- Cómo sabe mi nombre – inquirió –

- Tengo el poder de saber el pasado de cada persona, pero eso no lo discutiremos ahora, ve a descansar, Irene te conducirá a tu habitación – indicó hacia la puerta donde una joven rubia lo esperaba, llevaba un traje largo como quimono. -

Kibum no sabía si seguirla o no, pero su cansancio pudo más, dio una última mirada al señor Caob quien le decía que esté tranquilo, suspiró y se dejó llevar por Irene. Ella lo condujo hacia una habitación adecuada a su tamaño, tenía una ventana, un pequeño escritorio, la cama parecía suave y también tenía una cómoda donde guardar su ropa.

Parecía que ya anticipaban su llegada.

- Cualquier cosa que necesite, estaré en el segundo piso – habló ella –

Kibum asintió levemente y la joven se retiró. Suspiró al sentarse en la cama, era suave, se acostó y colocó una pijama rara para su gusto, pues solo era una bata larga y crema. Cerró sus ojos e intentó dormir.

 

<< Quizás todo sea un sueño nada más Kibum, y al despertar estarás en casa nuevamente >>

 

Fue así como se quedó dormido.

 

<>*<>

 

Cuando volvió a abrir los ojos ya la luz del sol atravesaba su habitación por la ventana, se talló los ojos varias veces para confirmar si ya estaba “de vuelta” en su habitación, pero la realidad era la misma: se encontraba en la misma situación de ayer.

- ¡AHAAA~…!

Un grito que resonó por todo el lugar e hizo que Irene viniera rápidamente a auxiliarlo.

- ¿Sucede algo Kibum sshi?

Kibum la miraba aturdido negando lentamente.

- E-Entonces por qué gritó.

- No era un sueño… no lo era – se tocó el rostro con ambas manos - ¡no era un sueño maldita sea, sigo aquí!

La joven no sabía qué responderle cuando en ese momento llegó otra joven, de cabellera negra, muy hermosa.

- ¿Qué sucede Irene? ¿Quién gritó?

- Oh, Joy. Fue el joven Kibum, ayer tu abuelo lo invitó a quedarse en casa, pero luce muy consternado.

- ¿Vino perdido?

- Si, por el pozo del tiempo.

- Ah…

La joven Joy parecía entender por lo que pasaba el rubio así que le dijo a Irene que ella se encargaría.

- Hola, soy Park Sooyoung pero puedes llamarme Joy. ¿Tu nombre?

- Kibum… - la miró desconfiado -

- Ya veo, ¿sabes? si mi abuelo te acogió en su casa debe ser porque te aprecia, así que no debes gritar tanto, lo podrías asustar – dijo con una sonrisa tratando de mejorar el ambiente – seguramente te estarás preguntando cuanto tiempo estarás acá, pero eso ni tú ni yo lo sabemos, no hasta que domines el poder que tengas.

- ¿Poder?

- Si, todos tenemos alguna habilidad para lo que somos buenos.

- Uhm… el mío es cocinar, lo descubrí, ¿ahora me puedo ir?

- Eres divertido – dijo soltando un risa – pero me refería a otro tipo de “habilidades”, mira.

Ella empezó a cantar, pero era una voz que encantaba, de tal manera que ella podía hasta leer a través de tus pensamientos mientras lo hacía.

- Me pregunto cuál será el tuyo – siguió diciendo Joy – eres bonito, seguramente eres un omega.

- Ok, ya son dos personas que aseguran que soy eso. ¿Qué es omega?

Justo cuando ella iba a responderle la llaman por lo que tuvo que despedirse, Kibum quedó aún más confundido, pero no tenía que pensar tanto tampoco, después de todo no entendía ni por qué estaba allí.

Irene le trajo el desayuno y ropa limpia.

- Irene...

- ¿Si?

- ¿Puedo salir del templo?

- Claro que puedes, pero trata de no alejarte demasiado ¿sí? el señor Caob no nos perdonaría si te pasase algo.

- Está bien, tendré cuidado.

 

Kibum salió acompañado de Suho hasta la puerta, luego lo dejó solo. Miró a su alrededor y definitivamente no tenía ni la menor idea donde estaba, no era Seul, ni Busán, ni Daegu, parecía una aldea, sus pasos lo guiaron hasta unos pequeños montes tras caminar una distancia.

- Al menos el clima es bueno – se rascó la nuca y suspiró – ah, demonios, no debí adentrarme al pozo, mi abuela me lo advirtió. Si serás terco Kibum.

De pronto divisó algo que llamó su atención, una pequeña liebre.

- Oh, pero que bonito – lo cargó y empezó a acariciar su pelaje gris.

De un momento a otro el animal salta de sus brazos y empieza a correr rápidamente, y es en ese momento donde Kibum siente que algo rosó su rostro, algo filoso. Miró hacia su izquierda y había una gran flecha clavada en el suelo por el impacto. Tocando su  mejilla afectada volteó en dirección contraria y sus ojos miraron impresionados a un joven castaño que mantenía la posición característica de un lanzador de flechas.

Lo miraba como si fuese su próximo objetivo.

- Quítate de mi camino. Omega.

 

 

Notas finales:

Dias de actualización aun pendientes~

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