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Nada es lo que parece

Autor: Yuyu Gresly

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Notas del fanfic:

Soy Dark Dreams y esta es mi nueva cuenta donde planeo resubir mejor redactadas mis antiguas historias, además de algunas nuevas. Para aquellos que seguían este hermoso fic, lamento el que hayan esperado tanto su regreso, pero aquí está al fin! 
Toda información la iré dando en la página que he creado:

https://www.facebook.com/YuyuGresly

 

Notas del capitulo:

Bienbenidos sean a disfrutar nuevamente de esta historia!!!
Muchos se preguntarán si será exactamente igual, y la respuesta es si/no ¿por qué? pues agregaré algunas escenas y cambiaré ciertas incoherencias en conversaciones a lo largo de la historia, aún así mantendrá su misma esencia y los mismos personajes! ^^)/ 
Muchos me dijeron que esperarían años por el regreso y no quise hacerlos esperar más! He aquí el retorno de este fic que prometo esta vez continuarlo hasta el final. 
Sin más entretención, disfruten ternuritas! <3 <3 <3

Nada es lo que parece

 

::.Mi compañero es un fastidio.

Como todos los años, Henry llegó temprano al Internado al que asistía desde hace un año. El muchacho de oscuro cabello y ojos color carbón se había autoimpuesto ser un alumno ejemplar, por lo que debía ser siempre responsable. Llegar cuando correspondía al establecimiento educacional era uno de sus deberes.

Con 16 años, Henry era el mejor estudiante de su año. Teniendo excelentes notas y siendo querido por todos los profesores ante su buen comportamiento. No discutía, ni contradecía a los demás por nada. Era educado, tranquilo y colaborador. Si alguien necesitaba su ayuda, él siempre estaba dispuesto a ofrecerla. Pero lo que nadie sabía era que en realidad aquel chico bueno era en verdad un completo cínico.

Odiaba a sus compañeros, le desagradaba sonreír a todos como si les agradaran e incluso le fastidiaba tener que ser sociable. Por él, se encerraría en una biblioteca lejos de todo contacto con el resto. Aunque a pesar de ser en cierto grado arisco, también era muy curioso y bondadoso, características que ese año pondrían su mundo de cabeza.

El moreno ingresó al edificio que correspondía al dormitorio de los hombres. Una infraestructura de varios pisos, con habitaciones dobles y cada una con un baño personal. Amuebladas con dos camas, dos closets, dos escritorios y dos veladores dispuesto uno de estos para cada alumno. Y la habitación de Henry no era la excepción. El año anterior y ese el moreno tenía la pieza sólo para él o eso creía hasta que entró a su cuarto, encontrándolo completamente desordenado.

Ropa esparcida por todos lados, ambas camas desechas y alrededor de tres palomas que revoloteaban por el lugar, inquietas y buscando libertad. Incrédulo, molesto y atónito, Henry sólo reaccionó a dejar su maleta en el suelo e intentar calmarse.

-Pero ¿qué diablos...?-Calló, respirando hondo. No podía darse el lujo de desequilibrarse-¿Hay alguien aquí?-Preguntó audible, pero no obtuvo contestación-¡Maldición!-Susurró, molesto. Sabiendo que no podía permitir que alguien encontrara aquel desorden, comenzó a limpiar.

Cuando acabó, tomo su enorme bolso para dejarlo sobre la cama que estaba al lado de la ventana que tenía vista panorámica del bosque que rodeaba el Internado. Desempacó y acomodó sus cosas en los lugares correspondientes hasta sentir algo posarse en su hombro.

-“Creí que las había echado a todas”-Pensó con ira contenida al momento que espantaba la paloma para que saliera por la ventana que estaba abierta. Estaba en eso cuando la puerta se abrió de repente, dejando ver a un chico más alto que él, de piel blanca, un corto cabello color cobre y unos ojos ambarinos que parecían brillar más de lo común.

-¡Sorprendente! ¡Está todo ordenado!-Exclamó asombrado y divertido el recién llegado. Henry lo miró con frialdad.

-Tú...-Lo señaló furioso-Tú eres el mal...-Calló antes de cometer un error-“Henry, debes calmarte y guardar compostura”-Se dijo mentalmente-¿Tú causaste el desorden?-Preguntó con gentileza y una inocente sonrisa. El castaño asintió con extrañeza.

-“Es raro”-Pensó, tendiéndole la mano-Soy Nicholas y seré tu compañero de cuarto-Dijo, presentándose.

-Yo Henry-Le estrechó la mano con amabilidad-Por cierto ¿Esa paloma es tuya?-Preguntó curioso mientras señalaba el ave que todavía rondaba en la habitación. Nicholas rió.

-¡No!-Exclamó-Bueno sí...-Se retractó, pensativo-Como sea, sólo debes echarla-Dijo despreocupado al momento que estiraba su mano, posándose por sí sola la paloma sobre esta. El castaño se acercó luego a la ventana, emprendiendo así vuelo el ave-¡Listo!-Sonrió. Henry suspiró más tranquilo al no escuchar ningún revoloteo.

-Bien, esa será tu cama-Le señaló la del lado de la pared-A mí me gusta dormir cerca de la ventana, por lo que esta será la mía-Continuó mientras se sentaba en la silla de su escritorio.

-¡Espera! ¿Qué? ¡Es injusto!-Se quejó el más alto-¡Yo llegué primero! Además, también me gusta dormir al lado de la ventana-Alegó, cruzándose de brazos.

-Pues lo lamento, pero es tu castigo por haber hecho un desastre la habitación-Lo cortó serio el moreno, pero luego sonrió con dulzura al notar que había cedido al enojo-“Debo aparentar ser un buen niño, gracias a eso consigo lo que quiero”-Se dijo.

-¡No fue mi culpa!-Exclamó. El cambio brusco de la expresión del más bajo no pasó desapercibida por él-“¿Sufrirá de doble personalidad?”

-¿Entonces de quién es?-Cuestionó, mirándolo molesto. Se le estaba haciendo imposible seguir ocultando su fastidio ante su compañero de habitación.

-Em...bueno...-Se rascó la cabeza nervioso-¿De alguien más?-Respondió dudoso. Henry lo miró escéptico.

-Dormirás en esa cama y fin de la discusión-Terminó antes de continuar acomodando sus cosas.

-Malo-Murmuró Nick-“De seguro este chico es un ángel disfrazado de demonio”-Pensó con fastidio-“Debe ocupar esa actitud adorable para conseguir lo que quiere”-Continuó mientras ordenaba sus cosas-“Y yo tendré que soportarlo por un año...”-Aquello no lo animaba para nada, aunque una idea llegó a su mente-“Creo que podré entretenerme con él, fastidiándolo y haciéndolo mostrar su verdadera personalidad”

 

Colgó un cuadro que tenía pintado en él un paisaje primaveral. Las flores de un prado verdoso y vivo, brillaban gracias al rocío de la mañana, una que se podía apreciar asomándose tras una colina. Era bello y cálido. Uno de los que más le gustaba al chico de oscuro cabello con mechas rojas y unos ojos azulados que destacaban a pesar de su piel morena.

-¿Tú lo pintaste?-Interrogó una voz tras él. Volteó para encontrarse con su compañero de habitación, un muchacho rubio, de ojos verdes y tes blanca. Su altura era bastante baja y él sólo se burlaba de aquello, haciéndolo enojar.

-Hermoso ¿no crees?-Formuló. El otro asintió-Desgraciadamente no lo pinte yo-Dijo con envidia.

-Que pena-Comentó, acercándose para contemplarlo de mejor manera-¿Y cómo fueron tus vacaciones. Chris?-Preguntó, regresando a donde estaba anteriormente, sentado en su cama.

-¿En serio quieres que te conteste, Evans?-Cuestionó divertido. El rubio suspiró no muy animado.

-Tienes razón-Murmuró-De seguro te acostaste con quien se te cruzó por el frente y bebiste hasta perder la conciencia-Se auto respondió-Eso me molesta, que seas tan...

-¿Tan qué...?-Lo instó a terminar.

-Morirás joven-Se limitó a decir. El moreno se posicionó sobre él-Tal vez una enfermedad de transmisión sexual-Comentó, mirando a la nada.

-¿Y tú?-Inquirió-Sabes, siempre me he preguntado quién de los dos morirá primero-Evans lo miró serio y sin comprender-Yo, el adicto al sexo y el alcohol o tú, el fumador compulsivo...-Dijo contra la piel de su cuello, causando que el rubio se estremeciera.

-“Si supieras que fumo por ansiedad y que mi ansiedad eres tú”-Se quejó mentalmente, suspirando-Quítate de encima.

-Nah-Sonrió divertido-¿Qué te parece si tenemos sexo?-Preguntó, mirándolo a los ojos. El rubio desvió sus ojos.

-No me acostaré contigo-Tajante-“Porque estoy seguro que cuando ceda al placer te diré te amo

-Aburrido-Alegó Chris, levantándose y colgando otro cuadro.

-“Y tú un imbécil”-Pensó triste y con los ojos con un leve ardor.

 

La bolsa de papas fritas terminó vacía por lo que la lanzó al suelo. Su mejor amigo, confidente, compañero de años, y hermano lo miró molesto y de de brazos cruzados ante su acto. Él lo ignoró, pero aquellos irises violáceos idénticos a los suyos eran tan insistentes que terminó por levantarse para tomar la basura, botándola en el lugar correspondiente.

-¿Fue difícil?-Preguntó su gemelo. Él lo miró con fastidio.

-Demasiado-Se quejó, volviendo a su cama para lanzarse, cayendo desastrosamente.

-Aún no has desempacado, Adams-Le dijo mientras acomodaba sus cosas.

-Y no lo haré, Aitor-Alegó, ocultando su rostro en la almohada-Tengo sueño-Bostezó ruidosamente-Tuve sexo hasta hace unas horas. Lo único que quiero es dormir.

Su hermano no comentó nada, sólo lo observo. No podía ver el rostro de su hermano, ya que estaba cubierto con su castaño cabello, pero suponía que debía ya haberse quedado dormido. Adams había salido en la noche, apareciendo en su habitación sólo unas horas antes de que su madre los llevara al Internado, tiempo suficiente en el que su gemelo tomó una ducha rápida y se puso ropa más limpia.

-“No sé cómo lo hace, pero es sorprendente que mamá todavía no lo descubra”-Pensó, regresando su mirada a su quehacer-“Bueno, espero que nunca lo descubra”-Deseó, continuando con lo que hacía.

 

La noche se hizo presente, llegando el toque de queda. Todos los alumnos debían prepararse para dormir y Henry, como buen alumno, acataba aquella regla. O eso intentaba puesto que su mente no dejaba de preguntarse cada cinco minutos dónde se encontraba su compañero de habitación. Los inspectores, encargados de dar una vuelta nocturna para ver que todas las luces estén apagadas y cada estudiante en su cama, eran bastante estrictos y si ellos se percataban que Nicholas no estaba en el dormitorio lo regañarían a él por no haberle dicho al castaño que a las diez debía estar ya en el cuarto.

-Bueno, tampoco es mi culpa. Él debe conocer el reglamento-Se dijo, apagando la luz para luego acostarse en su cama-“Sólo debo pensar en que lo regañarán a él y no a mí”-Intentó convencerse-“¿cierto?”-Pero aún sentía temor. No quería ser regañado. Por eso, para relajarse, miró por la ventana, encontrándose con la luna llena que iluminaba todo a su paso-Se ve hermosa...-Susurró hipnotizado.

-Tienes razón-Concordó una voz junto a él. Henry se sobresaltó y volteó, notando que a su lado estaba acostado Nicholas de lo más cómodo.

-¡¿Qué...?! ¡¿Cómo?! ¡Tú!-Gritó sorprendido-¡¿Qué haces en MÍ cama?!

-Te dije que yo quería dormir en esta cama-Respondió con calma.

-¡Pero...!-Calló ya que algo no le cuadraba-¿Cuándo llegaste?-Formuló confundido-“No escuché la puerta abrirse ni tampoco lo sentí cuando se coló en mi cama”-Pensó sin entender.

-Siempre estuve aquí-Contestó, desviando la mirada. Henry, molesto, lo empujó, causando que Nicholas cayera al suelo.

-Es MI cama-Dijo cortante. Su paciencia tenía un límite y el castaño la había sobrepasado por completo-“Este tipo es un imbécil y ser un ángel con él es cansador”-Pensó con fastidio y suspirando cansado.

-Eres cruel-Se quejó, reincorporándose-¡Eso duele ¿sabían?!-Exclamó, mirándolo molesto, pero también divertido-Si que eres malo-Comentó.

-¿En serio?-Desinteresado-Me da igual. Vete a tu cama-Ordenó cortante mientras se cubría con las frazadas. Cerró los ojos justo cuando Nicholas se metió nuevamente en su cama, pero ahora abrazándolo además por la espalda-¡Suéltame!-Gritó molesto, rojo y nervioso.

-Nop-Se negó, sonriente-Yo quiero dormir en esta cama contigo o sin ti-Declaró, acurrucándose aún más al moreno-¡Buenas noches!-Deseó, cerrando los ojos y conciliando el sueño.

-“Sólo esta noche”-Se dijo, manteniendo la calma-“Mañana ya me las pagará”

Intentó dormir, pero le fue imposible. La respiración de Nicholas en su cuello lo ponía nervioso y no podía alejarse puesto que los brazos del castaño lo retenían al estar rodeando su cadera, manteniéndolo apegado a su cuerpo. Su espalda, contra el torso notoriamente marcado del castaño, elevándose y bajando ante las calmadas inhalaciones y exhalaciones.

-“Lo odio”-Trató de removerse, pero sólo terminó dándose vuelta, quedando de frente con su compañero de cuarto. El castaño dormía con una expresión tranquila y su boca semi abierta-“¡Wau! ¡Es guapo!”-Pensó inconcientemente, sonrojándose de inmediato al darse cuenta de lo que su mente formuló-“¡¿Qué digo?!”-Se regañó-“¡Maldición, Henry! ¡Duérmete de una vez, ya estas delirando del cansancio!”-Se dijo, cerrando los ojos y obligándose a dormir.

::.Continuará.

Notas finales:

Los capítulos -al estar reescribiendolos- no me toman tanto tiempo por lo que los iré subiendo dos veces a la semana. Martes y viernes.

Eso, Bye-by! <3

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