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I'm Humanoid

Autor: Ominous_Suzuki

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Notas del fanfic:

Basado en la canción I'm Humanoid del grupo Tokio Hotel.

Notas del capitulo:

Glosario.

 

Oni: son criaturas del folclore japonés, similares a los demonios u ogros occidentales. Son personajes populares en el arte, literatura y teatro japoneses.

 

Troglodytarum: Son seres muy ágiles y unos excelentes escaladores. Además de su destreza y enorme fuerza, tienen más ventajas sobre otros seres, como la infravisión y su desarrollado sentido del olfato. Su punto débil es la luz

 

Castitate: Éstos son como los humanos, sin embargo, su belleza los delata. Tienden a tener ojos profundos y pequeños cuernos sobre su cabeza, los cuales ocultan bajo su cabello. 

 

23 de Marzo, 2035.

 

Sentía su cuerpo temblar a causa de la adrenalina. Una sonrisa adornaba su rostro y sobre sus brazos, llevaba a un niño de seis años, claro, a vista de cualquier persona con mente cerrada. Sin embargo, era un humanoide. Su última invención y estaba feliz de poder mostrarle al mundo que ellos también podían vivir como personas normales, porque claro, había usado el ADN de sus dos primeros inventos. Por ello, comenzaron a apodarlo “el científico loco.”

 

Al entrar a la sala de convenciones, a cada lado de la puerta se encontraban dos Oni’s y en las esquinas habían Troglodytarum’s. Todos dudaron de él y cuando creó a su primer humanoide, se sintió orgulloso de sí mismo.

 

—Señor Takashima, que gusto al fin poder conocerlo —le dijo una bella mujer.

 

—Oh, señora Hashimoto. El gusto es mío —tomó su diestra y la besó. La contraria solo atinó a sonrojarse.

 

El científico Takashima era un hombre apuesto y aunque pasara los treinta y dos, no lo parecía. Era alto, con ojos rasgados pero hermosos de un color miel, labios carnosos y cabello castaño. Para desgracia de toda mujer, era casado y con un hijo de tres años.

 

—Con su permiso, la dejo.

 

—Propio —le sonrió coquetamente. Acción que no captó el científico.

 

Al subir al escenario, todos lo miraron, unos con admiración y otros con odio. Carraspeó y sentó en una silla cercana a su invento. Con su diestra tomó el micrófono que un hombre mayor le ofreció y con voz decidida habló.

 

—Buenos días, mi nombre es Takashima Satoshi y hoy quiero presentarles mi nuevo proyecto.

 

Se acercó al pequeño sentado sobre la silla y tocó con su dedo índice su frente. Inmediatamente éste abrió los ojos y miró a su alrededor, cuando su mirada se enfocó en su creador, lo abrazó.

 

—Papá —dijo con voz niñada.

 

El castaño sonrió y miró a los presentes los cuales se encontraban ahora expectantes ante aquella acción. No era normal que un humanoide tuviera sentimientos o reconociera a su creador. Acercó el micrófono a sus labios y continuó.

 

—Es un humanoide con sentimientos y conciencia. Usé el ADN de una Oni y un Troglodytarum. Su inteligencia es sorprendente, su nombre es…

 

Sus palabras fueron interrumpidas por una punzada en su abdomen y al bajar la mirada, palideció. El pequeño había atravesado su cuerpo con una mano. De su boca salió sangre y la falta de oxígeno se hizo presente.

 

—Shiroyama Yuu y soy un Castitate —sonrió haciendo estremecer a los presentes.

 

Los Oni’s y Troglodytarum al saber que los humanos ya no tenían control sobre ellos, los asesinaron uno a uno. Ese día la población enloqueció y construyeron Ciudades subterráneas y armas para poder defenderse de los humanoides. Al no ser rivales para ellos, decidieron dejar de luchar. Las personas comenzaron a morir a causa de la falta de luz solar. Por ello, crearon bases militares especiales en las que solo admitirían niños.

 

02 de Agosto, 2060.

 

El castaño despertó a cada integrante de su legión bramando “¡Que se reúnan los principiantes!” una y otra vez hasta que todos saltaron o se cayeron de la cama. Los jóvenes se apresuraron a enfundarse sus nuevos trajes de adiestramiento militar y se dirigieron al patio mientras que el de facciones finas se quejaba del retraso al entrenamiento y nervios destrozados.

 

Después de que sus pupilas se adaptaran a los rayos de sol, ordeno a los nuevos reclutas practicar algunas posturas de pie y gritos de guerra para entrar en calor, el capitán Takashima pasó sin más dilación a los golpes y patadas, aunque los principiantes jamás habían golpeado o asestado a nada más sólido que el aire. Luego vinieron las armas, cabe mencionar que los accidentes también.

 

Matsumoto se golpeó con una barra en la nariz y tuvo una hemorragia. Kazamasa se golpeó la cara con unos nunchakus y estuvo inconsolable durante un cuarto de hora. Kano hizo que a Matsumoto volviera a sangrarle la nariz con un golpe de un rifle que utilizaba para practicar.

 

Sólo Yutaka y Suzuki consiguieron no lesionarse —ni lesionar a Matsumoto— pero era evidente que al capitán Takashima le disgustaba la escasa fuerza y los movimientos vacilantes con que manejaban las armas.

 

—Un soldado ataca con el fúsil M16 —espetó el castaño a el de bonita sonrisa— Tú lo sostienes como si ofrecieras un onigiri a un invitado.

 

—Temo herir a alguien.

 

—¡Tienes que herir a alguien, niño! ¡De eso se trata!

 

Yutaka estaba indeciso y el capitán parecía notablemente hastiado de jugar a la guerrillas con esos mocosos principiantes. Cuando llegó el momento de los onigiri, a Takashima no le apetecían ni éstos ni nada de lo que el soldado Yutaka y la teniente habían dispuesto en la mesa del desayuno. En realidad, era difícil que alguien tuviera ganas de comer con Suzuki repudiando la comida de Yutaka, Matsumoto gritando a los cuatro vientos lo mucho que odiaba a el rubio, a Kano y Kazamasa peleándose por el último bollo que quedaba y finalmente a su compañera chasqueando la lengua por los moretones recibidos de los jóvenes.

 

—Ya no tengo que preocuparme de que nuestros soldados mueran en manos de los Oni y Troglodytarum. ¡Está claro que su capitán se encargará de que mueran de una paliza antes de que eso ocurra!

 

Takashima jugueteó desconsolado la comida, sin replicar. Lo jóvenes se detuvieron y guardaron silencio, sabían que no era nada bueno hacer enojar a su capitán pero a la teniente parecía no importarle.

 

—¡No hay más que verlos! —prosiguió— Hace cuatro meses, eran unos niños felices con familias. Ahora parece que se hayan escapado de un manicomio. ¡Por culpa de tu padre y sus estúpidos inventos!

 

Le dolía que hablaran así de su padre. Él siempre lo admiró, sin embargo, todos le recriminaban sus acciones. Incluso de pequeño, fue repudiado y maltratado en su antigua legión.

 

—Teniente, le ordeno que se detenga —su voz salió fría y distante haciendo estremecer a los presentes.

 

—Más vale que vayamos al cementerio más cercano, nos tumbemos en tierra y esperemos nuestra suerte —continuó.

 

Cuando el de finas facciones iba a lanzarse sobre su compañera —sin importarle que ésta fuera una mujer— el sonido de la sirena de alerta lo detuvo. Los estaban atacando.

 

—¡Levántense, todos levántense y vayan al área de refugio! —gritó alarmada la teniente.

 

—Ve con ellos, no los dejes solos —ordenó.

 

—Capitán, es nuestro deber protegerlos. Si voy, sólo los atrasaré.

 

—Es una orden.

 

—Pero…—el más alto la interrumpió.

 

—¡Ve con ellos! —la contraria asintió sin rechistar.

 

Kouyou se dirigió a la base central, lo que a continuación vio, lo dejó sin habla. Los Oni —seres que median aproximadamente dos metros de altura y tres de ancho— aplastaban a sus compañeros con sus grandes garrotes de hierro.

 

El lugar era un caos, el pánico gobernaba y la sangre de los muertos, lo asustaba. Nunca había estado tan asustado como en ese momento. Con manos temblorosas, tomó su fúsil de asalto AK-47 y apuntó hacia una de la criaturas. La bala dio en su entre cejo y cayó causando que se sintiera un pequeño temblor a causa del peso.

 

Tenía que ir en busca de su legión, no podía darse el lujo de escapar y dejar a esos estúpidos mocosos solos, porque claro, ellos habían ganado su corazón en tan poco tiempo.

 

Subió al Sherpa que se encontraba cerca de su posición y lo puso en marcha. Condujo hasta la parte trasera de la base, aproximadamente su recorrido fue de veinte minutos. Al llegar, todo estaba totalmente destruido, sintió que su pecho dolía. Bajó rápidamente del vehículo y sin importarle sufrir una fractura en alguna parte de su cuerpo, se adentró al lugar. Corrió por los pasillos y suspiró aliviado de que éstos estuvieran intactos.

 

Lo que llamó totalmente su atención, fueron las puertas de acero con siete cerraduras y ventanillas rectangulares. La curiosidad lo invadió y abrió la más cercana a él. Al mirar lo que se encontraba dentro de ese pequeño espacio, lo atormentó.

 

14 de Diciembre, 2060.

 

Mis pisadas hacían eco, mis manos sostenían un QBZ-95, miraba a cada minuto los grandes edificios casi derrumbándose en caso de que hubiera algún Troglodytarum, esos bastardos se adaptaban fácilmente a los lugares sin luz.

 

Después del ataque de cuatro años atrás, volvimos a las Ciudades subterráneas, más bien, los que sobrevivimos. Cada semana salíamos en busca de sobrevivientes, comida o incluso algún área no habitada por los humanoides.

 

Decidimos volver a crear Legiones. La mía llevaba por nombre Gazette y cada uno estaba conformado por cuatro personas. En este caso éramos Takanori, Akira, Uke y finalmente yo, Kouyou. Durante las misiones teníamos prohibido llamarnos por nuestros nombres, por esa razón utilizábamos números.

 

—Capitán —me llamó el más bajo de todos los presentes.

 

—¿Qué sucede, cuatro? —apunté a un Oni y le disparé en su entrecejo.

 

—Está anocheciendo, es hora de volver.

 

—Chicos —hice una seña con mi mano— Retirada.

 

—Entendido, uno —dijeron al unísono.

 

Ya no quedaba absolutamente nada de los mocosos que solían ser años atrás. Habían madurado al paso de los años y se convirtieron en los mejores soldados. Pero el recuerdo de lo que vio Kouyou detrás de la puerta, lo seguía día y noche.

 

Notas finales:

Lo sé, el capítulo fue muy corto, pero decidí dejarlo así por ser el primero. Los siguientes serán más largos. Había dicho que no agregaría otro fic a mi lista de no finalizados pero me fue inevitable no subirlo. T.T 

No se preocupen, pronto actualizaré los demás.

Tengo mucha imaginación y escribo sobre lo primero que me inspira a hacerlo. Lamento si no les gusta o se torna algo aburrido.

¿Qué creen que habrá visto Uruha detrás de la puerta?

¡Hasta el próximo capítulo! ^-^/

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