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¿Qué Es Lo Correcto?

Autor: MY_Angeles

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Notas del fanfic:

Como la cantidad de historias sobre esta pareja es escasa y debido a que el fanfic “La Peor Traición”, que es un ToffeexMarco, es uno de mis favoritos decidí crear esta historia. También recomiendo que sigan los fanfics de Minima (https://www.amor-yaoi.com/viewuser.php?uid=20709), creadora del fanfic que menciono al principio. Sus historias son geniales.

 

Star vs Las Fuerzas del Mal ni niguno de sus personajes me pertenecen. Son propiedad de Daron Nefcy.

Notas del capitulo:

Este fanfic inicia a partir del capitulo "Asalto a la Cueva" de la segunda temporada de Star vs Las Fuerzas del Mal. A partir de este punto los acontecimientos serán diferentes, aunque cabe la posibilidad de que utilise elementos de la historia original en futuros capitulos. Sientanse libres de dejar sus opiniones y criticas, se los agradecería mucho.

Si tuviera que describir su vida en una palabra sería “Alocada”. Y no es que siempre lo hubiese sido, si lo pensaba con mayor profundidad su vida antiguamente podía catalogarla como… aburrida. No fue hasta la llegada de Star Butterfly que todo había dado un giro de 180°.

 

Marco siempre fue un chico reservado, muy estudioso y organizado, con una extraña manía por la seguridad que lo llevo a tener el apodo de “Chico Seguridad”  por un tiempo. Era una persona insegura y aunque se esforzara por salir de su pequeña burbuja de conformidad nunca lo conseguía. Así que el conocer a Star, por mucho que parecía haberle traído cientos de problemas, lo había motivado a dejar todas sus inseguridades atrás y abrirse con los demás.

 

Ahora tenía más amigos, había ganado su cinta roja en el karate, tenía unas mascotas geniales, vivía increíbles aventuras, su mejor amiga era una princesa poseedora de una increíble magia y salía con la chica de sus sueños. Entonces, ¿Cuál era el problema? Simple. Había sido secuestrado por un hombre lagarto superdotado, la varita de Star había sufrido una división y la otra mitad la tenía un antiguo villano que ahora se había vuelto en extremo peligroso, el mundo de su mejor amiga y su propio mundo, por no decir el universo, estaban bajo una posible amenaza, el Libro de Hechizos junto a Glosarick habían sido robados, Star había empezado a actuar extraña con él y su relación con Jackie no había sido tan fabulosa como había imaginado.

 

- ¿Star? – pregunto tocando por enésima vez. Podía escuchar a su mejor amiga dialogar consigo misma desde el otro lado de la puerta. – Por favor, Star. Déjame pasar. – pidió cansado. Al dejar de escuchar a la rubia de un momento a otro se preocupó, divagando entre la idea de tirar la puerta o no, para su alivió no paso mucho antes de que esta le abriera, mostrándose ante él con un semblante soñoliento, con el cabello desarreglado y bolsas bajo los ojos. - ¡Woo! ¿Star? ¿No dormiste anoche tampoco?

 

- No puedo, Marco. – contesto frotándose los ojos. – Debo perfeccionar mi nuevo hechizo y anotarlo en mi libro.

 

Por supuesto que no se había olvidado de “El Libro de Hechizos de Star Butterfly”. No fue tras muchas noches, luego de su fracasado intento de rescatar a Glosarick, que comenzó a escuchar sonidos extraños provenientes de la habitación de su mejor amiga. Por un momento pensó que había comenzado a lanzar hechizos dormida de nuevo; pero su sorpresa fue descubrir a Star practicando nuevas maneras de crear hechizos para apuntarlos en una libreta que usaba como sustituto de su libro robado.

 

Por mucho que le rogara relajarse y que le prometiera que todo saldría bien, que sus padres arreglarían el problema, la princesa seguía desvelándose por las noches para practicar con su magia. Se había tomado la situación muy enserio y Marco temía que se le saliera de las manos.

 

- Star, debes dormir y relajarte. – anunció con firmeza, arrebatándola la varita y libreta de sus manos al hallarse esta aún adormilada. Cuando esta reaccionó fue tarde.

 

- ¡Marco! ¡Devuélvemelos! – exaltada trato de recuperar sus valiosos objetos. El chico fue más rápido que ella y logro encerrarse en su cuarto antes que la rubia consiguiera su objetivo. - ¡Marco! – lo llamo enojada mientras golpeaba la puerta del chico con sus puños. - ¡No estoy jugando! ¡Esto es muy  serio!

 

- ¡Precisamente porque es serio es que estoy haciendo esto! – le respondió el moreno atreves de la puerta. Escondió con cuidado la varita y libreta de Star, asegurándose que no los encontraría o que se lastimaran. Sabía lo importantes que eran para su amiga.

 

Un sonido sordo se escuchó desde el pasillo. El chico abrió la puerta al tener un mal presentimiento, encontrándose a Star de rodillas y, al haberse encontrado recostada sobre la puerta, perdió el equilibrio. Si no llego a caer fue gracias a que Marco tenía buenos reflejos y logró interceptarla justo a tiempo.

 

- ¡Star! ¡¿Estas bien?! – preguntó preocupado, sin saber que le había ocurrido a su amiga.

 

Cuando la chica se percató en la posición en la que se encontraba se apartó con brusquedad de los brazos de Marco y bajo el rostro. – Estoy bien. Solo estoy cansada. –su voz salió más opaca de lo que le hubiese gustada.

 

- Por eso te dije que debías descansar. –  comentó Marco, aliviado de que no fuese nada serio. – Vamos. – trato de tomar su mano para ayudarla a levantarse; pero esta la aparto, confundiéndolo.

 

- Estoy bien. – volvió a repetir la joven con voz opaca, poniéndose en pie por su cuenta. – Solo devuélveme mis cosas. Las necesito. – exigió.

 

- Necesitas dormir. – reiteró el moreno.

 

Hubo entonces un duelo de miradas. Ninguno quería ceder ante el otro. Las disputas entre ambos habían estado ocurriendo con demasiada frecuencia desde hace unas semanas. La personalidad obstinada de Star por lo general la hacían salir victoriosa en el pasado, ahora era diferente, Marco se había vuelto más seguro de sí y más decidido en sus decisiones, por lo que no se daría a torcer con facilidad.

 

Podrían haber permanecido por horas en esa posición de no ser que Star ya se encontraba demasiado agotada y se tambaleo, siendo sostenida de los hombros por Marco, quién volvió a pedirle ir a acostarse. Por mucho que tratara de negarse no tenía fuerzas para seguir peleando así que, a regañadientes, accedió a la petición de su amigo, quién la llevo hasta su habitación y la ayudo a recostarse en su cama. Star le pidió dejarla sola; pero Marco insistió en quedarse hasta que se durmiera para asegurarse que sí lo haría. Esto pareció molestarla y se giró dándole la espalda. No pasó ni un minuto para que la chica cayera dormida.

 

El moreno suspiró con alivio. Por fin había logrado que Star descansara tras una semana de estarlo intentando. Se alegraba que fuera fin de semana, sería una tontería haberla hecho dormir teniendo que volver a despertarla para ir a clases. Solo esperaba que no despertara hasta pasado el mediodía para recuperar sus fuerzas.

 

Se inclinó un poco para verla mejor y se percató de unas notorias marcas de lágrimas en el rostro de su amiga. No las había tenido antes, eso quería decir que había llorado mientras estaba acostada ¿Tanto le dolía no poder seguir practicando? ¿La estaba lastimando? Marco se sintió culpable. Quería que la chica estuviera bien, sabia lo terrible que había sido para ella perder el Libro de Hechizos y a Glosarick; además de tener su varita fragmentada. Solo quería que se relajara; pero si eso le hacía más mal que bien a Star entonces no sabía lo que tenía que hacer. En primer lugar ¿Hacia lo correcto al obligarla a descansar cuando podía desatarse una guerra en su mundo en cualquier momento? Empezaba a arrepentirse de su decisión.

 

Al menos podía ayudar a que estuviese más cómoda mientras dormía, así que le quito las botas y la vincha con cuernos a la princesa para luego cubrirla con las sabanas. Lo que menos quería es que pescase un resfriado. Star ya tenía suficientes preocupaciones.

 

Asegurándose de no hacer ruido salió de la habitación rumbo a la cocina. Mientras desayunaban decidió comentarles a sus padres que Star no había dormido bien en los últimos días y que la dejasen descansar hasta tarde. No debía insistir mucho, los Señores Díaz adoraban a la muchacha y la Señora Angie, estaba incluso dispuesta a prepararle una comida saludable a Star cuando se despertara.

 

Marco estaba agradecido de tener una familia tan comprensiva y cariñosa.

 

 

 

 

- ¿Quedamos en vernos hoy? – pregunto un poco confundido y asustado.

 

Habían pasado dos semanas desde que había iniciado una relación formal con su amor de infancia Jackie Linn Thomas. De hecho, había iniciado el mismo día que el libro de Star fue robado, en qué está casi muere y todo se había salido de control. Si bien se sentía en las nubes por salir con la chica, la preocupación por su amiga y la amenaza latente de que su mundo fuese destruido traía a su cerebro distraído las 24 horas, prestándole poca atención a Jackie y teniendo poco tiempo para estar con ella. Sin duda no fue el mejor momento para empezar una relación. – Lo siento, lo había olvidado. – se disculpó apenado por hacer esperar a la rubia por casi una hora en su punto de encuentro.

 

- Marco, si no quieres verme solo dímelo. – contestó Jackie con la voz algo decaída desde el otro lado del celular.

 

- ¡No! ¡No es eso! Es que… Están ocurriendo tantas cosas que yo… Lo siento. – se llevó una mano al rostro ante la frustración de no poderle cumplir a Jackie como esta se merecía ¿Acaso no había esperado este momento durante toda su vida? ¿Por qué lo estaba desperdiciando? Se sentía un tonto.

 

- No estoy molesta. Entiendo que debes estar muy preocupado desde lo que le paso a Star. – respondió comprensiva. – Es tu mejor amiga. También estaría preocupada si algo le sucediera a mi mejor amiga... Es solo que… Marco, ¿Realmente te gusto?

 

- ¡¿Qué?! – el muchacho se exaltó ante esa pregunta. - ¿Por qué preguntas eso? Yo… - algo dentro de sí mismo lo detuvo. No se sentía capaz de contestar a esa pregunta. – Jackie yo…

 

- Está bien. No importa. – lo interrumpió con voz resignada. – Hablaremos mejor cara a cara. Nos vemos en clase. – tras aquellas palabras la llamada finalizo.

 

¿Realmente no importaba? ¿Era que a ella no le importaba o era al propio Marco que no le importaba en realidad? Había pasado tantos años enamorado de Jackie, mirándola a la distancia. Solo cuando Star llegó y lo ayudo a librarse de esa inseguridad que lo caracterizaba fue cuando consiguió interactuar con ella, al punto de confesarle sus sentimientos y establecer una relación romántica. Sin embargo, los acontecimientos recientes lo tenían priorizando otras cosas. No, quizás no era eso, sino que se había empezado a dar cuenta que estar con Jackie no era realmente como lo imaginaba. Siempre la vió como alguien inalcanzable y como en una especie de diosa, nunca la miró como a una igual y ahí estaba el problema. No se fijó en sus gustos, sus pasatiempos, su manera de pensar y ver el mundo. Había descubierto que eran muy diferentes y que no sé sentía en tanta confianza con la muchacha como para hablarle acerca de sus problemas. Al final parecía que solo se había hecho una ilusión de Jackie que no era nada parecida a la real y que se volviesen pareja había sido demasiado apresurado. Después de todo a la chica le gustaba otro muchacho hace poco y no fue hasta que confesó lo que sentía por ella que esta comenzó a interesarse por él. Pero que podía hacer, no quería herirla ¿Qué debía hacer? ¿Era lo correcto continuar su relación o terminarla? Si dejaba pasar esta oportunidad con Jackie ¿Se arrepentiría?

 

Uno de los cachorros miró la expresión deprimida de su amo y pensó animarlo saltando sobre él y repartiendo incontables lamidas sobre su rostro. Aquello pareció resultar ya que Marco soltó una leve carcajada y acarició la cabeza del cachorro con una triste sonrisa. – Gracias. – le agradeció al pequeño. Dejó al cachorro junto a sus hermanos en el suelo y se levantó de la banca donde se había sentado para descansar. – Es hora de volver a casa chicos. – les anunció a los pequeños perritos ajustando sus correas y saliendo del parque en dirección a su hogar.

 

Desde que los cachorros laser habían sido creados se habían vuelto responsabilidad suya. Se encargaba de alimentarlos, asearlos, sacarlos a pasear, limpiar sus necesidades, llevarlos al veterinario e irse a la cama con ellos para que no tuviesen miedo en las noches. Hace poco había agregado entrenarlos a la lista.

 

Les había enseñado trucos básicos como sentarse, girar, venir y parar cuando se les ordenaba e incluso hacerse los muertos. Sin embargo, no fue hasta que descubrió los avances de Star con su magia y como se estaba preparando para lo que venía fue que supo que debía hacer lo mismo. Además, estaban creciendo mucho. No dudaba que serían perros grandes y con un buen entrenamiento, una gran defensa. Por ahora jugaban y luchaban entre sí. Todavía no controlaban del todo la dirección en la que debían disparar y aún correteaban por doquier; pero por lo menos ya no lanzaban rayos a lo loco. Marco lo sentía un avance.

 

 

 

 

Una vez llegó a casa se enteró por su padre que Star había despertado y que su madre le haba llevado el almuerzo a la cama. Luego de haber almorzado la rubia trató de buscar sus objetos; pero fue cuando la Señora Angie la había detenido pidiéndole hablar sobre un asunto privado y, aunque Star se negó en un principio, habían tenido una seria charla bajo llave, para que el padre de Marco no pudiese espiarlas. Cuando Angie por fin salió de la habitación Star se encontraba nuevamente dormida y esta pidió que no la molestaran hasta el día siguiendo.

 

Cuando Marco quiso preguntar de que habían hablado a su madre esta le dijo la simple frase de “Fue una charla de chicas” y dejo el asunto concluso.

 

Sin duda le estaban escondiendo algo; pero decidió restarle importancia al asunto por el momento. Había mucho que hacer mañana y se había estado mentalizando al respecto. Ya lo habían secuestrado una vez y por salvarlo Star tuvo que sacrificar su varita, lo que había desembocado a la situación actual y que su mejor amiga estuviera en ese estado. No podía volver a pasar. Debía ser más fuerte, prepararse para lo que sea que fuese a venir, porque sabía muy bien que algo estaba por suceder.

 

Ludo había pasado de ser un mal chiste a un enemigo peligroso. Había logrado obtener la otra mitad de la varita y robar el libro de hechizos. Sin duda había sufrido un cambio total y eso solo podía relacionarlo con entrenamiento, determinación y sacrificio de su parte. Star debía haberse dado cuenta de esto y había comenzado a practicar sus hechizos, a hacerse más responsable de sus acciones y a ser más madura. No podía quedarse atrás.

 

A partir de mañana seria su turno de empezar a entrenar también.

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